Capítulo 10
El sonido del chorro de agua le taladraba los oídos incrementando las náuseas, de no ser por los fuertes brazos que lo sostenían y la falta de contenido en su estómago seguiría vomitando, el sabor a bilis llenaba su boca y el intenso olor a limpiador lo mantenía consciente cual alcohol farmacéutico.
Sus manos se aferraban con fuerza al pequeño lavamanos deteniendo un poco su tembloroso cuerpo, un par de palmadas en su espalda lo hicieron erguirse un poco siempre ayudado de su fiel amigo.
-estas mejor?
Itachi asintió mientras Kisame le ayudaba a salir del servicio haciéndolo sentar en una pequeña banca en la sala de esperas, hacía poco más de una hora que habían llegado al hospital, la mayoría de sus amigos ya habían llegado pero con la baja de energía en la ciudad el tráfico era más que un obstáculo.
No podía borrar esas terribles imágenes de su cabeza, la sangre, los gritos, el llanto y el cuerpo abierto de su rubio tendido inmóvil en el suelo, su estado se reflejaba claramente preocupando a quien le acompañaba en dicha sala, su rostro estaba pálido y sus ojeras exageradamente pronunciadas, Sasuke se acercó corriendo con una pequeña toalla y una botella de agua inclinándose hasta quedar de rodillas frente a su hermano, abrió el envase y humedeciendo un poco la tela la paso por el rostro y el cuello del mayor.
-ha habido noticias?- pregunto el más chico el Hoshigaki, quien negó con la cabeza haciendo pequeños círculos con su mano sobre la espalda de su amigo tratando de animarlo un poco, Sasuke suspiró tomando la mano de Itachi-tranquilo aniki todo saldrá bien
Itachi sonrió débilmente dando un recorrido con su vista a su alrededor, Konan y Pain hablaban con una enfermera en la pequeña recepción del piso, Sasori daba vueltas de un lado a otro fumando lo que era el último cigarro de su cajetilla antes llena, Hidan mantenía la frente pegada el empañado cristal del enorme ventanal dejando que el sonido de las gotas chocando disminuyeran la tensión que cargaba y Kakuzu hablaba por teléfono un tanto alejado, Zetsu había salido de la ciudad por una conferencia de trabajo y no había dejado de marcar cada diez minutos.
-gracias-esa palabra casi a susurro atrajo la atención del par junto a el- gracias por estar aquí
-Ita…
-no…-interrumpió a su amigo- yo…no sé qué sería de mi si no estuvieran aquí- su voz se quebró cuando la imagen de su novio se cruzó una vez más en su mente, agachó la cabeza tapando sus ojos con su mano derecha- g-gracias…
Sasuke no espero para envolverlo en sus brazos en un cálido abrazo, no podía imaginar lo que su hermano estaba sintiendo, ver a la persona que más amaba sufrir de tal manera no solo física sino emocionalmente, el sonido de un par de estrepitosas pisadas entrando a piso atrajo la atención de todos, los señores Uchiha llegaban acompañados de Madara, la angustia se veía sus rostros.
Mikoto se acercó corriendo apenas tuvo a la vista a sus hijos, se inclinó tomando por las mejillas a su primogénito, examinándolo y recorriéndolo con desesperación como si buscara algo en él, Itachi aparató con suavidad el agarre de su madre y atrayéndola por la cintura se refugió en su vientre, tenerla entre sus brazos fue como recuperar algo de seguridad, inconscientemente sus manos se aferraron al grueso abrigo de la mujer y las lágrimas rodaron una vez más por su rostro mojando la tela, su cuerpo de nuevo se estremeció y por más que trataba de ocultar sus sollozos estos solo se amortiguaban un poco por el cuerpo frente a él.
La morena sonrió con tristeza limitándose a corresponder el abrazo mientras pasaba sus delgados dedos por la cabellera de su hijo y repartía pequeño besos sobre su cabeza.
-tranquilo amor, todo estará bien-Itachi levanto su rostro viendo la cálida sonrisa que le dedicaba- Dei-chan es fuerte y saldrá de esta…por ti-limpió suavemente las lágrimas del menor
-pero…
-recuerdas el día de la cena?-Mikoto le interrumpió agachándose hasta quedar hincada para quedar a su altura- aún no les perdono que nos ocultaran ese maravilloso milagro he-sonrió- pero sabes que me dijo Dei?- Itachi negó un tanto ido aun aferrado a su madre- cuando yo le di las gracias…él las negó y él me agradeció…en palabras exactas dijo, "…gracias a usted Mikoto-san…por haber traído al mundo a la persona que amo"
Itachi abrió los ojos con sorpresa, había olvidado la curiosidad que le causo la reacción de la mujer aquella noche, un poco de tranquilidad pareció llegarle de golpe, sus músculos se destensaron y una vez más se dejó caer sobre su madre, esta vez con delicadeza, una suave caricia, suspiró, lo sabía, sabía que Deidara lo amaba tanto como él lo hacía, ya tendría tiempo para reprocharle las últimas palabras que le escuchó decir, de tener que elegir, daría su vida para que él y su pequeño siguieran adelante.
Una puerta rechinó al final del pasillo, dejando ver una alborotada cabellera rubia, Naruto era acompañado por Shizune, la enfermera de confianza de Tsunade, el menor lucia algo pálido y se sujetaba de la joven, a unos pasos para llegar al grupo Sasuke se apresuró a tomarlo y sentarlo junto a su hermano.
-que sucedió?
-Naru-chan hizo una donación de sangre, más de la necesaria en mi opinión- comentó algo molesta la mujer mientras el resto lo veía con sorpresa esperando una respuesta
-Dei…aún está en cirugía, baa-chan dijo que perdió mucha sangre, algo de una hemorragia interna, lo siento no…no entiendo mucho de estas cosas- Itachi tomó su mano agradeciendo el gesto - entró en paro dos veces- soltó con angustia, la seguridad ahora parecía venir del moreno
-Tsunade-sama es la mejor- afirmó, sonriendo- pueden estar seguros de que hace todo lo posible
-y…el bebé?
El silencio que se había formado se rompió por la voz de Sasori, algo que todos temían preguntar.
-está en los cuneros…reaccionó apenas subimos a la ambulancia- respondió Naruto con un tono menos pesado y una suave sonrisa- es un niño fuerte y sano- miró a su cuñado- es hermoso…
-deseas ir a verlo Itachi-san?
Itachi negó a la enfermera sorprendiendo un poco a los presentes
-Deidara tiene que ser el primero en verlo- se justificó
:oOo:
Amarillo, por todas partes había solo amarillo, el golpeteo constante del martillo hacía eco en habitación, el polvo saliente de los pequeños orificios antes taladrados en el muro se esparcía en el ambiente haciéndolo estornudar de vez en vez, dejó la herramienta en el suelo y se echó hacia atrás dejando caer su peso en ambos brazos admirando su "obra".
-de haber sabido que harías tanto ruido a estas horas habría prevenido a los chicos de quedarse
Deidara estaba en la puerta de la habitación ahora destinada para su futuro hijo, una larga cobija cubría sus hombros cayendo hasta el suelo, Itachi sonrió viendo el pequeño vientre de su pareja, levantando su mano invitándolo a entrar.
-lo siento, no podía dormir-el rubio se sentó junto a él- cada que cierro los ojos veo como quedara este lugar- suspiro sonriendo.
-amarillo- contestó con burla- quedará completamente amarillo- rió
-que tiene de malo el amarillo?
-…pues…que es amarillo, ya sé que yo fui el que te dijo que no quería saber el sexo del bebé hasta el día del parto pero podías escoger otros colores neutros, verde, naranja, morado, porque amarillo?
-alguna vez has visto patitos morados?, claro que no, por eso tenía que ser amarillo- sonrió el moreno como si su comentario fuera más que obvio mientras señalaba la cenefa* de patitos que rodeaba la habitación- además el amarillo me gusta
Itachi se inclinó tomando entre sus dedos un mechón rubio de su compañero llevándoselo a la nariz para aspirar su aroma, Deidara sonrió, desde que sabía del embarazo Itachi se había "ablandado", siempre había sido con él alguien atento he incluso detallista pero siendo alguien serio y recatado frente al mundo esos actos le llenaban de cierta vergüenza, no por lo que fuera sino porque sabía que eran solo para él, se sonrojó separando el agarre del menor y se acercó para juntar sus labios en un delicado pero firme rose.
Con movimientos lentos el moreno recostó al rubio posicionándose sobre el mientras sus labios hambrientos se saboreaban uno al otro entre caricias y risillas traviesas, cuando la mano del mayor se coló bajo la holgada blusa de Deidara este lo detuvo.
-basta…no es lugar para hacer eso- tapó la boca de su compañero con la palma de su mano cuando lo vio acercarse de nuevo-Itachi!ten más respeto es el cuarto de tu hijo
-hijo?- sonrió-crees que será niño?
Hizo una pequeña mueca mientras recorría la habitación con la vista, Itachi permanecía sobre el con ambos brazos a cada lado de su cabeza acariciando una y otra vez su revuelto cabello.
-m… la verdad no lo sé, leí en un libro que la madre siente esas cosas pero…- vio al moreno reír por el calificativo dado, le golpeó el hombro haciendo un puchero- sabes a lo que me refiero, idiota
-lo sé- se dejó caer sobre el pecho del menor- pues yo tampoco sé, pero si es niño será mi campeón, le enseñare a andar en bicicleta, a trepar a los árboles y a molestar a su tío Sasuke- escuchó risas- y si es nena, será mi princesa, la cuidare de cualquier patán que ose acercársele
-pobre de mi niño o niña tendrá un padre acosador
Itachi rió volviendo encarar a su novio, sus miradas se encontraron y se limitaron a eso, observarse, como si quisieran guardar la imagen que tenían del otro por siempre.
-Dei…todo terminó-el rubio lo miró confundido mientras sentía una suave caricia sobre el dorso de su mano- así que…ya puedes despertar…por favor…despierta
Deidara frunció el ceño cuando un cansancio repentino lo invadió, trató de preguntar a qué se refería pero sus ojos se habían cerrado.
:oOo:
Sus ojos se abrieron lentamente viendo solo una enorme mancha blanca y borrosa, no lograba enfocar, pero se sentía extrañamente cómodo, intentó moverse un poco y sintió el rose de las sabanas sobre él, parpadeó de nuevo sintiendo como cada vez la imagen se definía más, un techo blanco, un plafón con pequeñas perforaciones, vio una pequeño destello a su izquierda, la luz de las calles al otro lado de la ventana, era de noche, una vez más una suave caricia lo llamó, se sentía cansado y medio atontado, giró su rostro al lado contrario de la ventana y entonces lo vio.
Itachi le sonreía, una tenue curva se dibujaba en sus labios mientras sostenía con extrema suavidad su mano dando constantes caricias, se veía cansado y algo pálido, pero por la expresión que le mostraba estaba seguro que él debía verse mucho peor.
-hola- su voz salió como un susurro, sentía la garganta seca e irritada, frunció el ceño carraspeando un poco.
-está bien, no te esfuerces
El moreno se levantó de la silla en la que descansaba y se inclinó para besar su frente, Deidara notó entonces su ropa, un pantalón de mezclilla algo desgastado y una camisa informal, una sudadera algo más grande que su talla lo cubría, rápidamente identificó la prenda de Kisame sobre su compañero.
Una vez más su expresión se endureció, un pequeño dolor se instaló bajo su pecho y sin atreverse a tocar lo que había debajo suspiro recordando un poco lo sucedido, no sabía cuánto tiempo llevaba en aquella habitación de hospital, recordaba la lluvia, la oscuridad, el sonido metálico del ascensor, dejó salir el aire que sus pulmones retenían sin ser consciente del tono doloso e "hipado" que dejó salir.
-no lo hagas- la voz del mayor llamó su atención- jamás lo hagas-el rubio se tensó y sintió el agarre de su mano más fuerte- no te atrevas a hacerme elegir si vives o mueres
El cuerpo del rubio tembló levemente pero no rompió el contacto con la penetrante mirada de su novio, ni siquiera sabía de donde había salido eso, miedo, terror tal vez pero ahora no le veía la lógica que horas atrás, sonrió.
-no me puedes regañar…estoy convaleciente-se removió incomodo en el colchón, una pequeña risa irónica se escuchó en el aire- y…no puedes pedirme eso…si alguien tiene derecho sobre mi vida ese eres tu
-entonces…tú lo tienes sobre la mía?- comento más relajado el moreno
-no…a menos que sea para mi conveniencia
Ambos se miraron unos segundos antes de soltarse a reír hasta que algunos quejidos se colaron entra las risas.
-no te esfuerces o la herida se abrirá
-Itachi…en donde esta?
-en los cuneros
El rubio le miró mal pero se limitó a suspirar tras ver la sonrisa que el otro le regalaba, Deidara bajó la mirada, su antes abultado vientre ahora lucia plano bajo la sabana, pasó sus dedos con suavidad y su sonrisa se borró.
-Itachi…porque no siento nada de la cintura hacia abajo?
:oOo:
-quieres más café?, agua?
-estoy bien teme, ya me siento mejor
Sasuke permanecía sentado en el suelo de la sala de esperas con Naruto recostado sobre sus piernas, no había pasado más de media hora desde que su hermano había subido a piso a ver a Deidara, todos suspiraron con alivio cuando después de más de tres horas en cirugía la mujer había bajado a darles la buena noticia de que el rubio había sido trasladado a una habitación, la hemorragia había sido controlada y solo necesitaba reposo después de la medicación.
El Uzumaki se había alegrado al saber que compartía tipo de sangre con el artista, sabía que el hospital contaba con reservas pero siempre era más seguro si venía de algún familiar "directo", una idea suya quizás pero igual se sintió más tranquilo, tanto Itachi como sus padres y el mismo Sasuke habían agradecido enormemente el gesto pero lo que más le alegraba y al mismo tiempo apenaba era el saber que él era el único de los presentes que ya había visto al nuevo integrante de la familia, ya se disculparía con Deidara por ese pequeño detalle.
El ambiente en la sala era mucho más relajado e incluso algunas risas se escuchaban, Madara bromeaba con Pain y Konan sobre el nombre que su primo elegiría para su primogénito, Shisui había sonado bastante en las conversaciones sobre el tema, mientras Sasori y Hidan dormían en algunas de las sillas cansados de esperar, Mikoto y Fugaku miraban por la ventana haciendo planes para la próxima navidad aun cuando no estaban ni en marzo del nuevo año y Kakuzu hacía cálculos de la cuenta del hospital, tan solo para pasar el tiempo.
Una puerta se abrió y Tsunade entro caminando despacio con un pequeño bulto entre sus brazos, al instante todos corrieron a su encuentro sabiendo lo que significaba pero la mujer se dio vuelta ocultando al pequeño con una sonrisa "malvada".
-a donde creen que van, la "mamá" aún no lo ha visto y como escucharon del papá, Dei-chan será el primero.
Los pucheros y gruñidos de protesta no se hicieron esperar pero la doctora los ignoró tomando camino hacia el pasillo de las habitaciones, una vez frente a la puerta tocó un par de veces y tras escuchar un tenue "adelante" giró la perilla y entró.
Los ojos de Deidara brillaron más que nunca, su cuerpo aún no respondía y no pudo más que estirar sus brazos, Tsunade se acercó y con movimientos delicados colocó el pequeño cuerpo sobre el pecho del menor, retiró un poco la tela que lo cubría dejando ver a una pelusa negra, el rubio sonrió.
-gen dominante, sacó tu cabello Uchiha- bromeó la mujer
Itachi se inclinó para ver a su hijo, mantenía los ojos cerrados y sus pequeñas manitas formaban un par de puñitos sobre la bata del artista, su respiración era calmada y un ligero rubor adornaba las redondas mejillas, se aventuró a tocarlo, apenas uno de sus dedos se acercó este fue pescado por los diminutos del menor, su sonrisa se amplió, un débil agarre, una caricia, una próxima dependencia, una pequeña mano que jamás soltaría.
Deidara cerró los ojos acariciando con suaves movimientos circulares el ovalito que formaba el cuerpo del bebé, como un pequeño renacuajo pensó, aunque un renacuajo no era propiamente un bicho, lo sintió gorgorear y removerse sobre él, intentó erguirse pero no lo logró.
-hasta cuando poder moverme?-pregunto frustrado a la mujer- no tenían por qué dormirme el trasero
-el trasero?, la mitad de tu cuerpo esta anestesiado niño, estarías llorando y retorciéndote de dolor ahora de no ser así
El rubio gruño molesto, ahora sabía lo que había ocurrido, algunos huesos fisurados, heridas internas sin mencionar los moretones por la presión ejercida en sus caderas, debía agradecer no haber quedado paralitico o algo por el estilo, por lo que sabía estuvo muy cerca de un daño similar, suspiro frustrado mientras sentía como el respaldar de la cama se movía hasta dejarlo sentado, sonrió agradecido al moreno.
Algunos balbuceos se oyeron en la habitación haciendo reír a los presentes, el pequeño parecía querer despertar mientras su madre lo acunaba y sus manitas sostenían un dedo de cada uno de sus padres.
Tras revisar los signos de Deidara y cerciorarse que tanto la madre como el hijo estaban bien la mujer los dejó solos argumentando que debía enfrentarse a una "chusma" enardecida a la que le negó la vista del pequeño.
El par se quedó en silenció admirando al bebé, los pequeños ojos se abrieron unos segundos dejando ver unas nublosas pupilas azules opacadas por el prematuro intento de visibilidad y entonces la idea de una habitación amarilla no le pareció tan mala al artista, quedaría bien con sus ojos.
FIN
Dios! En verdad que nunca se me han dado bien los finales XD, siempre me quedó con ganas de más, cosas casuales como el después, como salieron del hospital o como conoció el resto al pequeño, aun así creo que algunas cosas deben dejarse a la imaginación nwn.
Agradezco mucho a quienes se tomaron la molestias de seguir este fic, un fic creado de un fragmento y seguido sobre la marcha jejej espero les haya gustado y no haberlas decepcionado mucho n.ñ.
Gracias por todos sus comentarios y espero me puedan acompañar en un nuevo fic que publicare en breve, "rest" es un fic itadei enfocado más al mundo ninja post a la 4 guerra, tarto de eliminar un poco el Ooc predominante en mis historias pero es algo realmente difícil =_=, el tinte es algo más serio y depende de lo que el público pida contendrá lemon aunque de momento se limita a algo de lime, contenido SasuNaruSasu leve (experimento por primera vez con este par) y sin relación sanguínea con Dei por si surgió la duda XD (he visto que ha algunas les molesta o.O ).
En fin, esperen también el penúltimo capítulo de "cuando uno se prepara" este fic está en las ultimas y de no ser porque estoy medio estancada con un lemon regalito para ustedes este llegara a su fin muy pronto, gracias! Y nos leemos la proxima nwn.
