Capitulo 13
"Chantajes"
"Amenazas"
Ichigo miraba desde la ventana de la habitación de en la que se encontraba Masaki interna en aquel hospital. Había llegado hacia ya tres hora y desde su llegada se había puesto al día con los eventos más recientes en el instituto y en las carreras callejeras, pero eso no era algo que en ese momento quería pensar. Lo único que él quería saber era en donde demonios estaba Rukia. Había llamado mas de veintes veces a la mansión preguntando si esta había llegado, pero no había ni rastro de la morena, también había intentado llamarla al celular y tampoco había podido comunicarse, su celular estaba apagado y lo enviaba directo al correo de voz.
Al no saber en dónde estaba ella lo estaba volviendo loco, la necesitaba.
Golpeo por tercera vez el cristal de la ventana mientras miraba como ingresaban nuevos pacientes al edificio. Giro su rostro para ver a su madre tendida en aquella camilla, a causa de la depresión que estaba sufriendo por ver a sus hijos en aquella incestuosa relación.
Se sentía maldito, pero él no podía hacer nada en contra aquel sentimiento que se había adueñada de su corazón cuando apenas era un niño.
¿Qué podía hacer el cuándo ni siquiera sabía desde cuando amaba a su hermana?, ¿qué podría hacer cuando ni siquiera se había dado de cuenta cuando la había empezado a mirar con otros ojos?. El la amaba como un hombre ama a una mujer, la deseaba y anhelaba de la misma forma que ella lo amaba a él. De eso estaba seguro porque lo había visto en una de sus tantas sesiones de besos y carisias. Pudo ver reflejado en sus ojos la lujuria el deseo, el anhelo, el amor y el miedo, el miedo a avanzar y no poder dar marcha atrás, pero ese era el problema él no quería dar marcha atrás renunciar a ella. No le importaba que ella fuera su hermana él ya había aceptado sus sentimientos ya estaba hundido en el pecado y no quería salir de él y reendimilce porque eso sería renunciar a ella, y el no podía renunciar a la vida, porque eso era Rukia en ese momento su vida, desde siempre fue así y siempre lo seria.
Suspiro y sentó frente a la cama de su madre. Le dolía verla en ese estado siendo el principal culpable. Entendía a su madre y el sufrimiento que estaba pasando, comprendía el porqué los había alejado, pero las consecuencias de esa separación había hundido a Rukia en mundo de muerte y tráficos.
Aunque ante el mundo Rukia era una persona honrada y talentosa, a sus espalda era una asesina una contratista entrenada desde que era niña para matar y la causante de eso había sido su madre, ella la había llevado aquel mundo y abandonado a su suerte, y un rencor que desde niño no sentía volvió a surgir dentro de el como si nunca fuera desaparecido, un sentimiento de odio y rencor que ahora carcomía lentamente su corazón.
Masaki se movió en su cama y abrió lentamente sus ojos rojos a causa del llanto al pensar que sus hijos mantenían aquella relación sobrepasando los límites que habían entre hermanos.
Se estremeció de nuevo al recordar sus sueños o mejor dicho sus pesadillas donde los veía manteniendo relaciones sexuales mientras le sonreían a ella.
Se llevo la mano a sus ojos y comenzó a llorar sin percatarse de la presencia de Ichigo.
Ichigo solo la miraba desde de la ventana, preguntándose cuánto dolor le estaban causando a su madre, a pesar de todo el rencor que sentía su corazón, ella era su madre y aun con todo las injusticia que había cometido ella lo había hecho pensando el bienestar de ellos. ¿Pero porque Rukia y no él?. ¿Por qué enviarla a vivir un infierno cuando el por ser el varón y el mayor se quedo en el refugio de su cálido hogar mandado a Rukia tan pequeña a un frio infierno en donde su destino era matar o ser asesinada por alguien más sin escrúpulos y sin compasión?. Había tantas dudas al respecto aquella decisión que tenían que ser respondidas antes que su cerebro comenzara presentar fallas por la ausencia de su amada.
-Madre. – rompió el silencio con frialdad sin dejar que aquella imagen de su madre le afectara, ella había hecho sufrir más a Rukia y ella se mantenía en pie con su cabeza erguía, a si que su madre podría superar el amor que él le tenía a Rukia. Con ese pensamiento él se acerco a la cama de su madre mirándola a los ojos desafiándola.
-Ichigo. – susurro Masaki llorando con más fuerza al ver a su hijo parado frente a ella y no en uno de sus pesadillas.
-Aquí estoy madre. ¿Quería verme?. –pregunto mostrándose serio y distante, hablándole con respeto pero mostrando la distancia con su tono de voz y en sus palabras.
-Así es. – respondió Masaki sorprendida por aquella extraña actitud de su hijo.
-Bien usted dirá.- Ichigo fio un paso más asía la cama pero aun manteniéndose a una distancia prudente de su madre y sus lagrimas.
-¿Por qué Ichigo?. -Esa era la pregunta que siempre había estado atormentando a Masaki, el porqué de aquel sentimiento, el porqué de enamoramiento enfermizo que para ella era más que una obsesión, ese actitud de sus hijos la había orillado a tomar decisiones de las que ahora se arrepentía, decisiones que destruyo a su hija y a su familia, pero a pesar de esas malas decisiones que no hicieron más que traer sufrimiento no había podido evitar que sus hijos llegaran más lejos en aquella incestuosa relación, que se hundieran en aquella obcecación enfermiza que comenzó a nacer frentes a sus ojos. Pero ahora allí frente a ella estaba su hijo mostrándose frio y distante asía ella, porque ella entendía que su hijo sentía renco, pero que mas podía hacer cuando ella misma se odiaba, por sentir aquel sentimiento que la lastimaba y lastimaría a su familia si se llegara a saber. Necesitaba una respuesta con urgencia si no la gota de cordura que le quedaba sucumbiría aquel dolor que embargaba su alma. Necesitaba saber el porqué Ichigo estaba tan obsesionado con Rukia para llevarlo a cometer aquella locura de huir juntos.
-¿No entiendo su pregunta madre?. – se izo el desentendido pero aun manteniendo la mirada fija en los de su madre que lo miraba con incredulidad ante aquella mentira.
-¿Por qué tuviste que enamorante de tu hermana?, ¿por qué huiste con ella?. Hay tan tantas jóvenes que estarían dispuesta amarte y hacerte feliz ¿por qué tuviste que tener simpatía por el demonio?. – pregunto sin respirar ahogándose con sus sollozos que eran ignorados por su primogénito que solo la miraba como se desboronaba frente a su ojos buscando una respuesta que tranquilizara a su exaltado corazón.
Ichigo solo se pudo imaginar a Rukia llorando encerrada en un lugar oscuro preguntándose una y otra vez ¿porque sus padres no la querían?, ¿porque la habían abandonado?. Y ese simple pensamiento lo lleno de ira.
-Demonio dices. – recordó las últimas palabras de su madre y no pudo hacer nada más que escupir las palabras.
-Así es Rukia es un demonio desde niña siempre fue así atraída por la maldad, aunque con ese rostro angelical siempre te a orillaba hacer cosas, indebidas a pelearte en las calles a mentirnos, a cubrir cada unas de sus travesuras, a amarrarte a ella…
-Se está escuchando. No puedo creer que se exprese así de ella, Rukia tambien es su hija ¡por dios!, como puedes hablar asía de ella, después de todo lo que le has hecho. – Ichigo le dio la espalda a su madre apuñando sus manos con tanta fuerza que sus nudillos se volvieron de un blanco pálido.
-Yo no le hecho nada, en cambio ella a destruido nuestra familia, te ha corrompido a ti, ahora vives en incesto, ¿hasta donde llegaron?, ¿se acostaron mantuvieron relaciones?. – la desesperación se había apoderado de Masaki nuevamente rompiendo cada uno de sus nervios ante imaginarse que sus pesadillas se volvieran realidad.
-¿Pero qué demonios?. – fue lo único que pudo decir Ichigo en shock por las preguntas tan directas de su madre en aquel estado que lo desconcertó totalmente.
-¡Responde!. – exigió la peli naranja asiendo el intento infructuoso de levantarse de la camilla
-Si asía fuera que. – el tono desafiante de Ichigo la altero aun mas.
-¡¿Cómo te atreviste Ichigo? Rukia ya estaba perdida desde su nacimiento, pero tu Ichigo, siempre te creí más sensato… siempre creí que te había criado con la sensatez necesaria para distinguir lo que está bien y lo que está mal. Pero veo que no me forcé lo suficiente, porque a pesar de separarlos por tantos años caíste ante ella, como siempre lo habías hecho. Que ingenua fue al creer que tus sentimientos eran más que amoríos de niños que con el tiempo pasaban, pero me equivoque sigues igual obsesionado que antes. Dime hasta cuándo van a seguir…
-Seguiremos hasta la muerte si es necesario, la amo. – interrumpió Ichigo a su madre con aquella afirmación que dejo sin habla a Masaki y sus ojos casi fuera de órbita.
-Tú no la mas. – afirmo en susurro Masaki apretando las manos mientras el agujero que había en su pecho se ensanchaba mas y la ira recorría cada fibra de su piel.
-¡Si…! si la amo madre y usted ni nadie pondrá en tela de juicio mis sentimientos, porque mis sentimientos por mi hermana son verdaderos y sinceros y si por mi fuera nos iríamos lejos en este momento, lejos de usted y sus intrigas, lejos de toda esta estupidez de que es incorrecto mis sentimientos, y si es verdad desde niño e adorado a Rukia, le amado como no he amado a nadie en toda mi vida y no me importe lo que piense usted y la sociedad ante nuestra relación porque no voy a renunciar a él.
-Pero aun ustedes son unos niños, no sabe que es amor que es amar, su relación no se basa en esos sentimientos, ustedes solo están ilusionados obsesionados. – estaba impresionada por la desfachatez de su hijo ante aquella afirmación que era más que su perdición y ella como madre no se quedaría tranquila al ver a su hijo cometer aquella locura y arruinar su vida para siempre, mientras ella fuera su madre no lo permitiría.
-No madre no se niegue a ver la verdad… Rukia y yo nos amamos y luchare por tenerla a mi lado y que nadie se atreva a separarnos.
-No lo voy a permitir, en mi familia no abra tal aberración. – la ira era palpable en cada silaba que pronunciaba casi escupiéndola como ponzoña. Ella ya había tomado un decisión y a haría hasta lo imposible para separarlos de nuevo.
-Entonces yo no quiero ser parte de su familia. – el ya había renunciado a su familia una vez y lo a haría una y otra vez si eso significaba estar al lado de su hermana.
-Ichigo que dices. – la sorpresa se marco en la cara de Masaki mientras habría y serraba sus boca como un pez fuera del agua.
-Si usted piensa que con esas amenazas puede separarnos entonces está muy equivocada, porque desde el momento en que hui con ella en aquella fiesta de beneficencia yo estaba renunciando no solo a mi vida en Karakura si no tambien a mi familia y a la sociedad que no acepta nuestra relación, contra el amor no se puede luchar con lógica. Porque el amor es irracional y no se puede controlar madre y yo no quiero controlarlo ni luchar en su contra.
-Ichigo si tú y ella vuelven a estar juntos te juro por ti y tus hermanas que me quito la vida, no viviré para mirar a mis hijos siendo amantes. – no le quedo de otra que recurrir al chantaje, había intentado convencerlo con consejos y tratando de abrirle los ojos pero si él no reaccionaba con sus palabras recurriría a los chantajes, el no le había dado opciones así que no se retractaría de aquella amenaza que ponía en juego su propia vida, su desesperación y Ichigo la estaban orillando a ello.
-¿Qué dice?. – preguntó en un susurro debido al shock que le habían ocasionado las palabras de su madre.
-Así como lo oyes Ichigo si tu vuelves a tener esos pensamientos, si vuelves acércate a Rukia con otras intenciones que no sean como hermanos que es lo que son, te juro que me quito la vida y único culpable serás tú Ichigo. Así que decide es Rukia o es mi vida... Serás feliz cargando con la muerte de tu madre y que tus hermanas se terminen de criar sin una madre que las quiera y las protejas, prefieres mi muerte a cambio de ser feliz con Rukia Ichigo. ¡Responde!. ¿Qué decides?. – sicología inversa era lo que estaba usando en ese momento Masaki, una estrategia que ella estaba segura que funcionaria y eso ya lo podía saber con tan solo ver el rostro de su hijo...
…
En una lujosa mansión vitoriana con grandes ventanales y hermosas esculturas a las afuera de Karakura en monte shoji se encontraba Rukia acostada en un lujoso mueble son su cabeza apoyada en las piernas de Hitsugaya que en ese momento acariciaba su cabello negro y lacio mientras la morena con los ojos serrados disfrutaba ese momento.
La relación de Hitsugaya y Rukia surgió en su infancia cuando Rukia fue obligada a cometer su primer asesinato, fue el mismo día en el que Hitsugaya y Yachiru o el demonio rosa como la llamaban en la asociación a la que integraban fueron encerrados en unos cuartos blancos luego se asesinar a sus víctimas traumatizados por arrebatarle la vida a un ser humano.
Ese era la última prueba para ser nombrados miembros oficiales de dicha organización.
En aquel cuarto donde estuvieron encerrados en sus conciencias durante días y noches sin poder dormir, ni comer apropiadamente, sufriendo con su conciencia que no los dejaba respirar ni cinco segundos mostrándoles una y otra vez las imágenes de cómo se habían iniciado en dicha asociación.
Cuando Rukia se creyó perdida y sin fuerzas para resistir la locura a la cual la estaba orillando aquellas imágenes Hitsugaya salió de su depresión para darle la mano y ayudarla a levantarse y surgir de las tinieblas como una Shinigami, una mariposa negra con bordes rojos manchados en sangre por la crueldad de arrebatarle la pureza de su alma condenándola al infierno de la tierra...
Desde aquel día en que sus manos manchadas por aquel liquido se unieron haciendo un parto silencioso de siempre mantener sus manos entrelazadas, y por ello cuando propusieron su compromiso ninguno de los dos vio ningún inconveniente en estar juntos, y a partir de ese día Hitsugaya se convirtió en el refugio de Rukia y ella en de él. Su boca y cuerpo habían sido devorados con pasión por primera vez por él, cada fibra de su piel había sido acariciada por Hitsugaya y Rukia no se arrepentía de ello. Pero ahora había una inquietud en su corazón ahora que Hitsugaya había regresado a su vida después de unos meses fuera de ella por las diferentes misiones que le habían asignado, Rukia no sabía qué hacer, era feliz que Hitsugaya fuera regresado porque con él estaba más segura de el siguiente paso que daría, no podía permitir que Ichigo fuera involucrado en aquel mundo donde su padre lo había mantenido apartado, ese mundo en donde ella vivía atrapada siendo prisionera, esclava de sus delitos y su conciencia, a pesar de que ella lo amara y deseara estar a su lado, sabía que él nunca sería feliz y que la odiaría en cuanto supiera quién era ella en realidad y a que se dedicaba, con Ichigo nada era seguro tan solo quizás su amor, pero era algo que ponía en duda, porque quien puede amar a una asesina que mata a sangre fría y tortura a sus enemigo sin ninguna piedad o compasión. La compasión y el amor no estaban en aquel oficio. Aunque ella y Hitsugaya estaban juntos desde aquel maldito día en el cual fue marcada como una asesina, el sabia quien era ella y cuál era su oficio con la no tenia que fingir ser alguien recto e intachable, con el no tenía que ser la perfecta Rukia que no se atrevería a quitar p dañar alguna persona.
Suspiro y abrió sus ojos sintiendo las carisias de los dedos del peli blanco sobre sus labios color fresa.-te he extrañado. – susurro el oji verde mientras le sonreía con devoción.
-Y yo a ti. – susurro mintiendo con descaro.
-Rukia hay algo que deseo saber. – los ojos fijos en los suyos, le delato a Rukia que ese algo que quería saber Hitsugaya no sería nada bueno para ella.
-¿Qué es?. – pregunto escondiendo su inquietud bajo un velo de aparente calma.
-¿Con quién me has estado engañando?. – la pregunta fue hecha de una forma directa sin rodeos alterando un poco los nervios de Rukia que por suerte logro ocultar antes los ojos escudriñadores de su prometido.
-No sé a qué te refieres. – mintió de nuevo con descaro.
-Si lo sabes, es mejor que me digas la verdad a que me mientas, las consecuencias podrían ser atroces. – la amenazo con firmeza en su vos, pero Rukia no se dejo intimidar, había muchas más personas que Hitsugaya que la atemorizaban y había superado cada una de sus amenazas si perder la calma y esta no sería la acepción.
-Ya te lo he dicho no se dé que me hablas. – y en cierta forma ella no lo había traicionado más que con el pensamiento y pocas caricias que la habían marcado con hierro caliente.
-Ayer cuando te llame un hombre me contesto tu celular y me dijo que era tu novio. – recordó aquel maldito que había hecho que perdiera la cordura por unos minutos, y no le agradaba para nada la afirmación de aquel joven, pero el rostro de Rukia lo hacía dudar.
-Te han engañado con la única persona con que mantengo una relación es contigo. Afirmo de nuevo con convicción sin cabida a ninguna duda que atormentara al joven peli blanco.
-El sonaba muy seguro incluso hasta retador con sus palabras. – afirmo mirando el rostro de la moneda buscando cualquier indicio de nerviosismo, pero no encontró nada más que seguridad y sinceridad en sus palabras, pero algo le impedía creer completamente en ella.
-Pues le creerás a un extraño a mí. – le pregunto haciéndose la ofendida y mostrando un deje de dolor en su mirada. Pero Hitsugaya no era un hueso fácil de roer y el tenia una duda y aun no había sido respondida del todo.
-Permíteme poner en duda tu palabra, ¿porque el tenia tu celular si no era tu amante o quizás aun lo sea?. –seguía pisando terreno peligroso lo sabia pero quería ver aunque fuera un poco de alteración en Rukia, pero sus preguntas eran respondida por la morena con tranquilidad, tranquilidad que no le agradaba para nada, el había que ahí había algo, solo tenía que hacer las preguntas adecuadas y presionarla un poco.
-Amor estas paranoico. – sonrió Rukia angelicalmente, tratando de distraerlo un poco de su plan.
-No lo estoy y lo sabes así que deja de jugar con mi paciencia dime quien es el. Y quizás lo deje con vida. – la amenazo. Pero Rukia no cedió, ella era una maestra de la actuación y sus emociones era algo que podía modificar a su conveniencia de una manera que hasta ella misma se creía sus propias mentiras. –Deja de decir estupideces y…
-¿Quién es él?. – la tomo de la barbilla para que lo mirara a los ojos con algo de fuerza exigiendo una respuesta, el la conocía bien y conocía tambien sus juegos y tambien sabía que le ocultaba algo, el no era estúpido no por nada era uno de los mejores de la organización y su puesto no se lo había gado por tener una cara bonita.
-De seguro es Ichigo. – Rukia movió sus ojos asía arriba fingiendo que estaba recordando, aunque ella estaba cien por ciento segura quien había contestado su celular había sido el idiota de Ichigo.
-Ichigo. – susurro peligrosamente entre dientes el contratista imaginándose miles de torturas que le haría al portador de ese nombre.
-Si el idiota de mi hermano es muy celoso y siempre dice esas clases de estupideces para alejar a los indeseados. -Mintió fingiendo inocencia y una sonrisa que no dejaba pie a alguna duda que pondría los celos del peli blanco a mil por hora y unos cuanto cadáveres en alguna morgue de la pequeña ciudad.
-Mas te vale que así sea Rukia, porque te aseguro que si me engañas con alguien ese alguien se puede ir despidiendo de este mundo, porque tú eres mía y yo soy tuyo que ese es nuestro juramento que nunca se te olvide. – tomo el rostro de Rukia con suavidad y lo acerco a su rostro juntando sus frentes y aspirando su aliento fresco.
-Ha beses me das miedo sabias. –susurro mientras serraba sus ojos y la verdad era que no mentía los celos de su prometido eran realmente alarmantes y en algunas ocasiones enfermizos. Pero de cierta forma lo entendía, ella era la única persona que lo mantenía atado en ese mundo, sin ella el ya no tendría motivos para vivir, el ya se lo había dicho miles de beses y mientras ella fuera su motivo para seguir existiendo no se alejaría de él, aunque eso le causara dolor a Ichigo.
-Es mejor que me temas a que cometas la estupidez de engañarme. – siseo entre dientes, pero con siseo rebosante de hesitación y deseo por poseerla en aquel hermoso y aterciopelado sillón.
-Touchiro calla y bésame. – pidió en un susurro mientras lo alaba a su boca, quería borrar los besos de Ichigo que se habían grabado en piel como quemaduras ardientes que sin ninguna duda dejarían su marcas sin importar los métodos que utilizara la morena para borrarlas.
Mientras tanto Yoruichi y Urahara que habían oído la conversación se alarmaban con la amenaza del peli blanco lo conocían y tambien a sus métodos, y Ichigo estaba en peligro si Hitsugaya llegara a sospechar algo entre la relación incestuosa de esos dos hermanos.
Mientras que los jóvenes se entregaban al placer lujurioso de sus carisias los dos tutores de la morena abandonaban el lugar para ir a la mansión de los Kurosaki por sus pertenencias y para poner distancia entre Rukia y aquella familia y sobre todo entre Ichigo y Rukia. Antes de que una nueva desgracia se apoderada de dicha familia.
Continuara….
Nota:
Holaaaaaaa…..
Chicos y chicas que aun siguen leyendo esta historia…
Si lo sé no tengo perdón ni escusa validad, para este retraso tan horrible. U_U
Me da pena con ustedes pero quiero pedirles una disculpa pero no estoy segura si volverá a pasar así que no les prometeré nada. ¬¬, y perdón por corto de este cap.
Bueno le agradezco a todos que leen esta historia por seguir apoyándome en cada uno de los cap, que he publicado y en todas las otras historias. En esta ocasión quiero agradecerles por sus reviews a las siguientes personas a las cuales estimo mucho y ellos son:
Gzn
Kuchikii-san
Anónimo
Vickyallyz
Sakura-jeka
Ghost iv
Kuralove
Yackie
Y todos lo que siguen esta historia y son malvados por no dejarme un reviews T_T para aumentar mis ánimos para seguir escribiendo esta historia que tantos les gusta.
Muchísimas gracias a todos por su apoyo… los quiero a todos… un millón de besos para cada uno.
Se despide de ustedes su servidora
Yuuki Kuchiki.
