Kate, aun parada frente al tablero de timbres del edificio de Castle, comienza a sollozar. Las lágrimas le corren el maquillaje. Se siente incapaz de molestar a Rick con sus problemas, sabiendo que él la ayudara pero en el fondo lo estará lastimando.

Kate siente que toda esa nueva vida que creyó tener desde hace cuatro años, Alex se la derrumbo en solo una noche. Pero también siente que, por más que lo que más quisiera ahora es recuperar parte de su antigua vida, hay cosas que sería mezquino de su parte pedir. Necesita que el destino tome algunas decisiones por ella. Lo que ronda los pensamientos de Kate en este momento es solo una pregunta: ¿Será posible volver el tiempo atrás?

Mientras ella se encuentra ensimismada en pensamientos y sentimientos, alguien posa una mano sobre su hombro.

-¿Kate?

Ella gira para enfrentarlo. Rick la mira preocupado. No se esperaba encontrar con ella a esa hora, así vestida, llorando y en la puerta de su edificio.

-¿Kate, que sucede? Perdona, no estaba en mi apartamento, fui a caminar, ¿hace mucho que estas aquí?

-No hace mucho, igual no te preocupes, ni siquiera toque timbre.

-Ven, vayamos arriba. Es tarde para andar afuera.

Ella asiente.

El abre la puerta del edificio, suben al ascensor en el más perfecto silencio. Llegan al segundo piso, y el abre la puerta dejándola pasar primero, y cerrando tras él.

-Puedes dejar tu bolso, Kate, ponte cómoda. ¿Quieres algo de beber?

Kate lo mira y asiente, imposible de emitir sonido sin ponerse a llorar.

Mientras él se dirige a la cocina a preparar dos cafés, Kate se dirige al living, se quita los zapatos, y se acurruca en una de las puntas del sofá, aferrándose a su tapado.

Minutos después, Rick se acerca a ella y le entrega una taza de café, el preferido de ella.

-Espero que este siga siendo tu favorito.

Ella lo mira a los ojos y le dedica una tenue sonrisa.

-Lo es. Gracias.

Él le sonríe, y toma asiento en el centro del sofá, sosteniendo su propia taza de café.

-¿Qué sucedió, Kate?

-No lo sé realmente… Lo único que sé es que esta noche me desperté de una especie de sueño que se torno en pesadilla.

-No te comprendo realmente. ¿Quieres contarme?

-Me di cuenta que esta vida nueva que me construí es solo un espejismo, Rick. Mi vida está en Nueva York, no en Roma. Mi vocación es ayudar a encontrar justicia, no diseñar vestidos. Y… Alex no es la clase de persona para mí, y el tipo de relación que teníamos no es la relación que quiero tener.

-Kate, tal vez ves todo negro ahora porque estas mal, pero…

-…no, Rick. Ahora veo todo claramente. Creo que necesitaba esta sacudida para despertarme. No sé quién o qué pretendía ser, pero no era yo.

-¿Deseas contarme que sucedió esta noche? Cuando me fui de lo de Lanie pensé que ustedes dos estaban bien, con lo de la propuesta y eso…

-No. La propuesta de Alex fue el detonante. Él y yo no teníamos esa clase de relación. No íbamos tan enserio. Le dije que no a casarme con él. Luego nos fuimos a su hotel. Pensé que podríamos ignorar eso que había sucedido y continuar como siempre. Allí él comenzó a ponerse… cariñoso. Cada vez más… cariñoso…

Kate no puede evitar llorar al contar lo que sucedió esa noche. Rick tímidamente la toma de una mano.

-…Llego a tal punto que ya no me estaba gustando. Se puso violento, incluso algo… descortés. Quise detenerlo pero no me dejaba. Me quería ir, pero él estaba sobre mí y no me permitía salirme. El quería a toda costa… tu sabes, y yo no. Pensé que lo haría igualmente, creí que iba a violarme, Rick. Por suerte en un descuido de él pude salirme. Me volví a vestir. El trato de convencerme, de disculparse, pero nada iba a hacer que yo le perdonara eso. Trate de irme pacíficamente, por miedo a que él haga algo. Tome mi bolso, me puse el abrigo para cubrirme, los zapatos y me fui. Incluso me olvide el teléfono y las llaves de Lanie allí.

-Kate lo siento mucho, de verdad. Es un cretino, me encantaría poder ir a…

-…No. Por favor no.

-¿Quieres que vaya a buscar tu teléfono y llaves?

-No. Iré yo por la mañana.

-Te acompañare.

-No creo que sea una buena idea que Alex te vea, pero puedes llevarme hasta allí si quieres.

-Te llevare.

Rick le besa la mano que estaba sosteniendo. Luego posa su otra mano sobre una mejilla de Kate y la acaricia. Ella se relaja ante el gesto.

-No puedo creer que ese imbécil se haya atrevido a maltratarte de ese modo, Kate.

-Yo tampoco.

Kate quita la mano de él de su mejilla y entrelaza sus dedos con los de él.

-¿Qué hacías tan tarde caminando, Rick?

-En realidad, nunca regrese aquí desde lo de Lanie. Me fui muy embroncado y abatido de allí. Pensé que ustedes se casarían, y entonces… no creí que le dirías que no. No deseaba presenciar aquel momento, me destrozaba la idea de que te casaras con él. Así que me fui a caminar, luego me fui al Old Hunt, me encerré en mi oficina y me quede dormido allí, aferrado a una botella de whisky. Luego, antes de cerrar, uno de los chicos que trabaja allí me despertó, y me vine a casa.

-Lo siento.

-No es todo culpa tuya, Kate.

Rick se levanta del sofá, y toma ambas tazas.

-¿Quieres otro café?

Kate se levanta del sofá.

-En realidad debería irme, es tarde, y seguro tú quieres dormir. Le tocare el timbre a Lanie. Lo único que necesito es darme un baño y dormir.

-Puedes quedarte, Kate. Como tú dices, es tarde. No debes andar por la calle, y además Lanie te matara si la despiertas a esta hora.

-No sé si es buena idea. No quiero molestarte más…

-…Mas me molestaría saber que andas sola por la calle, sin teléfono, así vestida y en ese estado. Por favor, Kate, quédate. Hay cuartos de sobra en esta casa ahora que no está Alexis, y mi madre casi tampoco. Puedes darte un baño. Te daré algo de ropa para dormir.

Kate no puede creer que él siga siendo tan bueno con ella, después de lo mala que fue ella con él. Lo único que atina a hacer es darle un abrazo. Que él le devuelve y se prolonga un poco más de lo normal.

Luego, él toma su bolso y le indica que lo siga escalera arriba.

-¿Qué cuarto prefieres?

-Cualquiera está bien, pero preferiría en el de invitados. No deseo invadir el cuarto de tu madre o de Alexis.

-A ellas no les importaría, pero el de invitados está bien también.

Entran al cuarto de invitados, Rick enciende la luz.

Kate ya ha pasado tiempo allí en otras ocasiones, entonces le resulta familiar estar allí.

Rick deja el bolso sobre una silla.

-Bueno, puedes darte un baño, ya sabes donde esta todo. Ahora voy a buscar algo para que vistas y vuelvo.

Ella asiente y él sale del cuarto. Kate aprovecha para sacarse el tapado. Después, toma una toalla, y se dirige al baño. Enciende la ducha, se desviste y enseguida se posa debajo del agua caliente.

Al instante, Rick vuelve a entrar al cuarto con ropa para ella. Al oír la ducha, se acerca a la puerta entornada del baño.

-Kate… Te dejo ropa sobre la cama, usa lo que quieras.

-Gracias, Rick.

-Buenas noches.

-Buenas noches.

Rick deja sobre la cama un conjunto pijama de short y remera color lila de Alexis y por otro lado una remera roja y larga de él.

Quince minutos más tarde, Kate sale del baño envuelta en una toalla, mientras se cepilla el cabello.

Se siente mejor, el baño caliente le resultó realmente como una purga de todo lo que sentía, y sobre todo un modo de dejar a Alex atrás. Aunque sabe que por la mañana deberá enfrentarlo y hablar con él correctamente.

Luego de cepillarse el cabello y de recogérselo con un broche, se detiene frente a la cama a ver qué va a ponerse. Piensa que tal vez es más apropiado ponerse el pijama de Alexis, pero muere por dormir vistiendo la remera de Rick. Luego de meditarlo unos instantes, toma la remera roja y se la coloca.

Enciende el velador, apaga la luz general y se acuesta en la cama. Da vueltas y vueltas por un largo rato sin poder conciliar el sueño. Sus pensamientos no cesan, es un armamento de ideas que batallan entre sí queriendo imponerse.

Cuando se cansa de dar vueltas y mirar el techo, y se siente aturdida por sus reflexiones, decide ir escaleras abajo en busca de un libro.

Entra sigilosamente al estudio de Rick, enciende la luz y se detiene frente a la biblioteca. Rosa con su dedo índice la cubierta de los libros de un extremo a otro del anaquel. No se decide por nada, la mayoría de aquellos libros ya los ha leído, incluso más de una vez.

-Te recomiendo "El viajero del siglo" de Andrés Neuman.

Kate se sonríe y luego gira hacia la puerta encontrándose con Rick apoyando sobre el marco de la misma.

Luego, Kate vuelve a mirar la biblioteca y toma del libro que él le acaba de decir.

-¿No puedes dormir?

-No. Demasiado bullicio en mi cabeza.

-Me pasa lo mismo. Vine a buscar un libro también.

Rick ingresa al lugar y toma un libro de la biblioteca.

-Te va a gustar ese libro, lo leí hace poco. Es interesante. Cuenta la historia de dos amantes, en una ciudad peculiar.

-¿Tu que leerás?

-"Risas en la oscuridad" de Nabokov. Me lo recomendaron en la tienda de libros. ¿Lo has leído?

Kate niega con la cabeza.

-¿A dónde iras a leer?

-Pensaba ir a mi habitación, ¿por qué?

-Solo preguntaba. Pensé que tal vez leerías aquí o en el living, y podría quedarme contigo leyendo.

-Ven conmigo. Es decir, si no te molesta, podemos recostarnos en mi cama y cada uno lee su libro. Sin compromisos, Kate, puedes decirme que no.

-No sé si es lo mejor, no deseo importunarte, Rick.

-Kate, no debes preocuparte por mí, he pasado mucho tiempo a tu lado y siempre te he respetado, te estoy ofreciendo que leamos juntos, nada más. No voy a mal interpretar nada, ni importunarme. De verdad. ¿Vienes?

Ella se sonríe y asiente.

Salen del estudio, Rick apaga la luz, y se dirigen a la habitación de él.

Rick se acomoda en el lado derecho de la cama que ya estaba deshecho, y Kate tímidamente se acuesta del lado izquierdo.

-¿Quieres mas almohadas?

-Estoy bien, gracias.

Rick abre su libro, pero no puede realmente concentrarse. Kate abre el suyo, y al rato ya se ve inmersa en la lectura.

Con el pasar de las horas, Kate llega hasta las primeras páginas de la segunda parte de su libro, mientras Rick ni siquiera ha pasado las primeras cinco hojas del suyo.

Eventualmente, él se acaba quedando dormido con el libro sobre su pecho. Ella al ver que los rayos de sol ya comienzan a asomar por la ventana, decide que ya es hora de dormir aunque sea un poco.

Coloca un separador en el libro y lo deja en la mesita al lado de la cama. Luego, toma el libro de Rick, coloca un separador donde él se quedo, lo cierra y lo coloca sobre el de ella.

Se queda unos instantes pensando si irse a dormir a su cuarto o quedarse allí. Ella desea más que nunca dormir junto a Rick, pero por otro lado siente que debe cerrar lo suyo con Alex antes de pensar en algo mas, además de que no desea volver a lastimarlo a Rick, por lo cual esta vez debe ser más cuidadosa, y menos egoísta. Finalmente, se levanta de la cama, le da un beso en la frente a él, apaga la luz y sale del cuarto.

Al llegar a la habitación de huéspedes, se recuesta en la cama, y apenas cierra los ojos se queda dormida.