Capítulo 5: "Tuya, mía"

"Ten cuidado con lo que deseas, se puede convertir en realidad." (Oscar Wilde)

Miró la foto que tenía entre las manos con preocupación y asombro. Rose Weasley tenía los mismos ojos que Hermione, tal vez un poco más claros pero el brillo que aparecía en ellos al sonreírle a su hijo y después a la cámara, era idéntico.

-¿Qué vamos a hacer? –

Draco apartó la mirada de la foto y alzó una ceja mientras sus ojos grises se clavaban en la cara de Pansy.

-¿Vamos? –preguntó negándose a aceptar su ayuda.

Pansy lo miró.

-Oh, venga, no tan ingenuo como para pensar que me voy a quedar de brazos cruzados sin saber quien me ha enviado eso ¿verdad? – Draco forzó una sonrisa torcida y Pansy abrió los ojos sorprendida. - ¿Lo creías? Lo creías… -aformó esta vez intentando entender como algo tan absurdo se le había pasado por la mente a su amigo.

-Y te vas a quedar con los brazos cruzados, Pansy –Cuando vio que la joven iba a protestar de nuevo, continuó – es asunto mío, se trata de mi hijo -añadió con frialdad.

Pansy frunció el ceño.

-¿Se puede saber qué demonios te pasa? -le preguntó extrañada – vas a decirme ahora mismo si piensas avisar a Granger o no -añadió tajante mientras se levantaba del lugar en el que estaba sentada y cruzaba los brazos por encima del pecho, como una niña enfadada.

Draco la miró. Hubiera sonreído al ver el gesto si no estuviera tan preocupado por Scorpius.

-No te voy a decir nada, Pansy. No te metas en esto -añadió pasándose una mano por la frente para retirar los mechones que habían caído hacia los ojos.

-Así que no me vas a decir nada -Dijo Pansy decepcionada y enfadada a partes iguales. –Tal vez, "gran padre", Scorpius sea tu hijo –Draco entrecerró los ojos al escuchar como lo había llamado. – pero he cuidado de ese chico desde que nació, se puede decir que soy lo más parecido que tiene a una madre y lo quiero como si realmente fuera hijo mío –Draco alzó una ceja ante aquello - así que no te atrevas a dejarme de lado en todo esto porque te juro que como lo intentes vas a terminar nadando con el calamar gigante ¿me he expresado con suficiente claridad? – Sin dejar que Draco contestara, se encaminó de nuevo hacia la chimenea, mientras él la miraba sin ninguna expresión en el rostro.

-Piénsalo y cuando decidas contármelo, estaré en mi casa – Y sin más, desapareció lanzando un puñado de polvos flu en la chimenea.

Draco suspiró. Pansy se había enfado y con razón. Genial.


Parpadeó mientras observaba como Ginny, con las manos enguantadas iba sacando y colocando sobre la mesa que había en la habitación donde estaban alojados los Meyers, las distintas cosas que contenía la caja que habían dejado en la puerta.

Observó la mesa. En la esquina izquierda Ginny había colocado la foto en la que aparecía una joven Mia Meyers, de apenas unos dieciséis años mirando asustada a la cámara. Desvió la vista de los ojos implorantes de la chica y frunció el ceño al ver un mapa desplegado con un círculo en color rojo limitando una zona. Alzó la vista hacia Harry que observaba el sobre que hasta hacía un momento había contenido el disco en el que estaba grabado el video, junto a la carta que había mandado el secuestrador.

-¿Qué pretende decir con el mapa? –preguntó Kristen extrañada.

Fue Ron el que contestó desde el otro lado de la mesa, mientras examinaba el disco desde distintos ángulos.

-Puede ser desde la zona en la que se encuentra la chica, hasta donde vive ella, o incluso hasta la zona del próximo ataque… -comentó distraídamente.

-¿Crees que puede ser un secuestrador en serie? –Preguntó Hermione que entraba en aquel momento por la puerta abierta.

Ron apartó la vista del disco y la miró mientras se encogía de hombros.

-No hay que descartarlo tan pronto -se limitó a decir mientras seguía escudriñando el disco en busca de alguna huella.

-¿Dónde has dejado a los Meyers? –Preguntó Harry al verla aparecer sola, cuando momentos antes había bajado con los padres de la chica a la cafetería del hotel para que la madre se tomara una infusión.

-Están con Tess, ha llegado hace un momento… -

Harry asintió. Tess Gordon era la psiquiatra que trabajaba a tiempo casi completo con ellos. Ella se encargaba de tranquilizar a los familiares de las víctimas y de examinarlos por si detectaba algo en su comportamiento que a ellos se les había escapado, no sería la primera vez que un familiar que aparentaba estar afectado era el que se encontraba detrás de todo el asunto. No se preocupó por los Meyers; mientras estuvieran con Tess estaban a salvo.

-No hay nada más en la caja -informó Ginny mientras la dejaba encima de la mesa, al lado de las cosas que en aquel momento habían pasado a ser consideradas como pruebas.

-Bien –asintió Harry –echémosle un vistazo a esa carta –añadió mientras la cogía entre sus manos enguantadas.

Harry frunció el ceño al leer la primera línea.

-Léela en voz alta –lo instó Kristen desde su posición, al lado de Hermione.

Harry suspiró antes de comenzar a leer.

"Querida Hermione…"

-¡¿Qué? –Ron vocalizó lo que los demás estaban pensando, especialmente una Hermione con los ojos desmesuradamente abiertos. -¿Cómo que querida Hermione? –preguntó alterado mientras intentaba quitarle la carta a Harry de las manos.

-¡Ron! –Lo llamó Ginny. Éste la miró enfadado –cállate y déjale que continúe ¿quieres?-

Harry comenzó a leer la carta de nuevo.

"Querida Hermione:

Sé que probablemente ahora estarás preocupada y asustada pero no quiero que lo estés. Si he hecho todo esto ha sido por ti. Eres una chica mala, no debes mentir ¿Es qué no sabes lo que le ocurrió al chico aquel que mentía sobre la llegada del lobo?

No quiero que a ti te pase lo mismo.

Llamaré a las seis en punto, para daros instrucciones y que así recuperéis a Mia. Mia, un nombre precioso ¿Verdad? Sobre todo cuando significa tuya...

Sólo hablaré con Hermione, y para cuando llame, Draco Malfoy debe estar allí.

Se despide: tu incondicional servidor."

-¿Qué Malfoy tiene que venir? –preguntó Ron cerrando los puños hasta que los nudillos se quedaron blancos.

-¿Cómo vamos a localizarlo? –preguntó Ginny ignorando a su hermano y mirando a Harry –Ni siquiera sabemos dónde está, ni a que se dedica…-

Harry miró a Hermione comprobando que estaba completamente pálida. Le extrañó que fuera Ginny la que se encontrara detrás de la silla donde momentos antes Kristen la había obligado a sentarse y no fuera Ron el que ocupaba ese lugar, pero no dijo nada.

-¿Malfoy? –preguntó Kristen insegura–¿No es ese que procedía de una familia de mortífagos y se convirtió en auror desafiando a todo el mundo? –

Harry asintió con seriedad.

-Era uno de los mejores según tengo entendido… -dijo Kristen de nuevo mientras Ron fruncía el ceño.

-Lo era… -Afirmó Ginny con un asentimiento seco de cabeza.

Hermione miró su reloj de pulsera, último regalo de sus padres y después a Harry.

-Son las cinco, Harry, hay que localizarlo- dijo sin atreverse a pronunciar su nombre -si no, esa chica morirá –

Harry asintió y la ira de Ron no se hizo esperar.

-¿Sabéis lo que estáis diciendo? Es Malfoy, ¡por Merlín!, ya no trabaja en esto y en mi opinión, que esté perdido por ahí es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida –

Hermione lo fulminó con la mirada, aunque éste de espaldas no se dio cuenta.

Harry lo miró serio.

-No voy a poner a esa chica en peligro deliberadamente sólo porque no nos guste que Malfoy regrese -dijo mirando a Ron, después se giró hacia Ginny –Llama a Tonks y dile que averigüe donde está.-

Ginny asintió mientras sacaba el teléfono móvil.

-¡No la llames! –Todos miraron a Ron por el tono imperativo que había utilizado.

Ginny miró a su marido con una ceja enarcada.

-Hazlo –murmuró éste antes de mirar a Ron. –Ron, soy yo el que da aquí las ordenes ¿entendido? –preguntó enfadado.

No le gustaba sacar a relucir que era el superior, pero en momentos como aquel, cuando después de haberlo hablado, alguno de los de su equipo decidía hacer lo que le parecía, saltándose a la torera sus órdenes, debía recordarles quien estaba al mando.

-Bien… -murmuró Ron fastidiado.

Ginny suspiró y esperó a que Tonks contestara. Al tercer toque contestó.

-Dime pelirroja –dijo como saludo.

-Tonks necesito que busques a Draco -

-¿Qué has dicho? –Escuchó la voz sorprendida de su amiga –¿A Draco? ¿A Draco Malfoy? ¿Mi primo?– Ginny rodó los ojos.

-Sí. Lo necesitamos en el Hotel Gerald antes de las seis –La informó Ginny.

-Gin… –la llamó Tonks -¿Y si no quiere ir? –preguntó.

Ginny suspiró y miró a su hermano que observaba a Hermione alejado de ella.

-Entonces dile que Hermione está implicada en el caso. –murmuró sin apartar la vista de los ojos de Ron que en aquel momento se giraron hacia ella.

-De acuerdo… -contestó Tonks, mientras Ginny comenzaba a escuchar el ruido el teclado del ordenador al ser golpeado por los dedos de la metamorfomaga. –Tened cuidado -

-Siempre –respondió Ginny antes de colgar. –Está en ello. -dijo a nadie en particular

-De acuerdo… -dijo Harry –¿vemos el video y después examinamos la carta? –

Pero Hermione, no lo escuchaba, sus recuerdos habían regresado con una frase de la carta.

"Mía ¿Un nombre precioso, verdad? Sobre todo cuando significa tuya…"

"Entró en la habitación de los premios anuales dando un portazo. Escuchó como a los pocos segundos la puerta volvía a abrirse y se cerraba suavemente. No se giró para mirarlo. Lo escuchó como bufaba y también escuchó sus pasos mientras se acercaba hacia ella. Sintió como los brazos fuertes la rodeaban por la cintura y notó como un estremecimiento le recorría la espalda. Negó mentalmente, debería estar enfadada, debería alejarse de él. ¡Por Merlín! Era Draco Malfoy. Llevaba escrito en la frente "te haré daño" pero en aquel momento no podía apartarse, no porque él la tuviera bien sujeta sino porque estaba segura de que no podría dar un paso sin caerse, las piernas le temblaban demasiado.

Llevaban un mes así; besos ardientes a escondidas y frialdad en público. Lo cierto era que los besos de Draco quedaban muy lejanos de los tímidos de Victor Krum. Sus besos eran apasionado, bruscos incluso, furiosos; pero que poco a poco se tornaban suaves, lentos y tranquilos, sin dejar nunca que recuperara la consciencia sobre lo que estaba haciendo. Había sentido el corazón golpeándole el pecho con tanta fuerza que casi le causaba dolor y aquello le daba miedo. Auténtico terror. Prefería mil veces enfrentarse de nuevo a Fluffy, el perro de tres cabezas que Hagrid tenía el primer año que ella había ingresado en Hogwarts, antes que tener que admitir que le gustaba Draco Malfoy. Negó con la cabeza, aquello era demasiado irreal.

-Lo siento –Escuchó la disculpa solamente porque su nuca sintió el aliento de Draco al decirla.

Suspiró. Era hora de aclarar algunas cosas. Se giró sin romper el abrazo con el que Draco la mantenía pegada a su cuerpo.

-¿Qué sientes? –le preguntó mirándolo a los ojos grises con verdadero esfuerzo. Le costaba demasiado mantenerle la mirada, algo que él había descubierto y que le encantaba.

-Siento, haberle lanzado ese conjuro de piernas de gelatina a Weasley, por mirarte demasiado –dijo sin poder disimular la diversión que se agolpó en sus ojos al recordarlo.

Hermione abrió los ojos desmesuradamente al darse cuenta de que mentía.

-¡No lo sientes! –le reprochó dándole un golpe en el pecho. Draco rió mientras fingía que la joven le había hecho daño. Hermione frunció el ceño.

-De acuerdo, está bien –aceptó –no lo siento.-

-¡Maldita sea, Draco! –exclamó mientras se alejaba de él, enfadada.

El chico bufó sin saber donde dejar las manos ahora que no se encontraban en la cintura de la castaña.

-¿Qué quieres que te diga? –le preguntó Draco comenzando a enfadarse –¿Quieres que te diga que me arrepiento de haberle hechizado?, ¿o prefieres que vaya y le pida disculpas y le diga que no se atreva a mirarte como lo estaba haciendo porque lo trituraré y después se lo daré de comer al calamar gigante?- dijo mientras se pasaba la mano por el pelo en un gesto nervioso.

-¡No me estaba mirando de ninguna manera! - Contraatacó la chica con las manos en la cintura.

-¡Ya lo creo que sí! –respondió Draco –Te miraba como si fuera a comerte de un momento a otro, y no estoy dispuesto a que ningún hombre mire así a mi… -Draco se calló de repente.

Hermione se giró hacia él con un gesto brusco y los ojos como abiertos desmesuradamente.

-¿A tu qué? –preguntó mientras se acercaba a él y lo rodeaba por la cintura.

-A mi nada… -contestó Draco con decisión. –Después de todo tú no eres nada mío ¿no?- dijo mientras Hermione lo notaba tensarse bajo su abrazo.

Sonrió.

-Yo no estoy tan segura, Malfoy –Dijo la chica acercando sus labios a los de él –de hecho creo que soy toda tuya… -concluyó divertida antes de besarlo.

Hermione solamente alcanzó a escuchar un suave "mía" antes de dejarse perder en la sensación que los besos de Draco Malfoy provocaban en ella."

-¿Hermione? –preguntó Kristen pasándole una mano por delante de los ojos.

La mujer parpadeó.

-¿Si? –preguntó.

Kristen sonrió.

-Te decía que si me ayudas a conectar el reproductor a la televisión –

-Desde luego… -


Se miró la camisa y los pantalones negros repletos de ceniza con fastidio. Alzó la mano derecha y con un movimiento rápido de varita se deshizo de toda aquella suciedad. Miró a su alrededor en busca de su amiga que seguramente se encontraría maldiciéndo cada hueso de su cuerpo en algún lugar de la casa.

Entró sin preocuparse de encontrarse en una casa que no era la suya, después de todo había pasado demasiado tiempo allí junto a Scorpius y Pansy. Suspiró cansado. Había actuado como un imbécil y ahora debía pagar las consecuencias, si Pansy no quería volver a hablarle en la vida estaba en todo su derecho.

Miró hacia la entrada de la cocina al escuchar pasos que se acercaban. Pansy apareció con una ceja enarcada, el pelo recogido en un moño mal hecho y una taza de chocolate para ella en la mano derecha y otra con té en la mano izquierda para él.

-Pansy… -comenzó.

-¿Sabes? –lo interrumpió mientras se sentaba en el sofá color canela –el té se enfriará y con el chocolate sucederá lo mismo. Me niego a tomármelo frío –dijo negando con la cabeza provocando que algunos mechones oscuros se soltaran del moño. Draco la miró y sonrió levemente mientras tomaba asiento.

-De acuerdo… -aceptó el hombre –no podemos dejar que el té se enfríe.-

Pansy sonrió antes de dar un trago a su delicioso chocolate. Draco había ido allí a disculparse, pero ella no necesitaba que lo hiciera. Había estado junto a Draco desde antes de lo que podía recordar. Él siempre había estado cuando más lo había necesitado y ella también lo había estado para él. No necesitaba que Draco Malfoy de disculpara para saber que estaba arrepentido de cómo había actuado.

Sonrió con suavidad al recordar que Blaise había dicho una vez que eran como hermanos. Ellos habían eliminado el "como" de la afirmación.

Unos golpes en la puerta la hicieron salir de sus pensamientos.

-¿Esperas a alguien? –preguntó Draco con curiosidad.

Pansy negó con la cabeza y se acercó hasta la puerta. Abrió con la mano justo al lado del lugar donde guardaba la varita y soltó un suspiro al reconocer a quién estaba delante de ella.

-¿Tonks? –preguntó sorprendida y con los ojos negros abiertos desmesuradamente.

-Hola Pansy –contestó la metamorfomaga con una sonrisa.

Draco apareció sorprendido detrás del hombro de Pansy.

Sin darle tiempo a saludar, Tonks volvió a hablar, esta vez mirando a Draco.

-Tienes que venir conmigo –Draco frunció el ceño –Es probable que Hermione esté en peligro…-


¡Nuevo capítulo! Espero que os esté gustando la historia. Desde aquí os doy las gracias por todos los reviews que me habéis enviado. Siento muchísimo no poder contestarlos ahora mismo pero mañana mismo lo haré. Ahora mismo es que no tengo demasiado tiempo. En el próximo capítulo veréis vuestros niks ¿de acuerdo?

Un besito y ¡Sed Felices!

*Silver Princess*