Disclaimer: Severus, Lily, y el resto de los personajes no me pertenecen. Mías, solo son las ideas.

Capítulo VI: Atención

Severus ya no es un niño. Bueno, en realidad, nunca lo ha sido, porque Tobías, el hombre que se hacía llamar "su padre" no se lo permitió.

Está en cuarto curso, en Slytherin, rodeado de chicos que le resultan tan desagradables como su padre, pero, como no le agrada a ninguna otra persona, tiene que juntarse con ellos y reírles las gracias

Aunque, en realidad, ellos no son las únicas personas a las que Severus les cae bien. También está ella.

Porque si, porque Lily Evans, la pequeña niña pelirroja que conoció años atrás, a pesar de ser Gryffindor, es su amiga. Su mejor amiga, para ser más exactos, y cree que él es el suyo, porque ella le contó cuando le dieron su primer beso y cuando le bajó la regla. Y Severus le contó desde porque odiaba tanto ir a casa hasta que esa pandilla de chicos que se hacían llamar Merodeadores le habían hecho una nueva broma

Aunque no es verdad que Severus se lo haya contado TODO. Porque tiene un secreto, a sus ojos, mucho más grande y oscuro que lo de las palizas de su padre; se ha enamorado de Lily, de Evans, de su mejor amiga. Vale, ya sabía que Lily le gustaba desde que tenía once años, pero no es lo mismo. Porque ahora no es solo atracción, sino amor. Amor puro, de esos que te hacen suspirar cada treinta segundos si esa persona está cerca y dormir abrazando almohada, llorando porque nunca la podrás tener.

Ese tipo de amor.

Ahora están en la biblioteca, tratando de hacer un trabajo de Transfiguraciones.

Pero Severus no es capaz de escribir una sola palabra coherente.

-Sev, ¿qué te pasa? –Severus la mira, y no puede evitar sonreír al pensar en lo bien que suena su nombre en los labios rosados de la chica. Pero luego deja de sonreír, porque se da cuenta de que Lily le está ablando y él está demasiado ocupado mirando sus labios moverse como para prestar atención a sus palabras.

Qué irónico.

-¿Sev… me estás escuchando? –dice ella. No, no le está escuchando. No tiene ni idea de lo que lleva diciendo la última media hora.

-No, Lil… lo siento… -baja la cabeza, arrepentido. Se sonroja levemente. Ella suspira.

-Llevas unas semanas rarísimo, Sev. ¿Qué te ocurre? –Está triste. Severus lo ve en sus ojos. Traga saliva. Joder, está triste por su culpa.

-Yo… -balbucea...

-Ya no me prestas atención… Me esquivas y ahora que por fin pasamos un rato junto ni me escuchas… ¿Qué ocurre? –Severus no puede hacer más que morderse los labios. Definitivamente, no le va a contar su secreto.

-Creí que éramos amigos. Los mejores amigos. –dice ella en un tono glacial, y comienza a recoger sus cosas. Severus ve en las esmeraldas que tiene por ojos comienza a agolparse las lágrimas.

-Lo somos. No te vayas, Lil. –balbucea, pero ella ya se ha ido.

Severus se muerde los labios de nuevo, con fuerza, hasta hacerse sangre.

Maldice lo que le acaba de suceder, y se jura que Lily lo sabrá.

Algún día, le dirá que la ama.