Capitulo que sigue, gracias por los reviews, bueno espero que les guste…
NI HETALIA NI SUS PERSONAJES ME PERTENECEN LO UNICO MIO ES EL TRAMA.
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Sábado, 4 de diciembre del 2010, habitación de Alfred y Arthur, 1:09 A.M.
Se levanto bruscamente al escuchar el grito, reconoció la voz al instante…
—Arthur…— abrió la puerta la más rápido que pudo, pudo contemplar entre la oscuridad la figura de Berwald y Tino.
Mas puertas se empezaron a abrir pero Alfred las ignoro y comenzó su recorrido a toda velocidad, esquivaba a los que se le atravesaban. Llego a las principio de las escaleras y miro hacia abajo, el chico estaba sentado al final, se tapaba la boca para no dejar salir algún otro grito. El americano bajo rápidamente las escaleras y se acerco al rubio.
— ¿Qué sucede?— pregunto el chico poniéndose frente a él y tomándolo fuertemente por los hombros.
El otro balbuceo varias cosas, Alfred miraba los ojos de este, el terror y el miedo tenían dominado al inglés. Arthur levanto su mano y apunto a algo, el otro se giro lentamente y busco la razón del miedo del chico de ojos verdes.
— ¡Demonios!— grito el americano girándose nuevamente, cubriéndose los ojos y recargando suavemente su cabeza en el hombro de Arthur. El británico lo abrazo y escondió su rostro detrás de Alfred, tratando de no mirar la imagen que lo atemorizaría por el resto de su vida.
Mas pasos se escucharon, varios más se encontraban bajando las escaleras. Ludwig bajo la mirada al ver al rubio a través de la ventana, Roderich hizo lo mismo. Algunos empezaron a llorar, entre ellos Elizabeta. Gilbert se acerco a ella, tratando de calmarla, pero lo único que recibió fue una cachetada por parte de ella.
— ¡¿Cómo quieres que me calme?— exclamo ella, las lagrimas seguían cayendo por sus mejillas, se limpio las gotas saladas torpemente— ¡ya van dos muertes!
—Elizabeta, cálmate por favor— menciono el austriaco alejando a la chica, el albino, por su parte, se dedicaba sobar su mejilla lentamente con la mirada baja.
Alguien abrió la puerta principal, todos miraron como Arthur salía de la casa. Sintió como el frio congelaba sus huesos, miro hacia arriba y entro nuevamente. Todos lo miraron, expectantes.
— ¿Dónde esta María?— nadie contexto, el rubio se desespero— ¡¿dónde está?
Los ojos de todos se posaron en Antonio, que intentaba calmar a su hermana menor, la chica parecía querer romper todo lo que viera en su camino. Se acerco a la chica y la separo del español. Arthur se asusto al mirar la furia que los ojos de la castaña desprendían.
— ¿Por qué no me dijiste que Vash había aparecido en el libro?— pregunto el chico, modulando su voz para no recibir un puñetazo por parte de la joven. Esta bajo la mirada y apretó los puños.
—Porque me quede dormida— sentía la furia en las palabras de la joven— Y hasta ahorita que me desperté lo mire.
El inglés no le reclamo más y mando a la chica y a Toris que hicieran algo. Iba a subir las escaleras con la intención de dormir y tratar de relajarse de lo sucedido pero alguien lo detuvo. Se giro enojado y se encontró con un par de fríos ojos azules.
— Y´ desc´fr´ l´qu´ dic´— el sueco le entrego la hoja maldita junto con otra hoja, el inglés las tomo y asintió lentamente.
Continuo con su camino hacia su habitación, entro en ella y encendió la luz, se sentó en la cama y leyó la hoja que el de lentes le había dado.
Si ha descubierto esto, entonces es bueno, ¡Felicitaciones! Pero de ahora en adelante el juego es ahora más difícil, tienes que descubrir más secretos para poder salir de aquí. Primero debes encontrar la respuesta en el lugar que cuando tú no miras, los demás si lo hacen. Cuando lo descubras te darás cuenta de que no es en un lugar cualquiera, sino que está detrás de alguien. Tienes que descubrir la clave que hay en este y cuando lo hagas, debes encontrar otra cosa más, pero como soy mala no te diré.
Frunció el ceño ante lo que acababa de leer, se levanto y salió de la habitación. Escucho un sonido a su lado, se giro y miro como la puerta se abría, ahogo un grito al ver que era. Entre Govert y Ludwig sacaban el cuerpo de Vash, el alemán se dio cuenta de su presencia y lo miro fijamente.
— ¿Has descubierto algo que nos ayude a salir de esto?— Arthur se sorprendió y levanto la hoja, el alemán la miro —Vamos a bajar el cuerpo de Vash para que lo revisen, me la muestras bien allá abajo.
El rubio asintió y miro como los germanos de alejaban de él, los siguio tratando de mantener una distancia aceptable de ellos. Cuando llegaron abajo, todos estaban sentados en la sala, intentando no mirar el cuerpo del suizo.
Entro a la cocina, María y Toris estaba dentro con todo listo para hacer lo que fueran a hacer. Noto un detalle sobre el mueble de la cocina, se acerco a él. Era el libro, estaba abierto sobre la pagina donde aparecía el nombre de Vash.
Sábado, 4 de diciembre del 2010, Vash Zwingli, HECHO.
Se giro y miro a la castaña, esta se encontraba agachada revisando el cuerpo sin vida frente a ella. Alguien se acerco a él y le estiro una mano, levanto su vista encontrándose con Ludwig, le dio la hoja y el alemán se alejo para leerla.
—No es suicidio— susurro María revisando las muñecas del rubio
— ¿Por qué?— preguntaron Govert, Athur y Toris al mismo tiempo.
—Por esto— la chica levanto la camiseta que el chico llevaba, los enormes hematomas que el chico tenia sobre el cuerpo causaron un escalofrió en los otros— Al parecer lo golpearon.
—Tengo una duda— la vista de los tres se fijo en el holandés— ¿No hay huellas digitales?
—Lamentablemente…no— contesto Toris— es como si se causaran solas.
—Si estuvieran solo golpeados y no muertos, podríamos preguntarles quien fue pero…no se puede— agrego María— Cuando encuentre al culpable te juro que lo voy a descuartizar.
—Esto no tiene sentido— la voz de Ludwig interrumpió a Toris— No tiene sentido.
—Ya lo sé, yo también dije lo mismo— menciono Arthur
— ¿Qué cosa?— pregunto Toris parándose junto al alemán para poder leer la nota, el alemán leyó en voz alta el escrito, todos pusieron cara de confusión en cuanto este termino de hablar.
—Tal vez…— murmuro la mexicana, las miradas de todos se posaron en ella—Tal vez, nosotros no podamos responderlo, pero los que están allá afuera sí.
Ludwig asintió y salió junto con Arthur a la sala, donde la mayoría trataba de relajarse. Todos lo voltearon a ver, el alemán carraspeo un poco para aclarar su garganta.
—Ocupo que contesten un acertijo— todos alzaron una ceja ante la orden del rubio— El lugar que cuando tu no lo miras, los demás si lo hacen.
Los rostros pensativos de todos causaron decepción en Ludwig y Arthur, tenían la esperanza de que alguien les diera la respuesta. Y como si los hubieran escuchado alguien hablo.
—Eso es sencillo—y del que menos esperaban la respuesta salieron las palabras— Es la espalda.
Feliciano rio inocentemente, unos fuertes brazos lo envolvieron, el chico sonrió y abrazo a Ludwig. El alemán por su parte se dedicaba a dejar unos inaudibles gracias en los oídos del italiano. Arthur miraba la hoja con el ceño fruncido, detrás de alguien en especial.
— Ocupo que me muestren su espalda— la mayoría lo miro con los ojos abiertos, el rostro de Arthur tomo un tono rojizo al escuchar sus palabras— Es para descubrir algo.
Los hombres se quitaron las camisetas y se pusieron de espaldas. "Nada" pensó el inglés decepcionado mirando las espaldas de los hombres. Algunas chica se levantaron la camiseta dejando su espalda visible, tampoco había nada.
Camino a la cocina y pidió lo mismo a los tres que estaban dentro de ahí. Los chicos hicieron caso y se quitaron la camiseta, nada, los chicos revisaron su espalda, nada.
Miro a la única persona que no había mostrado su espalda. Se acerco a ella lentamente, seguía revisando a Vash, cuando estuvo lo suficientemente cerca le levanto la camiseta. Esta al sentir el aire frio recorrer su espalda se sobresalto, girándose y dándole una patada directo en la quijada a Arthur.
— ¡¿Qué demonios crees que haces?— chillo María, poniéndose de pie mirando al chico tirado en el suelo, un rubor rojizo se empezó a acumular en sus mejillas.
—Quítate la blusa— murmuro Arthur sosteniéndose la quijada, la chica levanto una ceja y el otro le explico, Govert y Toris miraban la escena divertidos. La chica hizo caso y se quito la blusa.
Arthur se levanto y se puso frente a la ojiverde, ella lo miro de reojo, el británico la giro delicadamente y miro la espalda de esta. Bingo.
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Sábado, 4 de diciembre del 2010, baño de la mansión, 1:37 A.M.
Miro su espalda nuevamente, mirando el dibujo que se extendía sobre ella. Símbolos que no entendía y en la parte alta las mismas alas que el libro y el reloj tenían. Tenía que estar alucinando y lo que miraba en el espejo era la peor broma del mundo. ¿Cuándo fue que se hizo un tatuaje tan extraño?
Nunca, se contesto mentalmente, se puso nuevamente la blusa y salió del baño. Todos en la sala, la miraban confundidos, especialmente Antonio. Arthur se puso en el centro.
—Será mejor que se vayan a dormir— la mayoría hizo caso, cuando todos se retiraron se dirigió a María—y tu…mas tarde intentaremos descubrir el mensaje de tu espalda, te puedes ir a dormir.
La chica asintió, subió las escaleras y entro a su habitación, Antonio ya estaba dormido, se sentó en la cama y detuvo la cabeza con las manos. Tallo su rostro bruscamente.
¿Qué demonios había hecho para merecerse eso?
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Sé que esta algo corto, pero estoy intentando avanzar los fics rápido, espero que les haya gustado. Ya estoy escribiendo los demás capítulos y el final ya lo tengo planeado, es cuestión de terminarlos y subirlos. Así que les agradesco nuevamente los reviews…
Deja un o si no Italia dejara de cocinar pasta (¿?)
