Capitulo 5

¿Por qué te cuesta tanto adaptarte? Una discusión esperada.

El viaje a la ciudad de Iquitos resultó bastante tranquilo, sin muchos líos. El aeropuerto no tenía nada de especial como el de Lima, pero era bastante agradable para ser un aeropuerto alejado de toda ciudad moderna. Desde que llegó, a Usagi le gustó mucho el clima, hacía bastante calor, sopor, pero le agradaba. A decir verdad le gustaba tomarse las cosas con entusiasmo, siempre positiva era la visión que tenía de las cosas por mas malas que estas pudieran parecer. Mientras Carlos ayudaba con las maletas, Mamoru estaba de un humor terrible porque en el aeropuerto no aparecía su maleta con muchos de los instrumentos traídos desde el hospital de Massachusetts, y eran sumamente importantes, ya que sería el material con el que el trabajaría en el hospital del campamento.

-Verás que ya aparecerá pronto. No te alteres. –Usagi le dijo preocupada porque parecía que le daría un síncope de lo irritado que estaba.

-No pierdas el tiempo diciendo esto. Si el instrumental no aparece ¿Cuánto tiempo tendré que esperar?

-Podemos quedarnos unas horas más.

-Siento mucho lo que les voy a decir muchachos, pero dentro un momento debemos partir para llegar a la lancha, y si esa maleta no aparece a tiempo, pues tendrá que quedarse aquí.

-¿Cuánto tardarían en llevarla al campamento? –Mamoru miraba intensamente a Carlos.

-Pues quizá en un mes, ya que son ustedes los últimos en llegar, y pues… En un mes es la primera salida de todos…

-¡Maldición! En un mes puede pasar miles de cosas. No Carlos, yo me quedo, ese instrumental tiene que llegar conmigo a donde sea que vayamos.

Realmente Usagi estaba sorprendida, ya que hasta antes que sucediera todo esto, Mamoru había demostrado ser bastante tranquilo, pero ahora hasta algo de miedo le causaba. No era nada fácil de aplacar. Pero Usagi intentaría, sin imaginarse que se llevaría una desagradable sorpresa.

-Mamoru, por favor, no reacciones así.

-Mira Usagi, tú puede que veas las cosas desde otro punto de vista, es más, y recordando tus palabras, estás en este viaje, viaje que tú buscaste. No es mi caso. Yo no pedí venir aquí, y lo peor es que si ese material no está conmigo, no me sirve de nada estar en el medio de la nada, con un grupo de personas que analizan plantas. ¿Me comprendes?

-¡A la perfección!

Usagi se había sentido molesta, muy herida por esas palabras. Su trabajo no era fácil, no solo estudiaba para proteger al mundo del impacto ambiental y de las consecuencias de los desequilibrios que habían cuando determinados sistemas de la flora y fauna se volvían en peligro de extinción, sino el hecho de investigar plantas que por su contenido y demás elementos, ayudaban a la creación de nuevos medicamentos o tratamientos médicos para las personas; todo era cuestión de investigar, pero no, Mamoru los consideraba un "grupo de personas que estudian plantas".

Usagi se acercó al counter de la línea aérea donde viajaron. Necesitaba urgente que hicieran algo por localizar esa maleta. Les explicó quienes eran y del grupo para el cual ellos trabajaban. Que si no hacían un esfuerzo por encontrar esa maleta, no podría empezar el funcionamiento correcto y eso traería problemas para todos, incluso para la aerolínea. No necesito explayarse más, a los 25 minutos encontraron el maletín en una de las fajas que se iban para Lima.

-Bien Carlos, no hay más inconvenientes por ahora –Usagi andaba mejorando con el español.- llévanos donde tengas que llevarnos.

-Muy bien Usagi, solo acabo con el transporte y nos vamos.

Usagi había decidido que no cruzaría más palabras de las necesarias con Mamoru. El había logrado que estuviera al límite de sus casillas, y antes de explotar, era preferible mantenerse alejada de él, aunque sea un momento. No sería fácil, pero debía intentarlo.

Cuando Usagi empezó a tomar su bolsa y su maleta, Mamoru se acercó lentamente a su lado.

-Gracias por ayudarme con la maleta…

-No lo hice por ti, necesitábamos salir ya, como dijo Carlos.

Y con estas palabras Usagi se fue dejando a Mamoru como un cubito de hielo, pues él no se imaginó esa reacción por parte de ella. Pero creyó que quizá a ella tampoco le estaba haciendo mucha gracia hacer el recorrido. Que equivocado que estaba.

-Usagi, déjame decirte una cosa, pero necesito que por favor aun no digas nada a Mamoru. –Dijo Carlos en un susurro cuando Usagi se le acercó.

-Dime Carlos, no te preocupes, seré una tumba.

-Pues el viaje de ustedes será más largo de lo que creí. Su campamento esta a 20 horas de viaje en rio. Y se, por lo que Mamoru ha ido demostrando, que esto no será de su agrado.

-¡Ni me lo digas! –Usagi ahora observaba algo a Mamoru, que se mantenía a distancia. –Voy a tener que soportar su mal humor sin tener tu compañía. Pero bueno Carlos, esperemos que su humor mejore.

-No es mal chico Usagi, pero debes tener paciencia con él, ahora esta estresado y bastante mortificado con todo lo que pasó con la maleta.

-No es eso, creo que se cree superior. –Pero Usagi vio como Mamoru se había sentado ahora en una silla mientras jugaba con su aro de matrimonio. –Pero tienes razón, creo que estoy siendo dura con él.

-Pero igual Usagi, no vayas a decirle nada, es preferible que hasta que no estén con la persona que los llevará al campamento, se los diga.

-No te preocupes, fíate de mí.

Después de estas palabras, Usagi se fue por consejo de Carlos a sentarse a esperar a que el transporte los llevara al puerto donde tomarían la lancha. No es que la hiciera feliz el tener que hacer un viaje más largo de lo planeado, pero tampoco es que se lo tomara a la tremenda. Ella tenía un buen carácter y le iba a sacar provecho por el bien de su viaje.

Se sentó en la misma hilera en donde se encontraba Mamoru, pero dos sillas los separaban. Usagi hubiera querido tener la cabeza más fría, pero le era imposible mantenerse como un tempano. Ella notó como Mamoru la observaba, nuevamente con cara inexpresiva. Si, se sentía mal porque le contestó mal, pero… ¿Se lo merecía, cierto? Estaba en esos pensamientos, que no se dio cuenta como Mamoru le extendía una libreta.

-Esto es para ti. –Mamoru le sonreía con suavidad ahora. –Escribe todo lo que puedas de los pormenores del viaje.

-Muchas gracias, la verdad no te hubieses molestado.

-No lo es, yo también compre la mía, y ya que desde hoy empieza el viaje propiamente dicho, es mejor dártelo a ahora.

Luego de un silencio algo incomodo para Usagi, Mamoru se sentó en la silla que estaba desocupada al lado de ella. Luego sacó su celular, pero la llamada por lo que parecía no entraba.

-¿Has tenido señal desde aquí para comunicarte? –preguntó algo nervioso Mamoru.

-Sí, la verdad es que a mí sí me entró la llamada. –Y agregó al ver que Mamoru intentaba de nuevo con el celular.-Pero la señal se iba y venía. Me explicaron que se debe a las tormentas y lluvias.

-Entonces ¿Cómo haré para llamar?

-Pues cuando lleguemos puedes hacerlo, tengo entendido que en el campamento hay una antena que ayuda al funcionamiento de la señal.

-Entonces tendré que esperar. Pero gracias

-¿no llamaste en la capital?

-No, no lo hice. –Usagi le lanzó una mirada como diciendo ahora ya es tarde para lamentarse.

-Bueno, estas bien, así que cuando llames, se darán cuenta que no te pasó nada.

-Así es.

Se quedaron nuevamente en silencio hasta que Calos los llamó. Una camioneta jeep los esperaba sin tolva. Usagi dio un saltó de alegría. No lo pudo evitar y gritó con todas sus fuerzas:

-¡Yeah!!! Por fin empieza el viaje.

-Pues Usagi, serás ahora un conejo en la selva. ¿Podrás resistir?

-No sé si seré un conejo aquí, pero sé que me comportaré como una liebre. –Usagi se echó a reír al ver la cara de Mamoru con su respuesta.

Mamoru no pudo preguntar, ya que Usagi se fue cual niña pequeña a subirse a esa jeep. El por más molesto que estuviese con su suerte, se sonrió.

Ya entrando al jeep, Carlos les dijo que el viajaría en 3 meses para llevarles a todos cosas que en la provincia no vendían. Les dio su tarjeta con su número de teléfono y móvil mas el correo electrónico. La cosa era decirle y especificar qué cosas les hacía falta, que él pasaba la factura luego de llevarles las cosas.

Usagi seguí mirando el paisaje natural, ya habían salido de la pista para entrar por una trocha, con partes pantanosas, pero igual el lugar era increíble para ella. Pero para Mamoru no, porque muchos zancudos estaban volando en el ambiente, y no es muy halagador tener el zumbido de esos bichos en tus orejas, y menos si te pican.

Por fin, después de dos horas de camino, llegaron a un puerto, el puerto de Iquitos, que era el más importante del Perú y desde ahí se viajaba por rio para contactarse con otros pueblos, como Leticia en Colombia o en Manaos en Brasil. El rio Amazonas en todo su esplendor. Era de color marrón por las lluvias, le explico Carlos, pero que había momentos que se ponía transparente y se podía ver como si fuese un espejo.

Usagi vio la cara de Mamoru. Realmente estaba impresionado. Y como no estarlo si es el río más largo,[ ]el más caudaloso y el que tiene la mayor superficie de su cuenca de nuestro planeta. Su longitud (6.756 km), supera a la del río Nilo en más de cuarenta kilómetros. Eso lo sabía bien Usagi, que lo había estudiado con detenimiento. Le gustaba estar enterada de todo lo que iba a hacer un choque en su vida.

-Mis padres no me creerán cuando sepan que voy a viajar sobre este inmenso rio. Vamos a ir a un campamento cerca de una zona protegida y voy a encontrarme con una flora y fauna jamás soñada.

-Mi madre solo quiere que este bien. Espera que no haga locuras, como si eso fuera posible.

-Yo creo que lo que falta en tu vida es algo de locura. Como me dice una de mis mejores amigas, Minako, ¡Desmelénate!

-¡Cómo si eso fuera fácil!

-Para mí lo es. –Usagi le sonrió mientras veían ahora como en ese puerto, que para ser el más importante, no era tan inmenso.

Ya acomodados todas las cosas, Carlos se despidió de un abrazo con Usagi. Para Carlos, esa joven le había robado el corazón, que ahora hablaba con cierta soltura su español.

-Extrañarte mucho voy a estar Carlos.

-Te extrañaré mucho Usagi, Y tranquila con el viaje. Sé que lo disfrutarás, pero recuerda que no es fácil.

-Lo sé, mas no puedo dejar de pensar que esto es mágico.

-Y lo es Usagi. Pero la vida por más mágica que parezca es dura. Y en la Selva aun más. Creo que tanto tu como Mamoru deberían darse cualidades del otro.

-Ni lo digas. Puede distante y frío ser, pero caerme bien siempre.

-Lo sé, creo que si se mira bien, tu y él se sabrán hacer compañía, solo tenle paciencia.

-Lo tendré en cuenta Carlos.

Carlos se despidió de Mamoru deseándole que tomara las cosas más tranquilamente y que se diera el espacio para darse cuenta que incluso en las situaciones desesperadas, hay esperanzas. Mamoru le tendió la mano pero Carlos lo abrazó.

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Mamoru había tenido un día fatal con respecto al viaje. La maleta perdida, había sido recuperada satisfactoriamente por Usagi. El había comprado en Lima unas agendas para anotar los pormenores del viaje, y fue que decidió darle una a Usagi porque a ella se le veía muy animada con todo. No quería arruinarle el viaje, aunque era consciente de que si lo había hecho en algunas oportunidades. Pero no quería herirla, aun la recordaba tan frágil cuando la encontró en el avión llorosa. Por eso es que le regalo esa agenda. No era tan grande, pero algo importante sería.

El viaje en la lancha había comenzado, y él quedó absorto, por primera vez se dio cuenta de lo grandioso que era conocer el río Amazonas. Realmente era gigante, cuando estaban manejando para llevarlos al puerto, el camino por el cual nos llevaron bordeaba el río. Nunca había visto nada como eso. Veía a Usagi tomar fotos desde su cámara a todo lo que podía. Yo en cambió tenía la mía en una maleta. Ya la sacaría después.

El viaje en el rio resultó bastante cansado, agotador, por el sol abrasador y el aire caliente que no refrescaba para nada, sentado bajo una especie de sombrilla, Mamoru intentó disfrutar el recorrido lo más que su ánimo se lo permitía. Usagi se sentó a su lado en esta parte del viaje. Llevaba puesta una gorrita blanca para que el sol no le arruinara la piel del rostro. Mamoru no pudo evitar darse cuenta de que esa chica de verdad era única. Gozaba de todo como si nada, y pese a saber que algo la molestaba, seguía con buenos ánimos.

Mamoru deseaba conversar, quiso saber más cosas de Usagi. Quería conocerla por lo mismo que en el campamento debería contar con alguien, al menos en un inicio. Así que el mismo arrancó la conversación sorprendiendo a la muchacha.

-Usagi ¿Allá en Tokio como es tu vida?

Usagi tardo un momento en contestar, la verdad es que no se esperaba esa pregunta, no al menos de él. Pero respondió:

-Pues estudié en la universidad de Tokio hasta este año, que hice mi especialidad en protección de la flora y de la importancia que esta tiene en los beneficios del hombre en la parte medica. La verdad es que es tranquila, vivo con mis padres, como te conté, y tengo una amigas espectaculares, con las que paso mayormente mis fines de semana.

-¿Y novio? ¿A caso no tienes? –Preguntó curioso el hombre.

-Pues no, no tengo. –Usagi, sin darse cuenta contestó algo dolida.

-¿Y por qué esa respuesta tan triste?

-¿Recuerdas el día del avión, cuando nos conocimos?

-Claro que sí. No creo que lo olvide nunca. –Fue la respuesta algo brusca de Mamoru. Usagi solo sonrió, ella también creía que sería difícil olvidarse de ese día.

-Pues ese día tuve que decir en definitiva adiós a quien fuera mi novio.

-¿Ese mismo día terminaste con él?

-No, llevamos buen tiempo de finalizar todo, pero… Yo dentro de todo mantenía esperanzas que las cosas se arreglaran.

-¿Se puede saber que pasó para que terminaran? ¡Claro! Solo si lo quieres decir.

Usagi no respondió al instante, pues sentía como la garganta le dolía. El nudo del dolor volvió a aparecer, hasta sintió que las lágrimas querían aparecer, pero debía aprender tener control sobre una situación que no tenía arreglo.

-Me engañó con otra. –Usagi volvió a guardar silencio. Pero continuo.-los vi juntos en el departamento de él. Así que mi perspectiva fue terrible con respecto al amor. Solo que aún mantenía la esperanza de volver con él.

-O sea ¿Si hubieras podido, le hubieras dado una oportunidad? –Mamoru esperaba la respuesta de manera expectante.

-Aunque suene increíble, si, se la hubiera dado. Pero él, lamentablemente ama a esa mujer, así que mucho no podía hacer.

-Aunque te duela mis palabras, creo que lo mejor que te pudo haber pasado es que ya no regresarás con él. Si lo hacías, hubieras cometido un gran error. Se nota que no te valoró lo suficiente y tarde o temprano volvería a engañarte.

-Ya lo sé, pero… Eso no quita que no lo ame. Aun lo hago y mucho, pero creo que algún día encontrare a alguien que me haga feliz, en cierto modo, creo que no podría estar mucho tiempo sola.

-La soledad no es mala, Usagi, nunca lo es.

-Pero tampoco estar con la compañía de alguien.

-Te voy a decir una cosa, yo una vez conocí a alguien que era como tú, que destrozaron su corazón. Pero encontró a alguien que la hizo feliz. De verdad te digo que por ahí debe andar a la persona correcta.

-Gracias. –Usagi solo sonrió y se secó las mejillas húmedas. –Y tu eres casado, ¿verdad? Ese aro te delata.

Mamoru también se dio su tiempo para responder. No le gustaba mucho tocar el tema de Tina, aun lo sentía reciente.

-Claro que sí, soy un hombre casado.

-¿Cómo así aceptaste el viaje?

-El trabajo me puso entre la espada y la pared.

-Si me lo dijiste, pero estas arriesgando mucho dejando a tu esposa sola por tanto tiempo.

Mamoru no pudo responder de manera tan rápida como se esperaba. Nuevamente jugaba con su anillo como si fuera un talismán. El silencio se torno incómodo, pero respondió al rato.

-Ella entiende, Tina siempre comprendió lo que esto significa para mí. Al igual que yo, ella se graduó de doctor.

-Ya veo, sin embargo… Si tú fueras mi esposo, no te dejaría solo. Iría contigo hasta al fin del mundo si estar a tu lado es lo que quiero.

-Ella lo haría si pudiera. Créeme que sí.

Nuevamente un silencio se apoderó en esa embarcación. Usagi pensó que había dicho algo fuera de los cánones permitidos para personas que recién se conocen, así que sin tan solo mirarlo, ella volvió a hablar.

-He aprendido muchas cosas. Y estoy asimilando otras. Yo fui muy culpable de que mi relación con Seiya se deteriora, pues preferí mil veces dedicarme a cumplir mi sueño realidad. La verdad es que ahora lo sé. Cuando encuentre a quien amar, no voy a dejarlo ir. Esta vez no voy a perderlo.

-Buenas palabras. Cuando encuentres a esa persona no lo dejes que se vaya, lucha por ese sentimiento. –Mamoru con mucha delicadeza le habló, pues se percató que ciertas lágrimas bajaban de su rostro. –Pero si él te amaba de verdad, hubiera entendido que no solo el amor basta para que las personas se sientan satisfechas.

-Sí, pero yo ya no le dedicaba nada de tiempo, solo me la pasaba estudiando y estudiando, y trabajando.

-Puede que tú por eso descuidaras tu relación, sin embargo esa no es razón suficiente para que hiciera lo que hizo contigo. El engaño no es algo valido.

Usagi se quedó meditando sus palabras. Ella sabía que eso era cierto, pero no podía sacarse de la cabeza que ella también fue responsable de que la relación se acabara. Pero no quería seguir tocando un tema que aún, después de todo, le seguí doliendo. Después de un momento, Usagi se volteó para pesar en muchas cosas, pero el sueño la venció. Pensó en Seiya, pensó en sus amigas y en su familia, pero por alguna extraña razón, Mamoru fue su último pensamiento.

Para Mamoru las cosas estaban resultando dolorosas también, hablar de Tina como si no pasara nada y como si las cosas siguieran su curso no era para nada algo que le hiciera feliz. Tina aun era un tema difícil de cerrar. Puede que pase años, pero para él, el amor estaba vetado. Para Mamoru el amor se había muerto cuando ella se fue. Y no quería volver a sentir nada como eso. No más.

La cosa se puso color de hormigas cuando Mamoru se enteró que el campamento realmente estaba mucho más lejos de lo esperado. Prácticamente un día de viaje. Estaba desconcertado, estaba realmente en el fin del mundo, y solo porque no pudo decirle un NO rotundo al doctor Stevenson. Lo tenía agarrado por los cabellos, y además ese contrato lo podría perjudicar mucho. Un error garrafal, al fin del mundo por no perder su trabajo y miedo a una denuncia. Pero ¿Era realmente miedo a una denuncia? Ya ni lo sabía, ya no se hallaba apto para responder a algo como eso.

Cuando Usagi se despertó, el cielo se veía rojizo, pues ya iba a anochecer, solo que se quedó enmudecida por la belleza de ese atardecer, de las luces anaranjadas que ahí habían. Unas aves de colores verdes brillantes y azules con purpura, cruzaban el cielo en centenares. Fue cuando Usagi escuchó

-Pilcos o Trogones ¿Bellos, verdad?

Mamoru se sentó nuevamente a su lado, y ella movió la cabeza y agregó:

-Gustan mucho de volar al amanecer y al atardecer. Aves que son consideradas de la suerte si es que, al verlas, se posan en una rama mirando al oeste.

-Se nota tu pasión por todo esto.

-Es que me gusta. He dedicado mucho mas de lo que se piensa por esta carrera. Me comía los libros, porque de mi conocimiento es que me darían esa beca.

-Pues hay que agradecer que tu meta fuera una meta. Se nota que has leído libros interesantes.

-Es que muy aparte de brindarme conocimientos para mi carrera, de verdad me apasiona aprender. Solo esto se consigue leyendo, y para finalizarlo, vivirlo.

Mamoru quedo quieto observando como Usagi señalaba ciertas especias de flora que estaban alrededor de unos pororocas, que son islotes de barro que se forman en algunas partes del recorrido del rio. Ahí se pueden apreciar plantas endémicas, y que Usagi relataba maravillosamente para que eran útiles esas plantas.

-Usagi ¿Sabías que para llegar al campamento, faltan como 10 horas más?

Usagi no sabía que decir, pero prefirió acordarse de lo que Carlos le pidió, y con mucho realismo le respondió:

-Pues no, pensé que faltaba menos. Eso fue lo que pensé.

Mamoru sonrió por un momento. Si que Usagi era diferente, extrañamente diferente a otras chicas que el conociera cuando aún vivía en Japón. Para haber vivido en una ciudad como Tokio, con toda la tecnología que la rodeaba, llegar a un lugar tan inhóspito, sin nada más que lo necesario, debía ser una pesadilla, pero para ella, esto más parecía una aventura.

-Me gustaría tomarme las cosas de otro modo, -Mencionó Mamoru sacando de su ensimismamiento a Usagi que lo observaba en silencio. -Que de haber sabido que el viaje sería tan fatal, hubiese preferido mil veces no hacerlo. No venir nunca.

-Deberías entonces tomar la situación con calma. Esta será una experiencia de la cual aprenderás mucho si sabes sacarle partido.

Mamoru negó con la cabeza. No, el no estaba para eso, el había estudiado para servir a las personas desde otra perspectiva, no para internarse en medio de la nada, en medio del calor infernal, en medio de zancudos que solo lo estaban usando como medio de alimentación. No. El no estaba para esta clase de menesteres. El necesitaba estar en otro sitio, o hay, en medio de un rio gigante, surcando sus aguas por medio de una lancha.

-La verdad Usagi, es que no creo que en medio de todo lo que veo, pueda aprender algo que me sirva. Yo soy un Doctor, no un explorador.

-¿Cómo es posible que pienses que no aprenderás nada aquí? –El enfado se apoderó de Usagi. No podía controlarlo. -¿Qué no tienes nada que aprender? Mamoru, ni tú mismo te crees eso. Todo el mundo aprende siempre algo de las situaciones nuevas.

-Tal vez tengas razón Usagi, de todo se aprende pero… este estilo de aprendizaje no es lo mío. Yo estoy acostumbrado a...

Pero Usagi no lo dejó continuar. Y le respondería unas cuantas verdades.

-Sí, estas acostumbrado a sentarte en tu escritorio, evaluar a tus pacientes, recetar medicamentos y nada más.-Mamoru estaba en silencio, solo la miraba. -No ves mas allá de tus narices ¿sabes una cosa importante, Mamoru? ser doctor implica mucho más que atender pacientes y recetar medicamentos. Eres de las personas que prefieren vivir entre lo conocido antes que arriesgarse y conocer cosas nuevas. ¡Qué tristeza me das!

Mamoru se quedó por unos segundos en estado de shock, pero reaccionó con rapidez, nadie tenía derecho a decirle eso.

-¿Y tú qué? ¿Acaso no es huir lo que haces al venir aquí?

-Yo no huyo de nada. Al contrario, doy la cara a lo que se me presenta, y no me quejó de lo mal que me pueda estar yendo la vida. No ando pensando que mi vida es patética solo porque no me encuentro en una zona "segura".

-Pues yo no tengo una vida patética.

-No, claro que no la tienes, TU ERES QUIEN LA CONVIERTE EN PATETICA!

Pero esto se había ido de las manos de Mamoru, que viendo como ella estaba dispuesta a sentarse en el lado opuesto de la lancha, la tomó del brazo con fuerza. No entendía porque, solo quería tenerla cerca.

-Espero de verdad que este viaje saqué lo peor de ti, Usagi. Así mostraras quien es la verdadera Usagi.

-Este viaje no sacará lo peor de mí. –Usagi en un rápido movimiento, se soltó.-quien sacará lo peor de mi eres tú.

Y con esas simples palabras, ambos, sin saberlo, se declararon una guerra que duraría algún tiempo en terminar.


Quiero agradecer a todas las lectoras que son leales conmigo al seguir leyendo mis locuras y demás escritos. Este último mes me he visto sin nada de tiempo desde que empezé el trabajo y ahora mas llevando unos cursos sobre café, que me tienen algo mas que atareada. No he podido avanzar mis fics, aunque me apena decirlo. Y como ustedes saben, junto con Patty, tengo el fic la mentira. En ese por respeto a ustedes y a la misma Patty, no pienso atrasarme... Pero les pido desde ya sus mas sinceras disculpas para conmigo por si me atrasara mas de la cuenta. Hago todo lo posible para poder traerles un capitulo. Espero que este sea de su agrado, por que lo que se viene, es una mirada de lo que ocurrirá en unos cuantos meses.

Les deseo a todos un maravilloso año nuevo, que la fiesta este a la orden del día, y que si no es así, no importa, hagan sus kabalas, y si tienen escaleras, que a las 00:00 las agarre en medio de las mismas con una copa de Champagne.... Las quiero mucho y nos vemos el otro año!!!