A las siete de la mañana, Rick y Kate ya están parados en el hall del aeropuerto aguardando que el vuelo directo desde Los Ángeles arribe.
Kate está muy nerviosa por reencontrarse con Martha y Alexis, Rick intenta darle ánimos, pero ella no deja temblar.
Enseguida, anuncian la llegada y minutos después comienza a circular gente que ha descendido del avión.
Cuando Kate vislumbra a Martha y a Alexis presiente que las cosas no serán tan simples como Rick le intenta hacer creer.
Alexis no es más las dulce adolescente inteligente que quedo en Nueva York cuando ella se fue cuatro años atrás. Ahora es una mujer, que se abre paso entre la gente, acarreando una enorme valija dorada. Alexis lleva el pelo largo, por debajo de la cintura y bien lacio, usa gafas de sol bien oscuras, tacones increíblemente altos, un jean bien ajustado algo descolorido y roto pero con estilo, y una camisa negra que deja ver su abdomen, y el piercing que lleva puesto en el ombligo. Detrás de ella camina Martha, que sigue siendo la misma diva pero sonriente mujer, llevando tan solo un bolso.
Kate traga saliva, y toma de la mano a Rick.
Cuando Martha y Alexis llegan hasta ellos, ambas abrazan a Rick.
Luego, Martha saluda educadamente a Kate, mientras Alexis ni siquiera la mira.
-Alexis, por favor no seas descortés, saluda a Kate.
Alexis mantiene firme su posición.
-Podemos irnos. Estoy cansada.
-¡Alexis!
-Está bien, Rick. Vayamos al apartamento.
-Pero Kate…
-Están cansadas, luego hablaremos.
Rick mira a su hija disgustado. Toma el bolso de su madre en una mano, y la otra mano se la da a Kate. Se dirigen al estacionamiento, y de allí de vuelta al apartamento.
Una vez en el apartamento, Alexis deja su maleta tirada en el living y se recuesta en el sofá. Martha por su parte, sube hacia su cuarto a dejar su bolso.
Kate se acerca a Alexis.
-Alexis, se que estas enfadada conmigo, pero… ¿podemos hablar?
-No.
-Por favor.
-Dije que no. No soy mi padre. A mí no vas a convencerme. No podes meterte en mi cama y persuadirme con tus encantos baratos.
Kate comienza a sollozar sin ser capaz de responder nada. Rick que se había quedado al margen para dejarlas hablar, se acerca a ellas.
-¡Alexis! Ya mismo te disculpas con Kate. No puedes faltarle el respeto de ese modo.
-¿Y a ti sí ella puede faltarte el respeto? Nos falto el respeto a toda esta familia, papá. Casi cinco años estuviste tras ella, poniendo tu vida y la nuestra en peligro, pasando más tiempo con ella trabajando, que aquí en casa con nosotras. Mientras ella te ignoraba, y te llamaba "amigo" o "compañero", y se paseaba delante de ti con otros. La ayudaste a resolver el caso de su madre. ¿Y ella que te dio? Unos míseros meses, y después te dejo tirado para irse a ser feliz al otro lado del mundo. Y a nosotras también nos dejo tiradas. Nos defraudo. Y no voy a perdonarla nunca.
Alexis se levanta del sofá y sale corriendo hacia su habitación.
Rick abraza a Kate, que no puede parar de llorar.
-Shh, Kate, está enojada pero no siente realmente lo que dice.
-Sí que lo siente, Rick, y no puedo culparla, lo que dice es bastante certero. Y me duele escucharlo, pero es lo que es.
-No, Kate, no es así. Vivir la vida es mucho más complicado que decirla en unas cuantas palabras. Y te lo digo yo, que me gano la vida escribiendo unas cuantas palabras. Alexis va a tener que disculparse.
Kate besa a Rick en los labios, y luego él le seca las lágrimas con la yema de sus dedos.
-Quédate aquí con ellas, Rick, yo iré a la comisaria. Nos vemos esta noche, ¿sí?
El asiente.
-Prepararé una cena para los cuatro. E intentaré hablar con Alexis.
-No la presiones, todo lleva su tiempo.
Esta vez, es él quien la besa a ella, y luego, Kate se marcha hacia la comisaria.
Enseguida, Rick se desploma en el sofá y Martha desciende las escaleras y toma asiento junto a él, tomándolo afectuosamente de la mano.
-¿Cómo estas hijo?
-Estoy… no sé como estoy. Feliz porque Kate está de vuelta, e intento confiar en que es para siempre. Feliz por volver a la comisaria, realmente lo extrañaba. Pero no me pone feliz ver que Alexis odie tanto a Kate, y no sé como remediar eso.
-Richard… Alexis está un poco difícil últimamente. Peleas con amigos, con chicos, con su madre, ambiciones no satisfechas, a vuelta de Kate no es lo único que la está afectando. Sin embargo, debo acordar con ella, en que Kate nos ha lastimado. Nosotros estuvimos a tu lado todo el tiempo que tú sufriste por no estar con ella, y luego cuando parecía que todo se encaminaba, ella decide irse sin mirar atrás. No puedes negar, querido, que fue una actitud egoísta.
-No lo niego. Y Kate tampoco lo hace. Pero si nosotros pudimos hablar y solucionar nuestros problemas, ¿por qué Alexis no puede hacer lo mismo?
-Porque Alexis es inmadura aun en algunas cosas, y tiene su carácter, hay que darle tiempo. Además, Meredith cambio de novio unas seis veces desde que estamos allí. Y Alexis no tomo muy bien ese comportamiento de su madre.
-Hoy prepararé una cena para los cuatro. ¿Te quedaras, madre? Cuento contigo.
-Claro que si, hijo. Ahora iré a darme un baño de inmersión, lleno de espuma y sales.
Rick se sonríe. Martha se pone de pie, besa a su hijo en la mejilla y desaparece escaleras arriba.
Rick se queda en el sofá y cierra los ojos por unos instantes.
Por otro lado, en la comisaria, Kate trabaja en su computadora con papeleo del caso del día anterior. Mientras Samara y Érica limpian la pizarra, y guardan en ficheros todas las fotografías utilizadas en el caso. Daniela prepara café y se lo lleva a Kate.
-Gracias, Spencer.
-De nada... ¿No viene Rick el día de hoy?
-No. Y te pido que no lo llames Rick, sino Castle. Como todos aquí. No es tu amigo, sino tu colega.
-Sí, detective Beckett.
Daniela sale corriendo hacia la sala de descanso con los ojos sollozos. Esposito que está ahí cerca y oyó la contestación de Kate, se acerca y toma asiento frente a ella.
-¿Qué sucede, Beckett?
-Nada.
-Vamos, no vengas con eso. Algo te pasa. No le has contestado demasiado bien a la chica.
-Hoy llegaron Alexis y Martha. Y, al menos Alexis, no quiere ni verme. Me dijo cosas bastante feas, Espo.
-Es solo una jovencita, Beckett. Ya se le pasará. Solo reacciona queriendo cuidar a su papá. Tú harías lo mismo, y eres mucho más grande que Alexis.
Kate recuerda a la novia de su papá y se sonríe para sí misma.
-Lo sé. Supongo que ya se le pasará.
Kate continúa con el papeleo hasta las seis de la tarde cuando decide irse a casa.
En el apartamento, Rick está organizando la cena. Martha ha salido por unas horas a hacer compras. Alexis, luego de varias horas encerrada, baja hacia la cocina y se sienta cerca de su padre.
-¿Ya estas más calmada?
-No voy a calmarme si te refieres a… ella.
Rick deja lo que está haciendo y se sienta frente a Alexis.
-Alexis, por favor. Sé que te sientes lastimada, pero si yo pude perdonar a Kate, tú puedes hacerlo también. Ahora estamos bien, y confío en que esta vez será para siempre, si es que eso existe fuera de los cuentos.
-No puedes saberlo, papi. Ella es una persona inconstante, se fue una vez, va a volver a irse.
-Necesito confiar en que no será así. Quizás tú no lo comprendas, pero es una necesidad personal. La amo, y es por eso que elijo confiar en ella.
-No lo entiendo y no voy a entenderlo.
-Prométeme que al menos cenaras con nosotros esta noche.
Alexis lo mira a los ojos antes de hablar.
-Lo hare por ti. Pero no me pidas que le hable a ella.
Alexis regresa a su habitación, y al instante se oye un portazo.
Rick solloza, pero intenta componerse y continuar con la comida.
Quince minutos después, mientras Rick esta disponiendo la mesa, Kate entra en el apartamento trayendo consigo helado para el postre.
Se acerca a Rick por detrás y lo abraza fuertemente. El se gira en el abrazo y le da un dulce beso.
-Te extrañe.
El se sonríe.
-Y yo a ti.
-Traje helado. Compre los sabores preferidos de Alexis. ¿Ella cenara con nosotros, no?
-Sí. No puedo prometerte que todo estará bien, pero al menos cenara con nosotros.
-Voy a intentar hablar con ella después de la cena.
-Me parece bien.
Kate ayuda a Rick a terminar de alistar todo para comer. Enseguida llega Martha y se une a ellos.
-Kate… ¿Me acompañas a elegir un vino?
Rick mira extrañado a su madre. Mientras Kate lo mira extrañada a él.
-Claro.
Kate y Martha caminan hacia la vinoteca que está a un costado en la oficina de Rick.
Mientras Martha observa los vinos y escoge uno, Kate se queda parada a un costado, un poco temerosa.
-¿Realmente no quiere que la ayude a elegir un vino, verdad?
Martha se sonríe.
-No, querida. Pero no te asustes. Solo quería hablar contigo a solas. Ven, acércate.
Martha toma asiento en un diván. Kate se acerca, Martha la toma de la mano invitándola a sentarse.
-Alexis está muy disgustada contigo, se siente herida más que todo, pero confío en que le pasará.
-¿Usted no está enojada?
-Llevo muchos años encima, Kate. Pase por mucho en mi vida, aunque no lo parezca. Sé que tan difícil puede ser encontrarse a una misma. Entonces, aunque no me agrado ver a mi hijo tan triste cuando te fuiste, puedo entender, y ver que ahora estas aquí, y espero que no vayas a irte otra vez.
-No lo hare. Amo con toda mi alma a Rick. Y nunca deje de hacerlo, por más años y distancia que haya habido en medio de nosotros dos.
-Yo se que si, querida. Yo se que sí.
Martha y Kate se abrazan. Rick las interrumpe.
-¿Está todo bien?
Ambas le sonríen.
-Sí, Richard, solo necesitaba cruzar unas palabras con Kate, pero todo está bien.
Martha se levanta del diván y toma el vino que selecciono.
Rick se acerca a Kate y le da un beso fugaz en los labios.
Martha los observa sonriente.
-¿La cena ya esta lista, hijo?
-Sí, madre. Avísale a Alexis, por favor.
No mucho tiempo después, se encuentran los cuatro cenando pollo grille y las distintas ensaladas que Rick preparó.
Casi toda la cena se pasa con Martha hablando de su trabajo. Alexis no participa en absoluto en la conversación, se pasa toda la comida enviando mensajes con su teléfono. Y aunque a Rick le molesta mucho su actitud, prefiere no decirle nada para que la cena pueda seguir en paz.
Luego de comer, Kate y Rick levantan todo de la mesa. Kate se dispone a servir el postre.
-Alexis… He comprado tus sabores favoritos de helado, chocolate con almendras, vainilla y cerezas…
-No como helado. Engorda y yo debo preservar mi figura.
-Alexis no seas descortés, no vas a engordar porque comas helado esta noche.
-No voy a comerlo. Además esos ya no son mis gustos favoritos. Si no te hubieras ido, lo sabrías.
Kate trata de todas maneras de no sentirse mal, aunque sus ojos llorosos están comenzando a traicionarla.
-Lo siento, Alexis. Si quieres puedo ir a comprar algo que te guste o pedirlo por teléfono.
-Si quiero algo me lo puedo pedir yo misma.
-¡Alexis!
-Déjala, Rick.
-No. Esto debe acabarse. Alexis ya eres adulta no puedes estar contestando como una niña caprichosa. Tienes que dejar de tratar a Kate como si fuera basura. Debes respetarla.
-No quiero. No la quiero en mi vida, papá.
Alexis comienza a llorar.
-Por favor, hija…
-…No. No me pidas que la acepte. No la quiero. Además no pega con nosotros. Esta es una familia de celebridades, una policía no tiene nada que hacer aquí.
-Estas siendo incoherente, Alexis. Tú no eres así. Creo que no fue bueno que te mudes a Los Ángeles con tu madre.
-Eso no tiene nada que ver. Casi ni la veo a mamá. Pero al menos…
Alexis no se anima a continuar y se queda mirando fijo a Kate, que no puede contener las lágrimas.
-¿Pero al menos qué, Alexis?
-Ten cuidado con lo que vas a decir.
Alexis mira a su padre y luego retorna su mirada a Kate.
-Nada. No iba a decir nada.
Martha le hace señas a su hijo de dejar a Kate y a Alexis solas por un instante. Rick y Martha se van al living.
-Alexis, ¿sabes qué? Deja de actuar. Por más que vivas en Los Ángeles, que te rodees de celebridades, y que pretendas ser una de ellas, yo sé quién eres, te he conocido por bastante tiempo como para saber que eres una increíble hija, una estupenda persona, y que todo lo que estás diciendo lo haces por despecho hacia mí. Pero no lo sientes realmente. Soy bastante paciente cuando quiero, así que voy a esperarte. Cuando desees hablar como dos mujeres adultas, me avisas.
Kate sale corriendo y se encierra en la habitación.
Alexis se queda atónita. Nunca nadie, ni siquiera sus padres le habían hablado así.
Enseguida, toma el helado que quedo sobre la mesa y se va hacia su habitación.
Martha y Rick salen del living y regresan a la cocina.
-¿Qué esperabas? Te rodeas de mujeres de carácter fuerte, Richard.
-Solo espero que ambas puedan llegar a un acuerdo, y retorne la paz entre las dos.
-Vas a ver qué pasará cuando menos lo esperes.
-Eso espero madre. Eso espero.
