Inuyasha solo esperaba que su plan saliera bien. Aunque después de todo, dar clases de Física para que la linda e inocente Ahome se hiciera pasar por su novia no había sido tan malo. Su disfraz de novio le había servido para sacar unos cuantos gozos.
Disfraz de novio
By Reina Momo
Capitulo Trece
Envuelta en llamas.
Me resultó conmovedor el brillo de tensión y ¿Miedo? Que afloraban en sus ojos. Era la primera vez que lo veía dudar y temblar gracias a mi — ¿O debería decir la segunda?— y, a pesar del confort que esto me provocaba, hacía que emergiera mi lado culpable y compasivo.
Apoyó su espalda contra la pared de acero en un suave movimiento una vez que me separé un tanto de él.
Si su mirada hablara, de seguro me estaría preguntando por qué le cuestionaba justo eso. Aun así yo no deje de insistir.
Su voz sonó tranquila y bajita cuando por fin habló.
—Ella fue mi novia.
—¿Fue? –repregunté intentando imitar su calma-
—Así es… nos separamos hace dos años.
Hice una pausa antes de volver a preguntar. De repente tenía miles y miles de ellas en la cabeza que esperaban salir de mi boca.
Hacia dos años…y yo que pensaba que era algo reciente… suspiré y levanté mi cabeza para ver mi reflejo en el espejo del techo. Mi cara de Michael Jackson "thrilleriana" ahora estaba cubierta por una gruesa capa de confusión y ansiedad. Me decidí por hacer esta última pregunta con respecto al tema y volví mi rostro hacia él.
—¿Por qué? –Fui lenta y suave al preguntar, con todo el temor de sonar grosera-
Entonces fue él quien hizo una pausa. Respondió una vez liberado el suspira que retenía.
—Lime murió…
Yo me congelé en mi lugar. Respondí segundos mas tarde con lo único que fui capaz de decir.
—¡Lo siento muchísimo…!
No me atreví a preguntar más. Miré mis puños sobre mis rodillas flexionadas. Entonces, ¿Era por eso que él sufría? ¿Había sido el 13 de diciembre la fecha mas triste para él? ¿Coincidiría lo dicho por Miroku con lo que me estaba confesando Inuyasha?
Rápidas conclusiones me llevaron por el camino que, creí, seria el menos erróneo: Inuyasha no había dejado de amarla. No había podido. ¿Sería esto cierto?
Mi cabeza se llenó de dudas y, automáticamente, careció de certezas. Quería saber mas sobre ellos, pero sus entristecidos ojos dorados me detuvieron. Además mi corazón no soportaría mas esa clase de información.
De repente se habían derrumbado mis frágiles ilusiones acerca de nosotros. El beso, su tenacidad para que me alejara de Kouga. Yo pensé que podría sentir algo por mi, algo aunque sea pequeño.
Entonces ambos nos habíamos entristecido. Él por recordar, yo por descubrir.
Dejé pasar varios minutos antes de intentar hacerlo sonreír. Varios y largos minutos.
—No puedo creer que esté dentro de un lugar tan pequeño como un ascensor y que mantenga la calma.
Esta bien, pensar en aquello me había alterado un poco.
—No tienes a la suerte, Ahome –cerró sus ojos. Yo lo miré desconcertada-
—¿Inuyasha?
—¿Qué…? –preguntó con su típica pesadez. Al parecer comenzaba a aflorar algo de su humor habitual-
—¿Estas durmiendo?
—No, solo estoy descansando…-abrió su boca para bostezar. En ese momento coloqué mis manos sobre sus hombros-
—¡No puedes dormirte! –le rogué- Voy a sentirme sola si no me hablas.
—¿Y eso qué?
—¿Cómo "Y eso que"?- soltó una risita luego de mi mala imitación de su voz— ¡¿Quién va a tranquilizarme si te duermes?!
—¿Te sientes mal? –abrió uno de sus ojos para mirarme-
Hice de mis labios una línea cuando intenté sofocar una sonrisa. Lo miré seriamente con mis ojos abiertos de par en par. La mentira estaba escrita en mi cara.
—¿Si…? Si.
Ante mi extraño gesto él entrecerró los ojos y me sonrió.
—Estas mintiendo —yo me reí— intenta algo mejor para mantenerme despierto ¡Y que no sea uno de esos ataques tuyos!
Abrí los ojos cuando una idea brillante cruzo mi mente cual cometa por el cielo. Veamos sin con esto le quitaba el sueño…
—¿Tontuelo? –le llamé- ¿Puedo hacerte una pregunta?
Capté su atención enseguida. Ambos soles arribaron a mi con cautela.
—Dime.
Lo pensé bien antes de formular la pregunta en voz alta. Sacudí levemente la cabeza al comprender que esto me daría mucha vergüenza así que cambie la pregunta a último momento.
—¿Tu crees que estaremos mucho tiempo aquí encerrados? Porque en algún momento va a acabarse el oxigeno y pues…-respiré hondo- creo que ya comienza a agotarse.
—Podemos intentar la respiración de boca a boca –comentó como si nada el descarado-
—¡Hablo enserio! –Chillé- me da miedo –sentí su mano caliente sobre mi cabeza-
—Tranquila ¿lo recuerdas? Estas conmigo –me inspiró cierta confianza su conducta y le sonreí de lado-
—¿Eso es bueno o malo? –bromeé-
—Mmm… eso depende que sea bueno y malo para ti.
Luces brillantes provenientes del mismo ascensor nos sorprendieron en pleno cortejo. Ambos miramos hacia los costados alegrados.
—¿Esto contesta tu pregunta anterior? –me sonrió-
El elevador retomó su lento descenso a planta baja. Le apretujé las mejillas de puro alivio, gesto que fue devuelto con sus ojos en blanco. Nos pusimos de pie esperando que las puertas nos cedieran el libre paso hacia el exterior. Lo tenia decidido: no volvería a meterme en un ascensor jamás, ni loca.
Fui yo quien saltó dejando escapar risitas una vez puesto el primer pie en tierra firme. Inhalé con mi boca todo el aire que mis pulmones podían almacenar, sintiendo así el placer de estos al inflarse satisfechos.
Mientras tanto, Inuyasha se colocó encima su mochila y la mía. Afuera quedaban muy pocos estudiantes y al parecer nadie había notado nuestro accidente dentro del desgastado elevador. Como de costumbre nos subimos a su auto y una vez colocados los cinturones de seguridad emprendimos nuestro viaje. Condujo aun mas rápido de lo que suele hacer y esto me aterro.
—Te agradecería que me dejes menos chances para morir, Inuyasha.
—Oh, claro. Con las que tu misma te ofreces ya debes tener bastantes –se burló- hoy te salve la vida…
—luego de haberme, prácticamente, echo estirar la pata –interrumpí y completé al recordar que podríamos haber bajado por las escaleras- aun así, gracias.
Me miró en desacuerdo.
—no sabía que lo tuyo era tan grave…-
—¡MIRA HACIA DELANTE! –Grité y me tape los ojos-
Tenia que admitir que Inuyasha manejaba excelentemente. A pesar de estar distraído no se había movido ni un centímetro. Él maldijo por lo bajo al escuchar mis gritos. Pude oír algo así como "Deberían internarla en un neuro-psiquiátrico…" Pero no quise discutir.
Llegamos a mi casa en paz y armonía, tal cual las cosas se iban dando hasta ahora. Le sonreí cuando escuché el débil ronroneo del motor apagándose.
—Oye…-me llamó-
—¿Qué?
—¿tienes pensado hacer algo el viernes?
—Nada –admití sintiendo una pequeña llama en mi pecho-
—¿Te gustaría salir conmigo?
Volví a sonreír cargada de ilusión. Mi mente procesó la información y captó un doble sentido a la pregunta como un inocente impulso a mi deseo.
Por supuesto, pensé. Inuyasha mantuvo su pose despreocupada, como si no le importara demasiado mi respuesta. Yo sabia —o creía— que eso no era cierto.
—Claro, me encantaría.
—Entonces te llamo luego.
—Si, adiós…
No le besé la mejilla como acostumbraba, simplemente salí del auto escondiendo mi exagerado buen humor.
Y él, como siempre, aguardó a que yo entrara en mi casa para marcharse.
Releí casi toda la noche unos apuntes de historia, debido a que al día siguiente me esperaba un parcial. Acabé agotada una vez repasados los resúmenes de los dos manuales. Creo que hasta soñé con Hitler —pesadilla total y absoluta— y su postura durante la segunda guerra mundial. Soñé, también con el Manifiesto Comunista y no recordaba nada mas. Oh si, entrometido entre esta clase de sueño, había un fogoso beso con Inuyasha.
Por suerte este era el último examen de historia y si lo rendía bien, tendría otra materia mas promocionada. Luego vendría física…¡Puaj!
***
En el examen no me había ido bien, pero tampoco mal. Con un poco de suerte aprobaría y sino tendría que preparar un buen oral. Al rato de almorzar en una plaza de por ahí, entré en la majestuosa facultad de ingenierías para cubrir mi turno habitual.
En el día habían acudido varios profesores de los últimos años para dejar las fechas de los últimos parciales con los que muchos alumnos se graduarían. Varios de ellos me parecieron muy simpáticos, así que entre charla y charla mas de uno me completó la explicación sobre la física de primer grado —como había calificado un viejo profesor del quinto año— que anteriormente Inuyasha me había enseñado. Ahora estaba mas cerca de aprobar.
No me sorprendió verlo a Kouga esperándome al final de la jornada con una gran sonrisa. Estaba apoyado sobre una pared y de brazos cruzados mirándome mientras yo cerraba la puerta con llave.
Le devolví la sonrisa con amabilidad y me acerqué para besarle la mejilla.
—¿Cómo estas?
—Perfecto. ¿Tu?
—Cansada –admití. Comenzamos a recorrer los pasillos juntos hasta la salida. Yo, mientras tanto, miraba a los costados por si veía a Inuyasha, quien también tendría que haber terminado ya con su clase- Hoy vino un profesor de Electrotecnia a dejar una fecha de examen –me reí- lo lamento por ti.
—Que malvada…-me pasó un brazo por encima de mis hombros y luego me despeino- y yo que venia a invitarte a una fiesta…
—Oh…-lo miré con una gran sonrisa y con mis ojos demostrando mi ilusión- ¿Venias? –puntualicé-
—Si, pero ahora que te burlas de mi…
Se acercó a mi, haciendo notar la diferencia de tamaños, solo para mirarme con aire de superioridad. Atiné a morderme el labio inferior y empujarlo levemente.
—El sábado a las cero horas. ¿Paso a buscarte?
Sonreí.
—Supongo- y chocamos nuestras manos-
Salimos hacia el estacionamiento de la facultad. Yo aun seguía buscando a Inuyasha puesto que todas las noches se ofrecía a llevarme a mi casa, no era interés, solo se me hacia raro no encontrarlo y, honestamente, no quería que me viera con Kouga.
—¿Vas para tu casa? –me preguntó mientras caminábamos lento-
—Eh…si.
—Puedo alcanzarte si quieres –me ofreció con amabilidad-
—Te lo agradezco, pero preferiría no molestarte.
—Nada de eso. Anda, no voy a comerte –bromeó. Yo no pude evitar reír-
—Lo se, es que…-
En cuanto bajé mi cabeza para mirar el suelo sentí sus dedos levantando mi mentón y lo que siguió después me desconcertó.
El instante fue corto pero determinante. Sus labios calientes sobre los míos me hicieron temblar y sentir un fuego recorriendo mi garganta implacable. Fue tan solo un beso, un roce que habrá durado unos segundos. Cuando despegó sus labios de los míos acaricio mi labio inferior con su lengua. Entonces creí estar ardiendo en llamas.
—O quizás si vaya a comerte…
Ambos paramos en seco cuando escuchamos mi nombre siendo gritado por alguien. Miré por todos lados para saber de donde provenía aquella voz y cuando me fijé en la puerta de la facultad, lo vi a Inuyasha bajando los cinco escalones. En cuestión de segundos estuvo a mi lado.
Tomó mi rostro con ambas manos y me depositó un beso en la comisura de mis labios. Kouga soltó una risita burlona.
—¿Ya estas? –me preguntó-
—Eh…si, ya acabó mi turno.
—¿Nos vamos? –me tomó de la mano firmemente y aguardó mi respuesta-
—Eh… -miré a Kouga. Este me sonrió y se acercó para dejarme un beso en mi mejilla-
—Entiendo. Que te sea leve… -Me deseó mirando a Inuyasha- recuerda, a las 12.
Y fue él quien se alejo de nosotros. Inuyasha me llevó a voladas hacia el auto donde me levantó para meterme dentro del coche y ponerme el cinturón de seguridad. Lo miré confundida cuando rodeaba el coche y se acomodaba a mi lado, para luego encender el auto con un suave ronroneo.
—No puedo creerlo –soltó apenas sentado en el asiento-
—¿Qué cosa? –pregunté siendo ingenua. De seguro nos había visto besándonos, o mejor dicho, a Kouga besándome-
—¿Qué quería Kouga? ¿Y que fue eso de a las 12?
No iba a decirle que iríamos a una fiesta juntos, por supuesto que no. De paso suspiré de alivio al afirmar que no había visto aquel beso.
—¿Qué te importa? –miré su asiento. Inuyasha soltó una risita-
—¿No te das cuenta que es un imbécil?-soltó furioso- Sabe que eres mi novia y aun así te busca. No ha cambiado en nada… -apercibí la nostalgia en su voz y no me rehusé a preguntar-
—¿Qué no ha cambiado? ¿De donde lo conoces?
Suspiró e hizo una pausa bastante larga antes de contestar.
—Era mi amigo antes. Bah, amigo. ¿Es que es demasiado duro para ti mantenerte alejada de él?
—¿Cuál es tu problema? –Solté molesta- Me gusta Kouga… –dije sin pensar-
Inuyasha disminuyó la velocidad antes de que saliéramos del área universitaria para mirarme con ojos sorprendidos, y, hasta me pareció que estaba dolido. Pero creo que fue mi imaginación. Detrás nuestro comenzaron a atascarse coches, de a poco.
—¿Cómo dijiste? –Preguntó con calma-
La calma previa a la tempestad, pensé. Hice gestos extraños con mi rostro con los que demostré que no sabia que decir. Abrí mi boca varias veces pero no salió de ella ningún sonido que articulara palabra alguna. Terminé diciendo lo primero que se me cruzó por la mente. De todas formas era la verdad, mal expresada quizás, pero verdad al fin.
—Eso. Me gusta Kouga.
—Pero… -dejó la frase a medias y perdió su vista en mis ojos-
Pero mas me gustas tu, quise decir.
—No entiendo que es lo que le ven a ese tipo…-masculló-
—Bueno…-me sonroje- bueno tu también tienes lo tuyo…-terminé con un hilo de voz. En realidad creí decirlo tan bajo que pensé que yo sola había podido oírlo, pero Inuyasha escondió una sonrisa- a lo que voy –empecé con voz firme- es que tu solo me adviertes sobre él pero no me das ninguna explicación.
—¡¿Te gusta Kouga?! –volvió a preguntar ignorando mi comentario anterior-
Molesta me acerqué a él todo lo que el cinturón de seguridad me permitía —que no era mucho— y tiré de su ropa para acercarlo también.
—¿Sabes qué? Me encanta –pronuncié bien cada una de las silabas que conformaban esas cuatro palabras-
—¿Ah si? –me desafió-
—Si –afirmé- y besa tan bien…
Entonces su postura desafiante bajó la guardia. Me miró con el rostro descompuesto por la ira y la sorpresa. Cerró los ojos, supuse yo, para intentar aplacar el enojo.
—¿Te besó?
—Si… -dije luego de sopesar su posible reacción-
—O sea que dejaste que te bese –no fue una pregunta sino una afirmación-
—No fue tan así, me tomó de sorpresa. Aun así no deja de ser el mejor beso que he recibido.
Esperé que captara la indirecta de "su beso fue mejor que el tuyo" —aunque yo dudara que fuera así— y cuando lo hizo su propia mirada me aconsejó que cuidara de mi propia integridad. Una sonrisa maquiavélica atravesó su rostro y entonces mi corazón bombeó cada vez mas rápido.
—De verdad… no deberías haber dicho eso…
Lo vi abalanzarse sobre mi cuerpo. No se si sería por comodidad o qué, pero cuando casi estuvo sobre mí, empujó mi asiento hacia atrás, entonces sí me apresó con su cuerpo y me inmovilizó por completo —además de la gran ayuda del cinturón—. Me besó con una pasión implacable. Sus labios esta vez se movían con frenesí al compás de los míos, que correspondían por inercia al hambriento roce. Lo sentí todo: sus manos, sus labios, su lengua, su respiración. TODO. Y cada una de esas cosas me provocaba un agradable sentimiento, en mi estomago y en mi pecho.
Si antes creía que ardía, ahora estaba envuelta en llamas.
¡Heyyyy! Otro capitulo mas!
Espero que les haya gustado. Va a haber otro capitulo desde la perspectiva de Inuyasha, pero mas adelante en el capitulo 16.
Guau 20 reviews, que loco xD GRACIAS, gracias, gracias! A las chicas que me dejaron sus mails: no se por que no los puedo ver :S, si todavía siguen interesadas lo pueden dejar pero sin el arroba xD A VER QUE ONDA.
Las dejo, me voy a nonarr.
Adieu
