—¡El maldito la mancillo!— gritó ofuscado sin poder contenerse y lanzándose contra su propio hijo tomándolo del cuello. Eriol dio un paso atrás, con su cuerpo rígido y su corazón latiendo con fuerza. Por fin, por fin había dicho lo que tanto esperaba y reconocía que tenía una razón para su actuar.
Sintió su mano fuerte apretada contra su cuello y como tapaba los conductos donde pasaba el aire. Se sintió nervioso, pero Shaoran golpeó a Clow con tanta fuerza en el estomago, que el viejo dio un paso atrás y se inclinó con dolor. Eriol se quedo helado, ni siquiera pensaba que su padre lo atacaría de esa manera; pero ya sabía de lo que era capaz.
—Lo reconoces— asintió cuando recuperaba el aliento. Shaoran estaba en guardia por si a Clow se le ocurría otro numerito.
—Dejémonos de estupideces, ¿Quieres?— se levantó el sacerdote de Tiara, intentando recuperar la calma y se acercó a su hijo, pero Shaoran se interpuso entre ellos. –Déjame con él— le pidió al muchacho, que no se movió de su posición.
—¡Ya basta, Clow!— interrumpió la voz de la reina Sonomi en la entrada de la celda, a su lado la acompañaba Xing Ke, y la afirmaba Soichiro para que no siguiera avanzando. —¡Di la verdad! ¡Sabemos todo lo que paso con Tommy, lo único que falta es tu versión!
—La más importante ¿O no?— se burló, dejando de lado cualquier forma de excusarse con ella. Sonomi se liberó del brazo de Soichiro y caminó hasta quedar frente a su sacerdote. Alzó la mano y la estrelló contra el rostro de Clow. El ruido fue seco e impactante para los demás, que no esperaban ver la reacción tan calculadora de la reina.
—¡Maldito! Te apoye en todo, te creí y confíe en ti, dándote la seguridad de mi hija y de todo mi pueblo y ¿es así como me pagas?— Sonomi comenzaba a perder su control —¡¿te burlas de mi dolor? ¡Solo porque ella no te quería! Haz hecho— Clow alzó una de sus manos hacía el cuello de la reina y lo apretó con fuerza. Los soldados y los dos reyes intentaron detenerlo, pero él apretó más. Fue Eriol quien lo detuvo con un conjuro y lo inmovilizó.
—Ella era igual a usted "Daidouji"—. Se burló Clow cuando fue liberado del conjuro de inmovilidad. La palabra Daidouji fue dicha con una cierta ironía y Sonomi se horrorizó al darse cuenta de lo estúpida que había sido. –Siempre pensé que la mejor forma de llegar al trono era por usted, pero cuando vi a Tomoyo pensé "¿Por qué debo quedarme sólo con la madre? Si puedo tener a ambas"— Sonomi dio un paso atrás y se apoyó en la persona que estaba detrás de ella, quien resulto ser Soichiro alcanzándola con sus brazos para afirmarla y protegerla. —Siempre tuvo la oportunidad de ser Daidouji, pero toda su vida resultó estar bajo su nombre de soltera "Amamiya".
—Fuiste tú… tu convenciste a los sacerdotes que me.
—No busquemos culpables sobre idioteces, Sonomi, bien sabes que te divertiste mucho siendo la única soberana de Tiara y gracias a mi obtuviste tres pilares en tu reino.
—¿Gracias a ti?—
–Sí, sólo por mí. Ahora, pensaba que me darías algo a cambio, pero cada vez que te lo pedía ponías escusas.
—¡Jamás te daría a mi hija!— le grito desesperada por todo lo que escuchaba.
—Ella ya era mía— sonrió con malicia –Todo lo que hice fue por ella. Esa niña me pertenecía.
—¡No era tuya!— gritó Sonomi junto a Soichiro. Xing Ke, sin poder razonar, le quitó la espada al rey de Naga quien se hallaba distraído y con movimientos rápidos sobrepaso a Shaoran y se detuvo frente a Clow. Este fue a retroceder, pero Xing Ke no le permitió siquiera terminar de dar su paso atrás; enterró su espada y se percató que esta atravesara su estomago. Todo quedo en silencio. Su corazón latía tan agitadamente que no pudo detenerse. Continuó enterrando con más profundidad la larga espada, hasta que ya no había más hoja.
—Nunca la toqué— dijo casi en susurros la voz tensa de Xing Ke. –Ni siquiera alcance a besarla—. Retiró la espada de Clow, y este se tambaleó hacia atrás hasta chocar con la fría pared de concreto. Se fue agachando hasta quedar sentado y sonrió.
—Hice tantas cosas por ella. Deseaba que fuera una chica fuerte y sugerí a Sonomi que la convirtiera en pilar— rió como si fuera un gran logro. —Sabía que la regla decía que los pilares se casaran, pero en ese momento no pensé en ti, Eriol—. Levantó el rostro hacía su hijo y esté vio como un hilo de sangre comenzaba a salir de su boca. Clow se llevó la mano al estomago en donde estaba la herida y palpó con sus dedos el líquido que brotaba. –No podía permitir que ustedes se casaran. Sabía que Eriol y Tomoyo se enamorarían, que ninguno de los dos se opondrían al casamiento, más si podían complementarse; eso me recordó a Kaho, ella podía intentar convertirse en pilar, si lo era, se quedaría con Eriol y mi asunto estaría arreglado, sino debería pensar en otra forma de que ambos se alejaran.
—¿No pensaste en que Kaho moriría?
—Era lo que menos me importaba—.
Los dientes de Eriol se juntaron con fuerza por la rabia, que Shaoran le afirmó un brazo para que no se fuera en contra de su propio padre. –Cuando te enfadaste y te marchaste, me dio un gran alivio, sabes. Después de que estuviera casado con ella, intentaría recuperarte, pero ella se negó al casamiento tanto tiempo… y… cuando ya estaba por cumplir la mayoría de edad y todo estaba dispuesto— giró su vista hacía Xing Ke, quien lo miraba con odio –Apareciste tú. Un pueblerino mediocre. Pensaste que podías arrebatármela después de todo lo que sacrifique por ella.
—¿Qué sacrificaste?— preguntó Eriol, dando un paso hacía él —¿Qué fue lo que sacrificaste? ¿La vida de Kaho? ¡Dispones de la vida de las personas como si no significara nada y cuando ves que las cosas no resultas sacas todo de raíz! Asesinaste a mi novia y a la princesa Tomoyo, sin compasión.
—¡No!
—¡Como las cosas no te funcionaron decidiste eliminarla!— Eriol lo afirmó del cuello de su túnica y lo zamarreó. Ninguno de los presentes hizo algo para detenerlo. —¡¿Qué te hizo Kaho? ¿¡Y la princesa! ¡Maldición! ¡¿Qué te hice yo? ¡Soy tu hijo! ¡Y a ti, ni siquiera eso te importo! ¡Vi morir a mi novia por el poder del elemento fuego! ¡La vi morir quemada frente a mis ojos y ahora poseo este poder que me tortura! ¡Sólo porque tu no deseabas algo que nunca podrías tener! ¡¿Crees que la princesa se casaría contigo? ¡¿Crees que los reyes lo permitirían?— las lagrimas brotaron con rapidez, mientras sus rojos se enardecían. —¡¿Y ahora no queda nada? ¡Te sientes bien con eso! ¡Destruiste todo lo que deseabas, sacrificando los sentimientos de otras personas! ¡No fue tu sacrificio, fue el nuestro!
—¡YO NO QUERIA MATARLA!— le gritó —¡Pero cuando la seguí y la vi con ese imbécil ya no me pude detener! ¡La afirme con mis manos y apreté su cuello bajo el agua hasta que ya no se movió!—. Eriol dio unos pasos hacia atrás, soltando la ropa de Clow como si esta le quemara; Con desprecio, rechazo, asco. Estaba tambaleando, por fin hablaba, por fin decía todo lo que necesitaba, pero los sentimientos que salieron a flote fueron más de lo que esperaba. –Nunca quise lastimarla— susurró llorando, lamentándose por lo que había hecho. –Incluso… cuando ya no respiraba la saque del agua pensé en suicidarme… pero no pude. Deje que el agua se la llevara hasta el fondo del lago.
—¡Tú…— se adelantó Soichiro con la mirada iracunda y la mandíbula apretada —…no morirás! Mis sacerdotes te curaran, pero lo que vendrá para ti será peor que la muerte—. Clow cerró los ojos y se despreocupo de su cuerpo.
Soichiro afirmó la mano de Sonomi y la sacó de ese lugar mientras los demás los seguían. Xing Ke y Eriol estaban abatidos. Shaoran cerró la puerta tras él y observo a uno de sus soldados. —Llama a un sacerdote y dile que hay un herido, que lo curen.
—¡Si, señor!— el soldado se marchó rápidamente.
—Fujitaka— llamó Soichiro –Pido su autorización para tomar bajo la tutela de Naga al prisionero.
—Como podría negarme, Soichiro… después de todo lo que hemos escuchado.
—.—.—.—
El monumento de cristal terminó de salir del agua. Los sacerdotes de Naga con sus poderes pudieron remover la tumba que había permanecido durante un largo año en el fondo del lago. Spinel y Nakuru se encontraban en la orilla, observando en silenció como el agua subía su habitual altura y llegaba hasta los pies de los sacerdotes.
—No quieren que la saqué— comentó el pequeño gato.
—El agua siempre protegerá a su pilar—. Ambos ya sabían lo que ocurría en el castillo y Spinel prefería mantenerse lo más alejado posible de ese lugar en donde iban a enjuiciar su creador.
—¿Qué pasará conmigo, Nakuru?
—Nada. ¿Por qué?
—Yo soy la obra de Clow. Si a él lo condenan a muerte.
—No pasara nada, Spinel. Ya verás como todo saldrá bien, encontraran una forma de protegernos.
—Inclusive a ti.
—Sí, a ambos—. Los dos se alejaron de la orilla cuando la lapida de cristal se poso en la arena. Los carruajes de los reyes llegaban con su inmensa escolta.
En cuanto Nakuru se acercó hasta la tumba, la observo. Como si estuviera dormida, como si de un momento a otro despertara y la saludara.
Soichiro fue el primero en bajarse y ayudar a Sonomi, y los dos, juntos, caminaron hasta su hija.
Spinel se hizo a un lado, estaba con su forma de gato, pero no deseaba encontrarse con ellos; de alguna manera se sentía responsable por provenir de Clow, por ser parte de una persona tan malvada y calculadora.
—No debes sentir vergüenza, Spinel— lo llamó Eriol colocándose a su lado. Spinel no respondió. Durante todo el camino, en su misión, protegió a Clow; pensó que su amo siempre estaba en lo correcto, había creado una ideología con él y pensaba que Tomoyo era la que no le daba importancia, pero estaba equivocado, jamás pudo conocer a sus amos, quizás que otras cosas había hecho que permanecerían en silencio.
—Es difícil.
—Nadie dijo que sería fácil, pero no es nuestra responsabilidad. No por ser sus hijos seremos responsables de sus actos.
—¿Cuál será su castigo?
—No lo sabemos. Solo que no será la muerte. Vivirá.
—¿Y cuando muera?
—Si me permites, yo te abasteceré, Spinel—. El gato guardó silencio por un largo rato observando atónito los ojos de Eriol, preguntándose si lo que acababa de escuchar era cierto. Agachó la cabeza y las orejas, y asintió.
—¿De verdad?— preguntó. Y la suave voz de Eriol asintió. No pudo levantar la cabeza y el joven lo comprendió a la perfección. Alzo sus manos juntas para formar un espacio suficiente para que el gato se posara en ellas. Y lo hizo, con demora, pero lo hizo. Y en cuanto estuvo ahí sintió que algunas gotas caían sobre sus palmas –"Lagrimas"— pensó, y escuchó con claridad cuando el pequeño animal asentía con vergüenza —Gracias, Eriol— le dijo y él sonrió.
—.—.—.—
Xing Ke se mantuvo en su lugar, junto a la reina Sonomi. No podía despegarse de ella hasta que el rey Fujitaka lo levantará de su misión. Deseaba marcharse de ese lugar. Después de que los reyes certificaran que era la princesa, volvería al lago y sobre la superficie se crearía un pequeño templo en su honor.
Él no se atrevió a acercarse a la tumba, mantuvo la mirada baja en todo momento. La melancolía se reflejaba en su mirada y é hecho de verla lo dejaría desolado. Sintió cuando la mano de una persona se colocaba sobre su hombro, y volteó a observarlo.
—Acompáñame— le dijo el pelinegro. Los dos se retiraron unos metros de la multitud.
—Quiero mostrarte algo, puedes esperarme en la playa antes de llegar a Italy.
—Sí, pero eso es muy lejos.
—No es tanto—. Sonrió Eriol, dándole animo.
—.—.—.—
Eriol corrió por el bosque con todas sus fuerzas. Estaba decidido, no dudaría cuando llegara al final del camino y… saltaría. Y así lo hizo. Saltó y esperó no matarse en el intento. El agua estaba turbulenta, igual a la primera vez que cayó en ella. Cerró la boca y aguantó la respiración. El agua no tardo mucho en sobrepasarlo y darlo una y otra vuelta a su antojo. Sus brazos lucharon por salir a flote pero fue inútil. Chocó contra una piedra que le paralizo un brazo y sintió pánico. Si no se mató en la primera vez, fue por suerte, pero nadie le dijo que la tendría en la segunda. Fue muy arriesgado de su parte creer que podría resultar así y que viviría para contarlo. Pero sus miedos desaparecieron cuando los brazos delgados y blancos de Tommy lo rodearon por el cuello y lo sacaron a flote. Eriol pudo respirar a sus anchas y se sintió aliviado.
—Debes olvidar esa forma de nadar. Es muy peligrosa.
—Intentaba suicidarme— dijo Eriol casi en susurros.
—Mentiroso— sentencio Tommy y él sonrió.
—No, necesitaba verte.
—¿Y no podrías siquiera llamarme?
—¿A dónde?— preguntó. —¿A los cuatro vientos?—. Los dos nadaron hasta la orilla, con el río apoyándolos, más tranquilo. Salieron riendo del agua con el cuerpo cansado en extremo. Tomoyo tocó la arena con sus pies descalzos y sintió la tibieza de esta.
—¿Estas en una misión?
—No. Ya termine mis misiones. Ahora soy un chico desempleado.
—Eso es bueno.
—Sí. Estoy en mi tiempo libre—. Los dos se sentaron en la arena. –Pero no estoy solo—. Tommy observó su rostro sonriente, mientras él alzaba una de sus manos hacía atrás, apuntando algo a su espalda. Tommy volteó a mirar al joven que caminaba por la arena hacía ellos.
—Xing Ke— susurró y se incorporó con lentitud. Él llegó hasta ella y le tomó las manos. Eriol se sintió realmente incomodó. Lo mejor era no interrumpir ese momento. Ellos se amaban y él solo sentía una atracción respecto a ella. No iba a ser él quien los separara ahora que volvían a encontrarse. Xing Ke se vio reflejado en los ojos oscuros de su amada y sonrió con ternura. –regresaste.
—Lo siento— se acercó hasta ella y alzó su mano para acariciarle el rostro. Una lagrima resbalo por su mejilla que fue interceptada por los dedos del pelinegro. –No sabía que me esperabas.
—Nos quedamos de juntar, pero no pude hablar con mi madre.
—Ya he hablado con ella y creo que le agrado.
—¿De verdad? Mi madre es una buena persona, ella sabrá quererte, Xing Ke.
—Creo que volveré a Tiara.
—Eso suena genial— ella bajó la mirada apenada, y le tomó la mano que mantenía apoyada en su rostro. –Xing Ke, sobre lo que dijiste aquella noche.
—¿Qué? Que te amo, que estoy terriblemente enamorado de ti y que me encantaría casarme contigo—. Tommy levantó las pestañas hasta él y sonrió.
—Sí, eso… quiero decirte que yo también te amo, pero no podremos—. El la acalló colocando sus manos sobre los labios de ella y negó con la cabeza
—Ya no digas más— se acercó con lentitud y cuidado, entrecerrando los ojos y sintió su contacto. Su piel estaba fría, pero en sus labios se podía notar un poco de calor. Se dejo llevar, mientras profundizaba su beso.
El final del viaje
Capítulo Final
Un Beso
—Ellos se aman— comentó Spinel, sintiéndose mareado. Eriol lo mantenía en sus manos y vio cuando el pequeño gato perdió el equilibrio y caía a la arena. Eriol alcanzó a afirmarlo y lo hizo reaccionar, pero el pequeño gato no despertó.
—"¿Qué haces, Clow?— preguntó Spinel saliendo detrás de su amo. Clow, quien estaba entre unos matorrales se sobresaltó y afirmó al pequeño gato en sus manos. Spinel alcanzó a ver a la pareja jugando en el agua y riendo como si fueran dos niños.
—Nada. ¿Qué haces aquí?— no se percato en ese instante, pero parecía estar molesto y lo entendía, su novia no le prestaba la suficiente atención.
—Solo paseaba. Sabes que me gusta salir por estos lugares cuando las personas están en sus casas—. El rostro de Clow sobre él estaba iracundo, lo afirmó con tanta fuerza que no fue capaz de responder a sus movimientos. Este lo zamarreó hasta que el gato quedo demasiado mareado para reaccionar. Lo dejo caer al piso dándose un fuerte y seco golpe, el que pudo ser peor si no fuera por la arena que amortiguó su caída. Su mirada quedo justo hacía el lago y notó cuando Tomoyo, que era una de las personas que estaba en el agua, quedaba sola. Clow se acercaba a ella con pasos fuertes y firmes. Notó que conversaban y ella se sobresaltaba al verlo. Ambos discutían por algo. Cerró los ojos un tanto aturdido y después de pocos segundos volvió a abrirlos. Vio que Clow se movía y el agua comenzaba a subir hasta cubrirlos por completo. ¿Y la princesa? Fue su pregunta vaga que desapareció cuando Clow se acercó hasta él. Su mirada era diferente, intimidante, molesta y sus labios denotaban una sonrisa triunfadora.
—Clow— lo llamó el pequeño gato intentando incorporarse. Pero se alegro cuando sintió las manos frías de su creador. Esté alzó su mano sobre él y todo su cuerpo comenzó a apretarse como si estuviera expuesto a mucha presión. La cabeza, las manos y las piernas estaban siendo estrujadas desde adentro. –Clow— llamó en suplica. No deseaba reconocerlo, pero él era el causante de eso y le dolía, no podía siquiera pensar.
—No debías seguirme, Spy, lo siento tanto—. Spinel dejo de respirar, casi al mismo tiempo en que su corazón dejaba de palpitar. –De verdad, lo lamento.
En cuanto despertó ya no se encontraba en la orilla, sino en los brazos de una niña que caminaba hasta el castillo. Ella atravesó las rejas y a los guardias y le entregó el gato a uno de los soldados. No pudo verle muy bien el rostro, pero si escucho su voz.
—Estaba perdido, sé que es de aquí.
—Muchas gracias, pequeña— agradeció uno de los soldados, mientras lo recibía en sus manos.
—De nada— sonrió y le acarició la cabeza al gatito. —¿Cómo se llama?—
—Su nombre es Spinel."
—Ahí la conocí— susurró mientras volvía en sí.
—¡Spinel! ¡Spinel-Sun reacciona!—. Eriol estaba agitado y a su lado Xing Ke que lo miraba con preocupación. Abrió los ojos y se incorporó con la cabeza mareada. —¿Te sientes mejor?
—No, mucho ¿Dónde está la princesa?
—Se ha marchado— comentó Xing Ke con más tranquilidad y con los ojos reflejando animo. –Está en un lugar mejor.
—Esperó que esté bien.
—Lo estará— concluyó Xing Ke y acarició la cabeza del gatito.
—Déjame, Te llevaré a casa—. Sonrió Eriol y lo llevó durante todo el camino en sus brazos. Pudo sentir su calor y el perfume de su nuevo amo, y se sintió aliviado. Cerró los ojos y se perdió en sus sueños, esperando que de una buena vez, todo hubiese terminado.
Fin.
Y finalmente, se da por terminado el Fic.
Espero que lo hayan disfrutado. En lo particular, creo que no ha sido de los mejores, pero me ha gustado la trama.
Espero que a ustedes tambien y que me manden review para darme a conocer sus opiniones, criticas y todo lo que quieran, siempre manteniendo el respeto.
Hasta el siguiente FIC!
