Disclaimer: todo de J. K. R y de mi cabeza alguna que otra cosa
Este capítulo me quedo más grande que los otros porque explica algunas cosas, disfrútenlo, y dejen reviews, perdonen si es un asco pero es que este es mi primer fic.
Chapter 4: que mi padre era un ¿Qué?
Después de mucho caminar Melanie llego a su destino, el hombre que le explicaría todo lo que ignoraba estaba tras una puerta de madera oscura, con un grosor de no menos de 5 cm y apariencia aterradora, el tal Severus Snape se encontraba allí tal vez leyendo algo en una manera despreocupada, no como ella que se aventuraba a lo desconocido. Lo que Mely no se imaginaba era que tras la puerta el hombre de apariencia hostil e insensible, se carcomía interiormente del temor a revivir su dolor en cuanto ella cruzara esa puerta.
Sin esperar más Melanie golpeo lánguidamente la puerta, que al instante se abrió mágicamente.
-adelante- dijo una voz fría.
La muchacha entro en el despacho que estaba iluminado por una gran chimenea parecida a la de su sala común, en el centro había un escritorio de caoba tallada con un escudo en el medio, un escudo que ella reconoció como el de Slitherin, tras el escritorio sentado y con cara de pocos amigos se encontraba el hombre que la había despertado en el tren, aquel hombre vestido completamente de negro, de piel pálida y ojos negros.
-disculpe profesor Snape, es que usted me mando llamar y…-dijo la chiquilla algo incomoda bajo esa mirada despectiva, frotándose un zapato con el otro.
- sí, si adelante siéntese.
Esa chiquilla, su imagen lo lastimaban a fondo, como podía ser alguien tan parecido a otra persona, con su cabello rizado y enmarañado, su cara redondeada y esos ojos que aunque eran de otro color (negro ónix) tenían el mismo aire de "sabelotodo insufrible" pero que al fin de cuentas era lo que más le gustaba de su madre, su cabello también era de otro color era al igual que sus ojos, negro y tenía la misma apariencia rebelde del de ella, Hermione Granger, su madre.
La chiquilla tomo asiento frente al profesor y observó con sus ojos negros y profundos, al hombre que permanecía callado mirándola desde su asiento.
Cuando el silencio se hizo incomodo, Snape reacciono al fin.
-señorita la he llamado, porque debo explicarle todo lo referente a su origen mágico.-comenzó- ya que sus padres no fueron capaces- intervino su voz interna – como decía, usted no tenía la mas mínima idea de la magia antes de llegar, aquí ¿verdad?
- no señor, ni pequeña.
Bueno ya que era su deber por lo menos lo disfrutaría ¿no?
-así que sus padre no le tuvieron la confianza ¿o sí?
- no señor.
-pero no crea que fue por falta de amor, no no nada de eso, yo diría que fue desconsideración. -Su tono era sarcástico e hiriente- y exactamente donde fue que la aban… dejaron sus padres para que pudiera llegar a Hogwarts.
_ En el andén 9, señor.- la chiquilla no era nada boba y cada palabra con doble sentido que Snape le dedicaba la atravesaban como una puñalada, sus ojos ya se habían puesto cristalinos y esas perfectas joyas azabache estaban bañadas en lagrimas a punto de desbordarse.
-entonces no había atravesado el portal con ellos ¿cierto?
-no señor.
-¿y cómo fue que llego al tren?
-un chico me arrollo con su carrito, yo no note lo del portal hasta que llegue aquí y él lo comentó.
- pues que afortunado accidente sin él tal vez, hubiera perdido el tren señorita Rickman, tendrá que agradecerle y tal vez sus padres también. ¿Dónde cree que estén ahora?
-están en Colombia, profesor- las lagrimas no se hicieron esperar, corrían por su rostro de porcelana, la niña ya no aguantaba más sabia que ese hombre la quería ver llorar, lo que no entendía era porque, y además que hacia ella respondiendo a un interrogatorio que la hacía sufrir, ¡NO MAS! Se dijo a sí misma- bueno profesor creo que debo irme.
Snape lo había logrado la había hecho llorar, pero eso no aliviaba su dolor es mas lo aumentaba, al punto de que quisiera consolarla, y ahora ella se quería ir y él ni siquiera le había explicado nada.
-yo creo que no hemos acabado aun señorita, tendrá que esperar un poco.
-con el respeto que usted se merece, si no estoy mal usted me llamo para poner fin a mis dudas, y desde que entre no ha hecho más que saciar las suyas, sin mencionar que desde que llegue tiene una expresión de claro desagrado al verme y estar en mi presencia y para empeorar las cosas, sus dudas no me dan ni ganas de responderlas, profesor, por lo que pienso que lo mejor es que me valla para aliviarnos la incomodidad a ambos, no le quito más tiempo, señor, que descanse- diciendo esto lo mas respetuosamente que puedo, se puso de pié y recorrió la estancia para abrir la puerta y desaparecer en la espesura de la noche, pero al mover el picaporte no ocurrió nada, la puerta no se abría.
-usted no ha entendido Rickman, mi deber es explicárselo ¡Hoy! Y ya que tiene tantas ganas de irse lo mejor es que tome asiento de una buena vez – el tono del hombre no era nada cortes.
-como usted ordene profesor- respondió Mely sarcásticamente, y luego se sentó otra vez
-bien cuáles son sus duda Rickman, prometo que las contestare lo mejor posible.
-bien- puso su mano en el mentón y una sonrisa torcida apareció en la comisura de sus labios- primero ¿Por qué mis padres no me lo dijeron? Y para que no se desgaste ya sé que no podían, entonces la pregunta vendría siendo ¿Por qué no podían?
-hace unos 14 años se desato una gran guerra, entre el bien y el mal, para que me entienda.
- y créame que lo entiendo profesor
-como decía, había brujas y magos buenos y malos, su madre era una estupenda bruja, de las buenas vale aclarar pero su padre no, él era mortifago y pertenecía al otro "bando" por así decirlo, cuando el ejido entiéndase por Harry Potter apareció algunos mortifagos renunciaron al lado oscuro y obviamente fueron acogidos entre los buenos.
-espere por favor- dijo con las manos hacia el frente como buscando detener las palabras- usted me quiere decir que ¿mi padre era un qué? Y que ¿mi tío Harry era el que?
- su padre era un mortifago y Potter era el elegido, yo creía que había dicho que me entendía Rickman y no me interrumpa ¿quiere?- escupió esos dos apellidos como si fueran veneno-al ser acogidos tenían dos opciones, irse lejos y si querían tener hijos, renunciar a la magia y hacer como que esta no existiese hasta que estos entraran a estudiar y eligieran su camino ellos mismos o renunciar a los hijos y conservar su magia prometiendo lealtad al ministerio, por naturaleza la mayoría elige la segunda, pero tu padre no, el se llevo a su madre y la tuvieron a usted, la cosa es que si usted llegaba a saber su procedencia mágica antes de pisar Hogwarts su custodia pasaría a ser del ministerio de magia.
- pero eso es injusto-decía la niña, comprendiendo que lo que su padres habían hecho nada tenía que ver con que no la quisieran.
-créame señorita Rickman la vida no es muy justa que digamos. Alguna ¿otra duda?
-si profesor, pero entiéndame si le digo que no tengo ningún deseo de que sea usted el que me las responda, así que si ya fue todo podría dejarme salir.- Melanie siempre tuvo esa capacidad de ser odiosa y hablar en tono irónico.
Snape notaba la inteligencia de la niña en cada una de sus frases, pero lo que no le gustaba nada era que utilizara la ironía con él, aunque él la utilizara todo el tiempo. Snape apunto con su varita hacia la puerta y esta se abrió al instante. De afuera entro un gato plateado de ojos verdes que inmediatamente noto la tensión en el ambiente y se lanzo contra aquello que molestaba a su ama. Rápidamente Severus lo tomo entre sus manos, evitando que el animal lo rasguñara y leyó la placa que el animal traía atada al cuello.
-si no me equivoco este gato es suyo ¿no es así señorita?
- sí lo es, señor.
- silver Snake, que original- el sarcasmo desbordaba de los labios de Snape.
-es que acaso, le desagrada el nombre de mi gato, profesor Snape, porque de ser así le buscare otro, en seguida, no lo dude señor- ella no se quedaba atrás también sabía hablar con ironía.
-no se preocupe señorita es obvio que a su padre le molestaría si se enterara, y para que no me mire de forma confundida debe saber que su padre también tuvo un "serpiente plateada" mientras estudio aquí en Hogwarts, de hecho ya que quiere saber mi opinión sobre el nombre de su mascota, creo que es de lo más tedioso.
- pues para que no se aburra me lo llevare de aquí ahora mismo,- tomo al gato con delicadeza-para que pueda, no sé, sobarse la barriga en paz.- y salió rápidamente de ese lugar.
¿Barriga? Esa chiquilla es insufrible, de no ser porque aun no puedo restarle puntos, le quitaría 100 sin importar que sea de mi casa.- pensaba enfurruñado Snape.
