Capítulo 15: "Culpabilidad"
"Cuando las cosas no van del todo bien descubrimos quiénes son nuestros verdaderos amigos" (Richard Burton)
Hermione no cerró los ojos a pesar de saber que aquella revelación le estallaría en la cara. Pudo ver la expresión de cada uno de los rostros que la rodeaban, las distintas emociones reflejadas en ellos justo en el momento en el que terminó de hablar. Harry se encontraba mirándola como si le hubieran crecido dos cabezas. A fin de cuentas el hecho de sospechar que Draco y ella habían compartido algo no quería decir que lo supiera a ciencia cierta, pensó con cierta sorna.
Tonks se encontraba totalmente descolocada; sus ojos desmesuradamente abiertos y sus labios que no sabían si decantarse por separarse debido a la sorpresa o por estirarse hasta formar una sonrisa, reflejaban aquel estado a la perfección. Por su parte, Ginny estaba mortalmente seria. En su cara no se reflejaba nada. Cuando miró los ojos de su amiga fue incapaz de reconocer ninguna emoción. En ellos no había enfado o sorpresa, sólo pudo vislumbrar, quizá, algo de decepción. Cerró ojos momentáneamente para prepararse mínimamente antes de centrar su vista en Ron. Sabía que no había hecho nada malo, sin embargo, mirar a Ron después de aquella revelación fue mucho más difícil de lo que había imaginado.
La miraba con la cara totalmente pálida y la boca levemente abierta por la sorpresa. Desde luego, saltaba a la vista que no se había imaginado ni en sus peores pesadillas algo así. Y de hecho, Hermione debía admitir que: que a un marido le dijeran que su esposa hacía unos años había mantenido una relación con su peor enemigo era algo que no se veía todos los días.
-Ron yo… -comenzó a decir la mujer para ocupar aquel insufrible silencio.
-¿Tú qué, Hermione? –preguntó el pelirrojo rojo de ira. – Llevamos casados bastantes años ¿y me estás diciendo que en todo este tiempo no has sido capaz de contarme que mantuviste una relación con este…? -Ron miró a Draco con repugnancia como si no encontrara una palabra lo suficientemente mala como para definirlo.
Draco por su parte se mantuvo impasible en su lugar como si el marido de la persona que no había podido olvidar nunca no lo estuviera mirando como si fuera la peor escoria sobre la tierra, acompañado, por supuesto, de las miradas de incomprensión y asombro del resto de personas que se encontraban en la sala. Se encogió de hombros mentalmente, hacía mucho tiempo que había aprendido a dejar que todas esas miradas que él había lanzado más de una vez en su pasado a otras personas, le resbalaran como si se cruzaran en su camino con un hechizo protector.
-Ron –dijo Hermione de forma tranquila, intentando que se calmara. –No creo que éste sea el mejor lugar para discutir esto –
En aquel momento la voz suplicante de Hermione le recordó a Harry el momento en el que Ron se alejó de ellos mientras buscaban los Horrocruxes y ella salió de la tienda de campaña suplicándole que se quedara después de haberse puesto de parte de él mismo. No creía que aquello lo tuvieran que discutir en público.
-Será mejor que los dejemos solos –Dijo.
Harry supo que Ginny y Tonks no darían problemas a la hora de marcharse de allí pero no estaba tan seguro respecto a Malfoy que parecía disfrutar sobremanera con todo aquel asunto. Y a pesar de lo que su cerebro y su enfado le dictaban; diciéndole que estaba mal que Malfoy se alegrara por los problemas que tenían sus amigos, de manera instantánea supo que si Hermione hubiera sido Ginny y él hubiera estado en la posición de Malfoy también él se habría alegrado. Salió de su asombro, después de comprobar que Malfoy y él no eran tan diferentes cuando escucho hablar a Ron de nuevo.
-No. Lo mejor será que os quedéis aquí –Hermione entrecerró los ojos sin saber que pretendía su marido con aquello. -¿Para qué quieres que se vayan, Hermione? ¿Para mentirme otra vez como cuando te pregunte qué demonios te sucedía? –
-Tú nunca me has preguntado qué sucedía, Ronald. –Masculló Hermione.
Ron sonrió con frialdad.
-En realidad sí que lo hice, ¿o acaso tienes la mente tan inundada de citas con Malfoy que no lo recuerdas? –dijo con maldad. -Fue justo antes de que él regresara, Hermione. Te pregunté por qué Ginny le había dicho a Tonks que si no venía le dijese que tú estabas en peligro. Y tú me contestaste que os llevabais algo mejor desde que él empezó a trabajar aquí después de la guerra –dijo escupiendo las palabras.
Ron se apartó de su lugar en la mesa y fue caminando despacio hasta que se situó delante de ella; sólo a apenas unos centímetros de su cara. Él sintió como los ojos de los allí congregados se posaban sobre él, listos para interceder si hubiera el más mínimo intento de agresión hacia la mujer. Le dio igual, que lo estuvieran mirando era el menor de sus problemas en aquel momento.
Hermione vio como él se tomaba su tiempo para acercarse, como un lobo que vigila a su presa antes de atacarla.
-Jamás he conocido a nadie que pudiera ser tan falsa como tú –susurró contra su mejilla. Hermione alzó la barbilla sin mirarlo y tragó saliva mientras las lágrimas acudían a sus ojos, unas lágrimas que se negó a dejar escapar. –Siempre me había extrañado que te sentara tan mal lo que él dijera, pero claro, si por la noche te acostabas con él, normal que te sentara así. Por tu culpa casi matan a Rose y a Ginny. Por tu culpa estamos en manos de un loco que intenta matarnos a todos. Espero que también seas capaz de vivir con eso… -
Con las orejas rojas por la ira y el dolor que lo invadía por la traición se apartó de ella y con rapidez salió de la sala.
Draco observó a Hermione sin saber muy bien qué hacer. Con gusto le hubiera partido la cara a aquel estúpido pobretón por tratarla de aquella manera pero también ella podría haberse defendido y no lo había hecho. Había preferido mantenerse allí de pie frente a él aguantando cada uno de sus insultos sin hacer nada. Ella no era culpable de nada. ¿Por qué demonios no se había defendido?
Hermione permaneció allí de pie sin mirar el lugar por donde Ron había salido durante unos segundos. Sólo cuando se aseguró de que su voz se iba a escuchar calmada habló de nuevo.
-Bien. ¿Alguien más tiene algo que decirme? –preguntó con la cabeza alzada como si todas aquellas palabras no le hubieran afectado en absoluto. Más, por lo que Harry pudo ver, sus ojos seguían aguados por las lágrimas contenidas.
Ginny le mantuvo la mirada durante unos segundos cuando Hermione la miró pero en seguida se levanto de allí sin decir una palabra, para poco después salir de la sala en busca de su hermano.
"Aguanta un poco más. Sólo un poco mas, Hermione y podrás irte". Pensó la mujer mientras aguardaba a que Harry o Tonks dijeran algo del estilo de lo que había dicho Ron. Tonks fue la primera en levantarse de su asiento.
-A mi me da igual lo que hicierais o dejarais de hacer –dijo la mujer para sorpresa de Hermione y también de Draco. La bruja sonrió levemente cuando ambos la miraron sorprendidos – Sería una hipócrita si te juzgara Hermione, estoy casada con un licántropo y tú me apoyaste cuando eso sucedió. No tengo motivo para no hacer lo mismo por ti. – Hermione sonrió brevemente cuando Tonks le lanzó una sonrisa de ánimo antes de marcharse.
Harry dejó su lugar en la mesa un segundo después de que Tonks se fuera y se acercó a ella que se sobresaltó al sentir los labios de su mejor amigo en la frente. Había esperado todo menos eso. Harry odiaba a Draco desde siempre y no esperaba que eso cambiara en un futuro inmediato; sin embargo allí estaba, sin reproches, sin nada que objetar, ofreciendo sólo cariño, apoyo y comprensión a pesar de lo poco que le gustaba aquella situación.
-Necesitas descansar Hermione. Aquí no hay nada más que podamos hacer. Hablaremos dentro de cuatro horas ¿de acuerdo? –Cuando ella asintió, él formó una sonrisa triste -¿quieres venir a mi casa? –
Hermione negó con la cabeza.
-Estaré bien. No te preocupes –
-Muy bien pero si quieres… ya sabes dónde estamos –dijo antes de mirar unos instantes de Draco e irse.
Hermione se permitió soltar todo el aire que había estado guardando hasta el momento y miró a Draco que la miraba a ella con el rostro impasible.
-Me marcho, y tú deberías hacer lo mismo –dijo ella antes encaminarse hacia la puerta.
-¿Dónde iras? –pregunto el hombre mientras cogía la cazadora negra que había dejado encima de una silla cuando habían llegado.
La mujer se encogió de hombros.
-¿Acaso importa? –preguntó sin esperar respuesta. –Necesito estar sola un rato. -
Ginny localizó a Ron justo donde sabía que se encontraría; en el lago cercano a la casa de los Lovegood. De pequeños, en muchas ocasiones, Ron y ella se habían escapado hasta allí huyendo de las ingeniosas bromas de los gemelos.
-¿Sabes que podrías caerte y nadie te salvaría sólo porque has decidido venir aquí en medio de la madrugada? –
Ron ni siquiera se sobresaltó al escuchar la voz de su única hermana a sus espaldas.
-A Malfoy eso le encantaría –le contestó con la vista fija en el oscuro lago.
Ginny permaneció callada unos instantes contemplando el mismo lago que se había dedicado a observar de pequeña mientras se ilusionaba con un futuro junto a Harry. Aún recordaba aquel desagradable verano en el que los tres amigos se habían ido a buscar los Horrocruxes y ella se había quedado en la Madriguera, esperando una noticia, una carta, algo, lo que fuera que le sirviera para saber que continuaban vivos. Por eso le había sentado tan mal la noticia que le había dado su cuñada. Ella había entrado a formar parte de la familia Weasley tanto como Harry desde el momento en el que habían ido de visita a su casa. Sin embargo, antes de ser novia de Ron había sido su amiga, habían hablado hasta la saciedad las noches que Hermione se había quedado a dormir en su habitación. Se habían contado sus problemas, sus ilusiones y planes y Hermione no había sido capaz de contarle que mantenía una relación con Draco Malfoy.
-Deberías irte a casa, enana – dijo Ron interrumpiendo el hilo de pensamientos de la mujer.
Ginny abrió los ojos desmesuradamente.
-Ya no tengo toque de queda ¿sabes?-
Ron formó una minúscula sonrisa pero al instante se puso serio de nuevo.
-¿Crees que se han estado viendo durante todos estos años? –preguntó pronunciando por fin la pregunta a la que no paraba de dar vueltas.
Ginny negó con la cabeza.
-No lo creo. Estoy casi segura de que Hermione ha sabido lo mismo de él que nosotros durante todos estos años. Estaba con ella cuando Pansy y él aparecieron. No se podía decir que ella estuviera muy contenta de verlo. –
Ron giró la cabeza para mirarla.
-Tú sabías algo. Cuando hablaste con Tonks para decirle que viniera le dijiste que si no quería venir le explicara que Hermione estaba en peligro –
Su hermana que había estado negando con la cabeza desde que había comenzado a hablar formó una sonrisa desprovista de alegría.
-Te equivocas. Yo lo único que sabía era que con Hermione, después de que terminara la guerra, se llevaba algo mejor. Todos cambiamos después de aquello. Hasta Harry o yo misma nos llevamos mejor con él y con Pansy, Ron. –
-¡Por Merlín, la torturaron en su salón y él no hizo nada para impedirlo! –exclamó furioso tirando una piedra al lago que formó hondas sobre la perfecta superficie cristalina. Sin decir nada más se levantó de su lugar junto al lago y se encaminó a la Madriguera dejando a su hermana sola.
Ginny Potter permaneció allí tiempo después de que su hermano se fuera. Ella tampoco entendía nada pero tenía el firme propósito de averiguar qué había pasado tiempo atrás entre Hermione Granger y Draco Malfoy.
Eran las tres menos cuarto de la mañana y allí estaba. Justo al lado del lugar donde todo había comenzado. Sabía que si se iba a casa no iba a poder dormir y tampoco le apetecía tener que ver a Ron así que allí estaba, en aquel pueblo que había visitado varias veces mientras había estado en Hogwarts: Hogsmeade.
-Perfecto, Hermione –se dijo en voz alta –Estás en Hogsmeade conteniendo las ganas de llorar y hablando sola. Genial.-
Suspiró mientras miraba a su alrededor. La tienda Honeydukes seguía en su lugar de siempre llamando la atención de cualquier mago o bruja que pasara por allí con los llamativos colores de sus caramelos.
Se abrazó a si misma cuando una pequeña brisa fresca la envolvió y se giró para mirar a lo alto de la montaña. Había ido allí con la firme intención de ver Hogwarts aunque sólo fuera desde lejos. Y se maravilló al verlo allí; imponente, majestuoso y perfecto. Quería entrar en aquel castillo de nuevo, recorrer sus pasillos, desaparecer entre los millones de libros guardados en su biblioteca y sabía que si le enviaba una carta a McGonagall o a Neville, que se dedicaba a impartir clases de Herbología, podría visitarlo de nuevo, pero no le parecía correcto.
Sonrió mientras lo miraba. Recorrerlo de nuevo supondría recordar todo lo que había vivido dentro de los muros de aquel lugar. Estaba segura de que cada paso, cada pasillo le evocaría un recuerdo con alguien. Aunque en aquel momento solo le llamaban la atención sus vivencias con Draco.
Estaban en sexto curso cuando él le había dicho que Ron y ella eran tal para cual...
"Menuda imbécil estaba hecha. Ron no sólo se dedicaba a pasar el tiempo besando a Lavender sino que encima se aseguraba de restregárselo por las narices. Y allí estaba ella, fastidiada por tener que soportar a Cormac McLaggen en la maldita fiesta de Slughorn. Por el amor de Dios, ¿tan descerebrada se estaba volviendo que ni siquiera había pensado en la posibilidad de ir con Harry? Y encima se dedicaba a airear su problema con Ron en medio de la concurrida biblioteca, perfecto.
Bufó mientras intentaba guardar uno de los libros que había utilizado para hacer los deberes de pociones, en la estantería. Sólo le faltaba para terminar aquel maldito día que el espacio donde se suponía que iba aquel libro no fuera lo suficientemente ancho.
-Vaya, vaya Granger tú por aquí, qué raro –
Hermione inspiró aire profundamente para no tirar el libro que llevaba entre las manos directamente a la cabeza de Malfoy.
-Malfoy, no estoy humor para soportar tus gilipolleces así que desaparece si no quieres que te convierta en un loro repetidor con cresta amarilla –dijo a modo de saludo sin apartar la vista del lugar donde había estado antes su libro.
-¿Y yo si estoy para soportar las tuyas?-preguntó Draco mientras se apoyaba de manera despreocupaba en el lugar de la estantería que había al lado del hueco del libro de Hermione. –Llevo escuchando tus tonterías con el pobretón desde que has entrado por la puerta. No me interesa que quieras ir con él a esa dichosa fiestecita ni que te lo quieras tirar, Granger. –
Hermione abrió los ojos desmesuradamente; sorprendida y avergonzada a partes iguales por lo que él había dicho. Para regocijo del muchacho que observo asombrado como sus mejillas se teñían de rojo. Era extraño, raro y definitivamente sorprendente encontrar en aquellos tiempos a una chica de dieciséis años que se sonrojara simplemente por mencionar el acto sexual.
-Yo no he dicho que quiera…-
Draco se encogió de hombros interrumpiéndola.
-Ese no es mi problema, pero he de admitir que me resulta extraño que te conformes con el pobretón después de haber estado con Krum –
Hermione parpadeó atónita. ¿Es que todo el mundo conocía su historial sentimental? Como si le hubiera leído la mente, Draco formó una sonrisa ladeada.
-¿Acaso creías que nadie lo sabía? –preguntó bajando el tono de voz y acercándose ligeramente a ella.
Hermione no se achantó ante su presencia y a pesar de que posteriormente se preguntaría qué demonios había sucedido entre aquellas estanterías, no se apartó, es más, se acercó a él también.
-¿Tanto te aburres que tienes que dedicarte a controlar con quién salgo, Malfoy? –preguntó en apenas un susurro.
Hermione tuvo que utilizar casi toda su fuerza en concentrarse. Tenía a Draco Malfoy a escasos centímetros de ella. Jamás habían estado a esa distancia. Nunca se habían tocado mas allá de aquel día que ella le dio un puñetazo en la cara, eran enemigos y sin embargo no podía negar que su aroma la atraía sobremanera.
Por su parte, Draco tuvo que contenerse para no empujarla contra aquellos libros y demostrarle porqué sabía con quien salía a la perfección. Lo cierto era que no sabía por qué demonios había ido hasta allí para restregarle lo de Weasley, pero cuando la había escuchado entrar despotricándole a Potter sobre la relación que éste mantenía con la tal Brown no había podido evitarlo.
Hermione que lo miraba con fijeza a los ojos grises mientras intentaba descubrir que rondaba por su cabeza en aquel momento se quedó estática en su sitio cuando lo observó acercarse hasta casi rozar su oreja con los labios. Quería creer que si no fuera por la curiosidad lo habría apartado; pero en el fondo de su mente no llegaba a estar del todo segura de que, si fuera de otra manera, habría hecho algo para apartarlo en aquel mismo momento.
Draco sonrió con satisfacción cuando observó como ella tragaba en grueso y el pulso se le aceleraba debido a su cercanía.
-Yo solo me aburro cuando quiero, Granger. Y sé con quién sales porque me encanta saberlo todo de ti para poder desbaratarte la vida. Aprovéchate de Weasley porque no vas a encontrar nada mejor; un traidor a la sangre y una sangre sucia, desde luego encajáis a la perfección. –siseó de manera cínica y retorcida. Y con la misma rapidez con la que se había acercado se alejó dejando a Hermione totalmente paralizada por la dureza de sus palabras."
Hermione suspiró al recordarlo. No supo hasta mucho tiempo después que Draco había intentado causarle el mismo daño que a él le había hecho el agudo agujón de los celos. Sin embargo, sí había sabido desde el primer momento que él se había equivocado en algo; Ron y ella no encajaban a la perfección ni lo harían nunca.
Draco no se sorprendió cuando al aparecerse en la parte externa de la verja que protegía el acceso a su casa vio luz proveniente de la biblioteca en plena madrugada. Sonrió momentáneamente; Scorpius seguro que se había quedado durmiendo mientras leía algún libro.
Con paso tranquilo atravesó la verja y accedió a la casa intentando hacer el menor ruido posible para no despertarlo; sin embargo cuando llegó al recibidor escuchó la voz de Pansy.
-Eso deberás preguntárselo a tu padre, cielo. –
Draco llegó a la entrada de la biblioteca y supo que Pansy sabía que estaba allí. El gesto de tocarse el pelo, desenroscando un bucle la había delatado. Cruzó los brazos sobre el pecho y apoyó el cuerpo en el marco de la puerta para observar las cabezas de su hijo y de su amiga que sobresalían por encima del sofá que, gracias a Merlín, se encontraba de espaldas a la puerta. Scorpius aún no se había percatado de su presencia por lo que se relajó y se dispuso a escuchar que era eso tan importante que su hijo tenía que preguntarle y que le había preguntado primero a su madrina.
-No sé que me va a contestar. –dijo realmente frustrado. -¿Por qué papá se ha asustado tanto cuando ha visto que habían herido a la madre de Rose? ¿Y por qué tiene Rose un reloj idéntico al que lleva papá en algunas de las fotos que tiene de Hogwarts? Es más, ¿por qué lo tenía escondido la señora Weasley?–preguntó pasándose la mano por el pelo confundido.
Pansy antes de contestarle nada a su ahijado miró a Draco desde su posición. El hombre alzó una ceja en su dirección y se incorporó sin hacer ruido.
-Hermione tiene ese reloj porque yo se lo di –
Los ojos entrecerrados y el escrutinio al que le estaba sometiendo en aquel momento Scorpius le indicó a Draco que aquella iba a ser una noche larga
Garret miró hacia la calle desde la mesa que había escogido en aquella pequeña cafetería. Desde allí podía observar claramente la casa de los Weasley sin ser visto, sin levantar sospechas. ¿Quién se iba a fijar en un hombre que iba de viaje y había parado a tomar un poco de café caliente para reponerse? Era realmente curioso cómo la gente dejaba de prestar atención si les mostrabas y decías aquello que querían ver y oír. Sabía que aunque alguien reparara en él no podrían reconocerlo. Se había encargado de que su vestimenta y su rostro fueran de lo más comunes; por eso cuando Granger regresara a casa y viera que había una nueva caja en su puerta no sabría a quien preguntar y en el caso de que alguien le diera una descripción sería imposible que lo reconociera.
¡Hola chicos y chicas!
Bueno, no os quejaréis ¿no? Ha pasado una semanita y aquí tenéis el siguiente capítulo. ¿Qué os puedo decir? A partir de ahora los flash black van a ser continuos, poco a poco iremos descubriendo la historia de Draco y Hermione en Hogwarts así que no desesperéis ¿vale?
Soy consciente de que a todas las que me habéis dejado reviews no os he contestado aun, creedme cuando os digo que es porque no tengo tiempo, no obstante ahora intentaré contestar algunos. Agradezco de corazón todos y cada uno de de ellos.
Gracias a: luna-maga, sailor mercuri o neptune, Karlyzhaa y a Princess Mabel Malfoy por los reviews, sois unos amores. ¡Cien review ya! No me lo creo jajaj Muchisimas gracias de verdad.
¡Nos leemos!
