Kate corre desesperada hacia el lugar del accidente. Las lágrimas le comienzan a caer por el rostro. Pero enseguida visualiza a Rick, tirado en el suelo, con una herida en la frente, pero vivo.
-¡Rick! ¡Por dios! ¿Qué sucedió? ¿Estás bien?
Él esta pálido debido al susto, y su respiración es errática.
-No se… salió de la nada y vino directo hacia mi… creo que estoy bien… creí que… pensé que me mataba, Kate, pero logre apartarme a tiempo. Pero parece que el que se mato fue él mismo.
Rick comienza a sollozar, Kate lo abraza mientras mira hacia el coche del victimario, donde un hombre yace sobre el volante.
Enseguida llegan dos ambulancias y una unidad policial.
Hacen retroceder a la gente que se ha ido sumando a la escena. Un policía interroga a Rick y a Kate. Mientras un medico revisa al victimario, y otro a Rick.
Al instante, suben a Rick a la camilla para llevarlo al hospital, y Kate observa como al otro hombre lo suben también a una camilla. En ese instante ella se sobresalta al ver que ese hombre que casi mata a Rick es Alex.
Kate camina hacia la ambulancia donde lo están subiendo y habla con uno de los doctores.
-¿Está vivo?
-Sí. Pero tiene un fuerte traumatismo en la cabeza y algunas heridas menores en el cuerpo. Aparentemente esta alcoholizado.
Kate no dice nada más, y vuelve junto a Rick a la ambulancia, que enseguida parte rumbo al hospital.
Minutos después, arriban las dos ambulancias al hospital San Sebastián.
Rick es ingresado por guardia, donde le dan unos puntos en la frente y es vendado. Le toman unas radiografías, le dan unos analgésicos y luego es dado de alta.
Alex, por otro lado, queda internado en terapia hasta que recobre el conocimiento.
Rick se encuentra con Kate en la sala de espera de la guardia.
-¿Y? ¿Qué te dijeron los médicos?
-Me dieron de alta. Fue más que todo un susto. ¿Qué pasó con el hombre que me atropello?
Kate se pone pálida de repente y toma asiento. Rick no comprende nada pero se sienta a su lado.
-¿Qué sucede, Kate?
-El… esta inconsciente. Estaba ebrio.
-¿Lo viste?
Ella asiente.
-El hombre que te atropello es Alex. Lo siento mucho, Rick. Esto es culpa mía.
-No es culpa tuya, Kate. Ese hombre está loco. Ya lo demostró anoche, ¿no crees?
Ella vuelve a asentir.
-¿Qué sucederá con él? Imagino que presentaremos cargos y…
-…Será deportado y le revocaran la solicitud de próximas visas.
-Debería ir preso, Kate. Fue un intento de homicidio.
-Lo sé. Pero la policía a cargo lo catalogo de accidente agraviado por el alcohol. Por favor, Rick, dejémoslo así.
-No puedes pedirme eso, Kate. Ese hombre quiso matarme.
Kate comienza a sollozar.
-Se irá del país escoltado por la policía apenas se despierte y no podrá volver más. Por favor, Castle. Sé que una vez más, estoy siendo egoísta. Pero prefiero saber que se fue y no podrá volver más, y no que esta en este mismo país en una cárcel cerca de nosotros.
Rick asiente y la abraza.
-Salgamos de aquí.
Ambos salen del hospital y en un taxi van hacia lo de Lanie.
Allí, Kate recoge todas sus cosas, le deja una nota a Lanie, y se van rumbo al apartamento de Rick.
Una vez ahí, Rick se recuesta en su cama, mientras Kate acomoda algunas de sus cosas.
-Rick… ¿Te importaría quedarte solo por unas horas?
-Claro que no. Necesito descansar un poco. ¿A dónde iras?
-Al polígono de tiro. Quiero dar mi prueba cuanto antes.
-Está bien. Ten cuidado, Kate.
-Tú también.
Ella toma su bolso, se acerca a Rick y lo besa en los labios.
-Recuerda que esta noche cocino yo. Pasaré a comprar todo.
-No lo he olvidado.
-Te veo luego.
El asiente.
Kate se va.
En el camino al polígono de tiro, Kate recibe una llamada de Lanie y también de los chicos. Todos se han enterado de lo sucedido. Kate les pide a los chicos que por favor se ocupen de avisarle cuando Alex deje el país.
Luego, llega al polígono, se enlista para hacer la prueba, y luego de media hora se retira del sitio con la prueba aprobada y firmada por las autoridades del lugar.
Se dirige a un supermercado y compra las cosas necesarias para la cena, y luego va hacia la comisaria, y le entrega a Gates la prueba de tiro, quien enseguida le da a Kate su arma y placa.
-Bienvenida, Detective.
-Gracias, señor.
-¿Necesita que me quede en la comisaria a partir de ahora?
-El lunes comienzas a trabajar. Ve y disfruta tu fin de semana. Y dile a Castle que puede regresar si lo desea.
-Gracias, capitana.
Kate guarda su arma y placa y sale sonriente de allí.
Regresa al apartamento. Deja las compras en la cocina y después entra a la habitación. Rick esta recostado mirando televisión. Kate lo saluda con un beso en la mejilla.
-¿Me extrañaste?
-Mucho.
-¿Cómo te fue en la prueba?
Kate saca su arma y placa. Y no puede evitar sonreír.
-Te felicito, Kate. Ven aquí.
Kate se acerca a él, Rick posa una mano a un costado de su rostro y la besa dulcemente.
-Gates dijo que puedes volver si quieres.
-Allí estaré.
Ambos se sonríen mutuamente.
-Bueno, iré a cocinar. No salgas del cuarto hasta que yo te diga. Será una sorpresa.
-Por favor no quemes el apartamento.
Kate le arroja un almohadón.
-¡Ouch! Estoy malherido, Kate.
Ella se acerca a él mortificada.
-¿Te hice daño? Discúlpame, Rick, no fue mi intención, yo…
-Estaba bromeando. Pero con unos mimos puedes resarcirte.
Ella se sonríe.
-Luego. Primero iré a preparar la cena.
-Avísame cuando puedo salir de aquí.
-Te aviso.
Kate se va hacia la cocina, Rick continua mirando la televisión.
Una hora más tarde, Kate tiene todo dispuesto para comer. Ha preparado una fondue de 4 quesos, con un montón de diferentes verduras, carnes y cosas para pinchar allí. Gaseosas para beber, ya que Rick esta con medicamentos y no puede beber alcohol. Coloca todo en la mesa del living, y sitúa almohadones para sentarse.
Pone una tenue música funcional, baja la densidad de las luces, quedando el ambiente a media luz, y enciende algunas velas.
Se dirige al cuarto de Rick y pasa por debajo de la puerta una nota que dice: "Te espero en 10 minutos en el living. Viste pijamas. Con amor, Kate."
Luego toma una bolsa que había dejado por allí y corre al cuarto de huéspedes del primer piso a cambiarse de ropa.
Se viste con una camisola azul marino y se coloca pantuflas haciendo juego.
Inmediatamente desciende las escaleras y se acomoda junto a la mesa sobre los almohadones. Enseguida, Rick aparece en el living, usando pantalones negros con rombos azules y rojos, una camiseta negra, y pantuflas.
Kate se ríe al verlo.
-¿De dónde has sacado ese pantalón, Rick?
-Regalo de mi madre. No te rías.
-Lo intentare. Ven, toma asiento. ¿Puedes sentarse en el suelo o deseas mejor que nos sentemos en el sofá?
-El suelo está perfecto.
El toma asiento junto a Kate.
-¡Wow! Kate, esto se ve increíble. Dime la verdad, ¿llamaste al delivery?
-¡Rick! Aunque no lo haya hecho antes, soy capaz de cocinar.
-Lo sé. Era una broma. Esto se ve genial, Kate. Y tú te ves aun más genial.
Ella se sonríe.
-Tú te ves bien, Rick, aun con esos pantalones de rombos.
Él le da un beso en la mejilla.
Luego, ambos toman los pinches y comienzan a comer. Al instante, Rick sirve gaseosa a ambos y propone un brindis.
-Brindemos por el día uno, del resto de nuestras vidas.
-Vaya día uno... Pero brindemos.
Chocan sus copas y luego continúan comiendo.
Al finalizar, Kate retira todo, y trae el postre: una enorme copa helada, llena de confites y salsas, para compartir.
-Me parece que de ahora en más te cedo la cocina.
-Nada de eso. Nos turnaremos si quieres.
Comienzan a comer el postre, cuando Rick se detiene en seco con una duda que lo asalta de repente:
-¿Qué sucede?
-Kate… ¿Crees que serás feliz? No deseo impedirte de ser feliz.
Ella se sonríe.
-Ya soy feliz ahora, Rick. Más allá del accidente, hoy es lejos uno de los días más felices de mi vida desde que me fui de aquí. Nada se asemeja a lo bien que se siente estar aquí contigo.
Se besan dulcemente y luego continúan comiendo el postre.
Al terminar, ambos juntan todo y lo llevan en la cocina. Mientras Rick lava algunos utensilios y vasos, Kate acomoda el living.
Luego, se dirigen a la habitación. Mientras Kate se asea, lava los dientes y pone algunas cremas en el baño, Rick se tira en la cama.
-¿Quieres ver una película?
-Estoy un poco cansada para centrarme en una película, pero si tu quieres la vemos igual.
-También estoy cansado. ¿Quieres que continúe leyéndote el libro?
Kate sale del baño y se sienta en la cama. Rick se levanta y se dirige a lavarse los dientes.
-En realidad, Rick, hay algo que quiero enseñarte.
El asoma la cabeza por la puerta del baño y le habla con el cepillo de dientes en la boca.
-¿De qué se trata?
Kate se levanta de la cama, camina hasta el modular en la pared contraria, abre un cajón y saca un pilón de hojas. Luego regresa a sentarse.
Enseguida, Rick sale del baño y se sienta al lado de ella.
-¿Qué es eso?
-Es algo que escribí estando en Roma.
-¿Estas intentando robarme el trabajo?
Ella se sonríe.
-Ojala pudiera. Pero no estoy ni cerca de hacer eso. Es solo una historia, ni siquiera está terminada. Pero me entusiasme escribiéndola y me gustaría tener tu opinión.
-¿Quieres que la lea ahora?
-Si tú quieres.
-Me encantaría. Es un honor, Kate. Tu eres más bien una persona reservada y que compartas conmigo esto me llena realmente de emoción. ¿No se lo enseñaste a… Alex?
-Claro que no. ¿Leerías en voz alta? Adoro cuando lo haces.
Rick se sonríe y toma la pila de hojas empresas.
Se acomoda contra el respaldo de la cama, y Kate se acomoda a su lado, apoyando la cabeza sobre su hombro izquierdo.
-Prométeme que serás sincero. Ya que es distinto a lo que tú escribes, es algo más bien infantil e ingenuo.
-Si hay algo sobre lo que no se mentir es sobre literatura, Kate. Así que seré sincero.
-Me alegro.
-¿No tiene título?
Ella niega con la cabeza.
-Ya pensaremos uno. Toda historia debe tener titulo. Comienzo… "Dar vueltas en la cama hasta las siete de la mañana. Levantarse apresurada, hacer una fugaz pasada por la ducha, vestirse y peinarse velozmente, tomar la mochila tirada en un rincón de su habitación, una manzana de la frutera de arriba del refrigerador, un beso al aire a su madre y salir dando un portazo. Práctica cotidiana en la vida de Catalina Montéz. Cata, como la suele llamar su madre excepto cuando está enojada. Adolescente de dieciséis años cumplidos el pasado 11 de abril. Alma orgullosa y anhelante. Camina por la vida sin prisa aunque a simple vista parezca todo lo contrario. Audaz y de buen corazón. Amiga de las situaciones desafiantes. Fiel a sus ideales. Perspicaz. Dueña de un gran mundo interior. Poseedora de magnos ojos verdes, risueña sonrisa, nariz respingada cubierta de un nevado de pecas y un largo cabello ondeado de tonalidad parda. (…)" Hasta aquí puedo decirte, Kate, que me gusta tu estilo.
-¿Qué estilo, Rick? No tengo estilo. Solo escribí.
-No voy a negarte, se nota que es amateur, pero tienes un estilo, y me agrada. Continuo:
"(…) Tras conversar unos instantes más, Catalina propone ir a dormir y ambos suben hacia el cuarto de ella. En la casa hay un solo cuarto de huéspedes y Cata no quiso que Julián durmiese en el living toda su estadía allí, así que le ofrece nuevamente dormir en la cama que se extrae de su cama. Él es la única persona en que Catalina confía como para dejarlo dormir en su misma habitación. (…) Esa noche, Cata no logra dormirse. Da vueltas y vueltas en la cama sin poder dejar de pensar en Julián, en Santiago, y en el viaje. Siendo las dos de la mañana, Catalina le envía un mensaje de texto desde su celular a Santiago, diciéndole que necesita hablar con él. Al instante, él le responde para verse en ese momento. Catalina se coloca un abrigo por encima del pijama, y sale de su casa sigilosamente hacia la de Santiago. El la está esperando en la puerta para hacerla pasar rápido. Suben a la habitación de él y se sientan a conversar. (…) Al elevar un poco el tono, Cora, la madre de Santiago, grita desde el cuarto contiguo – ¡Santiago apaga el televisor!-. Y Santiago, para no correr más riesgos con sus padres, le dice a Catalina que lo mejor es ir a hablar a otro lado. Así que agarran unas mantas y una linterna, y se dirigen a la casita del árbol que Santiago tiene en el jardín de su casa. (…) Las lágrimas de Catalina le recorren el rostro sin parar. Y Santiago, suavemente se arrima hacia ella y la acerca hacia él. Ella cierra sus ojos y trata de recobrar la calma. La siguiente sensación que desciende sobre ella es la de los labios de Santiago que tenuemente recorren el camino por su mejilla, quitándole las lágrimas. (…)·" Cambio lo dicho antes, Kate. No es tan amateur, me gusta. Podría dárselo a Gina así…
-…Ni lo pienses.
-Luego lo hablamos. Sigo: "(…) Luego, Santiago besa sus ojos cerrados. Sus labios revolotean sobre sus párpados. Después, con ternura, sus labios irrumpen en los de ella. Cata puede probar sus propias lágrimas. La magia de él cambia lentamente su pena por el mejor consuelo. Ya nada importa demasiado, Catalina siente que están forzados a hacer el amor. Algo que ella pensó que no iba a experimentar hasta ser más grande y que especulaba que le pasaría con Julián. Pero está sucediendo ahora, no puede detenerse y es con Santiago. (…) Santiago, suavemente reclina a Catalina en el suelo de la casita, sobre una de las mantas. Luego le sonríe nervioso. Su sonrisa termina cuando sus ojos se encuentran con los de ella. El primer beso es suave y pausado, él le habla al oído cosas que ella no logra entender pero que tampoco se preocupa por hacerlo. Esta es la primera vez para los dos. Y ambos están muy nerviosos. La visión de ella sobre la manta, con el torso desnudo y el hermoso cabello cayendo desordenado por su rostro, es una de las más turbadoras escenas que él jamás ha visto. Y a Catalina le pasa lo mismo. Pero a su vez está completamente aterrada, por lo cual decide tomar las riendas de la situación. Lo toma a Santiago por la nuca y lo arrima hacia ella. Lo besa suavemente al principio, y más desenfrenadamente después. Ambos se pierden en el total encanto del beso y lo que está por venir. Ella comienza a bajar sus pantalones, pero sus manos tiemblan con anticipación por lo cual Santiago la ayuda. Y al instante, la ropa de ambos se amontona a sus pies, y ellos cuerpo con cuerpo, se cubren con una de las mantas, mientras continúan besándose. Y casi sin darse cuenta, lentamente todo sobrevino…". Kate, esto es muy… no sé cómo definirlo…
-Dijiste que me dirías la verdad.
-Y lo hare. Describes muy bien, es extraño que hayas elegido escribir en tercera persona, la mayoría de los que recién empiezan lo hacen en primera, pero me agrada como lo has encarado. Como tú misma dijiste es una historia ingenua, como para adolescentes, pero eso no la hace mala. Me gusta el tono que tiene y la forma en que la llevas. Deberías continuarla.
-¿Tú crees?
-No lo creo, estoy seguro. Y podrías publicarla, hablando de verdad, Kate. Si no quieres con tu nombre puedes utilizar un seudónimo, muchos lo hacen.
-No lo sé…
-Piénsalo. Yo te ayudare.
-Lo pensare.
Ella le da un dulce beso en los labios. Luego se levanta a guardar las hojas, y enseguida vuelve a la posición en que estaba.
-¿Ya tienes la ropa para la boda, Rick?
-Sí, pero lo he llevado al sastre por unos arreglos. ¿Tu?
-Me he traído algunos vestidos que diseñe, intentaré con alguno de ellos.
-Me encantará verlos. Al parecer eres una mujer de muchos talentos, Katherine Beckett.
Ella se sonríe e inesperadamente para él, ella se le sube encima.
-No tienes ni idea, Richard Castle.
-Podrías enseñarme algunas más de tus tantas capacidades.
Kate comienza a menearse sobre él provocándole una sensación de gozo inexpresable.
-¡Por dios!
-Esa es una más de mis tantas capacidades… ¿Quieres conocer otras?
-Por favor.
Ella comienza a besarlo en la boca, el cuello y la mandíbula, mientras introduce sus manos por dentro de su camiseta y acaricia su pecho y torso. Sin dejar de menearse sobre él produciéndole una fricción exquisita.
Rick comienza a devolverle los besos y caricias. Sus respiraciones se acrecientan, al igual que los latidos de sus corazones.
Él de algún modo se las ingenia para invertir posiciones, y ahora es él quien le causa con sus movimientos un roce placentero a ella.
Kate ayuda a Rick a sacarse la camiseta, y lo besa en el torso desnudo. Luego, él la ayuda a ella a sacarse la camisola.
Rick la besa dulcemente por aquí y allá. La acaricia con ternura y suavidad.
Unos instantes después, ambos se desasen de su ropa interior, y en apenas segundos se encuentran moviéndose al unisonó, a un ritmo paulatino y excitante.
Con el acreciento de sus gemidos y suspiros, tornan el ritmo de sus movimientos más sagaz e impetuoso, hasta concluir al mismo momento en un plácido apogeo de dicha y bienestar.
Se quedan unos instantes en esa misma posición, y luego se acomodan uno al lado del otro. Se miran a los ojos, se sonríen, ella lo besa en la comisura de los labios, y se recuesta sobre el hombro izquierdo de Rick. Y así se quedan dormidos.
Nota: Espero que les haya gustado. Continuare pronto. Lo que Kate dice haber escrito es algo que escribí yo hace mucho tiempo (./libros/191748/Catalina). Espero no haberlos molestado. Gracias por seguir leyendo y comentar! =)
