CAPITULO 10
Cinco días en este paraíso…
Dios aun no puedo creer que alguien pueda ser tan feliz con tan solo ver sonreír a tu ser amado.
Un nuevo día, en este sueño maravilloso.
Abro mis ojos lentamente y mi corazón comienza a palpitar con fuerza, el vacio de mi estomago se izo presente al igual que aquel nerviosismo que se apoderaba de mi cuando al despertaba en sus brazos.
Su olor, ese olor que nubla todo mis sentidos, mi corazóno para de querer salirse de mi pecho
Mis manos comienzan a sudar a causa del nerviosismo.
¡Dios! aun no pudo controlar los temblores de mi cuerpo.
Su respiración es tan armoniosa que parece ser un pecado despertarlo.
Su seño está sumamente relajado, hasta puedo jurar que su expresión es algo burlona. Siento deseos de besarlo.
…
Rukia sonrió, aun su cuerpo temblaba, estaba a unos escasos centímetros de los labios de su hermano. Podía saborear sus labios a primeras horas de la mañana.
Solo faltaba unos pocos centímetros y sus corazones ya parecían tambores, un tun tuneando con un exótico ritmo.
Ichigo no aguanto más y se rio. La verdad era que él estaba nervioso y ansioso por que Rukia lo besaría, pero no pudo aguantar tanto sin reír.
Rukia parpadeo varias beses confundida. Hasta que sonrió. Y le a lo el cabello a Ichigo.
-Oye… - Ichigo frunció el sello mientras asía una mueca de dolor.
-Eso es por tonto. – frunció el seño. - Quería despertarte. – termino por hacer un puchero con su boca haciéndola ver más infantil incluso izo que Ichigo recordara su niñez, cuando le solía hacer muecas con su rostro para hacerlo reír, cuando enfermaba.
-Pues te tardaste mucho. –reprochó el joven ignorando aquella carita.
-Porque no insinuamos que no te has despertado para despertarte como tenía planeado desde un principio. – pidió Rukia algo sonrojada, por no decir roja. Esos matices en su rostro de vergüenza la asía ver adorable, frágil, infantil tantos rasgos que parecían perdidos afloraban en ella con una especie de brillo que izo sonrojar también a su amado hermano.
Ichigo solo sonrió y cerró sus ojos, ansioso también por sentir sus labios sobre los de él. Sentirla era algo tan anhelado que lo hacía sentir desesperado.
Los labios de ambos no tardaron en hacer contacto. Pero fue un beso lento sin implicar sus lenguas, solo fue una caricia suave, gentil, cariñosa.
Rukia se separo del peli naranja y acarició su rostro con suavidad, dibujo cada centímetro de su rostro con sus dedos.
Ichigo sonrió de nuevo y abrió sus ojos lentamente para ver aquel rostro tan cerca del suyo. Sonriendo juguetonamente, como una niña asiendo travesuras.
-Te ves hermosa. – le susurro mientras besaba su mano.
-Si ya me lo han dicho. – susurro también cerca de su oído provocándole escalofríos al pobre de Ichigo que ya no sabía qué hacer para controlar sus hormonas.
-¿Quién?. – pregunto eso era algo que él no iba acepta nadie podía verla a ella solo él podía hablarle de esa forma porque ella era suya.
-No me digas que estas celoso. – la sonrisa engreída de Rukia no se hizo esperar.
-Ya quisieras. – frunció el seño y vio asía la ventana como si fuera lo más importante. No le iba a dar el justo de verlo molesto por un comentario de un posible difunto.
-Bueno ya es hora de levantarnos. – Rukia apoyo sus manos en pecho del chico para levantarse.
-¿Por qué? – Ichigo sostuvo la mano de la morena atrayéndola de nuevo a sus brazos que la aprisionaron con un poco de fuerza pero si hacerle daño.
-Ichigo ya tarde son las 9 de la mañana necesitamos desayunar y mandarle unos cuantos correos a Yoruichi. Pero Ichigo solo la aprisiono mas entre sus brazos, molesto.
Rukia se levantó de la cama después de unos cuantos minutos y maldiciones de Ichigo. Entro al baño y lobo sus dientes y tomo una ducha. 20minutos después salió lista para un arduo trabajo. Pero sus ánimos se fueron interrumpidos por Ichigo que aun seguía en la cama arropado completamente.
-Ichigo vamos no seas perezoso. – le pido la morena mientras le quitabas las sabanas al peli naranja que se había dormido nuevamente.
-Rukia tengo un poco de sueño, aun. – susurro entre bostezos Ichigo abrazando con más fuerza la almohada…
-Ichigo de verdad levántate, debes hacer algo productivo, no es bueno para tu salud pasar el día acostado durmiendo, vas a perder fuerza y además engordaras, y te verías horrible si perdieras tus desarrolladas músculos. – Rukia frunció el seño mientras se imaginaba aun Ichigo gordo con una gran panza tratando de abrazarla lo cual izo que sintiera escalofríos compulsivos.
-Parece que te gusta admirarme. – sonrió de lado el peli naranja presumiendo de su físico.
-No seas tonto y levántate ya idiota. – Rukia a lo con más fuerza la sabanas mientras le daba la espalda al joven para que no viera su sonrojo. Y la verdad era que ella siempre lo miraba cuando él estaba distraído.
-Oye. – se quejo Ichigo frunciendo el seño, la verdad era que él estaba feliz con su nueva vida.
Rukia abrió el almario y comenzó a sacar la ropa que usaría su hermano. La verdad ya se estaba acostumbrado a esa nueva vida.
Ichigo se puso de pie con su seño fruncido y camino asía el baño. La verdad era que no mentía cuando decía que tenía sueño. Y la culpable de sus debeladas era nada más y nada menos y que su acompañante, no era fácil dormir al lado de la mujer que amas y no admirarla por horas deseando acariciar cada centímetro de su cuerpo.
Al cabo de unos minutos salió del baño. Envuelto en una toalla blanca rodeado en vapor.
Rukia estaba sentada de espalda a él revisando su correo, Ichigo tomo la ropa que estaba arriba de la cama y entro de nuevo al baño para cambiarse. A pesar de tener cuatros días en la cabaña aun no ocurría algo más allá de los besos y carisias.
El no quería presionar a Rukia, y mucho menos forzar las cosas. Sabía que su intimidad sería algo más allá que el sexo o cualquier acto carnal.
Cuando estuvieran juntos por primera vez, seria para consumir su amor, sin ataduras y sin pasados oscuros, su confianza tendrá que estar más fuerte que nunca para asir ser uno solo en cuerpo y alma.
El guardaba secretos, pero ninguno se comparaba con los de ella. Y ese era uno de los tantos abismos que los separaba. Pero eso no era lo que le preocupaba al joven sino esa sensación de ser vigilado. Salió del baño y se sentó en la cama para ponerse sus zapatos deportivos. Y allí estaba de nuevo esa sensación. Ichigo se levanto y camino asía la ventana y miro fijamente el bosque frente a él. Los arboles se mecían con la brisas, los pájaros seguían cantando sin ser perturbados, nada fuera de lo común.
Se giro para ver a su amada aun sentada frente a su laptop revisando algunos planos del templo.
Ichigo se rasco la cabeza. La verdad era que Rukia tenía razón él era un completo vago, sin responsabilidades como ella. Suspiro, tenía que dejarla trabajar, ella no podía dejar todo atrás como lo había hecho el. Ella tenía cadenas que la amarraban a alguien, y se alguien no era él. Pero tenía que hacer algo porque ahora tenía más responsabilidades, porque ahora Rukia era su responsabilidad, no importaba si ella tenía una fortuna para vivir toda una vida sin preocupaciones, porque él quería mantenerla cuidar de ella, comprara cada una de sus cosas. Pero había algo que lo preocupaba.
¿Quién era el verdadero jefe de Rukia? Una de las tantas preguntas que se hacia Ichigo día tras días…
El celular de Rukia sonó. Otro cosa que lo estaba molestando últimamente.
Desde asía dos días que Rukia tenía aquellas cosas en su poder, no dejaba de trabajar, ya casi no tenían tiempo para estar junto. Suspiro y camino hasta la morena que hablaba con alguien de su próxima exposición.
-Rukia. – Ichigo llamo a la morena que no tardo en girarse para ver a su hermano-novio con el seño fruncido.
-Sí. – Rukia solo pudo sonreír al ver que estaba molesto o celoso por su celular.
-Iré por el desayuno. – Ichigo salió de la habitación dejando a Rukia un poco contrariada por la actitud de joven. Pero debía seguir con su trabajo. No podía dejarle todo a Urahara y Yoruichi.
Ichigo bajo las escaleras poco a poco.
-Buenos días joven, al parecer no tuvo muy buen despertar. – la señora Ino tenía la escoba en sus manos y sonreía suavemente.
-Mi despertar no ha tenido nada de malo solo. – Ichigo suspiro y miro asía la ventana abierta.
-Solo que la señorita parece estar muy ocupada con su trabajo. – completo la anciana aun sonriendo con gentileza,
-Así es. – Ichigo vio a su ama de llaves a la vez que bajaba el último escalón de la cabaña.
-Aun no me ha dicho a que se dedica. – la anciana dejo la escoba a un lado mientras arreglaba unos mechones de cabellos blancos que habían caído sombre su rostro.
-Bueno la verdad es que ella tiene muchas profesiones. – volvió a suspirar el peli naranja mientras miraba la puerta asía la cocina.
-¿Como cuáles? Y disculpe mi curiosidad, solo quisiera saber más sobre la joven. – la señora Ino siguió a Ichigo hasta cocina.
-Veras ella es arquitecta de hecho esta en Japón porque tiene que restaurar un templo, además de eso es un artista, es pintora tendrá una exposición en unos días, también es una pianista, muy influyente en el mundo de la música y otras cosas más. –Ichigo no podía decir que también era una contratista, acecina que esa era su misión en su país, lo que trajo una nueva duda.
¿Cuándo cumpliría con su misión?
-Baya es una chica muy talentosa para ser tan joven. – la señora Ino comenzó a preparar el desayuno para los jóvenes mientras Ichigo tomaba un vaso de juego de mandarina.
-Así es a beses desearía que no lo fuera. – Ichigo se sentó en la mesa y comenzó a girar el baso en sus manos.
-¿Por qué?. – la señora Ino comenzó a sacer unos huevos de una canasta.
-No tiene casi tiempo de nada, no se divierte como lo debería una joven de su edad, es estricta consigo misma, casi no sonreí, y siempre está trabajando. – Ichigo suspiro, empezaba a molestarle el trabajo de Rukia, ya casi no tenía tiempo para él, y solo llevaban 5 días juntos y ya no lo soportaba.
-Pero aun así ella trata de estar con usted la mayor parte de tiempo. – la señora Ino terminaba de quebrar los huevos en una asalten caliente.
-Lo sé pero. – Ichigo no termino de hablar ya que la señora Ino lo interrumpió nuevamente.
-No es suficiente para usted. – concluyo la anciana mientras Ichigo asentía con pesar, ya que la anciana tenía razón.
-Sí, pero sé que no puedo pedir que lo deje porque sería muy egoísta de mi parte y también porque sé que no lo podría dejar aunque lo deseara. – y eso era lo que más lo enfurecía, verla atada y no poder romper las cadenas que la mantenían encadenada aquella vida de miseria, si porque a pesar de tenerlo todo ella no era feliz y sus riquezas no las podía disfrutar porque era dinero sucio. Porque el dinero que se gana por asesinar alguien era sucio.
-Entiendo su molestia. Pero usted no estaba consciente de todo esto cuando la conoció. – interrogo la anciana ya que si lo que decía Ichigo de Rukia era verdad y aunque ella sabía que la familia de Ichigo tenía dinero pero había algo en ellos no encajaba.
-Cando la conocí no tenía toda estas responsabilidad que tiene ahora. Cuando la conocí ella solo era una bebe, ni siquiera me acuerdo de cuando llego a casa, era muy pequeño, pero la mayor parte de nuestra niñez lo pasamos juntos, uno al lado del otro siempre cuidando del otro, ella siempre sonreía, jugaba y se divertía como cualquiera niña de su edad. Siempre se metía en problemas por eso a veces mama terminaba castigada. – Ichigo bebió un sorbo de su jugo mientras su mirada se mostraba lejana pérdida en los recuerdos de su niñez esos que había querido sepultar para no lastimarse cada vez que la recordaba.
-Su madre joven. No entiendo. – Ichigo callo rápidamente y abrió sus ojos sorprendido. Se le había hablado de más. La señora Ino no tenía porque enterarse de los lazos de sangre que los unía.
-Si mi…mi madre, la solía cuidarla cuando era pequeña, hasta que sus padres se la llevaron a Londres. –mintió descaradamente, a pesar de su nervios su mentira había sido creíble.
-Ya veo y ahora ella regreso tan cambiada, pero lo que más me sorprende es que ella sea su primer amor, joven. – la señora Ino sonrió mientras serbia unos huevos revueltos con pan tostado en dos platos.
-Sí pero, ese viaje fue el que destruyo su vida la ha vuelto lo que ahora es. – sin pensarlo Ichigo apretó sus puños y sus ojos se volvieron fríos y sus músculos se tensaron.
-No creo que su vida se haiga destruido, yo pienso que ella tiene maravilloso futuro que cualquier jovencita querría. – sonrió la anciana sin tener ni la más remota idea de lo equivocada que estaba.
-Te equivocas, nadie en su sano juico querría estar en su lugar. Si tan solo usted supiera quien se esconde detrás de su rostro. Ella sufre cada día, cuando regreso a casa, se veía tan agotada, sus ojos no tenían el brillo que tienen ahora, ella había olvidado como sonreír. – Ichigo se relajo asiendo que la tención de sus músculos se disminuyera.
-Pero usted ha recuperado el brillo de su mirada y la sonrisa de sus labios. La he visto cuando lo mira, se puede ver que lo ama mucho, solo tenga paciencia por el bien de su relación, no la ponga entre la espada y la pared, deje que haga su trabajo en futuro se lo agradecerá, lo que sacrifique hoy mañana le será recompensado. –la señora Ino le dio la bandeja con el desayuno a Ichigo que la tomo y salió de la cocina pensativo.
-El oculta muchas o cosas al igual que ella. – dijo la voz de una joven que entraba ahora a la cocina asustando a la anciana.
-Estabas escuchando nuestra plática otra vez. –la señora Ino vio a su nieta que se sentaba en el lugar en donde minutos atrás había estado su amor platónico y bebió el jugo de mandarina que había estado bebiendo Ichigo.
-No lo pude evitar, sabes abuela hay muchas cosas que no encajan aquí, te has dado de cuenta que ninguno de los dos a salido para el pueblo, ni siquiera han salido de la propiedad, parecen que están huyendo de alguien. – susurro la joven mientras jugaba con el vaso de la misma forma que lo había hecho Ichigo.
-A lo mejor tienes razón, por lo que se ella es alguien famoso, a lo mejor quieren mantener su relación en secreto. – concluyó la anciana sin darle importancia mientras lavaba algunos platos.
-Hay algo mas, lo sé. Pero ellos no hablaran de ello. Esa chica no es alguien común. La estado observando, y cuando Ichigo no está a su lado suele actuar raro y tener conversaciones sin sentido con alguien que la llama ciertas horas. – se notaba que la joven había estado vigilando con constancia a Rukia desde una distancia prudente.
-Porque no has hablado con Ichigo, quiere presentarte a su novia. – cambio de tema Ino algo molesta con su nieta y esa obsesión que tenia con su patrón.
-Ella no es su novia. –la chica apretó sus dientes con fuerza al igual que sus manos.
-Hay mi niña no te niegues a ver la realidad, y quizás tengas razón y ella no sea su novia, porque desde que llegaron se comportan más bien como pareja de recién casados, además ayer vi unos papeles que tenía en el escritorio de su habitación la señorita y ella se apellida igual que joven, a lo mejor se casaron y no lo quieren decirlo aun. – concluyo la anciana tranquilamente.
-Por dios abuela, no creo que Ichigo haiga cometido esa idiotez, el no puede ser tan ciego esa chica ni siquiera encaja con él. – la joven se puso de pie, destilando su ira por los ojos.
-Hija mía, no te ilusiones con el más. No ves que el ya ha elegido. – Ino traba de mostrarse compresiva con su nieta que parecía una leona enjaulada lista para destrozar a su presa.
-Pero abuelo yo lo amo. – la joven bajo la cabeza mientras temblaba aun no entendía por qué su abuela no le creía que los sentimientos que ella sentía por Ichigo eran reales y no una simple obsesión.
-No mi niña tú no lo amas… tú solo estas ilusionada con él. Ahora dile a tu primo que venga, por el dinero que me pidió para sus pinturas. – la anciana tomo por los hombros a su nieta para dirigirse a la salida.
-Abuela creí que ya no te quedaba dinero. – la joven estaba un poco asombrada por ese gesto, ya que su abuela le había comentado que había gastado todo su dinero de ese mes.
-La señorita Rukia me ha dado dinero para que pagara las ultima cuotas de la cabaña, también me dio para los gatos de la casa y me pago tres meses de mi sueldo con una suma muy considerada, aunque me negué aceptarla pero ella se opuso a que se lo devolviera, el joven Ichigo se molesto porque ella quería terminar de pagar la cabaña, pero después le dijo que este también era su hogar y quería ayudar. Y pobre no le quedo opción que aceptar la decisión de Rukia-sama. También te daré dinero a y a tu hermana para sus gastos en el colegio. – termino con una gran sonrisa la anciana.
-Así que es muy riquilla. Solo ellos pueden andar presumiendo de lo que tienen. – dijo entre dientes mostrando mas su furia.
-Pues a ella a mi no me pareció presumida, al contrario me pareció que lo así porque no quería estar viviendo aquí sin aportar nada, además le quito una carga al joven. Y ahora la propiedad es de él. Ahora ve por tu primo. – la señora Ino termino sacando a su nieta de la cabaña a rempujones.
-Está bien, pero aun así yo no quiero de su dinero. – la joven le dio la espalda a su abuela que solo torció el rostro acentuando mas sus arugas.
-Esa actitud no te llevará a nada, solo evita problema con la señorita. Ichigo-sama me dijo que tratara que ustedes no la perturbaran. – la anciana resoplo, su nieta nunca entendería.
-Así que dijo eso, acaso cree que somos una molestia. Claro ahora que esta ella. – la joven levanto los brazos molesta y señalo asía dentro de la casa con la mano.
-No digas eso mi niña. El me explico que ella estaba trabajando en algo muy importante y que por eso no la molestara, también me dijo que ella no solía relacionarse mucho con jóvenes, así que él los presentaría todos, precisamente esta noche así que por favor dile a tu hermana que venga. – pidió de nuevo amablemente Ino asiendo gala de su paciencia.
-Está bien. ¿Y a qué hora es la cena?. – pregunto un poco aturdida la joven por la sonrisa sádica de su abuela.
-A la misma de siempre. –contesto Ino borrando su sonrisa que sabía que hacía temblar a sus nietos incluso al mismísimo Ichigo.
-Está bien la iré a buscar a su trabajo. Pero ya es hora de irme iré a buscar el idiota de mi primo a la pequeña casa junto al arrollo. – la chica salió corriendo atravesando el jardín en cuestión de segundos.
-Será mejor. – Ino suspiro, su nieta nunca cambiaria, a beses deseaba que fuera igual a su hermana y primo, pero ella sabía que no debía perder su tiempo pensando en imposibles.
En la habitación de los hermanos estos terminaban su desayuno en silenció. Rukia ya no soportaba aquella situación así que decidió en ser ella quien acaba de una vez por todas con perturbador silenció.
-Ichigo perdona se que quieres estar más tiempo conmigo y que yo… - Rukia no termino de hablar porque Ichigo la interrumpió.
-Lo entiendo Rukia, de verdad lo entiendo. Sé que no puedes dejar tu vida atrás tan fácil como yo lo he hecho. – Ichigo izo a un lado su desayuno para sostener la mano de Rukia.
-Ichigo. – Rukia solo pudo susurrar el nombre de su hermano porque a un no salía de su asombro, Ichigo empezaba a portarse más maduro y eso le alegraba.
-No digas nada si, mejor disfrutemos de estos pocos minutos juntos. –Ichigo la miro fijamente y sonrió, pero la verdad que su sonrisa fue más que una mueca mal trecha.
Rukia bajo la cabeza y asintió mientras apretaba sus puños. Lo que temía se estaba asiendo realidad, su trabajo la separaría de Ichigo, y lo estaba asiendo más pronto de lo que creía.
-Hoy vendrán los nietos de la señora Ino a cenar, quiero que los conozcas. Y que para entonces hayas terminado tu trabajo. –Ichigo se levantó de la pequeña mesa y camino asía la ventana, escuchando el susurro de Rukia que afirma.
-Ichigo mañana quiero ir de nuevo a la cascada. –pidió Rukia mientras sonreía ampliamente. Ichigo se giro con una gran sonrisa.
Rukia lo miro y sonrió ampliamente, pero algo detrás de Ichigo la asusto, un la luz roja entre los grandes árboles izo que su corazón se paralizara y su rostro perdiera todo color, se paro despacio camino hasta el bolso que le había entregado Karin dos días atrás, saco un pequeño bolso más pequeño.
-¿Rukia qué pasa?. -Pregunto Ichigo un poco contrariado por la nueva actitud de la joven.
-Ichigo escucha bien, nunca te he pedido nada verdad. – los ojos de Rukia mostraban frialdad, esa frialdad que Ichigo quería borrar de sus ojos y remplazar por aquella luz que mostraba cada vez que la besaba.
-Sí. – fue la única respuesta que pudo darle en ese momento ya que no entendía que estaba ocurriendo.
-Pues lo haré ahora, quiero que te quedes dentro de la cabaña, y que la señora Ino tampoco salgo hasta que yo regrese. – la voz de Rukia fue firme y autoritaria que mostraba que no estaba dispuesta a que le llevaran la contraria en su decisión.
-¿Que ocurre Rukia?. – no pudo evitar preguntarle, se estaba asustando de esa actitud.
-Ichigo, sé que no tengo derecho a pedirte esto, pero quiero que no hagas preguntas y confíes en mi. – Rukia camino tranquila asía la puerta dispuesta a salir de la habitación.
-¿A dónde vas?. – pregunto de nuevo Ichigo.
-Solo no hagas preguntas. – pidió la morena mientras abría la puerta.
-Cuando regreses quiero una respuesta. – la voz de Ichigo sonó igual de autoritaria.
Rukia salió de la habitación con aquel pequeño bolso entre sus manos, su corazón palpitaba a mil por segundo, sintió como Ichigo bajaba detrás de ella, no quiso voltear para confirmar si la seguía, solo quería ir detrás de aquel que la vigilaba ya estaba alta de esa situación y había llegado la hora de ponerle un fin..
-Buenos días señorita. – la señora Ino venia entrando a la sala con una gentil sonrisa.
-Buenos días a usted también señora Ino. – Rukia trato de sonreír pero simplemente se le izo imposible ya que tenía algo mas importante en mente como resolver ese problema que le crispaba los nervios..
-Señorita la puedo ayudar en algo.- la cara de Ino mostraba desconcierto ante la nueva actitud de la nueva dueña de la casa.
-Si solo quédese dentro y no salga, asegure las puertas y ventanas. – Rukia paso al lado de la anciana caminando decidida asía la puerta trasera.
-¿Qué?. – el desconcierto no se izo esperar ante la anciana.
-Haga lo que le dice. – hablo Ichigo desde las escaleras a recostado de la pare con los brazos cruzados y seño mas fruncido de lo común.
-Ichigo yo. – Rukia se paro en la puerta a oír la voz e su hermano.
-Ve y regresa. – Ichigo le dio la espala a Rukia y subió las escaleras rápidamente no quería verla ir.
-Lo intentare. – Rukia abrió la puerta y salió rápidamente no podía perder tiempo, camino despacio hasta los arboles, saco su arma del bolsito y lo cargo. Miro asía la ventana desde la maleza, y vio a Ichigo, se asusto, por un momento, ya que el podría haberla visto cargar el arma, su corazón se acelero ante el miedo y su estupidez.
Suspiro ella debía calmarse, y así lo izo, miro asía la dirección en que había visto la luz roja como un láser. Camino con agilidad por el terreno que también conocía.
Escucho ruidos provenientes de unos arbustos se escordio detrás de un albor.
Y lo vio, vio a su asechador.
El hombre parecía percatarse de su presencia.
Rukia siguió al joven atra ves de la maleza del bosque hasta llegar a una pequeña casita junto a un arrollo en un claro.
Le extraño el hecho ya que se encontraba dentro de la propiedad de su hermano. El joven tomo una nota de la puerta la leyó y la tiro, abrió la puerta se giro como si sintiera su presencia, lo vio sonreír y negar con la cabeza adentrándose a la pequeña casita de madera dejando aun mas confundida a Rukia.
….
En la residencia de los Kurosaki en la ciudad de Karakura.
Kurosaki Masaki estaba acostada en su cama con su bata de dormir aun puesta, tenía grandes ojeras y sus ojos rojos, el desayuno descansaba al lado de la mesita de noche, la peli naranja se había estado negando a probar bocado desde la huida de sus hijos. No había salió de su habitación y se negaba hablar con alguien que no fuera alguno de los fugitivos.
La puerta de la habitación se abrió mostrando el rostro de Isshin cansado y agotado parecía que había envejecido 10 años más.
-Masaki debes de comer, con esa juerga de hambre no lograras que nuestros hijos regresen. – repitió la misma oración Isshin que repetía cada vez que entraba a la habitación que compartía con su esposa que ahora parecía un cadáver.
-¿Sabes algo de nuestros hijos?. – y ahí estaba la misma pregunta que le hacía cada vez que entraba el peli negro a la habitación.
-Aun no. – Isshin suspiro y se rasco la cabeza un poco cansado la verdad era que esos últimos días habían sido un infierno.
-Entonces déjame sola. – Y de nuevo la misma actitud de Masaki que estaba volviendo loco a su carismático esposo que de vez de la sonrisa estúpida que siempre mostraba solo quedaba una mueca de disgusto.
-Masaki por dios debes comer y así podrás ayudarme a encontraros. – apelo a sus últimas opciones para hacer entrar en razón a su esposa que solo lo ignoro cómo lo venia asiendo los últimos días.
-He hablado con mi padre, el se encargara de castigarla. –respondió Masaki después de unos minutos.
-¡Por dios Masaki que has hecho!. – exclamo enfurecido Isshin después de unos minutos estaba perdiendo la paciencia y eso no era nada bueno cuando se traba de él.
-He hecho lo correcto, cuando regresen Rukia tendrá que regresar a Londres de nuevo. – Masaki se acomodo mejor la almohada en su espalda mientras cerraba sus ojos.
-¿Porque lo has hecho Masaki?. – preguntó el hombre temiendo por el castico que podía darle ese anciano desquiciado a su pequeña y maltratada niña.
-Como que porqué lo hecho, ellos no pueden estar juntos, vivir en el pecado, Rukia no tiene ya salvación, pero Ichigo el puede… - Masaki se vio bruscamente interrumpida por un Isshin que estaba echando humo asustando a Masaki.
-Calla Masaki, no continúes, como puedes pensar tan mal de tu hija. – los ojos de Isshin mostraba ira su esposa lo cual la hundió mas en aquella depresión donde se estaba sumergiendo día tras día.
-Ella está destruyendo a la familia. – susurro de nuevo la peli naranja mientras apretaba los puños y las lagrimas salían de nuevos de sus ojos enrojecidos.
-Te equivocas, la única que está destruyendo a nuestra familia eres tú. – le escupió en la cara la verdad asiendo que Masaki lo mirara con una mirada asesina que aria temblar al hombre más recio.
-Vete. – le ordeno la mujer desviando la cara para no ver a su esposo.
-Con esa actitud no lograras nada, cuando regrese quiero que ya hayas comido. –le ordeno en forma de amenaza y esta vez no toleraría ninguna de sus quejas ni sus miradas ya estaba molesto y obstinado de toda aquella situación.
-Solo vete de una vez. – pidió de nuevo Masaki con su voz quebrada.
Isshin salió de la habitación, con el seño fruncido. El amaba a su esposa pero esos últimos cinco días había estado insoportable.
Ya no sabía qué hacer para lograr sacarla de esa depresión, ella solo quería Ichigo a su lado, y este no había dado señales de vida. Aun seguía preguntando ¿cómo habían hecho para desaparecer en cuestión de horas y desaparecer durante cinco días?, el era un maldito contratista, como podía su hijo ocultarse de sus ojos. De Rukia lo creería pero ya estaba convencido que ella no tenía nada que ver con ella, porque esa no era la forma en la que morena actuaba.
Isshin entro a su despacho y allí encontró a Urahara y Yoruichi ultimando los detalles de la exposición de arte de su hija en la cual no podía faltar.
-Buenos días Isshin. – saludo Yoruichi con una gran sonrisa, la cual no fue contestada por el moreno.
-¿En donde esta ella?. – pregunto saltándose el saludo de la gatuna.
-Valla que carácter te cargas. – sonrió Urahara mientras tecleaba rápidamente en su laptop.
-Masaki esta en juerga de hambre, y se rehúsa a comer algo hasta que Ichigo y Rukia regrese, si sigue así va ver que hospitalizarla. – Isshin camino asía el pequeño mini bar que tenía en su despacho para servirse un trago que realmente estaba necesitando.
-Bueno para serte sincera ya te has tardado, no creo que esos dos aparezcan, bueno Rukia puede que lo haga pero Ichigo esta como difícil. – dijo algo pensativa Yoruichi mientras seguía cada moviente de moreno.
-¿Porque que saben de ellos?. – pregunto de nuevo el peli negro mientras miraba acusadoramente a su amiga.
-Tranquilo tus hijos están bien. – contesto tranquila Yoruichi ganándose una mirada de esas que no le deseas a nadie por parte de Isshin.
-Como quiere que este tranquilo el muy idiota de mi hijo se llevado a mi hija, son hermanos dios. – Isshin se sentó en uno de los muebles se revolvió los cabellos con frustración y se paso las manos por el rostro. –No sé qué hacer Masaki está mal, Yuzu ya empieza a sospechar de todo, Karin se lo ha tomado bien, pero no se que esperar de Yuzu. Necesito hablar con Rukia, Masaki ha hablado con su padre. –Isshin bebió un trago de su licor.
-Eso era de esperarse. Pero la misión de Rukia no será abordada y lo sabes. – el rostro de Urahara cambio a uno más sombrío.
-Lo sé, lo que me preocupa son las represarías en contra de Rukia y Ichigo si esto se llega a saber. He tenido que decir que los se encuentran de viaje, en el instituto para justificar su inasistencia. Isshin miro asía el techo de madera y suspiro, la verdad era que estaba cansado de toda esa situación.
-Hablaremos con ella. Ya es hora que regrese ya que tendremos visitas en dos días. – hablo algo intranquila Yoruichi mientras caminaba así al ventana detrás del escritorio para ver el cielo despejado.
Isshin se levantó camino asía el mini bar nuevamente y se sirvió una copa de vodka
-¿Quienes vendrán esta vez?. – pregunto algo preocupado.
-Hitsugaya y Kuchiki. – a Isshin se le cayó la copa de las manos al oír esos nombres, dejando todo el lugar en silenció. Las cosas no podrían estar peor para él que solo se llevó la mano al rostro.
-Que sucede iss…
Un gritó interrumpió a Yoruichi.
…
Ichigo parecía león enjaulado en la habitación, había tirado todo lo que tenía a su arcase.
La señora Ino lo miraba sorprendida nunca había creído ver al chico con aquella expresión de enojo, frustración e impotencia.
Ichigo seguía caminando de un lugar a otro.
La había visto cargar su arma, sabía que algo no andaba bien desde asía días, alguien los haba estado vigilando y Rukia había salido atrás de esa persona, quizás la podría lastimar o quizás ella podría matar a ese alguien.
Golpeo la pare una y otra vez hasta que los nudillos de su mano sangraron.
Mataría a Karin por llevarle esa arma.
-¿Joven Ichigo que ocurre?. – la voz de la anciana se podía notar lo preocupada que estaba en ese momento al no comprender que era lo que estaba ocurriendo.
-Déjame solo señora Ino. – Ichigo no miro a la anciana.
-Pero. – Ino realmente estaba preocupada la ver el estado de la habitación y las manos del joven sangrando a causa de los golpes que le había dado a la pare en su arranqué de furia.
-¡QUE ME DEJES SOLO!. –grito Ichigo asustando a la anciana ya que este nunca le había alzado la voz.
-Yo. – la anciana bajo la cabeza.
-Discúlpeme, pero en estos momentos solo quiero que ella regrese. – Ichigo miro arrepentido a Ino que solo asintió con la cabeza comprendiendo que actual estado de ánimo del joven era causado por Rukia y su extraña actitud.
-Entiendo, si necesita algo estaré a bajo. – la señora Ino camino asía la puerta para salir de la habitación de Ichigo.
-Solo déjeme solo. -Ichigo se paro frente a la ventana.
Esperando oír alguna detonación de alguna arma.
Su corazón lo tenía en la boca, sentía un vacío en el estomago a causa de la incertidumbre.
Estaba temblado su mente estaba bloqueada, solo la quería verla atravesar el jardín.
Maldijo de nuevo. Como seria su vida, si cada vez ella salía armada de la casa a matar quien sabe quién el reaccionaria de esa forma. ¿Qué pasaría si ella llegara herida a la casa?. El sabia que la vida con ella no era nada fácil, y que no podrían dejar sus vidas atrás. Era una estupidez pensar que ella no seguiría con su trabajo, era una estupidez pensar que habían dejado todo atrás, ella era una asesina entrenada más de la mitad de su vida para ello. Y él no podía hacer nada, por segunda vez en esa semana odio a su madre, porque él tendría que estar en el lugar de Rukia no al revés.
Su cuerpo volvió a temblar.
Ya no aguantaba aquella incertidumbre, tenía que salía a buscarla, se giro decidido, no la dejaría sola. El celular de Rukia comenzó a sonar atrayendo la mirada de Ichigo que no dudo en contestarlo.
-Rukia por fin contestas, te he estado llamando, en donde has estado, estaré allí en dos días espero que me vayas a recoger al aeropuerto. – Ichigo estaba mudo un hombre estaba al otro lado del la línea. Y sobre todo hablaba con mucha confianza-
-¿Rukia. Estas allí que pasa?.
-No soy Rukia. – contesto Ichigo hirviendo de los celos.
-¿Quién eres y que haces con su celular?.
-Soy su novio, y te exijo que no la vuelvas a llamar. – en definitiva sus celos hablaban por el mismo
Una sonora carcajada se oyó del otro lado de la línea.
-Así no me digas, bueno dile a Rukia que la llamo Hitsugaya y que iré por ella en dos días y que tiene que explicarme muchas cosas. La line se corto.
Ichigo apuño las manos cuando se disponía hacer pedazo el celular pero algo le llamo la tención. Y no era nada más que el correo de Rukia. Vio la pantalla de la laptop y allí estaba todos los archivos con lo que estaba trabajando en esos días. Quizás allí también estaba la respuesta a muchas de sus preguntas.
…
Rukia estaba impaciente, su asechador no salía de la pequeña casita, así que decidió ir por él, como un viejo refrán dice si Mahoma no va a la montaña la montaña viene a Mahoma. Y eso sería lo que aíra Rukia, su asechador había estado vigilándola por mucho tiempo y ella ya estaba cansada de todo aquello así que le pondría un punto y finar aquella situación.
Con gran agilidad llego hasta la puerta y abrió la puerta con sumo cuidado y se adentro en la pequeña cabaña. Escucho la regadera prendida, eso le indico que el hombre se estaba bañando.
Entro a la pequeña salita.
Se quedo paralizada no esperaba ver nada de lo que estaba mirando sus ojos.
Lienzos y más lienzos con exquisitos paisajes y personas, otros de formas que solo un artista sabría apreciar.
-Son hermosos.. – no pudo reprimir aquellas palabras se acerco a uno de ellos.
Y se vio así misma en medio de la noche estrellada con la luna resplandeciente detrás de ella, rodeada de flores con perfectos acabados. Paso sus dedos por la obra de arte con miedo a dañarlo.
-Eres tú. –escucho la voz de su asechador justo a su espalda.
Se giro rápidamente y lo apunto con su arma dejando al chico pasmado.
-¿Quién eres?. – pregunto con su arma apuntándole en la cabeza del chico que aun parecía estar en shock.
-Tranquiló soy un amigo. – dijo con la voz un poco ahogada y temeroso por la actitud de la joven que parecía no dudad en usar su arma.
-¿Porque me vigilas?. – pregunto Rukia mientras sus ojos parecían oscuros y fríos.
-Solo quería aprender más de ti y tus costumbres, no pretendía molestarte. – dijo el joven aun temeroso pero aparentando serenidad.
-Pues lo has hecho. – la voz de Rukia parecía ser neutra sin nada que pudiera detonar algún sentimiento en ella lo cual era escalofriante para el joven.
-Lo lamento, no pude evitar seguirte todo este tiempo, aunque hoy a sido tu turno. Ahora baja el arma me pones nerviosos. – le pidió el chico mientras trataba de sonreír calmadamente.
-Como puedo confiar en ti. – esa era una pregunta que ella nunca asía pero con ese joven sintió la necesidad de hacerlo por alguna extraña razón que ella aun no conocía.
-Soy uno de los nietos de Ino, la señora a cargo del servicio de Ichigo. – informo el chico aun tratando de alejarse del arma que seguía apuntando a su cabeza.
-¿Porque hay una pintura mía en este lugar?. – aun no podía bajar su arma necesitaba saciar primero su curiosidad con respecto aquella pintura.
-Disculpa por pintarte es solo que no pude resistirme, quería capturar la esencia de aquel momento, de tu mirada y nostalgia. Había muchos sentimientos aquel día en que te vi llegar. – dijo el joven mientras desviaba la mirada asía el lienzo y sonreía al ver que el parecía entre la joven y su pintura era increíblemente iguales solo que en esta nueva mirada que ella poseía no había nada, era como dos posos sin fin en los cuales te hundías y hundías sin poder agarrarse a nada para salvar su vida.
-¿Tú lo has pintado?. – pregunto Rukia siguiendo la mirada del joven que solo sonrió ante su pregunta como si fuera lo más obvio del mundo.
-Así es, es mi pasión y mi vocación. – dijo con orgullo mientras miraba sus otros lienzos.
-Eres muy bueno, capturas las esencias de las cosas, deberías venderlas. – sugirió Rukia mientras comenzaba a bajar su arma, el chico no representaba ninguna amenaza para ella pero aun así no se confiaría, las peores alimañas venían siempre vestidas de corderos así que mantendría su arma cargada y un ojo en su objetivo.
-No creo que eso sea posible. – dijo el chico un poco aliviado de ver aquella arma lejos de su rostro.
-¿porqué tienes talento? y tus pinturas son perfectas. – lo elogio Rukia otra cosa que ella no solía hacer, la verdad era que ella estaba sorprendida por el talento del chico cientos de pintores venderían su alma al demonio contar de tener la mitad del talento de ese chico tenia y que estaba desperdiciando.
-Pero eso no es suficiente, las personas de este lugar no saben aprecian el arte. – el joven camino asía uno de los lienzo en donde se podía ver una hermosa cascada y algunas aves de barios colores volar libremente en el viento disfrutando de cara ráfaga de viento entre sus plumas de colores.
-¿Porque no sales a otro lugar en donde si lo aprecien?. – quiso saber Rukia mientras miraba otra de las pinturas del chico.
-No creo que sea posible, veras no cuento con los recursos necesarios. – dijo un poco apeado pero era la verdad y tenia que se sincero con ella.
-Entiendo. – la verdad era que se esperaba algo como eso viendo en las condiciones en las que vivía. Aunque la casa estaba en buen estado, pero ella tenía un ojo para eso, y definir la situación económica de alguien era algo fácil de saber para ella.
-Pero eso no importa, tengo fe de que algún día reconocerán mi trabajo. – los ojos del chico volaron entre sueños de un futuro que parecían muy pero muy lejanos a el.
-¿Porque hay tantas pinturas mías?. – pregunto Rukia al ver mas lienzos en donde ella era la principal protagonista, y no era que no le agradara que alguien con el talento del chico la pintara solo era que la asía sentir un poco cohibida.
-Es que tú eres una especie de musa para mí. – dijo algo sonrojado el joven sin mirar al Rukia que parecía un tomatico maduro.
-Disculpa. – dijo asiéndose la confundida solo que aun le costaba asimilar que ella podía ser la musa de alguien con el talento de ese extraño chico.
-Perdón, yo solo. – no había duda el joven pintor estaba más nervioso que nunca se podía ver que estaba temblando y que su roro se tornaba cada vez mas rojo.
-No te preocupes, me alaga que digas eso de mí. Sabes en tres días habrá una exposición en una galería muy importante en Karakura. – desvió el tema ultimadamente sus emociones se estaban mostrando en su rostro y esa era culpa de Ichigo el la estaba cambiando.
-Si he leído de ella en los periódicos, se expondrán tus más recientes obras. – dijo el chico mirando a Rukia que miraba otra de sus pinturas con un brillo extraño en la mirada.
-Así es, pero también expondrán sus pinturas un grupo de pintores de la academia Bella las Arte de Karakura no se si has oído hablar de ella. – quiso saber Rukia mientras seguía impresionando las pinturas una mejor que otra.
-Si me gustaría asistir en el futuro. – contesto el joven mirando a una pintura inconclusa donde parecía una joven dormida en una cama, pero aun le faltaban detalles y no se distinguía con claridad quien era la joven, pero los rasgos se asimilaban a cierta morena.
- Bueno para la organización que trabajo está buscando talentos nuevos a los cuales patrocinar en un futuro, la verdad que la exposición se trata más bien de una competencia. – aclaro Rukia el motivo de aquella exposición.
-Pero contigo allí dentro no creo que alguien gane. – frunció el seño el joven mientras cruzaba los brazos.
-Yo no estaré compitiendo, yo solo soy como diría mi hermana el espectáculo principal, que atraerá a la gente y a la prensa... – Rukia sonrió mientras miraba aquella pintura inconclusa de joven.
-Entiendo. – el chico suspiro y se sentó en un pequeño mueble que estaba en la sala.
-Bueno yo creo que tus pinturas están actas para participar claro si te interesa. – dijo después de unos minutos Rukia.
-Pero yo oí que ya no hay oportunidad para que alguien expongas sus pinturas o esculturas ya que todo ya ha sido organizado y diseñado para cada una de los actitas. –dijo algo decepcionado el joven mientras miraba como ahora Rukia fruncía el seño. Otra emoción que creía que no poseía.
-Y eso que. Yo puedo hacer que entres y concurses. Además podría arreglar una beca para ti, para que entres a la academia de artes si eso es lo que deseas. – sugirió Rukia mientras caminaba asía otra pintura.
-¿Porque arias algo así?. – pregunto algo confundido por interés de la joven.
-Simple, tienes talento y es injusto que una pintura mía se quede en lugar oscuro y frio in ser expuesto a los ojos de mundo. – sonó algo engreída y creída mientras sonreía y ponía una de sus manos en la cintura,
-¿Que…?. – la con función no tardo en aparecer en rostro del chico.
-Ja, caíste, claro que no es por mi pintura, es porque tienes talento. Y ese talento puede ser explotado. - Rukia seguía mostrando actitudes que nunca pensó mostrar ante nadie y que creía pérdidas, si ya no había duda Ichigo la había cambiado en tan solo unos pocos días. ¿Qué más habría cambiado en ella?.
-¿De verdad piensas eso?. – preguntó con los ojos iluminados y una sonrisa que comenzaba adornar el rostro del pintor.
-Crees que metería con algo así, después de todo, un artista no podría engañar a otro actitas en cuando de arte se trata. Esta carrera que has elegido es muy fuerte y se necita de verdadero talento para poder sobre salir y sobre todo para impresionarme a mí. Así que empaca tus mejores cuadros, hablare con mis asistentes, para organicen tus obras al lado de las mías. – concluyo Rukia resorbiendo todo el problema aparentemente.
-No puedo creer que hagas esto por mí. – el chico no sabía si correr abrazar a Rukia o gritar de felicidad.
-Solo lo hago porque se apreciar el talento de los demás, y siempre me gusta la competencia porque me ase esforzar mas en mi trabajo. – sonrió Rukia, algo que tampoco solía pasar qué demonios estaba pasando.
-Yo creo que no deberías comparar tus obras con las mías. – dijo un poco apenado el joven ya que él no consideraba que sus pinturas pudieran estar a la altura de las de Rukia, y no era que menospreciara su arte solo que la experiencia hablaba por ella misma.
-Te diré algo chico, cuando entre a este lugar nunca creí encontrarme con tan hermosas pinturas. Y sabe que fue lo que más me deslumbro aparte de las formas, paisajes, colores, el brillo y la luz que proyecta cada imagen. – Rukia tomo una de las pinturas entre sus manos y se la mostro al joven.
-No. Dijo si aun comprender a donde quería llegar la morena.
-Las esencias de las cosas su alma. Los pintores buscan capturar algo que tú haces por instinto, capturar el alma de lo que pintas es darle vida a tu obra, y es lo que haces tú, todas tus pinturas tienen vida lo puedo ver y sentir, Y por ello te has ganado estar en esa exposición. – Rukia devolvió la pintura a su lugar.
-Agradezco tus buenas intensiones, pero la verdad es que no tengo dinero para ir hasta allá. Y pagar trasporte comida y hospedaje. – el chico comenzó a enumerar todos los factores contra que tendría y eso la verdad que le bajaba el ánimo.
-Por eso no te preocupes, hay muchos artista que van a ir de más lejos, para ellos la organización ha predispuesto habitaciones en uno de los hoteles de la ciudad además por la comida y transporte no te debes preocupar ya que yo te puedo ayudar con ello. – la verdad era que ni ella misma se había escuchado antes actuar por el bienestar de otra persona que acaba de conocer y que minutos atrás estaba dispuesta a meterle una bala entre ceja y ceja, la vueltas que da la vida en cuestión de segundos.
-Pero ya es demasiado yo no puedo aceptar eso. – el joven negó con la cabeza no podía abusar de Rukia y sus buenas intenciones ya había hecho demasiado con felicitarlo por sus pinturas, para que ahora ella quisiera pagar sus gastos para que asistiera aquella exposición.
-Y quien te dijo que te lo estoy dando mi dinero, es algo así como un préstamo, cuando vendas tus pinturas que estoy segura que lo harás, me pagaras todo, así que préstame tu celular o algún teléfono debo preparar todo para tu llegada. – Rukia le tendió la mano al joven. Quien le paso su celular un poco sorprendido por la actitud de la joven que era totalmente diferente a cuando había llegado.
Rukia espero a que el celular diera barios tonos hasta que oyó la voz inconfundible de su adorada asistente.
-Buenos días habla Yoruichi con quien tengo el placer.
-Hola mama. – saludo Rukia serena y algo alegre por oír la voz de la gatuna.
-¡Rukia!.
-Sí. – respondió a la joven más alegre.
-¿Porque me estas llamando de ese celular?.
-Es una complicada historia, necesito que mandes a alguien a la dirección en donde estoy. – se fue directo al trabajo la verdad que no tenía tiempo para socializar.
-¿Para qué?.
-Necesito que llevan unas pinturas a la galería. – respondió Rukia tranquila a la pregunta de Yoruichi mientras miraba el joven frente a ella y como sus ojos mostraba una felicidad que quería controlar. La verdad se sentía feliz de estar ayudando a alguien debía de intentarlo más seguido.
-¿Has estado pintando?.
-No es de un joven. – Rukia sonrió mas mirando aquellos lienzos a su al redor que parecían tener vida propia.
-Es extraño tu nunca te interesas por las pinturas de otros actitas, este chico debe ser todo un genio para que tú te haigas interesado.
-Así es su obras son hermosas. – confirmo las suposiciones de Yoruichi.
-Bien enviare alguien mañana a primera hora para allá.
-Yoruichi quiero que sus obras sean expuestas a lado de las mías. – ordeno Rukia firmemente sorprendiendo a Yoruichi.
-Baya. Eso sí que me sorprende.
-Bueno hablamos mas tarde. – Rukia cortó la llamada y le paso el celular a su dueño que aun no sabía cómo actuar. –Bien todo está hecho, mañana vendrán por tus pinturas.- Rukia sonrió mientras miraba fijamente cada expresión que contraía el rostro del chico, la verdad era que ella estaba muy feliz por hacer algo bueno sin esperar nada a cambio, porque ella no quería que el chico le pagara nada, solo había aceptado para que el joven aceptara con más rapidez lo cual l había funcionado.
-De verdad no sé cómo podría agradecerte. – el joven apretó sus manos y tomo un poco de aire y miro a Rukia y le regalo un sonrisa que aria que cualquier chica se rindiera a sus pies, mostrando aquella perfecta fila de dientes como perlas.
-En primer lugar quiero que dejes de vigilarme, y en segundo nada es de a gratis. – enumero la morena con los dedos mientras le picaba el ojo al chico que se sonrojo hasta las orejas.
-Si lo entiendo. – dijo en un susurro aun sonrojado lo cual izo que Rukia riera ahora comprendía porque Yoruichi le gustaba hacer ese tipo de cosas.
-Ha y quiero esa pintura en la galería es hermosa. Mostro una en donde parecía la luna llena y una especie de bailarina bailando sobre una laguna azul.
-Sí. – sonrió ya que esa era una de las pinturas inspirada en ella solo que el rostro de la bailarina no se podía ver, pero la silueta era de Kurosaki Rukia.
-Mañana al amanecer vendré a este lugar a escoger las mejores. Llevaras unas cinco que son el número impuesto por la organización. –le comento Rukia mientras caminaba asia la puerta para retirarse.
-Si entiendo. – el joven asintió con la cabeza mientras la seguía a una distancia prudente ya que aun le ponía los nervios de punta aquella arma que llevaba entre las manos y que claramente la chica sabia usar a la perfección.
-Bueno ya es hora que me vaya Ichigo debe estar muy molesto. – Rukia izo un gesto con el arma que acelero el corazón del joven temiendo por su corta vida y lo mucho que le faltaba por vivir.
-¿Disculpa, que hacías con esa arma?. – no pudo aguantaba la curiosidad después de todo era humano, y la curiosidad era uno de sus grandes defectos.
-Pretendía matarte. – dijo con simpleza la morena restándole importancia al asunto, después de todo era la verdad y decir la verdad algunas beses no estaba de mas.
-¿Qué?. – fue lo único que pudo decir el pobre joven que estaba a punto de desmatarse aun sin poder asimilar la nueva información, muchas emociones por ese día una mas y le daría un ataque cardiaco.
-Es un chiste, la verdad pensé que eras un ladrón y quería darte un susto, solo eso. – no le quedo más remedio que mentir su buena obra del día se había ido por un barranco, pero en fin a beses los humanos somos seres incompresibles que preferimos que no mientan para ser felices a la verdad que nos podría hacer sufrir.
-Ya, tratare de no asustarte nunca. – dijo un poco dudoso el chico aunque un poco mejor por la aclaración de la morena, que abrió la puerta pero antes de salir se giro a verlo.
-Eso sería una buena idea. – el semblante de Rukia cambio aunó sombrío que dejo perturbado al chico mientras esta serraba la puerta detrás de ella.
…
En algún lugar de china.
El peli castaño mantenía sus ojos fijo en una hoja que le brindaba la información que tanto quería. Su rostro cambio de una tranquilidad imperturbable a una ira incontenible.
-¿Que estos Gin?. – pregunto el castaño mientras le tiraba al pecho la información que acababa de leer.
-Lo que pediste. – contesto con simpleza el peli blanco manteniendo su sonrisa de zorro aun en su rostro.
-Esto no fue lo que pedí. Lo que pedí fue saber en donde se encuentra y con quien. – dijo en un susurro peligroso pero que no asusto en nada a Gin a beses el castaño lo odiaba por esa actitud.
-Bueno lo único que sabemos que no eres el único buscándola, además que se desapareció del mapa aunque mañana tendré mas información con respecto a ella. – informo nuevamente el hombre mientras acomodaba los documentos de su semana de trabajo tras la pista de la chica que le robaba el sueño a su jefe.
-Mas te vale que así sea, porque no te daré una segunda oportunidad… investiga todo respecto a ese chico, quiero saber que hace a que se dedica, sus horarios sus hábitos y gustos. A qué hora duerme y se levanta, con quien sale, quiénes son sus amigos, a que come, hasta si estornuda quiero saber todo de él. Si lo encontramos a el la encontramos a ella. – Aizen tomo uno de sus puros cubanos y lo encendió absorbiendo el humo para luego soltarlo frente aquel retrato que estaba en su escritorio.
-Si como quieras tendrás la hora que fue la última vez al baño así que no te sulfures. – gin parecía no importarle nada en la vida, pero siempre hay algo aunque Aizen aun no sabía que era ese algo a pesar de los años que tenia Gin bajos sus ordenes, pero había algo que impedía que confiara en el, pero ese era pan de cada día de su mundo de tráfico, nadie confía en nadie, si lo asías dormiría con una bala entre ojo y ojo.
-Largarte hacer tu trabajo hoy no estoy para tus bromas. – Aizen retomo sus pensamientos y la verdadera causa de su mal humor.
-No te gusta que se escape de tu vista. – sonrió Gin mientras se ponía de pie.
-Ella es lo único que mantiene a su madre a mi lado. –fue la corta respuesta del castaño.
-Vaya aun tienes a esa mujer contigo me sorprendes pensé que era solo un pasatiempo. – mintió como siempre Gin ese era su trabajo y ya nadie podía distinguir la verdad y la mentira entre sus labios, porque toda su vida estaba forjada por mentiras, su vida era una mentira.
-Ellas es uno de mis trofeos y lo seguirá siendo hasta el día que desaparezca. – sonrió Aizen mientras miraba una fotografía de mujer sobre su escritorio.
-¿Y su hija?. – preguntó el hombre mientras miraba la otra fotografía en el escritito.
-Ella también será un trofeo que sabré disfrutar en su momento. – fueron las últimas palabras que oyó Gin al salir de aquel despacho. Pero al salir de este sus ojos se abrieron mostrando una de sus sonrisas sicópatas que aíran temblar al mismísimo diablo en persona.
…
En Londres Inglaterra solo se podía oír como una habitación era destrozada dentro la mansión Yamamoto y dicha habitación era nada y nada menos que la de un peli blanco con ojos esmeraldas que brillar de furia.
-Maldición. -Grito por tercera vez. Camino hasta la cama y se sentó frustrado y se galo el cabello en un acto desespero.
-¿Que ocurre aquí?. – un anciano hiso acto de presencia en la habitación del joven que no dudo en ponerse de pie en posición firme como si fuera un soldado y el anciano su general.
-Yo…yo…- no encontró una justificación creíble a su arranque de furia el peli blanco que solo bajo la cabeza.
-Esta actitud no es tolerada en uno de los invitados de la mansión. – hablo firmante el Yamamoto mientras miraba la habitación destrozada.
-Lo siento señor solo que. – la oración del Toushiro fue interrumpida por el anciano.
-No pudiste controlar tu ira. – dijo mientras apoyaba todo su cuerpo en el bastón.
-No volverá a ocurrir. –Toushiro izo una reverencia mientras apuñaba las manos la verdad era que su ira no había disminuido en lo mas mínimo desde aquella llamada que le había hecho a su linda prometida.
-No sé qué ocurrido para que alguien como tú actué de esta forma, pero si tiene que ver con tu prometida, sabes que tu futuro es estar con ella. –sentencio el anciano provocando una sonrisa en el joven.
-Lo sé. – fue la corta respuesta del joven.
-Cuando regreses tráela contigo. – el anciano se giro para irse de la habitación.
-Lo haré y esta vez no la aleje de mí. – pidió en forma exigente el peli blanco al anciano que comenzó a caminar pero antes se continua su avance se paro y hablo fuerte y claro para que el joven detrás del escuchara sus palabras.
-No lo haré. Ya llego el momento. – y con estas palabras retomo sus camino por el pasillo dejando a Hitsugaya con una gran sonrisa en su rostro.
….
Rukia cruzo el jardín mientras Ichigo la miraba que venía tranquila al parecer tarareando una canción. Traía el bolsito entre sus manos jugando con él. Parecía feliz. Sin dudarlo bajo casi corriendo para verla entrar por la puerta, sana y salva.
Se paro al pie de la escalera aun con su seño fruncido, porque ella le debía una explicación, aunque ni el mismo sabía que esperar oír salir de su boca. Un sentimiento que no conocía se adentro en su corazón poniéndolo más nervioso.
Quizás ella había matado a alguien y si era así como podría verla a la cara, como podría verla sonriendo cuando acaba de quitarle la vida a un ser humano.
El siempre había odiado a las personas que mataban por dinero. Y allí estaba esperando al amor de su vida una acecina que cobraba por sus servicios.
Sin pensarlo Ichigo retrocedió un paso y su corazón latía más fuerte que nunca.
El ya no la quería ver.
Pero también pensó que cabía la posibilidad que no fuera ocurrido nada, porque no oyó ninguna detonación de un alma. Quizás ella se había equivocado y por eso venia con esa sonrisa. Trato de converse así mismo de esa posibilidad.
Miro como la puerta comenzaba a abrirse lentamente lo cual lo izo temblar con mas fuerza.
Recordó toda la información que había en los correos de Rukia que por un descuido de ella los había dejado abiertos, y ahora la copia de toda esa información estaba guardada en la memoria de su celular.
La puerta se termino de abrir y Rukia corrió a los brazos de un Ichigo sorprendido y perturbado por su actitud tan eufórica.
-¿Que sucede?. – pregunto un poco aturdido ya que esa no era la actitud que esperaba de luego mirar cómo se marchaba.
-Ichigo si supieras lo que acabo de describir. – dijo mientras lo abrazaba con mas fuerza.
-¿Y qué es?. – pregunto con su voz cortante pero al parecer Rukia no lo noto porque siguió hablando con felicidad.
-Veras cuando salí de la cabaña seguí a un joven que resulto ser el nieto de la señora Ino y a que no divinas que encontré en su cabaña. – Ichigo levantó una ceja no quería pensar que el motivo de la felicidad de Rukia era el nieto de la señora Ino.
-Dilo. – dijo con su voz igual de fría pero aun así la seguía abrazando.
-Vaya tu sí que le bajas la autoestima a cualquiera. Pero eso no importa lo que descubrí fue el talento del chico. Sus obras de actas inspiran a cualquiera incluso me dio ganas de pintar. – dijo emocionada y Ichigo frunció el seño, el no había logrado hacerla sonreír asía desde que habían ido a la cascada y ahora un extraño venia y la asía saltar de felicidad y luego no quería que se molestara.
-Así, te ves muy feliz. – soltó mientras sus músculos se tensaban cada vez mas.
-Lo estoy no es muy común descubrir un nuevo talento. Como diría Urahara un diamante en bruto que cuando sea moldado y pulido será uno de los más hermosos. Ese chico tiene un don Ichigo. – dijo seria. –Si pudiera ver sus pinturas. – sonrió de nuevo sin notar las venita que comenzaba a marcase en la frente de Ichigo.
-Las iremos a ver me causa curiosidad. – dijo entre dientes, aunque la furia se podía percibir en el aunque Rukia parecía no notarlo.
-Si tienes que verlas, mañana en la mañana quede de ir a su cabaña. – dijo Rukia feliz mientras se separaba de Ichigo. Que estaba cada vez más furioso.
-Pero tú y yo mañana iremos a la cascada. – siseo entre dientes, peligrosamente.
-Si lo sé, pero podemos pasar por la casita del arrollo antes de irnos. – sugirió la morena asiéndole ojitos a Ichigo que los ignoro y miro a cualquier parte que no fuera su hermana y su rara actitud.
-Bien. – dijo aun molesto, y más aún porque ella parecía no notarlo.
-Señora Ino, tiene un nieto muy talentoso. – salto Rukia asía la señora de servicio mientras les agarraba la mano con toda confianza.
-Señorita no la entiendo. – dijo un poco contrariada la anciana por la actitud de la joven.
-Acaso usted no es la abuela del joven que vive en la casita del arrollo. – quiso saber Rukia algo dudosa aunque algo le decía que el chico no le había mentido porque si alguien sabia de mentiras y como mentir esa era ella, y si nadie lo creía, que la miraran en sé momento su actuación era digna de un óscar.
-Si es mi nieto, pero aun no comprado. – Rukia les soltó las manos ala anciana y sonrió mas tranquila.
-Su nieto me ha mostrado odas sus pinturas, y déjeme decirles que son hermosas. – los ojos de Rukia brillaron nuevamente al recordar toda aquellos bellos lienzos.
-Si lo son las he visto cada una de ellas. – dijo la anciana feliz que alguien como Rukia estuviera tan emocionada con las pinturas de su nieto, al fin los esfuerzos de chico estaban dando resultados.
-Pues le informo que su nieto tiene que darle una sorpresa cuando venga esta noche a cenar con nosotros. – Rukia se sapero de la anciana corrió hasta un Ichigo ardiendo en celos le dio un corto besos y subió corriendo hasta la habitación. Dejando de nuevo confundido a Ichigo y una sonriente Ino. Pero todo se termino cuando un grito se oyó en toda la cabaña rustica y no solo allí si no en todo el bosque.
-Te encontramos. –Una sonrisa se marco en el rostro de un hombre que entraba a los linderos de la propiedad de Kurosaki Ichigo, al tiempo que oía el grito de Rukia.
Continuara…
Lo siento de verdad lamento mucho la tardanza pero mi cp se había dañado y había perdido toda la información de todos los fanfic que he escrito. Se imaginaran las horas que estuve llorando pero gracia a uno de mis amigos que hiso magia para recuperar toda la información aquí estoy con nuevo capítulo de esta historia, espero que lo aigan disfrutado. En fin quiero agradecerles a:
Ghost iv
Kurosaki Anne
Jessy moon 15
Sakura –Jeka
Shihoin carol
Vickyallyz
Makiko-maki maki
Yeckie
Mei Fanel
Caroone
Rukia Nair
Kuchiki-san
Le agradezco a todos por su apoyo y espero que me disculpen por aver tardado tanto de verdad lo siento mucho pero mi pese estaba dañada… en fin muchisimas gracias por su reviews que espero que dejen en este cap…
