Hola a Todas, siento la demora, pero ahora me colocaré a actualizar. Sin más... publico 2 capítulos para finalizar este fic.


Al final del viaje

Capítulo 8

CLOW

-Han llegado- anunció Xing Ke al rey. Afuera se encontraban diez de los soldados de Tiara entre otros cinco de Naga. Estaban agitados y despreocupados de su apariencia. El viaje que habían emprendido no era de placer; habían llegado hasta el rio que el jefe del escuadrón había mencionado en su viaje, en donde, con la princesa Sakura se toparon con el cadáver de una chica sepultada en el fondo del lago.

Los soldados aguardaban el momento propicio para informar la verdadera naturaleza de lo que habían encontrado. Fujitaka dio el permiso para que los soldados pasaran, sin importar el protocolo de la situación. Una de las escoltas de Tiara fue quien encabezo la marcha hasta el rey, y se inclinó con respeto apenas lo halló necesario.

-Su excelencia,- llamó a Fujitaka. –…En efecto…- dijo sin tantos rodeos –…Es el cuerpo de la princesa Tomoyo es el que se encuentra en el fondo del río Italy.

Fujitaka asintió. ¿Qué más podía decirles a ellos? –Buen trabajo- Vayan y aséense, coman y descansen, porque pronto necesitaremos que vuelvan hasta el lugar.

-Sí, su excelencia-. El grupo retrocedió y se marchó, dejando la puerta cerrada. Fujitaka no pudo volver a probar bocado. El estomago le ardía de rabia y angustia. No podía pensar, entender, que alguien había dejado el cuerpo de una chica de tan solo diecisiete años a la deriva en el río y menos cuando esa persona era amigo de la chica. ¿Qué clase de hombre era Clow? Se levantó con tranquilidad y se marchó, sin siquiera decir palabra sobre lo pasado. Lo más difícil era decírselo a los reyes, padres de la chica.

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Xing Ke entró con rapidez a su dormitorio y observo todo lo que estaba encima. No buscaba nada en especial, y a la vez necesitaba algo. Estaba desesperado y ya no podía seguir reprimiéndose. Su tranquilidad había desaparecido cuando los escoltas de Tiara anunciaron la muerte de la princesa y cuando dijeron que se encontraba en el río cerca de Italy. El conocía perfectamente el reino de Tiara, era descendiente de ellos, pero había elegido vivir en Light porque tuvo problemas con un miembro de Tiara. Una persona que era casi tan influyente como la reina Sonomi. Llegó hasta su armario y sacó la gran espada que le dio su padre cuando murió. Una reliquia familiar que solo serviría para la paz y la justicia. Ese era un buen momento para utilizarla. No deseaba ser el joven rebelde, pero la ley de los tres estados tardaría mucho en llegar y él necesitaba que se cumpliera en el acto. Salió al pasillo con la mirada enardecida y bajo por las escaleras hasta el sótano donde se encontraba el calabozo que resguardaba a Clow. Ordenó a los guardias abrir la puerta, pero ninguno lo ayudo.

-No debe estar aquí-. Le dijo uno de los hombres, pero Xing Ke lo ignoró.

-¡Abre la puerta!- exclamó e intentó acercarse para abrirla él mismo al notar que los soldados no le harían caso, pero ellos lo afirmaron y lo obligaron a retroceder. -¡Déjenme pasar!

-No puede pasar.

-¡No lo entiendes!- dijo con rabia – ¡Ese maldito destruyo todo! ¡Voy a matarlo!-. Intentó forcejear pero los guardias, que lo superaban en número, lo redujeron y despojaron de su arma.

-¿Qué sucede aquí?-. Preguntó Shaoran al llegar junto a sus soldados.

-El joven Xing Ke, no desea retirarse. Exige que le dejemos ver al prisionero para darle muerte-. Shaoran negó con tranquilidad.

-No puedes, ¿lo sabes?-. Lo levantaron, pero en ningún momento le devolvieron su espada. –Ven conmigo, Xing Ke, creo que necesitas descansar.

-Sí. Ve con él, maldito- aconsejo Clow desde la prisión. Los soldados y Xing Ke se voltearon a mirar a Clow que observaba todo desde la rendija que tenía la puerta de metal.

-Vámonos- ordenó Shaoran al muchacho de ojos negros. No deseaba levantar más los ánimos de él. Xing Ke lo adelantó sin mirar atrás. Debía esperar y ser prudente la siguiente vez que lo intentara. Shaoran les solicitó a los guardias la espada del muchacho y se la llevó, caminando tras sí. Cuando salían de la escalinata se encontraron con Eriol, Fujitaka y Soichiro que los miraban interrogantes por su presencia en el lugar.

-Fuimos a ver al prisionero-. Anunció Shaoran con calma.

-Bien-. Asintió Fujitaka, y girando su vista hacía el pelinegro dijo -Xing Ke, tu deber es estar con la reina Sonomi. Ella se encuentra en su habitación descansando, protégela.

-Sí, su excelencia-. Dijo con calma y se marchó rápidamente. Eriol no pudo evitar voltearse a mirarlo. La mirada que Xing Ke mantenía no era de tranquilidad como el resto de su rostro. Observó a Shaoran quien parecía muy tranquilo y no deseó preguntar más, por lo menos, no frente a los reyes. –Eriol hablará con él prisionero. A ver si puede sacar algo de información.

-¿Desea que los acompañe?-. Preguntó Shaoran.

-Sí- respondió Fujitaka.

Los cuatro bajaron guiados por Shaoran, quien apenas vio a los soldados les ordenó abrir la puerta. Soichiro y Fujitaka se quedarían afuera, mientras que Eriol y Shaoran entrarían a la celda a ver a Clow.

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Xing Ke tocó la puerta de la habitación de la reina y una de las escoltas personales abrió con cuidado de no meter tanto ruido. En cuanto el pelinegro entró, la vio; sentada en la cama con la mirada perdida. Sus lágrimas dejaban marcado el sendero por su rostro pálido y seco.

-Permiso-. Dijo casi en susurros llegando hasta ella. Sonomi levantó la mirada desesperanzada hacía él y lo siguió hasta que él se acercó a una de las sillas. –Podemos conversar- pidió. Sonomi asintió e hizo un gesto para que se sentara en la silla, pero él prefirió quedarse parado. –Como ya le dije en otra ocasión…- comenzó su plática -…Ya conocía a su hija-. Sonomi reaccionó a su historia. Todo lo que tratara de Tomoyo la despertaba y removía sus recuerdos dolorosos y alegres -…la conocí en Tiara, mientras vivía en el pueblo de Italy. Todos sabemos que es el más cercano a la ciudad de Yami, y la encontré un día en el río Edo. Estaba nadando y pensé "Es la chica más hermosa que he visto". Obviamente ella no me vio porque me quede ocultó en un árbol. Yo no sabía que ella iba a ese lugar, o por lo menos nunca la había visto ahí. No sabía quién era, pero lo imagine cuando vi su collar, el emblema de los reyes de Tiara. Desde entonces acostumbre a ir al río. Ella nadaba largo rato y se veía hermosa. Esperaba conocerla, pero nunca me di el valor de hacerlo, hasta que un día…

Xing Ke se subió en silenció al árbol y esperó que apareciera, pero su sorpresa fue inmensa cuando la chica le tocó el hombro y lo hizo perder el equilibrio, cayendo de la rama.

-No fue mi intensión- se apresuro a decir, desde su posición, sentado en la tierra.

-Es extraño que digas eso cuando sé que vienes a espiarme-. Ella bajo del árbol sin problemas y lo ayudo a levantarse, extendiendo su mano. El pelinegro la aceptó y se incorporó.

-Lo siento.

-Ya no tiene importancia. Pero si te vuelvo a ver espiándome te ahogare…- Él asintió con rapidez y nerviosismo –yo… prefiero que me acompañes-. Concluyó con una amplia sonrisa.

…No fue la primera vez que hablamos. Quedamos de juntarnos y todos los días ella salía del castillo para ir a mi encuentro. Me comentaba todo lo que ocurría en el castillo y que a esa hora el pilar de la tierra y su madre se juntaban a conversar sobre los problemas del pueblo.-"Lo único que me interesa es la diferencia que hay entre Italy y Celes" era su respuesta. "Celes es una ciudad que queda cerca del límite fronterizo, por eso las personas no desean vivir ahí, la ciudad más cara es Italy ya que queda a pocos kilómetros de Yami, deberían incentivar a que las personas de mas recursos fueran hasta celes que no deja de tener una belleza natural". Un día me dijo que no podía volver a juntarse conmigo porque el pilar de la tierra estaba sospechando que ella salía del palacio y eso estaba prohibido; pensé que todo lo que habíamos formado, que no era nada serio se terminaría y temí no volver a encontrarme con ella, pero ella me dijo: "Nos juntaremos más tarde, a medianoche" pensé que éramos como una pareja de novios que se escondía del padre malhumorado de ella y temí porque las cosas resultaran difíciles para ella; Le dije que era una locura y que no vendría para hacerla desistir, por eso intente no presentarme; pero no podía dejarla sola, así que igualmente fui. Ella estaba nadando en el río con tanta dicha que no pude siquiera pensar en distraerla. En ese momento pensé –"Seria maravilloso que correspondiera a mis sentimientos". Yo… ya no podía aguantar más y… me confesé. Jamás me había enamorado y sentía la necesidad de que esa persona solo fuera mía; Tenía rabia y envidia de todas aquellas personas que pasaban más tiempo con ella. Una de esas noches me dijo que el pilar de la tierra planteó a su madre que entre los pilares se casaran, según el pilar eso era una tradición antigua que se debía cumplir y él esperaba el momento propicio, cuando ella cumpliera la mayoría de edad para casarse; Yo también conocía esa regla, al parecer eso no era nuevo porque en la ceremonia de elección ya se había mencionado.

-Lo recuerdo, ese día. Tomoyo me dijo que no podía casarse con Clow porque ella siempre lo había visto como un padre, que como un novio. Era incapaz de realizar semejante acto.

-Me lo contó también. Y me dijo que se opondría hasta el final.

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Eriol observó a su padre, sucio y con falta de sueño y comida. Era un prisionero más. No importaba la procedencia o importancia que tenía en Tiara, para Light y Naga era un simple bastardo asesino que había roto las reglas. Clow levantó la mirada hasta Eriol y sonrió.

-Creo que es la primera vez que te veo en una actitud superior a la mía.

-Siempre fuiste el primero padre.

-Sí. Ahora las cosas están un poco en nuestra contra.

-Querrás decir en tu contra. Yo tengo el apoyo de los reyes, no estoy prisionero, vengo aquí como una visita.

-Sí, parece. Te has vuelto un traidor a tu imperio y-. Eriol lo interrumpió.

-No vengo a hablar sobre mi estadía en Light contigo. Si debo conversar eso con alguien será con la reina.

-La reina- susurró intentando entender quien era la reina o cual era su importancia. Desvió rápidamente su atención hacía Eriol quien se mantenía rígido ante él -¿Y qué querrás?- preguntó con ironía pareciendo natural – ¿Que quieres que te diga?- sabía perfectamente a lo que Eriol iba, pero no le iba a decir algo de lo que no era responsable.

-Sobre lo que pasó con la princesa Tomoyo- continuó Eriol intentando parecer tranquilo.

-Lo que yo no entiendo es: ¿Por qué creen que fui yo quien la asesino?

-Tú eres la única persona, con el poder suficiente, para crear a un ser similar a ella.

-¿Solo por eso?

-¿Qué hay de ti, Eriol? Crees que no eres capaz-. La pregunta molesto a Eriol. Los límites de ese hombre eran tantos que no dudaría en echarle la culpa a su propio hijo para salvarse de la muerte.

-Quizás tengo la fuerza necesaria, pero no conozco a la princesa, no tengo un motivo y si lo hubiera hecho ¿No te habrías dado cuenta que no era ella? Vamos, Clow, ya nada podrá salvarte. Se encontró a la princesa en el fondo del río Edo. En este momento la están sacando de ahí. ¿Qué pasó? ¿Sucumbiste antes sus encantos y no pudiste permitir que ella te rechazara?

-Quizás- Clow se levantó, pero Shaoran tomó la espada en un acto de advertencia.

-O ¿fue porque supero tus poderes? ¿Se convirtió en una amenaza para ti? o ¿te descubrió en algo sucio?

-Si digo que no fue ninguna de esas, que yo no la mate ¿me creerías?

-No. ya vi lo que hiciste con Kaho, con la prometida de tu hijo, y no te detuviste, ¿Por qué no habrías de hacerle algo a…- Eriol dudo en sus palabras porque no intentar con algo más intimo -…Tommy?-. Vio su reacción. Clow levantó su mirada enardecida y sonrió.

-¡No vuelvas a llamarla así!

-¿Por qué?- no hubo respuesta –Tommy es un nombre encantador ¿Por qué no puedo llamarla así? ¿No te gusta que los demás la llamen así?

-¡Porque ese era su nombre como una cualquiera!- gritó furioso y se incorporó de un viaje. Shaoran lo adelantó y puso la hoja en su cuello para obligarlo a retroceder.

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-No supe hasta que punto nuestros encuentros eran lo único que esperaba del día-. Xing Ke sonrió con melancolía. Sonomi se mantenía quieta, sin interrumpir al trise relato del joven -Estaba decidido a decírselo, que la amaba y que yo hablaría con usted por el matrimonio. También poseo poderes mágicos: No tan grandes como los de Clow, pero podía mantener la tradición en la familia… y ella aceptó. Me dijo que le diría a usted sobre su casamiento y que ella me amaba. No sabe cuán feliz fui por eso. El haber sido correspondido por ella, era lo único que me importaba.

-Nunca habló conmigo.

-No. no lo hizo. La siguiente vez que la vi me dijo que todo era inútil. Que se casaría con Clow en el siguiente Black Moon y que pensaba que lo nuestro era estúpido. Estaba deslumbrada porque lo nuestro parecía algo mágico, algo de cuento de hadas, pero la realidad era otra. Yo era un simple humano, mis poderes no seriarían para una buena y fuerte descendencia. En cambio los de Clow eran perfectos, por el bienestar de Tiara… alguien debía sacrificarse y había millones de personas que esperaban que ella fuera quien lo hiciera.

-Nunca diría algo así.

-Le dije que le habían lavado el cerebro ¿Por qué pensaba de esa forma? Y ella me dijo:

-"Soy una princesa, sabes que nosotras no somos para adornar el castillo, lo tenemos todo para que cuando debamos sacrificarnos no nos lamentemos. Ese es mi deber y tú solo eres un impedimento para ello. Nada de lo que digas me hará cambiar de parecer y preferiría que te marcharas. Este es un lugar santo y no deseo que vuelvas a acercarte a mí"-.

…cuando me dijo eso no pensé con claridad. La deje que se marchará. Pensé que quizás ella estaba confundida, que cuando se calmara pensaría las cosas con más claridad. Seguí asistiendo al río todos los días, pero ella jamás volvió. Tiempo después se dio la noticia que la princesa y Clow se casarían. Una vez me encontré con Clow en el río Edo y esté me dijo que Tommy le había dicho todo lo que paso entre nosotros, y que si volvía a acercarme a ellos me mataría sin siquiera dejar rastro. La verdad es que no estaba interesado en su amenaza; no le temía. Pero me fui y no regrese más, porque me dolía solo pensar en ello.

-¿Y Viniste acá?ó Sonomi. Xing Ke asintió. Sonomi respiraba con dificultad, mientras la mirada del pelinegro era cada vez mas desolada.

-Deseaba que usted lo supiera. Que yo ame a su hija y me duele el pensar que aunque se haya equivocado, haya tenido un final como esté.

-¿Aun la amas?-. La pregunta no hizo que Xing Ke se sorprendiera. Era cierto, su voz, su mirada, su corazón, aun le decían que solo había una mujer para él y que ella ya no se encontraba en el mundo de los vivos.

-Sí- fue su sincera y decidida respuesta –Aun la amo… como el primer día.

-Gracias, Xing Ke, por contarme eso- las lágrimas volvieron a aparecer en los ojos de Sonomi, quien dejo que corrieran a su disposición. Xing Ke se alejo en silenció hasta la puerta y tomó la perilla para abrirla, pero Sonomi lo detuvo. –La llamaste "Tommy".

-Sí- se volteó con lentitud. –Se lo coloque cuando nos conocimos. Me dijo que Tomoyo era demasiado largo y ella me dejo buscarle un abréviativo.

-Es lindo. Nunca se me hubiera ocurrido.

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Eriol se relajó cuando Clow volvió a sentarse en el piso sucio. Shaoran retrocedió unos pasos para quedarse junto a Eriol y que este continuara con su interrogatorio.

-Te pones muy agresivo cuando la llamo "Tommy".

-Es lo mismo que decir que era una ramera.

-Sabes… conocí a una chica Tommy durante el viaje. Era exactamente igual que la princesa y también poseía poderes mágicos para controlar el agua. Me ayudo bastante.

-Quizás era ella, que no está muerta.

-Yo diría que era otra cosa. Sabemos que la magia es capaz de crear todo tipo de cosas ¿No, Clow? Quizás realmente era la princesa que no está tranquila porque algo falta.

-Eriol, esta conversación es ridícula y aburrida, ¿No tienes nada mejor que hacer?

-No. en todo el castillo la prioridad es encontrar al responsable de la muerte de la princesa Tommy.

-¡Deja de llamarla así!

-¿Fue eso lo que te molestó? ¿Tommy prefirió a otro hombre que a ti?- la mandíbula de Clow se tensó.

-¡El maldito la mancillo!- gritó ofuscado sin poder contenerse y lanzándose contra su propio hijo tomándolo del cuello. Eriol dio un paso atrás, con su cuerpo rígido y su corazón latiendo con fuerza. Por fin, por fin había dicho lo que tanto esperaba y reconocía que tenía una razón para su actuar.

Continuara…