Capítulo 16: "Amortentia"

"Nada revive el pasado con tanta fuerza como un olor al que una vez se asoció." (Vladimir Nabokov)

Ginny no se sorprendió cuando al llegar a su casa vio que ésta estaba totalmente a oscuras. James se había quedado con sus hermanos mientras Harry y ella habían ido a la casa de Hermione y después a la sala de juntas. Suspiró cansada mientras se acercaba por el pasillo hacia la habitación de James. Aquella era una rutina que había adquirido desde que Harry y ella habían regresado de San Mungo con el niño en brazos. Daba igual que llegaran tarde a casa o temprano, daba igual que su madre hubiera acostado ya a los niños. Ella siempre que regresaba tenía la necesidad de verlos y pese a que prefería reírse con ellos cuando estaban despiertos, nada impedía que se acercara a sus habitaciones para comprobar que estaban bien.

Mirando el pelo alborotado de James sobre las almohadas no pudo evitar sonreír, pese al cansancio. Aún recordaba aquella vez que él la había descubierto en una de esas comprobaciones nocturnas. Aquella misma tarde le había reñido por intentar practicar el "Levicorpus" sobre su hermano y su hijo mayor no había podido conciliar el sueño estando enfado con ella. Cuando la había visto en el dintel de la puerta James se había dado por vencido y le había pedido disculpas después de las cuales había fruncido el ceño y le había exigido que le hiciera un favor. Ella lo había mirado extrañada pero no pudo evitar reír cuando escuchó sus palabras: "por favor, dile a los gemelos lo que he hecho, ellos lo encontraran divertido." Y lo había hecho; se lo había contado a Fred y George. Después de todo, ella a su edad también había intentado practicarlo con la lechuza de Ron.

Con paso lento fue hacia la habitación de Albus y a la de Lily. Harry se había empeñado cuando habían construido la casa en que cada uno de sus hijos tuviera su habitación, alegando que cada uno debía tener su propio espacio. Formó una sonrisa cuando tras comprobar que Albus dormía plácidamente se asomó a la de Lily. Harry podía alegar lo que quisiera pero cuando sus hijos habían sido más pequeños no era extraño descubrirlos por la mañana durmiendo juntos en la misma cama.

Procurando no hacer ruido fue hacia su propia habitación. Sabía que Harry estaba ya allí porque había visto al entrar su chaqueta en el respaldo de una silla del comedor. Sin conjurar ningún hechizo para que hubiera luz, caminó con sigilo hacia la cama y pegó un involuntario respingo cuando la varita de Harry se encendió iluminando débilmente la habitación.

Alzó la vista para observar como su marido se incorporaba en la cama, apoyando la espalda en el respaldo de la cama. Harry formó una sonrisa al ver como sus ojos se agrandaban por la sorpresa y como, posteriormente, fruncía el ceño de la misma manera que de pequeño había visto fruncirlo a Molly Weasley cuando les reñía a los gemelos por haber cometido alguna trastada.

-¿Sabes? –preguntó alzando las cejas divertido –Cuando me miras así entiendo cómo se sienten los niños cuando les riñes y haces que recuerde a la perfección las caras de espanto que ponían Fred y George ante los gritos de tu madre. –

-Deberías estar durmiendo –contestó la mujer cortante, mientras se sentaba en el borde de la cama para quitarse más cómodamente los pantalones negros que llevaba aquel día.

Harry se deshizo de las sábanas y se situó a su espalda, pasándole las manos por la cintura para atraerla hacia él pero ella se apartó con desenvoltura y se puso en pie. Comenzó a desabrocharse con agilidad los botones de la camisa blanca que la cubría, para ponerse mas cómoda y se giró con el ceño fruncido cuando vio que Harry salía de la cama para encaminarse hacia el armario donde ella tenía su ropa.

-¿Se puede saber que haces? –preguntó malhumorada al tiempo que se deshacía de la camisa lanzándola con furia a un rincón de la habitación.

-Intento evitar lanzarme encima de ti –dijo mientras le tendía su pijama favorito. –Toma, póntelo y podremos hablar tranquilamente.

-No quiero hablar –contestó ella apoyando los puños cerrados sobre su cintura.

Harry la observó desde la coronilla del pelo hasta la punta de los dedos de los pies con una ceja enarcada. Por lo visto a su mujer le importaba poco hacerlo estallar por combustión espontánea.

-Eso es más que obvio, pero yo sí quiero hablar contigo y dado que no voy a poder hacerlo si no te cubres ese cuerpo para el pecado que te ha sido otorgado… -dejó la frase medias admirando el cuerpo de su esposa apenas cubierto con un, a su juicio, pequeño conjunto de sujetador y braguitas blanco.

Ginny no se inmutó ante el claro alago que había hecho Harry y le devolvió la mirada sin sonrojarse y sin cambiar de postura.

-¿Y si no me lo pongo qué? – arremetió alzando la barbilla en un claro gesto desafiante.

Harry suspiró. Solo Ginny podía hacer que una insinuación de sexo inminente se convirtiera en una amenaza.

-Te empujaré hacia la cama y haremos el amor como dos desesperados, si es eso lo que realmente quieres, pero mañana seguirás estando del mismo humor y te sentirás igual de traicionada que te sientes esta noche. –

La mujer entrecerró los ojos al escucharlo hablar de manera tan directa. Harry le devolvió la mirada alzando las cejas, divertido a la vez que le tendía el pijama con la mano derecha.

-¿Sabes? A veces preferiría que continuaras siendo el muchacho vergonzoso que conocí en Hogwarts. Dame ese maldito pijama…. –

La sonrisa en respuesta que le lanzó su marido fue más que suficiente para hacerla bufar de nuevo.


Draco se sentó en el sillón que había justo en frente del sofá en el que estaban sentados su hijo y su mejor amiga. Observó la expresión de desconcierto que se había apoderado del rostro de Scorpius desde que le había dicho que si Hermione Granger tenía su reloj era porque él mismo se había encargado de dárselo.

-¿Qué quieres saber? –preguntó con brevedad, como si le estuviera preguntando qué hora era.

Scorpius no se removió inquieto bajo la intensa mirada de su padre, por algo Rose, en medio de una discusión, lo había llamado témpano de hielo; en eso se parecía a su padre. Y precisamente por eso no entendía por qué aquel hombre que lo estaba mirando dispuesto a responder a todas sus preguntas se había alterado tanto al ver a la madre de Rose con un pequeño corte en el cuello.

-Bueno, pues para empezar… -Comenzó Scorpius pero Pansy lo interrumpió.

-Bueno, yo me marcho. –dijo levantándose del sofá y haciendo un gesto con la mano para deshacerse de la mirada que le estaba enviando su ahijado. Pansy le sonrió sabiendo que si Scorpius fuera un basilisco ella estaría ya muerta y enterrada; y es que el muchacho odiaba que lo interrumpieran cuando hablaba, algo que sin duda alguna había heredado de su padre.

-Te puedes quedar aquí a dormir –la invitó Draco mirándola desde su posición.

Pansy abrió los ojos como si su amigo hubiera cometido un sacrilegio.

-¿Y tener que soportaros más de lo estrictamente necesario? Me parece que no –dijo sonriendo. –Además, la historia que le vas a contar ya me la sé y resultaría dañina para mis oídos escucharla de nuevo –añadió guiñándole un ojo mientras se ponía la cazadora negra de piel de dragón.

Draco entrecerró los ojos grises en su dirección. Pansy no desaprovechaba así como así una oportunidad de reírse de las gilipolleces que había llegado a hacer estando Hermione presente.

-Está bien. Está bien –bufó fastidiada –Es posible que localice a alguien que puede ayudarnos con todo esto. –

Draco la miró con fijeza, escéptico.

-Le dijiste a Potter que localizarías a alguien que nos ayudaría y resulta que yo también sé quién es esa persona –

Draco suspiró viendo como su amiga se alejaba para desaparecerse y miró a su hijo que los había estado escuchando.

Scorpius le devolvió la mirada con el ceño fruncido sin entender nada y esperando una explicación.

El hombre cerró los ojos momentáneamente.

"Merlín, como necesitaba unas vacaciones"


Mia se retorció intentando quitarse las correas que la ataban al camastro. Quería volver a casa con su madre y su padre. Cerró los ojos mientras intentaba no llorar. Desde que había visto que a aquel cabrón le divertía verla llorar había decidido no derramar ni una lágrima más.

"Papá te sacará de aquí, te sacará de ésta, como siempre y tú volverás a casa." Desde que se había marchado después de golpearla hasta la saciedad y había cerrado la puerta con un desagradable y horrible sonido se había repetido aquella frase en su fuero interno. Una y otra y otra vez más convirtiéndola en el mantra de su existencia en aquellos momentos.

No sabía porque le estaban haciendo aquello. No entendía como no había aparecido ya la policía para detener a aquel hijo de puta que había convirtiendo su vida en un infierno. Solamente quería volver a casa con su madre, necesitaba volver a verla. Decirle que sentía mucho haberle gritado tantas veces por cosas tan insignificantes como que no quería recoger la habitación o limpiar el polvo. Necesitaba decirle que la quería. Agradecerle que le hubiera dado la vida, que le hubiera curado las heridas cuando se caía de pequeña o que le hubiera leído cuentos para poder dormir.

Sólo necesitaba darle las gracias. ¿Era eso demasiado pedir?

Se estremeció cuando su propia mente le respondió a la pregunta con un sí, rotundo.


Antes de desaparecerse observó la tienda de bromas que los gemelos se habían empeñado en comprar después de que terminara la guerra. En la oscuridad de la madrugada, el escaparate de "Sortilegios Weasley" destacaba por estar totalmente iluminado. Sus cuñados se encargaban de que su escaparate reflejara a la perfección la diversión que dentro podían encontrar los clientes. Los colores rojo, azul, amarillo y verde predominaban por toda la tienda, tanto por fuera como por dentro, invitando a los alumnos de Hogwarts a gastar su oro allí pero también a divertirse.

Hugo compraba contantemente en la tienda de sus tíos, al igual que los hijos de Harry, siempre y cuando Fred y George no les enviaran un completo y variado surtido de sus nuevas bromas, para "promocionar las ventas" según decían. Dibujó una sonrisa en su cara sin apenas darse cuenta. Posiblemente en un par de días todos los niños que seguían en Hogwarts y que pertenecían a la familia Potter o Weasley recibirían un completo surtido de las nuevas bromas de inicio de curso, como las había llamado su sobrino James cuando había recibido su primer paquete.

Fred y George… ¿Qué pensarían ellos cuando se enteraran de lo suyo con Malfoy? ¿Seguirían dirigiéndole la palabra o por el contrario pensarían como Ron, que era una persona horrible? Nadie sabía cómo podían reaccionar esos dos, pensó con cierto ánimo. A fin de cuentas ¿Quién si no ellos habían sido capaces de poner a la venta filtros débiles de amor para vendérselos a chicas adolescentes con las hormonas revolucionadas?

Seguía recordando la curiosidad que, al inicio de su sexto año en Hogwarts, le habían despertado aquellas botellitas rosadas repletas de filtros de amor, situadas en un estante también rosa solamente destinado a chicas.

Por aquel entonces ya había leído sobre filtros de amor, por supuesto, pero nunca había visto ninguno tan de cerca. Aquellos no tenían aspecto de ser especialmente peligrosos, claro que tampoco lo tenía la Amortentia que les había mostrado el profesor en su primera clase de pociones y a ella, su aroma, la había absorbido por completo.

Hierba recién cortada, pergamino nuevo y pasta de dientes; menta en concreto. Aquel olor la había transportado a otro lugar, uno en el que el placer era casi indescriptible. Y lo más curioso de todo es que nunca había localizado esa combinación tan absorbente en nadie. En nadie, hasta que se había acercado lo suficiente a Draco como para percibirla.

"Estaba furiosa. La primera poción que les habían pedido que hicieran y ella lo único que había conseguido era terminar con el pelo más enmarañado que de costumbre y casi idéntico a un arbusto. Se acercó hacia el lago y se sentó bajo un haya decidida a averiguar porque le había salido tan desastrosamente mal aquella maldita poción de muertos en vida. Con un bufido frustrado abrió su libro de pociones y comenzó a pasar páginas de manera casi automática.

-¿Intentando encontrar algo para que tu pelo parezca casi normal, Granger? –

La muchacha se puso rígida al escuchar aquella voz pero no levantó la mirada del libro que tenía apoyado en sus rodillas flexionadas y tampoco contestó a las palabras de Malfoy. Si hubiera mirado, posiblemente habría visto al joven fruncir el ceño y removerse algo inquieto.

-¿Qué pasa, Granger? –Preguntó sonriendo -¿Estás enfadada porque el inútil de Potter te ha superado en pociones? -

Hermione frunció más el ceño mientras aparentemente se concentraba en las letras que tenía delante. Draco sonrió satisfecho cuando observó como ella pasaba una página del libro con demasiado ímpetu. Así que era eso…

-¿Para qué querías el Felix Felicis? ¿Acaso para conseguir que alguien se fijara en ti, sangre sucia? –

Hermione cerró el libro con sonoro golpe y se puso en pie. Malfoy quería discutir, genial porque ella necesitaba un saco de boxeo. Entrecerró los ojos color caramelo mirándolo con fijeza, sorprendiéndose momentáneamente al comprobar que el joven sólo se encontraba a unos pasos de ella.

-Dime Malfoy… -dijo dibujando una falsa y fría sonrisa en el rostro –¿Para qué la querías tú; para intentar sacar al idiota de tu padre de Azkaban? –

Draco parpadeó unos instantes sorprendido, pero al segundo se movió con rapidez y la sujetó por el brazo con fuerza. Hermione sintió dolor en la zona pero no hizo mueca alguna. Si Malfoy quería discutir, ella iba a utilizar todas sus armas.

-No te atrevas a meterte con mi padre, Granger – la amenazó Draco en un susurro.

Hermione sonrió a pesar del dolor que sentía en el brazo izquierdo.

-No me meto con él, simplemente me dedico a decir lo que es. Es un idiota que no sirve ni para robar una profecía de las manos de un adolescente de quince años sin que lo atrapen-

La muchacha podía entender porque le resultaba a Malfoy tan placentero meterse con la gente. Era muy útil cuando estabas enfadado. Alzó la cabeza para mirarlo a los ojos cuando él tiró de su brazo para sujetarla también por el derecho y se maravilló al observar como sus ojos grises se oscurecían por la ira contenida. Era como si de repente fuera a ver un rayo atravesándolos y sorprendentemente no tenía miedo.

Frunció el ceño cuando sintió como, con fuerza, la elevaba unos milímetros del suelo dejándola de puntillas y bajaba la cabeza hacia ella.

-Nunca vuelvas a meterte con mi padre si sabes lo que te conviene -

Después de decir eso, la soltó y se alejó de allí con paso altivo; dejándola de pie sobre la hierba de la orilla del lago. La muchacha tuvo que tragar en grueso; de repente tenía unas ganas de llorar inmensas.

Acababa de oler a menta. En aquel momento estaba oliendo hierba recién cortada y antes de que Malfoy llegara, tenía pergamino nuevo entre sus manos."

Hermione sonrió, nostálgica. Había sido todo un descubrimiento y un shock para ella saber que Draco olía exactamente como el aroma de la Amortentia.

La mujer que se encontraba todavía enfrente de "Sortilegios Weasley" se giró para observar por última vez Hogwarts, como si se despidiera y se desapareció con un suave sonido.


Ginny suspiró, muy a su pesar, al sentir los brazos de Harry a su alrededor. Era tranquilizador saber que eso no iba a cambiar aunque cayeran chuzos de punta sobre sus cabezas.

-Con lo enfada que estoy no sé como dejo que me abraces –dijo Ginny, tumbada en la cama con Harry tras de sí.

El hombre sonrió contra el cuello de Ginny al escucharla replicar y depositó un suave beso en su cuello.

-No te dije nada porque no creía que fuera tan importante. Cabían todas las posibilidades en este asunto. Podrían haberse hecho solo amigos.-

-No me molesta que tú no me lo dijeras, me fastidia que no me lo dijera Hermione. Antes de ser novia o esposa de mi hermano era amiga mía, me fastidia mucho que no me dijera que estaba manteniendo una relación con Draco. ¿Sabes? Ni siquiera me molesta que la mantuviera, no la habría juzgado, Harry. Yo no soy así, no lo habría hecho. –dijo con un deje de dolor en la voz.

Harry la abrazó más fuerte contra él.

-A lo mejor temía que la trataras igual que Fleur –

-Fleur me desesperaba porque era una pedante –dijo desechando eso con la mano. -Y si lo que temía era que hechizara a Malfoy, déjame decirte que ya era lo suficiente mayorcito como para saber defenderse de mi Mocomurcielago. –

-Preciosa, sé que te sientes mal porque no te lo haya dicho, pero eso es algo íntimo de ella, estaba en su derecho decírtelo o no. Tal vez si lo suyo con Malfoy hubiera durado más, te lo habría dicho pero terminó cuando él se fue a final de sexto con Snape. Además, ella podría estar enfada también conmigo –añadió en tono bromista mientras se incorporaba brevemente para verle el perfil –yo no le dije que me gustó tu pelo cuando Poppy te dio aquella poción para el resfriado que hizo que te saliera humo de las orejas –

Ginny frunció el ceño.

-En aquella época tú no te fijabas en mí, es imposible que te fijaras –comentó, no como una recriminación sino constatando un hecho.

Harry se encogió de hombros.

-Me gustó. Tu pelo parecía, entre el color rojo y el humo, puro fuego. Aunque tienes razón, en sexto curso me fijé mejor –

Ginny sonrió. Sabía que aquello era verdad. Cuando después del partido se habían besado y habían salido de la sala común para poder hablar con tranquilidad. Harry le había comentado que le gustaba el color de su pelo. Ella había dicho que era igual que el que tenían todos los Weasley y él le había contestado, que se fijara mejor, que su pelo era más oscuro. Y lo había hecho. Casi sin querer y apenas sin darse cuenta se encontraba comparando el color de su pelo con el del resto de los miembros de su familia. Efectivamente Harry tenía razón, su color era más oscuro.

-Deberías hablar con ella, Ginny, pero con tranquilidad y sin reprocharle nada. –La voz de Harry la sacó de sus pensamientos.-Como intentes sonsacarle algo, Hermione se cerrará en banda. –comentó.

Ginny suspiró. Quizá Harry llevara razón. Debía hablar con su, todavía, cuñada.


Pansy estaba nerviosa. Hacía mucho tiempo que no hablaba y que no veía a Blaise Zabini. Posiblemente preferiría enfrentarse a un basilisco antes que al padrino de Scorpius. Blaise había sido amigo suyo desde que estaban en Hogwarts, uno de los pocos que sabían todo sobre Draco y sobre ella misma y aún así era su amigo. Pero todo había cambiado al divorciarse Draco de Astoria.

Blaise no entendía porque se había divorciado de ella y la nula explicación que Draco les dio a ambos sobre el porqué del divorcio terminó, por distanciarlos.

Mientras que ella había aceptado que su amigo no quisiera decirle nada, Blaise no. Decía que se merecía una explicación, que eran sus amigos. Pero en lugar de decírselo a Draco, se lo había dicho a ella y ella le había contestado, dolida, que si tanto le interesaba Astoria que fuera a buscarla. Aun recordaba las palabras que le había dedicado él. "Tal vez lo haga. Entiendo perfectamente porque estas tan contenta. Ahora por fin podrás ejercer de madre de Scorpius como siempre has soñado."

Pansy no le había contestado. Se había quedado allí, plantada en medio de su propia casa sin entender porque uno de sus mejores amigos le decía aquello. Blaise no había dicho nada más, simplemente había cogido su chaqueta y se había marchado. Y desde entonces, hacia ya casi dieciséis años, cada vez que se encontraban, cada uno tomaba un camino distinto. ¡Por Merlín! Si incluso planificaban el día del cumpleaños de Scorpius, para no tener que encontrarse cuando fueran a felicitarlo a la mansión. Ella siempre iba por la mañana y le constaba que Blaise iba por la tarde.

Sin embargo allí estaba, en la calle donde residía él, dispuesta a hablar con Blaise por el bien de su ahijado y de su novia. Caminó en silencio y sin apenas hacer ruido por la calle totalmente oscura. Tras unos segundos andando llegó a una pequeña verja que protegía la casa en la que vivía el antiguo Slytherin. Se quedó unos segundos mirándola como si no se creyera que se encontraba allí. Poco después respiró hondo y se adentró en el pequeño jardín, sabiendo que al segundo, Blaise la detectaría.


Hermione llegó al camino que daba a su casa con tranquilidad. Estaba cansada pero sabía que no podría dormir. Caminaba distraída y por eso no se dio cuenta de que habían dejado una caja en su portal hasta que estuvo prácticamente encima de ella.

Decir que no le daba miedo lo que se podría encontrar allí, sería mentir. Estaba empezando a odiar a aquel individuo. Sabía donde vivía, donde trabajaba y hasta con quién; y tenía la desagradable impresión de que si quería podría hacerle daño a sus hijos en cualquier momento sin que ella pudiera hacer nada por evitarlo.

Tomando aire y evitando que le temblara el pulso cogió la varita e hizo que la caja se voltease sola. Cuando esto ocurrió, algo cayó al suelo con un ruido sordo y Hermione no pudo evitar soltar un grito.


¡Hola chicas! Sé que soy un desastre y que he tardado mucho en actualizar pero todo está explicado en mi perfil. Espero que lo entendáis.

Me gustaría dar las gracias por los reviews a: Nayara, Isla de Thera, Giselle Lestrange, Lorena y a Lilian Doyle.

Ya sabéis, siempre son bienvenidos, si, si , si voy a tener que empezar a repartir regalos por reviews jaja

A ver, hoy tengo varias cosas que decir:

1 - Hace ya tiempo publiqué un nuevo one-shot sobre Narcisa y Lucius y sobre cómo le afecta a ella, a Draco y a su marido haber salvado a Harry. Se titula "El Nombre". Chicas os llevará poco tiempo leerlo y son bienvenidos los reviews :D

*(Si no habéis visto la peli, no leais esta parte. Puede haber Spoilers)

2 - Por otra parte, me han preguntado que tal me ha parecido la última película y que es lo que más me ha impactado. Vale, pues he de decir que lo que más, lo que más, lo que más me ha impresionado ha sido ¡NEVILLE Y LUNA! Jajaj no me molesta esta pareja pero me sorprendió muchísimo ya que JK siempre se ha negado a esa relación. Para concluir he de decir que a falta de Draco; el beso de Ron y Hermione me pareció tremendamente aburrido y sin sentido. Quitar a Harry de ahí, llamándoles la atención me decepcionó mucho.

Bueno chicas, me despido ya que va a resultar la nota más larga que el capítulo.

¡Un besito!

PD: ¿Qué os ha parecido a vosotras la película?