Kate y Rick llegan al hotel donde se hospeda Alex, en el coche de Castle. Ella desciende del vehículo y se acerca a la ventana de Rick.
-Estaré aquí esperando, Kate.
-Por favor, Rick, realmente quédate aquí.
-Esta vez juro que lo prometí de verdad.
Ella le da un beso en los labios y luego entra en el edificio del hotel.
Sube al ascensor y finalmente llega a la suite de Alex. Golpea la puerta, y enseguida él abre.
-¡Katherine! ¡Chao! No te esperaba. Me alegro que estés aquí.
El atina a darle un beso, pero ella lo aparta.
-Tenemos que hablar, Alex.
-Te debo una disculpa. Sé que anoche me comporte estúpidamente. Tú sabes que no soy así, bella.
-Yo ya no sé nada. Lo de anoche fue… vergonzoso. ¿Te diste cuenta a donde ibas a llegar si no te detenía?
-Lo siento.
El se sienta sobre la cama. Se nota apesadumbrado y arrepentido.
Kate toma su teléfono y llaves de la silla donde se lo olvido anoche, y luego se sienta en esa misma silla.
-Alex no se qué te sucedió anoche, yo se que tu no eras así. No olvido el tiempo que estuvimos juntos, ni nuestros buenos recuerdos, pero lo de ayer fue patético y no me olvido tampoco.
-Por favor, perdóname. No quiero perderte.
-Te perdono, pero lo nuestro termino aquí, Alex. Creo que cometí un error cuando me mude a Roma, y ahora me doy cuenta de las cosas que me perdí, de las cosas a cuales les di la espalda. Sé que la experiencia de estos cuatro años me llevo a madurar algunas cosas, a repensar otras. Pero la Kate de Roma no es la verdadera, y la realidad es que quiero volver a establecerme aquí en Nueva York.
-¿Y qué sucede conmigo?
-Tú vuelves a Roma y continuas con tu vida. Ya aparecerá la mujer para ti. Pero no soy yo.
Él le extiende una mano. Ella la toma.
-¿Iras a buscar tus cosas al menos?
-No. Hare que me las envíen. Y enviare mi carta de renuncia desde aquí. Y después me ocupare de la casa.
-¿Qué pasara con Apples?
-No puedo tener mascotas en los apartamentos de aquí. ¿Quieres conservarlo?
-¿De verdad? Tú sabes que siempre adore a ese perro.
-Lo sé. Y él a ti.
Kate toma de su bolso un conjunto de llaves y se las da a Alex.
-Ten. Son de mi casa. Llévate a Apples.
-Gracias. Al menos tendré algo a través de lo cual recordarte.
Ella le sonríe, se pone de pie, toma su bolso, le da a Alex un beso en la mejilla y se va.
Sale del edificio y vuelve a subirse al coche.
-¿Y?
-Todo salió bien. Demasiado bien diría yo.
-Entonces…
-Entonces llévame a la comisaria. Necesito hablar con Gates.
Kate necesita comenzar a ordenar su vida otra vez. Y para empezar debe tener un empleo.
Llegan a la comisaria, suben al piso de homicidios, y mientras Castle va a saludar a los chicos, Kate va hacia la oficina de Gates. La capitana la ve enseguida y le hace señas de que pase.
-Hola capitana.
-Detective Beckett.
-Señor, yo necesito saber cómo poder regresar a mi trabajo.
-Solo hay dos requisitos. Pedírmelo y volver a hacer el examen de puntería.
-Pero hace cuatro años que…
-…Detective, yo no me suelo equivocar con la gente. Y yo siempre supe que volvería, por lo cual no acepte su renuncia, para todo el mundo, usted nunca dejo de ser parte de la policía de Nueva York, solo se tomo una licencia. Por lo cual, si pasa la prueba de tiro, se acaba su licencia y el trabajo es suyo.
-No sé cómo agradecérselo, esto es… increíble. Mañana mismo hago las pruebas.
-Me alegro detective. Va a ser un placer tenerla de vuelta.
-El placer será mío.
Kate sale contenta de la oficina de Gates.
-¿Cómo te fue? Parece que bien.
-Muy bien. Podre volver a trabajar aquí.
-Me alegro mucho, Kate.
-Luego de la boda, tendré que encontrar departamento, ocuparme de mis cosas en Roma… pero lo más importante es ir recuperando algunas cosas de acá. Como el trabajo.
-¿Solo el trabajo?
Ella se sonríe.
-No, no solo el trabajo. Vámonos de aquí, hay cosas que hablar y tiempo que recuperar.
