12

Crónica de una infección zombi

Del Diario de Fred.

Día 1

Dada la naturaleza del experimento que me propongo a abordar, he decidido llevar conmigo un diario de anotaciones, donde dejar registros de los cambios que sufra, así como las revelaciones que de la experiencia obtenga. Si algo… imprevisto llegara a pasarme, mis anotaciones quedaran como legado de un intento humano y científico de combatir la plaga zombi y tal vez, guíe a muchos hacia una resolución mas clara de la crisis en la que vivimos.

Vamos a los hechos: estoy infectada.

La mordedura en el brazo que el zombi me produjo no tiene buena pinta. Pese a estar esterilizada y limpia la zona afectada, presenta una coloración rojiza y amoratada. Varias venitas asoman bajo la piel, tensionadas.

Mi pulso hasta el momento es normal y mi mente sigue funcionando clara. Nada obstruye hasta ahora, con mis pensamientos.

He ordenado a Knox, mi ayudante de laboratorio, a que me tome muestras de sangre y tejidos, y me haga un monitoreo completo de encefalograma. Además, le pedí que tomara muestras de mi ADN, ya que mi intención es averiguar qué influye en un organismo vivo, lo mata y lo convierte en un zombi caníbal.

Estoy nerviosa, pero segura con la decisión que he tomado. Sé que Ángel y Wes se echan las culpas por lo que me pasó, pero quiero dejar en claro y por escrito, de que si existe una UNICA culpable de algo, soy yo misma.

Yo me despreveni. Yo quise ir a la misión. Yo propicie lo sucedido y nadie más que yo será la responsable de lo que de ahora en mas, me ocurra.

Día 2

Sorprendentes revelaciones, pese a los recelos de Knox, me llegan de los análisis que me he hecho. Para mi sorpresa, se confirman mis palabras: estoy infectada. Hay un agente patógeno, un virus, en mi sangre.

Es el primer indicio del origen biológico de esta Pandemia y me demuestra que las pruebas que les hice a los zombis que capturábamos en el pasado, han estado totalmente erradas.

Knox ha insistido en realizar nuevos análisis, para tener una segunda opinión, pero ya varias cosas me han quedado bien en claro.

El patógeno se mueve por mi torrente sanguíneo a velocidad de pesadilla. Las defensas naturales de mi cuerpo entran en acción. Siento calor y sudo copiosamente.

Le he ordenado a Knox que me inyecte un compuesto de antibióticos. Veremos que pasa en las próximas horas… o días, depende de cuanto dure esto.

Día 3

Más revelaciones. Efectivamente, es un virus la causa. Bajo el microscopio he analizado muestras de mi sangre y allí estaba, reproduciéndose entre mis células sin trabas. El porque de su no aparición en los cuerpos de los zombis anteriormente, cuando los analizaba, me llenan de dudas y me lleva a pensar que la naturaleza de esta rara enfermedad solo tiene un ciclo de vida determinado. El patógeno muere una vez que muta al organismo afectado y provoca su subsiguiente resurrección.

Por eso nunca había encontrado rastros de él anteriormente.

Al menos, eso creo.

Sin embargo, he de hacer notar algo peculiar: el virus es más rápido cuando se trata de organismos muertos. En mi caso, solo fui mordida por un zombi, no muerta.

Eso explicaría por qué los que los muertos asesinan, vuelven a la vida a los pocos minutos. En ellos, la acción del intruso viral afecta rápidamente al ADN invadido, mutandolo a velocidades increíbles.

Me espera una agonía lenta y dolorosa, parece.

Tengo fiebre.

Día 4

Mi sistema inmunológico ha empezado a decaer. Sufro escalofríos continuos y sudor, y el cuadro febril dura. Padezco de episodios de migrañas por varios minutos. Knox me asiste, con todo lo que puede, pero lo he notado raro últimamente, como muy receloso de mí.

(¿A qué se deberá?)

El virus es extremadamente difícil de comprender. Se mueve de formas poco convencionales a uno normal. Me pregunto cual es su origen y como se propagó al inicio de todo.

Mis teorías son:

1Creación de laboratorio. La más lógica de todas, dado por cómo actúa. Como arma biológica es letal y formidable. Ataca, infecta, mata y resucita a los organismos y se supone que muere, dejándolos funcionar por su cuenta.

2Creación de la Naturaleza. ¿Cuántos virus existen "congelados" por allí hasta que "resucitan"? Nuestro patógeno bien podría haber sido con lo que los dinosaurios se extinguieron, hace millones de años.

Bastante inquietante.

Día 5

He bautizado al virus. Le he llamado "Virus Z". Okay, lo admito, no suena original, pero es practico y fácil de recordar…

Z se sigue abriendo paso por mi organismo. A los síntomas anteriores hay que sumarle accesos de tos convulsa, con esputos y un claro aumento de los episodios de migrañas, que francamente hablando, me vuelve irritable.

Knox dice que me ve más flaca y que mi piel es más pálida.

Otra vez actúa con recelos. Es como si quisiera ocultar algo. Me pregunto qué diablos puede ser…

Día 6

Escribo desde mi cama. Por supuesto, sigo en el laboratorio, pero por seguridad, he pasado a una habitación aislante.

Al cuadro clínico anterior de mi salud se han añadido temblores involuntarios que duran solo segundos. Creo que Z quiere hacerse cargo de mi sistema nervioso. Intenta invadir mis neuronas, seguramente.

Me siento súper irritada. ¡Dios! ¿Cuándo dejara de dolerme la cabeza?

Día 7

Ángel ha venido a verme y después, lo han hecho Wes y Gunn.

Intenté explicarle a Ángel lo que he averiguado y conjeturado de Z, pero ha sido un poco raro hacerlo sin caer en tecnicismos médicos…

-Z se propaga entre las mordidas – le expliqué – Cuando un zombi mata a una persona, esta automáticamente se convierte en otro zombi. En cambio, si la hiere (como es mi caso) y esa persona no muere al instante (como también es mi caso) entonces la infección se vuelve lenta, pero segura.

-¿Y que sucedería si yo hubiera sido el infectado? – me preguntó.

-Como en parte estas muerto, te verías afectado – le dije – Para ti seria rápido, fulminante. Adiós al vampiro, buenos días al zombi.

Se quedó pensando en lo que le dije.

De hecho, se fue con mis conclusiones muy metidas en su cabeza, porque salió del cuarto sin despedirse…

Después fue el turno de Wesley de pasar.

Me tomó de la mano, y repitió el pedido de perdón. Volvió a insistir que se sentía culpable y que buscaba sin descanso entre todos sus libros de magia una cura para mi estado de salud.

-¡Pero Wes! ¡La magia no tiene que ver con esto! – repliqué - ¡Es pura y científicamente un hecho biológico! Un virus es el culpable.

-No me importa si es un virus, una bacteria o un bacilo. Estás enferma, quiero curarte – la sinceridad de su tono me conmovió. Había lagrimas en sus ojos - ¡Maldita sea, Fred! ¡Ha muerto tanta gente en este tiempo! No puedo tolerar… no puedo aceptar que a ti te pase lo mismo… no tú.

-Wes… oh, Wesley – sus palabras me llegaron muy hondo. Sentí mis propias lagrimas bañando mi rostro – No moriré – afirmé – Con Knox buscamos un retrovirus, algo que frene a Z de una vez por todas.

No dijo nada, pero era obvio que no le importaban las soluciones científicas. Prometió volver con un tomo arcano de hechicería que, según él, versaba sobre cómo curar enfermedades mortales…

Gunn fue mi último visitante. Se lo veía triste pero sereno. Con él no hablamos de ciencia ni de virus extraños, sino de la novedad que, por estar en cama, me estaba perdiendo.

-Tengo pareja – me dijo.

-¿De veras? ¿Quién es ella?

-Se llama Kate… es… bueno, fue actriz.

Pese a mi deplorable estado de salud, me alegré por él.

-¡Oh, Charles! ¡Es maravilloso! Les deseo un buen futuro a ambos.

Si, sé que suenan raras estas palabras, mas viniendo de alguien que durante cierto tiempo ha sido tu pareja, pero eran verdaderas. Si bien Gunn y yo habíamos terminado hacia mucho, jamás le guardé rencor por nada.

-Bueno, nos estamos conociendo, a decir verdad – me confesó - Yo no quiero presionarla mucho. Vamos bien como vamos, valga la redundancia.

-Por supuesto. Mandale saludos de mi parte. Y ya que estamos… dile que te cuide bien o se las verá conmigo.

Sonreí. Él me imitó.

-Te pondrás bien, cerebrito. Tienes que ponerte bien – me dijo.

-Cerebrito… esa es nueva. ¡Ten compasión de mí! Estoy enferma.

Gunn también se marchó. Lloraba, pero en silencio.

Sospecho que todos piensan cual va a ser mi triste y solitario final.

…Desearía que se equivocaran…

Día 8

Dolor de cabeza. Fuerte. Imposible escribir.

Día 9

Tengo hambre. ¡Dios, me comería un caballo!

He insultado a Knox cuando se negó a traerme algo de comer. ¡Sus actitudes esquivas me ponen histérica! Algo le pasa, pero no puedo determinar qué es… o ya no me importa del todo.

Mi carácter está irascible.

Z hace bien su trabajo. Recuerden: los zombis solo pueden sentir una emoción, la rabia. Y un hambre atroz.

Día 10

Intentamos varias vacunas y anticuerpos diseñados en el laboratorio para parar a Z. Todas fracasaron. Ninguno funciono. El virus resiste todo lo que le pongan por delante.

Ya respiro con dificultad. Creo que no me queda mucho tiempo. Seguiré todo lo que pueda…

Día 11

Es el fin. No obstante, dejo como legado datos que iran incluidos en este diario, esperando que alguien los aproveche en el futuro… si es que queda alguien para hacerlo.

Papá, mamá… donde estén… voy a hacer todo lo posible por no volver y quedarme con ustedes allá, del otro lado…

Es todo.

Besos a todos.

FRED