Capítulo 4: "Tu sangre y mi sangre"

"El vínculo que une a tu auténtica familia no es de sangre, sino de respeto y goce mutuo". (Richard Bach)

Sonrió mientras se acercaba al pequeño lago de sus abuelos. Seguramente si Lily la viera diría que su cara mostraba una sonrisa de estúpida enamorada. Su sonrisa se amplió, eso era algo que le traía sin cuidado. Lily no sabía lo que era estar enamorada, aunque dijera lo contrario. Era cierto que su prima había sufrido por un amor no correspondido pero aquello no implicaba que tuviera que odiar a la gran mayoría del sexo masculino. ¿Verdad?

Se tumbó sobre la hierba, húmeda por la llovizna de la noche anterior. Siempre le había gustado el olor a humedad, a tierra mojada. Recordó a su hermano Hugo. Hugo odiaba la lluvia, decía que era demasiado fría, que era como si el cielo llorara y volviera todo triste. Negó con la cabeza mientras inhalaba aquel olor, Hugo no sabía que a ella lo que le gustaba de la lluvia era que limpiaba todo, purificaba el ambiente. Tal vez el cielo de verdad lloraba, pero a ella su madre siempre le había dicho que llorar no era malo, que llorar liberaba a una persona.

Tragó con dificultad al recordar a su madre. Mantener una relación con Scorpius estaba causando que su madre estuviera cada vez más y más extraña y que discutiera constantemente con su padre. No pudo evitar que la culpa se adueñara de ella como llevaba haciéndolo todo el mes. Quería contarle la verdad a su padre, siempre se lo había contado todo, pero cuando le había vuelto a mencionar el tema a su madre, ésta había cambiado de conversación o simplemente había hecho como si no la escuchara.

Bufó mientras se cubría la frente con el brazo derecho y desaparecía el último resquicio de la alegría que la había embargado al estar casi toda la tarde con Scorpius. Necesitaba hablar con su padre, contarle que tenía novio y que ese novio era hijo de Draco Malfoy.

Se levantó decidida de la hierba. Sí, le contaría todo a su padre y lo haría en ese mismo momento.


Tragó saliva intentando tranquilizarse para que las lágrimas no lograran salir de sus ojos. No soportaba más aquella situación. Se pasó las manos por el pelo, desesperada. Hacía un mes que sabía de la relación que Rose mantenía con el hijo de Draco, y no había sido capaz de mencionarlo ni siquiera una vez delante de Ron. Negó con la cabeza mientras sentía que las primeras lágrimas comenzaban a salir de sus ojos. Discutía con él constantemente, por todo, ya fuera porque llegaba demasiado temprano a casa o demasiado tarde, daba igual. Le desesperaba la actitud que tenía últimamente Ron, y no era que hubiera cambiado en algo a la que siempre había mantenido en los años que llevaban casados, era ella la que había cambiado o más bien la que no lo había hecho.

Apoyó los codos sobre la mesa de color cerezo que tenía en su despacho, cansada. Pero inmediatamente se incorporó al escuchar dos toques rápidos en la puerta y ver la cabeza de Kristen aparecer por ella.

Con un movimiento rápido se retiró de las mejillas las lágrimas y la miró.

-¿Ocurre algo? –Preguntó intentando que su voz sonara lo más normal posible.

-Tenemos que ir a hablar con la madre de la chica desaparecida –Dijo con una suave sonrisa la joven.

Hermione asintió y se levantó del cómodo sillón mientras inspiraba aire intentando que Kristen no se diera cuenta de que tenía los ojos hinchados.

-¿Estás bien? –preguntó la rubia mientras sujetaba el pomo de la puerta con señal de impaciencia.

Se encogió de hombros.

-He tenido días mejores… ¿vamos?- preguntó mientras se acercaba a la salida del despacho.

Kristen asintió sin decir nada más. Si Hermione quería hablar con ella, la buscaría.

Hermione la miró por el rabillo del ojo agradeciendo que su amiga no preguntara nada más sobre el asunto. Sonrió levemente mientras se acercaban al ascensor. Kristen Harrison era la ayudante del fiscal que se encargaba de enviar a Azkaban a los peores engendros de la sociedad, aquellos a los que ellos se encargaban de capturar.

Kristen era un año menor que ella, y apenas se llevaba dos meses con Ginny, pero a pesar de su corto tiempo trabajando junto a ellos había ganado más casos que su superior directo en todo el tiempo que llevaba trabajando allí.

-¿Qué se sabe de la madre? –preguntó Kristen una vez que se encontraban dentro del ascensor, solas.

Hermione suspiró. Hacía dos días que había desaparecido una chica de dieciséis años, era la segunda en una semana, y ellos no tenían ni una pista, ni una sola huella, nada. Harry estaba que se subía por las paredes, no paraba de recibir llamadas del Ministro y si por si eso fuera poco, las noticias que difundía la prensa los dejaba a todos los que estaban llevando el caso como unos incompetentes.

Desde luego no sería a ella a la que le gustaría estar en esos momentos siendo la jefa de la unidad.

Suspiró antes de contestarle a Kristen.

-Dejó a la chica en su casa mientras iba a comprar al Callejón Diagon y cuando volvió, ya no se encontraba allí-

-¿No os ha dicho nada más?- Preguntó la rubia alzando las cejas.

Hermione negó con la cabeza.

-Cuando nos pusimos a interrogarla anoche, le dio una crisis de ansiedad y su marido nos pidió amablemente que nos fuéramos de allí y que volviéramos hoy. –Kristen frunció el entrecejo.

-No tendríais que haberos ido –Dijo mientras salían del ascensor.

Hermione la miró a los ojos verdes con las cejas alzadas.

-Tampoco podíamos hacer mucho más… no podíamos traérnosla aquí para interrogarla sin tener nada que demostrara que tiene algo que ver con la desaparición –

Kristen bufó mientras salían a las frías calles de Londres.

-Maldita sea… ¿Quiénes fuistéis? –preguntó mirándola.

-Al hotel donde están hospedados los padres, Harry y yo. –Respondió –Ginny y Ron se quedaron en la casa con los de científica, ya sabes que algunos artilugios muggles son muy buenos para descubrir huellas. -

Kristen asintió conforme.

-No me puedo imaginar lo que estará pasando la pobre mujer -Interrumpió Hermione tras unos minutos de silencio. –Si hubiera sido Rose, me estaría volviendo loca –puntualizó con pesar.

-Lo sé… Es repulsivo que chicos tan jóvenes desaparezcan –confirmó Kristen antes de que su móvil comenzara a sonar.

Hermione sonrió levemente al escuchar el sonido de la última canción de moda surgir del teléfono. Aún recordaba cuando hacía ya varios años había propuesto que llevaran todos los detectives de la unidad teléfonos móviles. Kristen y Harry habían aceptado de buena gana porque sabían para que servían, pero convencer a Ron y Ginny había sido algo más complicado.

Frunció el ceño preocupada cuando observó como Kristen palidecía.

-¿Qué sucede? –preguntó sin darle tiempo a la mujer a cortar la comunicación.

-Han enviado un video al hotel donde se hospedan los padres de Mia Meyers –Hermione la miró esperando a que continuase –Hay una fotografía de la chica siendo apuntada por una escopeta de caza. Al parecer también hay un CD muggle.-

Hermione comenzó a caminar más deprisa hacia el lugar habilitado para desaparecerse.

-Iba todo en una caja. También había un sobre–Antes de que Hermione hablara continuó. –Ginny me ha dicho que los de científica iban para el hotel, les he dicho que esperen a que lleguemos para abrir el sobre. –

Hermione asintió, mientras notaba como todo el color desaparecía de su cara.


Escuchó como golpeaban a la puerta con suavidad y se levantó del sofá en el que estaba sentada para acercarse a ella.

Abrió la puerta y se sorprendió al no encontrar a nadie en el descansillo. Estaba a punto de cerrarla pensando que se trataba de una broma cuando descubrió a sus pies una caja de cartón con su nombre en la parte superior. Miró a ambos lados del pasillo para comprobar una vez mas que se encontraba totalmente sola y se agachó para cogerla.

La sostuvo con cuidado y se metió dentro de la casa. Despacio la posó sobre la mesa del comedor. Suspiró. Aquello no tenía buena pinta. Con rapidez fue a su habitación y cogió unos guantes de látex que se puso con un chasquido mientras se acercaba de nuevo al comedor.

-Vamos a ver que tenemos aquí… -murmuró mientras abría las solapas de la caja con cuidado.

-Mierda –murmuró mientras se acercaba a la chimenea y echaba un puñado de polvos flu.

-¡Casa Malfoy! –gritó antes de arrodillarse e introducir la cabeza en el fuego verde.

Mientras, encima de la mesa en el interior de la caja una carta sobresalía de entre los demás objetos. Una carta con unas letras.

"No serán felices mientras sus sangres corran por sus venas"

Al lado, dos chicos; un chico rubio y una chica pelirroja sonreían divertidos mientras miraban a la cámara.


-¡Papá! –lo llamó mientras lo veía descender por las escaleras con el pelo aún húmedo por la ducha recién tomada. –Necesito hablar contigo… -

Ronald Weasley bajó las escaleras con rapidez mientras se aseguraba de que llevaba la varita en su sitio junto a una pistola que utilizaba en caso de no poder sacar la varita por presencia de muggles. Se acercó a su hija y la besó en la frente.

-Cielo, debo irme… - y era cierto. Había pasado por casa para ducharse y no habia estado ni cinco minutos allí cuando su hermana lo había avisado de la llegada de una caja. -¿Es muy importante? – preguntó mientras se colocaba la cazadora.

Suspiró cuando vio que Rose negaba con la cabeza.

Se acercó a ella y la sujetó por los hombros mientras doblaba las rodillas para quedar a su altura.

-Rosie te prometo que esta noche cuando vuelva hablaremos ¿de acuerdo? –preguntó mientras sonreía de medio lado.

-De acuerdo –afirmó la joven poco convencida.

Ron la abrazó durante unos segundos y se encaminó después hacia la chimenea.

-Papá… -lo llamó de nuevo Rose antes de que soltara los polvos flu.

-¿Si, princesa? – Pregunto Ron alzando la vista para mirarla.

-Te quiero… - Ron sonrió.

-Yo también te quiero, preciosa. Te prometo que esta noche hablaremos… -afirmó de nuevo antes de desaparecer entre las llamas.

Rose suspiró mientras se dejaba caer sobre el sofá.

Aquella noche su padre se enteraría de todo, y ella también.


¡Nuevo capítulo! Sé que he tardado en subirlo pero estoy de exámenes… para no variar…

Espero que os haya gustado, esta vez no añadido flash back pero en el próximo habrá más de uno.

¿Qué significan las cajas? ¿Quién las envía? ¿Una chica que ha desaparecido? ¡Las respuestas en el próximo capítulo!

Gracias por los reviews a: Amil-ahiel, Abril (Gracias por dejarme siempre un comentario) , maring, MakiMalfoy, twilighter girls, Pao Malfoy Cullen Uchiha, Ami Malfoy (muchas gracias por tan extenso comentario), Amia (sigue con esos comentarios tan largos! Me encantan! ), Diluz, y a Nimue-Tarrazo.

Un saludo, Silver Princess.