Bien pues ésta historia ya casi llega al final. Espero no me odien por tardar tanto U_U Sin más que decir disfruten el capítulo.


Capítulo 5

Shizuma se había quedado estática en su lugar. Todo parecía ir en cámara lenta. El movimiento de los doctores, de las enfermas parecía una simple película. Sus ojos amenazaban con cerrarse. Sus piernas perdieron fuerza y al fin su cuerpo cedió ante el dolor. No escuchó los gritos de sorpresa y tampoco sintió el impacto contra el frío suelo.

Pasaron un par de horas antes de que los verdes ojos volvieran a abrirse. Lo único que podía ver era el techo blanco de una habitación. Lentamente la peli plateada se incorporó intentando reconocer el lugar. Miyuki estaba a su lado.

-¿Qué pasó? – Su voz fue apenas audible.

-Te desmayaste. El doctor dice que no es nada grave solamente fue por la impresión. – Esas palabras refrescaron su memoria. Nagisa apareció en su mente y ella inmediatamente trató de salir de la habitación sin embargo su mente aún se encontraba algo nublada por lo que se tambaleo hasta casi caer. – No debes moverte Shizuma.

-Pero…Nagisa. – Podía escucharse la desesperación en la aterciopelada voz. La joven Rokujou la abrazo.

-Ella fue muy valiente Shizuma. Ella está bien. Está descansando, no te dejarán entrar hasta mañana pero puedes verla a través del cristal si eso es lo que quieres. La ojiverde asintió mientras su amiga le ayudó a caminar por los pasillos.

-¿Los demás se han ido ya? – Miyuki asintió apenas llegar frente a la habitación de la pelirroja.

-Las chicas han regresado a la colina. Una madre se ha quedado aquí para asegurarse de que todo esté bien. No te preocupes por volver te han dado permiso de quedarte a su lado aunque pensándolo bien…aunque no lo tuvieras te habrías quedado con ella. – La ojiverde sonrío sin atreverse a hablar. – Yo debo regresar también. Podía quedarme hasta que despertaras. ¿Estarás bien? – Nagisa yacía sobre la cama aún con los aparatos monitoreando sus signos vitales. Parece más estable que antes pero eso no es garantía de nada.

-Sí. Ve y descansa. – Miyuki se alejó dejando que el ruido de sus tacones fuese desapareciendo lentamente para los oídos de Shizuma. El pasillo estaba desierto a excepción de ella. Colocó una de sus manos sobre el frío cristal para luego dejar hacer lo mismo a su frente. Sus ojos se cerraron con cansancio y dolor. No podía soportar esa situación. Quería ver la sonrisa en ese rostro. Por primera vez en muchos años la gran Shizuma Hanazono tenía miedo. – No me dejes amor. Te lo ruego. – Como si su suplica susurrada fuese capaz de cruzar aquella puerta cerrada los ojos de la pelirroja se fueron abriendo lentamente. Sus signos se alteraron alarmando a su novia quién de inmediato llamó a una enferma y esta, a su vez, a un doctor. Los ojos marrones buscaron desesperados a aquella persona de ojos verdes.

-Shizuma. – Mientras doctor y enfermera tomaban su presión, revisaban las diversas máquinas y callaban su asombro esas dos personas que se amaban se reunieron otra vez. Sin que nadie le restringiera el paso la mayor camino firmemente al lado de Nagisa. Tomó su mano y sin poder evitarlo comenzó a llorar de nuevo.

-No me dejes. – Podía ver a la pelirroja despierta, sonriéndole tiernamente pero aún así su corazón no tenía la fuerza para sufrir de nuevo una pérdida tan grande. Quería creer que su vista no le engañaba pero era difícil.

-Estoy aquí. Mírame. – De nuevo en el rostro infantil apareció una sonrisa. – Siénteme. – Llevó la mano de Shizuma hasta su rostro para depositar un suave beso en ella. – Estoy bien. No voy a dejarte. – La confianza de la ex – etoile se vio recuperada. Se sentó en la cama acariciando el rojo cabello.

En la residencia todos veían asombrados como la policía arrestaba a Suzumi Tamao. Nadie podía creer que eso fuera real sin embargo el dolor en la mirada de la bella Chikaru no dejaba lugar a dudas. La obsesión de la peliazul por ser la pareja de Nagisa la llevó a cometer el acto más vil. Ver como una de las personas más queridas para las alumnas de grados inferiores, era doloroso para todos para Minamoto era mucho peor. Ella había delatado a su amor. Había intentado convencerse de que eso era lo correcto pero eso no amainaba el dolor de su alma. De nuevo una pequeña mano tomó la suya para darle el apoyo que necesitaba. Ver el rostro sereno de la niña rubia fue un pequeño consuelo. Cuando las sirenas se escucharon la presidenta del consejo estudiantil de Le Lim cayó de rodillas. Las lágrimas surcaron también su rostro pero nada podía hacer ya. Nadie se dio cuenta de que Boshibaru también cayó al suelo pues Kagome abrazó a su senpai con todas sus fuerzas. Con una de sus manos levantó el rostro de Chikaru y sin más la besó.

-Sé que esto es difícil pero yo estaré siempre para ti. – De forma extraña al ver la sonrisa de la niña la pelinegra se olvidó por un instante de su dolor. Tal vez su relación con Tamao no estaba destinada a ser. Tal vez en algún momento podría abrir su corazón de nuevo sin temor a ser herida. Las lágrimas se fueron aunque el dolor siguiera dentro.


shiznagisa: Gracias por leerme espero algún día termines de leer esta pequeña historia. Siento no ser para nada constante en las actualizaciones, es difícil retomar el hilo de la historia luego de tanto tiempo.

Mr. D: Me alegra que te guste, espero que este capítulo no te haya decepcionado.

Alex-kun: Muchas gracias por el apoyo. Intento hacer lo mejor que puedo en cada uno de mis escritos.

Gongo: Pues no pasó ninguna de las dos. No soy tan cruel, al menos en esta historia. Gracias por leer.


Si les ha gustado dejádmelo saber en un RR pues esta historia ya casi llega al final, sólo nos queda un capítulo más que espero les guste. Es todo de mi parte por ahora. Tengan un lindo día o una bella noche. ^^