Capitulo 11: "Sangre sucia"

"El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son." (Tito Livio)

Aún sentía como le temblaban las piernas. Por un momento había pensado que iba a morir, que no iba a volver a ver a sus hijos, a sus padres, que no iba a volver a ver a Draco. Eso era lo peor de todo. Saber que en la última persona en la que habría pensado antes de morir sería en Draco y no en Ron. Y ese hecho la estaba atormentando. Siguió caminando mientras se alejaba del parque que podría haber sido su tumba. No había cerrado los ojos cuando Draco había cortado el cable, no había pensado en nada más, solamente se había dedicado a perderse en aquellos ojos grises del color del hielo y en sentir su mano aferrada a la suya propia, en sentir su fuerza, mientras esperaba a escuchar una explosión que nunca llegaría.

Y ahora estaba allí caminando al lado de Ron como si fueran la pareja de héroes de una película que sobrevive a un gran desastre. No quería que Ron la abrazara pasándole el brazo por los hombros. Había odiado el momento en el que él se había acercado corriendo junto a Harry, Ginny y Pansy cuando habían estado seguros de que la bomba estaba desactivada, y por sobre todo había odiado como Ron la había apartado de Draco de un tirón provocando que sus manos unidas hasta el momento se separaran.

Era consciente de que el solo hecho de que Draco la rozara una vez provocaba mas reacciones en su cuerpo que cien abrazos de Ron. Siempre lo había sabido pero lo había sobrellevado al estar segura de que el rubio estaba lejos de ella. Sin embargo, ahora, se encontraba allí y lo tendría que ver todos los días hasta que detuvieran a Garret.

Se pasó la mano por la nuca, le dolía, y la mano de Ron en esa zona no ayudaba. Sentía la mirada del rubio clavada en aquel punto de su anatomía. Quería girarse y decirle que ya estaba bien, que dejara de mirarla de aquella forma pero no podía hacerlo sin quedar al descubierto delante de sus amigos y de Ron al admitir que sabía diferenciar perfectamente las miradas de Malfoy de las del resto de personas que en aquellos momentos la observaban.

Frunció el ceño al ver delante de ella, a unos pocos metros, a Rose o a alguien que se le parecía mucho a Rose junto a un chico rubio que era la copia idéntica de Draco. Ambos estaban mirando en su dirección justo en la puerta de entrada muggle del Ministerio. Sintió como la mano de Ron se tensaba sobre sus hombros y supo que él también los había visto. Y por la breve mirada que pudo lanzarle a Draco, él tampoco sabía que hacían allí.


Cuando salió de su casa corriendo con Pansy detrás sabía que tendría que enfrentarse a Weasley, a Potter e incluso hasta a Hermione, pero lo que no se había esperado era tener que cogerle la mano cuando ambos pensaban que iban a morir. Ver morir a Hermione era algo para lo que estaba preparado y para lo que sabía con certeza que no lo estaría nunca.

Había sentido ganas de abalanzarse sobre Weasley en el mismo momento en el que éste había aparecido para apartarla de su lado y estrecharla entre sus brazos. Pero había resistido el instinto cuando Pansy había llegado hasta él y le había sujetado del brazo. Pansy siempre sabía que hacer en los momentos más oportunos, se dijo.

Así que allí estaba, comportándose con toda la educación que sus padres le habían inculcado a base de maldiciones, sin armar ningún revuelo. Pero que hiciera eso no impedía poner nerviosa a Hermione ¿verdad?. Formó una sonrisa torcida de superioridad cuando comprobó que la mujer se revolvía de nuevo, incómoda, en brazos de Weasley y sonrió aún más cuando Pansy, consciente de sus intenciones le dio un pequeño codazo en el estómago. Se detuvo cuando vio que Hermione se detenía y miraba brevemente hacia atrás, hacia él. Observó para comprobar qué era lo que había provocado que lo mirara de aquella forma y se sorprendió al ver a su hijo delante de la entrada del Ministerio junto a una pelirroja que parecía que se había revolcado en el barro.

Frunció el ceño. Sabía que no le iba a gustar lo que Scorpius tuviera que decirle.


Hermione tardó medio segundo en soltarse de Ron y salir corriendo para comprobar cómo estaba su hija. Escuchó como Ron la seguía, pero en aquel momento no le importó que Scorpius estuviera allí. De hecho en el rápido vistazo que les había echado, se había dado cuenta de que si el chico no la estuviera sujetando por la cintura probablemente Rose no se mantendría en pie.

-Rose, cariño…-dijo sujetándole la cara con las dos manos -¿estás bien? –Cuando la pelirroja asintió despacio con la cabeza, se giró hacia Scorpius. -¿Qué demonios le ha pasado? –El muchacho la miró sorprendido. Hermione Granger no se había mostrado hostil, como él hubiera esperado que hiciera. Estaba preocupada, sí, pero no apreciaba en ella nada que indicara que le echaba la culpa a él.

-La han atacado –dijo con brevedad mientras veía como por detrás de aquella mujer se acercaba el padre de Rose y su propio padre acompañado por su madrina.

Hermione rodó los ojos sin separarse de su hija. Una respuesta muy digna de Draco. Al parecer Scorpius se parecía a su padre en algo más que en los rasgos físicos. Iba a decirle que le explicara con detalles lo que había ocurrido cuando la voz de Ron le llegó alta y clara. Maldita sea. Pensó. Se había olvidado de él al ver a Rose en aquel estado.

- ¡¿Qué le has hecho a mi hija, Malfoy? Aléjate de ella –dijo irguiéndose en toda su estatura.

Scorpius lo miró con una ceja enarcada sin inmutarse. Con un movimiento rápido de la cabeza miró a su madrina que asintió brevemente, indicándole que soltara a Rose. Sintió la mirada preocupada de su padre recorriéndolo entero, comprobando que estuviera perfectamente y en ese momento Scorpius estuvo seguro de que si él hubiera tenido el más mínimo rasguño Draco Malfoy habría exigido respuestas.

Se dispuso a retirar la mano de la cintura de su novia escuchó como Rose hablaba por primera vez.

-No…- fue sólo un susurró pero que llegó con claridad a los oídos de Ron, que la miró como si le hubieran salido dos cabezas, y por supuesto también llegó a oídos de Scorpius que afianzó su mano en la estrecha cintura de la chica. Si ella no quería que la soltara…

Hermione buscó a Harry con la mirada. Lo encontró más o menos a la misma altura a la que se encontraban Pansy y Draco, con Ginny a su lado. Harry miró los ojos marrones de su amiga pidiéndole ayuda en silencio y suspiró.

-Ron, será mejor que entremos. –Ron se giró para encararlo y decirle que aquello era un asunto entre padre e hija, cuando éste volvió a hablar –Rose necesita sentarse… - El hombre volvió a mirar a su hija y asintió con el ceño fruncido.

-Está bien… -

Hermione al escucharlo, dio gracias en silencio porque Ron hubiera entrado en razón y tragó saliva con dificultad. Había llegado el momento de explicar algunas cosas.


-Toma, preciosa –dijo Ginny mientras depositaba encima de la mesa, justo frente a Rose, un botellín de agua. Posteriormente se sentó en una silla al lado de su sobrina y miró durante unos segundos a los presentes allí congregados.

Hermione estaba sentada frente a Rose con los ojos marrones echando chispas de furia. Ron estaba detrás de ella con los brazos cruzados, apoyado en la pared y con el ceño fruncido. Scorpius Malfoy se encontraba de pie al lado de Pansy. Draco se mantenía con gesto de relajado apoyado en la pared justo detrás de Rose y frente a Hermione; y Harry estaba sentado presidiendo la pequeña mesa.

-Rosie, -Ron fue el primero en hablar -¿estás saliendo con Malfoy? –preguntó esperando haber malinterpretado algo.

Hermione se quedó estática en su sitio sin atreverse a mirar a otra parte que no fueran las manos de su hija agarrando la botella. Sabía que la pregunta vendría pero no creía que Ron preguntara antes por eso que por lo que le había sucedido a Rose.

Rose alzó los ojos que hasta el momento había mantenido fijos en la botella de agua y miró a su padre. Parpadeó como si no entendiera a que venía la pregunta.

-Estoy saliendo con Scorpius –aclaró como si al que Ron había llamado Malfoy no fuera la misma persona.

Ron miró a su hija con la boca abierta por la sorpresa y los ojos desmesuradamente abiertos, como si no creyera ni una sola palabra de lo que su hija, su niña, le estaba diciendo. No, Rose no podía ser la novia del hijo de Malfoy.

-¡Te lo prohíbo, Rose! –exclamó sobresaltando a la chica se movió hacia atrás como si la hubieran golpeado. Scorpius estuvo a punto de intervenir pero una rápida mirada de advertencia por parte de Draco le hizo mantenerse en su sitio.

-¡Ron! –Le llamó la atención Ginny

–No te metas en esto, Ginevra… -dijo sin apartar los ojos de Rose -¿Me has entendido? ¡No vas a volver a salir con él! –Ron apoyó las manos encima de la mesa acercándose más a ella, intimidándola.

Rose lo miró desconcertada. Jamás había visto a su padre en aquel estado. Nunca le había gritado de aquel modo y no entendía porque lo hacía en ese momento. Sintió un escalofrío recorrerle la espalda, apartó la vista de Ron y miró a Hermione con una muda súplica.

-Apártate de ella, Ronald –dijo sin moverse de su sitio con una voz fría que hubiera congelado el mismo infierno.

Draco sonrió levemente. Si Weasley le hubiera prestado sólo un poco de atención a Hermione se habría dado cuenta que no estaba para aguantar sus tonterías. Habían atacado a su hija y no iba a permitir que precisamente él la alterara aún más.

Pero Ron no se movió de su lugar. Miraba a Rose y a Scorpius con el ceño fruncido, alternativamente. Hermione centró su vista en su hija y vio como las lágrimas se agolpaban en sus ojos.

La mujer se levantó con un estrépito de la silla, sin importarle que hubiera gente en la sala a la que no les concernían sus problemas matrimoniales. Miró a su marido, furiosa.

-¿Estás sordo? –le preguntó - He dicho que te apartes de ella o si no me encargaré yo –dijo con una muda amenaza.

Ron se apartó de la mesa y miró a Hermione, asombrado.

-Lo sabías… Tú lo sabías –dijo incrédulo - Por eso has estado tan extraña estos días. Sabías que Rose estaba saliendo con él- dijo despectivamente –y no me lo has dicho. –Ron soltó una carcajada fría, sin rastro de humor -¿Acaso te da igual?- preguntó.

La mujer tomó aire para calmarse.

-Por favor Ron… -pidió. –Hablaremos después…-

Draco frunció el ceño, no le gustaba que ella anduviera rogando nada. Ginny miró a Harry pidiéndole en silencio que los detuviera pero éste se encogió de hombros. Hacía tiempo que Ron y Hermione debían hablar, si tenía que ser en aquel preciso momento, él no iba a ser el que los detuviera.

-¡No! –se negó Ron –vamos a hablar ahora. ¡Contéstame! –exigió.

Scorpius vio como aquella mujer alzaba la cabeza hacia su marido con un gesto de altivez casi idéntico al que utilizaba Rose cuando estaba enfadada. La examinó desde su lugar. Hermione Weasley no parecía ser de esas mujeres que se achantaban cuando alguien les gritaba, al contrario, por lo que veía se envalentonaba más. Eso le gustó, ahora entendía claramente de donde había sacado Rose todo su carácter. Prestó atención cuando vio que iba a contestar y por segunda vez en aquel día aquella mujer lo sorprendió.

-Me da exactamente igual que Rose salga con Scorpius Malfoy –Siseó la respuesta con desprecio.

Rose levantó la cabeza al escuchar a su madre, desde luego no se esperaba esa respuesta. Al parecer su tía Ginny tampoco, porque la mano que hasta ese momento se había estado moviendo en su espalda para tranquilizarla, se detuvo.

– No voy a permitirte que la atosigues con ese tema cuando ella no tiene la culpa de que tú no puedas ver a Draco, ni el te pueda ver a ti –dijo mirando momentáneamente la cabeza para mirar al rubio que le devolvió la mirada con una ceja enarcada–Acaban de atacar a tu hija y lo único que se te ocurre hacer es preguntarle con quien está saliendo, intimidarla y exigirle cosas. Si no te puedes comportar como una persona adulta, vete de aquí –ordenó sin ningún tipo de vacilación en la voz. –Estoy segura de que Harry estará encantado de contarte todo lo que hablemos. –

Pansy observó totalmente asombrada como Granger se sentaba en la silla que anteriormente había utilizado con absoluta tranquilidad. Pensó que Weasley se sentaría y no volvería a hablar hasta que aquella reunión improvisada terminara pero al parecer éste no opinaba lo mismo porque sin decir nada a nadie y lanzándole una mirada de desprecio a Draco que le devolvió una mirada burlesca salió de la sala dando un portazo.

El silencio que sobrevino a la salida de Ron se volvió ensordecedor hasta que Rose volvió a hablar sin apenas voz.

-Mamá… - la llamó intentando pedir disculpas.

Hermione negó con la cabeza.

-Olvídalo –dijo- Cuéntanos que ha pasado -

Rose relató lo sucedido en el callejón Diagon tal y como se lo había relatado anteriormente a Scorpius.

-Me tapó la boca con la mano, desde atrás y no pude hacer nada –negó con la cabeza con los ojos muy abiertos por el miedo. Hermione le apretó levemente la mano que llevaba sujetando desde que Rose había comenzado a hablar –Se acercó mucho, yo… no sabía que iba a hacer… ha sido al medio día, no había nadie cerca… -se quitó con furia una lágrima que se le había escapado de los ojos –se ha acercado a mi oído y me ha dicho que me alejara de Scorpius si no quería sufrir las consecuencias… -

Hermione alzó la vista para mirar a Draco que se había incorporado, al oír sus palabras, apartándose de la pared de donde había estado apoyado todo el tiempo.

-¿Qué más? –Scorpius giró la cabeza para mirarlo. Ginny y Malfoy lo miraron, al igual que Hermione y Pansy, todos con caras desconcertadas. Harry no se inmutó y siguió con la mirada fija en Rose. –Hay algo que no nos has contado…-dijo totalmente convencido.

Rose suspiró.

-¿Cómo lo has sabido? –preguntó derrotada, no iba a mentirle a Harry.

Harry sonrió con brevedad y se encogió de hombros.

-¡Eh! Dame un poco de crédito –exclamó con falsa indignación -soy tu padrino, tengo mis técnicas –dijo simplemente –¿Qué más te dijo que no quieres contarnos, Rose? –preguntó de nuevo, pacientemente.

-Me llamó sangre sucia… -musitó como si hablara con el cuello de su camisa en vez de para la gente que se encontraba a su alrededor.

-De eso no me habías dicho nada –dijo Scorpius con el ceño fruncido.

Rose formó una sonrisa fría cuando lo miró.

-Dentro de todo el conjunto supongo que no es para tanto –se encogió de hombros con una indiferencia que no logró engañar a nadie.

Draco desvió su vista de Rose a Hermione. La castaña se había quedado estática; hubiera preferido que gritara o que se pusiera a decir que eso era una tontería, sin embargo Hermione se había quedado callada, perdida en el mutismo más absoluto.

-Eso es estúpido y sólo demuestra la poca inteligencia del que lo ha dicho –fue Ginny la que habló –eres la hija de la persona más inteligente que conozco –añadió guiñándole el ojo con complicidad logrando su objetivo al ver como Rose sonreía.

-¿No recuerdas nada que podamos utilizar para saber quien ha sido? –preguntó Harry con tranquilidad- la chica negó con la cabeza.

-Muy bien –dijo Hermione cuando supo que Harry había terminado de hacer preguntas. – Rose, quiero que vayas a casa –la muchacha asintió despacio con la cabeza –Tu abuelos y Hugo deben estar allí ya o si no tardarán poco en llegar –Para Hermione no pasó desapercibido el destello de miedo en los ojos de Rose cuando mencionó la segunda opción.

Hermione suspiró y levantó la vista para mirar a Scorpius que le devolvió la mirada sin decir nada, esperando.

-¿Podrías ir con ella? –

La pregunta lo dejó descolocado y por lo visto no sólo a él a juzgar por la cara de sorpresa de los presentes. Aquella mujer acababa de discutir con su marido como una auténtica leona, se había mostrado calmada y tranquila durante el relato de los acontecimientos, a pesar de que, por lo que él había visto, no dudaría un segundo en destrozar al que se había atrevido a hacerle daño a Rose y ahora lo miraba a él confiando en que mantendría a su hija tranquila y a salvo hasta que la señora Weasley se encargara de todo. Desde luego Hermione Granger era toda una caja de sorpresas.

Fue consciente de la mirada burlona que su padre le estaba lanzado pero no le importó. Asintió brevemente, incorporándose para marcharse cuando Rose quisiera.

-Bien –dijo Hermione formando una pequeña sonrisa que pretendía ser sincera, pero que se quedó en eso, en una pretensión. Se levantó de la silla y caminó el espacio que la separaba de Rose. Al llegar a ella tiró de su mano para que se levantara de la silla y la abrazó con fuerza- Todo va a salir bien. No te va a pasar nada. –Aseguró - Confías en mi ¿verdad? –preguntó mientras le sujetaba la barbilla con la mano para alzársela y hacer que la mirara a los ojos.

-Sí… -

Hermione sonrió con sinceridad al escuchar su respuesta.

-Ve a casa con Scorpius que en cuanto pueda iré yo… -Le dio un beso en la frente y se apartó. Hermione vio como Rose formaba una pequeña sonrisa – Esa es mi chica… -

Rose pasó de estar en brazos de Hermione a estar en los de Scorpius en menos de tres segundos. Poco después de eso observó como salían de la sala con tranquilidad. Fue consciente de como Draco, que se había pasado todo el tiempo observándola desde que Rose había mencionado la pureza de sangre apartaba la vista de su persona para mirar a Pansy.

La morena que había escuchado todo lo se había dicho allí desde un discreto segundo plano y sin separarse demasiado de Scorpius asintió sonriendo antes de salir también de la habitación. No necesitó preguntarle a donde iba para saber que se encargaría de que su hija y el chico llegaran bien a casa.

Cerró los ojos durante un segundo. Toda aquella situación le había dado dolor de cabeza. Sin mirar a Harry, a Ginny y mucho menos a Draco salió por la misma puerta por la que había salido Pansy momentos antes. Necesitaba pensar.


¡Ya he vuelto! Sé que normalmente actualizo antes "El Regreso del Pasado" pero dado que ya había escrito este capítulo, me parecía absurdo haceros esperar mas.

Bueno. ¿Qué os ha parecido? Hermione aún no lo ha contado todo. Ron no lo sabe todo. ¿Y el reloj? ¿Qué ha pasado con él? Todo esto y más en el próximo capítulo.

Como siempre dar las gracias por comentar a: Aby-Penita, KingdomHearts17, Princessmalfoy10 y a lizzy (Que no he podido contestarte a tu cuenta. Me alegra muchísimo que digas que te ha enganchado tanto el fic.)

Nos leemos pronto.

¡Sed felices!

Posdata: Ya sabéis si queréis leer un capítulo en menos plazo de tiempo dejad un review. Sí, ya sé que es chantaje pero escribo sobre secuestradores, ¿Que esperabais? :D