Capitulo 9
Hermanos
En la mansión Kurosaki se encontraba Karin paseándose de un lugar a otro en su habitación, molesta mirando su celular. Aun no entendía porque el idiota de Ichigo no se había comunicado con ella. Le patearía el trasero cuando lo viera, estaba más que claro que su querido hermanito estaba jugando a desvestir a su otra hermana, olvidándose que ella podría estas preocupada por ellos al no recibir ninguna noticia.
Ella sabía en donde estaban escondidos ellos… pero no se lo diría a nadie ni que le costara la vida.
Ichigo confiaba en ella al igual que Rukia. Y ella no traicionaría a sus hermanos aunque estos estaban obrando mal. Pero quien era ella para juzgarlo, después de todo el sentimiento entre ellos dos había nacido años atrás, con un amor como ese no se podía batallar, ya que el corazón siempre saldría victorioso ante la adversidad.
No aguanto la incertidumbre y decidió marcar el número de aquella cabaña que tanto le gustaba y donde pasado los mejores días cerca de la cascada con los amigos de su hermano obviamente burlándose de él...
El teléfono repico tres veces hasta que este fue contestado por la señora de servicio de la cabaña.
-Buenas noches con quien tengo el gusto. – pregunto aduncamente la señora Ino mientras tenía unas toallas con agua en sus manos..
-Buenas noches Ino. Por favor pásame con mi hermano. – pidió la morena.
-Karin-sama el joven Ichigo esta… - la anciana no termino de hablar cuando fue interrumpido por una joven que entraba en la sala jipata y con los rojos, igual a un zombi.
-¿Con quién hablas de Ichigo?. – pregunto una persona cerca de la línea voz que Karin reconoció inmediatamente.
-¡Ino pásame a Rukia ahora mismo!. –exigió Karin alzando la voz sin querer a la vez que la puerta de su cuarto se habría bruscamente dejando a Karin paralizada en su sitio.
-Así que siempre habías sabido el paradero de tus hermanos. La verdad no sé ni porque me sorprende con lo perspicaz que eres. -Hablo aquella femenina voz mientras cerraba la puerta detrás de ella, para evitar que alguien más escuchara la conversación y se uniera a ella.
-Me asustaste… por un demonio casi me dejas en el sitio. – se quejo la Karin mientras frunció el seño y tomaba airé para tranquilizar a su casi paralizado corazón.
-Ja, es tu culpa por gritar de esa forma. – la mujer paso y se sentó tranquilamente arriba de la cama de la joven, mirándola con curiosidad, esperando una explicación.
-¿Karin eres tú?. – pregunto un voz ronca del otro lado de la línea.
-Si solo quería saber como estaban. – Karin se acerco un poco mas poniendo el celular en alta vos para que la cómoda y confianzuda mujer en su cama escuchara la conversación.
-Se podría decir que bien. – dijo Rukia con la voz un poco ronca.
-¿Porque lo dices?. – quiso saber la peli negra mientras se sentaba en la cama.
-El idiota de tu hermano se quedo toda la tarde en la cascada y ahora esta resfriado. – se quejo Rukia con su inusual tonó molesto. Y digo inusual porque no era muy común que ella expresara sus sentimientos.
-Y por cómo se oye tu también estas enferma ¿o me equivoco?. – pregunto la morena esperando la respuesta obvia de su hermana.
-Así es, pero dime a que debo tu llamada y como están las cosas en casa. – voz de Rukia se torno preocupada, otra emoción que nuca reflejaba su voz. Definitivamente Ichigo la estaba ablandando.
-Bueno podrían estar mejor si tu Ichigo no se fueran fugado, en fin. Mama está deprimida y se niega salir de su habitación y papa los está rastreando por todas partes. Al menos el idiota de Ichigo supo hacer las cosas aunque improvisar no es lo suyo. – reflexiono Karin ocasionando que su acompañante riera.
- ¿Y como esta Yoruichi y Urahara?.
-Ellos están bien creo, pero si quieres puedes preguntarle a Yoruichi está aquí conmigo. – respondió Karin mientras veía a la mujer ponerse de pie rápidamente.
-Está bien por favor dile que quiero hablar con ella.
-Bien. Yoruichi ella quiere hablar contigo. – Karin le paso el celular a Yoruichi aunque estaba ya estaba oyendo su conversación, pero como Rukia no tenía conocimiento de esto fue mejor fingir por si acaso.
-Y bien dime ¿qué estás haciendo?. – quiso saber la gatuna con voz autoritaria, sonando un poco molesta por las acciones tan imprudentes de su protegida.
-Disculpa no pensé lo que hacía. – la respuesta de Rukia fue apenas un susurro, que si no fuera sido por que Karin y Yoruichi estabaen silenció en ese momento no fueran podido oír la respuesta de la morena.
-No si de eso ya me di de cuenta. – el sarcasmo de Yoruichi no se izo esperar al igual que el suspiro de Rukia.
-Puedes hacerte cargo de los arquitectos y lo de la exposición en la galería y de lo otro por favor… - casi rogo la morena algo que casi nunca así. En definitiva Ichigo estaba cambiando su personalidad.
-Es mucho trabajo para Urahara y para mi Rukia lo sabes. – protesto Yoruichi mientras paseaba por la habitación con los brazos cruzados a la altura del pecho y mirada nostálgica. EL pequeño tempano de hielo le estaba asiendo falta.
-Si lo sé. Pero es que en estos momentos no puedo salir de este lugar.
-Dime en donde estas. – pidió saber la gatuna, después de todo ella era su guardiana y uno de sus deberes era protegerla, y era muy difícil si no sabía su paradero.
-No lo sé. Pero por ahora no es conveniente que vengas, Isshin te seguirá.
-Sabes que ese no es problema, pero también sabes que no puedes estar mucho tiempo oculta sí que los jefes sospechen que algo ocurre contigo. – Yoruichi expreso su angustia.
- Por ello necesito unas cosas. Para que no sospechen y tengan los progresos de mi trabajo.
-¿Qué cosas?.
–Mi arma por ejemplo y una computadora para encargarme de unos negocios y adelantando trabajo mientras estoy aquí y el cargador de mi celular y dinero para cubrir mis gatos. – Yoruichi miro el rostro de Karin alarmado por lo que pedía la morena. Y no era para menos no todos los días escuchaba a su hermana mayor pidiendo un arma sabiendo cual era el uso que le daría.
-¿Cómo te hago llegar eso?. – pregunto retomando la conversación, pero sin dejar de ver el rostro de Karin que volvía a ser el mismo de siempre.
-Karin ella puede, solo pídele el favor.
-Está bien. Y dime para que necesites el arma. – eso sí que la preocupaba.
-Hay alguien que esta rondando la casa, y sabes que en mi caso es muy peligroso.
-Entiendo hablare con tu hermana, sobre eso. – Yoruichi miro de nuevo a Karin que asentía con la cabeza afirmando que aria lo que su hermana estaba pidiendo.
-Muchas gracias mama, te quiero, darle mis saludos a papa. – Karin se quedo de nuevo en shock, por las palabras de su hermana, porque ella sabía que Rukia no se estaba refiriendo a sus padres si no a sus guardaespaldas o compañeros de trabajo como fuera la relación laborar o sentimental que mantenían los tres...
-Está bien pequeña, ten cuidado te are llegar lo que me pediste lo más pronto posible.
Yoruichi corto la llamada mientras le pasaba el celular a Karin.
-Ella te llamo madre. – Karin miro fijamente a Yoruichi aun sorprendida, a la vez que esta asentía con la cabeza.
-Necesita que le hagas ese favor. – pidió la gatuna con expresión más seria.
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Rukia suspiro y colgó el teléfono, estornudo mientras maldecía a Ichigo, por obligarla a lanzarse a la cascada cuando lo vio caer.
Aun recordaba el susto de muerte que se había llevado cuando lo vio caer al vacío.
Pero para la suerte del idiota de su hermano había caído en la cascada.
Y ella como una tonta no había dudado en lanzarse al rescate en aquella agua fría que casi le había congelado los huesos.
Pero a pesar de susto se había divertido hasta que se dio de cuenta que su querido novio estaba casi que deliraba de la fiebre y ella no se quedaba atrás.
Subió con pesar las escaleras esperaba que Karin se pusiera en contacto de nuevo, necesitaba su arma con ella se sentiría más tranquila y protegida.
Abrió la puerta de la habitación que le pertenecía a ella y a Ichigo el cual se encontraba dormido en la cama respirando con dificulta y no era para menos tenia la fiebre a cuarenta grados.
-Señorita debería descansar yo cuidare de él. – Ino se levantó del lado de Ichigo y camino hasta donde estaba Rukia con su rostro sonrojado y sudoroso debido a la fiebre.
-No se preocupe yo quiero cuidarlo señora Ino. – la sonrisa de Rukia no se izo esperar al igual que la negación de Ino que la ayudaba acercarse a la cama.
-Pero usted te esta igual que el. – le reprocho la señora mientras la ayudaba asentar en la cama.
-No se preocupe por mi esta fiebre no es nada. Así que por favor valla a descansar, ya es muy tarde y no quiero abusar de sus buenas intenciones. – susurro la morena a la vez que su vista se asía borrosa por el dolor de cabeza.
-No es ningún abuso. Yo quiero cuidar de el estoy muy agradecida con lo que ha hecho por mí y mis nietos. – Ino miro Ichigo mostrando en sus ojos una dulzura que izo que a Rukia le diera un sobre salto en el corazón, porque ella no tenía a nadie que le agradeciera una buena obra que ella hubiera hecho y eso era que ella nunca había hecho nada por nadie sin obtener un beneficio propio.
-Ichigo me conto algo sobre eso. Pero es mejor que se baya a descansar, no quiero que usted también enferme. – Rukia apretó los puños. ¿Porque ella nunca había hecho una buena obra por alguien?, ¿porqué ella no tenia alguien que la quisiera de esa forma aparte de Urahara, Yoruichi y Ichigo?.
-Pero. – protesta de la anciana la saco de sus pensamientos.
-No se preocupe yo cuidare de él. – Rukia sonrió afectivamente. Últimamente estaba sonriendo mucho.
-Disculpe mi imprudencia señorita, ¿pero usted ama al joven Ichigo?. – pregunto la señora seriamente mirando con fijeza a la chica frente a ella.
-Más que a mi propia vida señora Ino, mas que mi propia vida. – Rukia suspiro y miro al peli naranja en la cama y sonrió al ver una pequeña sonrisa en su rostro.
-Me alegro por los dos, porque sé que él la ama de la misma forma. – aseguro la anciana ya que era la primera vez que veía al joven tan feliz. Quizás ella era la chica de la que él le había hablado cuando compro la cabaña.
-¿Cómo puede saber eso?. – quiso saber la morena sorprendía de la afirmación de la ama de llaves.
-Esta mañana me lo dijo. Bueno es mejor que me baya a descasan. – Ino no quería seguir inmiscuyéndose en la vida privada de su patrón.
-Sí que pase buenas noches. – Rukia inclino un poco su cabeza en señal de respeta a anciana.
-Espero que el joven y usted mejoren. Si se complica por favor no dude en llamarme. – pidió amablemente la Ino mientras abría la puerta para retirarse a sus aposentos.
-Así lo haré. – aseguro Rukia. Mientras la anciana cerraba la puerta y ella miraba a Ichigo.
-Por fin se ha ido. – suspiro el peli naranja abriendo uno de sus ojos para ver aquellos ojos que lo ponían como tonto.
-Estabas despierto Ichigo. – Rukia sonrió mientras negaba con la cabeza.
-Claro con ustedes dos cotorreando es imposible dormir tranquilo. – frunció el seño.
-¿Cómo te sientes?. – Rukia comenzó acariciar unos mechones de su cabello con suavidad.
-Un poco mejor aunque tengo mucho frio. – susurro un con la voz ronca, áspera debido al resecamiento de su garganta.
-Será mejor que te arropes mejor. – Rukia tomo algunas sabanas y lo cubrió con ellas con cuidado.
-La señora Ino dijo que tu también estabas refriada,¿ te sientes mejor?. – quiso saber el chico aun con un deje de preocupación en su voz.
-Si no te preocupes. Ahora descansa. – pidió Rukia regalándole otra sonrisa. Si definitivamente sonreír se le estaba haciendo una costumbre.
-Ven acuéstate conmigo. – le pidió su novio mientras le hacia un espacio en la cama y entre las sabanas que cubrían su ardiente cuerpo, que temblaba por frio..
-Pero necesito bajar tu fiebre. – protesto la morena al verse alada de una mano para que entrara a la cama.
-Por favor ben, acuéstate a mi lado… tu también necesitas descansar y que cuiden de tu resfriado… no es gusto que te quedes cuidándome cuando estás en misma situación. – los ojitos de perrito de Ichigo no le dejaron opciones la pequeña peli negra.
-Está bien. – si ya no le podía decir que no cuando ponía esos ojitos.
-Así me gusta más, con el calor de tu cuerpo el frio se me pasara más rápido. – susurro Ichigo con ojos pesados por el agotamiento.
-Descansa. – susurro la morena mientras veía el rostro de su amado a unos centímetros de el de ella
-Tú también.
-Ichigo. – lo llamo después de unos minutos en silenció para ver si aún seguía despierto.
-sí. – Ichigo la apretó mas contra su pecho ya que había aflojado su agarre a medida de que sueño ganaba terreno.
-Te amo. – el sonrojo de Rukia era más que evidente a pesar de la fiebre.
-Yo te también te amo. – Ichigo miro a los ojos de Rukia mientras la besaba lentamente sintiendo sus labios ardientes en los del. Su beso se fue tornando con más fuerza y pasión, hasta que Rukia dejo de responderle. Ichigo se separo un poco contrariado, para verla dormir con su respiración agitada y sus mejillas rojas a causa de la fiebre alta.
Toco su frente y se dio cuenta que la fiebre de ella era muy elevada, alcanzó con dificulta la toalla húmeda que había puesto la señora Ino rato atrás en su frente para colocarla en la frente de Rukia. Que comenzaba a quejarse debido a la fiebre.
-Tonta y así pretendías quedarte a cuidarme. – Ichigo sonrió y acarició el rostro de la pequeña.
Aun no podía creer que ella estuviera entre sus brazos. Que lo había aceptado tener una relación formar con el sin importare nada, solo él y sus sentimientos.
La amaba, no había duda de ello, y ella lo amaba a él. No quería soltarla, quería mantenerla entre sus brazos y fundirse en su cuerpo como uno solo por toda la eternidad. Porque sus vidas no seria suficiente para hacerla feliz y amala como el solo sabría hacerlo él.
…
En una de las habitaciones de la cabaña se encontraba un chico pintando sobre lienzo la figura de una mujer mientras esta miraba la luna en medio de un jardín de una noche estrellada.
-Es hermoso ¿quién es? – preguntó una voz cantaría detrás del artista.
-Un ángel. – fue la corta respuesta del hombre que no quería perder su concentración y esencia de aquella pintura...
-Pues no lo parece primo. – la joven tomo una silla y la coloco al lado del pintor que aún a pesar de los ruidos de la chica no despegaba la vista del lienzo.
-Es que no ves más allá del lienzo. – le reprocho el joven un poco molesto por la crítica de la chica.
-Tú y tus pinturas, yo solo miro a una mujer, nada más. – la chica cruzo sus piernas y sus brazos, frunció el seño y inflo sus meguillas mostrando su inconformidad por aquella pintura.
-Eso es porque tu imaginación no te deja mirar mas allá de que ven tus ojos. – el chico siguió mezclando un poco de pintura para darle los últimos toques a su obra de arte.
-Pamplinas. Y dime Naguaki no has visto a Ichigo y su novia. – quiso saber la chica más curiosa.
El joven dejo de trazar unas líneas para mirar a su prima. Por fin lo había sacado de su concentración.
-No, sabía que había regresado a la cabaña. – mintió.
-Así es… llego ayer en la noche me lo dijo la abuela. – la joven miro asía el techo como si fuera lo mas interesante.
-Ha así que tu amor imposible ha traído a su amada. – se burlo el chico mientras miraba de nuevo su lienzo y la figura de aquella mujer.
-El es mío. No importa quién es ella y que la meta en su cama, de seguro es una zorrita de esas, que andan detrás de un hombre guapo y con mucho dinero. – alardeo la chica dándose esperanzas a sí misma.
-Así no me digas. Y si ella no es de clase de persona, y si ella es la mujer a la que él quiere. – joven miro de nuevo a su prima que frunció el seño y apuñaba su manos.
-No lo es, conozco los gustos de Ichigo y ella es todo lo contrario. – claro que ella no sabía que Ichigo buscaba a las mujeres que fueran lo contrario a Rukia para no recordarla y desear que ella estuviera su lado.
-Así no me digas. – se burlo de nuevo el joven con una media sonrisa adornando su rostro.
-Pues si te digo. Ahora me voy a descansar, mañana tengo clases, y no quiero despertarme tarde. Tú deberías de buscar un trabajo. Desde que saliste del instituto no haces mas nada que tomar fotos y pintar. Si sigues así morirás de hambre pronto, por no tener dinero con que cómprate un pan para desayunar. –ella odiaba es de su primo, el no parecía tener ambición por la vida. Su espíritu se había muerto al igual que sus padres.
-Eso no es tu problema. – contesto el chico aun manteniendo su sonrisa burlona, porque el si pensaba en su futuro, un futuro que forjaría atraves de su arte.
-Como sea, yo solo decía, hasta mañana primito. – la chica corrió hasta la puerta. La abrió y cerró de un portazo.
El joven saco su video cámara y allí estaba la joven a la que pintaba y su hermano confesando su amor prohibido.
Si tan solo él fuera la mitad de valiente de lo que eran ellos para afrontar sus sentimientos.
-Kurosaki Rukia. -Susurro mientras miraba de nuevos aquellos ojos en la mini pantalla de su cámara digital. Nuca el se había imaginado que aquella joven que había estado siguiendo desde hacía tres año llegara hasta el lugar en donde él vivía y sobre todo que resultara ser hermana de Kurosaki Ichigo.
El tenía que hablar con ella. Tenía que mostrarle sus obras. Las cuales eran inspiradas en su gran mayoría a ella.
Como él decía ella era un ángel encadenado al mundo terrenal.
Suspiro y siguió con su cuadro. El cual era la misma imagen que había visto cuando la vio parada en el jardín la noche en que llego a la cabaña
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En Londres Inglaterra en una elegante mansión se encontraba un hombre sentado frente a su escritorio ordenado todo para su pronta partida a Japón. Aquel país que se había prometido nunca más pisar y arque ahora se veía forzado a ir por culpa de aquella mocosa que se parecía a la mujer que una vez había amado y esta lo había traicionado con su enemigo.
La puerta del despacho en donde se encontraba el noble fue abierta por su mayordomo.
-Disculpe que lo interrumpa mi lord, pero el señor Hitsugaya lo busca. – el anciano mantuvo su cabeza gacha mientras le informaba a su señor.
-Hágalo pasar. – ordeno el noble mientras mantenía la vista fija en los documentos de su empresa.
-Sí señor. – el mayordomo cerró la puerta dejando de nuevo en penumbras aquel aristócrata en aquel tétrico lugar cubierto por libros y retratos de sus antes pasados..
A los pocos minutos entraba aquel lugar un joven de 17 años peli blanco y ojos color esmeralda, con mirada fría y rostro imperturbable.
-¿A qué debo tu visita? – pregunto Byakuya mientras dejaba los documentos de un lado para ver el joven que interrumpía su tranquilidad.
-Quiero pedirte algo. – contesto cortante y directo.
-Ya veo, sin rodeos como siempre Hitsugaya. ¿Y en que te puedo ayudar?. – pregunto el noble mas interesado ya que todos los días no se veía el niño genio de su organización pidiendo un favor.
-Quiero ir contigo a Japón. – fue directo al grano sin rodeos como siempre, mientras tomaba asiento.
-¿Vas por ella no es así?. – pregunto Byakuya sabiendo la obvia respuesta del peli blanco que frunció el seño ante la pregunta del noble.
-No ha respondido a mi llamada. – fue su corta repuesta. Sin dar mucho detalles de su vida.
-Ya veo, piensas que te puede estar traicionando. – pregunto de nuevo el noble mientras se a recostaba del espaldar del su silla.
-Ella conoce su lugar, y si me traiciona no me importa mucho porqué ella regresara a mi no importa loqueé haga, nos pertenecemos uno al otro. – fue su corta repuesta, y ahorrándose unos cuantos comentarios hirientes asía el noble.
-Veo que estas muy confiado. – Byakuya frunció el seño ante la ingenuidad del chico, que a pesar de créese ser un genio para ese tipo de cosas era un completo idiota.
-No veo el porqué no deba de estarlo. – Hitsugaya seguía mostrando su serenidad, sin darle importancia a las palabras de Byakuya. Porque él estaba seguro que pasara lo que pasara ella seria de él. Eso ya había sido decidido y firmado el pacto de sangre.
-Pero aun así no creo que sea prudente que haiga tantos miembros de la organización en un pueblo como es Karakura. – desvió el tema e noble lo que verdad importaba.
-Solo hay 6 agentes activos y uno inactivo, no son muchos si saben hacer su trabajo. – concluyo el chico el ya había tomado en cuenta a los otros agentes. Después de todo el no iba a interferir en esa misión.
-Pero no veo porque me lo pides a mí si Yamamoto te puede dar el permiso si la quieres ver a ella. – contradijo él noble al no entender esa parte.
-Pero solo quería conocer si ponías alguna objeción de mi participación. – el ya había hablado con el Comandante General y haba tenido su aprobación, solo quería informarle al noble para no tener ningún problema más adelante.
-No veo porque debería, después de todo no me incumbe nada de tu vida personar. – concluyo el noble un poco fastidiado por la pérdida de su tiempo esa conversación sin sentido.
-Entonces no veremos en aeropuerto el viernes a las 9 de la mañana esa será la hora de tu nuestra partida. – el joven se puso de pie para marcharse, el ambiente lúgubre de esa mansión no era de su agrado.
-Comparendo. – fue la corta repuesta del noble mientras permanecía impasible en su silla.
-Bueno es mejor que termine de arreglar mis asuntos. Nos vemos luego Kuchiki. – el joven a vado el despacho dejando al noble en la compañía de la soledad nuevamente. Después de todo ella era su amiga fiel.
-Está muy confiado, en que ella le pertenece. Que ingenuo esa mujer no le pertenece a nadie. Ni siquiera a Yamamoto aunque él diga lo contrario.
Byakuya cerró sus ojos. Recordando aquella mujer que aun seguía viendo dentro de sus sueños.
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En china en una mansión tradicional se encontraba una mujer tocando el piano con calma, como si las notas melodiosas que tocaba eran parte del viento y la naturaleza que rodeaba aquel salón verde.
Las notas fueron disminuyendo al igual que el ritmo de la melodía volviéndose cada vez más lejana y nostálgica.
Unos aplauso despertaron de su ensoñación a la mujer la cual voltio lentamente mostrando sus ojos azules fríos y distantes.
-Aun sigues tocando esa nana para tu preciosa hija. – pregunto la vos del hombre mientras se adentraba en la habitación y miraba más detalladamente a la mujer frente a el.
-Aizen. – fue lo único que salió de los labios ojos de la mujer.
-Vamos querida eso es lo único que le dices a tu amado cuando regresa de viaje. – le reprocho el hombre mientras quedaba a unos pasos de la mujer con traje chino de un color rojo y un cola alta dejando caer su cabello negro en una preciosa cascada azabache.
-¿Que mas quieres que te diga?. – pregunto la mujer manteniendo su tono frio.
-No sé. Qué actúes como mi mujer y me recibas con euforia, gritos de alegría, fuertes abrazos y ardientes besos. Si eso me gustaría. – dijo mientras sonreía de lado al ver la expresión de asco de la mujer.
-Hay querido aun no aprendes que eso no lo haré jamás. – la mujer cerro sus ojos y le dio la espalda al hombre que no le tomo importancia al gesto.
-Nunca digas jamás amada mía, nunca digas jamás. – le susurro al oído con una voz seductora que a cualquier mujer derretiría, pero no a esa que le daba la espalda.
-¿Dime ahora que quieres de mi?. – quiso saber la mujer manteniendo su misma postura.
-Pero que fría te has vuelto mi querida luciérnaga. – susurro de nuevo a su oído con una maliciosa sonrisa.
-Cállate no tienes ningún derecho de llamarme de esa forma. – la mujer se levantó abruptamente de su asiento dejando que el traje dejara al descubiertos unos de sus hombros níveos.
-Claro que lo tengo, eres mi mujer y puedo llamarte como mejor me plazca. – Aizen tomo a la mujer entre sus brazos aprisionándola contra su voluntad,. Como le gustaban esos juegos al hombre.
-¡Eres un desgraciado!. – grito la mujer mientras trataba de zafarse del hombre sin ningún resultado ya que este era más fuerte que ella.
-Na na na mi querida mujercita, sin ofensas. –beso sus hombre descubierto con lujuria.
-Dime de una maldita vez que quieres de mí. – grito la mujer logrando por fin zafarse del abraso del hombre que solo sonrió.
-Sabes lo que quiero de ti. – susurro con la lujuria aun en sus ojos
-El amor no se gana por la fuerza Aizen. – le dijo con rencor en su vos la mujer.
-Mi amada luciérnaga tu amor ya es mío, siempre lo ha sido. – aseguro con una sonrisita confiada el castaño.
-Eso es lo que crees ¿qué tan seguro puedes estar de eso?. – pregunto con una sonrisa en su rostro, lamentándose por la incredulidad de aquel hombre.
-Lo estoy querida. – dijo sin inmutarse por el sarcasmo de ella, en fin de cuenta ella había sido de él en tantas ocasiones.
-Sabes que si pudiera matarte ahora mismo lo aria no. – la mirada de ella estaba que echaba fuego al igual que sus venas se mostraban mas sobre su frente y cuello.
-No. No lo arias si quieres a tu hija con vida. – dijo como si no le importara en lo mas mínimo tomando asiento en un amplio mueble.
-Eres un miserable. – susurro la mujer conteniendo su llanto.
-Seguimos con tus ofensas amada mía. – dijo un poco fastidiado, aunque la verdad ya estaba acostumbrado a las quejas y ofensas de aquella mujer.
-Solo te abierto si le haces algo a ella, tu vida no bastará para lo que pienso hacerte. – lo amenazo la mujer acercándose peligrosamente al rostro del hombre que solo se quedo mirándola fijamente al los ojos manteniendo su sonrisa.
-Vaya si que te has vuelto violenta. Pero tranquila muy pronto te reunirás con tu hija. -Aizen levantó la mano para acariciar la piel de la mujer pero esta se separo rápidamente de él, como si el simple contacto le produjera nauseas..
-¿A que te refieres?. –pregunto un poco asustada la mujer, porque ella sabía de todo lo que era capaz de hacer Aizen para obtener lo que quería y ella era prueba de eso.
-Ella también será mi mujer.- dijo con simpleza Aizen mientras se llevaba una mano al bolsillo.
-Eso jamás te lo permitiré. – la palidez en la mujer era notable al igual que aura acecina que la rodeaba.
-Tú no estás en condiciones de impedir que se haga mi voluntad. – respondió el castaño manteniendo su serenidad.
-Eres despreciable. No sabes cuánto me arrepiento de no haber acabado con tu vida cuando tuve la oportunidad. Si lo fuera hecho me fuera librado de este tormento.
-Sabes que no serás capaz de acaban con mi vida, tu alma es demasiado noble para ello querida luciérnaga. –Aizen cruzo las piernas y miro las curvas de la mujer frente al.
-Ya déjame de llamar así. No soy tu luciérnaga. –la ira se podía el reflejada en la mujer claramente pero eso no le importaba a Aizen porque el tenia el poder para dominar a la fiera.
-Deja de ser tan obstinada, siéntate a mi lado quiero probar tus labios. – señalo el lugar vacio a su lado.
-Eso jamás. – la mujer le dio nuevamente la espalda, ante una carcajada de Aizen.
-He dicho que vengas. Además te he traído un regalado. – dijo después de haberse calmado. El en realidad adoraba su mujer.
-No comprendes que no quiero nada de ti. – grito la mujer girando para verlo.
-Este si lo vas a querer. Es una nueva fotografía de tu hija para tu álbum. – le dijo mientras le mostraba la fotografía.
-Mi niña. – salió como susurro mientras caminaba con pasos acelerado asía su captor.
-Yo diría que ya no es una niña. – dijo Aizen mientras miraba la foto de la joven con aquel vestido de fiesta que asía resaltar su figura de mujer.
-cállate y dámela. – pidió la mujer mientras se abalanzaba por la foto de su hija valiendo en la trampa de Aizen.
-Primero lo primero. Un beso tuyo. Querida. – Aizen tomo el rostro de la mujer aprisionándola de nuevo entre sus brazos y robándole un feroz beso quitándole cualquier rastro de lápiz labial que tuviera su sensual boca.
-Te odio. – susurro la mujer contra los labios del castaño.
-Y yo te amo. – susurro Aizen volviendo a remeter contra los labios de la mujer que le respondía con la misma ferocidad.
-Si me amaras no me tendrías en este lugar aislada del mundo. – le dijo en un susurro mientras miraba con fijeza a los ojos del castaño que solo sonreía.
-Porque te amo es que te tengo aquí. No quiero que nadie te lastime para llegar a mí. Es que acaso no o comprendes. – le dijo con toda la ternura que pudo expresar con palabras mientras le acariciaba el rostro.
-Lo que no comprendo es esa forma enferma de amar. – dijo mientras traba de separarse de nuevo de él, asiendo que Aizen riera de nuevo con ganas..
-Ja ja ja. Eres toda una rebelde sin causa. – dijo mientras volvía a capturar los labios de su mujer, devorándolos con ansiedad y anhelo.
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El amanecer llego a la cabaña rustica de Kurosaki Ichigo y este aun dormía aun con la respiración un poco agitada ya que el resfriado aun no pasaba por completo.
Rukia descansaba sobre el pecho de joven aun con la cara roja y los labios resecos, su cabello un poco desordenado que se desparramaban por los brazos de joven.
Un paño frio sobresalto a la joven despertándola inmediatamente. Su vista era borrosa y la cabeza le dolía y sentía que todo le daba vueltas. Se llevó la mano a la cabeza instintivamente debido al dolor. Mientras apretaba los ojos ya que la luz la había dejado encandilada.
-Disculpe señorita yo. – dijo un poco apenada Ino, por despertar a la joven.
-¿Señora Ino que hace?. – pregunto Rukia aun aturdida.
-Poniéndole pañitos de agua en la cabeza para que le baje un poco la fiebre. – contesto la amable anciana mostrándole una toalla en l mano, para confirmar sus palabras.
-A entiendo. – fue lo único que dijo la morena mientras miraba a la anciana que le sonreía amablemente.
Ichigo apretó instintivamente contra su cuerpo a la morena que sonrojo ante el hecho.
-¿Rukia a dónde vas?. – pregunto Ichigo aprisionándola más en su brazos como si sintiera miedo al dejarla ir.
-A ninguna parte. – susurro la morena mientras ponía su mano en la cabeza para comprobar la temperatura de su amado.
-Entonces quédate tranquila. – le pidió aun sin abrir los ojos ya que la luz no se lo permitía
-Aun tienes mucha fiebre será mejor llamar algún doctor. – dijo mientras miraba a la anciana que asentía con la cabeza.
-No puedes hacer eso. Nadie debe de vernos y menos a ti. – dijo sentándose rápidamente Ichigo asuntado a la morena y la anciana.
-Pero tu fiebre aun es muy alta. – dijo Rukia al ver como Ichigo caía de nuevo a la cama sin fuerzas y con la respiración agitada por el esfuerzo.
-La tuya también. – dijo mientras miraba el rostro rojo de la peli negra.
-Disculpen. – intervino Ino comprendiendo que los jóvenes estaba huyendo de algo. Pero la pregunta era de ¿qué o quién?
-Ino, no me había fijado en su presencia. – dijo Ichigo mirando a la anciana sentada junto a la cama con un paño húmedo entre sus manos.
-Ya me había dado de cuenta joven. – dijo algo sarcástica a lo que Ichigo frunció el seño inevitablemente.
-¿Y dígame que desea?. – quiso saber el joven ya que no le gustaba compartir la compañía de Rukia con nadie así fuera una mujer.
-Ella ha estado cuidando de los dos. – contesto Rukia por la anciana con el seño fruncido ante la actitud de su hermano a con la anciana después de que ella se había preocupado por ellos el trataba con tanta desconsideración...
-A se lo agradezco mucho. – dijo mientras se rascaba la cabeza un poco apenado por su actitud.
-No se preocupe joven. Les he traído unas tazas de té de limón. – la anciana tomo las tasitas que estaban arriba de la mesita de noche junto a la cama aun humeantes y se las dio a los jóvenes.
-Se lo agradezco señora Ino. – dijo Rukia mostrando una pequeña mueca, que parecía querer ser una sonrisa.
-llámame Ino solamente señorita. – pidió cortes mente la señora. Ya que Rukia le había ciado bien desde que la había conocido. Ella era algo extraña todo un misterio para ella. Y eso le agradaba.
-De acuerdo Ino, pero solo con la condición que usted también deje las formalidades con migo. – pidió la morena mientras tomaba un sorbo del té. Sin arrugar la cara por su sabor yaqué había bebido cosas peores.
-Así será señorita. Perdón Rukia. – dijo mientras se ponía de pie para mojar de nuevo la toalla.
-Así está mejor. – Rukia dejo la tasa a un lado mientras veía a Ichigo jugar con la de él.
-Disculpe mi imprudencia, pero no recuerdo su apellido, me lo podría decir de nuevo. Pregunto la anciana dándole el paño húmedo a Rukia para que lo colocara en su frente al recostarse aun lado de Ichigo.
-Nunca se lo dije, de todas formas mi apellido es
-Ino ve y trae un poco de sopas para los dos. -Interrumpió Ichigo nervioso poa la respuesta que iba a dar Rukia. Lo cual los dejaría al descubierto..
-Si… joven como usted ordene. – contesto un poco contrariada con la actitud de Ichigo. Ella sabía que ellos ocultaban algo. ¿Pero que tan grave podría ser para no quererle decir el apellido de la joven?.
-Que te pasa idiota me asustaste. – dijo unos minutos depuse Rukia luego de que la señora Ino fuera bajado por la sopa.
-La idiota eres tú, le ibas a decir nuestro apellido. – se quejo el muchacho con el seño fruncido.
-¿Y que tiene de malo?. –quiso saber la morena después de todo ella no le había visto nada de malo. -Fuera pensado que estábamos casado no que éramos hermanos. – concluyo Rukia con el seño fruncido
-De todas formas no fuera sido muy prudente de tu parte.- contesto Ichigo atrayendo el cuerpo sudoroso de su hermana a la vez que esta tosía un poco.
-Pero me agrada la idea de fingir estar casados. – susurro la morena cerca del oído del peli naranja. Asiendo que el cuerpo de este se estremeciera al sentir la respiración caliente rukia
-Para eso no hay que fingir ya que pronto lo estaremos. – concluyo Ichigo mientras le acariciaba el rostro con delicadeza a la vez que Rukia cerraba sus ojos y sonreía.
-Estás jugando verdad. – dijo al sentí con Ichigo acercaba sus labios a los suyos y se alejaban cuando ello buscaba los de el.
-No. – dijo mientras atrapaba sus labios con suavidad saboreando sus labios calientes. -No lo estoy quiero que en un futuro que espero que no sea muy lejano que seas la señora Kurosaki y esposa de Ichigo Kurosaki.
-Pero si ya yo soy Kurosaki, no podría ser otro apellido. – Rukia infló las mejillas luciendo encantadora ante los ojos de Ichigo que no pudo evitar sonreír y besar de nuevos sus labios.
-Lo siento pero no hay de donde escoger. – Ichigo sonrió al ver a Rukia buscando de nuevos sus labios.
-Eres un tonto. Pero aun así te quiero. – sonrió mientras lo atraía de nuevo. Ella necesitaba sentir todas aquellas caricias que se les había sido negada.
-No más de lo que te…- la puerta de la habitación de Ichigo se abrió mostrando a la señora Ino con una bandejas en su manos.
-Disculpen aquí está la sopa. – dijo un poco sonrojada por encontrar a los jóvenes en aquella posición tan comprometedora.
-Gracias Ino. Ya puede retirarse. – dijo Ichigo mirándola con el seño fruncido. Preguntándose hasta cuando la señora Ino seguiría interrumpiéndolos? Miro a Rukia bajo de él con él rostro como un semáforo en rojo y su sonrojo no era a caso de la fiebre lo cual lo izo sonreír mas aun.
-Como usted quiera joven. – dijo la anciana poniendo la bandeja en la mesita de noche para retirarse a ser sus deberes domesticas.
-Ino hoy llegara un paquete, por favor tráigamelo de inmediato cuando llegue. – le pido Rukia antes de la que la anciana saliera de la habitación.
-Si señorita. – la anciana izo una reverencia mientras que Rukia fruncía el seño.
-¿Ino ya habíamos hablado de las formalidades?. – pregunto Rukia.
-Discúlpeme señorita. -
-Eres muy testaruda. – susurro Rukia viendo como la anciana salía de la habitación.
-Un paquete ¿quién te lo envía? si nadie sabe que estamos aquí. – quiso saber Ichigo atrayendo de nuevo la atención de Rukia.
-Karin llamo anoche cuando delirabas. – Rukia pasó sus brazos por cuello de Ichigo aprisionándolo más contra su cuerpo.
-¿Así y que quería?. – pregunto entre besos el peli naranja. Estaba disfrutando estar enfermo en la misma cama que Rukia.
-Matate por secuestrar a su linda y tierna hermanita. – sonrió Rukia dándole cortos besos pero apasionados al joven que asía que su corazón enloqueciera con cada contacto, electrizando hasta el últimos de sus bellos.
-Así ya no recuerdo haber traído con nosotros a Yuzu. – Ichigo despendio sus besos asía el cuelo níveo de su hermana apretándose más a su cuerpo.
-Eres un idiota. – suspiro Rukia mordiendo su labio y acariciando la espalda de su hermano.
-Ja ja ja mentira. Solo un chiste. – Ichigo sonrió atrapando de nuevo los labios de su hermana antes de que esta dijera algo más.
-Si sigues así vas a llegar muy pronto a payaso. – susurro Rukia sintiendo su cuelpo arder pero esta vez no por la fiebre si no por otra cosa que le producía los besos calientes de Ichigo.
-¡Oye!. – Ichigo detuvo sus caricias para ver el rostro sonrojado de Rukia y sus labios entre abierto invitándolo a probarlos de nuevo...
-También tengo derecho de reír a tus costillas. – dijo Rukia mientras trataba de poner en orden sus pensamientos.
-Si como sea, y que le pediste. –pregunto comenzando de nuevo con sus carisias por encima de la pijama, no quería apresurar las cosas. Aunque se moría por tener su cuerpo desnudo debajo de el.
-Mis implementos de trabajo. –susurro de nuevo conteniendo sus suspiros.
-Y para que los quieres. – Ichigo comenzó a descender por el cuello de su hermana con un punto fijo en mente.
-Como que para que lo quiero. Aun no termino mi trabajo Ichigo y eso es algo que no puedo dejar atrás por más que quiera. – respondió Rukia separándose un poco de Ichigo sintiendo que las caricias estaba poniendo el ambiente más ardiente, y ella aún no estaba preparada para dar aquel paso con él.
-Y como aras. Si sales de aquí y mi padre te encuentra o alguien que te conozca estaremos en problema. – pregunto Ichigo manteniéndose aun arriba de su amada pero mirándola a los ojos ese era un tema importante el cual debían resorber, como pareja.
-No te preocupes, puedo hacer mi trabajo desde aquí. Pero… - Rukia callo y desvió la mirada, ella tenía que alegarse de él a pesar de todo, su misión necesitaba de su presencia al igual que la exposición y la reconstrucción del templo. Su trabajo exigía de su presencia, no todo lo podía resorber desde la cabaña.
-Solo no te alejes de mi lado y todo estará bien. – susurro Ichigo acostándose en pecho de la morena.
Dejando a una pensativa Rukia. Que comenzaba a ver con mayor claridad las dificultades de su relación con mejor claridad.
"Tengo miedo de que mi mundo te alcance y te veas envuelto en mis tormentos".
"Quiero que estés fuera del arcase de una bala".
"Fuera del alcance de mis enemigos".
"Fuera del alcance de mi pistola".
"Fuera del alcance del rio de sangre queda origen en mis manos".
"Quiero protegerte a ti y tus sueños".
"Quiero protegerte de todos los secretos que guarda nuestra familia".
"Ichigo quiero que seas feliz y que nadie pueda borrar esa sonrisa de la que me enamore".
"Hermano pase lo que pase te cuidare de todo mal incluyéndome a mí misma".
"Porque yo soy la verdadera amenaza de tu felicidad".
Contunara….
Hola. Espero que todos estén bien disfrutando en familia la espera del nuevo año y despidiéndose del 2010. Dios como vuelan los años.
Espero que este capítulo les haiga gustado, espero también que me perdonen por la demora, pero estoy de nuevo enferma. T.T. si no salgo de una para caer en otra.
Bueno le agradezco por sus reviews a:
Shihan carol
Xoxokiss210
Sakura-Jeka
Ghost iv
Rukia Nair
Chores d yin
Caroone
Les agradezco a todos ustedes por el apoyo que me brindan en esta historia y en las otras. De verdad un millón de gracias, sin ustedes no se qué haría con mi imaginación y las lo mucho que me gusta escribir y que las personas aprecien mis locuras.
Muchísimas gracias de nuevo los quiero a todos.
FELIZ AÑO NUEVO LES DECEA DESDE EL FONDO DE MI CORAZON YUUKI KUCHIKI
