Capitulo 8

Un nuevo día en la misión Kurosaki…

El sol izo su aparición en alto del cielo como el soberano rey del día a día.

En la habitación de los patriarcas de esa familia aun se encontraban en sus camas.

Lo que debería ser un hermoso dormido familiar, estaba siendo un nuevo día tortuoso para Masaki Kurosaki que no había dejado de llorar en toda la noche extranochando a su esposo que aun se negaba a consolarla.

Masaki tenía sus ojos hinchados y rojos de tanto llorar y un fuerte dolor de cabeza, por ello se negaba a levantarse a pesar de la hora.

Tomo una vacada de aire y cerró sus ojos tratando de mantener la calma, pero le era imposible ya que en su mente seguía mirando como sus hijos le daban la espalda y salían corriendo para vivir en el pecado. Y a la única persona que le echaba la culpa era a su hija Rukia. Para Masaki el regreso de Rukia había sido lleno de alegría, había pensado que con su regreso las cosas volverían hacer como antes. Cuando podía vivir sin preocuparse por los sentimientos que tenían sus hijos, ya que les parecía un cariño de hermanos. Pero no ellos tenían que llevar ese sentimiento a un nivel superior. Pero ella estaba dispuesta hacer cualquier cosa para impedir esa aberración. Si ella tenía que hacer algo. ¿Pero qué? ya había hecho de todo por mantenerlos alejados uno del otro.

Apuño sus manos con fuerza y apretó sus ojos sintiendo el ador por haber llorado tanto.

En que se había equivocado con la crianza de sus hijos. Ella había hecho de todo, estaba claro le había impedido el regreso de Rukia cada navidad y vacaciones directa e indirectamente. Ella no había pisado su casa en 6 años y en tan solo uno días de su regreso ocurría eso. Ella había tenido la culpa por querer que ella regresara a la casa. Y ahora por su culpa Ichigo estaba cometiendo el peor error de su vida.

Y ella había sido la única responsable… se maldecía por ello. Tenía que hablar con su padre y exigirle que enviara por Rukia,, no podía seguir permitiendo que Rukia y Ichigo siguieran adelante con aquel… no podía darle nombre a eso.

Masaki volvió a romper en llanto ella amaba a Rukia, pero no tanto como a Ichigo eso había estado claro para ella y todo los que la rodeaban.

Isshin no aguanto más y se levantó sin dirigirle una mirada a su esposa. Estaba realmente molesto por la actitud de su esposa y por haber impulsado a sus hijos hasta aquella decisión.

-¿Que vamos hacer Isshin? – pregunto Masaki mientras miraba a su esposo de pie junto al ventanal que daba al jardín de la entrada, enser un cigarrillo.

-No haré nada Masaki. – respondió el hombre mientras se rascaba la cabeza de la misma forma que lo hacia Ichigo, y soltaba el humo que había retenido sus pulmones.

-¿Como que no aras nadas?, nuestros hijos están cometiendo incesto y tu no aras nada. ¿Qué clase de padre eres?. – pregunto alarmada por la actitud de su esposa ante aquella delicada situación.

-Estoy consciente de todo lo que están haciendo nuestros hijos. Pero tú los ha llevado hasta esto Masaki. – le reprocho el peli negro mientras le seguía dando la espalda a su esposa fumando su cigarrillo.

-Yo.. yo estado impidiendo esto desde años atrás mientras tú te sentabas a mirar sin hacer nada. – esta vez quien contraataco fue Masaki haciendo que su esposo se girara a verla con sus ojeras bajos sus ojos a causa de su extranocho.

-¡Exacto! no hecho nada, porque no hay nada que hacer. La única que estado cometiendo errores uno tras otro eres tú Masaki. – Isshin abrió las cortinas de para que entraran los ayos de sol.

-Yo no estado equivocándome en nada. He estado haciendo lo que cualquiera madre en mi lugar aria. Impedir que sus hijos se amen de otra forma que no sea más allá que amor fraternal. ¿Pero a ti no interesa no es así?. – Masaki tenía bien definido lo que estaba bien y lo que estaba mal y sabía que sus decisiones la había tomado eran por la felicidad de sus hijos. Anuqué esta vez necesitaba la ayuda de su padre.

-Claro que me importa la vida de Rukia e Ichigo, son mis hijos por un demonio. Pero esta situación me está volviendo loco… si tan solo tu hablaras con los dos y les digieras la verdad tal vez ellos tendrían una nueva oportunidad de ser felices sin ataduras. – Isshin estaba seguro que si destapaban aquella caja llena de tantos secretos la vida para todo ellos sería más fácil y feliz, pero así era su familia, siempre ocultando cosas que le costaba la felicidad a alguien más.

-¡Ahora escúchate tu Isshin!. No pienso romper mi promesa porque ellos quieran divertirse como un hombre y una mujer. Porque lo que ellos tienen es una fantasía nada más. Ellos no se aman y lo sabes tan bien como yo. – afirmo con convicción la mujer mientras se sentaba en la cama y ponía sus pies sobre sus pantuflas. Últimamente las discusiones de su esposo y ella habían sido por sus hijos.

-Si yo fuera tu no estaría tan seguro. – susurro Isshin que miro su cigarro pensativo.

-¡Porque no!, acaso ellos en estos últimos años sean preocupado uno por otro. No lo han hecho. – se respondió así misma Masaki. -¿y sabes porque?, porque no había ningún sentimiento por medio, como el amor si ese era lo que estabas sugiriendo. Esto es solo un capricho de los dos, que destruirá la vida de Ichigo. – la mirada fija de Masaki sobre Isshin mostraba que creía en todas aquellas teorías que se había inventado para no creer en lo inevitable.

-¡Ichigo…Ichigo! es lo único que te ha preocupado siempre no es así Masaki. – le reclamo el hombre mientras tiraba su cigarrillo en un cenicero que estaba en una mesita que adornaba el centro de la habitación. Estaba molesto porque los pensamientos de su esposa siempre giraban en torno a Ichigo ¿y Rukia qué?, que la partiera un rayo.

-Claro que me preocupa el es mi hijo. –Masaki miro con sus ojos muy abiertos a Isshin que aun seguía contradiciendo cada decisión que ella tomaba en cuanto a sus hijos.

-Ha beses creo que no lo vez como un hijo. – las palabras de Isshin salieron venenosas mientras dejaba de ver a su esposa.

-¿Que me estas insinuando Isshin?. No sé qué te lleva a pensar en eso, pero quiero que sepas que tus palabras me ofender y sobre todo me lastimar. – los ojos de Masaki se llenaron de lagrimas ante aquellas palabras de su esposo, aun no podía creer que el pensara eso de ella,.

-Lo siento… pero debes de entender que todo esto es frustrante y tu podría detenerlo si tan solo hablaras. Solo habla. – le pidió Isshin arrepentido por insinuar que su esposa miraba a su hijo como un hombre y no como su hijo.

-Es que no entiendes que esa fue una promesa que hice y que tú también hiciste. – le recordó mientras apuñaba sus manos.

-¡Si lo sé!... pero esto está destruyendo la vida de nuestros hijos. Acaso no te has puesto a pensar el daño que le estás haciendo a ellos dos. – reprocho de nuevo tratando de hacerla entrar en razón.

-Si lo he hecho y por ello tienes que ayúdame a detener todo esto. Isshin mi amor por favor ayúdame a impedir que la relación de nuestros hijos avance por el bien de Ichigo. – pidió Masaki con mirada suplicante dejando correr sus lagrimas por sus ojos.

-Ichigo de nuevo, cuando pensaras en el bien de Rukia. – contesto Isshin molesto por la sobreprotección que le dedicaba a su único hijo varón.

-Rukia es más fuerte que Ichigo, y lo sabes Isshin. Ella es igual a él. Nada la perturba, nunca le he visto derramar una lagrima por sentir dolor después del día que abandono la mansión para ice a Inglaterra. En cambio Ichigo, merece ser protegido por su bien, si ella estas a su lado siempre su vida correrá peligro Rukia ella… - Masaki no pudo terminar de aquella palabras ya que se sentía responsable por el destino que había impuesto sobre su hija.

-¿Ella es que Masaki?. ¡Ella es un ser humano por dios!. Claro que ella siente dolor, si lastima le duele, aunque sus ojos ni su cuerpo lo muestre. Ella su corazón es tan frágil como el cristal. Así que Masaki no lo rompas. Si lo haces te arrepentirás por el resto de tu vida. – más que una amenaza fue una advertencia. Si el corazón de Rukia era roto nada lo volveré a unir. Y un cuerpo no funciona sin un corazón sin ganas de vivir.

-Su corazón Isshin, siempre te has preocupado por ella más que por Ichigo. – siseó Masaki… alta de toda aquella discusión que no los estaba llevando a ninguna parte.

-¡Es que acaso no lo entiendes Masaki!. Maldita sea detén todo esto… me volverás loco. No entiendo porque siempre estas sobré protegiendo a nuestro hijo. Ya es hora que lo dejes vivir como quiere, no lo puedes mantener bajo de tus faldas como un niño. Rukia es la que merece ser protegida no él. A Ichigo nada lo ha lastimado como hemos lastimado a Rukia. Ella es fuerte lo reconozco… cualquier chica a su edad no fuera soportado todo lo que ella ha soportado sin destruirse a sí misma, pero ella sigue de pie caminando con su frente en alto y tu quieres derrumbarla. – Isshin ya no encontraba como hacer entender a su esposa que seguía negándose a ver la realidad.

-Yo amo a mi hija Isshin no te permito que dudes de mis sentimientos por ella. Me oyes… no te lo permito. – Masaki se levantó para enfrentar a su esposo, odiaba cuando el ponía en duda sus sentimientos por su hija.

- Si eres su madre actúa como tal…y soy yo quien no te permite que sigas destruyendo la vida de Rukia. - Isshin le dio la espalda a su esposa mientras buscaba otro cigarrillo ya que necesitaba calmarse.

-Yo no la he estado destruyéndole la vida. Siempre he querido lo mejor para ella. Acaso no vez todo lo que ella tiene. – Masaki alzó la manos, porque su esposo no entendía que ella también había estado pendiente de su hija… aunque no lo demostraba, ella solo quería que fuera fuerte.

-¿Y dime a según tu qué es lo que ella tiene?. – Isshin encendió el cigarrillo y se lo llevo a la boca.

-¡Por favor Isshin! como si no lo supieras. Ella tiene fama dinero, prestigió y una vida envidiable, no hay lugar a donde ella no ha ido, su educación ha sido la mejor. Se mueve por toda la alta sociedad como si fuera su diosa. Una firmeza inviable un futuro prometedor que está mandado al caño por un capricho con su hermano. ¡Me has oído con su hermano!. – repitió la oración para que su esposo entendiera cual era el punto real del tema.

-¿Sabes lo que yo veo en Rukia Masaki?. –la voz de Isshin salió dolida desde su garganta.

-No sorpréndeme.

-Veo en ella una persona vacía, lastimada y dolida. Alguien que grita desesperada cada nuevo día atormentada por pesadillas. Alguien que no puede mirarse a un espejo porque teme ver un monstruo de envés de su propio reflejo, alguien que corre y corre desesperada por no seguir en ese mundo en donde se encuentra atrapada. – Isshin tomo aire. Era tan difícil ver el sufriente de su hija y no hacer nada.

- Veo en sus ojos el anhelo de un abrazo y palabras de apoyo. Veo su necesidad por una familia que la ame y este allí con ella cuando nos necesite. Todo ese dinero y prestigio del que hablas, a ella no le interesa. ¿Y sabes porque?. Porque eso no es lo que ella en realidad quiere. Lo que ella quiere es a su familia, la familia que tu le has negado. El dinero no compra la felicidad y ser famoso no significa ser feliz. Entiende Masaki si alguien esta familia a sufrido créeme que nuestro sufrimiento no compara con de ella. – Isshin vio los ojos llorosos de su esposa. Pero aun así no se acerco a ella, el también estaba dolido y esa vez no quería ser consolado por Masaki ni ser el consuelo de ella..

-Yo también he sufrido Isshin. Y te consta… porque tú estabas allí me viste hacerlo, y aquí estoy de pie continuando con mi vida, con una hermosa familia y a tu lado. Rukia también lo puede tener más adelante, ella es fuerte tiene una voluntad de hierro y sé que no se doblegara ante nada.

-Tú que has sufrido tanto puedes entender mejor que nadie por el dolor por el que ha estado pasando tu hija. – trato de nuevo que recapacitará su esposa pero eso era algo fácil de hacer.

-Porque lo sé, es que he tomado una decisión. – Masaki camino así su espejo y miro su reflejo, fijándose en sus ojos hinchados y enrojecidos, su cara sin color y su cabello despeinado con el mismo vestido de fiesta de la noche anterior.

- ¿y cuál es?. – una respuesta que no quería oír, pero tenía que hacerlo. Tenía que estar pendiente con cada decisión que tomara su esposa para con el futuro de sus hijos.

-Separarlos. Esa es lo mejor para los dos… en unos años más me lo agradecerán. Aun son jóvenes con un futuro por delante, pueden que estén confundiendo de nuevo sus sentimientos. Solo hay que ayudar que vean la realidad. – Masaki tenía muy bien definido lo que quería hacer con sus hijos. Se quito con cuidado el collar de perlas que llevaba de su cuello y lo coloco en la mesita frente al espejo.

-No has estado oyendo nada lo que te he dicho verdad. – la voz de Isshin fue seca, distante lo cual le dolió a Masaki que se giro a verlo con los ojos bien abiertos.

-Claro que te estado oyendo, pero en este momento, sabes que la vida de Ichigo corre peligro al lado de Rukia ella es una acecina. – trato de recordarle Masaki a su esposo.

-Yo también lo soy Masaki. Y aun así te hecho feliz. Las dos se parecen, las dos son unas acecinas. –Isshin le dio la espalda a su esposa a la vez que se encerraba en su baño dolido por no hacer nada para rescatar a su hija de las garras de su esposa se sentía lleno de impotencia y amarrado por esa promesa que había hecho años atrás.

Isshin maldijo por lo bajo, mientras golpeaba la pare hiriéndose la mano, dejando fluir sangre por las heridas... El sabia que la vida de Ichigo corría peligro al lado de Rukia ella era una acecina y algún día alguien vendría por su cabeza y podría llevarse con ella la vida de su hijo. Pero aun así el no haría nada, no movería ni un solo dedo, en contra de su relación o a favor. El seria un punto neutro en toda aquella telaraña que comenzaba a tejerse con hilos envenados por el odio, la ira, el dolor, la envidia, la codicia, el deseó, el amor. Todos compitiendo por cosas diferentes pero con el mismo punto de unión. ¿Cuál sería el final de todo aquello? El único final que él veía a todo aquellas artimañas era de muertes. Un rio de sangre al cual no podía detener su curso, si no dejarse llevar por la corriente. Y quizás al finar de todo aquella corriente se encontraba un manantial de aguas cristalinas en las cueles podían ser felices y encontrar la paz que querían sus corazones..

Al cabo de unos 20 minutos Isshin salió del baño ya listo y relajado, miro a Masaki con la cabeza gacha mientras que el cabello le caía a los lados de su cara ocultando su rostro con aquel velo de cabello naranja. Isshin quiso acercarse a ella, le dolía mirarla así, ya que a pesar de todo el la amaba, pero ella debía de enfrentar todo aquello que ella había iniciado años atrás por su cobardía. Camino hasta la salida de aquella habitación para bajar a desayunar con sus hijas y sus invitados. Tomo la manilla y se giro para verla de nuevo en la misma posición temblando, pudo ver que aun seguía llorando. Suspiro y salió de su habitación dejando a Masaki sola con sus planes.

Con pasos lentos Isshin llegó a la mesa en donde estaban sus hijas esperando al igual que Urahara y Yoruichi que estaban muy calmados aunque la situación por la que estaban pasando les afectaba a ellos igual.

-Bueno días. – saludo el peli negro, mientras se sentaba en la mesa y lo presentes respondían a su saludo.

-¿Papa a donde ha ido Ichigo y Rukia?. – pregunto Karin impaciente por saber algo de sus hermanos.

-Aun no llaman y no sé en donde puedan estar. – respondió el noble mientras miraba a sus invitados desayunando tranquilos muy tranquilos, para su gusto. – ¿ustedes saben algo?.- pregunto el peli negro a Urahara y Yoruichi que negaron con la cabeza lo cual izo suspirar al peli negro.

-Yo creo que Ichigo y Rukia merecen unas vacaciones, aunque sea en pleno calendario escolar, después de todo ellos han estado separados por muchos años, y los pocos recuerdos que tengo de cuando ellos eran niños, era de ellos dos juntos tomados de la mano sonriendo. Ese único recuerdo que tengo de ellos dos, pero ayer cuando los mire por la ventana cuando llegaron pude ver que sonreían y eso me alegro, no entiendo porque mama no le gustan que ellos estén juntos, pero sé que con el tiempo descubriré. Por los momento estoy felices por mis hermanos… espero que se diviertan mucho y me traigan un regalo. – sonrió Yuzu sorprendiendo a los presentes por la forma que había hablado, tan madura e ingenua a la vez, se notaba que ya había empezado a madurar...

-Pero aun así no es conveniente que Rukia se desligue tanto de su trabajo. – hablo Urahara pensando en todo lo que tendría que hacer y las divertidas vacaciones que tendría Rukia, cuando el tenia que cubrir su trabajo si tan solo le pagara horas extra sería feliz de suplantarla, pero no ella era tan avara en ese aspecto, solo lo explotaba, incluso tenía que pagarle algunas cuentas, si así eran los hijos...

- A mí en cambio me preocupa que la prensa se entere de todo esto. – analizo Yoruichi, ya que a Rukia no le convenía tener a toda la prensa sobre su cabeza a ese punto de su carrera artística. Y aun más cuando estaba a punto de ser anunciado su compromiso.

Karin solo comía como si sus alimentos fueran espina, al contrario de Yuzu ella sabía lo que estaba ocurriendo, y tenía patearle el trasero a sus hermanos por todo aquello, pero a pesar de ello, una parte de ella estaba feliz, porque ella creía que Rukia merecía ser feliz, aunque su felicidad fuera un pecado, en fin un pecado más que ellos estaban dispuesto a cargar. Y ella no se metería, se limitaría a mirar desde lejos como lo hacía su padre, a esperar que ocurriera un milagro.

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Ichigo estaba con una sonrisa al pie de la escalera de madera que comunicaba a la sala con la segunda planta de su cabaña rustica, pero hogareña gracias a la señora Ino y sus dos nietos.

Los ojos marrones el peli naranja estaban fijo en la morena que estaba en lo alto de escalera con el seño fruncido. Y los brazos cruzados y sus labios torcidos, claramente molesta. Pera Ichigo era la primera vez desde que Rukia había llegado de nuevo a su vida que mostraba ese rostro de molestia. Era tan cómica la forma que torcía sus ojos, parecía una niña su niña.

-Vamos Rukia no es tan malo si. – le dijo mientras miraba como ella estaba vestida y el porqué su molestia.

-¡Que no es tan malo! Nunca me había puesto esta clase de ropa. – Rukia se miro de arriba abajo. Mirando los cortos chores de yin negros que mostraban todas sus piernas, su blusa azul de cuello ancho, que dejaba ver uno de sus hombros mientras su cabello caí suelto por su espalda,

-Vamos no seas tonta. Es común que chicas de tu edad usen esa clase de vestimenta. – Ichigo se rasco la cabeza aun no comprendía el porqué Rukia se molestaba tanto por usar esa ropa, si toda las chicas de su edad la usaban. Además ella se veía hermosa.

-Pero es que acaso no vez que es inapropiado que yo vista de esta forma tan libertina. – dijo alarmada. Ella había sido criada bajo la más estricta educación y sabia que una señorita de sociedad no debía de vestir de esa forma.

-Por favor no seas melodramática. – Ichigo ya había fruncido el seño, esa ropa era de Karin ella vestía así, aunque su madre no le gustaba en lo absoluto. Pero ella era joven a igual que Rukia.

-Dramática has dicho Ichigo idiota. – Rukia miro a Ichigo con una mirada oscura mientras de sus ojos salían chispas y su cara se ponía roja.

-Sin ofensas enana a demás eso es lo único que hay. Al menos que quieras usar la ropa de la señora Ino. – sugirió mientras miraba como la ira de Rukia a igual que esa aura negra que la envolvía crecía haciéndolo sudar frio.

-¿Como que es lo único que hay?. – Rukia había comenzado a contar para controlar su ira, no quería acaban con la pequeña cabaña en su primer día de estadía.

-Si es lo único. Ahora ven… vamos a des ayunar me muero de hambre. – le pidió mientras le tendía la mano. La verdad que esa no era la única ropa que había en la cabaña, pero el se moría por ver a su hermana vestir de esa forma, que la hacía estar más a su alcance, que con aquellas ropas que la había visto desde su regreso a la mansión...

-No quiero. A demás aun no estoy vestida apropiadamente para el desayunó parezco una…una… - Rukia le costaba pronunciar aquellas palabras, pero la verdad era que se sentía como una de esas.

-No lo digas. – Ichigo frunció el seño. – nunca te compares con una de esas mujeres en mi presencia. – le advirtió apretando sus puños.

Rukia desvió la mirada un poco sonrojada, nunca pensó que Ichigo se molestaría por eso, pero aun así le izo feliz que él no la viera así con aquella ropa...

-Ahora ven. – Ichigo le tendió la mano, de nuevo para que ella la tomara.

Rukia soltó un bufido. Aun no comprendía como Ichigo siempre la convencía de hacer las cosas más insólitas y que ella pensó nunca hacer. Como era en ese caso andar media desnuda en la cabaña. ¿Qué pensarían de ella los habitantes de aquel lugar?. Ahora que lo pensaba no había visto a nadie desde que se había levantado.

-Ichigo me siento incomoda, comprende que yo nunca me he vestido de esta forma. – le dijo un susurro algo sonrojada mientras se miraba.

-No te preocupes le he pedido a señora Ino que baya al pueblo por algo de ropa para ti. – le dijo el peli naranja con una sonrisa mientras la veía descender por la escaleras.

-Gracias. –fue el simple susurro de Rukia

Ichigo tomo las cálidas manos de Rukia entre las suyas, recibiendo esas descargas en todo su cuerpo y ese revolotear de mariposas en su estomago o eran las tripas que comenzaban a pedirle sus alimento de ese día.

-Tienes mucha hambre no es así. – sonrió Rukia al oír los ruidos proveniente del estomago de su hermano.

-Si… la señora Ino nos ha dejado el desayuno o el almuerzo como prefieras llamarlo. – le dijo mirando la hora en su reloj de pulsera.

-Lo llamare nuestra primera comida juntos, como… - Rukia dudo ante las palabras que quería decir bajando el rostro completamente rojo.

-Como algo más que hermanos. –completo Ichigo con una gran sonrisa. – lo cual izo que Rukia se preguntara desde cuando Ichigo reía de esa forma tan calidad mostrando sus ojos llenos de luz y felicidad.

-Sí. – dijo apenada la morena mientras le apretaba la mano a Ichigo.

-Pues yo no estoy de acuerdo. – Ichigo frunció el seño y puso cara de molestia que desconcertó a Rukia. – Yo creo que esta será como novios. – Rukia se quedo fría en su sitio mirando a Ichigo que aparentaba serenidad, lo cual no era cierto ya que estaba sudando frio y su corazón se había detenido esperando la respuesta de su hermana.

Rukia bajo la cabeza y apretó las manos al no encontrar que hacer ante la propuesta de su hermano, porque era un propuesta de formalizar la relación que mantenía. Pero el problema era saber cual era esa relación. Se encontraba desconcertada en shock no pensaba con claridad, su mente estaba completamente nublado, y comenzó a temblar sin control y una lagrima recorrió sus rostro.

-Yo…yo…- su voz salía ahogada no lograba hablar con claridad.

Ichigo al ver el estado de Rukia se maldecía por ser tan idiota y soltar aquella propuesta como si nada. El estaba consciente que eran hermanos, pero no habían mandado todo al diablo por estar juntos, pero ahora ella estaba dudando, lo podía ver. Apretó sus puños y cerró los ojos y dio un paso asía atrás alejándose de ella.

-No digas nada. – el silencio de ella lo estaba torturando, lastimando. Él creía que ella lo había acertado, pero estaba equivocado. Allí estaba el queriendo darle un nombre a su relación y ella no decía nada. Solo bajaba la cabeza y no le decía nada.

¿Que debía hacer ahora?. Su corazón le dolía, sus ojos se nublaron, sentía un hueco en su pecho que comenzaba a al absorberlo. El silencio de ella lo estaba ahogando en un torrencial de sentimientos y desesperación. Sin darse cuenta retrocedió un paso más. No quería mirarla allí parada frete al con la cabeza gacha no acertándolo. Sentía ganas de salir corriendo de allí.

Rukia seguía debatiéndose en su interior, sabía que estaba lastimando a su hermano. Lo mejor era detener toda aquella locura ante que lo lastimara más. Ella lo amaba pero sabía que si ella se quedada a su lado y seguía a delante su vida correría peligro y además le estaba quitando todo inclusive su vida en Karakura, lo estaba alejando de todo. ¿Pero que podía hacer?, su corazón le dolía y le pedía que acertara la proposición de su hermano, le pedía que fuera feliz, aunque fuera por ese día y los días que le permitieran estar a su lado, su oscura vida...

¿Entonces porque estaba dudando?, ¿que la hacía dudar?.

Levantó su rostro y se topo con la espalda de Ichigo que comenzaba a dirigirse a la salida. Y fue que reacciono, ella no le había dado una respuesta y pensaba que ella estaba jugando con sus sentimientos.

-¡Espera Ichigo!. – no sabía cómo había logrado pronunciar aquella palabras, pero lo había hecho.

Ichigo al oír la voz de Rukia ronca y apagada se detuvo pero sin mirarla, no quería oír su repuesta. No quería sentirse rechazado por ella. No por ella.

-Volveremos a casa… es mejor que no sigamos con esto.

Nuevamente Rukia estaba en shock sin poder articular ninguna palabra, de nuevo estaba plantada sin poder mover ningún musculo, fría y vacía de nuevo.

Escucho cuando la puerta se abrió y fue cuando fue consciente de que nuevo se había quedado callada. Miro como Ichigo cerraba la puerta detrás de el dejándola sola en aquel silencioso lugar, en donde solo se oía el reloj cucu con su tic tac.

Ichigo tenía ganas de gritar de golpear algo, de llorar, eran tantos sentimientos que lo inundaba que no encontraba que hacer para expresarlos, ya que su cuerpo no se movía en lo absoluto.

Comernos a caminar en dirección a su Ferrari donde apoyo su cabeza contra el vidrio

Dejando correr las lágrimas por su rostro. Su sueño de una vida junto a Rukia había terminado de nuevo, ¿porque no podía enamorarse de alguien más?, ¿porque tenía que amar a su hermana? uno de los seres prohibido para él. Alguien en el cual nunca debió poner sus ojos.

Pero en corazón no se mandaba, no podía darle la vuelta a la página y comenzar un nuevo día, ahora que ella estaba de nuevo en su vida.

Maldijo en voz baja y comenzó a golpear su cabeza una y otra vez contra el carro.

-Si sigues golpeándote de ese forma la cabeza te volverás más idiota- la vos de Rukia lo dejo paralizado.

-Eso a ti que te importa. -Le contesto fríamente, estaba dolido, no podía evitar dejar de usar ese tono apero con ella.

-Me importa mucho… no quiero mantener alguna relación con alguien que es un completo idiota. – le respondió ella con los ojos vidriosos, ultimarte estaba llorando por todo.

-Ve por tus cosas Rukia, nos vamos a casa. Le pediremos disculpa a mama por nuestra actitud. – Ichigo no había oído las palabras de Rukia o su cerebro aun no las procesaba debido a los golpes contra su auto.

-Si te golpeaste muy fuerte la cabeza. -Dijo con ironía Rukia.

Ichigo apuño las manos molesto, acaso ella se estaba burlando de él y sus sentimientos. Levantó su cabeza y giro para decirle unas cuantas verdades. Pero cuando la vio se quedo paralizado al verla allí parada frente a él con sus ojos rojos derramando lagrimas cubriendo su rostro, mientras mantenía sus brazos abiertos esperando por él.

Y lo siguiente que ocurrió dejo sorprendido aun mas ya que no se había dado de cuenta lo que había ocurrido, hasta que la calidez de los labios de Rukia buscaba profundizar el bezo que le estaba dando.

Ella estaba allí abrazada a él besándolo mientras lagrimas bajaban de sus ojos. Rukia había corrido hasta sus brazos al ver que Ichigo no se movía.

Rukia se separo de Ichigo el no encontrar respuesta de sus labios y se separo con los ojos serrados, y escondió su rostro en su pecho.

-Perdóname Ichigo. – le susurro con voz ronca y suave.

Esas palabras le sonaron a despedida al joven que alejo a Rukia bruscamente de su cuerpo para mírala a los ojos. Esas palabras le dolieron más que su silenció.

-No tienes porque disculparte, no era mi intención traerte aquí. – el dolor nublaba sus palabras. No quería llorar frente a ella no frente a ella.

-Déjame hablar por favor, no saques conclusiones apresuradas. – le pido con suavidad la morena mientras miraba los ojos se su amado dolidos luchando por no dejar salir lagrimas.

-Conclusiones apresuradas dices. Tu silenció y estas palabras ¿qué crees que me dicen?. He Rukia. Responde. – le pidió Ichigo mientras las tomaba por los brazos y la sacudía impacienté, por saber su respuesta.

-Ichigo quiero estar a tu lado. – Rukia miro su cara de sorprendida. – quiero ser tu novia, no importa lo que diga el mundo, no importa nada. Ya que mi único deseo es estar a tu lado. Porque amo al idiota de mi hermano. -Las lágrimas de los ojos de Rukia salían como cascada, mientras Ichigo era ahora quien atrapaba sus labios en un suave beso sintiendo tanta emociones y sentimientos a medida que profundizaban el beso..

-Me asustaste. Creía que te arrepentías de haber huido con migo. – Ichigo limpio las lágrimas de su hermana, mientras la miraba con esos ojos que ya no mostraban dolor si no la felicidad de escuchar a Rukia decirle que aun lo amaba y no se arrepentía de nada.

-Por eso te pedí disculpa. Yo no quería quedarme callada, pero es que tu no me diste tiempo de asimilar nada. – se quejo la chica.

-Pero es tu culpa por tardar tanto en darme una respuesta. – le reprocho Ichigo frunciendo el seño.

-Pero que repuesta esperabas a demás de un beso. – le grito Rukia, alejándose de él mientras fruncía el seño.

-Pero tu beso llego tarde. – se volvió a quejar el peli naranja mientras se cubría los oídos.

-Pero llego que es lo importante. Y ahora vamos a comer algo que me muero de habré. – dio por terminada la discusión Rukia que se moría por golpear a su hermano, pero esa actitud no era digna de una dama, y ella era una dama.

Ichigo miro como Rukia se dirigía de nuevo a la cabaña y de nuevo la volvió a levantarla entre sus brazos. A la vez que Rukia sonreía por la vueltas que él le estaba dando entre sus brazos. Para luego entrar a tomar su primer almuerzo juntos, como amantes y no como hermanos.

Detrás de la cabaña una persona había escuchado y grabado toda la confesión de amor de los hermanos.

El almuerzo paso con unas cuantas discusiones entre los hermanos y nada de romancé entre dos enamorados. Ellos ya sabían lo que sentía el uno asía el otro, así que no necesitaban más cursilerías por el día. Así que solo se limitaron hacerse bromas de mal gusto y discusiones sin sentidos que no los llevaban a ninguna parte.

Ichigo propuso una salida para que la morena conociera a los alrededores, lo cual Rukia acepto muy emocionada por conocer el lugar que tanto trabajo le había costado adquirir al peli naranja y que un seguía pagando, pero la deuda ya estaba casi solventada, gracias a sus carreras callejeras de las cuales siempre salía victorioso, gracias a su habilidad frente al volante y su mecánico Sado...

-¡Apúrate Ichigo se nos hace tarde!. – gritaba Rukia desde la planta baja a Ichigo que buscaba una cámara fotografía que había dejado Ishida la última vez que habían ido. Para su suelte de el había dejado ropa para en ocasiones como esa. Y le daba gracias a kami por haberlo hecho y para suerte de Rukia, Tatzuki y Karin habían dejado parte de su ropa allá, ya que nos gustaba cargar con tantas molestas cada vez que iban.

Por fin había dado con la maldita cámara mientras Rukia le gritaba hasta el mal del que se iba a morir por el hecho de tardar tanto. Pero cuando bajo ella ya no estaba allí, lo que preocupó al peli naranja ya que era el ahora quien la llamaba a ella como loco por toda la cabaña.

Rukia se encontraba parada frente a un árbol viendo asía los lados más alejados, ella estaba segura que había visto alguien detrás de él. Tenía que estar muy pendiente de los alrededores, no debía confiarse de nada, cualquier movimiento extraño tenía que ser captado por sus ojos.

Bajar la guardia, era algo que no debía de hacer cuando estaba con Ichigo, ya que le podía costar la vida algunos de los dos. Ese era uno de los motivos por los cuales no quería aceptar a Ichigo, no quería arriesgar su vida por su egoísmo, pero sus razonamientos no le habían podido ganar a su corazón y por eso ella había corrido hasta sus brazos cuando sintió perderlo.

El era la esperanza de un futuro lleno de luz y esplendor, y si él no estaba para alumbrar su oscura alma, seria consumida por la oscuridad sin dejar ningún rastro de su existencia.

Sus ojos captaron un movimiento más. Cuando se disponía a salir corriendo detrás del intruso. – el llamado de Ichigo la paralizo en su lugar el estaba cerca de ella.

Maldijo por no llevar un alma con ella, para su defensa. Y tenía que llamar a Urahara o Yoruichi, necesitaba un alma con urgencia y resolver algunos asuntos de su trabajo, porque eso era algo que no podía dejar atrás.

-Te estado llamando. ¿En dónde te habías metido?. ¿Porque no contestabas?. – Ichigo izo muchas preguntas a la vez mientras respiraba con dificulta, captando algo extraño en Rukia, el había visto esa mirada fría por unos segundo o era que estaba paranoico.

-Me iba a ir sin ti. – mintió con descaro, a la vez que sonreía maliciosamente escondiendo la preocupación por exponerse de esa forma.

-¿Así y dime a donde ibas a ir si no conoces nada de este lugar?. – le pregunto el peli naranja sintiendo algo extraño en la morena mientras buscaba con la mirada lo que ella había estado viendo.

-Eso no importa, de todas formar nunca olvido un lugar en donde he estado con anterioridad. – dijo mientras sonreía atrayendo de nuevo la mirada de Ichigo.

-Si como no, bueno nos vamos. – dijo mientras le tomaba la mano a Rukia un poco sonrojado y apenado por aquel acto de intimidad.

-Ichigo y para donde vamos. – pregunto Rukia con un hilo de voz mientras era arrastrada por Ichigo.

-Es una sorpresa. – fue su simple respuesta mientras se adentraban mas al pie de la montaña que estaba detrás de la cabaña.

-Pero yo quiero saber y cuando lleguemos finjo que es una sorpresa. – dijo en forma de puchero Rukia.

Ichigo no pudo evitar sonreír ante la sugerencia de la morena, a veces ella era tan infantil...

-No creo que puedas fingir estar sorprendida. – le siguió el juego, quería que ella regresara hacer la misma de antes de que se fuera

-¡Claro que si puedo!. – continuo con su puchero la morena.

-No lo dudo. -Aseguro el peli naranja mientras le apretaba suavemente la mano a la morena.

-¿Como descubriste este lugar?. – pregunto Rukia refiriéndose a la cabaña y el bosque.

-Una vez vinimos de campamentos los chico y yo, cuando conocí a la señora Ino de camino al campamento. – le respondió Ichigo.

-Y ella te dijo de este lugar. – le afirmo Rukia mientras Ichigo la ayudaba a cruzar un tronco derribado en medio del camino.

-Así es. Cuando vine por primera vez a este lugar me gusto debido a su impresionante paisaje el cual me trasmitía paz y tranquilada. – los ojos de Ichigo se volvieron tan líquidos que marrón de volvió un color ámbar cristalinos.

-Así que comenzaste a buscar una propiedad y encontraste esta. – volvió afirmar Rukia mirando los altos arboles.

-No fue así. La propiedad me encontró a mí. – le dijo Ichigo a la vez que cruzaba una pequeñas rocas.

-Explícate. – le pido Rukia mientras saltaba de ronca en roca con gran agilidad.

-Veras cuando me encontré por segunda vez a la señora Ino me conto de este lugar. – Ichigo seguía subiendo la montaña, sin soltar en ningún momento la mano de Rukia a pesar de los obstáculos. – me dijo que estaba en venta y por una cantidad accesible. Me interese en ella ya que el lugar en donde había acampado estaba cerca de este, así que le pedí que me trajera y fue allí que mire por primera vez este lugar. Inmediatamente entre en contacto con los dueños para hacer la compra y bueno aquí estoy. – Ichigo se detuvo y miro de nuevo el lugar.

-Entiendo… así fue que adquiriste la propiedad. –a pesar de Rukia tener mucho dinero nuca había pensado en comprar una casa de campos o una cabaña en una montaña o de en la playa, la verdad su hogar era en donde estaba Urahara y Yoruichi sin importar que ese fuera debajo de un puente.

-¡Así es!, aunque no tenía la cantidad que estaban pidiendo, los propietarios. Había orado mucho con el dinero que me daban cada mes para solventar algunos de mis gastos, mas el de las carreras callejeras. Pero aun así la cantidad no me daba… le dije a los dueños que solo tenía un poco más de la mitad del dinero y que el resto podía pagárselos en pequeñas cuotas. Al principio se negaron hacer un trato como ese con un niño, pero al saber quien eran mis padres, y que necesitaban algo de dinero y yo era su único comprador accedieron a vendérmela...

-Así que te valiste de tu apellido. – dijo pensativamente Rukia, ella nunca había hecho nada como eso. Obtener algo valiéndose de ese apellido que odiaba llevar.

-No me había quedado opción. Era la única forma de adquirirlo, aunque sigo pagando este lugar, aun me quedan 5 cuotas que pagar. Pero pronto las solventare y me veré libres de ella..

-Y porque no le has dicho a la familia, quizás ellos te fuera podido ver ayudado… - sugirió Rukia.

– No quiero hacerlo. Ya que este es mi lugar en donde puedo respirar tranquilamente, no quiero que ellos lo invadan puede sonar egoísta. -Ichigo dabas las gracias por nunca haber dicho nada de ese lugar, porque ahora les serbia para estar junto los dos.

- ¡Tienes razón!. En ocasiones necesitas lugares en donde puedas pensar y despejarte. – Rukia soltó un suspiro, ese lugar era maravilloso.

- ¿Y tu tenía un lugar como este en Londres?. – pregunto el peli naranja interesado por saber más de la morena.

-No lo tengo, ya que casi nunca estoy allá, mis viajes de trabajo me impiden pasar más de una semana en la mansión Yamamoto, que es lugar en dónde vivo. – Rukia recordó a sus amigos y sus caras sonrientes, aunque ella no podía mostrar la misma alegría que ellos. Por muchas cosas.

-¿Y porque vivías allí?. – pregunto interesado Ichigo.

-El me lo pidió, y yo no vi ningún inconveniente, después de todo el es mi jefe. Ha demás yo no soy la única que vivía allí.

-¿así y quien más vive allá?...

-La organización patrocina a muchos artistas y todos vivimos en la mansión bajo la supervisión directa de Yamamoto–sama. – contesto Rukia saltándose a las otras personas que vivían allá.

-Ya veo, y nunca buscarte un lugar en donde vivir. – Ichigo quería saber más de ella, esos años negándose a escuchar su nombre y algo que tuviera que ver con ella necesitaban ser cubiertos.

-La verdad es que en algunas ocasiones quise tener mi privacidad, y no es que la mansión no la tenga, es solo que es bueno tener un lugar en donde pensar... Pensar en lo que has hachó y que espera de tu vida y que camino es el que debes tomar. Pero luego lo pensaba nuevamente y desistía de irme de allí. – los ojos de Rukia mostraban nostalgia.

-¿porque lo hacías?. -Ichigo la ayudo a cruzar un riachuelo a Rukia que se interponía en su camino.

-Porque no quería estar sola. Aunque Yoruichi y Urahara siempre están a mi lado de día y noche y por supuesto no dudarían en irse conmigo si toma una decisión como esa, pero ellos también tienen responsabilidades y una familia con la que deben pasar tiempo y por ella en ocasiones me quedaría sola. – y ese siempre había sido su miedo, quedarse sola.

-No te gusta estar sola verdad. –afirmó Ichigo en un susurro mientras le apretaba la mano con suavidad.

-Cuando estoy sola siempre recuerdo cosas que no debería y que me lastiman. – Rukia se llevo su mano libre al corazón mientras se detenía.

- ¿Qué clase de cosas te lastimar Rukia?. – comenzaron a caminar de nuevo entre la vegetación y los helechos que crecían como hierba.

Rukia se detuvo de nuevo ante la pregunta de Ichigo, ella había hablado de mas, el no podía enterarse de aquel mundo oscuro que la rodeaba, si no lo perdería para siempre. El no aceptaría estar con una acecina.

-Las malas críticas de los medios y haber estado lejos de la familia. – contesto Rukia reanudando su caminata. Tubo que mentirle de nuevo, como sería su relación si ella tendría que mentirle siempre, ¿qué pensaría el si algún día ella llegara con sus manos manchadas de sangre?, ¿qué escusa le diría?. Ichigo comenzaría a sospechar de ella. ¿Y que pasaría cuando terminara su misión y tendría que regresar a Londres, para recibir nuevas órdenes?. Tantas preguntas en su cabeza que un no podía responder, pero ella había decidió vivir esa oportunidad que le estaba dando la vida sin detenerse a pensar por el después, ella viviría el momento…

-Debió de ser duro para ti estar en un país lejano en donde no conocieras a nadie siendo tan pequeña… nuestra madre nunca debió hacer eso. Y yo no debí permitirlo, si no me fuera ido ese día a la competencia… - Ichigo se sentía culpable por todo lo ocurrido aquel día.,. Sin tan solo él se fuera quedado.

-No lo digas Ichigo. Este era mi destino, ese día yo debía irme, para comenzará una nueva etapa de mi vida. El pasado debe quedarse atrás. Ese día mi destino fue sellado y tuyo también Ichigo. –los ojos de Rukia se escureciendo recortando lo que ella era.

-Pero aun así yo pude hacer algo por ti, y no hice nada. – se reprocho Ichigo de nuevo, el sentía culpable siempre se había sentido culpable.

-Hubo un tiempo que te odie Ichigo. – el joven al escuchar esas palabras sintió que algo se quebraba en su corazón.

– Te odie, porque siempre esperaba por ti, siempre creí que irías y me rescatarías de aquel lugar y me cuidarías como siempre lo asías. Pero por más que espere tu nunca fuiste. -Rukia miró asía el cielo viendo como se oscurecía y amenazaba con llover.

-Yo… Rukia yo…- Ichigo sintió como un cuchillo lo comenzaba hacer picadillo, el nunca pensó que Rukia lo odiara, aunque el también hubo un tiempo que la odio, por nunca querer verle y regresar a casa.

-No por favor déjame terminar… La primera vez que fueron todos a visitare esperaba con ilusión que llegaras… creí que irías por mí, y que no me dejarías allá. Pero no fuiste solo me enviaste una nota diciendo que estabas muy feliz por mí, que esperabas que me esforzara mas en mis estudios. – los ojos de Rukia quedaban vacios a medida que hablaba.

-Yo nunca te escribí nada. – respondió Ichigo confundido, el nunca le había escrito a ella.

-Por favor Ichigo déjame termina... Esa pequeña carta destruyo mis ilusiones porque tú no irías por mí. Me habías abandonado cuando más te necesitaba, estaba sola, me sentía sola mi familia me había abandonado en aquel lugar. Nadie estaba a mi lado cuando me herían, nadie me cuidaba cuando me enfermaba o cuando necesitaba una palabra de apoyo o alguien que me descera las buenas noches cada vez que me iba a la cama. Estaba sola me sentía tan sola, era un infierno. Te odie porque tu podías divertirte, tenias a toda tu familia a tu lado, y yo era castigada por quererte de una forma diferente ¿y tu Ichigo?. Tu tenias los mismos sentimientos, ¿pero porque yo era siempre a la que castigaban?, ¿porque yo tenía que sufrir por amarte?. Si yo te odiaba porque tú tenías todo lo que yo anhelaba. Tenías una familia mientras yo no tenía nada. Mi familia me había abandonado al otro lado del mundo condenándome a una vida sin retorno. Cuando llegaron mis primeras vacaciones yo quería regresar a casa, pero Masaki dijo que ustedes irían que no era necesario que viajara, yo quería regresar pero ella se opuso. Pensé que irías También, pero no llegaste, Masaki dijo que no querías aburrirte en Londres y que preferías pasar las vacaciones en la casa de unos de tus amigos. Eso me dolió porque yo te quería ver. – Rukia se sostuvo el sol que colgaba en su cuello tratando de controlar sus lágrimas, mientras que Ichigo la miraba sin decir nada.

– si te odiaba tanto, tu podías divertirte con todos tus amigos, podías salir a donde quisieras cumplir tus sueños, tenía a toda la familia a tu lado cuidando de ti. ¿Y yo qué?. Estaba allí esperando por ustedes, mi vida era un infierno, pero a nadie le importaba. Ya no tenía nada, todo se me había sido arrebatado, siendo tan pequeña. Y fue allí que comencé a odiarlos a todos. Nunca querían que regresara, nadie quería verme de nuevo, siempre escusas pocos creíbles, para que no regresara aquella casa que había considerado mi hogar. Siempre una escusa por no irme a ver. Siempre había algo más importante que yo. Nadie me amaba, estaba sola. Y fue allí cuando mi corazón se había cansado de llorar, que mi vida no valía nada, fue allí que decidí no seguir viviendo. Pero apareció Urahara y Yoruichi y me resacaron del infierno en donde estaba. Ellos me tendieron las manos y me ayudaron a levantar, me abrieron sus brazos para cubrirme de frio en que me habían abandonado, me ofrecieron una sonrisa y me ofrecieron el amor que tanto necesitaba mi corazón. Yamamoto, me ofreció un nuevo hogar y un lugar a donde regresar. – Rukia soltó la mono de Ichigo y se limpio con ambas el rostro. Ella necesitaba sacar toda amargura.

Cuando cumplí mis quinces años, por alguna extraña razón espere verte de nuevo, quería verte. Pero para esa fecha nadie fue, tú te habías lastimado, nadie quería dejarte solo. Sentí ira, rabia porque siempre seguirías siendo tu. Ustedes me habían destruido, habían robado mi felicidad, mi niñez. Me habían arrebatado todo, ya no quedaba nada, habían matado a la pequeña y sonriente Rukia, dándole vida al monstruo que soy hoy. El cual no se puede ver a espejo porque siente miedo de sí misma. La persona que no puede dormir en paz sin que las pesadillas la asechen. Soy una persona sucia… ¡mis manos están sucias!… Pero un amigo me izo comprender que debía perdónalos, a cada uno de ustedes, para asía dejar el pasado atrás y darle la oportunidad aquellas personas que estaban a mi lado y no me habían dejado sola. Pero era difícil perdonar tantos años de abandono, si yo los perdonaba a ustedes ¿quién me perdonaría a mí?. ¿Quién me perdonaría a mi Ichigo?. -Rukia callo de rodilla cubriéndose el rostro sintiendo la fría tierra bajo sus rodillas.

-Yo no merezco ser perdonada, no tengo perdón por todo lo que hecho, yo no merezco ser feliz, porque todo lo que toco lo destruyo, mis manos por más que las laves no podrán estar nunca más limpias. – Rukia se miro sus manos y cerro sus ojos para eliminar esos recuerdos en donde podía ver aquel líquido correr por sus manos cada vez que arrebataba una vida.

Ichigo estaba pasmado, dolido y lleno de ira así el mismo. El la había abandonado, el también la había lastimado. El era culpable de lo que ella era en ese momento. El sabia que ella no le había contado todo su sufrimiento porque ella no quería que él se enterara lo que había detrás de ella. Su otra cara. Ella era una acecina atormentada por su conciencia y todas aquellas vidas que había sacrificado.

La vio dolida llorando, temblando, dejando ir un poco de todo aquel dolor que mantenía encerrado en su corazón, por eso el la había dejado hablar, liberarse un poco de todo aquel dolor que la atormentaba y del cual era uno de los culpables.

-Rukia perdóname. – Ichigo apretó sus puños y bajo la cabeza, no se atrevía a tocarla, no podía tocarla, quería abrazarla, pero no podía, ahora era consciente de las barreras que se interponían entre ellos dos, no era solo su lazo de sangre el que impedía su unión, sino todo el dolor que él le había causado a ella. Ellos la habían destruido. Quien era él para tocarla a ella. Si Rukia pensaba que sus manos estaban sucias, entonces que le quedaban a alas de él, porque él era uno de los responsables del lo que ella era en ese momento. El se merecía su odio, porque él la había olvidado también, la había tirado al olvido en aquel mundo que era el infierno en la tierra.

Ichigo se incoo de rodilla a la vez que la lluvia comenzó a caer, cuando había cambiando el clima no lo sabía, pero eso no le importaba en ese monto el solo quería ser perdonado por aquella mariposa lastimada, que no podía alzar el vuelo para volar sobre los hermosos lirios.

-Perdóname Rukia. –Rukia no levanto su rostro siguió llorando en silencio, dejando salir todo aquel dolor que la atormentaba. – perdóname. Tienes razón nosotros te abandonamos. Cuando te fuiste mi vida se volvió un infierno, yo te necesita a mi lado eras parte de mi alma. Sentí morir cuando vi que te marchabas en aquel auto… corrí detrás de ti, pero no te pude alcanzar, no pudiste oír mi grito llamándote. Ese día murió aquel Ichigo que tu conocías, murió el niño que solo tenía una sonrisa para su pequeña hermana. Me sentí desesperado por no poder impedir que te alejaran de mí. Yo sabía que algo ocurría en la mañana cuando vi rastro de lágrimas en tus ojos. Pude ver el dolor en tus ojos, sentí tu tristeza, pero lo ignore… creí en ti cuando me dijiste que estabas tristes porque no irías al torneo con migo. Pero debí imaginar que no era eso. Cuando me despedí de ti para ir al torneo pude ver desde lejos que te despedías de Yuzu y Karin y nuestra madre, pero pensé que solo se sentían tristes por ti. Pero cuando te despediste de mi algo me dolió, tu mirada, me dolió, y no quería ir, pero tú me insistirte y yo te había prometido esa banda, tenía que ir por ella, pero cuando me abrasaste y vi tu llanto, me sentí desesperado al no saber que te ocurría, que te estaba lastimando.

Hoy tu grito de dolor cuando salía de la mansión llamándome, quise regresar pero mama me lo impidió. Una parte de mi quería regresar para consolar tu llanto. Pero cuando regrese ya era muy tarde, ya te había perdido, sin tan solo me fuera regresado cuando oí que me llamabas, nada esto fuera ocurrido. Cuando llegaron las vacaciones y la familia te iría a visitar yo quería ir con ellos, lo deseaba… quería verte y traerte de vuelta, pero mama me había inscrito en un campamento y no me dejo ir con la promesa que cuando regresaran te traerían con ellos. Pero eso no ocurrió tu no llegaste con ellos, mama me dijo que tu no habías querido regresar y que te gustaba tu nueva vida y que tenis nuevos amigos que me llamarías cuando tuvieras tiempo… siempre preguntaba si habías llamado y siempre era lo mismo, un saludo para mi nada mas, no tenía ningún contacto contigo, pensé que yo no te importaba que me querías olvidar. Luego mama me contaba lo feliz que eras, de tu salidas con tus amigos, impresionante que eras en tus estudios y como ibas mejorando, eras todo un prodigio, siempre mis profesores me comparaban contigo, y eso me molestaba tanto, porque yo no podía ser como tú. Por ello decidí olvidarme de ti, como tú lo habías hecho con migo. Decidí que ningún de mis amigos hablara de ti, y que mis hermanas no te nombraran en mi presencia, estaba dolido por tu abandono. Quería alejar todo que tuviera que ver contigo, pedí que descargaran cada cuadro que me insiera recordarte, todos tus retratos fueron quitados de su lagar, todo fue guardado. Mama no se opuso a mi decisión y el viejo no opino solo me miro y se machó sin decir nada. Prohibí que entraran a tu habitación, me dolía no tenerte a mi lado, me dolía tu olvido, porqué tu no regresabas a mí lado, yo te había estado esperando cada vacaciones, en navidad y para nuestros cumpleaños y tu no regresabas, todo lo que tenía que ver contigo en la mansión fue guardado en tu habitación en donde pasaba mis noches recordándote, porque yo seguía amándote, quería estar cerca de ti y esa fue la única forma que encontré. Pero no podía vivir para siempre en pasado. Por ello un día cerré la puerta de tu habitación y no volví a entrar y fue cuando nació el nuevo Ichigo, que no poseía más que dos hermanas menores. Pero nada de eso se compara con tu sufrimiento, porque yo lo tenía todo, y tu solo tenias dolor. Yo te había abandonado, me deje engañar por nuestra madre. No intente encontrarte, de ir a verte, no merezco tu perdedor, y entiendo que me odies, lo merezco por no ir por ti, por no sacarte de ese mundo al cual fuiste empujada, me duele verte así. Porque yo soy el culpable. Sin tan solo yo fuera ocultado mis sentimientos esto no fuera pasado. Yo pude hacer tantas cosas y al final no hice nada más que abandonarte. Solo decidí olvidarte porque no tenía la fuerza para seguir viviendo recordando a una ilusión… Nunca pensé si estabas lastimada y sola. Nunca me detuve a pensar en todo lo que yo tenía y tu no tenia. Tienes razón yo lo tuve todo. – Ichigo miro a Rukia que un no se movía, estaba tan quieta mientras su cabello mojado no le permitía ver su rostro, parecía que ella lo estaba ignorando.

– Pero maldita sea, solo era un niño ingenuo, no podía hacer nada, aunque hubiera querido ir por ti no fuera logrado nada. No tenia los medios para llegar hasta ti, mama no me dejaba salir solo los primeros tres años temiendo que me fura a ir detrás de ti. Pero se equivoco porque fui un cobarde para enfrentarme al mundo e ir detrás de ti, me merezco tu odio, nos merecemos que no odies. Nosotros te destruimos. Fuiste sacrificada y castigada por querernos de una forma diferente. Siempre fuiste tú y nunca yo. Nunca he entendido porque eres tú la que tienes que sufrir y no yo. Porque no me alejaron a mí y te dejaron a ti en casa protegida. Maldición tu no merecías nada de todo eso, eras una niña inocente… sin embargo siempre fuiste tú quien siempre era castigada por nuestra madre… nosotros no merecemos estar en tu presencia, no merecemos que nos mires. Pero ahora que has regresado ya no te dejaré sola. Nunca más me oyes Rukia, nunca mas dejare que te alejen de mí, no importa cuántas barreras se interponga entre nosotros yo siempre te alcanzaré, porque tú y yo siempre seremos uno solo sin importar que digan lo contrario, no importa que tu yo seamos hermanos. Ya no habrá barreras que me impidan permanecer a tu lado. Porque ahora yo seré tu refletó en espejo Rukia así que no temas mirarte en mis ojos.

Ichigo levantó la barbilla de Rukia con sus manos frías mientras la lluvia se llevaba las lágrimas de la morena y las de él.

-No importa si nunca me perdonas. Yo estaré a tu lado te lo juro Rukia. – aseguro mientras que con la otra mano sostenía su luna en cuello.

-Yo ya te he perdonado Ichigo. Yo no podría odiarte más de lo que te amo. – Rukia dirigió una de sus manos a la cadena de Ichigo con la luna y la tomo entre su mano. Y la otra a su rostro y sarrio. – perdona por todo lo que te dicho tú no te merecías que te digiera todas esas cosas, tú eras un niño que no podía hacer nada. – Rukia sonrió cálidamente. Ella había comprendido que ellos solo eran unos niños y que su pequeño hermano no podría cruzar el mundo por ir detrás de ella, eso era un imposible.

-Pero aun si yo fuera hecho algo más por ti. Quizás fuera logrado traerte de regreso a casa. – Ichigo cerró sus ojos sintiendo la calidez de las manos de Rukia sobre su rostro…

-Eso ya no importo he madurado y comparecido a nuestra madre, si yo fuera estado en su lugar también fuera hecho lo mismo. Karin y Yuzu tampoco tenían la culpa, así que ellas son las que me tienen que perdonar a mí por no tratarlas bien cuando iban a visitarme. Pero aun no puedo perdonarlos a ellos. Aunque sé que algún día lo haré. Así que no te preocupes estoy feliz de ser yo quien fuera alejada y no tu Ichigo, no soportaría verte rodeado en este mundo, en que vivo...

Ichigo apuño los puños sabia de lo que estaba hablando ella. Pero no podía decirle nada porque eso significaría perderla.

-Al final no importo todas las intrigas de nuestra madre, ya que estamos juntos y esta vez no podrán separarnos. – contesto Ichigo mientras sonreía y el cielo comenzaba a despejarse dándole paso a una fresca brisa y el cantar de las aves. La tormenta de sus corazones ya había pasado, dejando el pasado atrás.

-Si estamos juntos. "solo espero que nuestra relación no sea más que un sueño" – Rukia se limpio las lagrimas.

-No has cambiado sigues siendo la misma llorona de siempre. – se burlo el Ichigo mientras le daba la mano para que se levantara.

-¿Que has dicho idiota?, yo no soy ninguna llorona. – siseo entre dientes Rukia como una serpiente enfurecida y lista para atacar a su agresor.

-Claro que si enana. – se burlo Ichigo mientras cruzaba sus brazos y miraba asía otro lugar que n fuera a una enfurecida Rukia.

-Tenme más respeto. – exigió la peli negra por la insolencia de su hermano olvidando su dolor.

-No quiero enana. – Ichigo le saco la lengua mientras le hacía muecas diferentes, como un niño pequeño.

-Ya no me digas así idiota. – grito la morena mientras buscaba algo con que golpear a su hermano para ver si se le quitaba lo idiota.

-¿Porque no debería decirle enana a una enana como tú?. – pregunto con cara inocente, ganándose una mirada de ira en los ojos de pequeña chica, que ya daba por muerto a su hermano.

-ya vasta zanahorita, mi estatura no tiene nada de malo fuiste tú que comió crecerían. – volvió a gritar Rukia encontrando el alma que necesitaba para golpear su hermano a uno escasos metros de ella.

-No me interesa medio metro lo que digas. Porque para mí eres una enana. – se burlo de nuevo Ichigo sin saber que había cavado su tumba.

-Ya verás me las pagaras de esta sí que no te escapas. – Rukia tomo una vara y comenzó a correr detrás de Ichigo por el terreno pantanoso gracias a la lluvia… mientras sus cortos chores y sus botas se llenaban de barro y su cabello se pegaba a su rostro con poca delicadeza, mientras que Ichigo corría delante de ella riéndose, por saber que su hermana nunca lo había olvida y siempre había estado esperando que él fuera por ella.

Ichigo corría perdido en sus pensamientos que no cedió de cuenta que había un barranco frente a él cayendo al vacio ante una pasmada y petrificada Rukia.

¡ICHIGO!

%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%%

En la mansión Kurosaki se encontraba Karin paseándose de un lugar a otro en su habitación, molesta mirando su celular. Aun no entendía porque el idiota de Ichigo no se había comunicado con ella. Le patearía el trasero cuando lo viera, estaba más que claro que su querido hermanito estaba jugando a desvestir a su otra hermana, olvidándose que ella podría estas preocupada por ellos al no recibir ninguna noticia.

Ella sabía en donde estaban escondidos ellos… pero no se lo diría a nadie ni que le costara la vida.

Ichigo confiaba en ella al igual que Rukia y ella no traicionaría a sus hermanos aunque estos estaban obrando mal. Pero quien era ella para juzgarlo, después de todo el sentimiento entre ellos dos había nacido años atrás, con un amor como ese no se podía batallar, ya que el corazón siempre saldría victorioso.

No aguanto la incertidumbre y decidió marcar el número de aquella cabaña que tanto le gustaba y donde pasaba los mejores días cerca de la cascada con los amigos de su hermano obviamente burlándose de él...

El teléfono repico tres veces hasta que este fue contestado por la señora de servicio de la cabaña.

-Buenas noches con quien tengo el gusto. – pregunto aduncamente la señora Ino mientras tenía unas toallas con agua en sus manos..

-buenas noches Ino. Por favor pásame con mi hermano. – pidió la morena.

-Karin-sama el joven Ichigo esta… - la anciana no termino de hablar cuando fue interrumpido por una joven que entraba en la sala jipata y con los rojos, igual a un zombi.

-Con quien hablas de Ichigo. – pregunto una persona cerca de la línea voz que Karin reconoció inmediatamente.

-Ino pásame a Rukia ahora mismo. –exigió Karin alzando la voz sin querer a la vez que la puerta de su cuarto se habría bruscamente dejando a Karin paralizada en su sitio.

Continuara…..

Holaaaaaaaaaaaa…

Espero que todos estén bien y que sigan disfrutando de esta historia y de las otras también.

Sé que he tardado mucho tiempo pero espero que este cap recompensé su espera.

Aunque se quedo interesante el capitulo.

Primero ¿cuál es el estado de Ichigo al caerse por el barranco?.

¿Porque Rukia muestra esa apariencia?.

¿Y quién fue quien entro en la habitación de Karin descubriéndola pedir hablar con Rukia?.

Si muchas preguntas. Pero sé que todos ya habrán sacados sus conclusiones que espero que pongan en sus reviews…