Lamento la demora, y creo que este mes, me tardaré más con los otros fic. (Con Novela)
Pero estoy con unas maratones de Anime que no me dejan respirar.
Así que por mientras...


— ¿Mi hija?— preguntó Sonomi cuando Xing Ke la llevaba hasta su alcoba. Xing Ke asintió.

—Sí, su hija ¿Usted decidió que fuera pilar?— volvió a preguntar. Sonomi mantuvo unos momentos el silencio, meditando sobre aquella pregunta. Era cierto, en qué momento pensó o tuvo la idea de que Tomoyo fuera un pilar ¿Cómo surgieron los hechos hasta llegar a eso?

—No, ahora que lo mencionas, fue el actual pilar de fuego quien dio la idea de ello.

— ¿Y en que le convendría a él de que las cosas se hicieran así?—

—Xing Ke, tú conoces nuestras descendencia y legado, sabes que a diferencia de Light, Tiara no tienes muchas personas que contengan poderes mágicos. Las únicas personas que tienen esa clase de poderes son los tres pilares, contando a Eriol y a ti; No conocemos a otras personas. Si Clow nos sugirió que Tomoyo fuera postulante a pilar, entonces debió ver algo en ella, un poder que le ayudaría a poseer el elemento.

—Entiendo. Sólo me preguntaba si era realmente por eso.

—Cuando él dijo que Tomoyo postularía no pude pensarlo demasiado. El país entero necesitaba protección y yo… tenía que dar el sí, para que Tomoyo…— La mirada de Sonomi entristeció –Nunca le pregunte si deseaba serlo, si ella estaba dispuesta a llevar semejante carga sobre sus hombros.

—Pienso que la princesa si lo deseaba, de alguna manera, aunque fuera un poco. Cada uno de nosotros estamos dispuestos a sacrificar la vida por el pueblo.

— ¿Conociste a Tomoyo, Xing Ke?— el joven alzó su mirada sobre la mujer, y luego cerró los ojos por unos momentos al recordar a la bella princesa sonriéndole. Volvió su vista sobre la reina y asintió con cuidado.

—Sí, tuve ese placer.

— ¿Cuándo la conociste?

—Fue hace… un año.

El final del viaje

Capítulo 6

Castillo

Tommy y Eriol continuaron caminando por el lado del río. No se toparon con ningún hombre Naga en todo el trayecto. Tommy no hablaba mucho de sí, y Eriol temía preguntar cosas que invadieran su intimidad. Además, estaba nervioso, no podía evitar mirarla de soslayo. Ella era muy linda, tenía unos grandes ojos de un color oscuro, amatista, y su cabello largo como si fueran hilos de seda. Su rostro era de finas facciones alargadas con sus labios un poco pálidos.

— ¿Tienes novia, Eriol?— preguntó ella de repente y él salió del trance de admirarla para volver a su realidad.

—Tenía una, — recordó con tristeza —pero ella… murió—. Respondió secamente, con odio al nombrar el desenlace de su relación.

—Lo siento.

—No te preocupes; tú no la mataste, no debes sentirte culpable

—Lo sé, pero es tocar un tema muy doloroso para ti. Se te nota en la mirada.

—Sí. Es algo doloroso cada vez que pienso en ella; más cuando no debía pasar. Kaho nunca debió estar en ese lugar, pero alguien la llevó a una trampa.

— ¿La llevó a una trampa?

—Fue asesinada— las últimas palabras de Eriol fueron escupidas con rabia, sus músculos se tensaron al momento de decir "asesinada" y su mirada se torno airada. Tommy no quiso volver a preguntar, no quería ver aquella expresión más destacada en la mirada de ese joven. Se quedo en silencio a esperar. —Pero ya que tocaste el tema— Tommy se sonrojo hasta las orejas, y eso que él todavía no había preguntado. Rió a carcajadas por su pudor, y se detuvo para afirmarse el estomago que llegaba a dolerle. –Dios, hacía años que no me reía así. ¡No puedes ser tan pudorosa!—

—Así soy yo— dijo apenada. –No te burles, por favor.

—Lo lamento, es que ni siquiera sabes que voy a preguntarte y ya estás tan ruborizada, pareces un tomate.

— ¡Eriol!— protesto como una niña. –deja de burlarte.

—Bien, Ok. — Los dos siguieron caminado, pero él no podía deshacerse de esa burlona sonrisa — ¿Y él es un buen chico?

—Sí, lo es.

— ¿Y … dónde está?— Eriol se detuvo, y la observo interrogante –Ahora que lo pienso ¿Tu no deberías venir conmigo? Estas entrando en un terreno peligroso y no quiero que salgas herida.

—Tranquilo, Eriol. Creo que yo puedo cuidarme mejor de lo que tú puedes cuidarte a ti.

Eriol rió con sarcasmo al darse cuenta que eso era cierto –Si yo fuera tu novio no dejaría que tú te alejaras así como así.

Tommy se detuvo, y observó la arenilla del camino —Él se ha ido— comentó en voz baja.

— ¿Está vivo?

—Sí, pero se marchó a otro país.

— ¿Pero volverá?

—No lo sé—

—Y tú…—

—Esperaré— Tommy levantó su mirada hacía el camino y sonrió –Hasta que él regrese.

—Lo amas mucho—. Ella no respondió, pero su amplia sonrisa le dio a entender a Eriol que lo amaba con locura y eso lo hizo sentirse celoso; Deseaba que en alguna parte alguien lo esperara.

Su conversación fue interrumpida por los cascos de caballos y hombres que se acercaban. El cuerpo de Eriol reaccionó por inercia. Le tomó una mano a Tomoyo y se impulsó hacía unos matorrales. No pudo controlar la posición en la que iban a caer, y eso lo agradeció. Su rostro quedo cerca del pecho de Tommy, quien se ruborizo hasta los límites. La posición era algo incomoda, pero segura. Los dos quedaban bien ocultos de los ojos de cualquier persona que se atreviera a acercarse a ellos. Eriol levantó la mirada del pecho hasta el cuello y el rostro, pero más que cualquier parte llamativa de la chica, su cuello tomó una gran atracción. Tommy tenía unas grandes marcas bajo la barbilla y la parte alta del cuello. Como si alguien la hubiese afirmado con su mano con fuerza. No quiso preguntar porque podrían escucharlos, pero no pudo evitar fruncir el ceño.

—Sentí un ruido— dijo uno de los soldados acercándose a pie. Eriol agachó la mirada, y susurró un rápido y simple conjuro para desviar la atención del soldado y movilizarlo en otra dirección. De inmediato este volvió al campamento perdiéndose en la distancia.

—Estuvo cerca— comentó Tommy, alzando sus ojos amatistas sobre los zafiros de Eriol. No supo porque, pero aquella mirada hizo que Eriol sintiera una profunda nostalgia. Se levantó con cuidado; percatándose de que nadie estuviera cerca y vio cuando Tommy se sentaba en el césped.

—Creo que más que cerca—. Eriol gateó por el costado de los matorrales para acercarse hasta un árbol de grueso tronco, en donde pudo sentarse sin sentirse acorralado. Tommy lo siguió con cuidado y se sentó a su lado.

— ¿Y ahora qué?— preguntó mirando un poza de agua cerca de ellos.

—Creo que debemos esperar. Mis amigos llegaran en cualquier omento, se supone que debemos encontrarnos cerca de aquí.

— ¿Dónde están esas personas atrapadas?

—No lo sé con certeza, pero dentro del castillo—. Tommy asintió, y jugó con una rama que extrajo del cabello de Eriol. El ojiazul se ruborizo, no entendía porque su comportamiento infantil cuando él ya tenía los conocimientos previos de una relación. De alguna manera, Tommy lo hacía regresar en el tiempo… en el momento en que se enamoró por primera vez. Que lastima que las cosas hubieran terminado tan mal.

—Tommy, disculpa la pregunta pero… ¿Quién te lastimó?

— ¿A mí?— preguntó ella sin saber a lo que se refería.

—Sí. Tu cuello, parecen magulladuras. ¿Alguien te golpeó?— preguntó seriamente observando la marca del cuello de la nívea. — ¿Qué pasó? Si se puede preguntar—. Tommy negó con la cabeza. —Si alguien te hizo eso, pagará, te lo prometo.

—Te creo, Eriol. — Interrumpió.

—Si vez que alguien te lastima, tú no te preocupes por nada, solo corre lo más fuerte que puedas.

—Sí, gracias, lo tendré en mente.

—Nadie jamás debe tocarte ¿Entiendes? Si necesitas ayuda puedes confiar en mí, y hare lo que sea para ayudarte— alzó su mano hasta el rostro de la chica y sintió la frialdad de su piel. ¿Tienes frio?

—No. Estoy bien.

— ¿De verdad?— volvió a preguntar sin dejar de acariciar su rostro. Ella asintió con lentitud, y por algún motivo Eriol tuvo un impulso de besarla. No supo en qué momento se acercaba a su rostro e intentaba juntar sus labios, pero ella movió su rostro y sólo recibió un beso en la mejilla de parte del ojiazul. –Lo siento— se disculpó, ocultando su rostro sonrojado.

—No tiene importancia. — Y luego de eso, caminaron un par de metros en silencio. La tensión que había entre ambos no permitía que ninguno dijera alguna palabra. Fue Tommy la que rompió el silencio con un tema que no agrado al muchacho —Si por algún motivo nos separamos, tú sólo preocúpate por tu bienestar, Yo estaré bien— Eriol se sobresaltó. Lo último que deseaba era separarse de ella, pero era inevitable. Dudó, su condición de pilar, hombre y protector, le impidió estar de acuerdo con aquel comentario.

—Está bien— respondió al fin –Pero ten mucho cuidado, me odiaría si algo te llega a pasar. Nos encontraremos nuevamente—

—Lo haremos, es una promesa. Además, tú eres él que más me preocupa, cada vez que nos encontramos estás en peligro y siempre termino salvándote.

—No soy un compañero confiable— se lamentó Eriol, con una sonrisa en el rostro.

—Al contrario, creo que lo eres—. Respondió ella, con seriedad. –Espero que puedas rescatar a las personas que están dentro del castillo.

— ¡!— gritó uno de los soldados que corrían hasta ellos. Ambos levantaron la vista, y los vieron correr con sus espadas en las manos. Los dos giraron sus tobillos y comenzaron a correr en dirección contraria. Eriol percibía la presencia de Tommy cerca de sí pero, de un momento a otro, la perdió. Volteó con la mirada a ver si estaba, y chocó contra la rama de un árbol que lo hizo perder el equilibrio, y caer por una cuesta de pasto y matorrales. Cuando llegó abajo escuchó los gritos de los soldados que bajaban hasta él. Reuniendo todas las fuerzas posibles se levantó, y continuó corriendo. Su idea era alejarlos del castillo y noquearlos para quitarle sus ropas, y disfrazarse de ellos, de esa manera no despertaría tantas sospechas, aunque los rasgos de los habitantes de Naga eran un tanto diferentes a los de Tiara.

Eriol se detuvo en medio del camino atestado de arboles y zonas verdes, y se volteó a mirarlos esperando que aparecieran. Cuando ya estuvieron lo bastante cerca, levantó una mano para crear una barrera, pero una pantera negra y gigante le cayó encima a uno de los soldados dejándolo aturdido. Eriol se detuvo en seco cuando la vio. La espada de un hombre golpeó la cabeza de otro de los soldados y así fueron terminando con los cinco que iban en persecución del oji azul.

— ¡Eriol!— gritó Sakura llegando a su encuentro. Se apeó del caballo y lo abrazó con fuerzas. –Qué bueno que estás bien.

—Sakura— susurró desconcertado por su inesperada llegada.

—Justo a tiempo ¿No?— bromeó Shaoran, alcanzando su caballo para sacar una de las cuerdas.

—Sí, creo que sí—. La pantera dejó de pisar a los soldados tirados en el césped, y se acercó al grupo. Nakuru se hallaba sobre su caballo observando la escena con una sonrisa.

—Veo que finalmente todos nos hemos reunido en el mejor lugar.

—Nakuru ¿Están bien?

—Sí. No hemos tenido ningún contratiempo en todo el camino—. Eriol asintió feliz, y acarició el cabello de la pequeña Sakura con deleite.

— ¿Y ustedes?

—Bien, también—

—Es hora de irnos— dijo Spinel regresando a su verdadera forma de gato negro. —En este sector pueden haber más soldados.

—El castillo está rodeado de soldados y sacerdotes. Han hecho su campamento fuera de las entradas.

—No importa— asintió Nakuru –Eso quiere decir que no han podido romper las barreras del castillo—. Nakuru le entregó las riendas del caballo que correspondía a Eriol y sonrió – vámonos, estamos muy cerca del lugar.

— ¿Qué lugar?

—El lugar del cual el pilar del agua salía del castillo.

Sakura entró en la oscura cueva con terror. No le daba miedo la oscuridad, pero sí los fantasmas que salían de las cuevas (según le decía su hermano mayor).

—No tengas miedo— le dijo Shaoran con voz calmada y le apretó la mano. Eriol no pudo evitar observar aquel acto de afecto, y sonrió para sí. Por lo menos algo bueno había resultado en el viaje; sin contar que él había conocido a una encantadora joven que esperaba estuviese bien.

— ¿Por qué hemos venido a este lugar, Nakuru?— preguntó el soldado, sin dejar de tomarle la mano a la encantadora pilar. La chica apretó su mano cuando sintió que una sombra se formaba a su alrededor y casi no podía ver el camino. En la oscuridad sintió los pasos de sus compañeros e intentó no resbalar y ser el estorbo del grupo.

—En el fondo de la cueva— comenzó a decir Nakuru y sus palabras rebotaron en las paredes provocando un eco —…existe un lago natural que se alimenta directamente del lago Edo, el agua con la que Tiara se abastece.

— ¿Esté lago tiene conexión con el rio Edo?— preguntó Eriol, creando una llama en su mano que alumbró el camino. Sakura se sintió aliviada, y sonrió al ver que Eriol le sonreía también. –"Lo hacía por ella"— pensó, —"había prendido esa pequeña llama para alumbrar su camino".

—Sí— asintió Nakuru feliz. — ¿Sabes lo que eso significa?

—Creo que sí— respondió el ojiazul, observando el agua brillante en el fondo de la cueva.

—Que bien— asintió Shaoran con ironía –Porque nosotros no.

—Te explico— dijo Eriol, y cuidó sus pasos entre las piedras –El lago de Edo, como dijo Nakuru, es la principal reserva de agua de Tiara, es un rio sagrado y abastece el templo subterráneo de los pilares que se encuentra dentro del castillo de Tiara.

—Comprendo— asintió Shaoran.

—Creo que soy un poco lenta— comentó Sakura con las mejillas levemente sonrojadas. –No logro comprender.

—Quiere decir, Sakura, — explicó el castaño soldado –Que sí el río Edo abastece esta cueva y el castillo Tiara donde están los pilares, tiene que haber una forma de entrar al castigo por el conducto por el cual pasa el agua.

—Eso es excelente.

—Suena genial— agregó Shaoran –pero… debe ser muy difícil encontrar el camino hasta el templo. Además es casi imposible poder aguantar la respiración por tanto rato, si pensamos que el camino hasta el castillo es aproximadamente diez a quien minutos, ¿Cuánto creen que nos tardaremos en llegar hasta el templo? No me gusta ser negativo, pero así moriremos antes de llegar.

—Shaoran tiene razón— concordó Sakura, observando la traslucida agua que brillaba como las estrellas del cielo en la noche, dando una luz a la cueva. Eriol deshizo la llama mientras se detenía frente al lago.

—Brilla— comentó Eriol. –El agua brilla.

— ¡Es cierto!— coincidió Sakura — ¿Por qué?

—Porque tiene una entrada de luz en alguna parte— Explico Nakuru con calma –El agua del templo está conectada con la cueva. Sé que parece difícil, pero el castillo de Tiara está construido bajo tierra, la mayor parte de las cámaras se encuentran bajo la superficie, es un lugar de refugio tanto para los aldeanos, como para los residentes; en este momento sólo deben quedar los pilares dentro del templo, ya que la reina huyo antes de que Yami fuera invadida.

—La parte del castillo está construida hacía esta cueva. Es una vía de escape— Spinel se movió, y tocó el agua. –Está muy helada.

—Se acerca el Black Moon— Nakuru tocó el agua, y sus dedos llegaron a dolerle por el frio. –Hay que darse prisa.

— ¡Espera!— se antepuso Shaoran a la chica –No esperaras que nos quedemos con esa explicación. –No dejaré que la princesa y el sacerdote entren al agua sin saber si morirán ahogados o no.

—No lo harán. El castillo está construido hasta este lado. El templo esta cerca, además hay partes del camino en el que uno puede salir a la superficie.

— ¿Segura?

—Sí. Ya he recorrido este camino unas veces, el pilar del agua me lo enseño.

— ¿Cómo se llama el pilar del agua?

—Tomoyo Daidouji Amamiya—. Respondió Nakuru y se acercó hasta la orilla para quitarse la capa y tirarla a un lado. –Vamos, debemos darnos prisa.

— ¿Daidouji? Es la hija de— iba a pregunta el ojiazul, pero la reacción de Shaoran lo desconcertó. El soldado no iba a entrar al agua y menos permitir que la princesa lo hiciera.

—Hay que hacerlo, Shaoran, — indicó Eriol, quitándose la capa y la túnica que llevaba encima –No hemos venido hasta aquí para nada.

—Tienen razón— Sakura se despojó de su túnica, y observó como Shaoran la miraba. Era obvio, no iba a desnudarse frente a él, pero… debía quedarse con ropas ligeras, lo peor del caso es que toda su ropa era de color… blanco.

—Lo siento— dijo Shaoran al no poder quitarle la vista de encima. Nakuru no prestó atención a semejante acto de romance. Estaba demasiado absorta en lo que vendría ahora para preocuparse de nimiedades. Observó que Spinel se mantenía de pie junto a una roca observando un rincón que se hallaba en la oscuridad. Su mirada estaba perdida y no se movía, como si al hacerlo algo saltara sobre él.

— ¿Qué sucede, Spinel?

—Ahí— apuntó con su garra pequeña de gato –Hay algo— Nakuru y Eriol se movilizaron de inmediato hasta el lugar, mientras Sakura y Shaoran retrocedían. No querían encontrarse con nada que los retrasara. Eriol creó una llama, y alumbró el objeto. Cuando Nakuru lo vio asintió aliviada.

—Es sólo un bolso— les informó y los otros asintieron tranquilos. –Yo lo conozco— lo tomó y vio como uno que otro bicho corría despavorido. Lo observó con tranquilidad, y lo abrió. Estaba mohoso y sucio, y dentro contenía telas y zapatos. Lo dio vuelta sobre el piso, y tomó una prenda que fue tomando forma mientras ella la levantaba.

— ¿Un vestido?—

—De mi ama, de Tomoyo ¿Por qué está aquí?—.

—Nakuru, luego veremos eso— interrumpió Spinel. Nakuru dejó las cosas a un lado, y observó a los chicos que sólo llevaban encima su pantalón largo de color blanco.

—Bien. Lo más difícil viene ahora. Nos separaremos en dos grupos, primero irán Spinel y Shaoran para cerciorare de que nadie esté dentro del templo. Luego lo seguiremos nosotros tres: Sakura, Eriol y yo, y cuando estemos adentró los dos pilares romperán la barrera.

—Los poderes de Clow son muy poderosos— advirtió Spinel con altivez.

—Aun así— interrumpió Nakuru –Clow es solo un pilar y ustedes podrán contra sus poderes mágicos.

— ¿Qué necesitas, exactamente, que hagamos?— preguntó Eriol ya molesto por tantas vueltas que le daba la joven.

—Deben romper las barreras que Clow tiene sobre el castillo, pero cuando eso suceda los soldados, sacerdotes y demás de Naga entraran en el castillo. En el templo deben andar espíritus, eviten tocarlos, dentro del agua no podrán alcanzarlos.

—Cuando la barrera se rompa tendremos poco tiempo para escapar.

—Yo no puedo ayudarlos, así que tendremos que huir deprisa hacía Light con Clow y Tomoyo, como vengan.

— ¿Por qué no intentaron escapar con ellos cuando fueron atacados?— la pregunta de Sakura hizo que los otros dos jóvenes meditaran la respuesta. Nakuru y Spinel nunca había dicho la razón.

—Porque el pilar del agua, ósea la princesa Tomoyo, estaba herida, se supone que en este momento el agua debió purificar su cuerpo y esté debe resistir el viaje.

—Pero ella ha perdido energía, tú misma eres la pruebo de ello.

—Sí, lo soy—. Nakuru asintió con tristeza –pero aun así, aun cuando deba arrastrarme como humana, y sacarla de ese lugar; la salvare— sus ojos se humedecieron por la emoción y las lágrimas fluyeron con rapidez.

—Tranquila, Nakuru, si te ayudaremos— agregó Sakura acercándose a ella, y colocando su mano sobre el hombro de la guardiana.

—Bien— se secó rápidamente las lágrimas, y terminó de quitarse su vestido, quedando en una camisola negra que llegaba hasta las rodillas.

Shaoran y Spinel fueron los primeros en tocar el agua, el muchacho sintió como un escalofrío subía por su espalda hasta su cuello y le daba una pequeña sacudida a su cuerpo.

—Está muy helada— concluyó, avanzando más y más hasta la parte más profunda.

—Spinel, debes seguir derecho hasta la primera abertura, luego derecho y a la izquierda y llegaras a la cabina principal del templo, entrando desde el fondo.

—Bien—. Shaoran tomó aire y se sumergió guiado por Spinel que nadaba velozmente.

—Esperaremos unos minutos hasta seguirlos—. Los dos residentes de Light asintieron.

Nakuru no pudo evitar observar el semblante preocupado de Eriol. Él era el hijo de Clow, y mantenía una distancia con el pueblo de Tiara, pero aun así, había aceptado participar en aquella misión poniendo en riesgo su vida.

— ¿En qué piensas?— preguntó Nakuru sin importarle que se entrometiera más de la cuenta.

— ¿Debo responder a eso?— preguntó con una mueca.

—Es tu decisión. — Sakura se mantuvo en silencio.

—Me tope con unos soldados de Naga en el camino, ellos perseguían a Clow.

— ¿A Clow? ¿Y por qué? Clow no ha hecho nada por lo que Naga lo deba perseguir. Él ni siquiera ha salido de Tiara.

—No lo sé, pero eran capaces de hasta matarme si no les decía donde estaba Clow.

— ¿Por supuesto, tú no les dijiste donde estaba?— se alteró Nakuru.

—No. ni siquiera sabía si estaba aquí.

—Eriol…— Sakura interrumpió la conversación, que ya comenzaba a enardecer a la chica. — ¿Por qué te uniste a Light? ¿Qué fue lo que te sucedió que te hizo ir con nosotros?

—No quiero comentar eso, Sakura. Disculpa por favor—. El silencio se hizo presente, una vez más. –Cuando salvemos a los pilares volveremos a casa, y no creo que vuelva a convertirme en pilar.

—Pero… ¿Por qué?— el rostro de Sakura se inundó por una profunda tristeza que la hizo derramar lagrimas de inmediato. –Ya no estarás con nosotros.

—No lo sé, debo pensarlo mucho, pero no deseo volver a inmiscuirme en los asuntos políticos de Tiara y Naga, y siendo pilar de Light siempre estaremos en el medio del conflicto—.

—Cuando lleguemos a Light, su rey y mi reina discutirán muy profundamente el tema de Naga, así que no creo que haya otra confrontación, Eriol. Quizás debas seguir siendo pilar en Light, porque creo que es el único lugar donde realmente eres tú—. Nakuru observó el agua y asintió. –Es hora— los otros dos jóvenes se levantaron y comenzaron a caminar hasta el fondo. Sakura se quejaba por la baja temperatura y Eriol intentaba ser fuerte. –No se separen.

—Sí.

—Vamos— los tres aspiraron con fuerza, y se sumergieron en el agua.

Continuara…


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