Hola...grax por los revs!Se que los capis son cortos asi que a peticion de algunas de ustedes ahora dejare dos jeje no es mucho pero trato de compacerlos a todos.
Nos veremos pronto...
Atte: La octava muñeca: Monzy
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El rubio miraba que la tarde caía y su mentor no llegaba. Solo estaban el y la mini-Weasley que parecía esperar a un ejército, por toda la comida que había traído.
- Entonces no gustas nada Draco- pregunto por tercera vez la pelirroja
- No en serio, ya Dobby me ha traído la comida
- Vaya – dijo haciendo pucheros – yo me arriesgue en las cocinas para complacerte y me rechazas, espero no seas así para todo… - termino la chica y lo miro de una coqueta.
La mente decía que no le diera entrada pero, tantos años de jugar el mismo juego crea manías difíciles de erradicar.
- Créeme que no, cuando una chica linda me complace, le es remunerado
- ¿Ah si, que tanto? –pregunto picara la pelirroja
- Hasta el cansancio… - dijo y le guiño el ojo
Ginny sintió que el juego se le salía de las manos, ella tenia que utilizarlo a el y sin embargo se sentía ruborizada y fuera de si.
- Vaya es bueno saberlo Draco
- Si que lo es, pero ahora si se me antoja algo – le dijo sin despegar los ojos de ella
- ¿Qué cosa? – pregunto sugestivamente
- Un poco de jugo – dijo despreocupado y dándole una copa a Ginny
Miro la copa y la mesa alternadamente y entendió el mensaje así que se levanto a servir el jugo y al volver no se sentó en la silla sino junto a el.
- Gracias
- De nada guapo – y le dio a beber de la copa – ¿Sabes? Yo también quiero jugo…
Y sin previo aviso se le lanzo encima, la copa se estrello en el piso y el jugo mojo la alfombra, pero ellos no le intereso. Ginny estaba sentada sobre Draco y lo besaba con pasión, casi no lo dejaba respirar, moverse o pensar...
Las manos del chico recorrieron la cintura de Ginny, su piel era suave y firme, toco sus pechos y deseo ir más allá, pero su cuerpo parecía no responderle.
quizá por su estado actual o porque la estúpida voz en su mente seguía repitiéndole que eso no estaba bien, le gritaba a cada momento que no debía hacerlo y alternaba los gritos con imágenes de Hermione y Ellis. El punto era que la sangre no fluía hacia la parte que el desearía, sino que simplemente se agolpaba en su cabeza y le ordenaba pasar de ella.
Y saco fuerza de algún lugar porque por fin pudo quitarse a la chica de encima justo en el momento en que la puerta se abría y entraban las dueñas de su cabeza junto con Ron.
- Han tardado mucho chicos – decía una pelirroja que limpiaba el jugo de la alfombra con la varita
- Es que el libro no existe Ginny
- ¿Seguros? – pregunto la Weasley con fingida idiotez cruzándole el rostro
- Seguros… yo he leído casi toda la bibli… - empezó Hermione pero se interrumpió al ver la sonrisa burlona de Draco
- Era de esperarse – dijo el rubio haciendo que la castaña le hiciera muecas.
- En fin pues ya es tardísimo, checare el nombre y mañana nos vemos Ellis. ¿Vienes Ron?
- Si claro, mañana vendré por ti OK. Hasta mañana – y con un movimiento de cabeza, se "despidió" de Draco también
Ellis subió al baño a tomar una ducha y Hermione no se movió ni un centímetro.
- Lamento no haber venido hoy pero Ginny es una boba – dijo visiblemente ofuscada
- Puede ser… pero es bastante vigorosa – dijo con una sonrisa de medio lado
- ¿A que te refieres? – pregunto molesta la chica
- A que se esmero en distraerme pero al final… no pudo
- Bueno lo mejor será que me vaya, pero antes te llevare a tu recamara
- No es necesario.
- Si que lo es, además necesitas moverte un poco. Ya no debes subir mediante magia, la Señora Pomfrey dice q…
- Esta bien, pero ¡ya para de hablar! – dijo el joven y se incorporo lentamente
Hermione se acerco a el y lo animo a recargarse en sus hombros. Lo abrazo con fuerza y se apretó junto a el para evitar cualquier accidente. Daban dos pasos y se detenían. Era un gran esfuerzo para ambos, pero valía la pena. Draco estaba moviéndose.
- Un poco más… - decía Hermione
Subieron las escaleras después de largos minutos de esfuerzo y entraron a la habitación del rubio. Todo estaba en perfecto orden y limpieza absoluta. Draco se sentó en la cama ayudado por la castaña y le sonrío sinceramente. Hermione estaba dichosa, ¡lo habían logrado!
- Ya lo ves, lo hiciste… pronto estarás como nuevo
- Lo se – dijo Draco muy feliz
- Te has esforzado mucho, me alegro mucho por ti
Y sin pensarlo, lo estrecho en un abrazo calido. Ambos chicos se estrechaban con fuerza, como si temieran que si se separaban, algo horrible pasaría.
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