Holas a todas mis lectoras... Como ya saben, pues aun estoy en proceso de "levanta animos"... Pero bueno, este capitulo lo tenía escrito hace un tiempo y debo decir que me convencí de subirlo... Lo mismo que el el de las cartas que en un momento subo.

Un agradecimiento muy grande a Cherrie!!! que siempre esta pendiende de mi por MSN. Si, hubo un bebe, pero no puedo revelar mas, lo siento XD.

Un beso a mi Patty!!! tan linda, que con su paciencia, me ha permitido flojear duro con nuestro fic la mentira. Que bueno que las cartas fueron de tu agrado, de verdad. Me esmere en sus tiempos en hacerlo.

Midmoon!!! Querida, no te preocupes, cuando desees te mando los boletos aereos, pero eso si, compartimos los apapachos que le daremos a Mamo! XD. No te preocupes, desde aquí, empieza el cambio. Quizá y hasta ahora se de cuenta de muchas cosas. Por cierto, gracias por la magia mandada.

Xime!!! Pensando en ti es que me decidí subir el cap, le di una última revisión y como verás, nada de cambios. Espero que los ensayos no te maten del todo, espero verte de nuevo esta semana y aunque sea rolear un poco. Te mando un beso gigante.

Any!!! Pues amix, este capitulo espero que sea de tu agrado, ciertas barreras tenían que romperse y esperemos que haya logrado ese objetivo.

Caltroga!!!, Hola amiga, pues como vez, cumplí con el bebe... Pero bueno, aqui empieza el mini arco de una amistad, porque después,las cosas se complican... Ya imaginate porque....

Marta!!! Amiga, perceptiva hasta los rincones mas oscuros...jajaja, pero bueno, muchas dudas se irán dicipando. Tina es mi as bajo la manga, ella puede derrumbar para mal o bien, lo que se venga. Disfruta a partir de ahora... Y tus palabras de que son tercos, toda la razón del mundo...

Anyreth!!! El lema la percepción esta en ti, te queda de maravillas. Tina es un personaje que como menciono en una respuesta lineas arriba, puede ser causante de que el amor entre estos dos se den como no. Ya verás porque.

Jaemmy!!! Amiga linda preciosa, espero con ansias Ayuda! No me dejes como muñeca de trapo porfa! Bien, Mamo esta demasiado ocupado haciendo otras cosas que pensar en eliminarse sería una perdida de tiempo para el XD. a decir verdad, las cosas mejorarán, lee y disfruta amix.

Isa!!! Que bueno que te gustaron las cartas... Es mi preparación para las cartas que ya llevo avanzado en los sentimientos... Pero bueno, Tina, el bebe, aun no será de todo respondido. Son muchas cosas que ocurren dentro de la mente de Mamo, pero si él es inteligente, sabrá llevar las cosas a mejor nivel. No te digo mas, porque sino te doy info de mas y no es la voz XD.

Isabel!!! disculpa mucho si te pareció aburrido lo de las cartas, pero era necesario para las cartas, pues muchas veces, estas, son un nexo interesante, para descubrir mas directamente, que es lo que pasa con ellos. Bien, pero creo que este capitulo te gustará.

Maritza!!! Cuando quieras te meto en la historia para que golpees a Thomas, tu me avisas y le das un palazo en la cabeza XD. Pero bueno, Si, un misterio lo de Tina y el Bebe, pero necesarios. Muchas cosas pueden ser y muchas no ser lo que parecen...

Mapi!!! Cuando quiieras te invito a unirte al club anti thomas, pero fuera de bromas, Thomas por mas pesado que sea, si la quiere.

Lerine!!! Ambos son tercos, orgullosos y no se dan cuenta que las cosas podrían ser mucho mejor si ellos cruzaran la linea que los separa. Pero hoy las cosas cambian, verás por qué.

Sailor Lady!!! Que bueno que te pasaste por aquí para leer el fic, como a muchas les dijo, este es como mi hijo especial, siento que al arriesgarme a escribir un fic en progreso en universo alterno, me llena de miedos, porque lo que mas deseo , es que se sienta real en todo. Espero que te guste este capitulo.

Bueno, a todas ustedes, un beso gigante y gracias por seguir apoyandome!


Capitulo 8

De cómo un accidente me acercó a ti…

El mes de junio pasaba por la selva con el entusiasmo de siempre pues se celebraba la fiesta de san Juan. Usagi, Mamoru y Thomas, por ejemplo, no entendían aún que era esa fiesta, es mas… no entendían de que celebración hablaba la Dra. Zimmerman y por qué era que esperaba la participación de todos. Incluso Margarita, que siendo buena limeña, sabía de esta celebración, aunque jamás había estado en una presente.

-Dra. Sylvia ¿Puede explicarme exactamente que es la fiesta de San Juan?

La Dra. Zimmerman miró a Usagi con una sonrisa. Se dio cuenta de que ella hablaba y hablaba de la festividad pero que jamás dio explicación de lo que era. Con una mano sobre el cerquillo de la muchacha, que ahora llevaba el cabello mas recortado hasta los hombros, le dijo:

-Discúlpame Usagi, incluso Thomas y tu Mamoru. Les habló todo el tiempo de esta gran fiesta y de cómo debe estar ordenado el campamento, pero no les he dicho de que trata.

Mamoru miraba a los ojos de tan atractiva mujer, ahora con curiosidad, porque le pareció ver en ellos un reconocimiento que hasta ahora ella no había dado. Mamoru esperó ese momento hace mucho, pero no dijo nada, solo le devolvió la sonrisa.

-Pues la fiesta de San Juan es una de las fiestas más celebradas en la Selva, tuvo su origen en la costumbre traída por los misioneros españoles que tenían la tarea de evangelizar los pueblos de la selva peruana, quienes introdujeron esta tradición para la conmemoración al sacrificio del apóstol San Juan. –La Dra. Zimmerman no apartaba sus ojos de los de Usagi, Thomas y Mamoru, quienes seguían expectantes por saber más de la historia. –Como ustedes saben, Jesús fue Bautizado por su primo Juan Bautista en las aguas del rio Jordán.

-Eso sí lo sabía yo Doctora, porque mi padre es católico y siempre nos contaba a mis hermanos y a mí sobre el bautizo de Jesús en manos de su primo.-Mencionó Thomas con ese dejo suyo de autosuficiencia.

-Así es Thomas, pero la costumbre aquí cambia. –Dijo con una suave sonrisa la mujer con más experiencia en ese campamento. –Cuando Juan Bautista es muerto por Herodes, que complació a su hijastra, la princesa Salomé entregando la cabeza del hombre en una bandeja de plata, la leyenda corrió como pólvora. Los predicadores españoles, que no todos usaron los mismos métodos para predicar, usaron la leyenda del Juan para mantener el interés de los selváticos y así que llegara mejor el mensaje.

-Entonces se explica porque hay tanta iglesia en la ciudad de Iquitos.

-Así es Mamoru, es una ciudad religiosa que se mantiene intacta con el paso de los siglos. Pues bien –Dijo la Mujer tras soltar un suspiro. –En esta fiesta, que la preparación se empieza desde dar iniciado el mes, se va preparando uno de los concursos más importantes, que es el Juane.

-¿El juabe?

Una risa general de parte de los presentes por lo que Usagi, tímidamente preguntó.

-No Linda, el Juane. –Aclaró la mujer.- El Juane es un plato típico de la Selva Peruana y que se prepara sobre todo en la fiesta de San Juan.

-Vaya, eso sí que me recuerda a mi país, en Japón tenemos comidas para determinadas festividades. –Usagi comentaba esto en un tono de total ensoñación. –La verdad es que me encantaría estar presente en esa reunión.

-Lo estarán todos y espero que tú Margarita te animes a celebrarlo. Las chicas de la capital suelen ser a veces remilgadas.

-No se preocupe Dra. Sylvia, hasta Masato estoy dispuesta a tomar.

-¿Masato? –Esta vez quien preguntó fue Mamoru, causando que Usagi sonriera.

-El masato es una bebida fermentada a base de yucas. Se bebe mucho en estas fiestas regionales, como en el caso de ustedes en Japón con el Sake.

-¿Y cómo es el Juane? –Thomas acercó su silla de manera discreta cerca de la de Usagi.

-Pues antes de explicar que es Juane, permítanme contarles más de esta celebración. –La Dra. Zimmerman sonreía abiertamente, amaba poder compartir todos los conocimientos que podía tener sobre su país.

-Durante estas fiestas se realizan bailes, donde la alegría se demuestra con danzas regionales y diversión. En esta fecha el clima es impredecible, porque puede hacer frío o calor, o llover a mares o un sol abrasador, pero nada de eso importa para los pobladores, la gente provista con su buen Juane de gallina como refrigerio, se vuelca a la rivera de los ríos, quebradas o balnearios, para celebrar esta fiesta que tiene importancia nacional, ya que los residentes selváticos en otras ciudades también celebran esta fiesta, contagiando de esa alegría propia del poblador de la selva, a gente de las ciudades de otras regiones, incluso del mundo. El Juane es el plato principal en esta fiesta, que desde el día anterior al 24 de junio, se realiza toda una ceremonia en su preparación viviéndose con antelación la alegría de esta costumbre, se dice que la forma del Juane tiene su origen en la decapitación de San Juan y presentado en bandeja de plata, el Juane, está hecho a base de arroz, gallina, aceitunas, huevos y condimentos convenientemente sazonados, envuelto en hojas de bijao, los cuales se hierven en grandes ollas y al calor de una tuchpa , cocina rústica de la zona.

-Pues ahora tengo más ganas de presenciar todo eso, incluso de vivirlo. –Margarita chocó sus manos con la de Usagi, ya que ambas pensaron exactamente lo mismo.

-Pues eso mismo espero muchachos, nadie se queda en este campamento. El 24 ya se acerca y deseo que ustedes vivan esto. La noche anterior los pobladores e incluso los turistas, se bañan en las aguas del rio y del lago para renovar energías y tener buena suerte en el año. Será una experiencia única para muchos.

Y con estas palabras, La Doctora salió del comedor, mientras el pequeño grupo de cuatro quedaba.

-Bien Usagi, creo que debo ir eligiendo un traje de baño adecuado para mi "bautizo".

-Eres muy graciosa Margarita, yo de hecho lo hago…

-¿Te vas a meter al rio? –Preguntó muy entusiasmado Thomas, que después del incidente con Usagi, habían llegado a un acuerdo de no insistencia.

-Claro, aunque no necesariamente tiene que ser delante de todos.

Mamoru al escuchar estas palabras comprendió a la perfección que hablaba de bañarse en el ojo de agua en donde ambos buscaban el silencio y en cierto modo una compañía. La observó por un momento y se perdió unos segundos en la risa de ella. Pero Usagi sin saber cómo, al verlo, enmudeció. Como Margarita se diera cuenta de esto, preguntó a Mamoru:

-¿Vendrás, cierto?

Mamoru retiró con suavidad su mirada de la de Usagi mientras respondía con tranquilidad que no estaba interesado, que tenía que ordenar el hospital y que eso le llevaba tiempo.

-Es una lástima Mamoru –Dijo con Sorna Thomas. –Te vas a perder muchas cosas de esa fiesta, y tú que siempre estas queriendo aprender de todo…

-No me pierdo de nada, la verdad. Pero no se preocupen por mí, vayan ustedes a disfrutar del jolgorio, creo que todos se lo merecen. –Y echándole una última mirada a la joven nipona, Mamoru se retiró a su laboratorio.

-Bueno muchachas, creo que mañana viene la barca ¿Quién va a la ciudad para comprar y distraerse? –Thomas sonreía abiertamente.

-Púes yo si me voy, serán tres días de perdición, aunque no me voy a ir a Iquitos, me voy a Leticia. –Margarita se sonrojo bellamente. –Mi novio esta por Colombia, y me dará el encuentro por Leticia y pasaremos unos días juntos allí.

-Que bueno Margarita, la verdad es que sé cuanto extrañas a ese Manuel. –Usagi abrazaba con cariño a la muchacha. –Solo compórtate, quieres, pues ya se todas las cosas que puedes hacer allí.

-Usagi ¿Qué estás diciendo? –La pobre Margarita se puso aun más roja si se puede permitir mientras Thomas y Usagi se unían en una carcajada general. –No es broma, no me gusta esos chistes.

-Calma Margie –Dijo Thomas conciliador.-Si te pones roja es porque estás imaginando cosas que no son…

Margarita no soportó mas y se fue del comedor. No estaba molesta, solo un poco desconcertada, pero tenía muy buen carácter y se le pasaría.

-Bunny ¿Ha pasado algo entre tú y el insoportable de Mamoru?

Usagi se quedó algo consternada, ella no había dicho a nadie de su discusión con Mamoru, así que no entendía como Thomas podía preguntarle algo así. Haciendo un esfuerzo, sonrió al muchacho y replicó con un tono totalmente ingenuo:

-¿A qué te refieres?

-Pues que Mamoru y tú parece que esconden algo. –Usagi sostenía su mirada en la de Thomas. –Pareciera que ambos guardan un secreto.

Usagi no pudo contener la risa, desconcertando al muchacho. La verdad es que no era un secreto lo que había, sino la misma vergüenza luego de esas terribles palabras que aun hacían mella a Usagi.

-Creo que el calor está afectando tu cabeza Thomas, nada de lo que dices es cierto.

-Bien Bunny, lo que me digas. ¿Vas a ir a Iquitos?

-La verdad no, pienso quedarme a descansar por aquí, siempre tengo que estar despertándome temprano para poder ir al monte, y realmente necesito remolonear un poco.

-Entonces me quedo y te acompaño.

Usagi realmente quería estar sola, porque siempre estaba tratando de evitar a Thomas, No quería que las cosas se confundieran de nuevo.

-No Thomas, la verdad es que anda a lo que habías planeado, que yo me quedo a descansar. Cuando regreses me cuentas que tal fue tu día. –Y en una parada veloz, Usagi se fue a su habitación para empezar su descanso.

Mamoru por su lado, mientras hacía un inventarío de todos los productos y medicinas que faltaban para mandar un pedido a Lima, no podía dejar de pensar que era lo que había pasado con Usagi en el comedor. Se sentía extraño, como si hubieran tenido un momento de intimidad entre ellos pese a estar rodeados de de todas esas personas. Pero una voz harta conocida para él le habló.

-Espero verte en la celebración el 24 Mamoru.

-Buenas Dra. Zimmerman, pero la verdad es que no podré ir, lo lamento.

-La verdad es que no lo lamentas en absoluto, pero espero de verdad que te animes a ir con nosotros al pueblo, quiero verte como en esos tiempos… Disculpa, soy una indiscreta.

-No se preocupe Doctora, agradezco el interés que me ha mostrado ahora.

-¡Oh! No es nada, la verdad no me acercaba a ti porque te sentía tan alejado de todo. –Con una sonrisa, Sylvia Zimmerman palmeó el hombro de Mamoru. –Pero me parece que algo ha cambiado en estas semanas. Te veo más "luminoso".

Mamoru no pudo evitar reírse. Lo que menos sentía era eso.

-No lo creo doctora, aun no estoy completamente lleno de esa paz que esta asegurando.

-Entonces con más razón te meterás al rio. Te cambia la vibra y quizá comprobemos contigo si es verdad esa tradición.

-Pero no sé si iré.

-Solo piénsalo Mamoru, solo eso. –De manera maternal, la Dra. Zimmerman acarició la mejilla de Mamoru. -Nos vemos.

Al día siguiente todos los en la mañana, la gran mayoría salían presurosos de sus habitaciones para quedarse tres días en la ciudad de Iquitos o en Leticia como en el caso de Margarita. Serían 5 días en total que nadie estaría en el campamento.

-Bien chicos, diviértanse por mi y tráiganme algún dulce que valga la pena. –Usagi los miraba a todos mientras ella estaba lista para una caminata por el monte.

-Te traeré cosas que valgan la pena Bunny. –Thomas le giñó el ojo y Usagi le levantó el dedo pulgar. Margarita que ya se le había pasado el mal humor, le prometió llevarle cosas de Colombia, como maltas y demás alimentos típicos que encontrase.

Mamoru estaba en el laboratorio. Le había encargado a Thomas que llevara al correo la lista de lo que se necesitaba y ahora ponía todo en su sitio…

-¿Te quedaste?

Usagi sorprendió a Mamoru, que no esperaba que nadie le hablara, pensó que ella saldría con el idiota de Thomas.

-¿Qué haces aquí? –Su voz fue de sorpresa y a la vez de incomodidad.

-Descansar. Me voy a caminar al monte un rato, pero te lo digo para que sepas por cualquier cosa.

-Está bien.

-Necesito decirte algo. –Usagi se quedó parada en la puerta, nerviosa. Pero Mamoru no respondía. – ¿Podemos hablar?

Mamoru ni siquiera volteó a verla. Simplemente se dirigió a unos archivos y carpetas, pero le espeto con una voz muy fría.

-No me interesa conversar contigo. Creo que lo de nosotros se dejó claro por lo de hace dos meses. –Usagi escuchaba esto con los ojos muy abiertos. –No me interesas Usagi, ni siquiera escuchar un respiro que venga de ti.

Usagi se mordió el labio inferior con dureza, gesto que Mamoru no pudo notar por estar viendo las carpetas. El no quería volverse a perder en esos ojos…

Usagi se sintió herida, pero sin decirle nada mas, salió para su habitación y tomar las cosas que necesitaba para su paseo. Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero los limpió de una pasada de mano. Ya no había nada que hacer, la culpa había sido ella, fue lo que pensó.

En cuanto la joven saliera con una mochila en el brazo, se internó en la espesura de la selva. Se la pasó horas tomando fotos a algunas aves de paso, e incluso se sentó arriba de un árbol mientras se balanceaba suavemente del mismo. No se dio cuenta de la hora, hasta que vio el sol que iba bajando de intensidad. Cuando empezó a bajar vio las nubes negras que anunciaban lluvia.

-Justo lo que me faltaba. ¡Empaparme!

Usagi corría lo más rápido que podía para llegar al campamento. Necesitaba ropa seca y tomar algo caliente, cuando se tropezó.

-Maldición…

Usagi, cuando hizo el intento de pararse, pegó un grito de dolor, no pudo sostenerse de pie. Parecía que se había dislocado el tobillo.

A duras penas llegó hasta el campamento, era no de noche y estaba calada hasta los huesos y el dolor era insoportable. Fue cuando se dirigió con lentitud al hospital. La luz estaba apagada y no quiso molestar a Mamoru. "Jamás se preocupará por mí."

Con mucha dificultad porque no podía mantenerse de pie, Usagi abrió los estantes con puertas de vidrio, y leía con la poca luz que quedaba, algún medicamento para el dolor. Sacó varias pastillas y se llevó un pote de crema aceitosa y vendas que encontró dobladas.

Arrastrándose, llegó hasta su dormitorio y con lentitud, se frotó la crema y envolvió el tobillo con la venda, mientras maldecía por lo bajo por lo que estaba sintiendo. No tuvo tiempo de cambiarse de ropa y menos de pensar en la tembladera que tenía. Agarró del buró un vaso y se sirvió agua de flor de manzanilla, mientras se tomaba 3 pastillas juntas para el dolor. Se recostó en la cama mientras temblaba por el frio, pero más podía el dolor del pie.

Mamoru no estaba, había ido a su refugio nocturno, mientras respiraba y sentía el aroma a naturaleza viva, a tierra húmeda, a ocre. Sin saber porque, se sintió decepcionado que la compañía silenciosa de Usagi no estuviera presente. Se sonrió. "Todavía no quiere aceptar del todo mi compañía, aunque hoy me quisiera hablar…"

Mamoru se fue caminando despacio hasta llegar al campamento. Se dio cuenta que la luz del dormitorio de Usagi estaba prendida. Movió la cabeza negativamente con un gesto extraño en los labios. "A cerrar el remedo de hospital."

Al acercarse se percató de que la puerta estaba medianamente abierta cuando la había dejado cerrada y al prender la luz, la marca de unos zapatos en el piso que llegaba hasta donde estaba el estante. Se acercó y comprobó que faltaban las vendas que justamente había inventariado en la tarde anterior, un pote de crema de aceite de eucalipto y el tarro de las pastillas y aspirinas estaba abierto y caído.

-¿Habrá sido ella? –Mamoru solo pensó en Usagi, no había nadie más en el campamento. –Me tendrás que dar una gran explicación Usagi, esto es algo que no puedo pasar por alto.

Y en un dos por tres se encontró en la habitación de la muchacha. "Ni siquiera apaga la luz, sabiendo que debemos ser considerados con el ahorro de energía."

Pero se sorprendió al ver que la muchacha estaba mal envuelta en una frazada. Cuanto más se acercaba, más se daba cuenta de que ella no estaba bien. Sus cabellos empapados de agua se encontraban, y que lo mismo sucedía con la ropa. Y vio en ese momento como Usagi temblaba.

Posó su mano por la frente de ella, causándole un estremecimiento, ya que él estaba con la mano fría… Usagi ardía en fiebre. Con sumo cuidado, la destapó y vio que tenía el tobillo mal vendado.

-Primero lo primero, no puedo dejarla con esa ropa. Podría darle una pulmonía y no tengo nada para combatir ese problema.

Se acercó a la cajonera, que pertenecía a la muchacha y sacó un pijama largo de manga corta. Con mucho cuidado fue sacando los pantalones de mezclilla que llevaba puestos y el polo empapado. Con una toalla secó a Usagi la humedad que aun podía tener en su piel y le colocó el pijama. A Mamoru le preocupó que no reaccionara con todo lo que había hecho. Sacó la manta que ella usara y la levantó mientras abría la cama y por último la metía en ella.

-Debo controlar esa fiebre y…

Con rapidez regreso al hospital y sacó de su armario termómetro, unas gasas que servirían de comprensas y un liquido para poner en el agua. Tomó un jarabe para la fiebre y lo juntó con todas las cosas para salir corriendo a la habitación de la chica.

Al acercarse nuevamente, comprobó que seguía temblando. Agitó el termómetro mientras lo colocaba debajo de la axila. Mientras hacía tiempo, preparó el líquido en una vasija y mojó las comprensas para ponérselas en la frente. Sacó el termómetro y comprobó que estaba con 40 de fiebre. Eso lo alarmó.

-Tengo que bajarte esa fiebre como sea Usagi, no puedo dejarte así…

Cogió el jarabe y llenó el dispensador con la medida más grande y se lo dio con cuidado. Usagi dentro de todo lo pasó sin problemas y luego de atacar el problema de la fiebre, le sacó con cuidado las vendas para volvérsela a poner. No pudo evitar al terminar esta acción de verla. Parecía tan frágil y se sintió culpable por todas las veces que la trató mal. Mientras la observaba, escuchó el murmullo de Usagi que salían de sus labios por el delirio febril: "Mamoru". No pudo evitar sonreír, y sin saber porqué, acarició con su mano la suave pero ardiente mejilla de la chica.

El resto de la noche y parte de la madrugada, solo se preocupó por bajarle la fiebre y cuando por fin dejó de temblar y su temperatura volvía a ser normal, se sentó en un silloncito cerca de la cama y se quedó dormido mientras tomaba de la mano la muñeca de la muchacha y sentía los latidos de su pulso.

A la mañana siguiente, el sol se coló por la habitación. El brillo prometía ser un día muy luminoso y poco a poco esa luz llegó al rostro de Usagi. Ella abrió los ojos y sintió la laxitud de su cuerpo. Se dio cuenta de que estaba dentro de su cama, y que en el buró había una vasija, comprensas y termómetro más un jarabe. Entreabrió los ojos y vislumbró en una esquina la ropa que tenía puesta en su mala excursión del día anterior. Pero cuando se movió ligeramente al lado derecho de su cama, vio sentado con la cabeza gacha a Mamoru. Eso la sorprendió y enterneció. Con suavidad acercó su mano a la de él, que curiosamente estaba estirada hacía la cama. Pero en cuanto él sintió la mano de ella, cerró su mano, haciendo sonrojar a Usagi. Pero él seguía durmiendo.

Suavemente, Usagi se incorporó en la cama. Se le dificultó mucho ponerse de pie, pero fue la caída que tuvo lo que despertó al joven doctor.

-Veo que amaneciste presta a tener acción. –Mamoru levantó a la muchacha y la sentó en la cama de nuevo. –Pero primero permíteme examinarte.

Usagi solo pudo asentir con un movimiento de cabeza. Él le sonrió con ternura.

-¿Cómo te sientes?

-Pues siento como si un camión me hubiera arrollado.

-Pues eso se debe a que estabas calada hasta los huesos, tu ropa y cabello estaban mucho más que mojados y te acostaste así. –Mamoru ponía ahora el termómetro dentro de la boca de Usagi, después de desinfectarlo con alcohol, y comprobó con agrado que estaba en 37 grados.

Usagi se sentía morir, porque la culpa después de todo no se iba, mas se había incrementado. Unas lágrimas empezaron a caer de su mejilla aun sonrosadas.

-¿Qué te sucede, sientes a caso dolor en el tobillo?

Usagi movía la cabeza diciendo que no. Mamoru la miraba confundido. ¿Qué tenía entonces?

-Discúlpame… -Usagi susurró muy despacio estas palabras.

Mamoru no pudo evitar sentir culpa, cuando él siempre había provocado muchas de esas situaciones tensas entre ellos. Lo sabía bien. Pero tampoco podía callar lo que hacía mucho deseaba decirle.

-Perdóname tú a mí.

Las lágrimas caían por el rostro de Usagi sin reparo ya. Mamoru al ver eso, volvió a recordar no solo el día que conoció a Usagi en el avión, sino que inevitablemente, ese recuerdo lo llevó hacía Tina. Pero estaba vez no tenía un pañuelo que ofrecer. Y sin entender del todo lo que hizo, la forma en que confortó a Usagi fue con un abrazo sincero y lleno de cariño.

-Gracias, de verdad gracias por velar por mí anoche. –Usagi hablaba sin desprenderse aún de Mamoru.

-No podía dejarte así. Pudo haber sido peor si no hacía algo. –Mamoru hablaba apoyando su quijada en la cabeza de Usagi. Pudo sentir el aroma de sus cabellos. Era a avellanas con miel. Cuando se dio cuenta de la situación en la que se hallaban, rompió el abrazo y la miró un momento mientras ella se volvía a recostar en la cama.

-Tengo que ver que encuentro en la cocina, pero tú tienes que tomarte algo tibio y comer ligero al menos de desayuno. Si encuentro gallina, te haré sopa.

-Mamoru, no te molestes mas por favor, anda a descansar.

-No puedo dejar a mi paciente con una atención incompleta, va contra mis principios.

Usagi solo atinó a sonreír mientras veía a Mamoru ponerse de pie y salir de la habitación. Cuando estuvo sola, se dio cuenta de cuánto se había equivocado con el médico. Había pasado la noche en vela como si fuera un padre cuidando a su hija con fervorosa atención, en incluso le cambió la ropa. Usagi se sonrojó nuevamente, porque eso significaba que él tuvo que verla desnuda. Se alegro al ver estado inconsciente, porque si se hubiera dado cuenta, hubiera votado a Mamoru tratándolo pésimo.

Mientras Mamoru llegaba a la cocina, solo pudo sentir la alegría de haber podido solucionar las cosas con Usagi. Quería demostrarle que él ahora que reconocía que no la trató muy bien, iba a enmendarse con ella, porque la soledad no es buena, y quería poder tener un confidente en ese campamento, y obviamente Thomas, jamás lo sería. Mamoru sentía que solo con Usagi podía tener un grado de confianza, por más que conociera a Sylvia Zimmerman. El necesitaba a alguien que lo escuchara y lo distrajera, necesitaba a alguien como Usagi.

Revisó cada estante y la refrigeradora y halló lo que se necesitaba para hacer una sopa que reconfortara no solo el cuerpo, sino el alma. Sabía que la culpa no solo estaba de su parte, ella también la sentía y mucho. Sonrió nuevamente, ya que comprobó algo que Tina siempre le decía, que era verdaderamente terco.

Preparo todo con una rapidez sorprendente y llevó dos humeantes platos al comedor. Luego fue en busca de Usagi y la ayudó a caminar.

-Creo que te tendré que poner yeso y darte un descanso de 15 días para que no muevas el tobillo. –Dijo seriamente.

-No lo sé, con el calor que hace, me dará comezón. A demás que falta 15 días para la fiesta.

-Si estas descansada, podrás ir y bailar toda la noche. Bien, siéntate y tomate esa sopa.

Entre cucharada y cucharada, ambos iniciaron una plática mucho más fresca y tranquila, e incluso Mamoru se sorprendió a sí mismo cuando le preguntó si tenía alguna relación con Thomas.

-Pues no, al contrario, huyo de él.

Mamoru no pudo dejar de reírse por eso. Le divertía saber que ella huía de ese pesado.

-¿Por qué te ríes? –Usagi lo observaba curiosa.

-Porque algo muy dentro de mi me indicaba que tu no podrías tener nada con ese tipo. –Como Usagi lo siguiera observando de manera intrigada, este agregó. –No veo que le puedas ver de interesante.

-Pues no es un mal chico, pero no me interesa darle esperanzas, por eso huyo. El día que discutíamos en el laboratorio era porque seguía insistiendo…

-Tanto era su insistencia que te besó.

-¿Cómo… Cómo sabes eso? –Usagi estaba tan roja como un tomate maduro.

-Porque mi puerta no estaba cerrada. Pero no te preocupes, no es algo que me importe.

-Yo no quería llegar a eso, es muy insistente, pero no me gusta que hagan eso conmigo. No es mi estilo.

-Comprendo lo que quieres decir. Pero sería diferente si te atrajera de verdad, porque intentarías darle una oportunidad y conocerlo.

Usagi sabía que eso era tan cierto que no dijo nada, solo asentir con la cabeza. No quería hacer sentir mal a Thomas, pero no le gustaba ni le llamaba la atención.

-¿Puedo pedirte un favor? –Mamoru asintió ante la pregunta de la chica. -¿Puedes llevarme al claro?

-Por supuesto, solo permíteme que revise el tobillo.

Con delicadeza, Mamoru desenvolvió el vendaje. Pasó las manos por el pie y Usagi ahogo un grito de dolor.

-Creo que de todas maneras te pondré yeso porque se nota que tienes el pie dislocado y así me aseguro que no andes caminando.

-Perfecto, lo que digas, pero llévame al claro por favor.

Con toda la suavidad del mundo, Mamoru apoyó a Usagi en el suelo luego de vendarla doble y viendo que esta no podía apoyar el pie, la levantó en vilo y la cargó. Usagi no sabía dónde situar su rostro por lo roja que estaba.

Mamoru caminó con ella unos 15 minutos y la depositó en la manta que había llevado. Usagi en ese momento solo cerró los ojos y escuchó el sonido de la cascada, el ruido de las hojas al chocarse por el viento y el canto de las aves. Mamoru se quedó de pie haciendo lo mismo que ella, mientras aspiraba el aroma de ciertas plantas y flores aromáticas.

-¿Por qué vienes aquí siempre? –Preguntó Mamoru a Usagi después de compartir un agradable silencio.

-Por lo mismo que tu vienes, a desconectarme de todo.

-¿También sientes ganas de escapar?

-Todo el tiempo. Me gusta relacionarme con las personas y amo mucho el hecho de que tengo una facilidad de adaptarme, incluso, a lo más duro, pero todos necesitamos desconectarnos, para así renovar energías. Sin embargo, ha sido tanta la presión de estos últimos meses, que solo quiero llegar a casa y dejar que mi familia y mis amigas me engrían.

-Yo a veces me siento ahogado de estar aquí, de estar lejos de todo lo que era parte de mi rutina, pero creo que a partir de ahora las cosas serán más fáciles.

-¿Por? –Fue la respuesta rápida de ella.

-Porque ahora cuento con una amiga.

Usagi le quedó mirando hasta que Mamoru se sentó a su lado observando con ella lo que lo rodeaba.

Sin decirse nada, ambos agradecían este paso… Ambos contarían el uno para el otro.

Mamoru al día siguiente le cambió las vendas por las vendas acrílicas, que se endurecen con el contacto del agua transformándose en yeso. Le colocó en el talón el taquito, y la tuvo todo el día con él en el laboratorio, dándose cuenta que ella tenía mucho conocimientos de los ADN de las plantas que estaban estudiando. Así fue como los días de descanso acabaron, y todos de regreso observaron que algo había cambiado…

Thomas estaba disgustado, porque Usagi tendría que descansar hasta que Mamoru le quitara el yeso, y para colmo de males, según él, la Dra. Zimmerman había dejado en claro que Usagi se quedaría a apoyar al laboratorio y por ende, pasaría tiempo con Mamoru y ella. Pero la Dra. Zimmerman dio esta orden más que gustosa, con una sonrisa que solo pudo ser observada por Thomas….