Capítulo 10: "Rojo, amarillo y negro"

"Confianza es el sentimiento de poder creer a alguien, incluso cuando sabemos que mentiríamos en su lugar" (Henry-Louis Mencken)

Hermione se alejó un par de pasos de él cuando escuchó como Harry, Ron y Ginny llegaban hasta ellos seguidos de cerca por Pansy.

-Cielo, estás pálida –Ginny se acercó a Hermione y le pasó el brazo por los hombros en una pequeña muestra de consuelo.

-¿Qué habéis encontrado? –Harry posó su vista en el rubio y posteriormente en la castaña.

-Hay un chaleco con una bomba incorporada –contestó Draco con una serenidad pasmosa.

Ron frunció el ceño en su dirección y sin detenerse a pensarlo se metió en el hueco de debajo del tobogán para comprobarlo.

-Tenemos una hora y media antes de que explote –dijo haciendo caso omiso a la ceja alzada de Malfoy y dirigiéndose a Harry.

Harry cerró los ojos durante unos segundos mientras se obligaba a pensar con rapidez.

-De acuerdo…- dijo exhalando aire que no sabía en qué momento había contenido. –Pansy llama a Tonks y dile que localice a Luna y que la mande aquí con toda su gente, ya. Dile también que necesitamos que nos llegue por teléfono móvil o como sea todo lo que ese hombre diga. – Se giró hacia Ron cuando la morena asintió con brevedad. –Ron, quiero que un equipo de aurores rastreen la zona. Ha dicho que estaría vigilando. Habla con Kingsley directamente y dile lo que pasa. Que sean cuidadosos, estamos en un lugar muggle. – le advirtió.

Estaba observando cómo Ron se marchaba cuando escuchó la voz de su mejor amiga.

-Tengo que ponerme el chaleco – Hermione se habría atrevido a jurar ante el Wizengamot que había escuchado los huesos de Harry cuando giró la cabeza en su dirección. –Sabes qué debo hacerlo si no queremos que mate a esa chica. –

Draco giró los ojos exasperado.

-Tú y tu maldito valor Gryffindor, guárdatelo para cuando sea útil, Granger –

Hermione se giró para encararlo furiosa.

-Nadie te ha pedido tu opinión, Malfoy – contestó haciendo especial hincapié en el apellido.

-Es curioso que lo digas cuando muy probablemente estarías en problemas si yo no llego a venir –

-Sé apañármelas muy bien sin ti –dijo Hermione alzando la cabeza y con las manos en las caderas.

Los ojos grises de Draco centellearon durante un segundo, como si un rayo de tormenta se hubiera reflejado en ellos.

-De eso no cabe la menor duda –siseó.

Hermione abrió la boca para contestarle cuando el grito de Ginny les llegó alto y claro. La miró para comprobar que había sido su amiga la que había dado la orden y no Molly Weasley.

-¡Ya basta! ¡Los dos! ¡Por Merlín! Tenemos una bomba debajo de un tobogán en medio de un parque muggle. ¿Creéis que tenéis doce años y que estáis en Hogwarts todavía? –Preguntó posando los ojos marrones en ambos.

Harry sonrió levemente y se centró en Hermione.

-Por mucho que me fastidie estar de acuerdo con Malfoy, no vas a ponerte ese chaleco –Hermione iba a hablar pero Harry la interrumpió -¿Y si explota nada más tocarlo, Hermione? –

-Soy yo quien corre el riesgo –dijo encogiéndose de hombros intentando no hacer caso a la lógica que estaba utilizando Harry y concentrándose en los agentes vestidos de policía muggle que empezaban a evacuar toda la calle.

Draco bufó con brusquedad.

-Genial, Granger. ¿Qué tendremos que decirles a tus hijos cuando hayas volado por los aires? –preguntó alzando las dos cejas como si estuviera preguntando por el tiempo – Rose y… -Se detuvo fingiendo que no recordaba el nombre del chico. Como si no hubiera estado despierto la noche que supo que nacería… -Hugo ¿verdad? –

Fue consciente del golpe que recibió Hermione con sus palabras en el mismo momento en el que éste se produjo. Fue testigo de cómo sus ojos se abrían desmesuradamente, como las pupilas se dilataban por el miedo y como desaparecía todo el color de su rostro

Se encogió de hombros imperceptiblemente. Mejor pálida que muerta.

-Sabes que tarde o temprano me lo voy a tener que poner, lo ha pedido así. –La voz sonó débil, como si estuviera demasiado cansada para seguir discutiendo.

Harry se pasó la mano por el pelo nervioso.

-Espera a que venga Luna y después ya veremos… -

Draco formó una sonrisa de autosuficiencia cuando escuchó a Potter hablar.

-¡Si no me pongo esa maldita bomba en cuatro minutos la chica morirá! –dijo alzando la voz.

-Hola Hermione –saludó una voz cantarina y alegre mientras se acercaba junto a dos hombres de su equipo sin prestar atención al grito de la chica.

-Hola Luna, podrías… -Hermione iba a decirle que se diera prisa, que no estaban como para perder el tiempo en saludos cuando comprobó que ya estaba situada al lado de la bomba, examinándola.

Mientras observaba a Luna trabajar junto a sus ayudantes, escuchó la voz de Pansy informando a Harry de que Ginny sólo tendría que poner el altavoz de su teléfono móvil para saber si Garret volvía a ponerse en contacto con ellos.

Miró a Draco de refilón mientras hablaba con Pansy. ¿Qué habían hecho ellos tan malo como para merecerse algo así? La respuesta le llegó de inmediato; mentir, claro. Se abrazó a si misma al sentir un escalofrío. Ellos habían mentido pero había gente que lo sabía; Harry, Ginny… Miró a su alrededor alzando la cabeza hacia las ventanas de los edificios muggles. ¿Quién más lo había averiguado y quería hacerles pagar por ello?


Estaba preocupada, lo admitía. El reloj que lleva en el bolsillo de la túnica le pesaba como si llevara un millón de diamantes en el bolsillo. Suspiró negándose a darle más vueltas a la cabeza. Debía centrarse, recoger la túnica que habían dejado en la tienda de Madame Malkin para que le arreglara el dobladillo hacía ya una semana, volver a casa y ponerse en contacto con Scorpius.

Necesitaba hablar con él aunque sólo fuera para que le dijera que todo iba a salir bien. Se detuvo antes de entrar a la tienda y se giró cuando sintió que alguien la observaba. Miró a su alrededor durante un momento y negó con la cabeza, allí no había nadie. Era casi la hora de comer, a esa hora la gente estaba en casa. Estaba cansada era sólo eso, se dijo. Pero eso no explicaba la sensación que llevaba sintiendo en la nuca desde el momento en el que había pisado el callejón Diagon.

Se estaba volviendo una paranoica, pensó con cierto aire divertido, si su primo James averiguaba lo que estaba pensando en esos momentos estaría riéndose de ella siglos. Más relajada acercó su mano para empujar la puerta de la tienda cuando una mano se tapó su boca impidiéndole decir palabra alguna. Se retorció y se agitó. Su madre siempre le había dicho que si alguna vez la atacaban, lo mejor era darle lo que pedían pero ella no era su madre. No iban a conseguir por las buenas algo que habían ido a coger por las malas. Encogió la rodilla y pisó con todas sus fuerzas en el pie del hombre que la estaba atacando.

Escuchó satisfecha como el hombre emitía un quejido. Sin embargo la satisfacción le duró poco, justo el tiempo que tardó aquel individuo en tirarle de la larga melena y acercar la boca a su oído.

-Aléjate de Malfoy si no quieres sufrir las consecuencias, sangre sucia… -

Y de un empujón Rose quedó tirada de rodillas en el suelo, sintiendo como su miedo aumentaba y las lágrimas acudían a sus ojos.


Hermione intentó tomar oxígeno pero su cuerpo parecía no querer que éste llegara a sus pulmones. Aún resonaban en su cabeza las instrucciones que acababa de escuchar que daba Garret a través del teléfono móvil de Ginny.

"-Estoy seguro de que tenéis conocimientos de armamentística. ¿Sabéis el alcance de un rifle sniper? –Había preguntado con voz divertida –El sniper es un rifle capaz de abrir un orificio de tres centímetros a más de un kilómetro de distancia. El proyectil es de punta hueca con una mira telescópica con la que puedo contar hasta las pecas de la cara de la aurora Potter.-Había hecho una pausa para asegurarse de que sus palabras eran asimiladas correctamente. -Hermione se tendrá que poner el chaleco y situarse en el centro del parque, si alguien que no sea Malfoy se acerca a ella a menos de diez metros, disparo. Si hay magia de por medio para quitar la bomba, disparo. Si intentan apartarse del centro del parque, disparo. ¿A quedado lo suficientemente claro? – Y cuando todos pensaban que había terminado de hablar, añadió – Hermione, querida que no se te olvide la lógica… Tenéis una hora y cuarto-"

Aún recordaba cómo le habían templado las piernas al ver el puntito rojo de un láser apuntando justo en el centro de la frente de Ginny. Había visto como Harry y Ron se paralizaban por el miedo por primera vez en toda su carrera como aurores. No, no dejaría que Ginny pagara por sus errores como tampoco iba a permitir que Mia Meyers muriera ese día si ella podía evitarlo.

Vio desde su posición como Ron hablaba acaloradamente con Harry sobre dejar en manos de Draco la vida de Ginny y de ella misma. Observó como Harry lo miraba con los ojos entrecerrados dándole a entender que a él tampoco le hacía ninguna gracia aquella situación.

Sintió la presencia de Draco detrás de ella, incluso antes de que él hablara.

-¿Estás lista? –Hermione asintió sin hablarle y sin girarse para mirarlo. -¿estás muda, Granger?- preguntó con falsa burla. Hermione soltó aire abruptamente al sentir la cercanía del hombre en su espalda. Cualquiera que los viera diría que se encontraban hablando o simplemente mirando los dos en la misma dirección, sin embargo para ella aquello era algo más. No podía permitir que Draco la tocara, mucho menos que la abrazara como quería que alguien hiciera, y él como siempre se había dado cuenta y ahí se encontraba.

Si bien, no podía abrazarla, por lo menos la obligaba a centrarse en algo, aunque sólo fuera en el calor que desprendía y la envolvía como si de un millón de pequeñas descargas de electricidad se tratara.

Siendo consciente de que Draco todavía esperaba una contestación, habló.

-Supongo… aún confío en ti… -dijo encogiéndose de hombros como si no comprendiera por qué, provocando que Draco formara una breve sonrisa ladeada.


Escuchó como llamaban repetidamente a la puerta. Miró con el ceño fruncido hacia ella escuchando como volvían a golpearla como si quisieran tirarla abajo. Chasqueó la lengua mientras bajaba las escaleras para abrir, que pocos modales…

Abrió la puerta y lo que vio lo dejó clavado en la entrada. Ante él se encontraba Rose Weasley con el pelo largo y rizado totalmente enmarañado. La sorpresa dio paso al enfado cuando sus ojos se fijaron en el labio, en el que tenía un pequeño corte del que salía sangre sin cesar. Los ojos los tenía rojos e hinchados, señal de que en algún momento había llorado y sus pantalones vaqueros estaban manchados en la zona de las rodillas.

-¡Rose! –exclamó cogiéndole la mano para que entrara -¿Qué demonios te ha pasado? –

Observó como la chica se retorcía las manos, nerviosa antes de contestar.

-Scorpius… yo… lo siento, no debería haber venido aquí, pero la Madriguera quedaba mas lejos y no quería preocupar a mi abuela. –dijo de manera atolondrada.

El chico se acercó a ella y cogiéndola de la mano la llevó hasta el sofá de estilo antiguo que había en la sala de estar de la gran casa, donde la obligó a sentarse.

-No digas tonterías –contestó negando con la cabeza. -¿Te duele algo aparte del corte que llevas en el labio? –al ver como ella fruncía el ceño, sonrió levemente. –Apuesto a que no sabías que tenías ese corte. –la besó en la frente cuando ella negó con la cabeza. Sonriendo levemente para que ella se calmara saco la varita y apunto con ella al corte del labio.- Vulnera sanentur…- susurró y sonrió al comprobar cómo la herida se cerraba.

Se sentó al lado de ella y alzó la mano para acariciar con el dedo pulgar la zona en la que apenas unos segundos antes había estado el corte.

-No había oído nunca ese hechizo… - dijo ella sintiéndose algo más tranquila.

-Cosa de mi padre… -explicó de forma vaga -¿Qué ha pasado, Rose? –


Cerró los ojos con fuerza mientras sentía como Draco examinaba los cables de distintos colores que mantenían la bomba conectada. Draco alzó la cabeza para comprobar el temporizador que se encontraba justo encima del pecho de Hermione. Media hora, tenía media hora para cortar algún cable de los que tenía entre las manos. Necesitaba desesperadamente que ella se tranquilizara.

-Hermione necesito que te calmes… -Al ver que no había reacción por parte de ella exhaló aire y le rozó la mejilla con el dorso de los dedos. Sonrió levemente cuando ella abrió los ojos. –Buena chica… lógica, Hermione, necesito que pienses con claridad... Tenemos tres cables, el rojo, el amarillo y el negro ¿de acuerdo? –Hermione asintió.

-El rojo es el que siempre se corta en las películas muggles ¿no?-

Hermione tragó en grueso mientras pensaba con rapidez. El rojo siempre era el que había que cortar en las películas, Draco tenía razón, sin embargo lo más lógico sería pensar eso ¿no?

Negó con la cabeza.

-No cortes el rojo. Lo más lógico sería pensar eso y cortarlo, pero también lo sería pensar que él ha cambiado el color. Hasta donde sabemos conoce la magia pero también sabe mucho de armamentística muggle. -

Draco parpadeó y asintió sin dudar.

-De acuerdo –

-¿Cuándo tiempo nos queda?- Preguntó. Odiaba pensar bajo presión.

-Veinte minutos –Hermione sonrió brevemente probablemente a causa de los nervios. La voz de Draco sonaba tranquila, relajada como si estuviera en el interior de la bañera del baño de prefectos.

Miró por encima del hombro de Draco intentando visualizar a Harry, a Ginny o a Ron. Cerró los ojos durante un segundo, con pesar. Dios, no quería morir sin haberle explicado a Ron todo lo que debía.

-Tenemos el cable amarillo… - Escuchó la voz de Draco de nuevo. – Lovegood me ha dicho antes que el amarillo es posible que sea un cable trampa. –se explicó cuando Hermione centró su atención de nuevo en él- Si lo corto la bomba puede explotar o el temporizador puede avanzar con más rapidez –

Draco la miró y supo lo que iba a decir antes incluso de que abriera la boca.

-Córtalo –


Harry miraba a través de unos prismáticos como Malfoy y Hermione hablaban sin decidirse a cortar ninguno de los cables. Estaba desesperado, Kingsley se había acercado apenas unos segundos antes para informarle de que aún no habían localizado a nadie a pesar de estar utilizando hechizos rastreadores. Movió levemente su brazo izquierdo que rodeaba los hombros hieráticos de Ginny en un ridículo intento por protegerla mientras Ron revoloteaba a su alrededor de un lado a otro, más nervioso a cada minuto que pasaba.

-Debería ser yo el que estuviera allí –escuchó que decía por quinta vez.

-Ron ya vale, me están apuntando a la cabeza con un rifle de alta precisión, tu mujer tiene una bomba pegada al pecho ¿Crees de veras que es el mejor momento para tener uno de tus estúpidos ataques de celos? –Preguntó la mujer retorciéndose en los brazos de Harry para enfrentar a su hermano. –Además con lo nervioso que eres es una suerte que sea Draco el que esté con Hermione, tú serías capaz de cortar el cable equivocado. – dijo seriamente, mientras intentaba no pensar en Lily, James y Albus.

Al volverse observó a Pansy que no apartaba los ojos del centro del parque. Luna estaba a su lado pero era como si la morena no se diera cuenta. Le sonrió levemente cuando ésta volvió la cabeza al sentir que la observaban. Apoyó la cabeza en el hombro de Harry cuando la morena asintió. Todo iba a salir bien, tenía que salir bien.


-¿Estás segura, Granger? –

Hermione sonrió a pesar de la tensión y el miedo que le oprimía el pecho. Draco había hecho la pregunta enmascarando la preocupación con exigencia. Le exigía que eligiera la opción correcta no le dejaba mas opción. De repente sintió la necesidad de hablar con él, de contarle cosas, de decirle que lo sentía.

-Draco, yo… sé que no es un buen momento pero… -

-Hermione… -la interrumpió -es un buen momento para decirte que, a pesar de todo, me alegra haber venido hasta aquí… -

La mujer sonrió cuando vio que Draco también formaba una pequeña sonrisa, y sin pensarlo, sin importarle que su marido estuviera a diez metros de allí, enlazó su mano con la de él que se la apretó con fuerza.

-Puedo cortar el cable yo sola… -susurró con voz apenas audible.

-Si me voy de aquí me pegará un tiro –le rozó la mejilla con la mano, en un movimiento tan suave y rápido que fue como si su mano nunca hubiera estado allí –pero no es por eso por lo que me quedo…-

-Córtalo o explotará de verdad –

Draco tragó en grueso, hubiera preferido recibir varios cruciatus seguidos antes que verse obligado a tener que cortar ese maldito cable.

Pensó en Scorpius, en el día de su nacimiento, en el primer día que lo llevó a la estación Kings Cross, en Hogwarts; y pensó en Hermione en la sensación de sus labios en los suyos, en el día que ella decidió entregarse a él como no se había entregado a nadie… Abrió los ojos que en algún momento había cerrado, miró a Hermione temiendo que fuera la última vez y cortó el cable amarillo…


Bueno, bueno… Sé que este capítulo es mas cortito de lo normal y que he tardado mas en actualizar. ¿Toda la culpa? Los exámenes, estoy inmersa en ellos y no tengo ni un solo segundo de respiro pero no quería dejar pasar mas tiempo.

Espero que os guste.

Y como siempre dar las gracias por los comentarios a: Khpmi, KingdomHearts17, Princessmalfoy10 y a mmgdream.

¡Nos leemos pronto!