Disclaimer: Los personajes y lugares le pertenecen a C.S Lewis. Y la trama a Disney. Yo sólo la utilizo para crear esta adaptación.
Summary: Adaptación. Ambos estaban destinados a gobernar un pueblo, dos pueblos que se odiaban mutuamente. Pero cuando los Príncipes se enamoren la historia dará un vuelco. Ed/Lucy. NO Incesto. OOC. UA
NOTA: Adaptación del Rey Leon 2 (Propiedad de Disney). OOC (Out Of Character) verán a algunos personajes distintos de como lo son en la saga originalmente, lo aclaro desde el principio. Es un minific, por lo que no contará con demasiado capítulos y no muy largos. Universo Alterno.
Capítulo VI — Cacería.
Lo veía perfectamente desde el punto en el que estaba, caminaba en silencio por el huerto de manzanas, los alrededores estaban desiertos. Era la oportunidad perfecta de acabar con todo aquello.
Estaba detras de un árbol, Peter ni siquiera presentía lo que él estaba a punto de hacer. Su mano viajó hasta la empuñadura de su espada, ya empezaba a deslizarla...
— ¡Buenos días! — Una voz femenina exclamó, se volvió de inmediato, la espada a medio camino de salir de la vaina. Estaba totalmente alerta. Soltó el aire cuando vio que era Lucy quien le había encontrado — ¿Sorprendido? — Bromeó ella. — Estoy lista para las lecciones — Edmund continuaba en silencio, su mirada regreso al huerto, el Rey ya no estaba, apretó la mandibula con frustración. — ¡Vamos! — Exclamó la Princesa jalando su brazo y sacandolo de ahí.
Lucy se había encargado de conseguirle un caballo a Edmund y uno para ella misma. Lo había guiado hacia uno de los bosques cercanos de Cair Paravel. Él le había ordenado que se separaran.
Estaban de cacería, podía escuchar perfectamente el sonido de un arroyo cerca de ahí. Vio un ciervo cerca, movió lo mas silenciosa que pudo a su caballo. Tomó una profunda respiración y empezó a colocar una flecha en su arco.
— Si yo te escucho, el ciervo lo hará — Lucy jadeó y dejo caer el arco ante la sorpresa.
A unos tres metros de ella, Edmund había aparecido de la nada, sostenía una ballesta en una de las manos. — En la cacería, el silencio y la quietud lo son todo.
Algo se movió a la derecha de ellos, el Príncipe lo vio. Empezó a mover su caballo en esa dirección, Lucy lo seguía de cerca. En silencio, frente a ellos un ciervo apareció.
Ajustó la ballesta y la subió a la altura de su hombro.
— ¿Que estás...?
— ¡Shh! — La mandó a callar él, Lucy se cruzó de brazos y siguió observando. ¿Que pretendía? ¿Disparar desde allí? A la única que veía capaz de aquello era a su madre, la Reina Susan era la mejor arquera de Narnia.
¿Pero Edmund?
Cling.
Volvió la mirada al ver que él había soltado la flecha.
— ¡Maldición! — Dijo por todo lo alto mientras empezaba a galopar hacia donde estaba el ciervo. Sin entender nada, ella lo siguió.
— ¿Que ocurrió? — Preguntó poniendose a su lado.
Edmund fruncía el ceño. — Algo lo asustó.
— ¡Están por allá!
— No, por acá.
— ¡Allá!
— ¡Acá!
— Allá.
— Acá.
Lucy fue la primera en moverse en dirección a las voces. Ya tenía una idea de quienes eran, solo tuvo que andar unos segundos para escuchar perfectamente las voces. Detrás de ella, Edmund había vuelto a preparar su ballesta.
Antes de que pudiese decirle algo a las dos figuras frente a ella, escuchó como él soltaba otra de las flechas. Se clavó en un árbol, a centímetros de donde estaban los dos narnianos discutiendo. Ambos se volvieron.
— ¡Hey! Yo no conocí a tu padre como para que estes haciendo esas cosas — Gruñó el ratón, Tumnus levanto la mano y la movió frente a él, mandandolo a callar.
— ¡Reepicheep, Tumnus! — Lucy interrumpió su encuentro, a su lado, Edmund los fulminaba con la mirada. — ¿Qué hacen aquí? — Parecía que esa frase empezaba a decirsela a ellos mas seguido de lo que debía, se volvió a cruzar de brazos.
Tumnus habló. — ¡Lucy! Qué casualidad — Rió nerviosamente. — No creas que tu padre nos envío, nosotros tan solo estabamos unas frutas que se dan solo en esta época.
Edmund se quedó en silencio, sin embargo alzó una ceja. ¿Hablaban en serio?
La Princesa frunció el ceño, tampoco le parecía que hablaran en serio.
— Estamos hablando en serio — Dijo Reepicheep al leer sus expresiones.
Ella bajó del caballo. — ¿Y dónde estan las frutas? — Dijo suspicazmente.
— Deberían de estar por aquí, estabamos discutiendolo — Respondió el fauno.
Edmund intervino. — Y por eso también huyó el ciervo — Su tono era resentido.
Los dos compañeros tan solo lo miraron. Lucy volvió a hablar. — ¿No son esas? — Y señaló hacia la derecha, en la copa de los árboles, a unos tres metros de alto, unas frutas verdes brillantes se veían perfectamente. Los dos asintieron. — ¿No están un poco altas?
— ¿Un poco? — Agregó Edmund, incluso él debía alzar la mirada para verlas.
Reepicheep y Tumnus sonrieron complicemente. — Por eso nos vas a ayudar.
El Príncipe se volvió hacia ellos de inmediato. — ¿Qué yo que?
— Nos ayudarás. Eres el más alto de todos nosotros — Dijo el fauno.
Él negó con su cabeza. — Oh no, no, no y no.
Reepicheep alzó una de sus pequeñas cejas. — ¿Ni siquiera por la dama? — E hizo una reverencia hacia Lucy.
Por alguna razón, ella se sonrojo en ese momento. Edmund se había quedado observándola, el agite y el calor habían hecho que sus mejillas estuviesen aun más rojas. Suspiro y asintio. — Está bien.
Ella sonrió y dio un paso hacia atras. El Príncipe se las arregló perfectamente para empezar a subir por el árbol, como si lo hubiese hecho muchas veces, tuvo el presentimiento de que era así. En poco tiempo ya había llegado.
Sonrió levemente, una de esas pocas veces que su gesto era sincero. Era un linda vista, no demasiado alta, pero aún así bonita. Estaba sentado en una de las ramas, arrancó las frutas y las lanzó hacia abajo, Tumnus tomó dos con facilidad. Él mismo tomo una para si y otra para Lucy.
— Nosotros ya nos vamos — Dijo el ratón desde abajo, Tumnus tambien se despidió y se fueron caminando por el bosque, al parecer, estaban discutiendo sobre el sabor de la fruta.
Lucy seguía abajo observandolo. — ¿Te gustó allá arriba, no? — Y rió, Edmund sonrió levemente.
— ¿No subes? — La retó.
Ella alzó una ceja. — ¿Me estás retando? — Edmund se encogió de hombros alzando una ceja. Sin doblegar su orgullo trepo el árbol, con un poco mas dificultad por culpa del vestido, pero lo logró. — Si, lo admito, es bastante bueno.
El pelinegro le tendió una de las frutas, ella la aceptó y le agradeció.
— Tenían razón, son bastantes buenas.
Ella se volvió hacia él. — ¿No hay de éstas en Telmar? — Se mordió la lengua después de hablar, la expresión de Edmund se volvió dura y seria, para luego volver a la normalidad.
— No, hace mucho que en Telmar no se ven estas frutas. Los antiguos telmarinos acabaron con las tierras — Lucy asintió en silencio, sabía que había abarcado un tema bastante incómodo para él.
Siguieron en silencio durante unos segundos.
Crack.
Sintieron estar en el aire por un par de segundos. Edmund gimió cuando impactó contra el suelo, y sobre él, el liviano cuerpo de Lucy cayó un segundo despues.
Lo que más le sorprendió, fue cuando sintió los labios de ella sobre los de él.
