Empezar diciendo que este fic NO es mío. Su autora es Makayla, que muy amablemente me ha dado permiso para traducir su fic al español.
First of all, I do NOT own this fic. Its author, Makayla, has kindly given her permission to translate it to spanish.
A/T: Sé que dije que estaría para el Viernes a mucha gente pero he tenido menos tiempo del que creía que tendría, durante la tarde y el sábado estuve en Lancaster (tres horas conduciendo D: A Makayla no le gustan los coches cuando está de resaca.)
Así pues, lo siento, de verdad, ¡lo siento!, Bueno, al menos lo estoy subiendo ahora ^_^, en vez de hacer el trabajo de arte que debo entregar mañana ¬_¬
En mi opinión el último capítulo fue terrible T_T, mientras lo escribía casi lloro. He intentado arreglarlo y, gracias a Dios, algunas de las líneas ya tienen sentido; sin embargo mi objetivo aquí, con este último capítulo, es mejorarlo considerablemente y disculparme por las frases estúpidas del cuarto capítulo.
Y sí, acabo de decir último capítulo. No creía que fuese a terminarlo tan pronto pero los pobres personajes ya han tenido suficiente, se niegan a continuar.
El final se acerca y quiero dar las gracias a toda la gente que alguna vez comentó. He escrito este capítulo para todos vosotros porque la verdad es que sin vosotros no habría tenido la motivación suficiente para llegar hasta aquí.
[...]
Y, por última vez, el disclaimer:
Eyeshield 21 noperteneceaMakaylaysuspersonajeslocelebranregularmente.
Aviso: Este capítulo contiene un par de spoilers sobre la copa del Mundo.
N/T: Mañana tengo un parcial de Química y se supone que debía subir esto mañana pero... No podrá ser así es que prefiero adelantarlo a atrasarlo.
Ha sido un gran placer traducir este fic, es sencillo pero realmente bonito. No mucho más que añadir. Cómo ha escrito Makayla, espero que lo hayáis disfrutado tanto como yo.
The Eleventh
Capítulo 5
El rostro joven lo miraba con verdadero brillo en los ojos y Sena se sintió impotente.
"Así que, ¿nos ayudarás con el concurso de comida?" había preguntado Chuubou y Sena ya se estaba arrepintiendo de haber aceptado- al menos ahora sabía porqué los americanos lo llamaban 'super size'.
El runningback se escabuyó imperceptiblemente escaleras arriba, con una mano en el estómago como para detener el contenido si intentaba volver a salir.
Lo primero que hizo Sena al entrar en los vestuarios del equipo japonés fue buscar a Monta. Sin embargo el joven receptor estaba ocupado en una especie de monólogo con Taka. Normalmente Sena habría tirado de la camiseta del chico para que dejase a Hounjou en paz pero, por una vez, el genio de las recepciones parecía estar prestando atención. Mordiéndose el labio Sena miró a su alrededor en busca de alguna cara amigable pero todos parecían haberse esfumado.
En un rincón Hiruma y Kid discutían sobre unas fotos y unos bocetos de las jugadas americanas, a su lado estaba Tetsuma, tan regio como siempre, siguiendo la conversación con los ojos. Cerca estaba Agon, tirado en uno de los sofás, debía estar durmiendo porque Ikkyu se había encaramado a uno de los lados investigando curiosamente cómo era posible que le hubiese vuelto a crecer el pelo mientras que Yamabushi trasteaba a su lado.
Marco y Gaou estaban en otro rincón de la habitación, aparentemente contentos de estar rodeados de su propia y feroz atmósfera, el pequeño de los dos acababa de entablar conversación con Yamato y Sakuraba, que escuchaba absorto sentado en una silla algo alejado de ellos. Sena se vio tentado a acercarse a estos últimos si no hubiese sido por la escalofriante sonrisa que cruzó el rostro de Gaou, al parecer su batalla con Don había, de alguna forma, incrementado considerablemente sus ansias de sangre.
Casi pasó por alto la presencia de Shin, sentado silenciosamente en un rincón oscuro con una expresión inteligible bajo los focos de luz que proyectaban alargadas sombras en su expresión. La seria línea que formaban sus labios y la impasible profundidad de su mirada ponían tan nervioso a Sena como la sonrisa de Gaou pero, por alguna extraña razón, en comparación con los demás Sena encontró en este gesto algo parecido a una bienvenida. Cruzó la habitación para sentarse a su lado.
"Kobayakawa."
"Shin-san", Sena estiró las piernas, colocando una de ellas sobre los cojines del enorme sillón con la esperanza de entrar en caliente más rápido, "¿no sueles entrenar después de cenar?"
"Quiero empezar la digestión ante de continuar con mi entrenamiento".
"Oh", hubo una pausa vacía y Sena intentó llenar el silencio, "¿bajarás al gimnasio?"
"Durante dos horas; entonces correré una milla para relajar el cuerpo e irme a la cama", Sena se preguntó cómo, tras un día de entrenamiento intensivo, el cuerpo del otro podía estar de alguna forma que no fuese "relajado". Sin embargo Sena pensó, cuando un escalofrío recorrió su espalda, que hacer algo de ejercicio le vendría bien para entrar en calor.
"¿Tienes frio?", preguntó Shin.
"Estoy bien", contestó Sena con una sonrisa. "Es sólo que en el comedor hacía mucho calor y necesito acostumbrarme".
Shin frunció el ceño antes pasarse la sudadera por encima de la cabeza, golpeando a Sena con un terrible sentimiento de deja vù; aunque por suerte esta vez no estaban atrapados en medio de una tormenta. "Toma", dijo Shin mientras le tendía la sudadera.
"G-gracias pero, ya, ya llevo una sudadera...", respondió Sena con tono de disculpa, inclinando la cabeza educadamente.
"No me había dado cuenta", dijo Shin con honestidad, pero no retiró la mano.
"Pero... no tienes que volver a prestármela, Shin-san", protestó débilmente Sena.
"Si tu sudadera es suficiente, ¿por qué te pones la mía para dormir?"
Sena casi se ahoga, sus mejillas se pusieron rojísimas de vergüenza, "e-eeso es.. po-porque.. ¡es más grande!" exclamó, el sonrojo subió hasta los pómulos y cubrió su nariz mientras recordaba todas las veces que se había dormido hundiendo la nariz en la tela de la susodicha sudadera.
"Por eso mismo mi sudadera te es más útil en este momento", respondió Shin con lógica.
"Ah...", respondió Sena, incapaz de pensar en nada más que decir. Shin esperó pacientemente y no tuvo que esperar mucho más hasta que Sena se rindió y cogió la sudadera con un débil "gracias". La sostuvo entre sus manos un poco antes de ponérsela sobre el regazo como una manta improvisada. Sus piernas agradecieron el calor que desprendía la tela.
"Ya estoy preparado para continuar mi entrenamiento", respondió bruscamente Shin, y Sena levantó la vista sorprendido viendo como el chico se inclinaba ligeramente en una reverencia, "te veré más tarde".
"Ah-s-s-í,", respondió Sena, sorprendido ante la repentina despedida del chico, que ya se había marchado. Dejándolo rodeado de un Gaou sediento de sangre, un Agon casi despierto y malhumorado, y un aterradoramente satisfecho Hiruma que limpiaba sus armas. Sena volvió la vista nerviosamente y captó un deje divertido en Yamato, que miraba fijamente la sudadera de Shin con una ceja levantada.
Sena se sonrojó mientras Sakuraba seguía la mirada de Yamato, dedicándole una expresión desconcertada, "¿Shin te ha dejado su sudadera?"
"S-sí. Tenía frío."
"¿En serio? Shin no suele prestar atención a nada que no sea el fútbol americano", Sakuraba sonrió y por alguna razón las palabras del receptor le hicieron sonrojarse aún más.
"Sí, la ignorancia de tu linebacker es uno de sus defectos más obvios," comentó suavemente Marco.
"No es ignorancia..", comentó Sakuraba, "es más bien que... elige prestar atención sólo a lo que él considera importante."
"Claramente la salud de Sena-kun debe ser algo que él considera importante", se burló Yamato con una sonrisa que se extendía como el sonrojo de Sena hasta las orejas y el cuello.
"Supongo", comentó Sakuraba con una sonrisa.
"C-creo que me voy a la cama," declaró Sena, levantándose con el rostro aún ardiendo de vergüenza.
"¿No vas a devolverle su sudadera primero?", preguntó inocentemente Yamato y la mano de Sena apretó la tela sobrante por instinto.
"Ah, sí, bajaré ahora y, erhm..."
"Hasta luego, Sena-kun", terminó Yamato por él. Aún sonriendo.
"S-sí...", el chico se inclinó respetuosamente antes de salir a toda prisa tras Shin.
El gimnasio estaba sólo un par de puertas más abajo de la sala de reunión así que nada más salir al pasillo ya escuchaba el suave tintineo de las pesas, que aumentaron su intensidad conforme Sena se acercó con los pies descalzos. Como la puerta era de cristal Sena pudo ver a Shin antes de que éste se diese cuenta de que estaba allí. Mientras pasaba desapercibido pensó en si debería entrar sin hacer ruido, dejar a un lado la sudadera y luego marcharse rápidamente, pero entonces Shin levantó la vista, pillándolo con las manos en la masa. El runningback sonrió débilmente antes de empujar la puerta.
Genial, aún no había entrado en la habitación y ya estaba quedando en ridículo otra vez. Sena suspiró cruzando el umbral, la puerta se abrió silenciosamente y él entró. Tuvo un escalofrío por culpa del aire acondicionado, se le puso la piel de gallina.
"Me voy a la cama", empezó dejando la sudadera sobre la mesa, " así que he pensado que quizás, ya sabes, querías esto de vuelta".
Shin levantó sus antebrazos a la vez, las venas recorrían su piel como signo inequívoco de su esfuerzo "gracias pero no la necesito".
"Pero-" Sena casi protestó pero se detuvo al ver como el linebacker comenzaba a sudar imperceptiblemente. El chico había renunciado a la camiseta, posiblemente porque sabía que se iba a estropear en cuestión de minutos, y Sena se mordió el labio mientras admiraba una de las estructuras musculares más definidas que jamás había visto.
"¿No te ibas a la cama?", preguntó Shin tras uno o dos minutos de silencio, Sena se sobresaltó, apartando la mirada del ritmo firme y constante del levantamiento de pesas de Shin.
"Ah, sí pero..." Sena se relamió inconsciente, "erh, estaba... quiero decir... ¿cuánto pesa eso?"
"120 kilogramos".
Sena entreabrió los labios con asombro mientras intentaba comprender cómo un hombre podía levantar dos veces su peso utilizando sólo los músculos de sus pectorales. Se preguntó, por un breve y preocupante instante, si Shin le devolvería la pregunta. No sería capaz de permanecer mucho tiempo allí tras admitir que sólo podía levantar 20 kilogramos - pero gracias a Dios el linebacker no dijo nada.
"¿Podrías... podrías levantar más?, preguntó curioso.
Shin le lanzó una mirada y Sena pensó que, por un segundo, había creído ver cierta diversión en los ojos del chico. "Sí, pero sería incapaz de levantarlo durante el tiempo necesario".
Sena se mordió el labio y ya estaba formulando una nueva pregunta, "¿Cuánto?".
"No lo sé; hace tiempo que no lo intento, la última vez fueron 140 kilos".
Sena se estremeció cuando una brisa de deslizó por la ventana abierta a sólo unos metros delante de él y miró hacia abajo, donde aún tenía agarrada la sudadera.
"¿Vas a quedarte?", preguntó Shin, sus brazos aún subían y bajaban constantemente, Sena le miró, sorprendido al darse cuenta de que quería hacerlo.
"Sí.", respondió en voz baja.
"Entonces deberías ponerte eso", Shin no necesitó aclarar qué era 'eso'.
Sena recogió lentamente la sudadera y contemplándola durante un segundo se la pasó por la cabeza con un suspiro; incluso con toda la ropa que tenía debajo la sudadera seguía quedándole enorme.
"¿Cómo es posible que siempre termine robándote la ropa?" preguntó Sena mientras deslizaba las manos dentro del bolsillo de la sudadera.
"No es robar si te lo han ofrecido".
"¿Por qué me la ofreces?", preguntó Sena en voz baja.
Shin lo miró, pero en lugar de responder simplemente volvió la vista al frente. Sena frunció el ceño, bajando la vista avergonzado y apoyando la espalda contra la pared. Se acurrucó en la sudadera y su nariz captó rápidamente el olor de Shin, preguntándose cuándo aquél olor había dejado de recordarle a la emoción del fútbol para pasar a ser simplemente... Agradable.
"¿Estoy equivocado al pensar que es lo que debo hacer?", respondió Shin de repente, Sena levantó la vista sorprendido.
"¿Lo que debes... hacer?".
"Para terminar con el sufrimiento de alguien". Sena no pudo evitar pensar que Shin estaba siendo un poco dramático.
"Bueno, sí, supongo..." empezó, pero desafortunadamente no pudo pensar en nada más que añadir y simplemente se dedicó a juguetear distraídamente con las mangas de la sudadera. El silencio llenó la habitación, sólo roto por el constante tintineo de las pesas. Sena volvió a bajar la vista hacia la sudadera azul, sus dedos se libraron de la tela para jugar con un extremo deshilachado, desgastado.
De repente Shin paró y Sena levantó la vista para ver qué estaba haciendo. Shin captó su mirada, fruncía el ceño como si hubiera llegado a algún tipo de conclusión de la que no estaba realmente seguro. Incluso así su expresión era de determinación. "Me gusta cómo huele cuando me la devuelves".
Sena abrió los ojos hasta simular uno de los platos que le habían obligado a comer durante la cena y un intenso rubor se extendió por sus mejillas hasta sentir un acaloramiento general.
Shin no apartó la vista de él.
Sena intentó decir algo pero se había quedado tan en blanco como si hubiese ganado la Christmas Bowl otra vez.
"Me disculpo si te he ofendido", continuó Shin, levantándose del asiento de cuero para caminar hacia otro y entrenar las piernas. Sena lo seguía con la mirada, ausente, observando cómo dejaba a un lado los 120 kilogramos; sus músculos se contraían y se relajaban bajo los pantalones de chándal mientras Sena no podía apartar la vista de ellos.
"Kobayakawa", Sena apartó la mirada y se encontró frente a una oscura y penetrante mirada de nuevo.
"¿Sí?"
"¿Te he ofendido?" preguntó Shin, con algo similiar a la curiosidad tiñendo su tono.
"¿Qué? ¡No!, No, Yo... er.-... Sólo.. estaba sorprendido.." Sena se apagó en un susurro.
"Ya veo", y fue Shin quien rompió el contacto visual, mirando hacia delante como sus piernas subían y bajaban sin parar, Sena se perdió desde su pecho al descubierto hasta sus extremidades más largas. Shin estaba sudando, los pantalones de chándal eran finos y se adherían a la piel haciendo que fuese ridículamente fácil ver los músculos moverse bajo ellos, "¿Quieres entrenar?".
Sena se sobresaltó cuando la voz de Shin interrumpió su admiración por el entrenamiento del otro, alzó la mirada abriendo los ojos, "¿eh?".
"Me estabas mirando, me preguntaba si querías entrenar"
Sena entreabrió los labios mientras volvía a sonrojarse con fuerza, "ah, no, yo, no, estoy bien, gracias".
"Entonces... ¿Debo pensar que hay otras razones para que me mires?" Shin volvió la cabeza, sus ojos encontraron fácilmente los de Sena, atrapándolos.
"Uh-", Sena tragó saliva y se relamió mientras observaba a Shin moverse a cámara lenta y parar por completo su entrenamiento, haciendo sentir a Sena terriblemente incómodo.
"Takami me ha dicho que muchos hombres me miran porque están celosos" empezó lentamente Shin como si no terminase de entender exactamente el por qué, "pero no creo que eso esté en tu naturaleza".
"Erhm..." Sena apretó los labios con un gesto indeciso.
"... Lo siento si mis anteriores palabras te han hecho sentir incómodo. No me ofendería si quisieses marcharte", dijo finalmente Shin, frunciendo el ceño. Inmediatamente pareció contento con el resultado de sus palabras porque volvió a entrenar de nuevo.
Sena volvió a mirarlo.
"Yo no... no..." Sena se peleó con lo que intentaba explicar y sintió la mirada curiosa de Shin sobre él, apartó la mirada para poder pensar con claridad, "no quiero irme", admitió finalmente, mirando de reojo al chico más alto.
"Ya veo", repitió Shin.
El ruido de las pesas volvió a llenar el silencio entre ellos y Sena reunió el valor suficiente para decir lo que quería decir, "...Yo...", Sena volvió a apartar la mirada cuando Shin lo miró, ".. A mí también me gusta. El olor, quiero decir... tu olor, supongo." La sangre se arremolinó entorno a sus mejillas, tan caliente que bajó la mirada hacia sus manos, jugueteando nerviosamente con sus propios dedos e intentando esconder su sonrojo con el flequillo.
"...Eso... está bien".
El sonido de las pesas continuó y Sena se encontró a sí mismo sonriendo secretamente tras su pelo. Algo acababa de ocurrir, no estaba seguro de qué pero parecía ser bueno para él y Sena se preguntó si eso era lo que había estado esperando desde que decidió quedarse. "Creo... Creo que me iré ya a la cama", decidió Sena, levantándose poco a poco del suelo, "buenas noches, Shin-san", dijo mientras se volvía para marcharse.
"Sena." El tono íntimo con que susurró su nombre hizo a Sena paralizarse en el sitio "Mi nombre es Seijuuro."
Sena se giró lentamente, tragando saliva mientras Shin dejaba de moverse (otra vez, ¿cuántas veces lo había hecho ya?) "...B-buenas noches, S-Seijuuro-kun", murmuró.
Vio al chico levantarse de la silla y acercarse con un nudo extraño en el estómago. No era miedo, tampoco nerviosismo, era algo como... anticipación; era como esos minutos justo antes de un partido en que simplemente esperas a que digan tu nombre para salir al campo.
Shin se detuvo delante del runningback, a menos de un pie de distancia, con su pecho desnudo al nivel de los ojos. "Creo que la costumbre dicta que te pida salir conmigo", su voz profunda retumbó en la columna vertebral de Sena como un terremoto haciendo un desastre de sus nervios, Sena parpadeó mirando hacia arriba para captar su mirada. "Y si accedes, besarte."
Hubo un instante de silencio donde Sena intentó recordar cómo funcionaban sus cuerdas vocales antes de que pudiese balbucear una respuesta, "¿V-vas a pedírmelo?".
"¿Tengo que hacerlo?" Shin ladeó la cabeza seriamente de una forma que Sena encontró realmente adorable y tuvo que morderse el labio para contener una sonrisa.
"Si no me lo pides, ¿cómo voy a decir que sí?", preguntó sintiendo cómo su corazón latía más rápido en su pecho.
"¿Quieres salir conmigo, Sena?"
"Sí", levantó instintivamente la cabeza cuando Shin se inclinó hacia delante para juntar sus labios. Fue un beso duro y fuerte pero... ¿cuándo había sido Shin otra cosa?
El beso fue realmente fugaz, duró menos de un minuto, pero cuando se separaron Sena jadeó en voz baja a sólo unos pocos centímetros de la boca de Shin sintiendo que podían haber pasado horas y no se habría dado cuenta. Tiró de él hacia abajo otra vez rodeando sus anchos hombros en un abrazo delgado y volvió a unir sus labios mientras besaba suavemente su labio inferior. Sintió las manos de Shin acercarlo más a su cuerpo (no habría podido decir cuándo habían llegado las manos del otro a rodear su cintura) y el linebacker besó su labio superior con la misma actitud de seriedad con que lo hacía todo.
Cuando volvieron a separarse Shin fruncía el ceño "me siento como si no fuese a entrenar nada si te quedas". Comentó con tono triste y Sena le devolvió una mirada llena de una extraña alegría mientras Shin le daba vueltas al asunto. Siempre se había puesto muy nervioso cuando Shin estaba cerca, pero ahora... Sena se preguntaba si el nerviosismo no había sido otra cosa durante todo ese tiempo.
"¿Qué te parece si ahora me voy y mañana por la mañana corremos juntos?", propuso, liberando a Shin de su abrazo y dejando que sus manos se deslizasen por los biceps desnudos de forma alentadora.
El surco en la frente de su captor se profundizó aún más pero, lentamente, liberó a Sena de su inquebrantable abrazo, "Eso me gustaría".
Sena sonrió tímidamente mientras se alejaba, su cuerpo protestaba por ser separado de una fuente de calor como aquella mientras intentaba re-ajustarse a la temperatura de la fría habitación. Jugó distraídamente con el final de la sudadera de Shin antes de darse cuenta de que había ido allí a devolvérsela. Si volvía llevándola puesta... bueno, prefería no saber qué ocurriría. Se la quitó con rapidez ante un sorprendido Shin.
"Tráemela mañana", sugirió Sena.
Shin cogió la prenda lentamente, asintió y se pasó la sudadera por encima de la cabeza. Sena parpadeó un poco sorprendido, sonrojándose.
"Te veré mañana a las seis", declaró Shin y la mente cansada de Sena tuvo su propio sobresalto.
"¿Mejor a las siete?", preguntó con una sonrisa de disculpa.
Shin parpadeó pero asintió inmediatamente, "si te viene mejor".
"Gracias", Sena frotó el pie contra la moqueta bajo él, "erm...", se adelantó y rápidamente se puso de puntillas para darle un beso en la mejilla a Shin, "buenas noches, Sh-Seijuurou-kun."
"Buenas noches Sena", Shin puso una mano en su mejilla con cierta inseguridad y le dio un beso en la frente. El gesto hizo estragos con el estómago de Sena.
"Hasta mañana", prometió Sena mientras le dedicaba una sonrisa, arrastrando los pies hacia atrás hasta que su espalda chocó con la puerta de cristal .
"Hasta mañana", Shin volvió a inclinarse respetuosamente y Sena le devolvió el gesto con una sonrisa divertida mientras abría la puerta.
"¡Buenas noches!"
"Buenas noches".
Sena se mordió el labio cuando la puerta se cerró tras él y se encontró con la mirada atenta de Shin. Sena le sonrió tímidamente antes de obligarse a sí mismo a marcharse. Cuando dejó el gimnasio atrás (y el tintineo de las pesas comenzó de nuevo), no pudo más que sonreír de oreja a oreja, incluso cuando escuchó a Chuubou, Kurita y Komusubi volviendo del comedor.
"¡Sena-senpai! ¡Hemos ganado!", proclamó Chuubou nada más verlo.
Sena dejó que su sonrisa se hiciese más grande, agradecido por tener una excusa para hacerlo, "¡genial!", respondió con más entuasiasmo del que realmente sentía por el hecho en sí. Dejó que Chuubou le contase todo lo que se había perdido mientras lo arrastraban de nuevo a la sala de reunión del equipo.
"¿Vas a quedarte, Sena-senpai?", preguntó Chuubou con ojos brillantes.
"Oh, no. Yo uh- Tengo entrenamiento mañana; necesito levantarme temprano". Sena sintió que el sonrojo acudía de nuevo a sus mejillas al pensar con quién iba a entrenar y, por el rabillo del ojo, pudo ver como Yamato se había dado cuenta de todo. "Bien, pues me voy a la cama. Síp. Hasta mañana, ¿eh?", continuó rápidamente, su sonrojo sólo aumentaba bajo el escrutinio ajeno.
"Ah, sí , claro", contestó Chuubou, "uh... Sena-senpai, ¿estás bien?".
"Síp, bien, bien, ¡hasta mañana!"
"Sí..." Chuubou no parecía demasiado convencido y dos miradas atentas siguieron a Sena conforme éste subía las escaleras; una extremadamente divertida y la otra extremadamente confusa. Aquello tampoco ayudó a que disminuyera el sonrojo de Sena, pero conforme el runningback se resguardó en la tranquilidad de su habitación compartida con Monta sus mejillas encendidas dejaron de tener importancia. Aún percibía el olor de Shin en su ropa, en su piel, mientras se metía en la cama, no se quitó nada para poder quedarse dormido con aquél aroma a su alrededor.
En realidad, pensó Sena mientras caía en la inconsciencia del sueño, debería venderlo a alguna empresa de perfumería como una cura para el insomnio; haría millones.
Omake
Sakuraba: ¿Soy yo o Shin está sonriendo?
Takami: ¿De qué estás hablando? (dándose la vuelta) Shin nunca...
Sakuraba: ¡Mira, está sonriendo!
Takami: Estoy seguro de que existe una explicación perfectamente racional para esto.
Sakuraba: Creo que sé lo que ha ocurrido (sonríe de forma satisfecha).
Takami: (entrecierra la mirada), ¿qué has hecho?
Sakuraba: ¡Nada!
Takami: …
Sakuraba: Bueno, puede que le haya prestado algún que otro shoujou-manga, pero sólo unos pocos, ¡lo juro!
Takami: Le has dado... shoujou-manga...
Sakuraba: Sólo unos pocos, para, ya sabes, enseñarle el camino. Hay un montón de chicas detrás de él pero nunca ha tenido novia. Pensé, bueno, que eso le ayudaría a entender un poco … 'el sique femenino' o... o algo así.
Takami: (sonríe) Siento estallar tu burbuja Sakuraba, pero a Shin no le interesan las chicas. Aunque creo que acabas de explicar porqué Sena estaba tan sonrojado cuando se fue antes.
N/A: Sí, Takami ha aparecido justo al final para el omake. Está un poco molesto porque hasta Ishimaru ha salido antes que él pero quizás podrías animarlo con uno o dos reviews alabando sus esfuerzos xD.
Error de la semana: "mientras se arrastraba hasta su futon"- no tienen futones, querida, están en América...
¿Recordáis cuando Sena sospechaba de la sudadera que Shin le dio al final del cuarto capítulo? ¡Galletas para el que adivine que está ocurriendo! xD
(N/T: Shin le da una sudadera nueva pero idéntica a la anterior para quedarse con la que tiene el olor de Sena y conseguir otra.)
De todas formas, espero que hayáis disfrutado la pequeña travesura de Shin y su relación con Sena tanto como yo lo he hecho. Ha sido un buen entretenimiento entre clase y clase xD
Recordad la moraleja de la historia; olvidarse el paragüas puede ayudarte a cruzarte en el camino de un chico adorable y guapo, aunque algo serio. Es cierto que tienes posibilidades de terminar empapado pero... la intención es lo que cuenta.
¡Adiós por ahora!
Makayla.
