Capítulo VII: El reencuentro
Ha llegado el momento. Rowena está muriendo.
Godric la ve tirada en la cama, la cara pálida, los ojos, bajo los cuales se extienden grandes bolsas de un color amoratado, cerrados.
Sorprendentemente, Salazar está allí. Ha llegado hace un par de horas y apenas ha abierto la boca. Se ha limitado a observar a sus sorprendidos compañeros, que no esperaban volver a verle jamás. También se ha dedicado a mirar a la hija de la que no disfrutó y al niño que Godric tuvo con Helga.
El fundados se pregunta si Salazar se lamentará por no haberles visto crecer.
Pero Salazar no tiene mucho tiempo para conocer a su hija, porque Rowena se entera de que él está ahí y lo llama. Él va con ella.
Ella le dice con la voz débil que lo ama. Y sonríe. Y su sonrisa casi parece la que tenía veinte años atrás.
Salazar se permite mentirle por última vez. No es habitual tanta dulzura en él, pero Godric supone que el regresar a Hogwarts tras veinte años sólo para ver a su moribunda esposa - se ha debido enterar de algún modo- debe de merecerlo.
Rowena dice que Salazar no debió irse. Y él le da la razón de nuevo.
"Vivirás mientras Hogwarts lo haga" le susurra Salazar al oído, muy bajito.
Y Rowena respira por última vez. Ya está. Una de los cuatro fundadores de Hogwarts está muerta. Quizá por culpa de Salazar, quién sabe.
Godric la mira antes de que Hega tape su cabeza con una sábana y no puede evitar llorar al recordar la vivacidad que derrochaba esa mujer antaño, y ahora... ahora parece tan pequeña.
Helena también lloraba, abrazada a Orión, que tiene los ojos brillantes. Está a punto de estallar en llanto él también.
— Godric...- le llama Salazar, y él no puedo evitar obedecerle.
No se preocupan en poner tontas excusas, porque saben que no es necesario. No en ese momento.
Saben que está mal, pero no les importa el llanto de Helga. No en ese instante, porque ahora sólo existen ellos.
Lloran. Los dos. No sólo por Rowena, sino por todos esos momentos que añoran a pesar de no haber sucedido nunca. Por todo lo que podría haber sido y no fue.
Han sido muchos años viviendo de recuerdos como para pensar ahora en las consecuencias que puede acarrear volverse a encerrar en el despacho de Godric, como cuando eran jóvenes.
