NECESIDADES DE AUTOESTIMA
*
Lo evita.
Desde esa tarde, esa maldita tarde en las duchas, lo evita.
Porque no puede dejar de pensar en él, jadeante, necesitado, mojado y caliente y sus no- pares y seguir con su vida como antes. Imposible.
Realmente lo ha intentado, jura por Merlín y todos los dioses que existan o puedan existir, que lo ha intentado. No encontrárselo por los pasillos, no conectar sus miradas, no hablarle y no tener ningún tipo de contacto por mínimo que sea con él.
(Porque duda que, una vez delante, pueda aguantarse las ganas de empotrarlo contra una pared y violarlo allí mismo —aunque los Malfoys no violan—.)
Y aunque pone toda su fuerza de voluntad y más, parece que todo el mundo se pone en su contra para no tener éxito. Y lo peor de todo es que empieza a sentirse paranoico porque, ahora que por fin ha dejado tranquilo a Potter (cosa que él siempre parecía haber deseado), parece que no para de perseguirlo. Y eso aun hace más difícil evitarlo y que Draco pueda mantener su salud mental dentro de límites normales.
Quizás sí que sólo son imaginaciones suyas pero acaba de ver a Potter en la otra punta del pasillo dirigiéndose hacia él — por favor (y los Malfoys nunca piden por favor) que sólo pase de largo — y no ve ninguna puerta ni ningún sitio por donde escapar.
Cuando empieza a barajar la posibilidad de dar la vuelta como si se hubiera olvidado algo y no se note que realmente —realmente— está evitando a Potter, se da cuenta de que solo está a tres metros de distancia y le está mirando como si quisiera atravesarlo.
(Y ahora no puede evitar quedarse quieto y dejar que se acerque y queden a pocos centímetros.)
Draco, con algo parecido al dolor, mira a Potter a los ojos y nota como – mierda – se pierde en su mirada y empieza a hiperventilar – esto no te está pasando, es otro de tus muchos sueños -.
—Malfoy.
Es sólo una palabra – alta y clara, explosiva y nopuedeser se está dirigiendo a él -, pero se tensa.
Draco espera a que hable porque cree que se ha quedado sin voz. Tantos días, tantos putos días, para que ahora porque al maldito Héroe le ha picado, el mundo parece caersele encima.
—Tú...
Aplaudiría su elocuencia, pero Potter acaba de dar un paso más hacia él (y nota su calor) y se ha quedado sin fuerza en los brazos.
(En realidad, cree que se ha convertido en una especie de muñeco estático que no hace más que mirar a Potter porque duda que cualquier otra parte de su cuerpo -menos esa parte, maldita sea- pueda reaccionar.)
Abre la boca en un vago intento de que su voz diga "detente" pero se ve interrumpido cuando Potter lo estampa contra la pared y se pega a él y luego se olvida de respirar, pensar o cualquier otra banalidad cuando siente que la respiración de Potter se mezcla con la suya y sus labios están tan enganchados que, en un momento de lucidez, se pregunta por qué coño no se están besando YA.
Piensa en hacerlo él mismo (juntar sus labios del todo y hacer eso que lleva fantaseando durante semanas), pero Potter sujeta sus hombros con las manos evitando cualquier movimiento y le suelta "Sé que eras tú el de las duchas, el otro día" y siente lo que le ha dicho con los labios porque tiene los ojos cerrados, sólo oye extraños ruidos y pitidos y sus labios han sentido la vibración de los de Potter al decir eso.
Y no sabe cuánto pasa ni cómo pero al segundo después saborea POR FIN a Potter en su boca y a partir de aquí no se acuerda ni de su nombre, sólo asocia ideas como calor, profundo, húmedo, asfixia, suave y caliente, porque no ha estado así de caliente en su vida.
Si pudiera, Draco se preguntaría cómo puede ser que las piernas le estén temblando y su boca esté siendo devorada por quién hasta no hacía mucho sólo soltaba insultos para dirigirse a él.
Siente como la lengua de Potter se pasea con ansias por su boca, separándose de vez en cuando para repartir besos carnosos y húmedos por su cara y cuello.
Le besa con dureza, clavando dientes y mezclando salivas. Las manos de Draco tiran del cabello de Potter con fuerza y rabia y lo empujan hacia su cara para prohibirle todo menos que sigan besándose.
Lentamente, siente como Potter baja las manos de sus hombres para pasearlas sus por todo su cuerpo apretando nalgas, acariciando espalda, pellizcando pezones al tiempo que va chocando sus caderas y -se va correr sólo de pensarlo- empuja su erección contra la suya.
El siguiente capítulo será el último!! :)
