Capitulo 7
Hay momentos en la vida en la que hay que tomar decisiones en las cuales decidimos nuestro futuro, nuestra felicidad o infelicidad.
Hay decisiones que nos pueden llevar a un camino en donde no hay salida, un camino en donde no hay una luz y solo quedad ahogarnos en aquellas malas decisiones y tomar experiencia para no volver a caer.
También hay decisiones en las que solo decide nuestro corazón. Ese camino en donde no hay regreso, ya que nunca querrás regresarte de ese camino que te llevara al dolor y la felicidad ya que no hay felicidad si no hay dolor.
Ichigo iba perdido en sus pensamientos, llevaban dos horas en carretera, esa carretera que lo llevaría aquel lugar en el cual podía refugiarse con aquella persona que hacia vibraba su corazón con solo oír su melodiosa voz.
Su vista fija en la carretera lo tenía sumido en sus pensamientos.
Estaba mal lo que había hecho, lo sabía.
Al diablo con todo el mundo. – se dijo
Ella era su hermana, pero que opción tenía si la amaba con todo su ser.
El podría morir si los llegarán ha separar de nuevo, no podía aun creer como se sentía al lado de ella, eran tantos sentimientos que lo invadían que no podía darle un nombre...
Y lo más increíble era como había estado tanto tiempo lejos de ella.
Rukia su Rukia. había regresado más hermosa que nunca.
Si tan solo no fuera su hermana todo estaría bien. Apretó las manos en el volante sin poder reprimir esa furia que crecía en el cada vez que pensaba que ella era su hermana.
Desde pequeño había deseado poseer su labios, sus sonrisas, su miradas y ahora solo deseaba su corazón y sacarla de he ese mundo corrupto en donde vivía.
La volvió a mirar, ella estaba igual que el perdida en sus pensamientos, sus ojos fijos en la nada le demostraban que estaba perdida en sus propios tormentos.
Y por un momento dudo que esa decisión que tomo fuera sido la correcta.
Pero el había mandado todo al diablo, su vida en aquella ciudad, a sus amigos, a su familia y todo por ella, la mujer que estaba sentada a su lado, su hermana. Esa palabra era la que mas odiaba en todo el mundo.
-Todo estará bien. – la melodiosa voz de Rukia salió como un susurro.
Ichigo se gira a verla de nuevo y ella sonrió ampliamente dejando las dudas que el poseía en ese momento a un lado. Porque el no había elegido a quien amar, lo había hecho su corazón al igual que esa loca decisión que los había llevado a huir juntos.
-Pase lo que pase, todo estará bien. – Rukia sonrió de nuevo y acarició el rostro de su hermano, sintiendo su suave piel que la izo temblar debido a las descargas eléctricas de esa caricia.
Ichigo suspiro en ese momento no se arrepentía de nada. El había abandonado su vida, había abandonado sus estudios, su familia, sus amigos, a su novia y a todas aquellas personas que estaban a su alrededor y no se arrepentía, porque estaba allí junto aquella morena que le robaba cada respiro y latido de su corazon, ella era lo más importante que el poseía en ese momento, ella representaba su vida.
Él lo había abandonado todo por estar a su lado, todo por el aquel amor prohibido ante todas las leyes incluso la de su propio dios.
Aunque fuera al infierno el lo haría feliz de la vida, porque había poseído lo que más amaba.
Rukia su Rukia. Su hermana.
Como odiaba esas palabras que representaba aquel lazo de sangre que los unía aparte de su amor a ella.
Como deseaba no poseer el apellidó Kurosaki.
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Mientras en la ciudad de Karakura una familia aun estaba aturdida por los previos acontecimientos entre dos de sus miembros, pero aun así seguían las investigaciones para dar con el paradero de los prófugos que parecían haberse ocultado de la faz de la tierra en cuestión de minutos.
Isshin había hecho todo lo que estaba en sus manos para dar con el paradero de sus hijos, pero nada daba resultado.
Ese lo desesperaba mas, no podía creer como habían desaparecido. Y su mente solo aparecía la imagen de su hija, estaba seguro que ella se había encargado de borrar sus huellas después de todo ella era una contratista al igual que el.
Pero no podía creer que Urahara y Yoruichi se negaran a buscar a sus hijos si una de ellos era su protegida. El estaba seguro que ellos sabían algo peros e negarían ha decirle.
Paso una hora más y nada. Decidió ir a descansar ese otro día los buscaría con mas calma y con la cabeza fría.
Tomo una copa de sake antes de ir a la cama. No aguantó la ira que sentía en ese momento y lanzó lejos el vaso estrellándolo contra la pares.
Aun le costaba hacerse a la idea que sus hijos se fueran huidos juntos.
Subió a su habitación abrió la puerta con un movimiento brusco y lo cerro de la misma forma asustando a Masaki que estaba tendida en su cama llorando por lo sucedido.
-Todo esto es tú culpa Masaki. – dijo con los dientes apretados y sus músculos tenso ante la cara de incomprensión de su esposa.
-¡De que hablas! como pudo yo ser la culpable de lo que está ocurriendo. – dijo entre llanto la mujer mientras se sentaba en la cama para enfrentar a su esposo.
-Sabes bien a que me refiero. Así que dejas tu escena. – dijo mientras se comenzaba a desvestir dándole la espalda a su esposa.
Masaki aun no salía de su estado de shock su esposo nunca le había hablado de esa forma tan seria y venenosa.
-¡Yo no estoy montando ningún show!. – contesto indignada y furiosa.
-Sí que lo haces, solo mírate llorando por algo que desde el principio sería inevitable. – Isshin la miro de nuevo con esos ojos llenos de furia. El sabía que no estaba bien descargarse con su esposa, pero que más podía hacer si ella era la culpable de todo lo que estaba ocurriendo.
-Siempre se había podido evitar, pero ella regreso y Ichigo fingió que lo había superado. Ella es la culpable de que nuestro hijo este huyendo. – se descargo Masaki mientras metió sus manos en su cabello aun llorando frustrada por toda la situación de sus hijos.
-¡Cállate Masaki!, date cuenta de lo que estás diciendo, ella también es nuestra hija. Ella es la que más ha sufrido con todo esto y todo por tu egoísmo y tu solo te preocupas por Ichigo. Acaso nuca te preocupas por lo que pueda sentir Rukia. – eso era lo que más le dolía al patriarca de familia. Su esposa siempre veneraba a su hijo¿ y su hija qué?
-No estado siendo ninguna egoísta ella es nuestra hija y por lo tanto hermana de Ichigo y la quiero de la misma forma. – pauso por un momento respirando para continuar. - Ellos no pueden estar juntos, es pecado. Los hermanos no pueden estar juntos de esa forma. – no aguanto y lo grito.
-Tú y yo sabemos que ellos se aman y que en realidad si pueden estar juntos y no están cometiendo ningún pecado con amarse. – le costó el hombre un poco desesperado por hacer entrar en razón a la testadura de su esposa.
-No me interesa. Esa es solo tu opinión Isshin. Yo voy a permitir que ellos sigan con esto. Te imaginas si ellos llegan a mantener relaciones, te imaginas ellos dos juntos siendo hermanos, eso es una aberración. – Masaki parecía desquiciada al imaginarse a sus hijos en aquella situación.
-Masaki darte por vencida, deja a nuestros hijos vivir su felicidad, has perdido contra sus sentimientos ya no son unos niños ya no los puedes alejar uno del otro. Ellos están conscientes de lo que estar haciendo. –concluyo el hombre furioso.
-Si puedo hacerlo y lo hare. Ellos no estarán juntos, solo necesito alejarlo a uno del otro. – Masaki empezaba a maquinar un nuevo plan.
-Ya basta con todo esto. Por dios… cuando vas a entender que ellos pueden estar juntos ellos no son…- no término su oración ya que Masaki lo interrumpió.
-Cállate no lo digas. Prometiste que aunque estuvieras al borde de la muerte no lo dirías que te llevarías ese secreto hasta la tumba. – le recordó la mujer mas estérica.
-Y no sabes cómo me estoy de arrepintiendo en este momento de haber hecho esa estúpida promesa, por la cual ellos están sufriendo.
-Solo mantén tu promesa por favor Isshin. Yo también estoy sufriendo por todo esto. Soy la madre de los dos. Por favor nunca lo digas. Yo hare algo para que ellos se separen y sean felices de alguna forma u otra, pero lejos, no quiero que ellos estén juntos de esa forma.
Isshin la miro con lastima, el también estaba sufriendo con aquella situación, pero aun así se podía imaginar la situación tan dolorosa que estaba viviendo su esposa después de todo ella era la madre de ellos dos. Pero lo que aun no entendía era el porqué no revelar unos cuantos secretos a sus hijos y quizás, ellos serian felices algún día.
Tomo un cigarro de una de las gavetas de la mesita de noche y se paro en el barcón y se puso a fumar para perderse en sus pensamientos, mientras su esposa lloraba en su cama.
En otro lugar de la mansión Kurosaki estaba Urahara y Yoruichi en el cuarto de su hija acostados juntos en la cama de esta. Mientras se acariciaban lentamente y apasionadamente.
Yoruichi giro su cabeza a la mesita de noche al lado de la cama y vio a una seria Rukia frente a un piano mientras mostraba aquella mirada perdida.
-Ella estará bien no te preocupes ella es fuerte. – le susurro el rubio a la gatuna al oído al ver la preocupación de esta.
-Hay algo raro en todo esto, ella nunca aria algo tan imprudente como lo que izo esta noche. – razono la mujer, estaba un poco preocupada por el comportamiento de la morena.
-A pesar de todo ella es una adolecente, siempre hay una primera vez para todo. Solo espero que regrese pronto tu y yo sabemos que su destino está amarrado a la sociedad. Y ella lo sabe y créeme no se arriesgara a ser castigada de nuevo. Urahara se sentó en la cama para meditar un poco la situación la verdad era que lo que había hecho Rukia era muy arriesgado en ese momento.
-Solo espero que estas pequeñas vacaciones no acarren problemas más adelante y sobre todo no le cause dolor. – dijo Yoruichi atrayendo de nuevo al rubio a la cama para continuar con sus caricias.
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Una pequeña cabaña se mostraba dentro de un inmenso bosque como si fuera una ilusión.
Rukia la vio tan hermosa frente a ella parecía una ilusión todo a su alrededor, a pesar del lugar en donde estaba se veía tan iluminada y bien cuidada.
La cabaña era de dos pisos del tipo rústica por el sitio en donde se encontraba, la cabaña no era muy grande se podía deducir a simple vista.
Tenía un porche con alguna enredaderas enroscadas a las vigas que sostenía el techo de la entrada hasta llegare a la parte superior del segundo piso, en sonde se enroscaban en las vigas del barcón de este.
-Es muy hermosa. – susurro la morena un mientras miraba a la acogedora cabaña. – ¿de quién es Ichigo?.- pregunto con emoción raro en ella.
-Es mía. La compre hace un año, mis padre no saben la única que sabe de la familia es Karin y ahora tu. – Ichigo se veía muy emocionado a decir que aquella propiedad era de él.
Rukia camino separándose un poco de el, Ichigo la vio como una hermosa diosa con aquel vestido que resaltaba sus curvas y la asían deseable y fue cuando se dio de cuenta de nuevo que sus ojos se perdían en la lejanía. Apretó los puños por un segundo, después de todo está vez estaban juntos, y se amarían sin ningún remordimiento.
Ichigo aprovechó que Rukia estaba entretenida caminado por jardín admirando las muy bien cuidadas plantas para levantarla entre sus brazos, tomándola desprevenida, envolviéndola entre sus brazos.
-¿Qué haces idiota?. – grito la morena al verse en los brazos de su hermano que sonreía como un idiota enamorado.
-Quiero que entres en la casa entre mis brazos mi pequeña enana. – sonrió al ver la cara roja de la morena por su comentario.
-Yo no soy ninguna enana, solo que tu creciste mucho, la verdad no se qué te dieron de comer estos años. – la morena puso cara pensativa mientras Ichigo soltaba una carcajada y camina asía la casa, con su amada entre sus brazos...
Se paro en la puerta izo unos cuantos maromas para sacarse la llave del los bolsillos para introducirla en el picaporte para abrir la puerta de aquella cálida vivienda.
La puerta se abrió lentamente mientras Rukia agudizaba la vista para ver algo, pero estaba oscura.
-Bienvenida a tu casa Rukia. – Ichigo escondió su cara en el cuello de la morena perdiéndose en su aroma, mientras esta rodeaba su cuello con sus brazos oculyando su rostro en el cuello del chico, que estremeció.
-Nuestra casa Ichigo…nuestra. – soltó un suspiro mientras este levantaba su rostro y la miraba con esos ojos cargados de emociones.
Rukia le regreso la mirada perdiéndose en esos ojos marrones que se volvían su otoño …
-Nuestra. – repitió el mientras soltaba un suspiro y se acercaba a sus labios, que le pedían a gritos ser probados...
Era un momento mágico, era su momento nada podría evitar que ese momento el saboreara sus labios hasta entregarse a la pasión que no podrían seguir evitando. Sus labios estaban a tan solo unos centímetros de distancias, sus corazones les faltaba poco para salirse de sus pechos y sus pensamientos se nublaron. Estaban a unos escasos centímetros. Podían sentir la respiración de cada uno ya que respiraban el mismo aire que soltaba el otro.
-Rukia.- susurro el peli naranja a rosando aquellos labios que representaban su perdición, su pecado el cual estaba a punto de abrazar.
-No digas nadas solo bésame. – Ichigo no izo de rogar y se dispuso a poseerlos, cuando la luz se encendió cortando aquella escena romántica y acabando con todo el ambiente de misterio y deseo…
Ichigo levantó la mirada encontrándose con unos ojos azules apenados por la interrupción.
-Yo… Ichigo -sama lo lamento no sabía que era usted… que había llegado. – logro culminar la mujer un poco nerviosa.
Rukia giro la cabeza para ver a la viejecita que le hablaba a su hermano, al mirarla apenas pudo contener un grito y la risa, la viejita llevaba una bata que le llegaba a los tobillos de un color rosa suave, un gorro con figura de gatos que le cubrían su canoso cabello y como alma la escoba para golpear al intruso que la había despertado de su sueño embellecedor, debido a la máscara de pepino que llevaba la cual la asía ver más terrorífica o chistosa, no sabía si gritar o rapen en carcajadas. Solo atino a ver a la cara de su hermano que estaba en la misma situación que ella o eso pensaba ella.
-No se preocupe señorona Ino. – dijo serio Ichigo un poco molesto por la interrupción…
-Lo siento mucho… yo pensé que era un ladrón ya que usted no avisó que venía hoy. – se justificó la anciana aun apenada por la situación, a la vez que le daba un vistazo discretamente a la mujer que llevaba su señor en brazos, la cual le resulto muy hermosa a la mujer.
-Lo sé y me disculpo por aparecerme así, de seguro se llevo un gran susto. "aunque el susto me lleve yo" .- Pensó el peli naranja mientras miraba a Rukia que aguantaba las ganas de reírse de la señora de servicio. Al menos algo bueno había resultado de aquella interrupción.
-Si necesitan algo háganme saber. – se apresuro a decir la mujer mientras asía una reverencia para marcharse no quería seguir molestando a su señor y su amiga la cual llevaba en sus brazos con una gran delicadeza, por lo que parecía no pensaba soltarla.
Ichigo vio como la anciana se alejaba y soltó una carcajada seguido de Rukia que ya le dolía las costillas por aguantar las ganas de reír. Los dos se miraron después de varios minutos de risas y volvieron a romper en carcajadas.
-Ichigo ya deberías de bájame. –pidió Rukia Al ver que su hermano no pensaba en soltarla un poco roja por la situación y los minutos de risas.
-No quiero. – respondió Ichigo un poco serio, en forma de puchero.
-¿Porque no idiota? ya estoy cansada de estar en esta posición tan incomodad. – se quejo la morena, mintiendo ya que estar en sus brazos la asía desear rendirse a sus pies. Y eso no estaba bien, no aun.
-Rukia podemos dejar de discutir por esta noche. – le pidió un poco serio. Lo cual dejo apenada a Rukia por su comportamiento, lo único que atino fue a asentir con la cabeza.
Ichigo acepto su afirmación y se dirigió a unas pequeñas escaleras que estaban cerca de la entrada en la cual se encontraban parados para ir a descansar.
Al subir Ichigo se dirigió a una habitación la cual era la principal de aquella acogedora cabaña, abrió despacio la puerta y camino asía la cama. Y coloco a Rukia con cuidado en ella, la miro por unos segundos en silencios se dirigió a los pies de la morena y le quito con cuidado las sandalias de sus pies con una suma delicadeza y cuidado ante una roja Rukia que no entendía que era lo que pretendía su hermano con todo aquello, pero no opino y no dijo nada temiendo arruinar el momento.
Ichigo acarició los suaves y pequeños pies de su hermana y la miro en su cama tan roja y hermosa, aunque la quería poseer en ese momento sabia que aun no era el tiempo para ello. No quería asustarla, solo lo arian cuando ella se lo pidiera y lo deseara como él la deseaba a ella en ese momento.
Se sentó en la orilla de la cama y se saco sus zapatos y los dejo al lado de la cama.
Regreso su mirada a su hermana que lo miraba a la expectativa y solo pudo sonreírle mientras se posicionaba arriba de ella y la miraba intensamente. La deseaba no había duda.
Rukia no sabía que hacer, como actual al verlo allí arriba de ella con esa mirada que la desarmaba y la dejaba sin argumentos para resistirse a esa ola de seo que inundaba su cuerpo.
Ichigo miro el pecho de Rukia que bajaba y subía y se fue acercando lentamente a él a la vez que su corazón se aceleraba y su vista se perdía en el descote de su hermana.
No podía seguir pensando como un pervertido. Sus hormonas estaba tan alborotadas que su cuerpo no tardo en reaccionar, cerró sus ojos con fuerza y se arrecosto su cabeza en el pecho su hermana sintiendo lo suavidad de estos.
Rukia no sabía que pensar. El no había intentado nada aunque ella no pensaba resistirse en nada ya que ardía en deseo por él. Pero no quería presionar a su hermana o tarvez el no quería poseerla de esa forma.
Contuvo una lagrima al no sentirse deseada por él. Cerró sus ojos y lo abrazó mientras lo aprisionaba contra su cuerpo, puso una mano en su cabeza y acarició su naranja cabellera mientras que la otra su espalda.
Ichigo se estaba volviendo loco ante la carisias que le estaba ofreciendo su hermana si eso seguía así tendría un grave problema.
Y fue que se le vino a la mente la señora Ino con aquel aspecto y una risa se formo en su rostro y acto seguido aquel calor que invadía su cuerpo comenzó a desaparecer como por arte de magia.
"Quien diría que la anciana seria una mata pasiones" – pensó el peli naranja.
Pasaron una hora hasta que l sueño los invadió sin poder soportarlo más ya que era de madrugada y faltaban solo pocas horas para el amanecer.
-Te amo Rukia. – susurro antes de deslizarse en las nubes mas suaves que invadirán sus sueños.
-Y yo a ti. – le respondió la morena mientras le daba un pequeño beso en la cabeza y una lagrima salía de sus ojos.
Se estaba desesperando al no ver una salida en la cual no fuera a lastimar a su hermano.
Porque ella era una contratista, un miembro de la organización mas grande que existía en todos los continentes y países.
Ella era una acecina que mataba a sangré fría, que torturaba a su victimas hasta sacarles la verdad. Y alguien algún día terminaría con su vida por venganza. En el mundo en que ella vivía nadie podía vivir en paz y feliz, porque el pasado siempre estaría presente y el enemigo asechando.
Ella no podía ser feliz, porque ella era una mujer que se había manchado la manos con tanta sangre, y esa sangre llegaría hasta su hermano si seguía junto a ella, no quería ni pensar que él se enterarse de lo que ella en verdad era, la odiaría y eso la hundiría mas en aquella oscuridad.
Más lágrimas salían de su ojos, aprisiono mas a un dormido Ichigo entre sus brazos.
Que podía hacer ella, tenía las manos atadas, ella no podía dejarlo todo por el aunque eso era lo que mas anhelaba su corazón.
Si algún día dejaba la organización la casarían y acabarían con su vida y la de él.
¿Que podía hacer para no sentir tanto miedo por él?.
No quería lastimarlo, porque no podría vivir con su odio y su desprecio.
¿Que camino tenía que tomar si todos la llevan a la perdición?.
Le dolía pensar que tendría que dejarlo cuando su misión llegara a su fin. Porque tendría que regresar a ese mundo, en donde no había lugar para él.
-Te amo tanto hermano, ¿dime como hago para no lastimarte?. ¿Dime que hacer, porque no encuentro una salida?.
La luna se oculto dándole paso al sol en aquella fresca mañana mientras unos ojos rojos por llorar silenciosamente antes su alma desesperada, seguían abiertos buscado una salida que aun no encontraba.
Cerró sus ojos agotada quedando dormida instantáneamente con los melodiosos ruiseñores que cantaban en la ventana, dándole una sensación de paz, que asía tanto no sentir al serrar a sus ojos marchitos.
Ichigo abrió sus ojos perezosamente, no quería moverse estaba tan cómodo en esa posición.
Trato de acomodarse mejor, pero unos brazos le impidieron el movimiento, lo cual lo desconcertó un momento.
Miro un poco el lugar en donde estaba el cual no tardo en recoser ya que conocía ese lugar como la Parma de su mano.
Sintió una respiración armoniosa en su cabeza lo cual lo izo sonreír como un niño pequeño al darle un dulce antes de la cena.
Se acomodo un poco, para mirarle el rostro a su amada.
Y se quedo pasmado al ver las huellas de sus lágrimas.
Sintió como le dolía su corazón no quería pensar que ella se había arrepentido de haber huido con él.
Levantó su mano y la llevó hasta su rostro y lo acarició lentamente. Su rostro tan suave igual que el terciopelo, iluminado por los rayos del sol, que la asían ver tan hermosa e irreal.
La morena respondió a su caricia con un suave suspiro.
"No me dejes sola" – susurro entre dormida.
Ichigo no pudo evitar sonreír ampliamente ante la petición de la morena.
Ella no estaba arrepentida por estar allí con él. Sin pensarlo soltó todo el aire que no sabía que había retenido sus pulmones,
-Nunca te dejaría sola. Porque no podría vivir si no estoy a tu lado. – Ichigo volvió a serrar sus ojos para entregarse de nuevo a los brazos de Morfeo. No le importaba pasar el día dormido si eso significaba estar en los brazos de su hermana y amada Rukia.
Una sonrisa se formo en su rostro, nadie los separaría mientras el siguiera viviendo.
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En Londres Inglaterra:
En un lujoso colegió se encontraba un fuerte subterráneo el cual funcionaba como base para todos los miembros de la organización de los Shinigamis, los cuales se encontraban en una reunión encabezada por el comandante y jefe de todos ellos, el cual repartía ordenes a todos.
Todos estaba sentados en una mesa redonda en la cual estaban las personas de rango superior de aquel ejercitó entregando los informes de los países que estaban bajo su mando o jurisdicción.
Cuando un hombre canoso entre a la sala para entregar un informe al anciano que recibió el mensaje que le había entregado el hombre el cual le informaba los sucesos más recientes de su protegida.
-Kurosaki Rukia no se entrevisto con los otros dos que ayudaran con el encargo. – informo el anciano a los presentes.
Un peli negro el más serio del aquella reunión que mantenía sus ojos serraros los abrió y cerró a la vez que el anciano mantenía la vista fija en el.
-También me informa que el traidor Aizen y sus seguidores se encontraban allí. – termino de informar a la junta a la vez que estos se alarmaban, por la información..
-Debe pedir a Kurosaki Rukia que regrese es muy arriesgado que ella este allí. – hablo un peli blanco y mirada gentil, un poco alarmado por el peligro que corría la mencionada.
-Conoces a esa niña no le gusta dejar trabajos inconcluso a igual que a su padre. - dijo el anciano Yamamoto mientras le dirigía la mirada a un hombre de aquella mesa.
-Pues tendrá que acatar sus órdenes es muy arriesgado que el este muy cerca de ella y más si lleva con ella aquella alma. – protesto otro hombre de aquella mesa.
-El no sabe que lo pasee. – informo un joven peli blanco mientras, serraba los ojos era el más joven de aquella reunión de los hombre más poderosos del mundo.
-Pero aun así no hay que arriesgarnos es mejor de enviar a alguno de nosotros. – sugerido Unohana, una de las dos mujeres de aquella reunión.
-Kuchiki Byakuya ¿que opina usted?. – pregunto el anciano ante la mirada penetrante de tres personas.
-Creo que mi opinión en este caso no es importante ya que mi área es otra, en este caso le debería preguntar a Soifon, ella es líder de las unidades de protección y asesinato mas calificada para este trabajo que el mío. – la nombrada se quedo en silencio dándole la ranzón al noble.-Pero aún así ella está en la compañía de dos personas sumamente fuertes e inteligentes, no creo que le pase algo a estar con esa dos personas a su lado cuidándole la espalda. – concluyo Byakuya muy seguro de sus argumentos.
-Pero aun así ahí que enviar a alguien que la cuide y Soifon está ocupada con una organización que está operando en americe de sur. Y ya es hora con exterminar por completo con ellos. – la nombrada volvió a sentir aunque se estaba muriendo por ir a la misión de la morena para estar más cerca de su idolatrada hermana.
Yamamoto puso cara seria. Mientras pensaba en una mejor solución. Todos los altos mandos estaba ocupados y a esa misión no podían enviar a cualquier mediocre desquiciado, que no pudiera hacer trabajo bien en cuidar a la joya de su sociedad, tenía que cuidar a esa pequeña descorazonada de su nieta ya que ella seria la próxima líder. Tenía que tomar una, medida drástica con respecto a ese asunto. No tenia opción tendría que enviarlo a el después de todo.
-Kuchiki Byakuya, partirá en una semana a ciudad de Karakura, aliste a sus mejores hombres. Todos sus asuntos pendientes serán tratados por mi personalmente.
Todos estaban callados, ante aquella medida extrema. Aun no entendían porque se le había dado aquella alma letal a esa chiquilla habiendo personas más capacitadas para mantenerla bajo sus cuidado, y sobre todo porque no se le ordenaba regresar estaría más segura en fuerte.
¿Porque dejarla a la visa de todos con esa alma que podría significar el fin de todos?. Ella era una bomba de tiempo que podría explotarles a todos en cualquier momento.
Tantos misterios que rodeaban a la pequeña sode no shirayuki, la contratista más talentosa, descorazonada y prometida de un miembro de esa mesa que igualaba su potencian.
Byakuya acepto la misión un poco molesto por enviarle a cuidar de aquella engreída mocosa, como el la llamaba un no entendía porque el comandante general la sobreprotegía, aun conociendo los sentimientos de despreció que sentía asía aquella niña lo enviaba a el a cuidar de ella.
La reunión siguió su curso sin más preámbulos.
Byakuya salió de aquel agobiante lugar en su lujosa limosina a su mansión para preparar todo para el inevitable viaje a aquella ciudad que había prometido no pisar y que ahora por fuerzas del destino le habían ordenado a ir a proteger a una mujer de nuevo. Solo esperaba que esta vez no implicar sentimientos con aquella mocosa de ojos embrujadores, que le recordaban a alguien cada vez que se veía reflejado en ellos.
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En la ciudad de Tokio se encontraba un hombre recibiendo el informe de aquella fiesta de beneficencia el cual arrojo contra la pared de su oficina maldiciendo a todos los dioses existentes…
-Que pasa ¿no te gusto lo que leíste?. – pregunto un peli blanco con sonrisa traviesa al ver la cara de su jefe, que apretaba sus puños molesto por lo que se le había informado.
-Ella no dio el discursó de sierre de aquel evento, solo se presento para que la miraran y salió con su hermano, a los escasos minutos después de tener una discusión con su madre. – susurro mientras apretaba los puños, al no saber nada mas sobre la joven.
-Y que es algo común, no le veo lo extraño. – dijo el peli blanco mientras tomaba asiento frente a su jefe que parecía querer matar a alguien en ese momento.
-Lo extraño es esto. -El hombre le mostro una foto al otro hombre en donde aparecía los hermanos Kurosaki muy juntos.
-Vaya parecen que se quieren mucho. – sonrió d nuevo el hombre mientras tomaba un trago de sake, restándole importancia a la foto...
-Ella nunca tubo contacto con el de ninguna forma y ahora él se interpone en mi objetivo. –el rostro de Aizen fue un poema de maldad absoluta.
-Vamos Aizen, solo es su hermana, que puede ocurrir con eso. – Gin tomo otro trago de sake y miro de nuevo la fotografía, y la verdad lo golpeo en la cara, aunque debía fingir por los momentos, ese no era el momento indicado para hacerle unas cuantas bromas a su jefe.
-No seas idiota tu bien sabes como yo que eso no es impedimento. – el hombre miro la foto con odio y la rasgo en dos separando a los hermanos...
-Quiero que averigüen todo lo que sepan de él. No quiero llevarme una sorpresita. – advirtió dando a e tender que no quería fallas si valoraban su vida.
El peli blanco asintió con la cabeza. – esa niña será tu perdición Aizen. – dijo Gin antes de salir de la oficina. "al igual que lo fue su madre"
-Te equivocas Gin… ella es mi salvación. – susurro al aire mientras besaba una imagen de la morena sentada frente a un piano en una de sus tantas presentaciones luciendo un elegante vestido blanco, la cual le daba la impresión que era un ángel en ese momento quien tocaba aquel imponente instrumento...
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A unas cuantas hora de Karakura se encontraba en una pequeña cabaña rodeada de un hermoso y despejado bosque una pareja de hermanos dormidos entre las suaves y blancas sabanas mientras el viento entraba por la ventana moviendo las cortinas que formaban una danza ensoñadora.
La señora Ino se encontraba preparando el almuerzo para el joven dueño de aquel lugar y para el cual trabaja aun apenada por lo ocurrido en la noche.
-¿Abuelita Ino que la tiene tan pensativa?. - pregunto una joven risueña mientras mordía una manzana, con alegría y gracia.
-Solo en el joven Ichigo que llego anoche en compañía de una joven muy bonita. – comento la anciana mientras le agregaba unas verduras al guisado, que tenia al fuego.
La sonrisa de la joven se borro al instante al escuchar que el chico había regresado en compañía de una joven.
-Te la creía abuela. – sonrió ampliamente la joven creyendo que lo que decía su abuela era una broma. – Ichigo nunca ha traído a una joven a esta casa aparte de su hermana Karin, Tatzuki e Inoue, a lo mejor es alguna de ellas. – trato de simular la ira que crecía en ella al enterarse de esa noticia que oscurecía su mañana.
-No me mi niña. A esta niña nunca la había visto… aunque pensándolo bien creo que le vi una foto de ella a Karin-sama hace ya mucho tiempo, aunque no la pude detallar bien a la joven porque el joven Ichigo la llevaba en sus brazos. – medito la anciana con mientras le agregaba especies a su guisado, que comenzaba a tener un olor que aria agua la boca
La joven dejo caer la manzana de su boca y salió molesta de la cabaña a la vez que salía corriendo para despejar sus ideas.
-Esta niña, no sé hasta cuándo va a seguir soñando con el joven Ichigo. – susurro la anciana mientras prestaba más atención a su guisado.
Rukia se comenzó a mover cada vez más con brusquedad mientras sudaba frío lo cual despertó a Ichigo.
El joven se levantó desorientado debido a la brusquedad de los movimientos de Rukia bajo el.
La miro y se dio de cuenta que tenía una pesadilla.
La respiración de la morena se izo más acelerada y su cuerpo sudaba al igual que sus mejillas perdían su tono sonrosada por uno jipato y sin vida.
Ichigo al ver la desesperación de su amada la sacudió un poco a la vez que la llamaba.
Rukia se sentó en la cama con violencia asuntado un poco al peli naranja, mientras se llevaba las manos a la cabeza y lagrimas abandonaban sus ojos.
-¿Rukia amor que te pasa?. –Ichigo se estaba desesperando al verla de esa forma mientras ojos de la morena se hacía más grandes y los recuerdos de todos los asesinatos que había hecho, las inimaginables torturas que había hecho y como le pedían clemencia y ella las ignoraba esas suplicas de piedad, ella había acabando con las vidas de aquellos corruptos y algunos inocentes, que se interponían en su camino para llegar a su objetivo...no podía evitar temblar y odiarse a si misma.
A Ichigo se le vinieron imágenes de primera vez que la vio en ese estado y se dio de cuenta porque era causado ese dolor que mostraba en sus ojos. Sintió ira y rabia por todo a lo que la habían obligado a hacer y como ella había acabado en aquel lugar.
Sintió su dolor y su corazón se estremeció al verla temblando de aquella forma. Se veía tan frágil y maltratada por la vida y por todos aquellos en los creía como en el caso de su familia?.
¿Cuánto habría sufrido ella sola?. ¿Que le habían hecho a la risueña niña que siempre se metía en problemas para cuidar a los demás, sin importar los castigos que le imponía su madre.
Aun no podía olvidar a esa pequeña y problemática niña que le robaba el aliento cada vez que sonreía y lo llamaba con su cantarina voz. Aun recordaba como corría alegremente por la casa haciendo sonreír a todo quien la veía. Como un aura cálida la envolvía y le hacía sentir tanta paz a su lado. Pero de esa niña ya no quedaba nada, ante sus ojos estaba una mujer lastimada y maltratada por aquellas personas que hicieron que su sonrisa se borrara, creando en su lugar una máscara de frialdad. Ella se veía tan bacía y necesitada de que alguien la amara. Si tan solo su madre no la fuera alejado de la casa, ella aun conservara su calidez y no esa frialdad que la rodeaba, su manos estarían limpias y no ensangrentaras. Ella no estaría cargando con tantos muertos en su conciencia corrompida y sepultada por tanto odio, en ese mundo corruto en donde aquellas dementes personas querían mantener el orden.
Pero ese orden no llegaría, porque no se puede llegar a la paz y creer un mundo mejor ante tanto sacrificios y asesinatos.
El grito de Rukia lo saco de sus pensamientos.
Y no soporto verla mas así y la abrazó con todas sus fuerzas para demostrarle que no estaba sola. Que estaba allí dispuesto a compartir su vida a su lado y no le importaba lo que ella había hecho ni lo que era. Porque el la amaba
-Tranquila, yo estoy a tu lado, por favor Rukia tranquilízate. – suplico al borde de las lagrimas y sus ojos brillosos, podía sentir su sufrimiento y como su cuerpo temblaba entre sus brazos.
-Ichigo. –susurro entre lagrimas mientras se abrasaba con mas fuerzas a él. – no merezco que me abrases. – le dijo entre llantos. – no merezco que me ames y me mires. Estoy tan sucia por dentro y por fuera.
Ichigo se separo de ella y la miro a los ojos y vio su dolor más claro que nunca, sus ojos derramar tantas lágrimas de arrepentimiento.
-Tú te mereces esto y más. – y atrapo sus labios contante suavidad y pasión, ya que eso era lo único que él podía hacer por los momentos, ofrecerle su amor incondicional y prohibido.
Rukia estaba pasmada su cerebro aun no procesaba lo que estaba ocurriendo, solo fue consiente cuando su hermano estaba arriba de ella y aquel beso tomaba fuerza a cada segundo, asiendo que la morena olvidara todo aquel sufrimiento que agobiaba su alma.
Se soparon y se miran a los ojos perdiéndose en aquellas lagunas sin fin que eran los ojos de la morena que hundían a los ámbares con toques marrones en un pozo sin fin del cual el no quería salir.
-Rukia. -susurro atrapando de nuevo sus labios perdiéndose en la pasión y devoción que se estaban profesando en ese momento.
Miles de imágenes de Rukia sonriendo pasaban por la mente de Ichigo, asiendo que se prometiera a si mismo hacer que esa sonrisa apareciera de nuevo.
Y fue cuando sus collares se enredaron formando uno parte del otro sellando aquella promesa silenciosa de un hermano que amaba más que nadie a su hermana.
"Recuperare tu felicidad y are que dejas de llorar en silenció".
-Te amo Rukia. -Susurro contra sus labios mientras unas lágrimas salían de sus ojos.
-Te amo hermano. – respondió la morena atrapando sus labios de nuevo con mas fuerzas mientras lo envolvía su cuello entre sus brazo y el la atraía más a su cuerpo.
Sus besos eran suaves, apasionados, sin apuros solo eran carisias anheladas por los corazones de los dos que se profesaban amor sin importar lo que estaba a su alrededor.
Las lagrimas de Rukia también corrían por su rostro, sin poden contenerla llena de felicidad al verse envuelta en sus brazos.
Esa felicidad que anhelaba su alma que estaba escondido en la nada.
Y lo peor era que ella sabía que su amor no podría ser. Ella no podría arrastrarlo a su mundo.
Como aria con todo su amor cuando ya no pudiera estar al lado de él.
Definitivamente moriría de dolor.
-No llores enana. – Ichigo sonrió y la miro con una mirada cargada de sentimientos.
-yo no estoy llorando idiota. – se defendió ante la burla de su hermano que al parecer quería arruinar el momento.
-Claro que sí. – quería que esa parte de ella volviera. Esa parte testaruda que siempre contradecía todo lo que él decía sin importa que tuviera la razón.
-Claro que no es tu imaginación bakamono. – trato de fingir la morena mientras limpiaba sus lagrimas rápidamente con las palmas de sus manos.
-Te estoy viendo enana mentirosa estas llorando. – limpio unas de sus lagrimas con sus labios ante una colorada Rukia.
-Te digo que no. – dijo nerviosa por la acciones de su hermano.
-Si lo estas. – dijo un burlándose de ella, por negar lo evidente, mientras acariciaba su rostro húmedo.
-Que no. –Rukia no lo dejaría ganar.
-Que sí. – el también era testarudo cuando se lo proponía.
-que no. – y se dio comienzo a una de sus infantiles peleas tan añoradas por los dos.
-que sí.
-no.
-sí.
-Si estoy llorando, idiota porque estoy feliz de estar a tu lado contento. – se rindió la morena, solo por esa vez le daría la razón.
-Si porque tus lagrimas son de felicidad y no de dolor. – dijo mientras abrazaba a la morena y acariciaba su suave y azabache cabello.
Ichigo atrapo de nuevo los labios rojos de su hermana, mientras esta le correspondía con la misma fuerza.
Ellos sabía que estaba mal, pero vivirían su amor sin ningún remordimiento y no importaba si era un pecado ya que este mundo todas las almas eran pecadoras y aun así vivían en paz.
Ella viviría esos días con él, solo se preocuparía por el ahora y no por el después.
Lo amaría mientras pudiera y se dejaría amar por el sin remordimiento, olvidaría que el era su hermano y lo vería como el hombre que ella amaba.
Continuara….
Nota:
Mátenme, soy una mala escritora… T.T me he tardado un montón, pero es que tuve un viaje improvisto y no lleve nada para adelantar el trabajo…
Si soy una irresponsable…
Pero estoy haciendo mi mayor esfuerzo por que ustedes lo balen.
