"Está viva,… está viva…" se repite Severus una y otra vez mientras se aproxima a la casa en ruinas. No sabe si el corazón ha dejado de latirle o si, simplemente, ya no nota sus movimientos, pero eso ya no le importa. Lo único que quiere es comprobar que Lily Evans (porque para él siempre será Evans) está sana y salva.

La verja de lo que fuera la casa de los Potter chirría ligeramente al abrirse… Sigue caminando despacio, varita en mano, temiendo ser asaltado por cualquiera en cualquier momento.

Abre la puerta, aunque no sabe bien por qué lo hace. La pared principal está medio derrumbada, y podría haber pasado por un hueco especialmente grande que hay al lado de la entrada.

Severus aferra la vieja varita que un día perteneció a su madre con más fuerza, una vez dentro de la casa. Allá, entre los restos del hogar, yace un hombre. Apenas puede distinguirlo, porque es de noche, y la luna brilla tanto que hace que las sombras alargadas de los muebles se proyecten sobre él y le impidan verlo bien. Y, aún así, no le hace falta acercarse para saber que el hombre es James Potter, y que está muerto. Él está muerto…

Severus traga saliva, y finge que el cuerpo de James no está junto a él. Sube las escaleras despacio, tratando de ignorar el vacío que siente en el pecho, y el terrible presentimiento que le dice que Lily no sobrevivió. El presentimiento que le llena el cuerpo de sudor frío y le hace temblar.

Las escaleras tiemblan, aunque tal vez sea su cuerpo el que lo hace, Severus no lo sabe y no quiere saberlo. Solo le interesa llegar lo más rápido posible junto a Lily.

A las escaleras les sucede un pasillo ancho, lleno de puertas. Severus ve la del niño al instante; la puerta está entre abierta, y, a pesar de la oscuridad, los dibujos infantiles de las paredes se distinguen desde la distancia.

Traga saliva de nuevo, y se acerca a la habitación del bebé.

No puede evitar soltar un pequeño grito, a pesar de que él no suele gritar, cuando la ve allí, tirada en el suelo, como si de una muñeca rota se tratase.

Apenas sí mira al niño, que tiene el rostro cubierto de lágrimas y mocos, pero que ya no llora. Parece haber aprendido que en esa situación el llanto no le sirve de nada. El pequeño se alza al verlo, sin saber si es otra amenaza o su salvador, pero se mantiene en silencio. Sólo se agarra a los barrotes de la cuna, poniéndose en pie, y le contempla con los enormes ojos verdes.

Sev abraza a Lily, ignorando al niño. Coge el cuerpo, que conserva, todavía, un poco del calor corporal, y la estrecha contra su cuerpo.

Es más hermosa de lo que la recordaba. El rostro sigue pareciendo el de una delicada muñequita, sólo que la muerte ha hecho que palidezca, dotándola de una ternura siniestra.

Severus solloza. Sabe que debió de darse más prisa, que si hubiera corrido más quizá…

Pero no. En el fondo, sabe que si hubiera llegado cuando la familia todavía estaba viva, no hubiera podido hacer nada. Probablemente, él también estaría muerto.

Aunque, pensándolo bien, ojalá estuviera muerto, porque no sabe cómo va poder respirar ahora que Lily no lo hace.

La suelta cuando oye una especie de rugido que proviene de los aires, y, allá, a lo lejos, ve una moto voladora acercarse a la casa.

La mira por última vez y da unos pasos hacia la puerta. Dirige una mirada fugaz al bebé de ojos verdes, que lo contempla con curiosidad y luego se marcha.

Sale lo más rápido que puede de la casa y recoge su escoba, que sigue tirada en la entra, tal y como él la había dejado. Sale volando treinta segundos antes de que una moto alada aterrice en el jardín. Está seguro de que nadie lo ha visto.

Aún con el viento dándole en la cara, aún cuando está seguro de que su corazón sigue latiendo, Severus sabe en ese momento que él ha muerto con Lily. Sabe que ya no puede sentir realmente, que ya no puede amar. Se pregunta por qué no pudo morir totalmente, junto a ella, en lugar de quedarse en esa especie de Limbo en la que ha entrado cuando vio su cadáver.

Al día siguiente, va a ver a Dumbledore. Quiere luchar por ella, por Lily. En el fondo, y aunque en un principio deseó que el niño muriese, se alegra de que esté vivo. Porque eso significa que Lily sigue viva, en cierto modo.

Se promete que moverá cielo y tierra para que ese niño sobreviva; para que lo único que queda de Lily tenga una vida.