Capitulo 17

Risas se oían en todas direcciones. El día estaba siendo especialmente soleado, las nubes pasaban lentamente como motas de algodón de un impecable blanco. Los estudiantes del instituto Karakura estaban dispersos por todas las áreas verdes disfrutando de aquel día soleado y un poco caluroso.

Todos reían menos Kurosaki Ichigo.

El joven de cabellera naranja estaba en solitaria azotea del instituto recostado de la cerca de seguridad mirando perdido las nueves invadido por los recuerdos de aquella noche. De aquella fiesta en la galería de Rukia. La exposición había sido un total éxito, todo la sociedad y amante del arte hablaban de ella al igual que el repentino desmayo de Rukia cuando vio aquella extraña mujer igual a ella.

Ichigo frunció el seño ya había pasado una semana y un no la había visto, se la había tragado la tierra literalmente. Yoruichi no le quería dar la dirección del lugar donde ella se encontraba. Ichigo apuño las manos. Los días sin ella se hacían eternos, agonizaste.

-Rukia. –susurro al viento cerrando los ojos imaginando aquel rostro que le hacía perder el sueño todas las noches ese rostro que lo seguía a todas partes, ya no podía concentrarse nada.

-Si.- Ichigo apretó los puños nuevamente. Ahora no podía pronunciar su nombre sin que la imaginara responderle. Si estaba mal, muy mal. La falta de la enana lo estaba volviendo loco. Se mantuvo en silencio sin abrir los ojos. Para que abrirlos si sabía que ella no estaba allí.

Rukia miro a Ichigo fijamente esperando a que el abriera los ojos, pero eso no ocurrió frunció el ceño y camino con pasos silenciosos y se recostó tambien de las cerca de seguridad a un metro de distancia y miro hacia un grupo de chicas que almorzaban bajo de un frondoso árbol sentadas sobre la grama verde disfrutando de una conversación al parecer muy divertida sin preocupaciones, sin misiones y sobre todo sin vigilar sus espaldas temerosas de una bala.

Ella había asistido al instituto ese día porque quería mirar a Ichigo, quería perderse en sus ojos llenos de vida y deleitarse con su olor a pureza. Ese olor a menta que despedía su piel con toque de especies la drogaban… quería que la abrazara y la besara necesitaba más de la droga que representaba el… su Ichigo. Quería no deseaba estar de nuevo entre sus brazos. A pesar de que era un imposible, un sueño por lo cual arriesgaba mucho más que su vida más que la integridad de sus emociones que se volvían una revolución cuando lo veía a él.

Miro de nuevo aquel joven. Ichigo y ella eran tan diferentes, vivían en mundos diferentes y unidos por un vínculo poderoso como la sangre, esa que dudaba en ese momento compartir. Porque ella recordaba las palabras de aquella extraña antes de perder el conocimiento. Ella había dicho que era su madre. Su madre.

Masaki se reusaba hablar sobre aquella extraña, todos lo hacían, le ocultaban sobre la verdadera identidad de aquella mujer que acompañaba a su fiel enemigo. Aizen, el tenia las repuesta y si el había llevado aquella mujer era por algo, el quería que ella lo siguiera que acudiera a el por respuesta y eso era lo que iba hacer. Ella iba ir hasta su guarida.

Miro a Ichigo una vez grabándose su varonil rostro en su memoria y se dispuso a irse, estaba triste, decepcionada el no le había hablado, ni siquiera se digno a mirarla. Y ella entendía sus motivos, no lo culpaba ella era la culpable de todo. Se merecía su odio… aun así le dolía, la desgarraba saber que la odiaba. Sus ojos se volvieron cristalinos, se acerco un poco más el, y alzo su mano para poder acariciar su piel. Pero se contuvo. Se giro para marcharse.

Aun así no pudo dos poderosos brazos la atraparon.

-Rukia –susurro Ichigo sobre el oído de su amada. Aun si creer que ella estaba allí frente a él, entre sus brazos temblando y embriagándolo con aquel perfume endemoniado que nublaba sus sentidos.

-Ichigo. –susurro ella inmóvil, no esperaba aquella reacción de el. Su voz fue un gemido extasiado que no pudo callar.

-¿Por qué Rukia?¿Por qué sigues volviendo?. –pregunto aun susurrando con el dolor palpable en cada una de sus palabras. Ichigo intensifico el agarre sobre la cintura de la morena como si temiera que esta se marchara de nuevo, que lo volviera a dejar en aquella soledad que carcomía su alma. El la necesitaba más que el aire, el agua incluso que la vida misma, porque el sin ella ya no era nada. Ella le había robado todo. Lo había hecho perder su camino dejando en aquel desierto donde solo podía llover, donde las colinas de arenas se volvían playas ante las lagunas causadas por las lluvia de su dolor.

Rukia perdió su habla. Odiándose sintiéndose miserable. Ella era quien estaba destruyendo lo único valioso que tenía en su existencia porque lo que ella hacía no era vivir, porque lo que ella tenía no era una vida. Ella solo existía en mundo corrupto lleno de maldad, poder y dinero. Como deseaba ser una de aquellas chicas sin preocupaciones más que sus estudios o su novio de turno. Pero eso solo era un sueño inalcanzable. La vida le había cerrado las puertas con tan solo ser una niña arrojándola a la perdición donde ya no tenía salvación salvo quizás tal vez la muerte. Una muerte que no tardaría en tocar su puerta la cual ella obrería con una amplia sonrisa. Porque las personas como ella en rara ocasión alcazaba la vejes.

El cuerpo tibio de Ichigo la trajo de nuevo a la fría y cruda realidad, donde ellos no podían ser más que hermanos. Un hermano que ella quería proteger aun a costa de su felicidad, porque Ichigo representaba la felicidad que había estado huyendo de ella como si fuera una plaga. Y de ello ella se sentía así, como una infección que podriría a Ichigo si se quedaba junto a el, por ello ella tenía que alejarse de el, ante que se dañaran más aun de lo que ya estaban.

-Ya no volveré más. –susurro sintiendo como las lagrimas abandonaba sus ojos, era fácil pensarlo pero duro pronunciarlo. –ya no puedo seguir mintiéndonos Ichigo. No hay un futuro para los dos. Ya no puedo dar más mi amor. –susurro manteniendo su cabeza gacha temblando con su corazón en las manos, se sentía débil desbastada y sobre todo sentía miedo.

Ichigo la aplico más fuerza en aquel abrazo temiendo que se fuera, quería fundirse en aquel cuerpo el no la volvería a dejar a ir, sin importar quien estuviera en el medio, sin importar que ella estuviera comprometida y los lazos que los unían a él. No la dejaría ir. ¿Como el podía dejar ir la vida, la luz y el sol que destellaba en aquel desierto convertido en océanos?.

-No te vayas. –suplico negándose a dejarla ir hundiendo su cabeza en cuello de ella. Si ella se iba el… el…

Rukia con algo de dificulta se libro del abrazo de Ichigo que la miro a los ojos el tambien estaba llorando silenciosamente. Sintió como el alma grita desesperado, era tan doloroso que le costaba respirar, sentía perderse en el abismo de la locura y desesperación. Ella lo amaba… pero ella, ellos no tenían opción. Ella debía marcharse, dejarle el camino libre para que el pudiera ser feliz lejos de ella y los peligros que la acompañaban.

-Algún día, quizás nos volvamos a encontrar. –susurro poniendo una de sus manos temblorosas sobre la mejillas de su hermano que la miro con sus ojos avellanas dilatados por el llanto, por la sorpresa y el shock que causaban sus palabras cargadas de amargura y de remordimiento por llevar aquella vida.

-¡No! –Ichigo negó con su cabeza rotundamente, el no lo aceptaría no le robarían de nuevo el alma. Su corazón no volvería a dejar de sentir, de latir por ella. Se negaba a dejar ir su amor. Ella no podía despedirse e irse como si lo que ellos tenían nunca había existido.

-Yo estaré cuidando de ti, siempre vivirán en mi corazón porque él es tuyo Ichigo, se que lo cuidares bien. –los ojos violetas de Rukia seguían derramando lagrimas que corrían por su rostro sin control como cascadas de aguas saladas. Su corazón seguía oprimiéndose hasta el punto de ser muy doloroso.

-¡Cállate!. –exigió abrazándola nuevamente con más fuerza que minutos atrás causándole dolor a Rukia que cayó sin protestar.

-Ichigo… -susurro cerrando sus ojos envolviéndolo con sus brazos clavando sus uñas sobre la espalda de su hermano aferrándose más el no se quería ir.

-Cállate… -pidió con una nueva emoción en su voz algo que Rukia no tardo en identificar con sus siguientes palabras. - ¿te irás con el no es cierto?. –Ichigo se separo de aquel abrazo con algo de violencia mostrando sus celos en sus ojos y rostro esos celos que lo torturaban más que perderla.

-No. –respondió en voz ahogada por el llanto, pero firme mostrando que no mentía. Ella tambien estaba dejando a Toushiro atrás.

-¡¿Cómo?- la sorpresa se adorno su rostro con incredulidad.

-No me voy con él, al lugar donde voy ni siquiera él me puede seguir. Urahara y Yoruichi creerán que los he abandonado… quiero que les digas que los amo a ambos e igual a Yuzu y Karin y no se te olvide nuestro padre. – Rukia sonrió y dio un paso atrás alejándose de Ichigo sonriendo con una risa hueca bacía carente de emociones. Rukia volvía a usar su máscara volvía a ser una princesa de hielo a quien le habían enseñado a no sentir, a no amar y sobre todo le habían enseñado el arte de matar. Convirtiéndola en la marioneta que era sin derecho incluso de respirar.

-¿Pero qué diablos?. –Ichigo dio un paso hacia Rukia y esta retrocedió dos negando con su cabeza rogándole que no se acercara.

-Voy en busca de la verdad Ichigo ya no quiero vivir en la ignorancia siendo manipulada por aquellos que conocer la verdad de mi existencia. Por aquellos que tienen el poder de decidir sobre mi vida. Quiero ser dueña de mis actos. Quiero por una vez poder decidir con libertad.

Rukia miro las nubes que ahora de un color gris anunciando que pronto llovería y cubriría sus lágrimas borrándolas del mundo, borrando la evidencia de su miseria, de su desesperación y su dolor.

-Entonces yo iré a donde quieres que vayas. Te seguiré sin importar que bayas al mismísimo infierno Rukia, porque quedarme aquí y verte partir ya es un infierno.

Dijo con decisión, una vez se lo había dicho y se lo había mostrado, no le importaba dejar su vida a tras, a sus amigos, a su familia, nada le importaba salvo estar con ella. Eso era lo único que quería y deseaba. Estar a su lado y sanar sus heridas, su corazón, su alma, quería regresarle la sonrisa y la alegría, quería ver a la Rukia de su infancia a la Rukia que había visto en la cabaña. Quería ver a la verdadera Rukia y no a la cascara que tenia frente a él desgarrada y ensuciada por aquello que la habían corrompido y obligado a su alma noble a oscurecerse por el odio y la muerte.

-No lo entiendes Ichigo, tu y yo pertenecemos a mundos diferentes. –Rukia limpio sus lagrimas con algo de violencia enrojeciendo mas sus mejillas. - En ocasiones desearía volver a ser esa niña que caminaba tomado de la mano de su hermano mayor, aquel que sonreí y protegía con devoción. –las lagrimas seguir fluyendo sus ojos manchando sus mejillas. -Te amado desde que puedo recordar y por ese amor te dejo ir Ichigo. Por ese amor me voy para que puedas ser feliz. Sé que será difícil pero algún día lo superaras y comprenderás mis razones. Ya verás que lo harás. Amaras y serás amado tendrás un vida plena y feliz. Una vida que no podrás tener a mi lado… porque que a mi lado solo puedes tener decepción y dolor. Tu amor se convertiría en odio al no ser feliz a mi lado.

Ichigo se estaba desesperando… aquello se le estaba saliendo de las manos no podía hacer nada por retenerla junto a él, ella estaba decidida a irse, estaba decidida a dejarla atrás en el olvido en la soledad. Se almo de valor y pronuncio aquellas palabras que podían retenerla a su lado. Esas que le demostraría la magnitud de sus sentimientos.

-Sé lo que eres Rukia. Se aque te dedicas. Y te acepto… acepto lo eres y lo que has hecho. –susurro mirándola a los ojos decidido más que nunca.

-¿Cómo?. –callo de rodilla asimilando el significa de aquellas palabras aterrada.

-Yoruichi y Urahara me contaron sobre tu verdadero trabajo. De tu verdadero oficio. Rukia tu eres… -Ichigo callo al ver a Rukia cubriéndose sus oídos negándose a oírlo pronunciar aquellas palabras. Parecía tan frágil desprotegidas un conejillo tembloroso sin sueños y sin amor. Todo se le había sido arrebatado. El quería regresarle todo aquello y darle más aun. El la protegería incluso de ella misma.

-No…no ellos no pudieron hacerme eso… ellos no te lo dirían… -susurraba meciéndose sin atreverse a mirar a Ichigo que se arrodillo frente a ella tomando sus manos temblorosas entre las suyas que la sujetaron con firmeza pero siendo delicado.

-Rukia tu eres una contratista. Una acecina… y yo te acepto…- Rukia se soltó del agarre de Ichigo y lo miro a los ojos para de nuevo desviar la mirada no podía verlo a los ojos sentía vergüenza de ella misma.

Rukia lloraba amargamente abrazándose a sí misma. Ella no quería que él se enterara que el viera aquel camino detrás de ella lleno de sangre. Se sentía sucia desesperada por limpiar aquella sangre que manchaba sus manos. De todos él era último que debía enterarse de lo que era ella. Se volvió a cubrir el rostro con las manos temblorosas. Se sentía morir, una angustia inundaba su corazón.

-Me oyes Rukia te acepto. – le repito al verla en aquella crisis negándose a verlo.

-Deberías de despréciame, repudiarme, sentir asco de mi contacto Ichigo. Soy alguien que no merece ser amado. –Rukia se negó a mirarlo.

La lluvia comenzó a caer a pesar que el sol aun estaba destellando con sus rayos ahora cálidos.

Solo pocas nueves grises estaban sobre el colegio. Los alumnos en ares verdes corrían a refugiarse dentro de las instalaciones o buscaban refugio bajo algún árbol. Mientras ambos hermanos se mojaban bajo la intranquila lluvia.

-¿Como sentir asco, repulsión de lo que más amo?. –susurro tiernamente limpiando las lagrimas de los ojos de Rukia.

Rukia sonrió con una sonrisa triste y miro a los ojos de Ichigo y susurro con voz escalofriante;

-He matada incluso aquellos que una vez llame amigos… tambien podría matarte a ti por conocer mi secreto Ichigo.

Continuara…

N/A:

Sin comentarios no tengo escusas por la tardanza.

Les agradezco a las siguientes personas por sus reviews:

Yeckie

keisi-san

Koral Kurosaki

Gzn

Akemi227-chan

Muchas gracias por sus comentarios…

Y feliz navidad a todos…

Besos

Yuuki Kuchiki.