Inuyasha solo esperaba que su plan saliera bien. Aunque después de todo, dar clases de Física para que la linda e inocente Ahome se hiciera pasar por su novia no había sido tan malo. Su disfraz de novio le había servido para sacar unos cuantos gozos.
Disfraz de novio
By Reina Momo
Capitulo
Doce
"Estas
conmigo"
Durante los días siguientes esperé impaciente algún llamado de Inuyasha. Sin embargo mi expectativa fue en vano. Él no me había llamado como acostumbraba a hacer, ni me enviaba ningún mensaje, y ni siquiera me lo había cruzado en la facultad.
La diferencia que había entre este distanciamiento con otros anteriores, era la sucesión agotadora de los días. A pesar de que tan solo habían transcurrido cuatro, yo, en realidad, lo sentía como si hubieran sido semanas, incluso meses. Asumí que el reconocimiento de un fuerte sentimiento —como el amor— hacia él había incidido en mis ansias por verlo. Estas habían incrementado de forma considerable. Antes, podía soportar una semana de ausencia sin ningún signo de abstinencia. Pero ahora se me hacia ligeramente mas agobiante. Además estaba la presión del descubrimiento del sufrimiento por Lime, lo cual, sin duda, era el principal motor para que mi corazón quisiera estallar en mil fragmentos.
Quizás yo estaba exagerando. Quizás no debería preocuparme tanto por él. Quizás la desilusión me costara mas caro que todas estas especulaciones.
Pero yo jamás era racional.
Durante mi turno en la facultad de ingenierías, busque su expediente. Intente hallar clases que coincidieran con el día y horario actual. Termodinámica, profesor Husson, aula 22, tercer piso. Ge-nial. Tomé de entre los papeles de fechas de exámenes, programas y calificaciones, los correspondientes a Inuyasha que no habían sido retirados.
Subí las escaleras con mi corazón palpitando a mil. Iba a interrumpir —por primera vez— una clase en un aula magna —demasiados alumnos— solo para sacar a una sola persona.
Llegue a mi destino. Antes de golpear la puerta respire hondo el viento fresco que llegaba desde una ventana cercana y, a través de ella, aprecié el cielo oscuro salpicado de estrellas. Recién oscurecía.
Entonces di un paso hacia la puerta y toque tres veces. Fue abierta por el joven del pupitre más cercano a ella. El profesor, un hombre bien parecido de unos 50 años, continuaba con su clase. Miré el lugar. Debería haber por lo menos cien alumnos, todos ellos —salvando excepciones— concentrados en la clase. La mayoría eran hombres y muy pocos de ellos repararon en mi persona, por suerte. En la misma fracción de segundo en la que observé el lugar, busque la cabellera negra y los ojos dorados que me interesaban.
El estaba en el medio del salón tomando apuntes y cada tanto intercambiaba cortos comentarios con el compañero de al lado.
Carraspeé para captar la atención de todos —suicidio— y fue automático e ineludible el carmesí emergente de mis mejillas al tener absolutamente todas las miradas sobre mí y el silencio esperando a ser roto. Rogué porque mi voz sonara firme y potente. Ya no sentía el corazón.
—buenas noches…eh…permiso –dije hacia el profesor- estoy buscando a…—miré el papel solo para desviar mi vista de todos aquellos muchachos-Inuyasha Taisho. Es…importante, si pudiera acompañarme…—Dejé la frase a medias para la libre interpretación-
Inuyasha tomó su mochila y bajó hasta la base del aula, donde yo lo esperaba. No me animé a mirarlo, ni a él ni a nadie. Solo salí detrás de él y cerre la puerta con cuidado.
— ¿Qué sucede? –me preguntó. Yo preparé mi mentira-
Bien, bien, gracias ¿Y tú?
—Quería darte esto –estiré mi mano derecha —ahora con una sutil venda al rededor de mi dedo meñique, recomendación de un medico de la fiesta— con los papeles que no había retirado en toda la semana- es que…trato de no quedarme con demasiados papeles porque después se me desordenan y los tuyos eran los últimos que quedaban y…bueno…tienes un parcial en tres semanas… -explique con timidez-
—Oh…esta bien –los tomó y una vez libre mi mano observo mi dedo meñique- ¿Cómo esta tu dedo?
— Bien. Miroku me obligó a hacerme unos estudios y salio que el hueso se había separado un poco por tanto tironeo…-me reí- pero esta bien.
Nos quedamos en silencio. No me gustaba este Inuyasha que no hacía bromas, ni me avergonzaba, o que ni siquiera hablaba. ¿Estaba enojado o qué? Metí las manos en mis holgados bolsillos y me mecí para adelante, mirando el suelo. Inuyasha miraba hacia un costado, hacia la ventana.
—Bueno… -comencé- ya me voy… nos vemos…otro día –Inuyasha abrió los ojos pero no dijo nada- adiós –me puse en puntitas de pie para besarle la mejilla pero él apenas se conmovió-
Caminé tranquila hacia las escaleras pero, afortunadamente, su voz me detuvo.
— ¡Espera…! –Yo me giré para ver su rostro y concluir en el debate interno por el que pasaba su cabeza- Puedo alcanzarte hasta tu casa.
—No te preocupes, tu clase aun no ha terminado.
Caminó hasta mi lado y me quitó mi gran mochila de mi hombro derecho, colocándosela en el suyo.
— Solo faltan diez minutos. Vamos.
Yo me quedé estática en mi lugar intentando no sonreír.
Oh, que caballeroso…
Tardé varios segundos en reaccionar e igualar su paso. Entonces me di cuenta que nos alejábamos de las escaleras.
—Inuyasha ¿Por donde vamos?
— ¿Uh? Hacia el ascensor.
Caminé mas lento sudando frío. Un ascensor…un espacio reducido en donde no habría suficiente aire.
—No –detuve su mano antes que presionara el botón que llamaba al ascensor-
— ¿Y ahora que pasa? –sus cejas negras se juntaron-
—no puedo ir en ascensor. Mejor vayamos por las escaleras ¿Qué te parece?
—Me parece que por las escaleras tardaremos mas y yo ya me quiero ir a mi casa.
—Oh…esta bien, tu ve por el ascensor y yo por las escaleras y nos vemos otro día –di un paso hacia atrás y luego intenté quitarle mi mochila. Él presionó el botón rojo y luego me detuvo sin que pudiera quitarle mi mochila-
— ¿Cuál es tu problema?
—Veras…soy claustrofóbica.
Me miró con la incredulidad plasmada en los ojos y luego sus labios se curvaron hacia arriba, levemente. Casi imperceptible fue aquella sonrisa.
—No va a pasar nada. Estas conmigo.
Estas conmigo.
Suspiré derrotada ante lo ultimo dicho por él. Estas conmigo.
No podía sentirme mas segura en ese momento.
—Confío en ti –dije al pisar el ascensor cuando por fin había abierto sus puertas-
—Haces bien –contestó con suficiencia- solo te advierto que va lento…
No dije nada mas. Apoyé mi espalda sobre la pared contraria a la puerta del ascensor y cerré mis ojos. Inuyasha estaba sobre la pared contigua. Era cierto que el ascensor iba lento, muy lento.
Pensé en todo lo de recién. Por lo menos se ofrecía a llevarme a casa. Me alegró pensar que quizás no era tan cierto que él me quisiera lejos, sino, hubiera dejado que me marche sola y luego…no lo se.
Quizás no lo hubiera vuelto a ver en un tiempo, con lo extraño que se comportaba él. Tantos altibajos. Cuando no me decía que era fea, me decía que era linda. Si no le agarraban ganas de hacerse el cariñoso conmigo, me ignoraba toda una semana. Jamás iba a comprenderlo.
Sentí un temblor debajo de mis pies y luego un extraño ruido. Abrí los ojos lentamente intentando mantener la calma a cualquier cosa que hubiera ocurrido. El ascensor había dejado de moverse y las luces se habían apagado, siendo sustituidas por unas tenues luces de emergencia. Claro, habríamos llegado ya a planta baja.
Me acerque a la puerta al igual que Inuyasha. Él se fijo en la placa en donde figuraban los pisos.
—Abre la puerta –le ordené impaciente-
—Maldición…Ahome esa puerta no va a abrirse –contesto indignado. Luego volvió a fijarse en el tablero- ¿No ves? No hay ninguna luz que nos indique en que piso estamos. El ascensor se ha atascado.
Mi cuerpo fue incapaz de moverse. Mis pesadillas jamás solían realizarse ¿Por qué esta si? Me pase una mano temblorosa por mi frente, por debajo de mi flequillo.
—¿Cómo? –él no me respondió. A pesar de todo mantenía la calma bastante bien- es una broma ¿Verdad?
Lo miré con la expectativa de una respuesta afirmativa, pero él no me respondió. Tan solo suspiró y apoyo su frente contra el tablero.
Yo lo empujé y toque todos los botones esperando que alguno de ellos hiciera mover el elevador. Pero nada.
Estas conmigo.
—¡Todo esto es tu culpa! –grité horrorizada- si no me hubieras obligado a entrar en esta cosa ahora estaría felizmente bajando las escaleras con todo el aire para mí ¡Idiota!
— ¿Qué? Yo no te obligué a nada, tu accediste sola ¡Además yo no quise que nos quedáramos atrapados aquí adentro!
No quise discutirle mas. Mi respiración se volvió defectuosa con cada segundo que pasaba. Me sentía mal. No podía respirar y la cabeza me daba vueltas. Eso sin contar el golpeteo desenfrenado de mi corazón.
Me apoyé contra una esquina de las paredes con mis ojos cerrados. Intenté calmarme pero me fue imposible. Realmente no podía respirar.
— ¿Ahome? –Escuché la voz de Inuyasha con un tinte de preocupación-
En cuanto sentí sus firmes brazos alrededor de mi cuerpo me desplomé. Estos me sostuvieron y me dejaron en el suelo. Inuyasha también se había sentado y había apoyado mi torso, o mejor dicho mi espalda, sobre su cuerpo, de modo que mi cabeza descansara sobre uno de sus hombros. Me regaló un beso en la frente.
—Tranquila… -dijo, pero su voz sonaba mas tensa que la situación misma- anda, respira lento.
Era aterrador el sonido que emitía mi garganta cuando intentaba respirar. Mi pecho temblaba cada vez que se elevaba para la libre actuación de los pulmones. No mejoraría en nada.
La mano de Inuyasha me barrió mi flequillo para acariciarme la frente y la otra se coloco debajo de mi clavícula.
—Respira hondo. Por la nariz y exhala por la boca ¿Puedes sentirme?
Oh, por supuesto.
—Hazlo conmigo, pequeña.
Sentí como su pecho se movía lentamente, en una tierna forma de indicarme el tiempo para inhalar y otro para exhalar. Lo imité y con toda mi capacidad mental intenté calmarme.
Estas conmigo.
Mi respiración fue mejorando paulatinamente y fue entonces cuando relajé mis músculos. A mis espaldas Inuyasha hizo lo mismo.
—Muy bien… -me felicitó- Sigue así.
Vi mi reflejo en el espejo incrustado en el techo. Era aterradora, se me había corrido el poco delineado que me había practicado sobre los ojos, tanto que me hizo recordar a Michael Jackson al final de Thriller.
Me reí ante el pensamiento.
— ¿De que te ríes? –quiso saber él-
—Mira mi rostro en aquel espejo… -le sugerí con voz débil. Él lo hizo y vi nuestras caras pegadas, mirando ambas hacia arriba- parezco Michael Jackson en los últimos segundos de Thriller…
Su risa suave inundó mis oídos y pude ver reflejados, también, nuestros rostros sonrientes. Una foto muy linda.
—Ahome…-giró su cabeza hacia su hombre izquierdo en donde descansaba mi cabeza. Quito los cabellos que lo separaban de la piel de mi mejilla y accidentalmente rozo sus labios contra ésta- me preocupaste…
Su aliento tibio golpeo mi mejilla con la misma fuerza y con el mismo cosquilleo que provocaban sus labios contra mi piel. Yo creí que me desarmaría en ese mismo instante.
—Lo siento… -sonreí- ¿Qué pensaste?
—Pensé…no se…que iba a agarrarte algo… -yo me reí- no es gracioso –me reprochó. Hubiera pagado cualquier cifra con tal de verle la cara-
Acompasé mi respiración antes de hablar.
— ¿Inuyasha? –pregunté. Él apoyo su mejilla sobre mi cabello-
— ¿Qué?
— ¿Crees que debería llevar a todos lados un inhalador? –Inuyasha bufó-
—No eres asmática. Yo creo que estarás bien, pero si quieres comprarlo…
—De pequeña era asmática… tener dificultades para respirar parece ser mi karma.
—No digas eso… ¿Y ahora como te sientes?
Sentí un movimiento debajo mío. Cuando miré el espejo que había sobre mi cabeza, vi que Inuyasha se quitaba ambas mochilas de su espalda. De la suya sacó su celular y billetera.
—No hay señal… -comento en voz baja. Yo gemí- tranquila. Ahome, tu solo intenta mantener la calma ¿Si? No vuelvas a hacer eso…
—Estoy tranquila –confesé-
Hicimos silencio. Yo aun seguía cómodamente recostada entre sus brazos y, sinceramente, no tenía intención de salir de allí. Si del ascensor, pero no de su abrazo. Entonces una pregunta cruzo por mi mente, o mejor dicho, varias preguntas me atravesaron. No sabía si sería un buen momento pero ¿Qué mas da?
—¿Inuyasha? –volví a llamarlo-
—¿Qué pasa?
Hice una pausa y luego reanude la charla.
—¿Puedo hacerte una pregunta?
—Depende –respondió con cautela- ¿Acerca de que?
—Acerca…de una persona.
—Ah… pues…pregunta.
—¿No vas a enojarte? –quise saber. Me alegraba que en esos momentos no me viera el rostro-
—¿Esa era la pregunta? –me sacudió sutilmente-
—¡No…! Yo quería preguntarte…-tomé aire y cerré los ojos- sobre Lime…
No escuche su respiración ni su cuerpo se movió. Estaba como petrificado debajo de mi cuerpo. Yo me incorporé, con todo el dolor del alma, pero lo hice. Me di la vuelta y me senté, manteniendo una escasa distancia junto a sus piernas.
—¿Inuyasha? –lo llame cuando vi su mirada ausente- Inuyasha…-no me respondió ¿Tan concentrado podía estar?- ¡Inuyasha! –tome un mechón de su pelo para acercarlo a mi rostro y que me viera-
Esperaba una reacción molesta de él, pero simplemente me miró con la vulnerabilidad en aquellos dos soles y me cuestiono con ella.
— ¿Qué es lo que quieres saber?
Trague saliva.
— ¿Quién es ella?
¡Hola! Bueno, vienen rapido las actualizaciones, no digan que no! X) es hasta que se me acaben los capitulos…
Espero que este les haya gustado mas que el anterior, ya ven. Y gracias por sus opiniones son re importantes! Me alegra que les guste asi, esto =).
Ustedes dicen que les pareció este. ¿Bueno, malo, aburrido? Bla bla bla.
Ah, quiero aclarar que Lime no salió de Saber J. Me la imaginé en un flash por la nenita de los locales de comida Wendy. Pero no me acordaba la cara, asi que esta es mas linda!! xD are. ¿Esa chica de wendy era pelirroja no? Bueno, dejemoslo ahí…
Adieuuu!
PD: Isuldory si keres pasame tu mail, yo te agrego.
PD2: jojo AH Refiram, ahome esta meada por veinte elefantes (DESDE QUE NACIO (¿) ).En mi caso no ;) . Asi que por suerte, solo en partes ahome es como yo.
PD3:Paaulaa TRANQUILA, CARAJO. X)
CHAU, A LA MIERDA. NO SE PORQUE CONTESTO ALGUNOS X)
ADIEU Y GRACIAS DE NUEVO A TODAS POR COMENTARME =)
