Capitulo 14
Había llegado el día de la tan esperada exposición de arte nacional, en donde se escogerían a los mejores pintores y escultores de todas las ciudades o regiones concursantes en dicho evento, que reuniría a la alta sociedad y los medios de comunicaciones que se aglomerarían en la puerta para tener las mejores tomas e entrevista con los distinguidos invitados y coleados.
Todo en la galería estaba preparado, las pinturas y escultura con breves reseñas de cada artista estaba en su lugar, las finas capas de pintura de cada pare donde colgaba cada obra maestra, una más hermosas que otras y otras con mensajes ocultos, unas transmitían cada emoción sentida por el pintor al tomar el pincel y las acuarelas, cara trazado contaba una historia, un sentimiento y una la luz o oscuridad dependiendo el caso y la obra de arte exhibida. Aquel lugar se había convenido en un museo, un santuario de sentimientos y belleza.
Toda aquella sala de arte y pasillos de la importante galería estaba iluminada, resplandeciente, para recibir a los invitados vestidos de gala.
El personar encargado de la resección estaba dispersos por todo el área, con sus grandes bandejas de bocadillos y copas de champan burbujeante de un color dorado.
Los invitados comenzaron a llegar a las ocho de la noche, que era la hora en la que se había asignado dicha cita con la belleza de los lienzos y acuarelas.
Uno tras otro fueron entrando en aquella sala llena de maravillosas pinturas creada por la mano del hombre y sus sentimientos y talentos. La alfombra roja de la entrada fue ocupada por la más esperada de esa noche.
Un vestido rojo, cortado en capas hasta rosal la alfombra del mismo color. Cernido a una estreche cintura hasta llegar a los valles de su portadora, dejando un seductor y elegante escote en forma de V que era sujeta por un frágil hilo de plata que rodeaba el cuello largo y pálido de la joven, el cual estaba adornado por una sencilla gargantilla de diamantes y rubís en forma de estrella. Su cabello recogido en una especie de rosa de cuellos pétalos salían largos mechones ondulados de cabello adornados con hilos de plata que descendían desde el centro de la rosa. La joven tomo el brazo de su acompañante dejando ver un hermoso brazalete hecho con las mismas piedras preciosas que su gargantilla y sarcillos que eran unas delicadas rosas hechas de rubí con polvo de plata.
La joven sonrió a la prensa que estaba abarrotada en la puerta tomando fotos y uno que otro asiendo preguntas las cuales no serian respondidas en esa ocasión.
Sus ojos violetas destellaron con un brillo más profundo cuando las luces de los flash dieron por completo en su rostro.
Sus labios de un rojo pasión se abrió para pedirle a su acompañante seguir avanzando.
Y así Kurosaki Rukia dio el primer paso asía la noche donde un corazón se destrozaría y clamaría explicaciones para no caer en la desesperación.
…
Ichigo parecía un muerto sin vida. A pesar de estar de infarto, y que su porte era capaz de desmayar a cualquier mujer. Sus ojos de ese color almendra exótico reflejaba tristeza. Desde la llegada de la cabaña, desde que había pisado Karakura, había perdido todo contacto con Rukia. La morena no se había aparecido por la academia, no había visitado a su madre que milagrosamente se había recuperado. No había llamado por teléfono a ninguna de sus hermanas y mucho menos había ido a la mansión, sus llamadas eran constantemente recibidas por el buzón de voz, sin importar desde que teléfono la llamara. No había forma de saber de ella y comunicarse. Se estaba volviendo loco, necesitaba verla. Necesitaba oír su voz. Necesitaba verse reflejado en sus ojos que para él, era una galaxia de estrellas resplandecientes, como las que destellaban en la noche. Necesita besas sus labios con pasión y locura, deseaba fundirse en su cuerpo y atarse a ella eternamente. La necesita, la amaba más que su propia existencia. No podía seguir con aquella desesperación por ello no había dudado ningún segundo en aceptar ir aquel evento, y solo asistirá por ella, porque deseaba verla, ansiaba tocar su cremosa y aterciopelada piel y ori su voz susurrar su nombre.
Se estaba volviendo loco. Y su locura no era más que las ansias ocasionadas por su ausencia.
Esa ausencia que se sentía más por las noches, cuando estaba en su amplia cama, necesitaba sentir su respiración en su cuello, necesitaba que llenara el hueco que había dejado en su alma y en su cama, desde aquella mañana que Yoruichi se presento y se llevo consigo a su querida hermana, a su amada Rukia.
¿Porque el destino tenia que se cruel con ellos?. Un amor imposible, un amor que nunca debió ser, un amor entre dos hermanos que no saben qué hacer y como actual, como luchar contra aquel sentimiento al que se habían entregado por completamente.
Pero había un factor que no los dejaba respirar a ninguno de los dos. Había ese algo con tanto poder que podría derrumbarlos con solo desearlo, y ese factor no era nada desconocido porque ellos ya lo conocían, por que el dolor no era desconocido para aquellos que se amaran. Ichigo y Rukia, eran como el día y la noche, pero con algo en común y eso era la sangre que corría por la venas de los dos, esa sangre que maldecían en ese momento. Porque esa era la barrera que nunca se derrumbaría.
Se sentían sucios, malditos y dolorosamente culpables de amarse con aquella locura que lastimaba a su familia y desintegraba la cordura de Masaki.
Ichigo suspiro se miro por última vez en el espejo y un destello en su cuello llamo su atención. Llevo sus dedos y acaricio a la luna que colgaba de su cuello, lo miro uno segundos y se la llevo a los labios y la beso. Serró sus ojos recordando a su amada en aquel día de su decimo cumpleaños y sus brillantes ojos llenos de emoción cuando él le presento el regalo de ambos.
Abrió los ojos y susurro su nombre y escondió la cadena bajo su camisa roja con los dos primeros botones abiertos.
Suspiro y con mirada decidida abandono su habitación.
Al bajar su escalera se encontró con sus amigos quienes asistirían tambien al evento cortesía de su madre quien estas ves se estaba asegurando que su hijo no cometiera la misma estupidez del evento pasado.
Inoue con un vestido de un color rosa pálido y su cabello sostenido en un elegante moño de lado que dejaba que su cabello callera como una cascada ondulada sobre su hombro derecho hasta uno de sus grandes senos exhibidos en un sencillo y elegante escote.
Tatzuki a su lado lleva uno azul muy recatado y elegante, de tirantes sostenido al cuello dejando parte de su espalda al descubierto y que solo era ajustada en la parte de su senos, el vestido caía con elegancia hasta sus muslos, una delicadas sandalias de cintas se cernía hasta un poco mas arriba de los tobillos. Su cabello era sostenido por un delicado broche de una flor de cerezo.
Sado y Ishida no iban muy distinto a Ichigo, de traje negro; lo único que variaban eran sus camisas, la de Ishida de un blanco inmaculado y la de Sado de un color violeta.
-Se ven hermosas. –saludo a sus amigas que sonrieron ampliamente ante el cumplido del Kurosaki, que últimamente al parecer estaba muy distraído y distante de ellos.
Pero los únicos que conocían su situación era Tatzuki y Ishida solo lo sospechaba aunque esa noche se daría de cuenta que sus conjeturas no estaban tan erradas y por supuesto no eran imposible, porque en la vida de Kurosaki Ichigo no hay imposibles solo había lo inevitable.
Los jóvenes abordaron una limosina negra muy elegante, ya que todos no podían presentarse en el Ferrari de Ichigo. Seguidos de ellos iba la familia Kurosaki y una sonriente Masaki, ya que estaba enterada gracias a su padre de un pequeño detalle que sería la sorpresa del siglo para su hijo.
En el aeropuerto de Karakura. Una mujer de larga cabellera negra y traje chino era escoltada por dos personas que no tardaron en reunirse con otros hombres de traje negro encargados de la seguridad de la dama hasta que esta llegara a su destino.
La mujer hermosa de semblante frio y lleno de curiosidad al mismo tiempo siguió a los hombres en silencio.
Frente a la imponente galería llena de luces y una suave música un apartado edificio se encontraba Aizen vestido de traje tomando una copa de whiskey mirando asía aquel lugar en donde en unos minutos se presentaría frente a la organizadores del evento. Le daría un golpe dura aquella familia. Rukia y su padre no se esperarían aquel ataque. En donde no se usarían las almas pero si las peligrosas y afiladas lenguas, que podrían liberar un caos desencadenando secretos, rencores ocultos, dolores que se creían superados y un odio descontrolable.
La belleza de aquellas pinturas se verían opacadas por el odio y el dolor de muchos corazones.
Continuara…
Nota de la autora:
Perdón por la tardanza y lo corto del cap.
Acabo de salir de vacaciones, mis ánimos están por los suelos, después de luchar contra la enfermedad de mi tía, esta sucumbió ante ella, y el brillo abandono sus ojos destellantes de luz, dándole paso al vacio y a la oscuridad.
Así es, mi tía murió de cáncer hace unos pocos días, y aun no se supera la perdida. Por ello lo corto del capítulo, que espero que sea muy bien aceptado por todos ustedes que leen esta historia y disfruta de cada una de mis ocurrencias.
Sin más que agregar les agradezco a las siguientes personas por su constante apoyo:
Kurosaki Anne
Gzn
Gzn
Ghost iv
ShinigamiDark89
Luryane
Akemi227 –chan
Andy
Prinsecita100
Los quiero a todos cuídense.
