Sonomi giró en redondo cuando estuvo sola con Xing Ke; según el rey, él iba a ser su escolta dentro y fuera del castillo, pero de algún modo querían vigilarla. No le importaba en lo mas mínimo, no era capaz de atacar a las personas que le tendían una mano en ese momento; pero no era eso lo que le molestaba. Observó con detenimiento a su nuevo guardián y le sonrió con tristeza.
-Xing Ke, tu eres de Tiara ¿verdad? ¿Eres un ciudadano de mi país?-. El joven se sobresaltó, sin querer demostrarlo.
-Lo soy- dijo manteniendo al máximo la compostura. –Soy nacido en Yami, y viví ahí hasta que cumplí mis diecinueve-.
-¿Qué edad tienes?-
-Viento, recién cumplidos-.
-¿Qué te sucedió? ¿Por qué saliste de Tiara?- preguntó ella sentándose en una silla de terciopelo verde agua con un marco de madera tallada. Su ropa de color oscuro quedo extendida sobre la silla.
-Tuve problemas- Respondió. En su mirada Sonomi notó que mantenía una actitud triste y amarga.
-¿Con alguien importante de Tiara?-
-Sí, era mejor para todos que yo saliera de la ciudad-.
-¿Dejaste a alguien en la ciudad: Familia, hermanos, padres?-
-A ningún familiar. Ya vivía solo para ese entonces-
-¿Y a quienes les beneficiaria que no estuvieras ahí?-.
-Estaba enamorado, reina Sonomi, y tuve que dejarla ahí- se alejó rumbó a la ventana y se quedo mirando el bosque que se extendía hacia las fronteras de Light.
-Lo lamento, te he hecho recordar cosas dolorosas- ella le siguió la vista hasta el valle de arboles que se extendía hasta el límite fronterizo -¿No te gustaría volver a Tiara?-.
-Sí. Algunas veces pienso en volver, pero es difícil, ella ya debe estar casada en este momento y pienso que sólo iría a complicar las cosas- Sonomi le colocó una mano sobre el hombro en señal de apoyo.
Al final del viaje
Capítulo 4
El maldito
El carruaje mal parado de Eriol se detuvo entre el bosque, al parecer aquellos sacerdotes también eran humanos y necesitaban descansar. Hicieron una fogata para iluminar el campamento y se sentaron a su alrededor para comer. Dejaron que Eriol observara su comida y la forma en que comían, sin convidarle siquiera un poco de agua.
Su estomago rugía pero no iba a ceder, su espíritu era más grande que su estomago y podía resistir sin comer.
-Cuando el rey Soichiro vea a quien le llevamos nos dará muchas riquezas-. Agregó feliz un hombre de cabello blanco y ojos negros, que tomaba un pedazo de carne con el tenedor y se lo llevaba a la boca.
-Sí, recuerden que fue un acuerdo que todo se repartiría en partes iguales-. Agregó un segundo, con similares características, pero más viejo que los demás.
-Sí- contestó el tercero, con semblante despreocupado. –Que desconfiado eres-
-Tengo que proteger mi patrimonio- respondió el más viejo. Los otros dos rieron a carcajadas. Uno de los guardias que había apresado a Eriol se acercó hasta la jaula y con un palo largo golpeó los barrotes. Eriol se sobresalto y esperó que el imbécil no volviera a hacerlo, pero el tipo repitió su actuar y el ojiazul volvió a sobresaltarse.
-¡Maldito, mocoso, pensaste que te saldrías con la tuya!-.
-"Deben referirse a lo de ayer en la noche; por lo de sus compañeros"- pensó.
-El rey está furioso contigo, y ni dios sabe lo que te hará. Nadie toca a su familia y se queda con su debido castigo-. El tipo volvió a golpear la jaula y se alejo rumbó al campamento.
-"Uno de los soldados debió tener algún parentesco con el rey…"-. Sus pensamientos se interrumpieron cuando vio que otros dos soldados llegaron hasta él con un plato de comida. Abrieron la puerta y le quitaron la mordaza.
-Come, no queremos que mueras en el camino. El rey te quiere con vida-. Por su voz supo que era una mujer, pero su armadura y casco evitaba que se viera su cuerpo. El hombre que le llevaba el plato lo dejo frente a Eriol e hizo una mueca. –
-¿Cuál es tu nombre, maldito?-. Eriol levantó la mirada, arrogante.
-Eriol,- respondió -…Eriol Hiragisawa-.
-Sabía que habíamos agarrado al maldito-. Cerraron la puerta y se alejaron. Eriol no deseaba comer, pero el hambre fue mucho más grande de lo que pensaba y comió, y la encontró deliciosa.
Durante la mañana el campamento emprendió su marcha hasta la ciudad de Tiara, Yami, donde estaba el rey de Naga. Pero aun faltaba mucho para llegar y con el paso que llevaban aquellos hombres, serían muchos días más.
Se quedo mirando el arrollo que pasaba por el costado del camino y que llegaba hasta la ciudad. Seguir la corriente siempre llegaba a la ciudad capital, esa era una de las bendiciones de Tiara, que el agua iba a donde estaba su pilar.
No hablaba con nadie, aun cuando llevaba la boca destapada. Los soldados y sacerdotes de Naga lo miraban con desdén cuando pasaban por su lado.
-Quedan tres días hasta el Black Moon- dijo el ojiazul en voz alta sin siquiera pensar en que lo escucharían. Uno de los soldados levantó la mirada hacía él y acercó su caballo hasta la celda de madera y preguntó...
-¿Qué es eso del Black Moon?-
-¡Ignorante!- le gritó uno de los sacerdotes volteándose hasta él que marchaba, al otro lado del carruaje -¿Cómo no sabes que es el Black Moon?-
-No, señor-
-Es la celebración del pueblo de Tiara, donde hay un eclipse lunar y los hombres y las mujeres se unen en matrimonio. Ya sabes que los elementos de Tiara son el agua y la tierra; el agua tiene directa relación con la luna y cada Black Moon el agua de tiara de los ríos y mares se congela. La gente de este país la venera. Incluso nuestro rey tuvo la oportunidad de celebrar el Black Moon-
-¿Nuestro Rey?-
-Por supuesto- sonrió el sacerdote. Giró su mirada hasta el prisionero y sonrió con malicia -¿estabas pensando en casarte ese día?-
-No- respondió Eriol con frialdad.
-¿Entonces?- preguntó el viejo. Eriol no entendía una cosa: Los miembros de Naga conocían bien las tradiciones de Tiara, incluso su rey había celebrado la tradición del eclipse, pero ¿Por qué perseguían con tanto odio a los pilares? Además ellos querían a los pilares ¿sería con vida? y si así lo fuera ¿ganaría algo revelándole el secreto del fondo del castillo de Tiara?
-Los pilares de Tiara están sepultados en el fondo de un pozo. Me pidieron…- evitó mencionar el nombre de sus compañeros, para que si las cosas salían mal, entonces no inmiscuirlos -…que viniera a rescatarlos antes de que el Black Moon se llevara a cabo-
-¿Te pidieron? ¿Quién te pidió eso?-
-El rey de Light-
-¿Mocoso, de que país eres?- todo el grupo se detuvo.
-Soy De Light. Soy Eriol Hiragisawa, pilar del fuego y residente del país de Light-. Los demás se miraron con preocupación. El viejo se levantó de su butaca y lo miró con preocupación.
-¡Espera! ¿No eres el pilar de la tierra, de Tiara?-
-No-
-¿Lo conoces?- preguntó aun mas exaltado
-Sí, soy su hijo-
-.-.-.—
Sakura y Shaoran se detuvieron pasada la ciudad de Aoi, y llegando a Italy, el caminó era expedito y no tuvieron problemas para pasar la noche. Eriol, Nakuru y Spinel estaban perdidos, pero según Shaoran debían continuar hasta Yami, en donde todos se reunirían.
La conversación con Shaoran era rutinaria y cortante. Él era un chico encantador con ella, pero desde que la había encontrado con Eriol en sus aposentos la relación cambio. Desde el viaje no tuvo oportunidad de explicarle las cosas y ahora resultaba un tanto abrumador tocar el tema.
Tragó saliva con dificultad y apretó los puños. Iba a hablar, pero Shaoran la interrumpió sumergido en su misión.
-Descasaremos esta noche aquí. Debe estar cansada, princesa-
-Sí, un poco-. Shaoran se detuvo y desmontó.
-Encenderé una fogata- amarró su caballo a un árbol, mientras Sakura descendía del suyo. Shaoran la alcanzó y tomó las riendas para facilitarle la bajada. Ella lo observo moverse de un lado para otro, recogiendo ramitas y hojas secas para la fogata.
-Puedo ayudarte- se agachó a recoger una rama, pero él se negó.
-No es necesario, princesa. Usted no debe hacer este tipo de trabajos-. Dejo las ramas amontonadas en un montículo y sacó un cerillo para encender fuego a las ramas. La fogata no tardo mucho en arribar y Sakura se sentó en un pedazo de madera cortada que había. Shaoran trajo un bolso de tela donde tenía las provisiones que adquirió durante el paso por Celes y las acercó al fuego para calentarlas. –Es todo lo que nos queda- le informó, al notar que solo habían una pieza de pan, una de queso y un poco de leche en una botella. Le entregó la comida y esperó que ella se las sirviera, pero Sakura no lo hizo. Partió el queso y el pan con la mano y le acercó la botella.
-Mitad para cada uno- sonrió.
-No, por favor, coma usted. Es mejor que coma usted bien. Yo estoy acostumbrado a esto. Un soldado puede soportar-
-Por favor, Shaoran. No me trates como una persona superior a ti. No es bueno que pases hambre, además yo como poco. No es necesario que te hagas el fuerte aquí, conmigo-. Él recibió la botella.
-Puedo pescar-.
-Primero comamos esto. Luego veras si quieres pescar-. Shaoran asintió y recibió los dos pedazos que ella le ofreció.
-Gracias- dijo sonrojado.
-Me molesta…- murmuró lo suficientemente fuerte para que él lo escuchara –Me molesta que me trates de princesa, su majestad, señorita y eso; prefiero que me digas Sakura-.
-Princesa-
-¡Sakura!- corrigió ella.
-Sakura- dijo con nerviosismo. La ojiverde bajó los ojos y apretó los puños, aun sin probar su comida.
-Sabes…- dijo apenada -…sobre lo que pasó en el castillo antes de que saliéramos-.
-No tiene-
-Por favor- interrumpió. –déjame hablar. Quizás no tengo que explicar nada, pero quiero hacerlo- Shaoran asintió y la miró en silencio –Lo que paso no tiene nada que ver con lo que siento. Yo quiero mucho a Eriol, el me gusta, pero no de la misma forma en que me gustas tú…- Shaoran levantó la mirada sorprendido -… lo quiero como un hermano, como mi amigo, pero lo que yo siento por ti es diferente. No me gusta que estemos peleados, que me mires como si solo fuera un deber estar a mi lado, Shaoran, porque tú… tú me gustas mucho, y más que eso, yo puedo decirte claramente que estoy enamorada de ti-
-Princesa-
-Me gusta tu mirada, tu forma de hablarme, de tratarme y tu personalidad-
-…-
-Yo soy egoísta… tal vez, porque no quiero que veas a nadie como me miras a mí, yo no quiero que en algún momento mires a otras personas-
-Yo también, prince… quiero decir: Sakura- sonrió y le atrapó las mejillas con las manos. –…Yo también soy egoísta en ese aspecto- fue acercándose a su rostro al momento en que entrecerraba los ojos y se dejaba guiar por sus sentimientos.
-.-.-.—
-No hemos recibido noticias de ninguno de ellos-. Sonomi escuchó atenta a los reyes. Estaban en un salón amplió, en el centro había una mesa rectangular tan amplia que en la parte principal se acomodaban perfectamente las dos sillas de los reyes. Sonomi estaba sentada al lado izquierdo de la reina, y escuchaba atentamente la respiración agitada de la reina. La entendía perfectamente, el hecho que su hija no diera noticias de vida era una mala señal, ella misma pasaba por aquella incertidumbre.
-"Tomoyo… ¿Cómo estarás? Por favor, que nada malo te haya sucedido"- suplicó mirando el cielo a través de una ventana en la lejanía.
-Iremos. Enviaremos a un grupo para que certifique que el grupo este bien-. Aconsejo Yamazaki, el líder del bloque A, levantándose de su asiento para realizar las órdenes necesarias y alertar a sus hombres.
-¡No!- dijo el rey y se levantó de su asiento. Sabía que su hija podía estar en peligro, pero era una misión que ella debía realizar como pilar, no como su hija Sakura. Además tenían el problema de los otros sacerdotes, nadie debía enterarse que los pilares no estaban en el castillo; solo unos cuantos sabían eso incluyendo a los reyes, a Xing Ke, Yamazaki, Yue y Kerberos, las criaturas místicas de los pilares. Ni siquiera Touya, el príncipe heredero tenía conocimiento de que su hermana no se encontraba en la seguridad del castillo. -Sería demasiado peligroso enviar a un grupo para ayudarlos. Podríamos delatarlos-
-Puedo enviar a Zi para que se encuentre con el pilar Eriol- ideó Xing Ke junto a la señora Sonomi.
-Eso es una buena idea, la mejor del momento. Hazlo- ordenó seguro. Xing Ke se retiro rápidamente de la reunión. -Reina Sonomi- llamó Fujitaka –Se que nuestras posiciones son similares y que todo esto es difícil de entender, pero quiero que sepa que intentaremos entablar un dialogo con el rey de Naga-
-No escuchara-
-De todos modos lo intentaremos. Debe haber un motivo por el cual ataque a Tiara y necesitamos llegar a una tregua-
-Será por lo del pilar-.
-Eso es lo que quiero saber-.
-.-.-.—
-¿Dónde dices que está el pilar de la tierra?- Eriol no habló. Su silenció no se debía a la lealtad que tuviera con su padre, ni mucho menos. Era para proteger la integridad del pilar del agua. Sabía que esos hombres harían actos atroces con ella, actos que ninguna mujer debía vivir y preferiría dejarla morir ahogada antes de que ellos le pusieran una mano encima.
-¡No quiere hablar!- gritó un soldado. Y enseguida uno de los hechiceros, el más viejo sonrió con malicia.
-Llamen a Toshio, él sabrá como hacerlo hablar-. Eriol temió lo peor. La mirada de ese hombre no era de las más tranquilizadoras. Algunos rieron, otros se lamentaron y los últimos se fueron antes de que el hombre, el tal "Toshio", llegara al lugar.
El ojiazul sintió como su estomago se cerraba al pensar en lo que le harían. Sabía que debía ser fuerte y proteger a sus compañeros, pero ¿hasta qué punto?
Un hombre alto llegó hasta él; se sintió protegido dentro de su jaula y a diferencia de lo que había deseado desde que lo encerraron ahí; no quería salir. Toshio, según parecía, era alto con unos enormes brazos musculosos que estaban a la vista y sus facciones eran duras y cuadradas. Sus ojos oscuros y su cabello largo como un salvaje troglodita, no le hicieron ninguna gracia.
Dos de los guardias abrieron la jaula y Toshio afirmó a Eriol por los pies. Lo arrastró hasta que este cayó sobre su espalda de una altura aproximada de un metro y lo precipitó contra un árbol. Eriol sintió un dolor punzante en su espalda que lo hizo emitir un leve gemido. El hombre le colocó la mano en el cuello y apretó con tanta fuerza que pensó que lo quebraría.
-Puedes decirnos donde está tu maldito padre, Eriol. No nos interesa nada más-
-No…- Logro balbucear -…sé-
-No vengas con eso. Sabes que está en algún lugar, en un pozo, si te pidieron que los salvaras sabias a donde ir-
-Mi misión es salvarlos, no colocarlos en peligro-
-Te refieres a los dos pilares. Que rápido Tiara encuentra reemplazo para sus pilares-
-No es… de mi incumbencia- dijo con los dientes apretados por la presión.
-¡Te equivocas!- El viejo hizo un ademan con la mano para que Toshio soltara a Eriol – No quiero que se le rompa la mandíbula, Toshio, es importante para Light y podríamos empeorar las relaciones internacionales- su voz sonó tan falso e irónico como su mirada. –Llévalo a la mesa, quizás Suzu podría encontrar una nueva forma de cocinar-.
Toshio lo dejo caer y antes de que Eriol pudiese respirar con tranquilidad, lo tomaron de un pie y lo arrastraron por el piso hasta una mesa gruesa y tosca de madera en donde lo sentaron. Amarraron sus extremidades a la madera. Eriol intentó resistirse cuando vio que ellos le quitaban los zapatos y los calcetines, dejando sus pies descubiertos. Una de las mujeres, hermosa, pero con mirada tan fría como el hielo, dejó caer sobre la mesa un pedazo de trapo enrollado de color café que fue estirando y dejando al descubierto diferentes tipos de cuchillos: delgados, largos y gruesos.
-Puedes tener cinco oportunidades, Eriol- informó el viejo –Dime donde está el maldito de tu padre-
-Se está muriendo en este momento-
-No es exactamente lo que queremos, pero es una posibilidad. Lástima que el Rey quiere al maldito-
-¿Que fue lo que hizo Clow?-
-¡Yo soy quien hace las preguntas! ¡Toshio!- el hombre afirmó a Eriol, mientras la mujer sacaba uno de los gruesos cuchillos y lo levantaba con fuerza en un ángulo perfecto para rebanar el pie de Eriol. Este cerró los ojos asustados y dejo de respirar.
Continuara…
