Kate y Rick salen de la comisaria y suben al coche de él.
-¿Vamos a mi apartamento?
-No, vayamos a algún otro sitio, una cafetería o un parque… Tenemos que hablar de verdad, Rick, y solos en tu apartamento presiento que no hablaremos nada.
-Bien. Una cafetería será entonces.
Rick conduce hasta un Starbucks. Allí estaciona, descienden del coche, piden cada cual lo que van a beber y una vez que tienen la orden en mano se sientan en una de las mesas del fondo.
-Bueno, aquí estamos… ¿Qué es lo que quieres que hablemos?
-Antes de comenzar nada…
-…Kate, nosotros no necesitamos comenzar, sino continuar.
-No, Rick, nosotros nos merecemos comenzar de nuevo. Y para eso es necesario que hablemos algunas cosas, que nos sinceremos el uno al otro.
-Ya lo hemos hecho, Kate.
-Hagamos de cuenta que nunca hablamos desde que volví. Presiento que tú no me has dicho todo. Y no sé si yo misma te he dicho todo.
-Te he dicho todo. Te dije cuanto te extrañe, lo mal que la pase, los reproches que me hice a mí mismo, lo enfadado que me quede contigo, aunque en el fondo no podía enojarme… Kate, yo sé lo que tú has pasado respecto a lo de tu mamá, y entiendo que necesitaras un cambio de aire, lo que no entiendo es que ese cambio haya tenido que ser, contradictoriamente, tan grande que no me abarcaba a mí.
-Es lógico que no se entienda por eso no niego que haya sido una decisión egoísta. Solo pensé en mí, en mis deseos de cambiar de ambientes, e incluso, por más mal que suene, cambiar de gente. Y ahora, Rick, estando aquí, con ustedes otra vez, puedo darme cuenta que desorbite mi decisión, mi cambio, pude haberme tomado unas vacaciones y regresar, no necesitaba realmente cuatro años.
-En muchos momentos, durante el primer año, me sentí tentado de irme a Roma y sorprenderte.
-¿Por qué no lo hiciste?
-Miedo. De encontrarme con algo que no me gustara. O de que te hubieras olvidado de mí.
-Nunca me olvidaría de ti.
-Cuéntame una cosa, Kate, ¿Cómo es que conociste a Alex?
-¿A qué viene eso?
-Curiosidad.
-Fue por accidente, hará un año y meses. Yo no esperaba realmente conocer a nadie, no en ese sentido.
-No existen los accidentes, Kate.
-Este fue realmente un accidente. Él me choco con su coche mientras yo cruzaba la calle. Quede tirada en el asfalto con el pantalón roto y mi rodilla sangrando, y un brazo sin poder casi moverlo del dolor. El se bajo del coche asustado y disculpándose. Argumentando que se distrajo un segundo a reprogramar el GPS. Yo deseaba matarlo, pero en pos de la nueva Kate, decidí calmarme y pedirle tan solo que me llevara al hospital.
-Es lo menos que podía hacer.
-Me acompaño al hospital y se quedo conmigo allí. Me limpiaron la herida de la rodilla, que no era para nada grave, y me inmovilizaron el brazo, no estaba roto solo era una torcedura. Luego, Alex me acompaño a mi casa, lo invite a tomar algo, comenzamos a hablar. Nos contamos nuestras vidas. En realidad, él me contó la suya y yo le conté apenas detalles de la mía. Y quedamos en vernos otra vez. Y así se fueron dando las cosas, Rick.
-Me da bronca pensar que con él estuviste más de un año y conmigo solo unos meses. Cuando yo te espere por años, y el te sedujo en solo un día.
Rick no pudo evitar sollozar, y eso atrajo que Kate sollozara también.
-Lo siento mucho, Rick. Sé que desde tu punto de vista debo verme como una persona terrible, que le dio la espalda a todos los años que estuviste a mi lado, que me ayudaste, y me amaste aunque yo no te diera nada a cambio. Pero no es así. Nunca olvide todo eso. Nunca deje de amarte. Pero el cambio que mi vida imploraba a gritos cegó mi realidad. Y no confundas una cosa, con Alex nunca tuve nada ni parecido a lo que tuve contigo. No importa el tiempo que haya sido. Con él nos veíamos como mucho, dos veces a la semana. No teníamos ninguna clase de compromiso. El deseaba mas, lo sé, pero yo siempre le aclare que eso era todo lo que podía ofrecerle. Y sé que no queda bien decirlo, pero yo solo quería tener a alguien para… tu sabes, no quería un novio, porque no había espacio para nadie más en mi corazón que no fueras tu.
-Por esa misma razón no pude estar con nadie. Con algunas de las mujeres que me presentaron solo tuve… sexo, con otras nada. Y de eso igual ya hace tiempo.
Kate le ofrece su mano a través de la mesa. Él la toma.
-¿De dónde partimos ahora, Kate? O ¿Cómo comenzamos? Nunca sé si pensarnos como dos personas que están juntas desde hace nueve años con algunas interrupciones físicamente hablando pero no sentimentalmente, o dos personas que estuvieron juntas por cinco años y unos meses, o tan solo dos personas que estuvieron juntas por unos meses.
-Me gusta más la opción uno. Pero… ¿por qué no comenzamos contando desde hoy como día 1?
-No puedo olvidar que hace nueve años que te conozco… Pero puedo comenzar a contar desde hoy, como día 1 del resto de nuestras vidas.
-Tenemos un acuerdo, Sr. Castle.
Ella se sonríe. Él le devuelve la sonrisa.
-¿Qué te parece si esta noche cenamos juntos? Por primera vez, yo cocinare para ti.
-Me encanta. ¿Te mudaras conmigo?
-Me encanta.
-Bien, ¿Por qué no vamos donde Lanie a buscar tus cosas?
-No, aquí separamos caminos hasta la noche, Rick. Yo buscare mis cosas, iré al supermercado, y creo que iré hoy mismo a hacer la prueba de tiro. Tú haz lo que tengas que hacer.
-No tengo que hacer nada.
-Entonces haz eso, nada.
Ambos salen del sitio.
Se despiden con un beso dulce pero extenso, luego Kate continua caminando por esa misma vereda, mientras Rick se dispone a cruzar la calle en busca de su coche.
No pasa ni un minuto, que Kate siente una fuerte estampida, y cuando se gira a mirar lo único que ve es un coche estrellado contra el coche de Rick.
