Capitulo 12
El sol se dio paso en medio de la agonizante noche, que llegaba a su fin… los rayos de luz cálidos llenando de calidez el frio bosque, donde yacía de pie una joven de piel pálida y de cabellos negros como el azabache el cual era movido por la fría brisa en medio de aquel claro, pensando en los acontecimientos resientes y sobre todo en cierta discusión que había tenido horas antes.
Pero en ese momento solo quería olvidar aquella visita que había tenido, necesitaba hablar con Urahara y Yoruichi y comentarle lo que había descubierto o lo que le habían informado, y sobre todo la propuesta que le habían hecho.
Suspiro por millonésima vez, miro asía el frente y comenzó a caminar en dirección a la cabaña. Un paso tras otro, comenzó a trotar y su trote se convirtió eventualmente en una carrera, sus zapatos se llenaban de barro debido a la húmeda de la tierra por las resientes lloviznas, las ramas estovaban y ella no se detenía para quitarlas de su camino al contrario chocaba con ellas sin impórtale que estas la lastimaran, el dolor físico no estaba dentro de las emociones o sentimientos que tenían permitido poseer.
Siguió su carrera, sin reducir su velocidad, ella estaba entrenada para ello, y algo tan simple como eso no agotaría todas sus fuerzas, el cabello se comenzó a pega de rostro debido a la humedad de las plantas que habían sido regadas por el roció mañanero.
Su ropa estaba en el mismo estado, pero no le dio importancia.
Siguió avanzando hasta la cabaña cuando estuvo a su vista se detuvo, suspiro. Había llegado la hora de enfrentar a su hermano, le había dado la noche para que pensara en la forma infantil e inmadura en la que había actuado. Camino con paso decidido con su espalda recta y su cabeza erguida, mostrando su orgullo y dispuesta a oír una disculpa por parte de su hermano.
Camino hasta la puerta miro el picaporte y tomo una gran bocada de aire, aun no comprendía porque estaba tan nerviosa, después de todo no había sido ella la que se había equivocado y tomado una actitud inapropiada de celos infundados. Cerró los ojos y los abrió a la misma vez que abría la puerta, entro con pasos sigilosos, tratando de no hacer ninguna clase de ruido, subió las escaleras hasta la planta superior hasta su habitación donde de seguro estaría su hermano.
Abrió la puerta y se adentro en la habitación miro en todas las direcciones y no lo vio en ninguna parte, camino hasta la acogedora cama y sentó a esperarlo, cuando el sonido del agua cayendo llamó alerto sus sentidos.
Espero unos minutos a que el saliera del baño recostada de la cama con sus piernas colgando fuera de esta. Estaba cansada, después de todo pasar la noche a la intemperie con semejante frio que casi le congela los huesos, y para él como con aquel pal, que tenía unos cuantos meses que no veía. Y lo peor del caso es que las palabras de su hermano se repetían una y otra vez en su cabeza, ella no era débil y era la primera vez que se dejaba llevar por sus sentimientos, y sabía que estaba actuando mal, alguien como ella no tenia que albergar sentimientos como ese en su corazón, pero era en vano, ya no podía volver atrás, y se pudiera no retrocedería, porque la mejor forma de superar los problemas que se venían arriba era confrontarlos con su cabeza en alto al igual que su orgullo.
Cerró sus ojos lentamente y sin darse cuenta la oscuridad la arrastro lentamente sumergiéndola en un profundo sueño que no tardaría en volverse pesadilla.
Ichigo salió del baño más relajado rodeado de una nube de vapor, quería esperar a Rukia calmado, aunque se encontraba muy preocupado por ella y la discusión de la noche anterior a causa de sus celos sin fundamentos. Aunque a según el eso no era suficiente para que ella pasara la noche afuera, "¿acaso eso no era lo que hacían los hombres?" Pero a pesar de todo se encontraba arrepentido por su actitud, pero los celos que había sentido le habían nublado la mente y no lo había soportado verla reír con aquel idiota, porque esas risas, eran de él y solo él podía provocarlas, nadie más tenía ese derecho. Sus miradas eran de él, su atención y sus palabras, lo que ella era, lo que ella representaba, todo absolutamente todo era de él, porque él era de ella. Se pertenecían el uno al otro de misma forma posesiva.
Sumergido en sus pensamientos egoístas fue que se dio de cuenta de la segunda presencia en la habitación, su corazón se acelero y el aire le costó llegar a sus pulmones, su cuerpo se estremeció con suaves corrientes eléctricas que recorrieron cada uno de sus músculos.
La miro dormida en la cama con las mejillas rosadas y su cabello y ropa mojada a causa del roció de la mañana. Se sintió culpable porque por su culpa ella había pasado frío en medio del aquel bosque, por una estupidez de su parte, suspiro y la miro con ternura admirando cada uno de sus rasgos finos y delicados con ese toque aristocrático que no poseía nadie más en su familia. Era algo extraño pero en donde estaba la pequeña morena se podía percibir en ella ese aire de autoridad que solo ella podía trasmitir. Y fue allí mirándola que su imaginación volvió a jugarle sucio por segunda vez. No podía evitar pensar que algo malo le había podido pasar, por pasar toda la noche fuera, a pesar de que Rukia era fuerte y capaz de sobrevivir durante muchas noches en un bosque más peligroso que ese, no podía evitar sentirse de aquella forma y esa rabia asía el mismo.
Se sentía con cuidado a su lado para no despertarla y con cuidado llevo su mano hasta su rostro para apartar un mechón de cabello que cubría su rostro, con sumo cuidado, como si ella fuera un cristal tan fino y delicado que se podía quebrar con el toque de sus dedos. Suspiro y acaricio una de sus mejillas níveas y suaves, realmente ella le resultaba hermosa, era una belleza andante llevo sus labio hasta los labios de ella y le dio un corto beso que no fue más que un roce que le izo desear mas. Se levantó antes de ser dominado por sus hormonas que no perdían chance para manifestarse, camino hasta el armario y tomo una muda de ropa limpia y se adentro de nuevo en el baño.
A los pocos minutos ya se encontraba vestido decentemente, miro a su amada hermana aun con las piernas colgando. Y se dispuso a quitarles los zapatos con cuidado, la acomodo en la cama luego de quitarles los zapatos con dificulta alguna, y la cubrió con una manta y bajo por el desayuno de Rukia, quería redimirse, pedirle perdón y que mejor forma que llevándole el desayuno a la cama, con un perdón y una radiante sonrisa que le derritiera el corazón… si lo tenía preparado.
Con una angelical sonrisa entro a la cocina encontrando a la señora Ino que ya preparaba el desayuno para ambos jóvenes.
Como ya era costumbre Ichigo dio sus buenos días y se dirigió a la nevera y tomo un jugo de naranja, se sentó en la barra de la cocina y comenzó a beber su jugó tranquilamente mientras miraba a la anciana cocinar para él y Rukia.
-¿Salió a correr hoy temprano joven?. –pregunto la anciana mirándolo de reojo, y sobre todo mirando sus ojeras mientras cortaba la frutas para el desayuno de la morena.
-No ¿Por qué lo pregunta? – miro a la anciana curioso por su pregunta.
-Porque he visto huellas de lodo en toda la casa, y usted levantado tan temprano. – contesto con tranquilamente, aunque ella tenía la sospecha que el motivo de aquellas huellas eran otras, al ver a Ichigo tan fresco y sin rastros de sudor.
-Rukia ha salido temprano pero ya ha regresado. –Mintió sin dudar o titubear a la señora Ino. Aunque ella estaba consciente de la discusión que habían tenido los jóvenes durante la cena y conocía claramente los motivos de dicha discusión, ella no podía meterse en esa clase de disputas amorosas, porque el que siempre salía perjudicado eran los terceros, y menos podía opinar cuando uno de los motivos de dicha discusión era uno de sus nietos. Pero algo que Ino nunca se fuera imaginado era lo celoso que había resultado ser Ichigo, sus celos y posesividad ya se habían estado manifestando desde hacía ya días pero ella no le había prestado la suficiente atención. Ella sabía de la disconformidad por el trabajo de la joven, desde que le habían traído el celular y la laptop a Rukia. Ichigo en innumerables ocasiones se había mostrado molesto y sobre todo posesivo con Rukia pero ese posesividad no lo llevarían por buen camino porque los celos manifestados hasta hora no eran normales, y la anciana temía que se volvieran enfermizos. Con todos esos torrentes de pensamientos la señora Ino le dio la bandeja con el desayuno a Ichigo quien sin dudarlo los tomo y subió las escaleras rápidamente.
-Pobre joven Ichigo, no sabes que si sigue con esos arranques de celos la perderá. – la anciana volvió con sus deberes domésticos de aquella mañana que comenzaba a tornarse calidad, pero que sin duda era el comienzo de eventos desafortunados que volverían a separar los destinos de Ichigo y Rukia.
Ichigo entro a la habitación con un poco de dificulta y allí estaba su hermana, la mujer que amaba y robaba cada uno de sus pensamiento parada frente a la ventana con el pelo húmedo y vestida con un mono azul rey y con una franelilla blanca. Ichigo camino hasta el escritorio que estaba cerca del ventanal y miro como Rukia se llevaba el cepillo hasta su cabello y lo peinaba con suavidad a pesar de los nudos que se le habían hecho por correr dentro de la maleza del bosque.
Ichigo camino hasta ella y tomo el cepillo de su mano con suavidad sin abrir la boca para nada y comenzó a cepillar su cabello.
Rukia cerró sus ojos y una pequeña sonrisa se apodero de su rostro.
-Sabes cuando era niña, mi hermano solía cepillarme el cabello y llevarme el desayuno a la cama cuando me molestaba con él.
-Qué casualidad yo hacía lo mismo con mi hermana. – Ichigo sonrió al recordar a una pequeña Rukia con el seño fruncido frente a un espejo mientras el luchaba contra su rebelde cabello.
-Me gustaba que lo hicieras, siempre que me molestaba contigo tomaba un baño y te esperaba frente a la ventana dándole la espalda a la puerta con el cepillo en la mano.
Ichigo le dio la vuelta a Rukia lentamente hasta que quedo frente a él con los ojos cerrados y una pequeña y nostálgica sonrisa en sus labios.
-Eres más hermosa que cuando eras niñas. – susurro a su oído.
-Lo sé… y tambien más inteligente. –Rukia sonrió y miro a Ichigo a los ojos.
-Perdóname. – Ichigo llevo una mano al rostro de Rukia y lo acaricio. –lo siento tanto Rukia, no sé que me paso, pero sentí tanta rabia cuando te vi con el que no pude controlarme.
-Sabes que me decepcionaste yo nunca pensé que tú podrías actual de esa forma tan inmadura.
-Lo sé, yo nunca suelo actual de esa forma… pero cuando se trata de ti no puedo controlarlo.
-Ichigo, aun no lo comprendes, tus celos no tienen razón de ser, yo te amo a ti y por ello estoy aquí a tu lado, no tienes que actual de esa forma y ofenderme como a una de esas a las que estas acostumbrado a tratar, y no es por alagarme ni nada por el estilo, pero yo soy una dama de sociedad y como tal me gusta que se me respete, y si anoche me fui y te deje solo con los invitados lo cual fue de muy mala educación de mi parte. Pero los motivos me llevaron a ello, después me disculpare por ser tan mala anfitriona, pero ese no es el punto, el punto es que necesito que tengas mas fe en mi y en nuestra relación. Si queremos que esto funcione, debemos de poner las cartas sobres mesas, tú me dirás tus condiciones y lo que te molesta y yo te diré las mías, llegando a un mutuo acuerdo podremos evitar lastimarnos y pasar malos ratos y sobre todo evitarnos insultos innecesarios.
-Estoy de acuerdo. – suspiro.
-Y bien dime ¿qué fue lo que molesto anoche?.
Ichigo suspiro y miro a los ojos de su amada tomo su mano y la llevo hasta la cama y la sentó en sus piernas sin oposición alguna de la morena.
-Anoche me sentí ignorado por ti… sé que es ridículo pero sentí que me estabas sustituyendo por el imbécil ese. Hay tantas cosas que tienen en común como su pasión por la pintura y el arte, yo casi no entiendo nada que tenga que ver con la pintura aunque si la aprecio y me muero por ver tus obras de arte, pero el ya las has visto y conoce la mayoría y tu trayecto como artista, y yo no sé nada de eso, no sé cuantas cuadros has creados, cuantas has vendido ni como se llama aunque sea uno de ellos, no sé nada de tu vida profesional como él, me sentí desplazado.
-Ichigo…
-…¿Cómo él puede saber más de ti que yo que soy tu hermano, tu novio, tu amante? ahora veo que fue un error el no querer saber nada de ti estos últimos años, me he perdido de tus triunfos, de tus alegrías, de tus lagrimas y tristezas. Ni siquiera he estado apoyándote en ninguna de tus carreras ¿Qué clase de hermano soy?
-No te preocupes Ichigo, todo está bien, no importa, porque ahora tienes tiempos para conocerme mejor. Y todos lo que quieras saber de mí, lo sabrás por que yo te lo contare sin omitir detalles si, y cuando alguien este asiendo alguna crítica sobre mi trabajo ya sea constructiva o destructiva, sabrás que contestar a mi favor o en mi contra. Pero aun así creo que no fue suficiente, para tratarme de esa forma tan ofensiva.
-Si lo sé, y me disculpo de nuevo, pero es que no soportaba verte sonreírle de esa forma, que lo mires con ese brillo en la mirada. Me hierve la sangre, y me provoca retorcerle el cuello al idiota.
Rukia rio con una melodiosa sonrisa mientras veía a Ichigo con una extraña mueca en su rostro ante su risas.
-No me veas así, es solo que me gusta verte de esa forma, te ves tan bien. Aunque no me gustaría que lo volvieras hacer, me sentí muy mal por ello.
-Sé que me pase de la raya, y no sabes cómo me provoco darme una paliza por ello, me odie a mi mismo por lastimarte.
-Bueno al menos no te dio por golpear la pare ni trataste de golpearte la cabeza con ella. Y bueno es mejor que desayunemos tenemos mucho que hacer esta mañana.
-Pero yo solo quiero estar toda la mañana sin hacer nada más que estar aquí contigo. – la abrazo con fuerza ocultando su rostro en cuello de la pelinegra que solo sonrió.
-Le prometí a Haruka que lo ayudaría a seleccionar sus pinturas para la exposición, recuerda que te lo conté…
Ichigo no pudo evitar fruncir su seño, se levanto levantando con él a Rukia. Camino asía la mesa y se sentó frente a su plato con huevos revueltos y comenzó a comerlos.
-Ichigo…
-Está bien, iremos después que desayunemos. – murmuro mientras masticaba, apuñando su mano, el sabia que sus celos no lo llevarían a nada bueno, por ello debía tragárselos, Rukia ya le había dicho que él era el amor de su vida y él lo creía, pero aun así era difícil mantener aquellos sentimientos a raya.
Rukia camino hasta Ichigo con una sonrisa comprendiendo que él en realidad estaba haciendo un gran esfuerzo. Lo abrazo por la espalda y coloco su cabeza sobre su hombro mientras lo abrazaba y depositaba un beso sobre su mejilla.
-Gracias Ichigo, te quiero. – susurro a su oído. Camino has la otra silla y se sentó frente a su plato de frutas.
El desayuno transcurrió lentamente, por suerte para Ichigo Rukia mantuvo el celular apagado y lejos de su laptop, ese día se lo dedicaría a él, y él estaba feliz por ello.
Ahora caminaban tomados de la mano hasta la pequeña casita que estaba a las orillas del pequeño arrollo, sonriendo y discutiendo por tonterías.
Al llegar al sendero frente a la casita vieron dos autos frente a esta, una camioneta blanca y un auto lujoso verde el cual reconocieron los jóvenes rápidamente.
Rukia camino lentamente, sus manos sudaban y temblaban un poco.
Y no era para menos había llegado la hora de enfrentar las consecuencias de sus actos y Ichigo estaba en la misma situación.
Subieron los tres escalones hasta la puerta de cabaña en donde vivía Haruka.
Y tocaron la puerta.
La puerta fue abierta lentamente por Haruka que sonreía como un niño.
Rukia lo miro y sonrió con una pequeña sonrisa, en esos momentos los nervios la invadían, y que no se reflejaba en su rostro y ni en su cuerpo.
Camino con la cabeza erguida al interior de la pequeña cabaña y los vio allí sentados a los seres que representaban el papel de sus padres.
Yoruichi y Urahara mantenían sus semblantes serios, mirando las manos entrelazadas de los jóvenes.
-Rukia. – saludo Urahara con el seño fruncido mirando a Ichigo como si fuera su peor enemigo. –como lo ordenaste aquí estamos, nos llevaremos las pinturas del joven y lo instalaremos en el hotel predispuesto para los concursantes…
-Kisuke yo... yo…
-No tiene que explicarme nada, Rukia-sama. Yo solo soy un empleado mas no tiene porque rendirme explicaciones de lo que haga con su vida privada, ahora con su permiso iré hacer unas llamadas. – Urahara pasó por un lado de Rukia y susurro para que solo ella ollera lo decepcionado que estaba de ella. Rukia abrió sus ojos los cuales se llenaron de lágrimas que no derramo.
Pero el estremecimiento de su cuerpo no paso por desapercibido para Ichigo.
-Rukia que… - las palabras de Ichigo fueron interrumpidas por la joven.
-Yoruichi…- llamo a la morena que dejo de mirar a una pintura para ver a la chica.
-¿Que sucede Rukia-sama?. – pregunto con indiferencia. Otra daga se clavo en el corazón de Rukia.
-Yo…
-Cuando estés preparada para contarme que paso por tu cabeza cuando cometiste esta barbaridad hablaremos sobre ello, ahora lo más importante es que te arregles, en esa maleta. –señalo una pequeña maleta al lado de ella. – esta una muda de ropa, más decente, póntela nos iremos en media hora para el aeropuerto.
-¿Por qué?, ¿qué ocurre?
-Rukia no se va a ningún lado. – sentencio Ichigo sosteniendo con más fuerza la mano de la morena, el no estaba dispuesto a dejar que los separan de esa forma, después de lo que habían hecho, de lo que habían dejado atrás; no permitiría que alejaran de su lado, no de nuevo. Una vez lo permitió cuando no tenia las fuerzas necesarias para mantenerla entre sus brazos, pero esta vez sería distinto, el ya no era un niño, era un hombre que lucharía por tener a la mujer que amaba a su lado, sin importarle nada ni nadie.
-Lo siento Kurosaki, pero esto no te incumbe, Rukia -sama cámbiese ahora mismo, Hitsugaya y Kuchiki llegan en tres horas. Yo ayudare al chico a escoger sus pinturas.
Rukia asintió con su cabeza, no podía creer que Hitsugaya viniera hasta Japón, si estaba cerca de ella, eso solo significaba que lo suyo con Ichigo ya no podía seguir siendo, y es que nunca había albergado en su corazón que eso duraría, porque simplemente todo había estado desde un principio en su contra. Pero aun así su corazón dolía, y su alma llorara, porque ella simplemente no había nació para ser feliz, su niñez, había sido un espejismo, una ilusión de la que había sido arrancada brutalmente para llevarla a ese mundo donde viva, ese mundo de pesadillas, sangre y muerte. Un mundo a cual Ichigo no podía ir. Una lágrima recorrió su rostro, mientras se desprendía de su ropa, con Yoruichi a su lado cepillando su cabello con delicadeza a pesar de su rostro frio.
-Lo sabes no es así, tu y nosotros no estamos hechos para ser felices, lo que viviste en estos días, aunque no fue el peor pecado que has cometido solo fue una ilusión, son hermanos y eso es algo que no puedes cambiar, con su actitud egoísta han lastimado a más personas, se que esa no es tu forma de actual, así que deduzco que fue idea de él. Porque alguien como nosotros no actúa de esa forma impulsiva sin mirar las consecuencias que traería sus actos. Recuerda a que hemos venido, eres una acecina Rukia, que nunca se te olvide cuál es tu deber para esta organización, desecha esos sentimientos que tienes asía tu hermano. Sé que estas sufriendo por todo esto, y sé que no soy capaz de imaginar el dolor que atraviesa tu alma. Lamento que te haigas enamorado de tu hermano. Pero recuerda que tú ya has aceptado tu compromiso con él. Y él viene en camino en tu busca, el te ama, y es el único que te puede salvar de los sentimientos que te atan a tu hermano, deja a Ichigo ir Rukia, antes que sea demasiado tarde y se vea mas involucrado en este mundo.
-¡Lo sé! y lo entiendo, aunque me duela, y mi corazón se estruje contra mi pecho y me grite que no lo haga lo haré, porque Ichigo se merece alguien mejor que yo, alguien que no lo lastime, alguien que no se una acecina, alguien que no pueda mancharlo le sangre cada vez que lo toque. Lo amo, y por este amor que siento estoy dispuesta hacer todo, incluso dejarlo si con eso tiene un futuro en dónde su vida no peligre a cada minuto. Mi fututo es al lado de Hitsugaya, siempre ha sido así y yo lo he aceptado, aunque me este desgarrando por dentro sé que es lo mejor, no pude negarle las puertas del cielo a Ichigo. No puedo amarrarlo al infierno que es mi vida.
-Es lo mejor para él, me alegra que lo hayas entendido. ¿Dime que tan lejos llegaron con su relación?. – pregunto preocupada Yoruichi terminando con el cabello de Rukia que ahora reposaba sobre su espalda en caídas perfectas.
-No te preocupes no paso más allá de las caricias y los abrazos. No tuve el valor de atarlo más a mí.
-Ya es la hora de irnos es mejor que hables con él antes de marcharnos y dile que su madre está en el hospital, tuvo un recaída.
-Entiendo le diré. – Rukia trato de abandonar la habitación de Haruka que era la que había utilizado para cambiarse de ropa.
-Y Rukia no seas ruda con él. – pidió mirándola a los ojos, sabía que ella estaba sufriendo, y que de igual forma sufría Ichigo, porque en sus ojos se reflejaba el amor que le profesaba a Rukia.
La morena asintió, y salió de aquella habitación.
Miro a Ichigo sentado en el sofá donde minutos atrás había estado sentado Urahara impaciente.
-Ichigo. –el nombrado levanto la cabeza para ver a Rukia, con un elegante y sencillo vestido casual blanco con flores de cállenlas rojas adornándolo, cayendo con delicadeza hasta sus rodillas, unos zapatos rojos puntiagudos y de tacón de aguja que le daba más altura. Su cabello peinado asía atrás cayendo con elegancia sobre su espalda sostenido con broches plateados. Un suave maquillaje que la hacía ver más natural, mas irreal, ante los ojos de Ichigo. – Ichigo necesitamos hablar. – esas palabras hicieron despertar al joven de su sueño.
-Sí pero lo podemos hacer después que vallamos a la cascada, aunque ese vestido y esos zapatos no son adecuados. – sonrió mientras caminaba asía la morena.
El corazón de Rukia izo un sonido que los dos pudieron oír a la perfección, ese sonido era de cómo se estaba rompiendo lentamente.
Ella negó con la cabeza mirándolo con sus ojos nublados y un poco rojos por contener el llanto.
-Ya no podemos seguir juntos Ichigo. Ha llegado la hora de regresar. –no sabía de donde había sacado las fuerzas para pronunciar esas palabras que la hacía sentir aquel dolor en su pecho.
-No. – sentencio Ichigo con fuerza y determinación en su voz, aunque el tambien se estuviera derrumbando por dentro.
-Sí, debemos hacerlo, ya llego la hora de despertar de nuestro sueño… - Rukia lo miro a los ojos mirando el dolor en aquellos ojos avellanas en donde no temía ver su reflejo.
-No quiero y sé que tú tampoco lo quieres. – Ichigo dio un paso asía donde estaba Rukia.
-Aquí no es importante lo que yo crea, si no lo que es correcto y nuestra relación no es correcta, no es sana, compréndelo Ichigo. – que ironías ella nunca había hecho lo correcto y lo comenzaba hacer por él, su hermano, su pecado.
-Creí que eso ya no importaba, creí que habíamos dejado todos esos prejuicios de la sangre atrás, creí que habías aceptado estar conmigo a pesar de las leyes de la naturaleza, a pesar de las leyes de dios. – los ojos de Ichigo comenzaban a nublarse de lagrimas.
-No podemos luchar contra la corriente Ichigo, lo nuestro no tiene futuro, es la hora que tu sigas tu camino lejos de mi.
-No… tú no comprendes Rukia. – el rostro de Ichigo era una mueca de dolor, frustración y desesperación.
-El que no comprendes eres tú Ichigo. – trato de sonar dura, fría y distante para esconder todo el sufrimiento que en esos momentos sentía, aun no sabía cómo podría seguir viviendo sin sus caricias, sus besos, sus abrazos y sus sonrisas, definitivamente si existía un dios este la odiaba.
-Te equivocas Rukia, si comprendo, puedes presumir lo que quieras de tu inteligencia y burlarte de mí y mi escasos conocimientos. Pero no soy idiota se porque te alejas de mi. – claro que lo sabia él conocía sus secretos y sabía que era por ello que se aleja de él.
-No, no lo sabes, y es mejor que nunca lo sepas. – ese era uno de sus miedos que Ichigo se enterara de lo que era ella, la despreciara. Ella no podría vivir con eso, prefería la muerta mil veces que sentir el desprecio de Ichigo.
-Ya es de mesiado tarde para eso, y quiero que sepas que te acepto como eres, no me importa tu pasado, lo único que quiero es formar parte de tu futuro, solo déjame estar a tu lado. – Ichigo camino hasta abrazar a Rukia entre sus brazos aferrándose a ella con todas sus fuerza y voluntad.
-Ya basta Ichigo. – Rukia se separa de él, con algo de brusquedad. - Me haces daño. Yo no quiero estar en un futuro contigo, yo no quiero seguir a tu lado, no es correcto. Por una vez en la vida no pienses en ti, piensa en la familia, en nuestras hermanas y en nuestros padres. Ellos tambien están pagando las consecuencias de nuestros actos, somos hermanos y tu ni nadie por más que quieran podrán romper esas barreras de sangre que nos une. – los ojos de Rukia ya no soportaron mas y se abandonaron a las lagrimas, a dejar fluir un poco del dolor que ahora se apoderaba de su marchito corazón.
-Pues hace días no te importaba eso, hace días cuando escapamos no te importa la familia. ¿Porque ahora sí?, dime. - se estaba desesperando por tener un argumento más sólido, ¿que si él era egoísta?, acaso el mundo no lo era, ¿porque él no podía serlo al lado de la mujer que amaba?.
-Rukia-sama ya es la hora. – interrumpió Yoruichi antes que Rukia lastimara mas Ichigo, porque ella sabía que ahora la personalidad de Rukia no dudaría en aparecer ante Ichigo para lastimarlo y alejarlo de ella.
-Sí. – Rukia miro a Yoruichi que la miraba desde la puerta, dándole las gracias silenciosas por interrumpir sus pensamientos, se güiro para ver a Ichigo. – Mamá está en el hospital al parecer a tenido una recaída, será mejor que vayas a verla. – Rukia le dio la espalda a Ichigo mientras lagrimas escapaban de sus ojos nuevamente, se estaba volviendo débil y eso le molestaba, en mundo como aquel en donde la maldad era pan de cada día los débiles morían a cada minuto. Y ella no tenía permitido ser débil. Y su única debilidad era Ichigo y por ello y por el propio bien de él, lo mejor sería alejarse el uno del otro.
-Espera Rukia, no me dejes, no me abandones, ¡es que acaso no comprendes que te amo!. – grito Ichigo atrayendo la atención de todos dentro y fuera de cabaña. Se escuchaba desesperado dispuesto a todo contar de retenerla a su lado, porque ella se había convertido en lo único modo por él, su vida era de ella, y si ella se iba lo dejaba sin nada, y sin las ganas suficientes para vivir.
Rukia se paro en seco, esas palabras se clavaron como dagas ardientes. Su cuerpo tembló con fuerza y estuvo tentada a decirle que ella tambien lo amaba, pero no dijo nada solo siguió caminando hasta el auto donde la esperaba Urahara con la puerta de este abierta para subiera sin ni siquiera mirarla a la cara.
Ichigo estaba dispuesto a seguirla, no permitiría que se fuera, que lo dejara de nuevo porque esta vez estaba seguro que no podría vivir.
-¡Espera Kurosaki!. –Yoruichi lo sostuvo de brazo y lo miro con lastima, sintiendo su dolor y el de su querida niña.
-Suéltame Yoruichi, no voy a permitir que se aleje de mi. – exigió tratando le liberarse de la morena pero esta no cedía a su agarre por más fuerza que empleara Ichigo para liberarse de su agarre.
-Entiende, ella no es para ti, son hermanos su relación no puede ser. –hablo fríamente Yoruichi aunque en sus ojos se podía ver un poco de tristeza por aquella situación nunca antes vivida.
-Tú eres la causante de que ella se baya. Si tan solo no fueras venido ella aun estaría conmigo. – la culpo Ichigo con ira y veneno en su voz. Porque el necesitaba culpar a alguien de su sufrimiento y por más que quisiera no podía culpar a Rukia, porque había visto su sufrimiento en sus ojos.
-Quizás tengas razón, quizás sea mi culpa. Pero de algo estoy segura que ha sido lo mejor para los dos. Sabes lo que es Rukia, y sé que nunca podrás soportar cada vez que ella salga a matar y regresas a tu lado, ¿la querrás igual sabiendo que llega con sus manos llenas de sangre?. ¿Te sentirás igual cuando tenga que fingir una relación con alguien más que esté involucrado con su misión o sea un objetivo?. No creo que no lo harías, porque tu no pertenecerse a este mundo. Nosotros vivimos en las sombras Ichigo, nuestro destino no es ser felices. – hablo tristemente la morena, ella sabía que él no podría con todo aquello.
-Comprendo todo lo que estás diciendo, pero si para estar al lado de Rukia tengo que soportar todo eso lo haré, si para estar a su lado tengo que ser parte de su entupida organización lo seré. – hablo con seguridad, y ningún indicio de duda en su voz y en sus ojos.
-No puedes formar parte de la organización, y si realmente la amas no intentes formar parte de esta, porque si ella te deja hoy es por tu bien, es para que seas feliz y tengas un futuro en donde no tengas que estar despierto las veinticuatro horas del día temiendo que alguien toque a tu puerta para acabar con tu vida. – la voz de Yoruichi esta vez sonaba un poco más suaves necesitaba que Ichigo entendiera las muchas barreras que los separara y que no debía intentar derribar.
-Mi felicidad s estar a su lado. – insistió con su voz rota, y cargada de sufrimiento y tristeza.
-¿Y su felicidad Ichigo y la felicidad de tu familia?, en esos momentos tu madre está en un hospital interna, gracias a una recaída causada por ustedes, cada día esta peor gracias a la imprudencia de sus actos. ¿Quiere que Rukia lleve otra muerte en su conciencia?. Creo que no… será mejor que vuelvas a tu casa con tu familia y pienses en esto que te voy a decir, tu familia guarda muchos secretos y estoy segura que tienen que ver con Rukia, descúbrelos y quizás allí este la clave para que tu y ella sean felices. –Yoruichi no sabía aun el motivo que la había impulsado a decir sus sospechas del aquello secretos que envolvían a Rukia dentro y fuera de la familia Kurosaki.
-¿Que dices?. – la confusión no se izo esperar en el rostro del peli naranja y las cuales no había dudado en manifestar.
-Solo busca la verdad que ocultan tus padres entre susurros... –suspiro. –Bien creo que ya es la hora de irnos. – la morena salió de la cabaña hasta el auto de Urahara y se subió en el asiento del copiloto dejando atrás a Rukia y Haruka que se veía nervioso por lo tenso del habiente.
-Necesitamos pasar por la cabaña de Ichigo, allí esta mi laptop y mi celular. – ordeno Rukia mirando por la ventana, con su voz fría y distante, que izo que Haruka se estremeciera.
Como lo sugirió Rukia así lo hicieron.
Yoruichi había entrado a la cabaña en busca del celular y laptop, del vestido y de las joyas con las cuales había llegado aquella noche a la cabaña que había sido como un sueño del cual la había despertado la realidad y todo lo que ella implica.
…
Ichigo estaba sentado en la cama que durante una semana había compartido con Rukia con su rostro entre sus manos, lleno de frustración sin saber qué hacer, y como actual, estaba desolado, sufriendo en silenció. Había llamado a su casa y le habían confirmado que su madre se entraba mal de salud hospitalizada que se negaba a ingerir alimento hasta él y Rukia aparecieran. Pero el no está seguro de volver, necesitaba tiempo, pero estaba consciente que su madre no se lo estaba dando y que Rukia ya se había marchado y que a esa hora ya debería estar en Karakura.
Suspiro cansado y miro el reloj, ya habían pasado tres horas desde que Rukia se había ido la extrañaba, la necesitaba. Quería verla.
Se levanto rápidamente tomo su celular y las llaves de su auto dispuesto de regresar a Karakura, necesitaba averiguar mas casas sobre la vida de Rukia, y descubrir todos esos secretos que la rodeaban a ella y a su familia, dejaría de vivir en la ignorancia en la que el mismo se había sumergido para tratar de olvidad el amor prohibido que era su hermana, su mujer. Porque aunque él y Rukia no habían hecho el amor por medio de acto sexual, si lo habían hecho con palabras y carisias. Y eso nadie lo podría negar.
Bajo con rapidez las escaleras, dándole una corta despedida a la anciana.
De ahora en adelante dejaría de portarse como un inmaduro. Había llegado la hora de madurar, de buscar respuestas y de obtenerlas, de buscar la solución de estar de nuevo con Rukia, sacarla de ese mundo en donde estaba sumergida. Llevársela lejos si era posible, en lugar en donde no la pudieran encontrar ni alcanzar. No importaría las consecuencias el ya había tomado una decisión y esa era estar al lado de Rukia pasara lo que pasara, porque ella era la mujer que amaba.
…
Aun mantenía su mente en blanco, no quería pensar en nada, no quería recordar aquellos días con su hermano, no quería sumergirse en ese dolor que la estaba siguiendo, ese sufrimiento que trataba de apoderarse de su corazón. Después de abandonar la cabaña y llegar a Karakura había dejado a Haruka en el hotel y mandado las pinturas para la galería en donde se llevaría acabo la exposición que iría a supervisar horas más tarde.
Ahora ella caminaba en silenció y elegancia por los largos pasillos del aeropuerto buscando discretamente con la mirada a su prometido y su acompañante Kuchiki Byakuya, un hombre frio que la odiaba y se lo hacía saber cada vez que tenía la oportunidad. Aunque no comprendiera a que se debía su presencia a que sus asistentes no la habían puesto al tanto de las nuevas órdenes de la organización debido a la presencia de Haruka en todo el camino de regreso, le habían dado un breve resumen de todo lo que se había logrado hasta ese momento en su misión.
Urahara como siempre iba detrás de Rukia sumergido en una conversación telefónica con algunos de sus empleados de la empresa constructora o la galería. Yoruichi caminaba tranquilamente moviendo sus caderas atrayendo la mirada de más de uno de la población masculina, aunque siempre alerta, para ellos lugares como aquel era peligrosos porque no podían defenderse sin dejar al descubierto sus vidas secretas para la sociedad.
Rukia caminaba como siempre orgullosa e indiferente con las miradas que se posaban en ella. Y en su cuerpo de barbie. Para ello nada de eso era importante aunque beneficioso para aumentar su fama, miro con desagrado a un hombre que decía alguna que otro comentario de mal gusto, ganándose una mirada furibunda de ella, que izo temblar al valiente que no dudo en salir del rango de visión de la pequeña. Cerró sus ojos tratando de controlar sus sentimientos a flor de piel y no dejarse dominar por ellos y esas ganas que tenían de torturar a alguien. Hasta que su cuerpo choco con otro que no dudo en sujetarla por su pequeña y estrecha cintura con posesión apretándola junto a él… cuando estaba a punto de separarse para golpear al degenerado que se atrevía a tocarla de aquella forma, el aroma varonil del hombre nublo sus sentidos. Ella lo conocía y sin poder evitar sonrió y se abrazo aquel cuerpo con la misma posesividad.
-Te extrañe. – susurro la voz de aquel hombre en su oído con voz ronca y aterciopelada que erizo la piel de la joven.
-Veo que no tardan en montar una escenita. –interrumpió el reencuentro una voz fría y dura atrayendo la atención de los jóvenes, que se separaron para mirar al hombre.
-Bienvenido Kuchiki-sama. -Saludó Rukia un poco cohibida y sonrojada por la muestra de cariño...
-Vaya al fin te das de cuenta de mi presencia Kurosaki…
-Ja si no es más que el pequeño Byakuya, y su agrio carácter. Pero no te preocupes si es un abrazo lo que quieres yo te lo daré. – sonrió maliciosamente la mujer asiendo que un escalofrió recorriera la columna de Byakuya.
-No es necesario que una… - no termino de hablar cuando ya tenía a Yoruichi guindando de su cuello dándole besos sonoros en las mejillas antes unas cuantas gotitas en las cabezas de Urahara, Hitsugaya y Rukia que la veía escandalizaba y temerosa al mismo tiempo.
-Yoruichi por favor compórtate estamos en lugar público y a Kuchiki -sama no le gustan esas demostraciones de afecto. – la regaño Rukia seria y un poco divertida por la escena extendiéndole un pañuelo al noble que miro con desprecio pero que tomo por educación, era eso o tener toda la cara marcada por lápiz labial con olor a cereza.
-Bien creo que es mejor que sigamos con nuestro camino hasta mansión. – retomo su camino el moreno seguido de Urahara y Yoruichi dejando atrás a la parejita del momento.
-Rukia necesitamos hablar. – Hitsugaya tomo la mano de su prometida para seguir a os mayores.
-Está bien, pero será después que descanses.
-Sabes muy bien que no lo necesito, descanse durante todo el viaje, a demás ya ha llegado la hora que toda la prensa se entere de nuestra relación. Yamamoto- sama me dicho que ya llego la hora de formalizar nuestro compromiso y yo estoy de acuerdo con ello. Ahora la pregunta es ¿tú estás de acuerdo Rukia? . – el ojos esmeraldas miro a la peli negra con escudriño buscando alguna reacción negativa en la joven, pero como siempre no encontró nada que ella no dejara ver.
-Claro que estoy de acuerdo, este es nuestro destino y estoy complacida con él. Tú eres una de las personas que más quiero y aprecio y quiero que sepas que me hace muy feliz que tú seas el elegido para compartir la vida conmigo. – Rukia estaba segura, que su compromiso rompería el corazón más de lo que ya estaba a Ichigo, pero esa era mejor forma de terminar de alejarlo de ella y del mundo que la rodeaba, esa era la única forma de mantenerlo alejado.
-Y tu eres lo más importante que tengo en mi vida, y nunca te dejare escapar de mi lado. – el peli blanco sonrió y apretó mas la mano de la morena aprovechando uno cuantos fotógrafos del lugar para besar a Rukia con ternura y devoción, un beso correspondido con casi los mismos sentimientos por la morena. – te quiero. – le dijo después de separarse, y sonreírle, miro por encima del hombro de la morena notando que ya lo habían descubierto y era mejor salir de allí antes que una turba de locas se les arrojaran arriba.
Arrastro a Rukia hasta la salida y abordaron una limosina que los esperaba para llevarlos a la mansión de Yamamoto en donde él se hospedaría ya que Kuchiki Byakuya tenía una en ese país y se quedaría en ella, después de todo ese era su lugar de origen. Mientras que Rukia se debatía si regresar a la mansión de sus padres o irse a la mansión de Yamamoto. Después de pensarlo unos minutos decidió que sería más conveniente irse de la residencia de los Kurosaki, después de todo lo ocurrido no sabía cómo ver a la cara a su familia, y lo mejor seria evitarlos por los momentos. Anqué ya tenía una buena mentira para ellos. Pero simplemente no le apetecía hablar con ellos en ese momento. Después de todo no tenia porque rendirle cuenta aquellos que la habían abandonado años atrás. Ellos sus verdugos, aquellos que le habían arrebatado su juventud, su pureza y su ingenuidad. Si ellos no merecían nada de ella.
…
Dos horas después Ichigo estaba estacionándose frente al hospital en donde ya lo esperaba Ishida con el seño fruncido y los brazos cruzados a la altura del pecho.
El peli negro se veía enfadado, y no era para menos una semana había estado extraviado su mejor amigo y nadie sabía de su paradero, hasta hacia una hora que se había dignado ha llamarlo y lo peor de caso era que el había tenido que cargar todos los días con los berrinches con de la rubia novia de su amigo, aun no sabía que le veía a la oxigenada.
En fin ese no era lo que le molestara al joven en ese momento. Si no la falta de confianza de Ichigo al desaparecer del mapa de aquella forma, aunque tenía sus sospechas de donde estaba y que iría a ese lugar ese fin de semana si no se aparecía el peli naranja.
Bueno Ichigo había regresado y Hitsugaya había arribado en busca de su amor y lo obtendría le costara lo que le costara, porque Rukia ya era de el. Y eso a nadie se le olvidaría.
Continuara….
Holaaaaaaaaa…
Nota:
Perdón, chicos y chicas por la tardanza, de verdad lo lamento mucho. Espero que este cap haiga sido de su agrado y que no me lancen tomaticos, golpean duro…
En fin les agradezco a todo por su apoyo.
Ghost iv
Gzn
Vickyallyz
Sakura-Jeka
EstrellaSakuraBlue
Kira love
Le agradezco a todos por su apoyo y sus buenos comentarios, espero que este cap, les haiga gustado y espero sus comentarios. Cuídense los quiero mucho… chaito.
Yuuki Kuchiki
