Capitulo 2

Un adiós y un perdón. Un recuerdo me inundó...

Los tres meses pasaron como cuando se pasa de una hoja a otra. Usagi contaba los días del calendario, marcándolos con una cruz azul los días que ya le quedaban. El día anterior a su viaje, su mamá le preparó una pequeña cena para que sus amigos mas cercanos se despidieran de ella. Las primeras en llegar como siempre fueron tres de sus cuatro mejores amigas, ya que Minako se regreso a Londres quince días antes. No hubo días en que las cinco no estuvieran juntas, en la que no se vieran en alguna casa, en algún café o en el parque. Estaban en invierno, y la única que tendría un cambió total de estación sería Usagi, que iría al sol resplandeciente de la selva. Había averiguado por fin que el campamento se situaría en una zona que tenían monitoreada por satélite, y que estaba implementada para darles comodidad a todos los integrantes de ese grupo investigador.

Sus amigas le llevaron regalos muy apropiados para su viaje, como ropa fresca pero a la vez cómoda, pijamas y Amy los libros que le ofreció. De sus demás amigos, recibió pilas y CDs de música para que se entretuviera y sus padres, es una muestra de cariño, una Laptop. Iba a necesitarla para poder escribir sus investigaciones e informes.

Pero todo llega a su fin, y en el caso de ella, por fin llego el día del viaje. No iba a ser nada relajante. Primero que nada, eran 17 horas de vuelo desde Tokio hasta New York, y después 8 horas de New York a Lima Perú. Pero el viaje no acaba allí. Después el viaje continuaría a una ciudad de la Selva en avión, y de allí un viaje por río amazonas que podía durar 8 horas o mas. Si, se la iba a pasar de viaje en viaje antes de llegar a su destino.

-Bueno familia, chicas, no saben lo mucho que las voy a extrañar. Me van a ser falta.

Su madre se le acercó y la abrazó tiernamente mientras impedía que las lagrimas se salieran.

-Da lo mejor de ti Usagi. Sabes que siempre serás mi orgullo como el de tu padre. Cuídate lo mas que puedas por favor, y no dejes de escribir.

-Lo haré mamá. Te voy a extrañar.

Kenji Tsukino nunca le temió a mostrar sus emociones, eso lo sabían todos los presentes. Por eso se sorprendieron de verlo mas bien controlado, resignado a ver a su hija partir.

-Te va a ir bien pequeña. Lo se. Solo confía en tu fuerza interior.

-Gracias papá. No sabes cuanto te quiero.

-Lo se hija, lo se. Solo procura estar bien. Que nada te pase allá.

Se envolvieron en un beso y un abrazo. Padre e hija sufrían por la separación, pero ambos sabían que esto era lo mejor. No por nada Usagi estudió y se preparo tanto.

Shingo fue el que mas lloró, aunque dijera que era por una basurita en el ojo. Se colgó del cuello de su hermana y le dijo que por favor a su regreso le trajera souvenirs de las ciudades.

Sus tres amigas veían con orgullo como la mas alborotada después de Minako estaba creciendo de forma satisfactoria a nivel profesional. Todas confiaban en que ella haría y daría lo mejor de si, y Usagi… para ella estar lejos de esas chicas sería como no tener un buen libro, una caja de tisúes, un buen vino tinto y una manta para acurrucarse. Todas ellas representaban eso y mas. Sin embargo, y de forma callada, sabía que era mejor no decirse estas cosas ahora. Sino eso mas que una despedida sería un velorio.

Cuando ya estaba a punto de entrar a su sala de espera y estaba sola, una voz conocida la llamó. No, no podía ser él, no él.

-Odango, tenemos que hablar.

-No hay nada de que hablar Seiya. No hay mas que decirnos.

-Pues yo si. Y no me importa que pierdas el avión, así que solo dame uno minutos por favor.

-¿Qué quieres? -Usagi no quería verlo a la cara… Pero aún su corazón latía con fuerza.

-Necesito que me perdones. -Tomó sus manos y las besó.-Se que no tengo mas explicación de lo que viste, pero… Si bien yo ya no te amo, Odango, te quiero, y no puedo olvidar lo que significaste en mi vida.

Usagi con pesar saco sus manos de las de él. Ella creyó tener por un momento un rayo de esperanza, pero no… Lo mismo de nuevo, que el amor se había acabado. ¿No podía dejar de mencionar aquello?

-Seiya, lo siento, si tan solo me hubieras dicho que estabas enamorada de Nana pues hubiera comprendido mejor las cosas.-Las lagrimas que Usagi impidió derramar no fueron detenidas- Pero el verte con ella en la cama. Seiya, tu no comprendes, te di mi vida entera estos años, fuiste el primero en todo. Tu debiste ser sincero conmigo.

-Lo se Odango, lo se, pero las cosas no salieron bien. Tenía miedo de romper contigo, pues aun quería creer que podía salvar lo nuestro, pero el problema no era que tanto intentara yo, sino que tanto harías tu.

-Seiya, de nuevo esa excusa. Yo estaba intentando ser algo mejor, lograr en convertirme en una buena ecóloga e investigadora y eso toma su tiempo, su dedicación pero…

-Odango, se que eso era importante y lo es para ti, por eso te felicito y me alegro de que este viaje haya salido, porque es una manera de que concretes lo que tanto esperabas. -Seiya acarició la mejilla de ella con suavidad en un intento de limpiar esas lagrimas.- Pero debes entender que también hay cosas que debes equilibrar en tu vida. Tu ya no lo hacías conmigo. Y yo.. No tengo excusas como te dije, pero creo que una relación es de dos.

-Seiya, yo…

-No lo lamentes ya. Pero si te digo algo Odango, el amor no llama dos veces, al menos no el verdadero. No lo dejes ir cuando lo encuentres y entrégate a él sin pensamientos ni miedos, pero no hagas lo que conmigo. No dejes a tu amor a la deriva.

-Seiya, aun te amo.

-Lo se. Lo se, pero esto no daba mas Usagi, nuestra relación no era ya una relación ni de amigos. Tu le diste mas importancia a tu carrera y luego a tus amigas y no me diste cabida ni siquiera con ellas.

-Lo se. Ahora lo se.

Usagi se volteó, pues durante esos 6 meses ella no lo olvidaba, y lo peor es que le achacaba a el toda la culpa. Y no era así. No lo era.

-Usagi, es la llamada de tu vuelo. Debes entrar. -Seiya la acompaño hasta la puerta misma donde estaba su sala de espera.-¿Puedo darte un abrazo Odango?

-Si Seiya, si…

Se dieron un abrazo largo, muy largo. Usagi no quería que este acabara por nada del mundo. Pero sabía que entre ellos no había nada mas.

-Te voy a extrañar. Sobre todo esa música estridente. -Usagi se rió un poco por su comentario. Seiya también lo hizo.

-Lo se, pero bien que disfrutaste de esa música muchas veces, sobre todo de cierta ocasión en la que estuvimos en el estudio de grabación y…

-Mejor no sigas, me harás sonrojar. -Usagi besó a Seiya en los labios, aunque mas fue una caricia. -Te quiero y deseo que de verdad te vaya bien con ella.

-Gracias y espero que a ti te vaya bien siempre y que encuentres a la persona que te haga feliz.

Usagi volvió a abrazarlo, pero después de esta última despedida, ella ingreso al Gate que la llevaría a nueva York.

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Massachussets USA. (14 horas después)

Mamoru no esperaba que nadie lo acompañara ni se despidiera de él, pues Motoki estaba en el hospital y Nicolás estaba en una junta medica ese día. Su casa estaba ordenada como para recibirlo a él a su regreso. Motoki se encargaría de dejar entrar a una persona que haría la limpieza una vez al mes, para evitar que las cosas se maltratasen. Esa había sido la casa de sus sueños, tanto él y ella quisieron tener una casa grande con habitaciones y basemant para los niños. Ahora nada de eso era posible. Ya no sería posible. Hecho una ultima hojeada a la casa donde tantas veces pasó alegrías y penas, y solo susurro:

"No te puedo olvidar Tina, no lo puedo hacer."

Después de apagar las luces, Mamoru llegó hasta su auto. Lo dejaría en casa de Motoki, su amigo de la infancia, que estudió junto con él en Harvard y seguía siendo el apoyo mas grande que el tenía. A nadie mas confiaría su vida que a Motoki.

Dejando las llaves en un sobre en el casillero postal, con ayuda del portero pidió un taxi al aeropuerto. Su vuelo a Perú saldría en la noche, y no entendía porque tenía que hacer escala en New York. Ah si! Por el presupuesto del estado, que ahora salía mas barato hacer escala, y porque ahí llegaba el vuelo de una compatriota de él. Con las ganas que tenía de hacer ese viaje… Lo peor de todo es que ni su nombre lo tenía porque no quiso abrir el sobre con los datos de esa investigadora. Solo tenía consigo los boletos aéreos que lo llevarían hasta Lima y nombre del contacto que lo llevarían a él y a esa muchacha a un hotel. En verdad se compadecía mas por ella, el viaje era largo y ella no habría descansado nada. Claro, eso lo suponía porque el había hecho ya viajes a Japón en varías ocasiones y 16 o 18 horas era una tiradita que no se lo deseaba a nadie. Pero era mil veces peor ahora porque ella de frente se embarcaba para Perú

Al llegar al aeropuerto, hizo todo el trámite el mismo, llevó sus maletas a registrarlas y se fue solo a tomarse un café. No esperó para nada, que Motoki gritara su nombre.

-Hey Hermano. Te encontré…

-Motoki ¿te escapaste?

-No, pedí permiso. Tengo que regresar cuando entres al avión.-Motoki palmoteó el hombro de su amigo. -Veo que sigues con el café. Ruego a Dios que no te lo den allá.

-Creo que será totalmente lo contrario. -Mamoru solo sonrió. No podía evitarlo, era adicto al café.

-Veo que lo llevarás contigo. -Digo Motoki señalando el aro de oro que Mamoru llevaba consigo.

-Sigo casado. Mientras siga casado lo usaré.

-Pero ella ya no esta.

-Lo se, me dejó pero eso no significa que sea soltero.

-Perfecto, es lo que tu digas hermano.-Motoki miraba preocupado a su amigo pero prefirió quedarse callado.-¿te despediste de tu madre?

-Si, la llamé anoche. Esta preocupadísima, porque ahora si estaré mas lejos. Pero estará bien. Lo se, le he prometido que cuando acabe toda esta locura antes de regresar a USA me voy donde ella a Japón.

-Me gusta eso. Yo la llamaré y cumpliré mi papel de hijo sustituto. -Andrew puso una mano en el pecho a manera de promesa. Esa era su forma graciosa de dar su palabra.

-¿Cuidarás a todos por mi? -Mamoru le preguntó con cierto temor.

-Sabes que si, pero no se si a tus pacientes les atraiga que yo me convierta en su nuevo medico.-Motoki mostraba ahora temor.-Eres irremplazable, eso lo vengo escuchando meses y me aterra no poder llegar a ser tan necesario como lo eres tu.

-Deberías alegrarte en cierto modo. Tu sabes tener una vida, yo no y por eso me aferré a mis pacientes.-Mamoru miró a su amigo con una sonrisa sincera.- Pero se que lo harás bien. Eres como yo, un verdadero medico.

-Un verdadero medico.-Motoki suspiró intentando creerse esas palabras.- Bien amigo, ya sale tu vuelo y es preferible que seas el primero en entrar.

-Cuídate Motoki. Recuerda que mi casa estará bajo tu supervisión.

-No lo olvido, llevas meses diciéndolo para que Nicolás no se atreva a pedirme la llave y hacer fiestas salvajes.

-Exacto. Dale mis saludos al testarudo ese. Nos estamos viendo.

-Adiós. -Motoki abrazó a su mejor amigo.-Escribe de vez en cuando y procura alejar el café de tu vida. Aprovecha de la naturaleza sabia.

-Lo haré. Pero no te prometo nada con lo del café.

Mamoru tomó su carriola. Aquí empezaba su viaje.

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Al llegar a New York, Mamoru se cruzó con muchas personas. Ese era uno de los aeropuertos mas congestionados de USA. Atestado de gente en diversas horas, era uno de los mas importantes. Ahora, mientras avanzaba con su carriola, buscaba la sala de embarque que lo llevaría a Lima Perú. Después de dar muchas vueltas, la encontró. Ahora a buscar un sitio para comprar su café.

Mientras compraba su bagel con pasas, escuchó la llegada del avión que venía del Japón. Una sola aerolínea de Japón llegaba hasta USA, exactamente New York. Pensó en la mujer que estaría bajando del mismo para ahora tomar otro inmediatamente hacía Perú y cada vez le daba mas pena. "Esa muchacha llegará desecha. Será como un día de viaje."

Ya acabando la bebida a la cual era un adicto conocido, se acerco al personal del counter de su gate. Necesitaba estar seguro de si el vuelo llegado de Japón le daría tiempo a la muchacha de alcanzar el vuelo a Perú.

-No se preocupe, aun hay tiempo y tenemos muchos pasajeros que se interconectarán a este vuelo. -Al verlo indeciso, la muchacha solo atinó a mandarlo a su asiento.-Regrese a su asiento aun no es hora de pasar el boleto.

Mamoru creyó conveniente que lo mejor era esperar. A demás, el debía estar bastante molesto, ya que se enteró de que era por esa muchacha que el estaba viajando en ese momento, y no después con los demás. Pero Mamoru nuevamente sintió que su corazón se ablandaba. "Quizá a ella también la hayan obligado a venir, y no es culpa de ella que este molesto por este viaje."

De pronto vio llegar a un grupo de japoneses a la misma sala de espera. Se arrepintió de no haber leído ni el nombre de la joven, y ahora no tenía de otra que esperar a llegar a Lima para ubicarla junto con la persona que los recogería. Y es que para su malísima suerte, los papeles con los datos de ella estaban el la maleta grande.

Unos 45 minutos después, estaba yendo por fin al avión. Buscó su asiento y se quedó quieto en él. Había llevado algo de música en su IPOD y se disponía a encenderlo cuando una muchacha se sentó en el asiento de a lado de él. Al mirarla el alma se le fue al piso. Llevaba ella unos ojos lloroso, rojos e hinchados, y por mas esfuerzo que ella hiciera para evitar llorar, no podía. Pero no fue solo eso que lo llevó al mismo infierno, sino el parecido inminente con ella. Con su Tina. La misma situación en la que él conoció a Tina, era la situación que estaba viendo con la muchacha de su lado. Rubia, ondulada con ciertos rizos, pecas en su graciosa nariz, y esos ojos celestes, azules mar, azul cielo diurno. Era esa situación lo que lo estaba matando.


Holas a todos mis lectores... la verdad es que se que que no he contestado ningun correo por separado pero lo que pasa esta semana mi mamá me tendrá de un lado para otro y la verdad es que prefiero dejarles con un capitulo nuevo... Se que algunas dudas se aclaran en este, pero el enigma mayor será el de tan tan tan tan!! jojojo, los haré sufrir un rato con ese personaje.

Bien, disfrutenlo y no me agarren a tomatazos si?

Besitos, Susy!!!