A ver, subí el capitulo hace unos dias y por lo visto debido a unos problemas que estamos teniendo con FF me han pedido que lo vuelva a subir así que aqui está de nuevo, espero que disfrutéis de la lectura y siento los inconvenientes que os pueda haber causado. Disfrutad de la lectura :P


Capítulo 13: "La importancia de ser Draco"

"Hubiera dado el mundo por haber tenido valor para decir la verdad, para vivir la verdad." (Oscar Wilde)

Maldijo en silencio mientras se dirigía hacia la entrada de su casa. Miró hacia el interior de la vivienda desde donde, a través de las ventanas, se filtraba luz. Ni siquiera sabía si Ron iba a estar allí. El nudo que se había formado en su estómago en el momento en el que Draco la había rozado, permanecía allí, exigiendo una atención que ella no estaba dispuesta a concederle.

Lo que había sucedido en aquella casa había sido un error; jamás debería haber permitido que Draco se acercara tanto a ella. Negó con la cabeza. ¿En qué momento se le había ocurrido que no pasaría nada sólo por ir allí con él?

-Por Dios, Hermione… sabías perfectamente que corrías ciertos riesgos… - se reprendió -¡Accio llaves! –murmuró apuntando con la varita al interior del bolso marrón que llevaba.

Con un suave tintineo las llaves llegaron hasta su mano. Con un lento suspiro las miró y sonrió con pesar. Aquello era ridículo. ¡Por Merlín! Era bruja y había obligado a Ron a poner una puerta con llave y cerrojo.

Introdujo la llave en la cerradura y la giró. Sin duda aquella era otra de las muchas tonterías que había cometido a lo largo de su vida.

La primera de todas había sido enamorarse de Draco Malfoy, desde luego pero la peor había sido creer que casándose con Ron podría olvidarlo.

Una sensación de tranquilidad y paz la envolvió cuando entró en el recibidor. Molly al parecer estaba allí y había hecho galletas a juzgar por el olor que inundaba en aquellos momentos sus fosas nasales.

Con paso lento y cansado Hermione dejó el bolso con cuidado encima de la gran mesa de nogal del comedor y se acercó a la cocina para comprobar cómo se encontraba su hija y saludar a Molly.

En sus labios se formó una pequeña pero sincera sonrisa al llegar al marco de la puerta. Mientras Molly sacaba con movimientos expertos de varita una bandeja repleta de galletas del horno y hacia que se depositara en la encimera, Rose iba colocando con tranquilidad pequeñas bolitas de masa, al modo muggle, en otra. A su lado, Scorpius, con el ceño fruncido por la concentración, se dedicaba a poner bolitas de chocolate justo encima de los pegotes de masa.

-Vaya… -dijo llamando la atención de los allí presentes. –Creo que vamos a tener galletas para tres siglos -Formó una sonrisa cuando Scorpius levantó la cabeza para mirarla cambiando la concentración por la frialdad. Por lo que ella podía apreciar Scorpius se parecía en algo mas a Draco, no se fiaba de los desconocidos. Perfecto. Podía manejar aquello, después de todo él no podía ser peor que su padre.


Llevaba demasiado tiempo sospechando que algo le sucedía a Hermione pero que su hija estuviera saliendo con un Malfoy, y ella lo supiera y lo aprobara, era algo que definitivamente no se esperaba. Miró a su alrededor. Llevaba sentado en aquel parque muggle no sabía cuánto tiempo. Cuando había salido de aquella sala hecho un basilisco no había prestado atención a sus pies ni al camino que éstos iban recorriendo. Sólo en aquel momento se daba cuenta de a donde lo habían llevado. A simple vista era un parque muggle, sin embargo, para él era algo más. Era el primer lugar al que había llevado a Rose poco después de que Hermione diera a luz.

Sonrió con tristeza. Aún recordaba su niña había mirado los colores intensos que inundaban aquel lugar con los ojos desmesuradamente abiertos y cómo había alzado su pequeña mano como si intentara alcanzarlos.

No se había portado bien con ella ese día y lo sabía. Sabía perfectamente que no debería haberle gritado, pero verla allí con la mirada atemorizada a pesar del esfuerzo con el que intentaba dominar su miedo era algo que lo había superado. Si por él fuera la secuestraría y se la llevaría a algún lugar lejano donde no tuviera que preocuparse por nada. Suspiró. Sí, si fuera por él, Rose se encontraría en aquel momento encerrada en una urna de cristal como le sucedía a la chica esa del cuento muggle que Hermione se había dedicado a contarle tanto de pequeña.

Se levantó del banco en el que estaba sentado con movimientos lentos y cansados. Estaba anocheciendo y debía ir a casa, aunque supiera que nada más llegar una discusión con su esposa le estaría esperando.


Pansy llevaba bastante tiempo sentada en la barra de la pequeña cafetería que había justo frente a la casa de Granger. Sabía que si alguien la viera probablemente vería a una chica morena de cabello rizado mirando un emparedado de pollo con finas rodajas de tomate. Esbozó una pequeña sonrisa irónica. Vigilando era la mejor y cuando se trataba de vigilar a su ahijado era perfecta.

Desde que Draco había puesto a un Scorpius de apenas meses en sus brazos y él había cogido su dedo índice con aquellas manitas regordetas y la había mirado con aquellos impactantes ojos grises, Pansy supo que estaba perdida; iba a malcriar hasta lo indecible a ese bebé y a protegerlo con su vida si era necesario.

Desde aquel momento siempre había sabido si él estaba bien. Daba igual que Scorpius estuviera en Hogwarts, en el Londres muggles o jugando al Quidditch en el jardín de su casa, ella siempre sabía si se encontraba bien del mismo modo que si se caía de su escoba ella sabía que algo había sucedido.

Draco, en un principio, se había reído de aquel presentimiento que había desarrollado, alegando que era imposible que sintiera aquella conexión con alguien que no llevaba su sangre, sin embargo, cuando con tres años, el pequeño decidió jugar al escondite por la mansión de su joven padre y ella tardó menos de tres minutos en encontrarlo, hasta el mismo Draco tuvo que admitir que aquella conexión de veras existía.

Por eso no necesitaba estar en la calle vigilando que a su ahijado le diera por dedicarse a buscar a la persona que había agredido a su novia, sabía que estaba en casa de Granger y no se había movido de allí, del mismo modo que él sabía que ella se encontraba justo al otro lado de la calle.

Estaba dando buena cuenta del emparedado cuando sintió con el vello de la nuca se le erizaba. Decir que aquello era una mala señal era el eufemismo del año, siempre sentía aquello cuando iba a ocurrir algo malo.

Se levantó con rapidez dejando al mismo tiempo unos dólares muggles encima de la barra y poniéndose su cazadora de cuero salió a la oscuridad de la noche.


Desde luego, encontrar a Scorpius haciendo galletas en su cocina era algo que no esperaba encontrar, sin embargo, allí se encontraba ella también. Después de un día realmente agotador había llegado a su casa con la esperanza de llenar la bañera de agua caliente y quedarse allí tumbada mientras sus músculos se iban relajando. Pero al parecer había otros planes para ella.

Se sorprendió al sentir que estaba sonriendo. Hacía días que no sonreía, solamente había sonreído con el cinismo que Draco había mostrado en determinados momentos y posteriormente aquello no le había dejado un buen sabor de boca.

Hermione cogió una galleta con trocitos de chocolate del tarro donde habían ido introduciéndolas después de sacarlas del horno con la intención de comérselas cuando sonó la timbre de la puerta.

Con movimientos rápidos y mecánicos sacó la varita del cinto del pantalón vaquero que llevaba y les hizo una seña a las tres personas que estaban con ella en la cocina para que guardaran silencio. Escuchó como los timbrazos se volvían cada vez más insistentes y como eran acompañados por unos golpes suaves pero repetitivos.

-¡Maldita sea, Granger! –al escuchar la maldición de Pansy se tranquilizó y con rapidez abrió la puerta -¿Acaso esperabas una lechuza con una invitación para que te movieras con rapidez? –preguntó la morena con las cejas enarcadas. En sus ojos, un centelleo de fastidio.

Hermione se apartó de la puerta con rapidez mientras la mujer entraba en su casa.

-¿Qué ha sucedido? –preguntó con preocupación palpable. Mientras, Rose, Scorpius y Molly salían de la cocina con celeridad.

Pansy la miró y formó una sonrisa ladeada mientras negaba con la cabeza. Se encogió de hombros.

-Nada –dijo al mismo tiempo que se acercaba a Scorpius que se estaba riendo al ver la cara de desconcierto de Hermione al escuchar aquella respuesta.

-¿Estás bien? –

Hermione frunció el ceño mientras observaba como aquella mujer a la que en otro tiempo había considerado alguien sin alma capaz de matar por una ideología que le habían impuesto, examinaba a su ahijado como si quisiera comprobar que no había sufrido ningún daño.

Rose sonrió levemente al ver la expresión ofendida de su madre.

-¿Me estás diciendo que por poco tiras la puerta de mi casa abajo por nada? –preguntó Hermione exasperada.

-Tenemos que salir de aquí, este sitio no es seguro –contestó Pansy sin prestarle atención, demasiado concentrada en la expresión de Scorpius que alzó las cejas con burla. Pansy suspiró. Si Scorpius se burlaba de ella por su instinto de protección es que estaba estupendamente

-¿Qué sucede Pansy?-

La morena se giró para mirar a la mujer pelirroja a los ojos. No necesitó preguntarle quién era para saber de quién se trataba. Molly Weasley seguía igual que cuando ella iba a Hogwarts y su madre se dedicaba a observarla con gesto de desdén por el alboroto que creaba a su paso, seguida de todos aquellos niños pelirrojos.

-He tenido… -

La voz de la mujer se vio apagada por el sonido de un disparo. Todo ocurrió en menos de tres segundos de reloj. Pansy se abalanzó sobre Scorpius al tiempo que sacaba su varita y murmuraba un hechizo de protección. Rose a su lado cayó cuando Scorpius tiró de ella para que se quedara a ras del suelo.

-¡Hermione! –

Pansy cerró los ojos y maldijo internamente al escuchar el grito de Molly. Miró en su dirección para comprobar que a la mujer no le había sucedido nada y centró su vista en Granger.

La mujer se encontraba de espaldas a la puerta con la mano derecha apretándose una herida del cuello. Pansy miró a Scorpius cuando escuchó a Rose gritar e intentar ir hacia su madre. Se movió a gatas con rapidez mientras el muchacho se encargaba de que Rose no se moviera. En otras circunstancias lo más probable era que se hubiera echado a reír por el método que él había utilizado para inmovilizarla; y es que el joven había decidido colocarse a horcajadas sobre ella.

Hermione retiró la mano de su cuello y miró la sangre que en ella había. Sabía que la herida no era profunda, de haberlo sido, situado en la parte del cuerpo en la que la bala la había rozado, estaría muerta. Escuchó, de rodillas, esperando oír algún disparo más, pero nada sucedió.

Pansy llego hasta ella y le retiró la mano de la garganta para examinar la herida. La sangre manaba de un corte de unos tres centímetros de longitud sin cesar pero Granger sobreviviría aunque probablemente necesitaría aplicarse alguna poción durante unos cuantos días.

-¿Tienes alguna herida más? –preguntó volviendo a colocar la mano de la mujer en su cuello para que ejerciera presión.

-Estoy bien –

Pansy asintió sin decir nada más y miró a la señora Weasley.

-Molly, vaya a su casa y llévese a Rose. –dijo en tono imperativo y miró a la chica alzando una ceja, desafiándola a que dijera algo, pero para su sorpresa ella no protestó. Miró a su ahijado –Scorpius, ¿sigues llevando el anillo? –Cuando el chico asintió al tiempo que se quitaba de encima de Rose con desgana, Pansy asintió a su vez- Utilízalo.

-¿Qué demonios…? –murmuró Rose al observar como su novio se quitaba del cuello una cadena de la que colgaba un anillo de plata con el símbolo de un escorpión. La chica sólo lo pudo ver un instante antes de que Scorpius se lo pusiera y apretara el símbolo entre sus dedos índice y pulgar.

-Molly, llévesela de aquí, ya –repitió la mujer. Rose miró a Hermione y ésta asintió en su dirección.

-Vamos cielo, Hugo y el abuelo están allí. Te prepararé un poco de chocolate. –dijo sonriendo para reconfortarla, sin embargo la alegría no le invadió los ojos.

Justo un segundo después ambas desaparecían rumbo a la Madriguera. Hermione se levantó sin dejar de ejercer presión en su cuello. Y miró a su alrededor. La ventana de la cocina estaba hecha añicos, si hubieran estado allí… Se detuvo un momento para asegurarse de que sus piernas no iban a fallarle y fue hasta la cocina para coger un trapo para presionar la herida.

Draco llegó como una exhalación un par de minutos después. Entró por la puerta que había estado abierta desde que Pansy había llegado.

-¿Estás bien? –preguntó acercándose a su hijo y alzándole la cara para que lo mirara. Cuando Scorpius asintió. Él bufó con fastidio –Podría haber llegado bastante antes si no hubiera sido por los malditos hechizos de protección… ¿Qué demonios ha pasado aquí? ¿Estás bien? –preguntó mirando a Pansy después de echar un rápido vistazo a su alrededor.

-Nos han disparado –dijo encogiéndose de hombros después de asentir, intentándole quitar importancia con su gesto.

-De hecho sólo ha sido un disparo –dijo Hermione saliendo de la cocina. Fue consciente del momento exacto en el que Draco se dio cuenta de que estaba herida. Aunque no hacía falta ser un genio para saber que la había alcanzado. Sólo bastaba ver su camisa totalmente ensangrentada. Pensó con sorna.

-¡Por Merlín! –En dos segundos Hermione se encontró siendo examinada concienzudamente ante la mirada de sorpresa y burla de Scorpius y Pansy, respectivamente.

-Vamos cielo, tenemos que avisar a Potter –dijo Pansy mientras pasaba el brazo sobre los hombros del joven, en un intento por darles cierta intimidad a los dos adultos, que no pasó desapercibido para el chico.

Hermione sintió las manos de Draco sobre su mejilla y su cuello mientras examinaba la herida. Era increíble como el paso de los años no había afectado a sus reacciones respecto a Draco. Aún le temblaban las piernas cuando la tocaba y si no recordaba mal aquello era algo que a él le encantaba.

Tenía que apartarse de él. Pero su cuerpo no respondía a sus órdenes. Habían estado a punto de matarla dos veces en un día. ¿Cuánto tiempo más podría aguantar aquella tensión sin desmoronarse?

-¿Estás bien? –preguntó Draco con la voz ronca.

Hermione alzó la cabeza para mirarlo. Asintió sintiéndose incapaz de hablar y se maravilló al mirarlo a los ojos. Aquellos ojos grises en esos momentos mantenían una lucha entre la ira y el alivio.

Suspiró sabiendo que sólo una cosa conseguiría calmarla lo suficiente como para que no se deshiciera en llanto. Sabía de sobra que desde el momento en el que lo dejara acercarse ya no podría dar marcha atrás pero en aquellos momentos eso no le importó y se rindió apoyando la frente en su pecho amplio, como tantas otras veces había hecho. Pasó los brazos por sus costados hasta su espalda. Cerró los ojos cuando sintió los brazos de Draco a su alrededor. Aquel simple gesto la hacía sentirse protegida, segura. Se sentía como si acabara de volver a su hogar después de un largo viaje, por primera vez en mucho tiempo se sentía en casa.

-Tenemos que decirles a todos la verdad –Draco la apartó de si para mirarla.

-¿Estás segura? –

Hermione asintió.

–Han disparado a la cocina, justo donde hubiéramos estado Molly y yo junto con Rose y Scorpius. Si Pansy no hubiera llegado lo más probable es que ahora estuviera… -

Draco le puso un dedo sobre los labios.

-Estas aquí y eso es lo que importa. Si quieres que se lo contemos yo no tengo ningún problema –

Hermione se apartó de él.

-¡Maldita sea! –gritó mientras arrojaba una pequeña figura de cristal tallado contra la pared. Draco ni siquiera se inmutó ante aquella explosión. –Ni siquiera tengo una mínima idea de quién puede ser. ¡Puede ser cualquiera! ¿Sabes el tiempo que nos llevaría investigar a los alumnos que estaban en Hogwarts en aquel momento? No tenemos ese tiempo. –dijo como si Draco no fuera consciente de eso. –Esa chica podría morir en cualquier momento y todo por mi culpa. –

-No podemos investigarlos a todos, pero podríamos investigar a aquellos que mantuvieron una relación contigo –hizo una mueca cuando Hermione lo miró frunciendo el ceño -o quisieron mantenerla –añadió.

-¿A quién pretendes investigar a Ron y a ti mismo? –preguntó con cierta burla.

Draco se encogió de hombros.

-Si no recuerdo mal también estaba Krum además de los que quisieron pero no consiguieron nada –

-Nunca fui una de esas chicas que llamaban la atención de los chicos, Draco –dijo –a pesar de lo que tú opines sobre el asunto. –añadió

-Lo hablaré con Potter a ver qué le parece –dijo dándole la certeza a Hermione de que le daba igual lo que dijera al respecto. –Vamos, tienen que darte algo para esa herida…-

-Pero esto… -dijo Hermione mirando a su alrededor.

-Pansy ya viene, ella se encargará. –dijo Draco observando como la susodicha se acercaba a la casa por el camino de entrada con Scorpius a su lado.


Hermione miró a su alrededor. No sabía cómo demonios había terminado en el laboratorio de Luna con Draco Malfoy al otro lado de la puerta, mientras ésta intentaba curarle la herida lo mejor posible. Le daba miedo salir de aquella silenciosa sala y tener que enfrentarse a él de nuevo. A pesar de que lo había abrazado en su casa cuando no tenía más fuerzas que las que él pudiera darle, en aquel momento las dudas estaban regresando. Mierda. Ella siempre había sido directa, clara, consecuente. Nunca se había andado con tonterías cuando quería algo.

En primero había querido ser la mejor de su clase y lo había sido. En segundo se había propuesto junto con Harry y Ron averiguar qué estaba pasando en el castillo y lo había logrado. En tercero Harry y ella habían conseguido liberar a Sirius cuando en su cabeza no había más opción que esa. En sexto se había propuesto no enamorarse de Draco Malfoy y no lo había conseguido.

Siempre que se trataba de Draco nunca lograba conseguir lo que se proponía, daba igual que fuera cabrearlo como no enamorarse u olvidarlo. Draco siempre conseguía descolocarla y romperle los esquemas.

-¿Por qué habéis venido aquí? –preguntó Luna con la tranquilidad que la caracterizaba, sacándola de sus pensamientos.

-No quería ir a San Mungo y a ti se te da bien curar… -Hermione sonrió brevemente. Aquello era verdad, aún recordaba su asombro al decirle Harry a principio de sexto que había sido ella la que le había curado la nariz. Desde entonces si alguno de ellos resultaba herido y Luna podía curarlos acudían a ella.

Luna sonrió con agradecimiento.

-¿Cómo está Rose? –Hermione parpadeó. –Me he enterado de lo que ha sucedido esta mañana –aclaró de forma vaga. -¿Es por eso que te ha traído Draco? ¿Ron está con ella? –preguntó.

Hermione negó con la cabeza que mantenía mirando al techo para que Luna tuviera más libertad de movimiento al aplicar lo que Merlín quisiera que le estuviera aplicando.

-No te muevas –

Hermione suspiró, cansada.

-No sé donde está Ron desde esta mañana y estoy casada con él. Lo peor de todo es que cuando está nos pasamos la vida discutiendo… -

-Era de esperar… Esto ya está. –

Hermione parpadeó desconcertada. Sin prestar atención al corte, casi ya curado, miró a Luna con los ojos entrecerrados.

-¿Cómo dices? –

Luna se dio la vuelta para lavarse las manos en el pequeño fregadero metálico que había justo detrás de ellas.

Con voz tranquila y sin prestar atención contestó dejando totalmente descolocada a Hermione.

-Oh bueno, querías a Ron cuando os casasteis y le sigues queriendo, pero Ron no es Draco Malfoy… -

Hermione se quedó estática en su lugar junto a la silla que acababa de utilizar y no pudo evitar preguntarse cuánta gente más sabía que Draco y ella habían mantenido una relación.

En aquel momento llamaron a la puerta con golpes rápidos. Hermione se pasó la mano por la frente, todo aquel asunto estaba empezando a causarle dolor de cabeza. Se giró para encontrarse con la cara de Draco Malfoy.

-¿Habéis terminado? –continuo hablando cuando Hermione asintió. –Me ha llamado Tonks. Debemos irnos. El coche del padre de Mia Meyers atropelló a una chica hace unos años…


Siento muchísimo el retraso, de verdad. Pero no he podido subir antes porque todo lo que escribía no me terminaba de gustar, y si no me gustaba a mi… Además he estado bastante liada todo este mes un trabajo que tenia que hacer para la universidad y no he tenido tiempo.

Por otra parte quiero dar las gracias a princess ansly, Aby-Penita, Princessmalfoy10, Patriii smile, Daarsy (¡Bienvenida! Gracias por leer la historia y por dedicar parte de tu tiempo a dejar un review. ¡Un besito!), 89cheshire, DanielaSMalfoy, luna-maga, Kary Lupin (¡Hola! Me alegro mucho de que te gustara el capitulo anterior tanto. Draco hablará con Scorpius en el próximo capítulo, probablemente. Gracias por dejar un comentario y sobre todo por leer. ¡Un besito!)

Y bien, ¿Qué os ha parecido el capítulo? ¿Los pretendientes de Hermione en el punto de mira? ¿Un atropello con el coche del padre de Mia? ¿Qué es ese anillo tan extraño que lleva Scorpius? Todo eso os espera en el próximo capítulo... si dejáis un review ;P

¡Nos leemos!

¡Un besazo enorme!