"Definitivamente esto no es normal", se cuestionaba internamente el joven mientras se dirigía a buscar a sus amigos, algo extraño estaba sucediendo y pensaba averiguarlo con o sin ayuda, tenía la firme convicción de que algo le pasaba a Yamcha, en el tiempo que estuvieron entrenando juntos no recordaba haberlo visto tan aturdido, pero desde el día de hoy por la tarde, notó en su comportamiento algo diferente, y más cuando con mucha astucia, evadió la pregunta que le había hecho al estar en el balcón de su habitación, en ese momento decidió no cuestionarlo, estaba seguro que cuando su ánimo mejorara él iría a contárselo; tal vez no era algo tan grave, pero definitivamente alteraba los pensamientos del chico.
Seguramente Puar podría saber algo, pero escasamente el fiel compañero de Yamcha hablaba con alguien, y desde hace unas horas atrás que llegaron al torneo se había desaparecido junto con Oolong. Detuvo un poco su andar, observó el estrecho camino rodeado de árboles por el que se conducía rumbo al hotel, era el mismo camino que su viejo amigo había tomado para llegar al área de entrenamiento, con un resoplido de resignación continuó su marcha, no tenía deseos de seguir torturándose con sus enredados pensamientos. Definitivamente Goku era otra historia.
Una pieza hacia ceder a la otra y esta a la siguiente y así subsecuentemente las piezas iban cayendo en un orden sorprendente, mientras tres pares de ojos observaban aburridos la acción.
– Esto ya es el colmo, esos dos son unos desconsiderados – bufó molesto el chico del tercer ojo, golpeando la pequeña mesa en que jugaban, haciendo que las piezas se descontrolaran y perdieran el seguimiento.
– No te preocupes Ten, ya conoces a Goku, le encantan las batallas, lo más seguro es que vengan pronto.
– Bueno yo traeré unos refrescos mientras esperamos – la encantadora chica de cabello azul oscuro colocó tres refrescos en la mesa.
– No esperaré ni un minuto más – dijo levantándose de golpe haciendo que los refrescos se derramaran un poco.
– Relájense chicos, porque mejor no ven una de mis revistas para pasar el tiempo – dijo Roshi sin despegar en ningún momento la vista de su ejemplar.
Una gota de sudor bajó por la frente de los chicos al escuchar la grandiosa idea de su maestro.
– Chaoz, que te parece otra partida de dominó.
– Pero…
Una intimidatoria mirada de su amigo fue suficiente para cambiar de opinión, se sentó a la mesa junto con Lunch para volver al aburrido juego.
Cansado de no obtener respuesta luego de insistir en la puerta, se dirigió a la habitación de Ten, sus pensamientos se mostraron confundidos nuevamente, estaba seguro que Yamcha le había dicho que iría a descansar a su habitación, pero claramente no se encontraba allí, odiaba estar lleno de incertidumbres, pero no quería darle más importancia al asunto, "tal vez no es tan relevante".
Se detuvo a unas cuantas puertas de la anterior esperando que Yamcha se encontrara con sus otros amigos en la habitación de Ten, tocó a la puerta levemente y escuchó un trío de voces que lo invitaban a pasar, el cuadro en la habitación no era muy alentador, dos de sus amigos veían con total fastidio un juego de dominó a medio empezar, el maestro Roshi ni se había percatado de su presencia, la única que lo saludó con entusiasmo fue Lunch quien cortésmente le ofreció un vaso de refresco.
– Hola amigos – dijo finalmente el chico sentándose en la mesa con los muchachos.
– Hola Krilin – respondieron al unísono.
– ¿Dónde está Goku? – preguntó Chaoz sorprendido de no haberlo visto entrar.
– En realidad no lo sé, dijo que tenía que hacer no sé qué cosa y se fue – su tono denotaba completa molestia.
– Bueno, eso es extraño, pero por qué no nos vamos a comer nosotros – preguntó Lunch quien jugaba con una pieza de dominó entre sus dedos.
– Sí, ella tiene razón – replicó Ten – pero primero vamos por Yamcha.
– No está – su tono molesto no había cambiado en nada.
– Pero dijiste que se había ido a su habitación – recordó Chaoz lo que Krilin les dijo cuando el joven se retiro del entrenamiento.
– Pues eso me dijo pero no está, pasé a su habitación cuando venía hacia acá y no contestó nadie.
– No hay de qué preocuparnos, a lo mejor esté con Bulma – sonrió lunch, mientras se dirigía a la puerta impaciente – ¿nos vamos?
"Bulma" ¿cómo pudo pasar ese punto por alto?, claro, era lógico que Yamcha se encontrara con su novia, pero ahora que lo pensaba bien, luego de llegar al torneo no había visto a Bulma para nada, se reprochó mentalmente, como lo sospechó sus preocupaciones fueron innecesarias, como el chico no había visto a Bulma en un largo tiempo era lógico que se comportara ansioso, seguramente solo pensaba en verla, pero entonces ¿por qué le evadió el tema?, no, no iba a comenzar a ver fantasmas en donde no los había, suficiente había tenido ya.
– KRILIN – gritaron sus tres amigos al ver al chico sumido en sus pensamientos.
Con un leve sobresalto, a causa del grito volvió a la realidad – Lo siento, que dicen si mejor nos vamos a cenar.
– Sí, es lo que decíamos – confirmaron sus tres amigos en una sola voz.
– Maestro Roshi, ¿no nos acompañará? – Lunch miró al maestro Roshi despegar sus ojos por fin de su preciado ejemplar.
- ¿Eh? ¿A dónde van?, ¡Krilin!, pero que sorpresa que estés aquí.
Un suspiro de resignación escapó del chico – nos acompaña a cenar maestro- dijo ignorando el anterior comentario.
– No, no tengo hambre, vayan ustedes yo estoy ocupado.
Sin perder más tiempo los cuatro dieron media vuelta hacia la puerta, para por fin saciar su apetito en algún restaurante cercano a los alrededores del hotel.
Sentía que estaba siendo castigado por algún grave pecado, sus pensamientos se habían dado a la tarea de torturarlo, por alguna razón no se encontraba conforme, es cierto que Yamcha no había tenido contacto con su novia por mucho tiempo, pero eso significaría que su amigo tendría que estar feliz y sin embargo se veía bastante perturbado, suponía que era por Bulma pero ¿Por qué?, lo único que podía suponer es que estuvieran juntos en estos momentos. Dejó por fin de torturarse tanto, al sentir la mano de Ten sobre su hombro – ¿Todo bien? – preguntó Ten un poco aturdido por el reciente comportamiento de Krilin, asintió no tan convencido de sí mismo, pero resolvió que eso era lo mejor que podía hacer en estos momentos, luego tal vez si sus amigos se lo permitían, podría ayudarles y al mismo tiempo despejar él mismo sus agobiantes pensamientos.
Era de suponer que el rencuentro con su novia no sería fácil, pero definitivamente no fue tampoco lo que en un principio había esperado, trató de comprender un poco la situación de su novia, se maldijo una y mil veces por no haber regresado de su viaje cuando ella se lo pidió, y más aún por haberlo realizado, ahora sentía que pagaba las consecuencias. Cuidadosamente se acercó a ella, no quería alterar más su estado de ánimo, ¿cuál podría ser la mejor manera para calmarla un poco?, lo único que quería era relajarla, tal vez aproximarse delicadamente a ella para calmar sus nervios podría funcionar.
Todo a su alrededor era extraño, sentía el suave rose de los dedos de Yamcha sobre su rostro, ya no quería llorar, ni gritar, solo quería sentirse tranquila, relajada y olvidar sus preocupaciones, lo mejor sería serenarse un poco y aunque no quisiera aceptarlo, las caricias de su novio estaban consiguiendo un efecto positivo en su turbado ser, calmando un poco su anterior irritación; era confuso, no encontraba explicación para sus sentimientos, las continuas caricias de su novio la confundían, se sentía cómoda y tranquila, con delicadeza apoyó su cabeza en el pecho del joven, una sonrisa se dibujó en el rostro de Yamcha, tal vez por fin había logrado calmarla, tomó entre sus brazos la estrecha cintura de su novia y la abrazó aún más pegándola a su cuerpo, respiro un poco más relajado, la reticencia de su novia había desaparecido.
Sintió oprimírsele el corazón y trató por todos los medios de controlarse, aun sabiendo que su intento era casi imposible de lograr, sentía él mismo la energía que emanaba de su cuerpo, pero su amigo parecía demasiado concentrado como para percatarse de su presencia, quiso dar la vuelta y salir volando lejos de ahí, lejos de ella y lejos de las extrañas sensaciones que su amiga le hacía sentir, pero no podía, por muy extraño que pareciera, Bulma había activado en su ser una parte que hasta entonces había permanecido escondida en él. Su desconcierto, sin embargo no duró mucho al percatarse del cambio de actitud de su amiga.
Sentía las suaves caricias de Yamcha sobre su espalda, por un momento se rindió ante ellas pero un repentino recuerdo la sacó de su ensoñación, pensó en el delicado beso que compartió con su amigo hacía unas horas atrás y lo más cortésmente que pudo se separó del abrazo al cual estaba siendo voluntariamente sometida, escuchó su nombre proveniente de labios de su novio y lo observó directo a los ojos, de nuevo se encontró con un cúmulo de sentimientos en ellos, rozó suavemente la mejilla de su pareja con sus dedos y sintió como el cuerpo del joven se tensaba, "perdóname". No quería verlo así, pero tenía que aclarar sus sentimientos. Sí, era estúpido, pero en poco tiempo Goku se había colado muy dentro de sus pensamientos, quizá porl el largo tiempo que tenía de conocerlo.
– te prometo… que hablaremos mañana.
Ssu suave voz le hizo despertar de su ensueño y repentinamente todo tomó forma, tal vez lo mejor sería dejarla descansar un poco, mañana hablaría con ella, mañana sabría que todo volvería a la normalidad.
– Te sientes mejor preciosa.
No pudo evitar sentirse mal ante su comentario, casi olvidaba como solía llamarla cariñosamente. – Si, gracias, te prometo que mañana ha…
– Tranquila, – dijo colocando su dedo índice frente a sus labios – comprendo cómo te sientes por favor disculpa mi tonta actitud, juro que no quise confundir tus pensamientos – le ofreció una sincera sonrisa y retrocedió unos pasos – que descanse preciosa – dicho esto se alejó para salir de la habitación.
Lo vio desaparecer tras la puerta, realmente Yamcha no era quien turbaba sus pensamientos, él quería lo mejor para ella, pero ¿por qué demonios la dejó sola? Se sintió tan poca cosa cuando lo vio azotar la puerta de su casa al marcharse en aquella ocasión y ahora todo era tan diferente, ¿por qué lo quería tanto?, sintió como las lagrimas amenazaban con desbordarse de nuevo por sus hermosos ojos azules pero se contuvo, ya había tenido suficiente, intentó caminar hacia su cama y recostarse para pensar mejor su situación, sin embargo los acontecimientos tan recientes al igual que sus confusos pensamientos la habían agotado emocionalmente, sintió de pronto como su cuerpo perdía equilibrio y observó su habitación, parecía dar vueltas bruscamente, un vano intento por encontrar apoyo fue la última reacción de su cansado cuerpo antes de sentir oscurecerse su visión y perder la estabilidad. Lo único que pudo notar fue no caer pesadamente al suelo.
No existía nada mejor para probar su autocontrol que los sucesos vividos en los últimos minutos, el observar como la chica se dejaba guiar por su abrazo lo hizo dudar de lo que quería, aunque tampoco estaba completamente seguro sobre qué es lo que quería, lo único que sabía es que tenía que ver con Bulma. Definitivamente tuvo mucha suerte, el chico al parecer estaba igual de agobiado que su novia y no se dio cuenta del repentino aumento de energía que tuvo al ver ambos cuerpos tan juntos; sin embargo toda alteración de sus sentidos aminoró al observar el cambio de actitud de su amiga, se relajó por completo al observar la retirada por parte del novio; fue exactamente lo que estaba esperando silenciosamente, dudaba mucho intervenir en algún momento, no tenía motivos suficientes para hacerlo, Yamcha, por mucho que le pesara era su novio y él nada tenía que hacer ahí.
Se mantuvo pensativo momentáneamente, no sabía realmente como debía actuar, la vio dar unos cuantos pasos al frente permitiendo que la tenue luz iluminara su figura que hasta en ese momento no había podido apreciar, como si hubiesen activado algún mecanismo de su cuerpo, su respiración se aceleró inmediatamente al ver la figura de su amiga cubierta por una diminuta toalla, a pesar de ello su reacción cambió al observar como Bulma perdía el equilibrio y caía inconsciente, utilizando toda la rapidez que su cuerpo le permitió, pudo evitar que cayera al suelo.
No pudo rehuir a embelesarse con la delicada figura que tenía en brazos, con delicadeza acarició sus sonrosadas mejías y con sumo cuidado la llevó hasta su cama, se permitió observarla sin ningún disimulo una vez más y casi contra su voluntad la cubrió con la blanca sábana que ahí estaba, contempló su apacible rostro mientras buscaba un paño para humedecerlo y colocarlo en su frente. Se acercó unos momentos después para acomodar el lienzo, no pasó mucho tiempo para que la joven despertara.
Trató de enfocar su vista un poco antes de abrir completamente los ojos, se sorprendió un poco al ver al causante de sus enredados pensamientos frente a ella, pero también estuvo complacida de saberlo ahí, quería entender de una vez por todas que era lo que le pasaba con Goku, no iba a negar que le hacía sentir diversas emociones pero el reciente encuentro con Yamcha estaba muy presente en estos momentos y eso le traía muchas confusiones. Quería a Yamcha, eso no lo podía negar él era una parte muy importante en su vida, le dijo que se había ido por hacerla sentir orgullosa de su fuerza, eso no le importaba mucho ahora, tal vez cuando era una chiquilla, pero ahora lo que quería era un hombre que la amara y al cual amar.
– ¿Te encuentras bien?
Giró un poco su rostro hacia Goku desechando sus anteriores pensamientos, vio en sus ojos incertidumbre y no quería que él se sintiera confundido – Si, gracias – sintió algo extraño en su frente y se llevó su mano hasta ahí – ¿qué es esto? – dijo observando el paño con curiosidad.
– Yo te lo puse para que te sintieras mejor – mencionó satisfecho.
Una pequeña risa abandonó los labios de Bulma – Goku, esto no era necesario, no tengo fiebre – siguió sonriendo.
– ¡Oh! lo siento... no lo sabía – agachó un poco su rostro.
Paró de reír al observar el acongojado semblante de su amigo– no te pongas así, agradezco tu preocupación.
Se sentó en la cama sintiendo como la blanca sábana que la cubría caía a sus piernas, instintivamente llevó sus brazos a su pecho para cubrirse, había olvidado por completo que solo estaba cubierta por una toalla. No pudo evitar observar como Goku desviaba su rostro apenado y con un leve sonrojo, trató de ocultar su sonrisa pero le fue imposible, retiró una de sus manos de su pecho y la colocó dulcemente en el rostro de Goku obligándolo a mirarla, nuevamente se sintió complacida de saberse protegida y confiada de su amigo en cualquier circunstancia, él jamás se aprovecharía de nadie y menos de sus seres queridos.
– No te pongas así, agradezco mucho tus atenciones y cuidados – le sonrió afablemente– iré a cambiarme, ni creas que no iremos a cenar ¿eh? – dijo mientras se levantaba cuidadosamente de la cama y tomaba el vestido que estaba al otro lado de ésta.
Le sonrió y la observó de nuevo retirarse al baño, no creyó que existiese una mujer tan hermosa como ella; no pudo pasar por alto el cambio tan repentino de actitud que tuvo su amiga al solo abrir los ojos, "seguramente pensaba en él", pero como no hacerlo, aunque no lo quisiera aceptar, la relación de Yamcha con su amiga, ya llevaba algunos años y él apenas llevaba un día tratando de agradarle, no como un amigo sino como un hombre, tal vez pudiera hacer que se fijara en él, pero escasamente creyó posible que ella se olvidara de su actual novio, ¿Seguiría aún enojada con él?, no lo sabía, pero trataría de hacerla sentir bien esta noche.
Por lo que sabía Yamcha la había dejado sola por irse a entrenar o por lo menos eso fue lo que le dijo cuando le preguntó por él ¿Pero era solo ese el problema?, tal vez con suerte haría que le dijese el porqué de su resentimiento. Siendo sincero, eso no representaba para él un gran problema, entrenar era casi un estilo de vida y no se imaginaba vivir sin un arduo y continuo entrenamiento y menos sin el calor de las batallas. "¿Sería yo capaz de comportarse igual?", Yamcha prefirió el entreno que a su novia, no estaba completamente seguro de su respuesta, pero definitivamente las sensaciones que Bulma le hacía sentir eran demasiado agradables como para querer alejarse de ella, resolvió que él nunca dejaría sola a una mujer como su amiga. Caminó un poco hacia el balcón y sintió la suave brisa golpear su rostro, cerró el entreabierto ventanal y se autoreflejó en el vidrio, notó con disgusto que aún no se encontraba listo para la cena.
El sonido de la puerta que conducía a la ducha, lo hizo retirar la vista de su propio reflejo para dejar que sus ojos se deleitaran con una mejor visión, sonrió ante la esbelta figura de su amiga acercándose a él, llevaba un corto vestido negro que apenas y era un poco más largo que la toalla que antes la cubría, las tiras se sujetaban a su cuello para dar más realce al profundo escote en V del vestido.
Con satisfacción la fémina observó la reacción de Gokú al verla, se sintió complacida al notar que tal vez su atracción hacia el chico no era unidireccional, acercándose un poco más y poniendo sus manos en la cintura dio una vuelta entera sobre sí misma lo suficientemente despacio como para que el chico apreciara el amplio escote en su espalda.
– ¿Cómo me veo? – preguntó con autosuficiencia, definitivamente la modestia no era una cualidad en ella.
Goku la observo por enésima vez de pies a cabeza, sumido en sus propios pensamientos, definitivamente la veía pero no la escuchaba, - hermosa – susurró lo suficientemente audible como para que su interlocutora lo escuchara.
– Gracias – dijo sonriendo mientras se hacía camino a un pequeño tocador para sacar algunos cosméticos y terminar su rutina.
– Bulma… yo – observó como Bulma lo encaraba aún sentada.
– Pasa algo malo.
– Es solo que aún no estoy listo – contestó un poco apenado.
– ¡Ah! era eso, no te preocupes por tu ropa, yo siempre estoy preparada – le guiño un ojo y se dio la vuelta para seguir maquillándose.
– No es eso, tengo ropa pero tengo que ir por ella.
– Ya veo, entonces no te preocupes te esperaré aquí mientras termino.
– Esta bien, no tardo – estaba muy ansioso por la cena, se veía muy hermosa y lo menos que podía hacer era arreglarse un poco también.
Su habitación no estaba muy lejos pero si en diferentes áreas, los participantes estaban confinados a cierta parte del hotel, no tomó el elevador, era demasiado lento a su parecer así que en unos cuantos segundos había saltado tres pisos por las escaleras, no corrió para no hacer tanto escándalo pero iba con paso rápido, estaba a unas cuantas puertas de la habitación que le habían otorgado cuando escuchó una suave voz, se detuvo un poco intrigado, no reconoció ni la voz ni el Ki de quien le hablaba, se giró y pudo notar a una bella joven de largo cabello y ojos negros que lo observaba detenidamente, su piel era medianamente blanca y lucía un atuendo de combate, notó como ésta se le acercaba con toda confianza por lo que dió un paso hacia atrás arqueando una ceja en sorpresa, ante ese gesto la observó detenerse y fruncir levemente el ceño.
– Qué pasa Goku, ¿no me recuerdas? – su tono se mantuvo suave, contrario a lo que mostraban sus facciones.
La oteó detenidamente pero no la recordó – ¿Quién eres? – la vio constreñir su rostro en muetra de reproche.
– ¿no me recuerdas? – preguntó elevando un poco el tono.
– Discúlpame, dime quien eres por favor, ¡tengo prisa!
Como se atrevía a decirle algo así, respiró profundo tratando de calmarse un poco, no quería alterarse más en estos momentos – ¿por qué tienes tanta prisa? – interrogó perspicaz.
– Iré a cenar con una amiga y se hace tarde, nos vemos – saludó con la mano y dio media vuelta siguiendo su camino sin mirar atrás.
Quiso detenerlo pero resolvió dejarlo así, como osaba no recordarla luego de la promesa que le hizo "tonto, como se atreve", dio media vuelta para entrar a su habitación cuando recordó las últimas palabras de su prometido.
- iré a cenar con una amiga.
- Con una amiga – repitió con voz queda, giró su rostro hacia donde estaba anteriormente el joven viendo como el pasillo se encontraba solo, angpstó su mirada ate el descubrimiento, nadie la despreciaba y menos su prometido, había estado esperando por él muchos años y ya no esperaría más; había venido a este lugar decidida a recordarle a Goku su compromiso y por supuesto que lo cumpliría, puso los ojos en el chico desde hacía mucho tiempo, así que definitivamente Goku sería para ella. Sonrió satisfecha ante su conclusión, averiguaría también quien era la chica por la que su prometido llevaba tanta prisa, nadie iba a interponerse en su camino, Goku ya estaba comprometido.
Tan rápido como le fue posible se duchó y cambió, no es que tuviera todo un extenso guardarropa pero tenía un par de prendas que podía utilizar; un pantalón negro de vestir y una camisa roja del mismo estilo formaban el sencillo pero atractivo conjunto, sin perder más tiempo se dirigió nuevamente a la habitación de Bulma.
Estaba lista, había terminado de darse los últimos retoques y complacida observaba el resultado frente al espejo, quería llevar a Goku a un lujoso restaurante en la Capital del Oeste, estaba lejos pero si iban volando estarían allí en un par de minutos; realmente no quería estar en el hotel, tal vez si se alejaba un poco de ese lugar podría pensar mejor sobre los recientes sucesos, escuchó un leve sonido en el balcón y observó la ventana cerrada, no recordó haberla cerrado pero sonrio y se levantó para dejarlo entrar. Su vista estaba fija en el suelo por lo que se permitió escudriñar con gran detenimiento el cuerpo de su amigo, sus pectorales se marcaban perfectamente con esa camisa y su pantalón se ajustaba un poco a su cuerpo, se acercó sigilosa mientras notaba el apenado rostro de su amigo.
Tensó su cuerpo involuntariamente al sentir el suave roce de los dedos de Bulma sobre su pecho.
– Perfecto – sonrió al observar que se veía mucho más atractivo sin abotonar tan arriba la camisa.
– Gracias – respondió con voz queda al cumplido.
– Goku, quiero que me lleves a la Capital del Oeste – dijo colocando su otra mano en el pecho del joven – quiero llevarte a uno de mis restaurantes favoritos.
Sonrió al escucharla y con delicadeza la atrajo hacia sí; un poco más de media hora había pasado desde que dejó a Krilin con un enredo de pensamientos, aún quedaba mucho tiempo para estar juntos, dejó a un lado sus pensamientos al sentir como los delicados brazos de Bulma rodeaban su cuello, la tomó de la cintura delicadamente y la observó por unos instantes, sintió deseos de besarla nuevamente y como si Bulma lo leyera en sus ojos, unió sus labios a los de su amigo por segunda vez.
Ambos se perdieron en la gratificante sensación de un anhelado beso, delicado y plácido que duro unos pocos instantes, lo suficiente como para recompensar sus anteriores deseos.
– Llévame lejos Goku – susurró en el oído del chico mientras se aferraba más a él apoyando su cabeza en el espacio entre su hombro y su cuello.
Con satisfacción, aspiró el aroma de la mujer en sus brazos decidido a cumplir su deseo, la llevaría lejos, hasta donde ella quisiera llegar.
Azul, fue lo único que sus ojos pudieron distinguir al observar sorprendida desde su balcón, como su prometido se elevaba por los cielos con una mujer de cabellera azul en brazos, anteriormente igual de admirada lo observó descender unos cuantos pisos muy bien vestido, ahora comprendía la causa. Con resignación supo que nada podía hacer, retrocedió y dirigió sus pasos a su habitación, cerró el ventanal y sonrió, tal vez no estuviera con ella esa noche, pero lo estaría por el resto de su vida.
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Siento mucho el retraso pero últimamente he tenido muchos inconvenientes, espero que disfruten este capitulo, y ya saben los cometarios y sugerencias son bienvenidos.
