Capitulo 15

Todo iba de acuerdo a lo planeado en aquella noche llena de arte y belleza.

La galería estaba llena de personas admirando cada obra de arte expuesta por los artistas que no dejaban de sonreír y explicar el significado de cada cuadro y escultura creada por sus manos.

Rukia sonreía tomada del brazo de Hitsugaya, rodeados por la prensa que no dejaba de agóbialos con preguntas a las cuales ellos contestaban los más cortes que podían.

Después de media hora Rukia pudo suspirar tranquila un poco alejada de toda aquella gente en una terraza detrás de la galería, donde la suave melodía de un violín no podía llegar, y las boses de las personas no la alcanzaban.

Tomo aire y miro a la luna plateada y las innumerables estrellas que brillaban en el firmamento de aquella noche llena de belleza y arte. Tomo el colgante con el sol que ingeniosamente había ocultado bajo el descote de su vestido… jugó con el sin ser consiento de ello perdida en sus sentimientos.

Sintió como unos poderosos brazos la aprisionaban con delicadeza. Sorprendía y desprevenida completamente, algo muy peligroso para alguien como ella, pero era algo que escaba de sus manos, no podía evitar perderse en los recuerdos de aquella semana de felicidad junto a su amado y idiota hermano.

Sin poderlo contener su cuerpo se estremeció en reconocimiento del aquel cuerpo. Su corazón quiso salirse de su pecho dolorosamente. Y su respiración se izo más escasa, sus recuerdos se evaporaron como el agua en el ardiente fuego.

-¿Que está ocurriendo contigo Rukia? ¿Qué ocurre con nosotros?. –aquella voz sacudió con más fuerza e ímpetu a la morena que solo pudo cerrar sus ojos acorralada por el sin fin de emociones que sentía en aquel momento de debilidad.

La respiración de Ichigo era irregular, estaba nervioso, y alerta, no quería ser descubierto en aquella situación con su enana. Aunque él no le importaba las críticas y el rechazo de la sociedad, pero estaba consciente que para su familia no era fácil aquella situación. Y que sus acciones podían dañar más aquel frágil hilo que era la cordura de su madre. Y realmente el no quería cargar con la culpa del suicidio de su madre.

Pero el deseo de tenerla en sus brazos había sido incontenible. La necesitaba de ella, de su calor, de su aroma, de sus carisias, de sus labios rosando los suyos, de sus manos explorando su cuerpo la anhelaba tanto cada centímetro de su piel llevándolo al borde de la locura… quería sentirla, besarla perderse entre sus brazos. Dios era un sinfín de emociones que arremolinaba en su mente, en su alma y corazón que le resultaba sumamente doloroso e incontenible.

-Rukia. –susurro en su cuello posando sus labios en aquella zona sensible al tarto. Rukia gimió sin poder evitarlo, mordiéndose el labio inferior. –¿Quien es el Rukia?. –pregunto poniendo un beso mas en aquella zona que llevaba a Rukia al cielo.

-¿Qui…quien? –logro formar aquella frase, su cerebro trataba de trabajar a mil por hora para lograr un sentimiento que no estuviera dominado por la lujuria de aquel momento intimo e hechizante.

-Ese imbécil que llego contigo. –Ichigo libero de su agarre a la morena para girarla y verla a los ojos. Pero Rukia no lo miro desvió su mirada, no tenía el valor para hablar con Ichigo sobre su relación con Toshiro.

-¿Respóndeme Rukia quien es el?. -exigió saber Ichigo demandando una respuesta. Si Rukia tuviera la mínima idea de lo que había sentido cuando entro por la puerta de aquella galería y la vio tomado del brazo de aquel albino, si ella tuviera la mínima idea de los celos que le carcomía el alma en ese momento de desconfianza respondería su pregunta sin dudarlo para darle tranquilidad a su corazón. Diablos el la amaba como un devoto a su religión, la adoraba como un monje a kamisama.

Rukia dio un paso temerosa de aquella faceta de Ichigo, sentía como la furia estaba tomando terreno en las facciones de Ichigo debido a su silencio, pero que mas podía hacer ella, como romperle el corazón y destruir lo poco que quedaba en ella. ¿Cómo podía ella detener el tiempo y en aquel abrazo de minutos antes?. ¿Cómo podía ella evitar el sufrimiento al que estaba condenando a ser que amaba en mundo, la única fuerza que la mantenía en pie en ese momento?. Porque ella un ser egoísta y llena de suciedad anhelaba algo que no había sido hecho ni creado para ella. Como una acecina podía sentir algo tan puro como el amor y ser amada por alguien sin maldad en su corazón. Ichigo ella tenía que protegerlo de ella misma, porque ella era su perdición como bien Masaki lo había dicho, ella destruiría a Ichigo sin poder evitarlo.

No ella no podía responder a las preguntas de Ichigo. ¿Cómo hacerlo?. Ella no podía ver sufrimiento y ira en los ojos de Ichigo, no en los de él. No sería capaz de soportarlo.

-Rukia. – una tercera voz se dejo escuchar en aquella terraza, una voz que congelo el corazón de Rukia y su rostro fue adornado por breves segundos por el terror. Sus iris se dilataron cuando entro en su campo de visión aquella persona que había pronunciado su nombre.

Frente a ella estaba Hitsugaya, con sus manos en los bolsillos de su pantalón y con un porte casual sin revelar los celos que se apoderaban de él.

-Toshiro. –Rukia susurro su nombre para asegurarse de que no estaba soñando y que esa no era una pesadilla. Porque solo en una pesadilla podía ella verse en medio de aquellos seres que amaba.

-¿Qué haces en este lugar Rukia?. – pregunto pasando a un lado de Ichigo que lo miraba desafiante y con la ira reflejada en su rostro.

El peli blanco tomo lugar al lado de Rukia, pasando su mano posesivamente pos su cintura apretándola contra su cuerpo.

-¿Que significa esto Rukia?. –exigió saber Ichigo confundido, apretando con fuerza sus puños que gritaban golpear la cara bonita de Hitsugaya que estudiaba su rostro con interés captando todos los síntomas de celos en el joven peli naranja. Con algo de ira contenida apretó con más fuerza a Rukia contra él respondiendo al duelo de mirada con que lo había retado Ichigo sin disimulo.

-¿Si Rukia que significa esto?. – pregunto Hitsugaya susurrándole al oído a la peli negra como un amante a su amada, como lo había hecho Ichigo minutos atrás, pero sin los mismos efectos, ya que en ese momento su cuerpo estaba evadido por el terror de estar en medio de aquellos dos seres.

-Toshiro el es Ichigo. – logro decir por fin cuando su mente pudo hilar una oración sin que las emociones se revelaran en ellas. – mi hermano. –aclaro sintiendo como el agarre de Toshiro se aflojaba relajando sus músculos, aunque algo le decía que Hitsugaya aun seguía desconfiado, bueno aunque no era de extrañar ellos habían sido entrenados de aquella manera, y seguir el instinto era una de las maneras en las que ellos podrían sobrevivir y aquel sentido desarrollado por ellos para advertir el peligro estaba completamente en rojo, gritando a gritos que no debía bajar la guardia ante aquel lobo blanco que la aprisionaba entre sus fríos brazos.

Ichigo miraba con fijeza a Rukia, algo le había dolido con aquella afirmación, algo en él se estaba quebrando ahogándolo en un diluvio de emociones. Su boca estaba seca y medianamente abierta, el nudo en su pecho se hacía más grande, quería gritarle aquel albino que él era más que un hermano. Que él era Kurosaki Ichigo un hombre que la amaba y ella, ella era su mujer… quería separarlos, no podía ver como alguien más la tocaba con aquella posesividad. Ella era suya no de él. Sin poder contenerse dio un paso asía ellos.

Rukia sentía como el mundo se abría a sus pies. Sentía su cuerpo temblar, estaba segura que oía el corazón de Ichigo cuartease con cada segundo que pasaba.

-Ichigo. –logro decir suavemente, escondiendo todas emociones que querían explotar en sus pecho. El miedo no la dejaba pensar con claridad y todo a su alrededor se volvía oscuro, no podía manejar aquella situación y la tención que la rodeaba, no podía manejar estar entre aquellos dos jóvenes exigiéndole respuestas. No podía gritar lo que sentía en ese momento porque sería la ruina de los tres, pero no quería sacrificar a Ichigo, no quería dañarlo de aquella forma que se le hacia inevitable. Como había ella sido tan egoísta y hundir a Ichigo con ella, como había ella osado tocarlo, acariciarlo y confirmar su amor por él. Como había podido… se sentía tan desgraciada, como quería que en ese momento una bala se incrustara en su cráneo y terminara con su existencia.

-Ya veo Rukia. – Toshiro suspiro sin dejar de mirar los ojos de Ichigo que lo desafiaban, algo para él no cuadra, algo estaba mal entre Rukia y su hermano y estaba dispuesto a descubrirlo. –él es el que contesto mi llamada. –Rukia asintió lentamente sin dejar de mirar a Ichigo.

-Tú eres quien la llamo en aquel momento. – los dientes de Ichigo chirriaron de ira al recordar aquella llamada y el tono de posesividad que había empleado aquel albino y sobre todo aun no olvidad el tono de burla en sus palabras.

-Efectivamente. Ahora si nos disculpa Kurosaki, Rukia y yo debemos regresar a la recesión. Hay alguien que debemos recibir. –Rukia pareció algo confundida por aquellas palabras, pero en ese momento no le tomo tanta importancia. Porque todos sus sentidos estaban concentrados en Ichigo y en aquella mirada de dolor, de ira y sobre todo de decepción.

-Espera…- casi grito Ichigo aun manteniendo sus puños apretados con fuerzas. Hitsugaya se detuvo y giro su cuerpo junto el de Rukia para mirar al joven peli naranja con el seño fruncido.

-¿Quién eres, y porque… porque tienes tanta confianza con Rukia?. – Ichigo no sabía porque había hecho aquella pregunta, si ya sabía la respuesta. Solo quería confirmarlas o quizás solo quería tener algo para odiarla, porque quería odiar a Kurosaki Rukia. Por engañarlo y jugar con sus sentimientos.

-Porque ella es mi prometida. – y con aquellas palabras la pareja abandono a Ichigo en un estado de shock y el motivo para odiarla por el resto de su vida. Claro si algún día lograba cambiar su amor por el odio.

Rukia podía jurar haber escuchado el corazón de Ichigo partirse en cientos de fragmentos, sabía que él nunca la perdonaría por haberle mentido, por haber jugado con sus sentimientos. Pero ella estaba atada de pies y manos, ella no era dueña de su vida, de sus acciones y de su destino. Ella era una marioneta en aquel mundo de muerte, de tráfico y una guerra silenciosa que gran parte de la sociedad desconocía o ignoraba. Ella era una asesina, sus manos y cuerpo estaba manchados por sangre y muerte. Ella no debía amar a nadie más que así misma, el amor en su mundo era una debilidad que no podía ser tolerada bajo ninguna circunstancia. El amor era algo vanar en su mundo. Ese mundo podrido y lleno de maldad, codicia y sed de poder en el que ella vivía y en donde Ichigo no podía entrar. Ella era un demonio, un Shinigami que atraía a la muerte.

Pronto Rukia fue sacada de sus pensamientos al quedar frente aquel anciano que la miraba fijamente estudiándola arduamente, penetrando sus pensamientos y sus miedos, estaba segura que había logrado ver a trabes de su máscara y que estaba informado de su situación actual. Al lado del anciano Masaki sonreía tranquilamente bebiendo de una capa de champan burbujeante.

Sin ni siquiera tener tiempo para acercase a aquel anciano imponente que la miraba fijamente fue arrastrada hasta una pequeña plataforma donde descansaba un micrófono en su espera rodeado de periodista. La velada de inauguración estaba a punto de llegar a su fin trayendo sorpresas para serrarla con broche de oro.

Una limosina se estacione frente a la galería. Un hombre con sonrisa gentil se bajo de auto seguido de una mujer de belleza indiscutible. Con pasos decididos se adentraron en aquel evento seguidos de cuatro hombres que asían su función como guardaespaldas de aquella pareja que causarían discordia, despertarían odios olvidados o simplemente ocultos. Rebelarían secretos que desencadenarían una serie de eventos que marcarían para toda la vida aquellos que lograran sobrevivir aquella guerra silenciosa que se arraigarían con más fuerza e ímpetu en el momento que se traspasaran aquella puerta.

Rukia estaba algo confundida, aun no sabía que asía sobre el escenario rodeada de periodista esperando aque hablara. Suspiro y busco entre los presentes aquella cabellera naranja, pero esta no estaba presente en ningún lugar.

Con algo de dificulta logro aclarar un poco su mente y centrarse un poco en su trabajo. Tras un suspiro miro a la prensa y los invitados de aquel evento y se preparo para aquella rueda de prensa.

-Buenas noches… le agradezco a todos los asistentes a esta noche llena de arte y belleza. –tomo algo de aire y miro a todos los presentes confirmando que tenía toda su atención. –una noche en donde jóvenes artistas se han reunidos de diferentes ciudades y regiones de nuestro país, para demostrarnos que tienen el talento para creer tanta belleza con lienzos, acuarelas y una don de la imaginación, para captar esos pequeños fragmentos emocionales que nos trasmiten sus obras, y no solo las acuarelas pueden mostrarnos belleza, porque tambien cada una de las esculturas expuestas no cuentan sus historia, la historia en las que son inspiradas y la historia de sus artistas. Esta exposición no es solo una exhibición de arte. Es una competencia entre los artistas por ser los mejores en cada una de sus áreas. Ellos que son amantes y conocedores del arte tienen sueños, sueños de que todo el mundo aprecie sus talentos y esfuerzos, y por ello esta noche la asociación de artistas a la que pertenezco cumplirá esas pequeñas o grandes ambiciones de uno de nuestros participantes. Solo uno podrá ir a exponer sus obras de arte en una gira mundial por los países más influyentes de este ámbito. Solo ustedes pueden decidir quién es digno de ganar esta competencia, solo ustedes pueden ser…- las palabras de Rukia murieron en sus labios cuando sus ojos captaron aquella pareja de recién llegados. Y como aquel hombre sonriente levantaba la copa a su salud bebiendo todo el contenido de un solo trago.

Pronto toda la atención de los invitados cayó sobre ellos, unos preguntándose quienes eran y otros como los miembros de asocian secreta de Shinigamis no podían asimilar el descaro o la presencia de aquellos individuos. Pero la más sorprendía era Rukia, aquella mujer era igual a ella en todo el sentido de la palabra, su cabello negro como la noche igual al de ella, sus ojos violetas, iguales a los de ella, su piel pálida, igual a de ella, su porte aristocrático y cada uno de sus rasgos eran iguales a los de ella. Y con la misma sorpresa que Rukia la miraba ella le regresaba la mirara. No había duda que era como si las dos se vieran reflejadas en un espejo.

Al otro lado oculto entre un muro un rubio acompañada de una rubia malhumorada sonreía ampliamente. Los tres lados de la pirámide habían sido juntadas y los naipes estaban sobre la mesa. Solo faltaba ver quién sería el ganador de aquel juego que daba inicio en ese momento.

Sin escuchar las quejas de su acompañante el hombre salió de su escondite aplaudiendo manteniendo su sonrisa de burla en sus labios.

Mientras que Ichigo aun seguía en aquella terraza recostado sobre el hombre de Yoruichi la única que podía darle consuelo en aquel momento ignorando los recientes acontecimientos y la ventaja que tendría Ichigo en aquella discordia. Siempre y cuando supiera jugar sus cartas.

Continuara…

Nota:

Si me merezco todos sus insultos y su molestia. La verdad no tengo palabras ni cara para pedir disculpas por la tardanza. Pero quiero que comprender que la muerte de mi tía me ha afectado un poco y mis inspiración no ha estado muy bien que digamos.

Bueno quiero agradecerles a las personas que me dejaron sus reviews en el capitulo anterior y ellos son:

Kurosaki Anne

Gzn

Mei fanel

Vickyallyz

Akemi227-chan

Kuchikii-san

Ghost iv

Muchas gracias por su apoyo y condolencias.

YUUKI KUCHIKI