Kate regresa al apartamento de Lanie luego del almuerzo con Castle. Apenas entra se desploma en el sofá del living.

Al instante, Lanie sale del baño envuelta en una toalla.

-¡Kate! No te oí entrar.

-Recién llegue. ¿No habías ido a trabajar?

-Fui y volví a pegarme una ducha. Un caso difícil el de hoy, y hace mucho calor. ¿Qué paso con Alex?

- Me acompaño a beber mi café y luego se fue a… no lo sé… a pasear. No debió venir.

-¿Por qué te molesta tanto que haya venido?

-No es de su incumbencia el estar aquí.

-Kate… sinceramente no te reconozco.

-Discúlpame, Lanie, sé que estoy un poco irascible, venir aquí me hizo replantearme muchas cosas y… no sé cómo lidiar con ellas aun.

-¿Cómo fue el almuerzo con Castle?

-La verdad es que estuvo bien. Fue agradable volver a hablar con él. Lo extrañaba.

-No deseo ser entrometida pero… ¿De qué hablaron? Es decir…

-…Hablamos de todo. Me pidió que pensase el volver a estar juntos.

-¿Qué le dijiste?

-Que lo pensaría.

-Kate, por dios te pido, si no vas a pensarlo se sincera con él, fue muy feo verlo sufrir tanto…

-…Lanie detente. De verdad voy a pensarlo.

-Bien, iré a cambiarme, debo regresar a trabajar. Kate, Javier me pregunto si te molestaría que cenáramos todos juntos, Castle incluido, aquí.

-No me molesta.

-Perfecto. Entonces cenamos aquí esta noche.

Kate asiente.

Mientras Lanie se dirige a su habitación a cambiarse, Kate se quita los zapatos y se recuesta en el sofá.

Enseguida le llega un mensaje de texto de Alex: "¿Cenamos juntos esta noche?"

Kate responde: "Lo siento. No puedo, ya me comprometí con mis amigos."

Alex: "¿Qué te parece si luego te pasas por el hotel y pasamos la noche juntos? Te extraño, bella"

Kate: "Te aviso."

Alex: "Estaré esperándote. Baci"

Kate:"beso"

Kate deja su teléfono a un lado, y al rato se queda dormida. Lanie se va sigilosamente para no despertarla.

Alrededor de las siete de la tarde, Kate se despierta un poco aturdida, sin saber donde esta, pero enseguida recobra el sentido.

Se sirve un vaso de jugo y luego se dirige al baño a darse una ducha y cambiarse para la cena.

Apenas sale de ducharse, envuelta en una toalla, golpean a la puerta.

Kate se dirige a mirar quien es a través de la mirilla. Es Castle.

Duda un instante si abrir o no en esas condiciones de vestimenta, pero luego decide abrir.

Rick se sorprende al verla así.

-Oh, ¿llegue temprano?

-No, está bien Rick. Creo que fui yo la que me olvide del tiempo bajo la ducha.

-Traje vino y una champaña.

-Colócalas en el refrigerador. Iré a cambiarme.

Kate se dirige a su habitación, mientras Rick la sigue con su mirada. Una mirada cargada de deseo y nostalgia, que ni siquiera ella pudo dejar de notar.

Unos minutos después, Kate regresa al living vistiendo un pantalón bombilla color blanco, tacones, y una remera sin mangas color verde esmeralda.

Castle se encuentra sentado en el sofá y al verla aparecer, la mira de arriba abajo. Kate intenta disimular sus mejillas sonrojadas.

Ella toma asiento en el extremo opuesto del sofá.

-¿Tienes idea que es lo que cenaremos?

-Javier traerá unas pizzas.

-Bien.

-Kate… ¿No vendrá tu… Alex a cenar con nosotros?

-No.

-Tenía la expectativa de conocerlo.

-¿Por qué?

-No lo sé… Para ver como es él.

-¿Para ver como es él?

-Bueno, tú sabes…

-No, no lo sé, Castle. Dímelo.

-Quiero ver que es lo que tú ves en él. Que es lo que me falta además de no vivir en Italia… que nos diferencia aparte de que de que yo tengo una hija que no puedo dejar a un lado del mundo…

-Por favor no hagas esto… No necesitas compararte con él, Rick. No se trata de lo que él tenga o deje de tener… Ya te explique que yo soy el problema… que fue una decisión mía, totalmente mezquina para contigo, que no deseaba lastimarte pero mi vida me imploraba un cambio grande, y ese fue el modo en que quise hacerlo… no espero que lo entiendas, Rick, pero me gustaría que puedas perdonarme.

-Por el contrario, Kate. Lo entiendo, pero no sé si puedo perdonarte. O tal vez al que no perdono es a mí mismo, por no ser eso que necesitabas. Te espere tanto tiempo, espere tanto para estar contigo, que lo único que se me ocurre pensar es que al final de cuentas, yo no era lo que precisabas…

-Ahí es donde radica mi egoísmo, Rick. Tú eras todo lo que necesitaba realmente, pero después de haber estado como quince años en estado de latencia, enceguecida con el caso de mi mamá, cuando al fin todo acabo, necesitaba dejar de ser la misma de siempre, renovarme por completo, encontrarme a mi misma sin esa gran carga que llevaba encima, y no podía hacer eso aquí, transitando mi misma vida, necesitaba un cambio más significativo.

Ambos se quedan mirando sin decir nada más.

Hasta que Rick rompe el silencio.

-Sabes lo que sucede Kate… No sé cómo lidiar con lo que siento, no sé cómo manejar mi vida… Creo que yo también he estado en estado de latencia. Durante todo el tiempo que estuve a tu lado esperando a que estés lista. Luego, viví unos meses de pura magia. Y después, hace cuatro años que vivo en agonía. Necesito encaminar mi vida… Y me lastima saber que tu y yo no estamos juntos, a pesar de amarnos, por un extraño capricho tuyo de ensañarte en que tu felicidad solo está al otro lado del océano.

Enseguida su conversación se ve obstaculizada por la llegada de Lanie, Javier, Ryan y Jenny, quienes traen con ellos varias cajas de pizzas. Al entrar, ellos notan el clima tenso y los ojos sollozos de sus dos amigos, y saben que han interrumpido algo. Pero intentan amenizar el clima para poder cenar en paz.

Mientras, Lanie, Castle y Javier preparan la mesa, Kate se sienta en el living a conversar con Jenny y Ryan.

-¿Y Jenny, como te ha tratado el matrimonio? ¿Se porta bien Kevin?

Jenny se sonríe y toma de la mano a Ryan.

-Claro que sí. La verdad que Kev es divino. Ahora…

Jenny busca confirmación en el rostro de él para continuar hablando.

Ryan asiente.

-…estamos intentando tener un bebe.

-Eso es genial chicos, estoy segura que serán unos padres maravillosos.

-Gracias, Kate.

Javier grita desde el comedor.

-La cena está servida. Vengan.

Todos se sientan alrededor de la mesa redonda. Kate se sienta entre Lanie y Ryan, enfrentada a Rick. Y Rick entre Javier y Jenny, enfrentado a Kate.

Durante la comida mantienen conversaciones corrientes, sobre diferentes temáticas, el ambiente es distendido, amigable.

Pero luego de comer, mientras Lanie y Jenny sirven el postre, y Javier descorcha el champagne para hacer un brindis, suena el timbre. Rick se ofrece para ir a abrir.

Al abrir la puerta se encuentra cara a cara con Alex.

El italiano, sonriente, y sin saber quien Castle es, le extiende su mano.

-Buenanotte, soy Alexandro Benacquista. ¿Esta Katherine aquí?

Rick, estrecha la mano del italiano, pero no le devuelve la sonrisa.

-Richard Castle. Adelante, Kate esta…

Kate ya estaba allí en shock.

-¡Alex! ¿Qué haces aquí?

Alex se acerca a ella y le da un beso en los labios. Kate se siente incómoda con la situación. Rick los deja solos y vuelve con los demás.

-Quería verte, princesa. Y conocer a tus amigos.

-Dije que te escribiría.

-Lo sé, lo sé, pero no pude esperar. ¿Puedo quedarme con ustedes?

-No sé si es una buena idea.

-¿Por qué no? Soy un hombre agradable. No voy a caerles mal a tus amigos. El hombre que me atendió, Richard Castle, ¿es el escritor?

Ella asiente.

-Ves, con él tengo cosas en común, puedo conversar, por favor, déjame conocer a tus amigos.

Kate sabe que no es una buena idea, pero acaba por aceptar que Alex se quede.

-Ven que te presentare.

Ambos se dirigen al comedor, donde todos están sentados expectantes.

-Chicos, él es Alex… Alex, ellos son Javier, Ryan, Jenny, ya conoces a Lanie, y bueno, ya conociste a Rick.

Todos dicen "Hola".

-Me alegro mucho de conocerlos a todos. Realmente quería conocerlos.

-Ven, Alex, siéntate aquí.

Alex sonriente se sienta junto a Javier, quedando libre para Kate solamente el espacio entre Rick y Alex. Ella sabe que lo han hecho apropósito, por lo cual decide aceptar el desafío con calma.

Javier le sirve a Alex una copa de champagne.

-Bueno, propongo un brindis por Kate, que nos alegra tenerla aquí con nosotros luego de tanto tiempo.

-Gracias, Espo. Yo brindo por ti y Lanie, que pronto se comprometerán el uno al otro.

Todos chocan sus copas.

Luego, Alex se pone de pie y pide la palabra:

-Chicos, sé que no me conocen, pero son los amigos de Katherine, y creo que esta es la mejor oportunidad para hacer esto…

Alex saca de su bolsillo una cajita roja y la abre ante Kate. Una sortija de diamante resplandece ante sus ojos.

A Kate se le hace un nudo en la garganta. Rick no puede evitar sollozar anticipándose a lo que se viene. Y el resto no sabe dónde meterse.

-…Katherine, bella, ¿te casarías conmigo?