Finalmente el día lunes llega y se inicia el primer día laboral de Kate y Rick en la comisaria, después de cuatro años de ausencia.
A las seis de la mañana suena el despertador de Kate. Enseguida se levanta, se da un baño y se viste para su primer día. Generalmente, Kate solía presentarse en la comisaria solo cuando había un caso o papeleo, pero hoy decidió ir sin importar a que se dedicaría el resto del día.
Antes de ir a preparar el desayuno, se arrima a Castle y lo despierta con un beso en la mejilla. El abre los ojos sonriente.
-¡Qué lindo es despertarse así!
Ella le sonríe.
-Hoy estoy de un excelente humor, Rick. Pero si no te has olvidado, mis mañanas no son siempre así.
-Me acuerdo.
-Intentare estar de bueno humor el mayor tiempo que pueda. Ahora, dale, levántate y arréglate. Iré a preparar el desayuno.
-Sí, detective.
Kate sale de la habitación rumbo a la cocina. Rick se despereza y luego se levanta para alistarse.
Media hora más tarde, luego de desayunar y ojear el periódico on-line, ambos salen rumbo a la comisaria en un taxi.
-¿Por qué no podíamos ir en mi coche, Kate?
-Ya te he dicho, Rick, no quedaba muy bien ir a la comisaria en un convertible rojo. Tengo que conseguirme un coche lo antes posible.
-Puedes quedarte el otro mío, mañana regresa del taller. Por suerte no fue un gran choque y pudieron arreglarlo rápido.
-Lo acepto como un préstamo hasta que pueda comprarme uno, ¿está bien?
El asiente.
Enseguida llegan a la comisaria. Rick le paga al taxista, descienden del coche y entran en el edificio.
Suben al ascensor. Kate esta algo nerviosa, como si fuera la primera vez de verdad que fuera a trabajar allí. Rick lo nota y la toma de la mano. Ella le sonríe.
Apenas se abren las puertas del ascensor y ponen un pie en el piso de homicidios, Kate y Rick se encuentran con algo que realmente no se esperaban: lluvia de papel picado, como recibimiento a una pequeña fiesta de bienvenida.
Un cartel en donde se lee: "Beckett y Castle, bienvenidos de vuelta a las 12", algunas guirnaldas y globos, y sobre uno de los escritorios hay café, donas, bear Claw, entre otras cosas.
Kate no puede parar de sonreír, mientras Rick incluso deja caer algunas lágrimas.
-Bienvenidos a los dos.
-Gracias Espo, ¿Qué es todo esto? ¿Gates sabe?
-Por supuesto que se, detective.
Gates aparece allí, con una inusual y sincera sonrisa.
-Bienvenida, detective Beckett.
-Gracias, señor.
-Y bienvenido tu también, Castle.
-Gracias, Gates.
Ryan se acerca a ellos, le entrega un café a cada uno.
-Bienvenidos chicos.
-Gracias, Ryan.
Todo el piso de homicidios pasa más de media hora bebiendo y comiendo, conversando, y poniéndolos al día a los recién incorporados sobre distintos cambios en los últimos cuatro años. Por ejemplo, el hecho de que Ryan y Esposito conformaran un equipo aparte juntos con algunos novatos, mientras Beckett y Castle estarán junto a algunas novatas que recientemente se han unido a la comisaria.
-Extrañare trabajar con ustedes, chicos.
-No quiere decir que nunca más trabajaremos juntos, Beckett. Además debes conocer a tus novatas, estarás encantada con ellas. Nosotros nos estamos llevando bastante bien con nuestros chicos.
Ryan y Esposito se miran con complicidad.
-Es más, aguarden aquí, se las presentare ahora mismo.
Esposito se va a buscarlos.
-¿Tan malas son?
Ryan se sonríe.
-No son malas, son… ¿Cómo decirlo? Muy, pero muy, novatas. Y además… mejor conózcanlas ustedes mismos.
Esposito regresa con tres jóvenes bastante atractivas, una de cabello castaño y ojos verdes, otra morocha de ojos azules, y una tercera rubia de ojos marrones, de no más de 23 años, que no dejan de sonreír de un modo un tanto perturbador a Castle.
-Detective Beckett, Castle… ellas son sus novatas. Érica Ríos, Daniela Spencer y Samara Evans.
Kate no puede esconder demasiado su disgusto, tan solo enseña una sonrisa forzada. Hubiera preferido trabajar con los novatos hombres, y no con esas tres jovenzuelas que no le sacan los ojos de encima a Castle.
Ryan y Esposito, por otro lado, no logran esconder su picardía, ya que sin dudas le han dejado a Kate a esas tres chicas apropósito.
Por su parte, Castle, no puede dejar de sonreír como tonto, y de contemplar, disimuladamente, a las tres mujeres frente a sus ojos.
Al rato, algunos teléfonos comienzan a sonar, y la fiesta se desarma. Kate se dirige a su escritorio y atiende.
-Beckett.
Luego de una conversación de no más de cinco minutos, Kate cuelga el teléfono.
Mira a la distancia en busca de Castle, el cual enseguida se acerca, y luego atina a mirar hacia donde están Ryan y Esposito, pero enseguida se gira hacia las tres novatas, y les hace señas de que se acerquen.
-Tenemos un caso.
Las tres chicas festejan con saltitos y risitas como si les hubieran dado una buena noticia. Kate las fusila con la mirada.
-Ríos, Spencer, ustedes dos quédense acá. Borren la pizarra y acomoden un poco el lugar. Evans tu vienes con nosotros.
Kate, Rick y Samara se van hacia la escena del crimen a bordo de un patrullero que Kate tomo prestado por el día.
Una vez en la escena del crimen, un departamento bastante lujoso, Lanie aguarda por ellos mientras examina el cuerpo de un hombre de unos treinta años al cual le faltan todas sus extremidades, las cuales están apiladas a un costado sobre un tapete que luce costoso.
Varios policías científicos trabajan en la escena.
-¡Wow! ¿Qué le paso a este tipo?
-Aun no puedo estar segura, Castle. Bienvenidos, chicos.
-Gracias, Lanie.
Todos miran por un rato el cuerpo y la escena en sí. Es un verdadero charco de sangre. Y el sitio parece un museo en vez de un apartamento. Hay cuadros y esculturas por doquier.
-Evans ve a hablar con los vecinos y cualquier que sepa algo, anota todo, así podemos discernir a quien debemos interrogar más a fondo luego.
-Sí, detective.
Evans se va.
-¿Lanie, se sabe la hora aproximada de muerte?
-Tengo que llevarlo al laboratorio, pero estimo que no hace más de dos horas. El cuerpo está bastante caliente aun.
-¿El corte de sus extremidades puede ser la causa de muerte?
-No lo creo. Sin dudas se desangro, pero conjeturo por las marcas en su cuello y el color azulado de su rostro que fue estrangulado. Les podre decir más cuando este en el laboratorio.
Evans regresa leyendo su libreta de anotaciones.
-¿Alguna idea de quién es la víctima, Evans?
-Sí, detective. Todos los vecinos coinciden en qué se trata de Alfred Hank. Cincuenta y tres años. Divorciado recientemente. Tiene un hijo en Canadá y una hija aquí en Nueva York. Trabaja para el Museo de Arte Metropolitano.
-¿Alguien ha oído algo? ¿Visto algo?
-El vecino de al lado dijo que Hank llego esta madrugada, algo borracho en compañía de alguien más, un hombre. Pero no vio nada, solo es lo que oyó. A excepción de él, nadie sabe nada. El portero dice que debió estar en el baño cuando el señor Hank llegó porque no lo vio.
-Buen trabajo, Evans. Volvamos a la comisaria.
Kate mira a su alrededor en busca de Castle, pero no lo ve. Se introduce un poco por el apartamento y lo encuentra en la cocina mirando el refrigerador.
-¿Qué haces, Rick?
El se sobresalta.
-Nada. Solo miraba… es que hay algo raro aquí.
Kate se acerca a mirar. El refrigerador solo contiene una botella de champaña abierta.
-¿No es extraño que alguien solo tenga eso en su refrigerador?
-Muy extraño. Vamos, Castle. Volvamos a la comisaria.
Entre interrogatorios, teorías frente a la pizarra, idas y venidas a la escena del crimen, se pasa toda la jornada laboral. Sin contar la cantidad de veces que Kate debe reprender a las novatas por estar perdiendo el tiempo conversando de trivialidades entre ellas o por estar mirando demasiado a Castle.
A las diez de la noche, por fin, Kate y Rick arriban al apartamento.
Ella se desploma en el sofá del living.
-¿Rudo el primer día, verdad?
-Ya había perdido la costumbre de levantarme temprano, interrogar gente, y pasarme el día pensando y pensando, sin llegar a nada.
-Estoy seguro que pronto volverá a apasionarte tanto como antes.
-Eso espero.
-¿Quieres que prepare algo de cenar mientras te das un baño?
-¿Harías eso por mi?
-Por supuesto que sí, Kate.
Ella se sonríe, se levanta del sofá y le da un tendido beso en los labios.
-Gracias, Rick. Te has ganado unos masajes.
El se sonríe.
-Me los cobrare esta misma noche, Kate.
-Sin problemas.
Kate se dirige a la habitación a darse un baño y a ponerse ropa más cómoda. Mientras Rick, se quita el saco y se encamina a la cocina.
Aproximadamente veinte minutos más tarde, Kate reaparece en el living, bañada y con el pijama puesto.
Rick ya tiene lista la mesa, y los macarrones con queso listos para ser servidos.
-Eso huele muy bien.
Kate toma asiento junto a él. Rick sirve ambos platos.
-Espero que te guste. Me pareció extraño el poco contenido del refrigerador de la víctima, pero he descubierto que el de aquí no se queda atrás.
-Mañana iremos al supermercado en algún momento.
Si hay algo que Kate se ha prometido a sí misma, es que en esta nueva etapa con Rick y en el trabajo, ella repartirá su tiempo, no trabajara casi 24 horas al día como lo hacía antes.
Luego de cenar, Kate se queda lavando los platos, mientras Rick se adelanta a ir al dormitorio para darse un baño y cambiarse de atuendo.
No pasa mucho tiempo, en que Kate ingresa a la habitación y se encuentra con Rick ya recostado.
-¿Tanto me demore en lavar los platos?
-Yo fui el que hizo rápido. Estoy cansado.
-¿Quieres esos masajes que te has ganado?
El se sonríe y asiente.
Rick se acomoda boca abajo atravesando a lo ancho la cama. Kate comienza a darle masajes en la espalda, los brazos y las piernas.
Con el correr de los minutos, Kate nota que Castle se ha quedado dormido. Se sonríe, le coloca una almohada bajo la cabeza, y se recuesta a su lado en esa misma posición, atravesando a lo ancho la cama. Y enseguida ella se queda dormida también.
Al otro día, Kate se levanta temprano y se va hacia la comisaria en un taxi. Mientras, Rick se levanta y se va a buscar el coche al taller mecánico.
Luego, él aparece por la comisaria y le entrega a Kate las llaves del coche. Ella se lo agradece con un dulce beso en la mejilla.
Pasan casi toda la mañana parados frente a la pizarra. Hay varias cosas que no congenian en el caso, y a Kate la pone un poco fastidiosa no poder deducir que sea.
Ha enviado a sus tres novatas a hacer algo diferente. No desea tenerlas alrededor. Érica está haciendo café en la sala de descanso. Samara fue a la morgue a averiguar que más cosas sabe Lanie sobre la víctima. Y Daniela fue a la escena del crimen por más testimonios.
Al llegar el mediodía, Kate deja a cargo a Samara, pidiéndole que la llame si surge algo, y se va con Castle.
Van a almorzar a Remy´s, luego al supermercado y regresan a la comisaria casi a las tres de la tarde.
Al descender del coche, Kate queda shockeada al encontrarse frente a frente con Alex, quien es conducido por dos oficiales. Castle enseguida se acerca a Kate y la toma de la mano.
-¡Alex!
-Katherine, Castle… Siento mucho todo el embrollo que hice estando aquí. Siento haberte atropellado Castle. Estaba borracho, no media bien lo que hacía. ¡Dios, pude haberme matado a mi mismo inclusive! No sé en qué pensaba. Yo no soy así. Perdónenme.
-No voy a decirte que te perdono, porque no lo hago, pero de todos modos espero que estés bien, Alex, y sigo obsequiándote a Apples, si aun lo quieres.
-Claro que lo quiero. Gracias, bella.
Castle lo mira serio, sin emitir palabra alguna.
-¿Cuándo te has despertado?
-Esta mañana me desperté lo mas bien. Querían dejarme en observación hasta mañana pero firme mi consentimiento para darme de alta. Quiero irme lo antes posible.
-¿Te han deportado?
-No hace falta. Elijo irme voluntariamente. De todos modos tengo revocado el pedido de visa, así que supongo que no podre volver. Si alguna vez van de paseo por Roma, pasen a saludarme si quieren.
-Adiós, Alex.
-Adios, Katherine. Adios, Castle.
Él le da un beso en la mejilla. Y luego los oficinales se lo llevan al interior de la comisaria.
Kate mira a Rick, quien aún permanece serio y con el seño fruncido.
-Ya esta, Rick. No lo volveremos a ver.
-Eso espero.
Kate abraza a Castle y luego le da un beso en la comisura de los labios.
Después, ingresan en la comisaria. Donde finalmente consiguen resolver el caso. Un compañero de trabajo había sido quien lo asfixio, y luego pretendía cortarlo para llevárselo más fácil de allí, pero oyó ruidos y se asusto, y se fue usando la escalera de emergencia. ¿El móvil? Un desacuerdo económico.
Tras regresar al apartamento, Kate cocina, mientras Rick dispone la mesa.
Luego se van a dormir temprano, ya que por la mañana, irán a buscar a Alexis y a Martha al aeropuerto.
