Capitulo 1

El viaje de los dos…

Este era un día maravilloso. Cierta muchacha de cabellos rubios iba corriendo por la calle con una sonrisa en el rostro. Y no era para menos, acababa de enterarse de que su investigación de un área forestal de la selva amazónica, había dado resultado, y con eso practicaría un año en la Selva Peruana y Brasilera. Ella estudiaba ecología y medio ambiente y sus sueños de poder ver con sus propios ojos las maravillas que ese mágico lugar le ofreciera la había puesto eufórica. Tenía apenas 25 años y su tesis era considerada una maravilla exacta para su carrera. No había dejado ningún punto suelto. Viajaría en tres meses y se lo comunicaría a su familia y a amigas.

La noticia cayó como un huracán en su familia. Kenji, su padre, lloraba porque su pequeña se iría un año aun lugar inhóspito. Su madre Ikuko en cambio se tomó las cosas con calma, aunque estaba feliz por su pequeña, como aún le decía. Shingo, que aun no podía creer que su hermana cabeza de odango haya logrado semejante premio, estaba realmente triste. Su hermana mayor se iría y su corazón temía por ella.

Usagi, que así se llama nuestra protagonista, saltaba de un pie. Ni bien contó a su familia de su éxito, habló con sus 4 mejores amigas: Ami Mizuno, una doctora que estaba en su 2do. Año de residencia, Rei Hino, una sacerdotisa que estudiaba lengua antigua, Makoto Kino, estudiante de Pastelería como especialidad que hacía poco se graduó como chef. Y por último Minako Aino, una extrovertida jovencita que estudiaba arte dramático en Londres. Todas ellas se conectaron en una comunicación múltiple y felicitaban a su amiga por tan grande logro. Todas quedaron en reunirse en el templo de Rei para tomarse algunos tragos y que Usagi les contara los pormenores de ese viaje.

-Será emocionante Usagi Chan. Tendrás que mandar muchas fotos -Comentaba una emocionada Minako aventando un cojín.

-Si, esta experiencia no me la va a quitar nadie. Aun tengo nervios, debo ponerme la vacuna contra la fiebre amarilla y otras vacunas que me protejan, pero después de eso no tengo ningún miedo.

-Quien iba a pensar que la llorona de Usagi se iría a la Selva un año. ¿Sabes una cosa? Me vas a ser mucha falta.

-Bueno chicas, un año se pasa volando y aun nos quedan 3 meses para disfrutar su compañía.

-Entonces Usagi Chan, prometo prepararte todos los pasteles y galletas que tanto te gustan, así no las extrañas.

-Gracias Mako Chan.

-Usagi Chan, mas bien mi regalo será darte libros de lectura, desde las ligeras hasta las de investigación, porque supongo que televisión ni radio habrá por esas zonas.

-Así es Ami Chan, creo que Internet si habrá, pero aun no se mucho de lo que hay en ese campamento.

-Bien muchachas, solo nos queda celebrar a lo grande.

-¿Vas a decírselo al pesado ese de Seiya?-Aunque Rei dijese que no, jamás perdonaría a ese hombre.

-No lo haré. -Usagi se le llenaron por un momento sus ojos de lagrimas. -El terminó conmigo hace 3 meses y aunque no lo he logrado olvidar, tampoco estaré detrás de él. Seiya me partió el corazón, y eso no se lo perdonaré jamás.

-Usagi Chan! -Dijeron todas al unísono.

-Para mi esta es una oportunidad que no dejaré de aprovechar. Algo como esto no se repite muchas veces, y menos a mi edad. Aunque no sea cabeza de esta expedición, aportaré mucho, porque quieren que usen mi tesis para comprobar si en verdad vale la pena, así que mal que bien, debo guiarlos a que se cumpla mi teoría.

-Eres grandiosa Usagi Chan. En verdad me gustaría tener tu temple. -Minako no pudo evitar derramar un tanto de lagrimas.

-Y lo tienes Minako Chan, lo tienes, porque sino jamás hubieras dejado tu país y a tus seres queridos para ir a un país distinto, como lo es Inglaterra. Eso también es tener una clase de temple.

-¿Pero y el amor Usagi? -Pregunto Lita con infinita preocupación. -¿Dónde queda el amor?

-Yo saldré sola adelante. Y aunque no me voy a cerrar al amor, porque quiero enamorarme de nuevo y vivir, voy a tomar las cosas con calma.

Todas las amigas pasaron una tarde agradable, haciendo planes para esos meses que les quedaba para estar juntas. Minako se iría antes que Usagi a Londres, así que como era su costumbre, irían de tienda en tienda para que Minako se llevara las maletas reventando de trajes y vestidos (que difícilmente) usaría en Londres.


En el hospital central, Massachusetts

Mamoru Chiba había sido llamado por su director. Con solo 28 años, Mamoru había acabado la carrera de medicina en la prestigiosa universidad de Harvard, y trabajando en el hospital central hace casi 3 años, estaba en el mejor momento de su carrera medica aunque su vida sentimental estaba velada por el dolor y hasta el día de hoy, él no lograba superar esa situación. Pero el destino le daría un giro ese mismo día cuando su jefe en el hospital central lo mando a llamar.

-Buenos días Mamoru. Siéntate por favor. -El hombre lo miraba sonriente- ¿Deseas algo de tomar?

-Buenos días Dr. Stevenson. Pues deseo café si no es molestia.

-No, como no. Gladys, dos tazas de café por favor.-El Dr. Stevenson pidió por el anexo a su secretaria mientras hojeaba unos documentos- Bien Mamoru, se que te sorprende mi llamada tan temprano, pero necesito hablar contigo por la excelente labor que estas realizando aquí en el hospital.

-No es nada Dr. Stevenson, usted sabe que para mi es mas que un placer poder trabajar aquí en el hospital central. Para mi es importante sentir que soy de utilidad y que puedo pasar mas tiempo salvando vidas.

-Lo se Mamoru, pero… Revisando tus horas laborales, llevas meses así, trabajando mas de 18 horas, incluso hay días que no sales del hospital. Mamoru, tu salud puede resquebrajarse si sigues con ese ritmo de vida.

-Yo estoy bien doctor, estoy en perfectas condiciones…

-No, Mamoru, tu no estás bien. Llevas meses así, y créeme, de este modo no solucionarás nada. La vida sigue…

-Yo le agradezco Doctor. Pero para mi la vida se ha detenido. No se cuando vuelva a andar, pero por el momento no pienso en nada mas que no sea en mi carrera.

El rostro de Mamoru se ensombreció por un momento, y su mirada se volvió lejana y fría, pero el doctor Stevenson supo por donde llevar el tema. Si el joven Doctor Chiba prefería seguir ciertas ordenes por cuestiones de trabajo, pues aunque no quisiera tendría que acatar lo que su superior al mando le pedía.

-Perfecto Mamoru. Y como tu eres de los mejores doctores que tengo, y a la vez un gran investigador, tengo que avisarte que has sido destacado a una nueva cede… si es que así se le puede llamar a tu nuevo trabajo.

-¿Nuevo trabajo? -Mamoru miraba extrañado al doctor Stevenson.-Doctor, ¿acaso debo irme a algún otro estado?

El doctor le sostuvo la mirada por un momento. Sabía que esto no sería fácil, pero era necesario y tendría que aceptar sus ordenes.

-La verdad Mamoru es mas que irte a otro estado es irte como representante nuestro y de la universidad a un campamento científico y de investigación en la Selva Amazónica .

Mamoru por un momento quedó es silencio. Su mente procesaba lo que su jefe le estaba informando.

-Solo irán tres médicos, porque como bien sabes, nunca falta que alguien del personal científico e investigador contraiga alguna enfermedad de la zona o algún otro inconveniente. Y como la mayoría de los científicos que irán son de la misma universidad, creemos conveniente que nuestros cuerpo medico también lo sea.

Si a Mamoru le hubieran preguntado si tenía alguna duda, pues el hubiera dicho que si y que le repitieran todo de nuevo. Se quedo estático con la sola mención de Selva Amazónica. ¿Para que iría él a la Selva?

El doctor Stevenson estaba convencido que Mamoru aceptaría aunque con renuencia. Pero se equivocaba por completo.

-Bueno Mamoru, debes tener ya todo listo, pues en tres meses es el viaje.

-Doctor, me va a disculpar. Pero no comprendo nada. ¿Cómo es eso de viajar a la Selva? ¿Cómo que tendré que ir?

-Verás, como sabes, este hospital depende de la universidad de Harvard y muchos de sus estudiantes terminan haciendo su internado aquí, como fue tu caso y como lo es ahora, muchos otros terminan quedándose aquí a laborar.

-¿Y eso que tiene que ver conmigo?

-Pues que has sido seleccionado Mamoru. Y no tienes mas opción que viajar.

-¿Y si me niego?

-Sabes mejor que nadie que tu contrato aun no termina hasta dentro de 3 años y que al firmar, aceptarías toda orden que se te diera en este hospital. Creo que no necesito explicar mas. Solo dime cual es tu decisión, aceptas el viaje o dices bye bye a tu trabajo aquí y te regresas a Japón.

En realidad mas claro no se lo pudo poner Stevenson, pero es que… No estaba preparado para alejarse. No quería hacerlo, estaba acostumbrado a todos sus demonios internos y sus recuerdos, a sus memorias… Pero no quería dejar el trabajo, este fue su hogar y su refugio en todos esos momentos en que no quiso seguir. Y el también sabía que no tenía mas opción.

-Avíseme por un memorándum todo lo referente a ese viaje y haga presente a los de la directiva que estoy a disposición del hospital.

-Muy bien Mamoru. -El doctor no sabía que hacer para ocultar su sonrisa de satisfacción. "Fue cruel de mi parte sacarte el tema del contrato Mamoru, pero aunque no lo creas, me preocupas…"- tendrás en algunos días todo lo referente al viaje, viáticos y comisión mas el sueldo que se te dará. Eso es todo y puedes irte a casa. No quiero verte ni un minuto mas por el hospital. ¿Quedo claro?

-Mas que claro. Nos vemos mañana Doctor Stevenson. Que tenga buenos días.

Así Mamoru se fue con la idea de que Dios parecía quererlo castigar por alguna cosa que seguro el cometió en alguna parte de su vida, o en tal caso, en su vida pasada.