Capitulo 3
De cómo un pañuelo consiguió que te hablara…
Usagi se situó en el asiento mientras sacaba un libro de plantas exóticas y de propiedades curativas. Era preferible eso a que siguiera llorando y que su rostro la delatara con cualquier persona. Empezó a leer, pero no pudo. El nudo en la garganta era muy doloroso. No la dejaba pensar. "¿Por qué Seiya? No debiste ir a verme" Estaba en esos pensamientos mientras el nudo se hacía mas incontenible. No quería sentir ese dolor que le desgarraba el alma. Los recuerdos de sus días y noches con Seiya se hicieron mas vividos y eso solo aumentaba la cólera y las ganas de querer desaparecer. "Pero voy a desaparecer". Y es que esa era la única forma que tenía de llamar a su internamiento a la selva. No tendría contacto con él ni su vida en Tokio.
Pero nuevamente el dolor apareció. Sin mas fuerza, dejó escapara las lagrimas que tenía atiborradas desde que se despidió del hombre que ella amó y que le rompió el corazón, si bien ahora comprendía que la culpa no era solo de él. Ella fue responsable de ese alejamiento con lo cual Seiya buscó refugio en otros brazos. El libro cayó a sus pies y las lagrimas eran ahora imparables. Fue cuando lo vio.
Un hombre no mucho mayor que ella la miraba con una expresión neutra. Quizá lo había molestado con sus sollozos, y por eso la miraba así, con cara de póker. Pero pese a ese inexpresable rostro, el hombre le tendía un pañuelo. Por un momento creyó ver una luz en esa mirada. Pero el solo le dijo:
-Tómelo.
Usagi, con manos temblorosas, aceptó el pañuelo del desconocido, y fue cuando fijó su mirada mas atentamente a su rostro. Su cabello negro azabache, unos ojos azules noche tan envolventes que se sintió morir. Una nariz perfecta, que iba con su rostro. Labios ni gruesos ni delgados. Rostro ovalado, perfecto. Y su voz, su voz era profunda, suave, pero de hombre gallardo. Tenía el tipo de Seiya, pero no era Seiya. Nada que ver. Ambos compartían, si, el cabello negro y el color de ojos, de allí nada mas. Cada uno en lo suyo. Y este, a diferencia de Seiya, era un hombre hecho y derecho, sin aretes en la oreja, ni cola de caballo. Hasta el aroma era a hombre. Pero tenía que pensar. Y actuar. El hombre seguía tendiéndole el pañuelo.
-Gracias. Disculpe la molestia, no fue mi intención molestar su descanso. -Lo digo de manera lenta, suave y con timidez.
-No se preocupe señorita. Solo espero que se sienta mejor.
-Si, seguro cuando llegue a mi destino me sentiré mejor, gracias.
-Si, lo creo. Estos viajes son largos.
-Dígamelo a mi, que he hecho un viaje de 17 horas, es lo que ya tengo de volado.
-Debo suponer que viene de Japón.
-Así es.
-Pues comprendo eso. Viajo siempre. Soy japonés pero vivo en USA y como hijo que soy debo visitar a mi madre. -Tuvo que decir esto, pues el rostro de la chica no comprendía el porque de sus viajes.
-No parece de allá. Mas bien parece europeo.
-Gracias, pues diría lo mismo de usted.
-Jejeje! Soy japonesa aunque no lo parezca. Así como usted.
Usagi le tendió la mano a manera de saludo y Mamoru la aceptó.
-Tsukino Usagi, mucho gusto.
-Chiba Mamoru, un gusto también. -Por un momento Mamoru tuvo que reaccionar ante el saludo tradicional de su país, pues esos años en Norte America, dejó de lado ciertas costumbres de su país natal.
Después de conversar un momento sobre algunas cosas sobre como estaba la situación actual en Tokio, ya que Mamoru no estaba tan bien informado, llega la azafata ofreciendo la cena. Después de eso ya no conversaron mas, pues pusieron una película que Mamoru se enfrascó a ver y Usagi intentó dormir.
A la mañana siguiente el piloto anunció que en dos horas llegarían a Lima Perú. Usagi se despabiló con facilidad, la verdad que esa pequeña conversación con Mamoru le había ayudado mucho a conciliar el sueño y ahora se sentía con la energía suficiente de salir a comerse al mundo. "Al demonio todas mis preocupaciones." Vio que Mamoru seguía sin despertar, pero aunque ella jamás fue mi pegada a la letra con respecto a ser formal cuando se conoce a alguien, por algún extraño motivo le daba un no sé el despertarlo. "Mejor espero a que la Aeromoza lo despierte a la hora de ofrecerle el desayuno."
Y efectivamente, cuando a los 30 minutos la aeromoza llegó a sus asientos, con delicadeza lo despertó y le ofreció el desayuno. Usagi no pudo dejar de sonreír cuando este le dijo que solo café y el mas cargado. Ella mas bien siempre estaba en contra de esa bebida, ella prefería los té de hierbas y frutas u otras bebidas. Nunca café.
Serena tomó jugo de naranja y el sándwich que le ofreció la aeromoza. Estaba con hambre porque en el vuelo de Japón hacía USA no había tomado ni comido nada. No se sintió en ese momento con las fuerzas suficientes para hacerlo.
Mamoru luego muy cortésmente le preguntó si había logrado tener un buen descanso.
-Tsukino san ¿Qué tal su noche, logró descansar?
-Si, gracias. ¿Qué tal usted, Chiba san? ¿Logró ver la película hasta el final?
-Pues si terminé de verla la verdad y no estuvo mala. Dígame algo ¿Este es su primer viaje a Perú?
-Pues si, mi primer viaje incluso fuera del Asia. ¿Y usted?
-Pues a yo si tengo mas suerte, ya he viajado antes por otros países, como a Argentina y Brasil para congresos internacionales, y estuve hace algunos años en Europa. Pero si, esta es mi primera vez en Perú.
-Yo estoy emocionadísima! -Usagi lo dijo con unos cuantos decibeles mas altos, lo que causo la risa del hombre.- La verdad es que esto es algo que vengo persiguiendo hace mucho y por fin se hará realidad.
-¿Conocer las ruinas del Perú? -Digo de forma divertida Mamoru, mientras veía la cara de Usagi, que no se daba cuenta de la burla del joven.
-Yo no lo llamaría ruinas la verdad. Me encantaría mucho decir que si, que voy a conocer el pasado histórico y cultural de ese país, pero el motivo por el que estoy viajando es mas por estudios y trabajo. Pero lo venía buscando y por fin obtengo mi recompensa.
-Yo la verdad estoy viajando por algo similar, pero en mi caso no es algo que me entusiasme. -Mamoru volvió a poner ese rostro inexpresivo que le mostró a Usagi cuando en la noche le dio el pañuelo.
-Pues como estoy en su mismo caso, yo si me emocionaría de la oportunidad que me da la carrera para poder expandir mis conocimientos y experiencias. -Usagi dio un suspiro mientras veía por la ventana las nubes.
-En mi caso debe ser porque yo no esperé jamás esto, ni lo pedí siquiera. Solo hubiera querido seguir con mi vida. Pero trabajo es trabajo y mas si son ordenes superiores.
-Ya veo. Disculpe por lo que le voy a decir, pero debería ver las cosas mas positivas, no solo porque sea una orden signifique que sea una experiencia horrorosa.
-Pues no puedo evitarlo Tsukino san. Pero veré la manera de que este viaje no sea una tortura.
-Entonces rogaré con todas mis fuerzas que su viaje termine siendo algo bueno.
Y diciendo esto, Usagi abrió la pantalla que tenía en el respaldar de adelante y se dispuso a seguir el mapa que mostraba la ruta y se veía el mapa del Perú. Mamoru solo se quedó observándola un rato mientras se sumía en sus propios pensamientos…
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Mamoru solo pudo recordar como fue que Tina llegó a su vida. Fue muy parecido que con Usagi. Ambos viajaban de Italia a USA. Y se sentaron en el mismo asiento. Ella desde que llegó no dejó de llorar hasta que él le acercó un pañuelo. Tina lo recibió y le regalo una sonrisa preciosa. Le contó que ella era estudiante de medicina y que iba a USA porque allí haría sus practicas. Mamoru le contó que el también era estudiante de medicina de Harvard y que estaba haciendo sus pasantías en el hospital central de Massachussets. Tina le volvió a sonreír, ya que ella era ahí donde se dirigía. Pero pese al parecido de las situaciones con Tina y Usagi, y que compartían un parecido físico sorprendente, eran muy distintas. Tina fue en ese momento mas conversadora aunque mantenía cierta mesura. Usagi se emocionaba cuando hablaba, y tenía cierta vena de orgullo por lo que estaba logrando aunque su timidez le hacía callarse por momentos. Tina mas bien era modesta, aunque puede ser porque Tina aún era estudiante en ese entonces, pero recordando bien algunas situaciones posteriores antes de que ella lo dejara, ella celebraba siempre su éxito.
Pero Mamoru no pudo soportar por mucho tiempo la presencia de esa muchacha y no porque le desagradara. Ver los gestos de Usagi al hablar, la forma en como movía su cabello, sus manos, era recordar a Tina. Sin pensarlo dos veces, llevo su mano libre a donde usaba el aro de matrimonio. "Me duele recordarte Tina, ni siquiera puedo pensar en ti sin sentir angustia." Llevó sus ojos la pantalla del frente, mientras recordaba como Tina llenó cada espacio de su vida, de su soledad, y el le regaló la oportunidad de creer en el amor de nuevo. Sus paseos juntos cuando aun eran amigos, los cafés compartidos, las salidas de estudios y de entretenimientos se volvieron parte de su día a día. Tina se volvió su todo. Cuando se volvieron novios, Motoki fue el primero en felicitarlos, pues todos veían desde hacía tiempo que ellos estaban hecho el uno para el otro. Y la primera noche juntos, fue no solo explosiva, mas bien hubo mucho amor, ternura, deseo de conocerse. Mamoru nunca volvió a pasar noches de soledad, Tina se escapaba de su dormitorio que estaba en la sección de las chicas, y lo buscaba en las noches, arriesgándose a que los expulsaran, pero Tina decía que eso era la parte excitante de ese amor, lo mucho que arriesgaban para estar juntos. Mamoru le reprendía constantemente que fuese tan inconsciente, pero ella siempre le decía: "Por estar a tu lado, me quemaría en el infierno." Mamoru solo le achacaba a eso a la sangre italiana que corría por las venas de Tina. Ella decía entonces: "Orgullosa de ser italiana, aunque yo diría que es mas por la sangre latina que corre por mis venas." Pero pese a que él mismo le reprendía, no podía negar que él hubiera hecho lo mismo en algún momento, solo que si de ella dependiera todo, esa relación no hubiera tenido equilibrio en su momento. Pero su relación con Tina fue madurando, fue sosegándose y fue por ese motivo que se dio cuenta que eso no era un amor de momento, era una amor para siempre.
Todos esos recuerdos volvieron a su mente con mas intensidad que los últimos meses. Y todo porque una muchacha igual a su Tina lloró al llegar al avión.
"¿Por qué me dejaste Tina? ¿Por qué me abandonaste? No sabes cuanto te necesito todavía!"
Y es que Mamoru no podía borrarla de su recuerdo. Era tan intenso, que hasta en ese avión sentía la fragancia de ella de una forma tan enloquecedora, tortuosa que esperó verla sentada cerca de donde él se encontraba. Pero sabía que eso era imposible. Jamás la hallaría en un avión y menos directo al Perú. Aunque ella siempre decía que su sueño era conocer Latinoamérica. Bueno, Perú esta en Latinoamérica al fin y al cabo. Sudamérica es parte de ese bloque. Fue así que entre la película, recuerdos y pensamientos, se quedó dormido. Eso era lo mejor.
Pero a la mañana sintió que la presencia de Tina estaba observándolo. Y él, por mas que estuviera zafado por la ausencia de su esposa, Sabía que ella no estaba allí. Espero un momento, aunque sentía que seguían observándolo. Se hizo el dormido y para su suerte, nadie le pasó la voz hasta que la azafata le preguntó si quería desayunar algo. Como siempre la bebida negra fue su elección, y comprobó en ese momento que quien lo estuviera observando hace un rato era Usagi, que ahora veía curiosa como el desayunaba su bebida. Para aligerar su propio espíritu y hacer mas ameno lo que quedaba del viaje, se enfrascó en una conversación con la muchacha. Tocaron hasta el tema del viaje, y se sorprendió a si mismo, cuando se percató de que le había dicho su incomodidad de el viaje que estaba realizando. Pero le gustó, si, le gustó la buena suerte que la muchacha le lanzaba. En cierta forma, era desearle suerte si le decía que rogaría para que su viaje terminara en algo bueno.
Un saludo grande a todos por seguir esta historia algo loca en mi Selva adorada, jeje, de verdad, es una historia loca, pero se que puede resultar algo... Pero si ven que se cae al hoyo, me avisan, no quiero eso...Besos a Isabel, a Martha, a Maritza, a Celina Leiva... Gracias por sus RWs, se los agradezco... Al resto de lectores, les dejé respuesta directa...
Besitos,
Susy!!!
