Alrededor del mediodía del viernes, el caso de la niña encontrada en el basural, ya está resuelto. Todo resulta ser mucho más sencillo de lo que Kate se había imaginado. El culpable es un traficante de drogas, y el móvil fue un ajuste de cuentas con el padre de la niña.

Rick ya se ha marchado de la comisaria rumbo a una reunión en la editorial, relacionada a un posible próximo libro.

Mientras las novatas limpian la pizarra y archivan todo lo relacionado al caso, Kate se dispone a comenzar con el papeleo, cuando su teléfono suena indicándole que tiene un nuevo mensaje de texto.

"Kate, ¿Te importaría venir a ayudarme a escoger mi vestido? Si no puedes, lo entiendo. Alexis."

Kate se sonríe. La realidad es que todas las cosas que Alexis le ha dicho la han lastimado, pero ese mensaje borra todo de una sola pasada.

"Me alegra que me pidas ayuda. Allí estaré, tan solo dime a donde te encuentro. Kate."

"Quinta Avenida y la 15. Un local llamado `Rain´"

Kate enseguida toma su abrigo y se lo coloca, mientras se dirige a las novatas.

-Spencer, Ríos, por favor continúen ustedes con eso. Evans, hoy será tu primera prueba haciendo papeleo.

Samara sonríe y se acerca a Kate.

-¿De verdad?

Kate le sonríe y asiente.

-Confío en que puedes hacerlo. De todos modos deberé revisarlo ya que es mi firma la que constara en el reporte. Así que manos a la obra, cuando regrese lo leeré.

Samara ocupa la silla de Kate con orgullo. Las otras dos novatas no se notan demasiado contentas, entonces Kate se acerca a ellas antes de irse.

-Todas lo intentaran. Tristemente, los homicidios abundan, todas podrán probar hacer reportes.

Las chicas le sonríen y asienten.

Kate se va.

Por otro lado, Rick sale de su reunión y se dirige directo a su apartamento. Necesita hablar con alguien, y agradece que apenas llega su madre está allí.

-¡Madre! Creí que salías con amigas.

-Más tarde tomaremos el té.

-Ni me nombres el té.

-¿Qué sucede, Richard?

Ambos toman asiento en el sofá del living.

-Acabo de tener la reunión con Gina, Paula, gente de Black Pawn y de una editorial asociada.

-¿Algo malo paso?

-Depende como se mire.

-Cuéntame, hijo.

-Me ofrecieron cambiar de género. No del todo, pero principalmente no será de misterio lo que desean que escriba.

-¿Y de qué será?

-Amor. Quieren que cuente una historia, o saga de historias, de amor.

-Es un desafío, pero sé que puedes hacerlo. En tus historias hay bastante amor después de todo, Richard.

-Solo en Nikki Heat y tú sabes cuál fue mi inspiración. De todos modos el cambio de género no es el problema.

-¿Entonces cual es?

-Ellos me darían una sinopsis básica y a los personajes, pero luego yo tendría la libertad total en la historia.

-¿Y eso no te agrada?

-Ese no es el problema.

-Richard, por favor, deja de dar vueltas y ve al punto. ¿Cuál es el problema?

-El problema es que quieren que la trama suceda en Inglaterra, durante la primera guerra mundial y los años sucesores.

-Bueno, puede ser que sea algo demasiado distinto a tus trabajos, pero como te dije antes, es un desafío y sé que puedes hacerlo.

-Igualmente ese no es en si el problema.

Martha acaba irritada y se levanta del sofá a servirse una copa de vino, del cual estaba bebiendo hasta que su hijo llego.

-Vamos, hijo, dime de una vez cuál es el problema.

-Quieren que escriba la historia desde Inglaterra. Dicen que es el único modo de hacerla más real. Estando en escenarios reales, visitando museos, documentándome allí. Tratando hombres y mujeres ingleses.

-Ahora si entiendo el problema. Kate, ¿verdad?

Rick se levanta y se acerca a su madre. Ella le sirve una copa de vino.

-No puedo irme al otro lado del mapa, no ahora, después de haber estado cuatro años sin ella por el mismo motivo. Y no puedo pedirle que venga conmigo, no después de haber recuperado su trabajo en la comisaria, y de que ella sienta que puede asentarse aquí en Nueva York y tener una vida juntos.

-Oh, Richard, esto es realmente una encrucijada.

-Dímelo a mí. Es como si el destino estuviera ensañado con nosotros.

-¿Qué les has contestado?

-Que quiero pensarlo. Menos mal que Paula y Gina saben todo lo acontecido con Kate, y me han acompañado diciendo que debíamos meditar la oferta.

-Que considerado de ellas. ¿Y hasta cuando tienes tiempo de responder?

-Una semana.

-¿Hablaras con Kate?

-No lo sé. Debería hablarlo, pero no quiero generarle dudas respecto a lo nuestro…. Yo no… No les he contado toda la verdad sobre el reencuentre entre ella y yo.

-¿A qué te refieres?

-Kate llego aquí sin ninguna expectativa de quedarse, ni de volver conmigo. Pero cuando nos vimos fue… fue mágico, madre. No hicieron falta palabras, todo estaba en nuestros ojos. Pero ella… ella no estaba sola. Su novio italiano estaba aquí en Nueva York.

-Oh, hijo…

-Al principio pensé que eso no importaría, sentía que lo nuestro aun estaba presente en los dos. Hasta que el italiano, Alex, le propuso matrimonio. Ante mis ojos. Hui despavorido, no quería oír la respuesta de ella. Pero cuando regrese aquí esa noche, luego de haber pasado por el bar, Kate estaba en mi puerta. Ella había declinado su propuesta. Había discutido con él, Alex había querido… violentarla. Estaba quebrada. Y desde esa noche, no nos hemos separado. Esa noche hablamos, nos sinceramos y nos disculpamos.

-No sabía que tanto había pasado, hijo.

-No acaba allí. Al otro día, de aquella noche, Alex intento atropellarme con un coche.

-¡Richard! Tu nos dijiste que habías chocado, no que alguien había querido matarte.

-Lo sé. No le cuentes a Alexis por favor. De todos modos, yo salí prácticamente ileso, él estuvo inconsciente y después debió abandonar el país.

-De todos modos pienso que debes hablar lo de Inglaterra con ella, hijo.

-Supongo que sí. Después de la boda lo hablare. Gracias madre por escucharme.

-No hay nada que agradecer, Richard. Dios sabe lo que tú me has escuchado a mí.

Por otra parte, Kate llega al local de vestidos que Alexis le indico. Estaciona el coche e ingresa al negocio.

Alexis la estaba aguardando sentada en un sofá antiguo que decora el lugar. Al ver entrar a Kate, se sonríe y corre hacia ella abrazándola sorpresivamente para Kate.

-¡Kate! Me alegro que hayas venido. Sé que no me lo merezco realmente.

-Me puso muy contenta que me lo pidieras, Alexis. Necesito que podamos solucionar nuestras diferencias.

-Te prometo que esta noche hablamos. Sin insultos, ni mala onda de mi parte.

-Me gusta la idea. Ahora… ¿vemos vestidos?

-Sí. Me he probado casi todo el local, pero no me gusta comprar sin que nadie me dé su opinión. Además me he enterado que te has dedicado a la moda en Roma, así que…. Quién mejor que tu para ayudarme.

Kate se sonríe.

-Muéstrame lo que más te ha gustado.

Alexis le enseña casi diez modelos de vestido que le han gustado. Se prueba y desfila cada uno de ellos.

-Creo que el strapless color bronce es el indicado para ti, Alexis.

-¿Tú crees? El color no sé si me sienta del todo bien.

-Todo lo contrario, te sienta fantástico. Y en el apartamento tengo los zapatos perfectos para ese vestido. Y creo que te irán.

-Bien, entonces lo llevo.

Luego de abonar el vestido, salen del local y se suben al coche.

-Alexis… ¿Tienes tiempo?

-Me sobra el tiempo.

-¿Me acompañas a la comisaria? Debo leer y firmar un reporte, y luego podemos ir a casa.

-Claro que sí.

Kate tarda menos de media hora en revisar el reporte, increíblemente bien redactado por Samara, luego lo firma, la felicita y se va con Alexis hacia el apartamento.

Cuando Rick las ve llegar a las dos juntas parloteando como dos grandes amigas, la sonrisa no le entra en el rostro. Y acude a abrazarlas a las dos al mismo tiempo.

Alexis le sonríe, y Kate también.

-Creo que esto debe celebrarse. Cocinare algo.

-No, Rick… Hoy cocinaremos para ti. ¿Qué piensas, Alexis, podremos hacer unas pizzas sin destruir la cocina?

-Por supuesto que podremos. Dejare el vestido y bajo en un minuto.

Alexis corre escaleras arriba.

Kate aprovecha para besar amorosamente a Rick.

-Me alegro que se hayan arreglado, Kate.

-Yo también. De todos modos nos prometimos una charla después de comer.

-Me parece bien. Iré a darme un baño relajante mientras cocinan, estoy un poco exhausto.

-Claro que sí. ¿Cómo te fue en la reunión?

-¿Lo hablamos luego?

-Bueno… ve a darte ese baño. Te amo.

-Y yo a ti.

Rick se va hacia la habitación, al mismo momento que Alexis regresa de arriba.

Ambas se dirigen a la cocina, se colocan un delantal cada una y en menos de una hora hacen un embrollo de harina y unas pizzas.

Luego mientras cocinan las pizzas, limpian todo y preparan la mesa.

Después, Rick aparece envuelto en su bata de baño, y cenan los tres apaciblemente conversando de los buenos tiempos, y haciendo planes para hacer cosas los tres juntos.

Más tarde, Rick se recuesta en el living a ver televisión, mientras Kate y Alexis suben al cuarto de la joven Castle para conversar.

Se sientan sobre la cama, mientras saborean unos helados.

-Kate… creo que lo que tuvimos que decirnos en realidad ya lo dijimos, de todos modos, no todo lo que dije lo siento, hable de mas. Y perdón por eso.

-Las dos sabemos que era de esperar que estés enfadada conmigo, lo que hice no fue algo… extraordinario. Sino egoísta. Pero espero que puedas comprenderme, y perdonarme.

-Ya lo hice. Ambas cosas. Solo espero que esta vez tu y papá estén juntos para siempre realmente. Aunque sé que es un modo utópico de decir, pero tú me comprendes.

-Te entiendo, y eso es lo que más deseo en el mundo. No pienso irme de Nueva York. Realmente quiero estar aquí, con Rick, contigo, con Martha. Quiero empezar de verdad a vivir esa vida que siempre desee, teniendo como único fin el para siempre utópico del que hablas.

-Me alegro mucho. Yo… yo te quiero, Kate.

-Yo a ti, Alexis.

Se abrazan.

-¿Te molestaría si paso un tiempo aquí? No quiero regresar tan pronto con mi madre. No nos llevamos muy bien. Y extraño a papá.

-Esta es tu casa, Alexis. Y jamás me podría molestar que estés aquí.

Kate se pone de pie y le da un beso en la frente a Alexis.

-Es hora de acostarse. Mañana es la boda y debemos lucir hermosas.

-Aun, más hermosas.

-Obviamente. Por la mañana te daré los zapatos que te dije. Que duermas bien.

-Tú también. Saluda a mi papá, dile que lo amo.

-Se lo diré.

Kate sale del cuarto cerrando la puerta.

Al regresar abajo, se encuentra con Rick dormido en el sofá. Se acerca a él y lo besa cálidamente en los labios. El abre sus ojos y le sonríe.

-¿Cómo fue esa charla?

-Muy bien. Ya todo está bien. Creo que por fin podremos centrarnos solo en ser feliz.

Rick se sonríe, aunque por dentro sabe que pronto deberá hablarle del tema de Inglaterra.

-¿Vamos a la cama?

-¿Es eso una invitación a algo pervertido, Kate Beckett?

-No, Rick Castle, es solo una pregunta sin segundas intenciones.

-¡Ufa! Me agradaba más lo pervertido.

Ella lo toma de una mano y lo ayuda a ponerse en pie. Luego se van encaminando al cuarto mientras ella comienza a quitarse prendas de ropa por el camino y dándoselas a él.

-Quizás…

-¿Quizás qué?

-No lo sé… Tal vez…

-¿Tal vez qué?

-¿Hace calor aquí? Yo tengo calor.

-Definitivamente hace calor. Quítatelo todo.

El tira toda la ropa al piso de la habitación, y le atrapa la boca apasionadamente, al mismo tiempo que se quita la bata y ella cierra la puerta con un pie.