Inuyasha solo esperaba que su plan saliera bien. Aunque después de todo, dar clases de Física para que la linda e inocente Ahome se hiciera pasar por su novia no había sido tan malo. Su disfraz de novio le había servido para sacar unos cuantos gozos.
Disfraz de novio
By Reina Momo
Capitulo
Catorce
Él
no es gay
Dejé que el agua tibia recorriera mi cuerpo. Estuve dentro de la ducha alrededor de veinte minutos y me estremecí cuando se acabó el agua caliente y me salpicaron las primeras gotas heladas. Cerré el grifo temblando de frío y me envolví rápidamente el cuerpo con una toalla verde marino.
"Serán mis besos los mejores de tu vida"
Me sequé el cabello y el rostro con otra pequeña toalla que completaba el juego del verde marino. Anoche no había podido pegar un solo ojo. Me había desvelado pensando en lo ocurrido en el coche de Inuyasha.
"Serán mis besos los mejores de tu vida"
Había sido tan explicito. Sin embargo dudé al pensar si se refería a sus dos únicos besos, o si es que en verdad habrían mas. Y todo por haberle dicho que me gustaba Kouga. Que mal expresada… ahora Inuyasha creía que estaba enamorada cuando en realidad no era así. Me gustaba Kouga, si, me parecía lindo y sexy, caballeroso y educado, pero todo eso viéndolo como un amigo. Si fuera mas atrevida y regalada, de seguro ya le habría propuesto pasar la noche. Pero siendo como era, por el momento solo me preocupaba por Inuyasha.
Luego de haberme besado Inuyasha se había reincorporado en su asiento y llevado el coche rápidamente hacia delante debido a los bocinazos persistentes de los autos de atrás, que no podían pasar. Yo no dije nada más. No me atrevía a mirarlo, ni a hablarle, si nada. Estaba avergonzada porque de alguna manera yo había provocado aquella reacción en él, fiel competidor, y aun así no me arrepentía de ello.
Digamos que en realidad habíamos dejado de lado nuestro enojo a una manera muy poco convencional.
Lo bueno de este día era que era viernes. Ultimo día laboral y luego dos días de descanso. Uno muy bueno y merecido.
Mientras tanto mi último día de trabajo se paso extrañamente rápido. Sin demasiadas demandas ni nuevas fechas de exámenes agregadas. Ni besos robados, ni insinuaciones, nada. De seguro todo ello vendría con la noche.
Lo recordé a ultimo momento en realidad, y no porque no me interesara, sino porque había tenido bastante que hacer en mi casa. Mi madre esperaba visitas y quería que la ayudara con la cocina. La cita con Inuyasha pasó por mi mente en un flash y volé hacia la ducha. En tiempo record ya estaba vestida —camisa a cuadros verde y jean— y lista —esto incluía el sutil maquillaje y el secado de cabello—.
Arreglé con Inuyasha el encontrarnos en la plaza principal para luego escoger el lugar de salida. La verdad era que no quería volver a sentarme en ese auto al día siguiente de lo ocurrido. Logré convencerlo a pesar de su tenacidad para recogerme.
Entonces cuando estuve lista, salí de mi casa y me adentré en las poco iluminadas calles de mi barrio. Me topé con una multitud de jóvenes cuando pisé la primera vereda de la calle principal, entonces, mas tranquila, me dirigí hasta la plaza caminando alrededor de cinco cuadras.
Cuando llegué a la plaza central me sorprendí al encontrarla casi desierta. Por lo general se juntaban grupos de adolescentes a emborracharse o cada tanto habían espectáculos. Pero particularmente hoy estaba desolada.
Crucé algunos árboles, girando mi cabeza hacia todos lados por si veía a Inuyasha, y alenté mi paso. Vislumbré a lo lejos dos chicos caminando tranquilamente hacia el centro de la plaza, entonces por fin escuche voces provenientes de atrás de un matorral. Otro grupo de cinco chicos salió detrás del arbusto y se quedó conversando a la vera del camino de piedra por el cual yo pasaba. Sin otorgarles demasiada importancia caminé hasta su lado y fue entonces cuando sentí un golpe en mi espalda. La diminuta piedra que me habían lanzado cayó al suelo y se perdió en el gris del asfalto. Los dos chicos que antes había visto me bloquearon el paso y se unieron a los silbidos.
—Eres linda –Me dijo el que parecía estar mas sobrio. A pesar del pañuelo que llevaba en su cabeza, pude notar que era calvo.-
—Oh –fue lo único que pude emitir antes de intentar pasar por su costado. Pero el chico mas alto imitó mis pasos y volvió a situarse frente a mi-
Fue entonces que me vi rodeada por aquellos siete muchachos. Uno de ellos, de cabello hasta los hombros y mirada amable, pasó un brazo por mis hombros y me sacó del círculo.
—Eh, Suikotsu –llamó en señal de desaprobación otro chico de larga trenza negra que, sin duda, era el mas guapo de todos— ¿Adonde te la llevas?
—Suéltame –ordené pero cuando intenté quitarme su brazo de encima mío noté lo fuerte que era su agarre. Todos ellos me ignoraron-
Estaba a punto de llorar y mi corazón ya no daba para mas.
Me aterrorizó el mas grandote de todos. Tenía cicatrices en el rostro y una sonrisa deformada, como una mandíbula desencajada. Supuse que sería el mas viejo de todos, ya que aparentaba unos veinti-largos años.
El muchacho que respondía al nombre de Suikotsu no respondió, se vio interrumpido por el mas petiso de ellos que llevaba un extraño gorro en la cabeza.
—Eres una linda mujer ¿Cómo te llamas? –Me acarició el rostro y yo sentí que iba a vomitar-
—Mukotsu…-reprendió el mismo muchacho de trenza-
—¿Qué te importa? –chillé causando la risa de todos ellos-
—Hey muchachita no seas atrevida –espetó una voz afeminada-
Siguiendo el sonido de aquella voz me topé con otro muchacho. Era delgado y de mediana estatura. Tenía sus ojos pintados al igual que sus labios, de manera sutil y su mirada no desprendía ningún deseo.
Ya entendía…
—¡Ustedes son los atrevidos! –me solté del agarre de ese tal Suikotsu y los miré desafiante. Si me golpeaban todo bien, pero no quería terminar de otra forma- ¿Con que derecho me retienen aquí?
—Con el derecho que se nos plazca –gruñó el chico calvo-
Yo los miré a todos ellos una vez mas. Las piernas me flaqueaban y amenazaban con doblarse en cualquier comento. No podía correr debido a ello, estaba aterrorizada.
Inuyasha ¿Dónde estas?
—Oigan, Guinkotsu, Kiokotsu –llamó Suikotsu. Si hubiera sido en otra ocasión me hubiera reído de que sus nombres terminaran todos igual— vayan a comprar algo para beber.
Los dos gigantes profirieron un leve gruñido y salieron hacia las calles atestadas de kioscos. Me alivié que se alejaran aquellos dos mounstros. Ambos deberían sobre pasar los dos metros de altura y eran corpulentos y muy, muy desagradables. Obedecieron sin quejarse. ¿Cuerpo grande cerebro chico?
—¿Por qué no decides quedarte con nosotros? –me ofreció el muchacho de trenza— mi nombre es Bankotsu y te invito a pasar la noche, muñeca.
—Déjame en paz… -di un paso hacia atrás, temerosa-
El chico afeminado me miró con desdén y regreso a su lugar sobre el pasto, murmurando algo que no llegue a comprender. Acto seguido lo imito Suikotsu que tras una risa dijo:
—Ya déjenla en paz, pobrecilla.
Bankotsu entonces me tomó la muñeca bruscamente y me acercó hacia él. Yo grité, pero mi voz no sonó tan fuerte y firme como deseaba. Se me quebró enseguida, raspándome la garganta.
Luego todo sucedió muy rápido como para que mi desquiciado cerebro captara las imágenes en onda.
Bankotsu se separó de mi con una rudeza demasiado extraña y cuando abrí los ojos lo vi a dos metros alejado de mí, con su mejilla enrojecida. Suikotsu me miró sorprendido, Mukotsu se debatía entre defender a su hermano o proteger su integridad física y el otro muchacho —o muchacha— parecía deslumbrada. Yo no entendía nada hasta que giré mi cabeza hacia atrás y lo vi.
Automáticamente Inuyasha se colocó delante de mí con su típica postura protectora. Yo sentí que iba a morir de amor. Me sequé las pocas lágrimas que había derramado dispuesta a parecer decidida y valiente.
—¡Renkotsu! –gritó Bankotsu cuando vio que su acompañante amagaba con lanzarse contra Inuyasha— De esto me encargo yo.
—¡Bankotsu, hermanito! –gritó el/la muchacho/a con euforia—
El extraño muchacho continuo gritándole cosas a su hermano. Parecía preocupado, pero cuando miraba a Inuyasha sus ojos demostraban todo lo contrario. Me pregunte a que podría deberse y creí que había encontrado la respuesta. Oh Dios…
Inuyasha aprovechó el momento para girarse y tomarme el rostro con sus manos.
—¿Estas bien? –me preguntó-
Incapaz de decir algo solté un par de lagrimas y negué con la cabeza. Él me abrazó y depositó un beso en mi cabeza con la intención de tranquilizarme, pero yo ya había despegado. ¿Y si le hacían algo a él?
—Tenía miedo…-confesé en voz baja-
—Tranquila, yo te cuidaré.
Me separó de él y pasó su dedo pulgar por una de mis mejillas para retener una lagrima. Me sentía tan segura con él, pero tenia tanto miedo de que esos hermanos le hicieran algo que no supe si era mayor lo que sentía momentos atrás o el terror que experimentaba ahora.
—¡Ya cállate Jacotsu! –Le gritó furioso Bankotsu- y tú…-señaló a Inuyasha- ¿Quién diablos eres?
Inuyasha bufó.
—Eso no te importa. Dime que le hiciste a Ahome –ordenó-
—Con que Ahome… -rió el moreno- no le hice nada. Aunque no puedo decir lo mismo de mis hermanos.
Pude ver que Inuyasha juntaba sus cejas realmente furioso, intentaba controlándose, supuse.
—¿De que hablas? Si llegaron a tocarla les juro que… -se interrumpió.
Su voz se escuchaba reprimida como si apretara fuertemente sus dientes para contener el enojo. Fue peor cuando Bankotsu rió.
—¿Sino…? ¿Qué vas a hacer? –lo desafió-
El chico que respondía al nombre de Renkotsu se colocó junto a él y Mukotsu se unió a sus risas. Mas al fondo, Suikotsu miraba divertido la escena y parecía no tener intención de involucrarse en la pelea. En mi fuero interno rogué que no regresaran aun aquellos dos hermanos gigantes.
—Vas a arrepentirte por meterte con ella –Inuyasha estaba sonriendo con soberbia y se veía bastante confiado-
Dio un paso hacia delante pero yo le tomé la mano para que no siguiera. No forcejeó, mas bien parecía estar esperando que Bankotsu diera el otro paso y terminar con todo esto a los golpes.
—¡Oye tu! –chillo Jacotsu. Miró nuestra unión y juntó sus cejas- ¡Antes de meterte con mi hermano tendrás que meterte conmigo!
El resto de los hermanos puso sus ojos en blanco.
Sus palabras no encajaban con su rostro. Tendría que adoptar una postura amenazante, mas sin embargo estaba comiéndose con la mirada a Inuyasha. Temí que mis sospechas sean ciertas. Lentamente caminó con sensualidad hacia nosotros y apoyó una mano sobre su fornido pecho. Inuyasha parecía desconcertado.
—Dime, primor ¿Cuál es tu nombre?
—Pri… ¡¿Primor?! –balbuceó él. Tomó mi mano mas fuerte y se echó hacia atrás completamente confundido-
—¿Es que no me oíste? –volvió a preguntar con una dulzura fingida.
Cuando fijo su vista sobre mí todo ello se desplomó— A ver tú, niña, dime su nombre.
Yo miré a Inuyasha tan confundida como él. Entonces sentí que el mismo Jacotsu me tomaba del brazo fuertemente. Me sacudió una vez separándome de Inuyasha; con fuerza me pasó una mano por detrás de la cintura y con su otra mano me tomó el cabello que nacía arriba de la nuca para obligarme a mirarlo a la cara. No era tan brusco, solo lo suficiente como para hacerme hablar, a pesar de que no entendía mucho este cambio tan repentino.
—Contéstame otra cosa tú, muchachita ¿Por qué lo tenias tan fuerte agarrado de la mano? –su tono amenazador me habría acobardado si su pregunta no hubiera sido tan fuera de lugar-
—¿Qué? ¿Para que quieres saber eso? –Repregunté sin sentir ninguna clase de miedo hacia mi propia persona-
—¡Suéltala! –Intervino Inuyasha y camino con cautela hacia nosotras, que no lo hicimos caso-
—¡No seas atrevida y contesta! Ese chico es lindo…-explicó bajando la guardia. Detrás nuestro Inuyasha se congeló- no entiendo porque esta con una muchacha tan poco agraciada como tú.
—¡Eres… -musité- simplemente…- no sabia ni por que, ni de donde salía la ira que sentía en esos momentos. ¿Sería por que me había llamado fea o porque intentaba arrebatarme a Inuyasha?- insoportable…!
De forma inexplicable, levanté mi puño y se lo incrusté en medio de la cara. Creí que hubiera sido más fuerte si Jacotsu no me hubiera sacado una cabeza. Aun así, logré apartarlo de mí y disfruté verlo furioso. Me sentía la dueña del mundo aunque en realidad él, con un leve movimiento, pudiera hacerme añicos.
Inuyasha me apartó del camino cuando Jacotsu se lanzaba hacia mi para golpearme. Entonces Renkotsu lo sujetó de los brazos.
—¡Ya cálmate! Haces problemas por este muchacho que ni siquiera conoces ¡Compórtate!
Jacotsu chilló y luchó contra su hermano mientras me descuartizaba con los ojos. En cambio a Inuyasha lo bañaba en azúcar cada vez que lo veía…
—Y para que sepas –dije con desdén- se llama Inuyasha ¿Entendiste?
Él repitió el nombre en voz baja y luego maravillado volvió a mirarlo con sus ojos tiernos.
—¡Inu lindo! –gritó aun en los brazos de su hermano-
—¡Ya cállate! –Desesperado, Inuyasha se escondió detrás de mí como si yo fuera a protegerlo del amoroso Jacotsu- ¡A mi me gustan las mujeres! –gritó por encima de mi hombro. Entonces me dio un beso en la mejilla como si eso fuera a corroborar lo que decía-
—si te gusta ese engendro… -susurró-
— ¡¿Qué dijiste?! –le increpé pero me ignoró-
—La chica es linda –intervino por fin Bankotsu y supe que el hilo de la discusión había vuelto-
—No vas a volver a meterte con una mujer –dijo Inuyasha-
Deshizo el retraso y volvió a colocarse frente a mí. Esta vez Bankotsu también había cedido un paso y ahora se encontraban mucho mas cerca que antes. Entonces me di cuenta de algo. Bankotsu giraba entre sus dedos la pulsera que tiempo atrás me había regalado Miroku en el día del amigo. Él había comprado las piedras verdes —mi color favorito— y las había atado una junto a la otra, intentando colocar las piedras según la tonalidad. Se había esforzado mucho y la verdad era que lo apreciaba por sobre todas las cosas.
Caminé hacia Bankotsu con la vista fija en la pulsera y me quedé a tan solo centímetros de su cuerpo.
—¡Es mi pulsera! –lo miré a sus ojos. Sus ojos arrogantes me miraban como si hubiera dicho lo mas obvio del mundo-
—¿La quieres? –me preguntó. Yo dudé unos segundos-
—Por supuesto.
Su risa me sobre saltó y di un paso hacia atrás.
—Hagamos un trato, Ahome. Vamos a dar una vuelta un rato y yo te doy la pulsera ¿Qué dices?-puso una mano sobre mi hombro. Su rostro parecía amable, pero yo sabia que no era así-
—¿Qué pregunta estúpida es esa?- preguntó una voz masculina proveniente de mis espaldas-
Inuyasha lo empujó lejos de mí. Renkotsu tuvo que quitarse del medio junto a Jacotsu para que su hermano no los derribara. Me sorprendió que Suikotsu no actuara, de verdad debería ser un tipo, dentro de todo, pacifico. Y en cuanto a su hermano Mukotsu, no había rastro alguno de él.
De pronto se había desatado una pelea espantosa. Yo no podía creerlo; hacía un segundo estábamos parados discutiendo, y ahora Inuyasha y Bankotsu se mataban en una pelea en el suelo.
Y de verdad que eran salvajes. Jamás había visto pelear a Inuyasha y me sorprendió ver la agilidad con la que se movía, no porque estuviera ganando la pelea, sino porque me imaginé a mi misma haciendo esos movimientos en tan corto tiempo y realmente seria imposible.
Si hubiera tenido que arbitrar la pelea, la hubiera declarado como un empate, ya ambos tenían sus momentos de ventajas y desventajas, y ninguno parecía ser mas ágil que el otro.
En un momento dado, Bankotsu golpeó a Inuyasha en la frente y cuando este cayó a suelo, y se corrió su cabello, pude ver el hilo de sangre que emanaba sutilmente de la cortadura. Se reincorporó rápido y corriendo derribó a su contrincante al pasto. Pensé que sería tan salvaje como patearle, pero no fue así. Lo levantó del cuello de su remera con una fuerza espeluznante y lo estampó contra un poste de luz. Volvió a chocarlo contra dicho poste haciendo que su cabeza golpeara contra el metal, entonces me acerqué velozmente a ellos y tomé uno de los brazos con los que Inuyasha sostenía a Bankotsu, quien lo miraba con toda la furia que sus ojos pudieran emanar.
Cuando lo hice sentí sus fuertes músculos tensados y me sorprendí con lo duros que eran; pero no era el momento para pensar en aquello.
Miré el suelo solo por mirar y distinguí las piedras color esmeralda desparramadas por todos lados.
Jelou! (¿) Eh, cuantos reviews =) graciass (otra vez xD) ya saben que me alegra muchisimo que la historia les guste tanto!
Y a las chicas que me dejaron el mail, ya las agregue!
Les dejo el mail asi me evito el clickear (¿) es: .79 y es Hotmail!
Diganme que les aprecio el capitulo!!
Adieu.
Ah…tengo una GRAN duda. Les adelanto que va a haber un lemon en los prximos capitulos…pasa que no me decido a hacerlo o no!
Les parece que para el capitulo 18 escriba algo o prefieren que sea mas adelante? DIGANMEEEE x(. diganme si les aprece demasiado pronto o qué. Por fiiiss!
Ahora si, a la mierda.
