Empezar diciendo que este fic NO es mío. Su autora es Makayla, que muy amablemente me ha dado permiso para traducir su fic al español.
First of all, I do NOT own this fic. Its author, Makayla, has kindly given her permission to translate it to spanish.
Las notas del autor: ¡Oh, wow, ya son 25 reviews! Muchas gracias a todos por vuestro apoyo, es lo que me mantiene escribiendo el capítulo 4 a las dos de la mañana de un Miércoles. Lo siento si hay algunos errores, ¡por favor estad atentos y si los veis decídmelo para que pueda arreglarlo inmediatamente!
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Yparaterminar, eldisclaimer:
Si yo escribiese Eyeshield 21 no creo que el fútbol americano fuese la trama principal de mi narrativa...
N/T: Y, ya que estamos, tampoco la mía. Todo sería ShinxSena, menos mal que no me pertenece.
Capítulo 3
Sena bostezó mientras estiraba los brazos por detrás de la cabeza y miraba su reloj digital.
Las seis y media.
Sena gimió dándose la vuelta, intentando volver a caer en la inconsciencia del sueño. Un dolor en el abdomen frustró sus planes.
Maldiciendo en voz baja el runningback se deshizo de las sábanas para enfrentar la fría y oscura mañana. Sena se estremeció saliendo rápidamente de la cama para ir al baño, esquivando antes la estantería junto a la puerta de su habitación. Sena oyó como su madre preparaba el desayuno a través de la puerta del baño y frunció el ceño un momento antes de recordar que era Lunes y que al día siguiente estaría dejando Tokio para ir a la Christmas Bowl.
Con una amplia sonrisa y un gesto emocionado Sena se dio prisa en lavarse las manos y cepillarse los dientes.
Se le revolvió el estómago al percibir el olor del desayuno y demasiado despierto ya para volver a la cama se encaminó escaleras abajo.
"¿Sena? Creí que hoy no tenías clase", comentó su madre al escuchar sus pasos en la sala de estar.
"Y no tengo", Sena bostezó, "es sólo que me he acostumbrado a levantarme pronto".
"¿No quieres volver a la cama?"
"No, está bien"
"Bueno, vale, entonces pondré un poco más de arroz", contestó ella.
"Ok" Sena se arrastró hasta la cocina y se sentó en la mesa frente a su padre.
"Otro banco que quiebra", dijo su padre a modo de saludo escondido tras el periódico. Sena tarareó y asintió con la cabeza mientras cogía el zumo situado en el centro de la mesa.
No llegó a rozarlo con los dedos cuando, de repente, tocaron a la puerta.
La familia Kobayakawa intercambió un par de miradas, intentando imaginar quién en su sano juicio tocaría a una puerta a las siete de la mañana.
"Ya voy yo" se ofreció Sena mientras se levantaba de la silla. En su fuero interno sabía que las únicas personas lo suficientemente excéntricas para tocar a su puerta a las siete de la mañana eran, o bien vendedores entusiasmados con su trabajo, o bien sus compañeros de equipo. Arrastró los pies hasta la puerta sopesando la posibilidad de que fuese Kurita o Monta preguntándole si quería unirse a una sesión de entrenamiento improvisada.
Resultó no ser ninguno de los dos.
Sena se quedó boquiabierto al ver a Shin, que lo miraba con una expresión de ligera preocupación.
"¿Estás bien, Kobayakawa?"
"¿Qué? Sí, sí, estoy bien... ¿Qué estas haciendo aquí?"
"Hiruma me ha dicho que debes continuar tu entrenamiento"- Una brisa fría pasó junto al linebacker haciendo a Sena temblar cuando ésta rozó la piel expuesta. Por alguna razón este movimiento captó la atención de Shin, que bajó la vista buscando una explicación para él.
Shin parpadeó, "¿Llevas puesta mi sudadera?", casi sonaba a afirmación con un deje de desconcierto.
Sena abrió los ojos y la sangre corrió a colorear sus mejillas. De repente era extremadamente consciente de la desnudez de sus piernas y se encontró a sí mismo tirando nerviosamente con los dedos de la sudadera un poco por debajo de sus muslos, "ah, sí..."
"No te has deshecho de ella."
Sena se sonrojó aún más mientras negaba ligeramente con la cabeza, "es-es agradable dormir c-con ella...", balbuceó lleno de vergüenza. La verdad es que había pasado tanto tiempo durmiendo con ella puesta que había olvidado que no era suya.
Durante unos segundos hubo un vergonzoso e incómodo silencio que rompió la madre de Sena al salir de la cocina para preguntar quién era.
"Err... Es Shin-san, él es... mi entrenador personal..." contestó Sena, incapaz de pensar en nada mejor. Se apartó para que su madre pudiese ver a Shin mejor y éste se inclinó educadamente.
"Hola, Shin-san, ¡qué chico tan educado!" respondió sonriente la madre de Sena, "pero un entrenador personal... ¿no cuesta dinero?" preguntó con dudosa.
"Ah, no, es... como un programa voluntario", Sena pensaba que explicarle a su madre cómo Hiruma conseguía 'entrenadores personales' haría que su madre desaprobase el fútbol americano por completo; su madre y Mamori eran como dos gotas de agua.
"Oh, ¡qué buena idea!- Shin-san, entra entra, íbamos a desayunar y siempre hago demás"
"Me temo que sólo puedo consumir nutrientes a una hora determinada todos los días", respondió Shin con otra reverencia, "pero gracias por el ofrecimiento".
"Oh-", el pitido de la olla distrajo a la madre de Sena de lo que iba a decir y se volvió para ir a la cocina mientras les gritaba que hacía demasiado frío para tener la puerta abierta y que pasase de todas formas.
Sena sonrió tímidamente al linebacker, se mantuvo apartado a un lado de la puerta para que Shin entrase si lo deseaba, "ehr, ¿hay alguien más entrenando?", se encontró a sí mismo extrañamente nervioso ante la idea de entrenar a solas con Shin y estuvo seguro de que esto se debía en gran parte al temor que sentía por la seguridad de su propia caja torácica.
"No lo sé."
"Oh... ¿No vas a pasar? Tardaré unos minutos."
"Estoy bien así. Aún tengo 146 flexiones pendientes debido a la visita de Hiruma esta mañana".
"Bueno... si estás seguro", respondió Sena, tanteándolo.
"Sí, gracias".
Sena, aún indeciso, siguió de pie junto a la puerta por unos instantes cuando sus dedos encontraron de nuevo el final de la sudadera para tirar de ella hacia abajo. Como era de esperar la mirada de Shin siguió el movimiento de sus manos y frunció el ceño, algo confuso.
"¿Duermes con mi sudadera? ", preguntó, lleno de duda.
El rubor, que casi había desaparecido, volvió aún más intenso, "debería prepararme", Sena se horrorizó al escuchar su propia voz como un chillido más agudo de lo normal, se volvió rápidamente y fue como si sus cuerdas vocales hubiesen vuelto a los trece, "volveré en diez minutos".
Sena cerró la puerta con fuerza ante la expresión dubitativa de Shin, sus mejillas ardían de verguenza y mortificación.
"¿Vas a salir?", preguntó su madre desde la cocina.
"S-Sí!", respondió Sena.
"¿Vas a desayunar antes de irte o quieres que te lo prepare para llevártelo?"
"Preferiría llevármelo, ¿puedes preparármelo, por favor?", preguntó Sena, en su fuero interno no quería empeorar aún más la situación haciendo esperar a Shin. Además si Shin esperaba demasiado podrían ocurrírsele otras preguntas de carácter humillante del tipo: ¿Es que Sena no tiene sudaderas propias que usar como pijama?"
Sena fue terriblemente consciente de que no podía mentir para salvar su vida, y tratar de explicar que el olor de Shin le traía recuerdos del campo de fútbol no estaba precisamente en su lista de cosas pendientes.
"Claro que puedo."
"¡Gracias!".
Sena batió su propio récord al preparar su ropa, encontrar sus zapatillas de deporte -una de ellas se había perdido en la canasta de la ropa sucia- y hacer rápidamente su cama en sólo 3 minutos. Tiraba de un zapato para colocárselo cuando su madre entró con una caja de bento recién hecho.
"Pásalo bien, y no entrenes demasiado, recuerda que mañana te vas".
"Lo sé, lo sé, ¡hasta luego y gracias!", respondió apresuradamente Sena mientras cogía su desayuno y se ponía el abrigo, "¡adiós!"
Segundos después ya estaba fuera, admirando los músculos del cuello de Shin mientras veía al chico subir y baja con un brazo a la espalda, Sena sintió que sus mejillas volvían a encenderse, preguntándose si darse prisa había sido una buena idea después de todo. Podría haber fingido estar enfermo, o fingir que se había caído por las escaleras, o tal vez habría sido mejor dejar las escaleras a un lado y tirarse directamente por la ventana. De esa forma podría haber evitado la vergüenza de estar allí de pie, esperando a que Shin terminase de hacer sus flexiones y esperando que por favor no quisiese retomar la conversación al terminar.
Después de lo que pareció una eternidad Shin se levantó completamente del suelo y le dirigió una mirada a su paciente rival que esperaba sosteniendo su desayuno tal vez con demasiada fuerza, expectante.
"Estoy preparado para continuar", le informó Shin, y Sena contuvo un suspiro de alivio.
"Yo también", respondió sonrojado, "¿Qu-quieres correr?"
"Llegaremos tarde", Sena sonrió y puso su desayuno contra el hombro, como si fuese una pelota de fútbol.
Un estudiante de instituto normal habría realizado el trayecto en diez minutos; Shin y Sena lo hicieron en cinco. Corrieron atravesando las puertas abiertas del instituto y Sena miró a su alrededor durante unos segundos. Todo el mundo estaba allí, dibujó una sonrisa radiante.
"¡Llegas tarde, enano!", le gritó Hiruma mientras su nueva cabina de oxígeno cruzaba el campo sobre ruedas.
"¡No sabía que teníamos entrenamiento de equipo!", exclamó Sena.
"¡Y no lo había, sólo tú y el mono de mierda teníais que venir! Estos idiotas han decidido unirse al final...", Hiruma rió demoníacamente, claramente satisfecho con el desarollo de los acontecimientos, "¡vé y prepárate enano!"
Hiruma se giró para expresar su satisfacción gritándole a Kurita y Komusubi, dejando a Sena libre de ser arrasado por un contentísimo Monta.
"¡Esto es genial MAX! Todo el mundo ha venido, ¡yo llevo aquí desde las cinco!", Monta lanzó una pelota al aire con una sonrisa antes de salir corriendo, Ikkyu no parecía tan feliz de que lo hubiesen sacado de la cama a las siete de la mañana sólo para ser ignorado por el chico a su cargo.
"Uh-", Sena parpadeó ante la repentina desaparición de Monta, antes de reírse.
"¿Prefieres comer antes de entrenar?", preguntó Shin a su espalda.
Sena levantó la vista algo sorprendido, "Bueno, yo...", el estómago de Sena se revolvió hambriento, Sena se echó a reír nerviosamente.
"Deberías comer."
"S-sí", Sena se sonrojó un poco mientras se sentaba para desenvolver su desayuno y Shin se colocaba junto a él. Con el fin de evitar un silencio incómodo Sena intentó entablar conversación, "¿no has traído tu uniforme?" preguntó, sin ver ninguna bolsa de deporte a su alrededor.
"Lo traje después de que Hiruma me informase acerca de la sesión de entrenamiento de hoy."
"¿Antes de ir a mi casa?" preguntó Sena, sorprendido.
"Debo pasar el instituto antes de llegar a tu casa."
"Me preguntó porqué Hiruma no me avisó ayer por la noche de que había entrenamiento", Sena frunció el ceño mientras veía a los delincuentes del club siendo apaleados por sus profesores.
"¡Entrena, enano!", gritó Hiruma en su dirección, la cabina de oxígeno pasó cerca de la pareja, "si tienes tiempo para hacer el vago estarás aún más cansado cuando llegue el entrenamiento!", el quarterback demoníaco rió otra vez mientras se subía en la cabina en dirección a Yukimitsu e Ishimaru (que por alguna razón habían terminado yendo a entrenar con un equipo del que no terminaban de formar parte) donde estaban siendo arrastrados por sus correspondientes entrenadores personales.
Riku levantó la vista al llegar y rápidamente ubicó a Sena, moviéndose en su dirección.
Corrió más, olvidándose de su pobre estudiante, "¡Sena!, ¿emocionado con lo de mañana?"
Sena, a medio bocado, asintió con entusiasmo.
"¡Más te vale no pasarte con el entrenamiento de hoy, eh!", le advirtió el otro runninback, "o hacer cosas estúpidas como romperte una pierna; no sería nada raro viniendo de ti", Riku se rió, "Siempre has sido tan torpe, ¿te acuerdas de cuando te caíste por la ventana del primer piso en el colegio al tropezar con tu propio pie? Había sangre por todas partes; toda la clase creyó que habías muerto."
"¿Es así como te hiciste esa cicatriz en el muslo izquierdo?" preguntó Shin.
"Eh, sí, me corté con los cristales al caer." Riku los miró a los dos con curiosidad.
"¿Cuándo has visto tú el muslo de Sena?" le preguntó a Shin y Sena sintió cómo la sangre volvía a inundar sus mejillas.
"Esta mañana".
Sena se quería morir.
"¿Esta mañana?"
"Sí, antes de venir al entrenamiento."
Sena se dio cuenta de que tenía que parar aquella conversación como fuera pero, al levantar la cabeza para corregir cualquier malentendido que pudiese estar formándose vio a Kakei, que los miraba con una ceja levantada. Sena se sonrojó aún más.
"¿Has estado en casa de Sena esta mañana? ¿Haciendo qué?"
"Fui para informarle sobre el entrenamiento de hoy".
"Oh", Riku sonrió maliciosamente, "por un momento me ha parecido que algo raro estaba pasando aquí", le guiñó un ojo a Sena.
"No lo entiendo", Shin frunció el ceño, "Si sabías a qué he ido, ¿por qué preguntar?"
Riku se rió, "no hablo de eso".
"Riku-kun, ¿no crees que deberías prestarle más atención a Ishimaru?", preguntó Sena, cruzando los dedos mentalmente para que el tema se diese por zanjado.
"¿Uhm?", Riku dio media vuelta para mirar al estudiante a su cargo, que jadeaba cansado con las manos en las rodillas, "lo siento, olvidé que seguías aquí".
Sena le dedicó una mirada crítica a su amigo y su falta de tacto.
"Está bien", respondió Ishimaru, rodeado por un aura de resignación y abatimiento.
"¡Vamos, entonces! Tenemos que entrenar", exclamó Riku, "¡Nos vemos luego, Sena!", gritó mientras se volvía para correr hacia Ishimaru, que intentaba desesperadamente dejarlo atrás sin mucho resultado.
"Sigo sin entender a qué se refería", Shin aún fruncía el ceño cuando Sena se volvió para mirarlo.
"Err... Yo.. no me preocuparía demasiado...", respondió débilmente Sena, con las mejillas aún encendidas.
Shin frunció aún más el ceño, "quizás no deberíamos entrenar".
"¿Eh? ¿Por qué?", preguntó Sena, sorprendido.
"Has estado muy sonrojado durante la última hora, ¿tienes fiebre?"
